14/08/2026

Cristina Hazen In Memoriam, en el LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela

 LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela


Concierto en la Capilla del Hostal de los RR.CC.-día 13, a las 19´30 h-, una velada en gran familia ofrecida profesores y alumnos del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela con un sobresaliente aliento desde el florón  colectivo nacido en un canto colectivo entre todos los participantes que colaboraban en este In Memoriam dedicado a recordar la figura de Cristina Hazen de San Juan, representación de la Fundación Hazen Hossesschrueders por su legado ofrecido a tras de la firma de pianos Hazen, para ese detalle final, que supo a grande, todas las voces se entregaron en un canto colectivo en forma de habanera, que no sería otra la eterna Canta y no llores, todas las mañanitas, de Don Gil de Alcalá, de Manuel Penella, habanera del según acto, de todos conocida: Todas las mañanitas vuelve la aurora/ y se lleva la noche triste y traidora/ otra vez vuelve el alma/ del sol la alegría/ y es su luz la esperanza de un nuevo día./ Canta y no llores,/ corazón no llores, ¡ay!/Que la esperanza /será la aurora de tus amores, ¡ay!...Zarzuela sobre libreto propio y ambientado en la América colonial, de este valenciano adulado igualmente por su especie de ópera El Gato Montes y un ramillete a canciones diversas para cantantes entre las que aparecería  un joven Conchita Piquer, en el Coliseo Theatre neoyorquino, allá por los años 20, tras triunfar en el Gran Teatro de Madrid y en el Cómico de Barcelona.

Pero a esta carta nos quedamos por la gala efusiva de la tarde del jueves y para ello, un rendido reconocimiento a todos los participantes en la misma, entusiastas alumnos de las cátedras correspondientes, y que ya colaboraron en los anteriores cuatro conciertos de alumnos. Por claras razones de espacio, una grata cita son excesivos alardes. Del aula de la Cátedra de chelo de María de Macedo y de José Enrique Bouché, Paloma Ramos, asistida por el profesor Ángel Huidobro, para desentrañar los profundos misterios de los Requiebros de Gaspar Cassadó (1897/ 1966), ligado a nuestro curso desde años fundacionales y que marcaría un estilo de época y escuela.  Del aula de Guitarra, de José Mª Gallardo del Rey, dos piezas de un compositor de referencia en este curso, Joaquín Rodrigo (1901/99), Fandango, pieza de cuño con señas propias, elegida por Nicola di Giorgi, ganador del Concurso de Guitarra Savarez; la Invocación y Danza, del maestro saguntino, de la que tomaría interés Daniel Sánchez Seijo, redondeando el dúo formado por el propio Sánchez Seijo y Esteban Barlow, para dejarnos dos de las Siete canciones populares españolas, de Manuel de Falla, en su centenario, en este tratamiento para dúo de guitarras: la Nana y el Paño moruno, puras esencias hasta lo más profundo del mundo de las seis cuerdas.  La Cátedra de viola y Música de Cámara, del Profesor Ashan Pillai, Marcial del Adalid (1826/ 1881), dentro de esta convocatoria de centenarios y al que se reserva también un pequeño espacio como pudimos comprobar con la Romanza sin palabras Je ne veux plus te voir, en la primera cita de alumnos, en la lectura de Pilar Marijuán, alumna del aula de Josep Colom y de Patrin Barredo, en esta sesión, la Serenade para cuerdas, mérito compartido por Paula Díaz (violín), Mario Escolante (violín), Imanol Bertolodo, de Argentina, viola, y Estaban Barlow, chelista. José María Beltrán (1827/1907), un romántico español por descubrir, con el Capricho nº 4 (Tempo di Bolero), en interpretación de Gerard Balaguer, con la viola, para tocar el cielo de nuevo con el argentino Imanol Beltoldo, asistido por Juan Carlos Cornelles, al piano, en un extenso y ambicioso Astor Piazzolla (1921/92), maestro forjador de escuela a lo largo de sus distintas épocas, en las que podrá destacar la dedicada a grupos cameristicos como la de los Quintetos, Balaguer sí supo subyugarnos con los milongueados de infinitos vericuetos de denso trazado del renovador del tango. De la Cátedra de Música de Cámara y de la Cátedra de Composición,  con las urgencias de última hora por la obligada renuncia de David del Puerto, sustituido con fortuna por Fernando Buide, con el mentado Ashan Pillai, un necesario estreno de Pablo Fragoso (1995), joven talento que ponía en atriles Huida al Campo de Estrellas, obra de encargo del curso, con vagos perfiles stravinskianos de notable factura, y de la que fueron intérpretes Mario Escolante (violín), Noelia Martínez (viola) y el chelista Esteban Barlow.

De la Cátedra de Piano, de Josep Colom y de Patrin Barredo, tres representantes perspicaces y atentos a los matices más cuidadosos. Enric Granados (1867/ 1916), biografía con un amargo final y que estuvo bien defendido por Juan Sánchez Garrido, en una primorosa lectura de El amor y la muerte, redondeada con El  Fandango en el candil, también de Goyescas, en las manos de Marina Sánchez Viso. No faltaría un dúo de piano a cuatro manos de Manuel de Falla, otra fecha conmemorativa (1876/1946), a partir de la Danza de la Vida Breve, en un tratamiento de mutuo entendimiento entre Irene Pérez de Miguel y de Daniel Carmona.  Del aula de Canto de María José Montiel, un destilado de delicadezas siempre enternecedoras. Marta Tolsá, se apoyaría en los detalles de curioso colorido de Abril, de Eduard Toldrá, pero no menos sorprendente podría resultar esa delicadeza a flor de labio, que es Del cabello más sutil, de Ferrán Obradors, canción que tantas veces se incluye en recitales y que no deja de sorprendernos cuando su cantante  Quihan Huang, nos llega desde China. Polina Dolinsskiy, una voz que igualmente nos dejó momentos de gracia y frescura, se apoyó en el mundo de la zarzuela, a través de El Barquillero, de Ruperto Chapí (1851/1909), con la romanza Cuando está tan hondo. Entre el bolerazo y la habanera, un reparto sustancioso para disfrute a los asistentes que bien sacaron provecho, comenzando con  José Estrada, procedente de México, en un cara a cara con Marian Gómez, el cantante luciendo recursos de amplitud de medios expresivos con Comprendo, de Il Postino, de Daniel Catán (1949/ 2011), para responderle con estilo de habanera  en Mulata infeliz, de María de la O, de Ernesto Lecuona, cerrando sesión antes del bis colectivo de Don Gil de Alcalá, del maestro Manuel Penella, con el japonés Yuki Urata, redondeando Flor roja, de Los Gavilanes, de Jacinto Guerrero.

Ramón García Balado

13/08/2026

Clausura del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela con el Coro y la Joven de la OSG

 San Martiño Pinario, Santiago de Compostela


Concierto en la Igrexa de San Martiño Pinario para la clausura del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela,- día 14, a las 20´00h- con el Coro y la Joven de la OSG, dirigida por Javier Fajardo, para asistir a un concierto con obras de Arvo Pärt- Fratres-; Sebastián Duron- Salve de ecos para doble coro a capella y continuo y Melchor López- Missa Solemne Unus Deus, para orquesta y doble coro con solistas y José Mauricio Nunes, Laudate Pueri. . El legado ortodoxo de los monjes junto a formas del Renacimiento,  forjaron el estilo de Arvó Pärt (Estonia 1935), quien sería influido por la simplificación de los materiales sencillos, muy distantes de los practicados por Ustvoslkaya, una compositora que profundizada en la austeridad del sonido por profunda sensibilidad interior, observando en Pärt una asunción de un tono casi beatífico, marcado por la línea melódica en la que indagará profundamente, un cualificado diletante más que un compositor riguroso que abunda en las técnicas repetitivas al servicio de una reflexión meditativa cuyo ejemplo podrá ser Fratres, con una ambientación que tiende hacia lo místico y lo recogido, sostenido por un leve tejido armónico que conduce al autor a la recreación de un lenguaje que se nutre de mínimos aportes. De su producción global, resultan estimables la dramática Sinfonía nº 2, ostensiblemente deudora de Dmtri Shostakovich, obra con talante sombrío de aquel período final; Perpetuum mobile, una aproximación a formas de la estética de Ligeti, o quizás el tono elegíaco del Cantus, a la memoria de Benjamin Britten y el sentido intimismo del breve De profundis, para cuatro voces, órgano y percusión y el Te Deum, de 1989. Su obra tendrá elementos en común con el resto del programa.

Sebastian Durón (1660/ 1716)- Salve de ecos para doble coro a capella y continuo-, músico que permaneció en la Real Capilla de Carlos II, ocupando la plaza que quedaría vacante por jubilación, de Joseph Sanz, recibiendo la confianza del rey para nuevos oficios tras la Guerra de Sucesión, participando en espectáculos teatrales en el Buen Retiro y en Aranjuez, durante su etapa madrileña fue el máximo representante de la música española en aquellos géneros, con  trabajos al servicio de las bodas de de Marina de Neoburgo en 1689, representando la ópera de J. F. Lully, Armida, aunque especial sentido cobra su obra religiosa, en una impregnación que alcanzará a todos los géneros sobre los que trabajó, representando uno de los ejemplos del arte genuinamente ibérico, apareciendo obras suyas manuscritas en los archivos de Aránzazu, Burgos, Granada, Guadalupe, Guatemala, Jaque, Montserrat, Cuenca, Pamplona, Salamanca, Santo Domingo de La Calzada, Toledo, Valencia, Gran Canaria o Valladolid. Compuso gran cantidad de obras en estilo contrapuntístico hispano, mostrándose muy apegado a la tradición y a la música popular española con innovaciones italianizantes, culmen de los siglos XVI, XVII y XVIII. Mitjana afirmará que el rasgo característico de la música de Sebastián Durón, muestra un ritmo atormentado, muy influido por la rítmica de las canciones populares; frecuentemente emplea síncopas y prefiere los aires vivos y animados. Un temperamento nervioso lleno de fogosidad  y pasión. Fue un compositor prolífico tanto en el campo de la música sacra como en los villancicos, a medio camino entre los sagrado y la música tradicional, produciendo con esmero estilos de confluencia con los llamados tonos humanos, que se aproximan decididamente a nuevos estilos italianos en estilo de cantatas y óperas barrocas.

En sus comienzos había sido ayudante de Andrés de Sola y llegó a ocupar la plaza de Sevilla, obteniendo en 1686, la plaza en Palencia, como organista, en donde tendría responsabilidades pedagógicas, con los niños del coro, recibiendo la consideración de Martín Moreno, por las actas capitulares conservadas, que dejan entrever la evidencia de un hombre ecuánime, más bien tímido y regularmente con problemas económicos, todavía en 1702, firmará la aprobación de las Reglas Generales de acompañar, de José de Torres y Martínez Bravo, como maestro de la Real Capilla y Rector del Colegio de su Majestad, pero los acontecimientos de la Guerra de Sucesión, que le afectarán de lleno, tuvieron constancia en su vida profesional.  Sebastian Durón fue sin duda un músico sumamente aceptado por la sociedad española, por la clara raíz hispana  de su arte, como lo muestra la divulgación de sus obras y durante su estancia en Pau, siguió componiendo para le reina viuda.

Melchor López (1759/ 1822)- Missa Solemne Unus Deus, para orquesta y doble canto con solistas-, el maestro de capilla había sido elegido por el Cabildo compostelano el 23 de marzo de 1784, quien le apresuraría a incorporarse de inmediato a través de la disposición del Patriarca quien participó du patrocinado, aunque demorase en tiempo mediatizado por el largo viaje y las indisposiciones. Su apocamiento y timidez, le obligaron a tomar posesión el 18 de junio de 1784, y tras los estudios de López Calo, se asegura la exquisita fidelidad durante casi cuarenta años de magisterio excepto en contadas excepciones que se vio obligado a ejercer labores en algunas oposiciones de catedrales vecinas o en tribunales de oposiciones, como en Madrid y Huelva, en 1794, con motivo de haberse muerto su padre   y un familiar suyo. Se dedicó también a la docencia de los niños del coro y otras ocupaciones solemnes como la composición de música para el culto de la Catedral y la dirección de la Capilla, además de la correspondiente orquesta, idea que se refleja en su bellísima caligrafía resaltando su atención a los aspectos melódicos, partituras que encuadernaba después de copiar en limpio.  Tras el viaje a Madrid, de 1794, por aquellos motivos estrictamente familiares,  tuvo una impresión decisiva en su evolución artística a consecuencia de su puesta en contacto con el mundo del clasicismo, después de su evidente formación en el espacio tardo-barroco, recibiendo las influencias de músicos como Haydn y Mozart, quedando impresionado por las nuevas tendencias con obras de una factura elegante y magníficamente construidas, cuyo ejemplo podrá ser la Gran Misa de Requiem, que compuso en 1799, que impresionó al Cabildo quien dispondrá que quedase destinada para los funerales de los canónigos, de su obra se encuentran copias en las Catedrales de Tui y Mondoñedo. También sus villancicos merecen importante consideración destacando los dos tipos en reparto: los que tienen forma de sencillas arias para solista o los destinados a coro con acompañamiento orquestal. Obras de mérito, serán el Libro de órgano; algunos salmos y el Magnificat, para coro y orquesta; el Libro de Polifonía Sacra Galega; el motete para contralto, trompa obligada (en realidad las dos trompas son obligadas), y orquesta; el Jubilate Deo especialmente querido por el autor y misas como Beati mortui qui in Domino morintur, a las que culmina esta Missa Solemnis Unus Deus, a ocho voces, con acompañamiento instrumental de 1798. José Mauricio Nunes (1767/1830), compositor maestro de Capilla brasileño, era procedente de Río de Janeiro, y ejerció como maestro de capilla en San Salvador de Hería  y en la Catedral de Río, pasando por la Iglesia da Irmandade do Rosario, y la de San Benedito en donde destacó como organista recibiendo el reconocimiento de la Casa Real de Portugal y del Príncipe Regente en la Capilla Real, y en la Iglesia de Nossa Senhora do Campo do Río, en 1816, ingresó en la Iglesia da Ordem Terceira, colaborando con Sigismundo Newkomm, dirigió obras como el Requiem de Mozart o el oratorio La Creación de F. J. Haydn, dejando un legado de 26 misas, un Stabat Mater, un Te Deum, himnos, Responsorios, Vísperas, Misereres, modinhas, y otras obras sacras. Para el programa del día, el protagonismo de Nuria Leiro y Sofía Rodríguez (sopranos), Guillermina Gallardo y Adriana Varela (contraltos),  los  tenores Sergio Malvar y Carlos Mago, y los bajos  Pablo  Nieves y Lucas López, bajo la dirección de Javier Fajardo.

Ramón García Balado

12/08/2026

Ecos de Breogán: XIII Festival Bal y Gay

 Pazo de Fontao, Foz


El Pazo de Fontao, Santa Cilla, acoge cuarteto formado por Iria Folgado, oboe y corno inglés, las violinistas Sara y Raquel Areal, la viola Marta Rodríguez y el chelista Millán Abeledo Malheiro, para un programa de obras de Fernando Buide, Benjamin Britten, Elisabeth Maconchy, Ralph Vaughan Williams y Arnold Bax-día 15, a partir de las 20´30 h-, con este concierto de esta formación de larga trayectoria y que han ido variando la relación de sus integrantes, en función de sus compromisos, como el servido en la Fundación Juan March, en una dominical de temporada, que incluía estas obras, aunque variando la relación de sus integrantes, siempre condicionados por sus compromisos profesionales. Fernando Buide, con el Adagio para corno inglés, nos aporta una composición que ya había presentado en el Festival Música no Claustro de Tui, y que posteriormente transcribirá para un segundo trabajo, en atención a la oboísta Iria Folgado. Buide, es un músico habitual dentro de la vanguardia de nuestros creadores, desde las formas camerísticas a las orquestales junto a cuidadas transcripciones por encargo gracias a sus años de estudio en centros como la Carnegie Mellon o la Yale University, recibiendo una beca que le permitió una estancia en la Real Academia de España en Roma, tras recibir el Premio AEOS-BBVA. Noticias recientes nos llevan al Festival de Espinho, en donde se recuperó Mar ao Norde, junto a obras de Jan Sibelius o Edvard Elgar- el concierto para chelo y orquesta, en mi m. Op. 82, en interpretación de Marco Pereira.

Benjamin Britten, entre sus obras diversas dentro de este género, muchas de ellas que han ocupado un rango menor como es el de la pieza elegida para esta cita, como es el Cuarteto Fantasía Op. 2, para oboe y cuerdas (violín, viola y chelo) compuesto en 1932, y estrenado en Londres por el oboísta Leon Goossens y el International String Quartet , obra de un músico que frisaba los veinte años, camino de transición hacia una segura madurez, en el arte de combinación sobre estructuras aparentemente antinómicas sobre la variación. Un solo movimiento condensado en el espacio de un cuarto de hora, en una sucesión que comienza con un Andante alla marcia (con presentación del tema  principal); un Allegro giusto (exposición y desarrollo sonatístico de tres temas); un nuevo Adante inicial (con una parte central encomendada a las cuerdas solas) y un final en forma de breve recapitulación, Allegro, para concluir con una coda sobre el Tempo primo de la introducción que podrá insinuar una conclusión caótica con abundancia de curiosas sutilezas.

Elisabeth Macochy (1907/94), con el Quinteto para oboe y cuerdas (1932), descendente de irlandeses, comenzó pronto a componer gracia a sus estudios en el RCM, con Charles Wood  y Vaughan Williams, además de acceder al magisterio de Béla Bartók, desarrollando por ello su propio estilo. En 1929, obtuvo una beca para trasladarse a Praga, en donde tendrá como maestro a K.B. Jirák, escribiendo una obra de importancia The Land, que se estrenará en los Promenade Concerts, de Londres, obra que le permitió alcanzar una segura divulgación, gracias también a la composición de canciones y música de cámara. Una sufrida enfermedad a consecuencia de una tuberculosis, la obligó a una retirada durante un período importante  y durante la guerra, se vio confinada en Shropshire. En el contexto de su repertorio cabe considerar la importancia de sus trece cuartetos de cuerda, que considerará como su mejor trabajo y lo más profundamente sentido, en el que concibe el diálogo de las cuerdas en en contexto del cuarteto de cuerdas, en su idea como impassioned argument, en donde cada nota es rigurosamente esencial para la entera estructura de la obra. Sus motivos son cortos y compactos, regresando a menudo sobre los aspectos cromáticos. Un amplio repertorio en el que se concitan varias óperas, canciones, obras camerísticas como las citadas y piezas instrumentales. Conviene apreciar una clara influencia de Béla Bartók, para la serie de sus cuartetos.

Ralph Vaugha Williams, con los Seis estudios sobre canciones populares inglesas, (Six Studies in English Folk Songs, de 1936, para chelo (o violín o viola o clarinete) y piano, obra compuesta en dedicatoria a la chelista May Mukle,  en un modelo que no se trata de sencillas transcripciones, que proceden de las canciones populares Lovely on the Water; Spurn Point; Van Diemen´s Land; She borrowed some of her mother´s gold; The Lady and de Dragoon y As I walked over the London Bridge, en una planteamiento de estilo que se reparte entre formas de Allegreto, Andante, Lento, Adagio o Allegro, siguiendo el talante de su personal impregnación. En este espacio del compositor inglés nacido en Down Ampney (Gloucestershire), en 1872, también podríamos destacar su Phantasy Quintet, en el que sobresalen dos violas, un trabajo realizado en consideración de Walter Willson Cobbett (1847/ 1937), un destacando hombre de negocios u melómano por excelencia, en especial el género cameristico, que fundó un Premio de prestigio, además de fomentar la edición de la Ciclopedic Survey of Chamber Music, en 1930. Lo más granado de la generación inglesa de vanguardia encontrará acomodo profesional en este entorno, con músicos como Arnold Bax, Bridge, Britten o Ireland.

Arnold Bax, también incluido en esta sesión, por su quinteto para oboe y cuerdas (1923), Sir Arnold Edward Trevor Bax, (Londres  1883; Cork /Irlanda. 1953), había recibido su formación musical en la Royal Accademie of Music, con T. Matthay, en piano, y con  F.Corder, en composición, recibiendo al tiempo una clara influencia del mundo literario irlandés, que le animaría a probar en el medio de la creación como escritor, con una profunda indagación en las tradiciones irlandesas, editando en Dublín algunos de sus trabajos bajo el pseudónimo de Dermont O´Burne . The Sisters y Green Magic, serán muestra de esa afición y entrega. Composiciones suyas, deben influencias claras del canto gregoriano y también del canto popular irlandés, en confluencia con el Romanticismo en boga, distanciándose ostensiblemente del peso de las vanguardia, un creador, si cabe, ajeno a las tendencias de los más importante compositores de su momento. Su autobiografía Farewell my Youth, será reveladora de su actitud crítica ante las influencias inevitable de su época.

Ramón García Balado

Santiago Ballerini y Berna Perles, en el XIII Festival Bal y Gay

 Casa da Cultura, Burela


Concierto en el Auditorio Casa da Cultura de Burela- día 14, a las 21´00 h-, para asistir a la sesión que ofrecerán lo soprano Berna Perles y el tenor Santiago Ballerini, acompañados por el pianista Javier Carmena, en una nueva sesión con cantantes que repartirán su cita entre páginas operísticas y romanzas y dúos de zarzuela, lo que nos invita a comentar de entrada la selección de éstas últimas, por el aliciente a mayores de que el propio Javier Carmena cobra relieve por una de sus obras recientes, compuesta dentro del estilo zarzuelístico y que se estrenó en los Teatros del Canal- El orgullo de quererte, de la que tendremos Pobre de ti corazón, sin amor y La luna se marchitó-sobre un libreto de Felipe Nieto, con dirección escénica de Albert Boadella , junto a la ORCAM, y la dirección artística de Alondra de la Parra y de J.L. López Antón, contando con la coreografía de Sara Cano, un espectáculo que se desarrolla en el entorno cultural reivindicativo del orgullo gay. Detalles musicales que alternan estilos propios de la tradicional zarzuela, junto a pasodobles, chotis y otras delicadezas. Los dos cantantes de esta velada, colaboraron en el elenco de aquellas funciones que recibieron una consideración a tenor de las demandas requeridas. El pianista y compositor, repetía tras el concierto con la soprano Auxiliadora Toledano, en un programa de similares perfiles.  Siguiendo con el programa, piezas de zarzuela de común dominio, Amadeo Vives, con su comedia lírica Doña Francisquita, a partir de un libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, destinada a la capital de género, el Teatro Apolo, y con estreno el 17 de octubre de 1923, una de sus romanzas por excelencia Por el humo se sabe dónde está el fuego, que acepta la influencia del vals, alternando juegos rítmicos de lo más variado, en su forma poliseccional, una verdadera tentación para galas de tenor y una zarzuela que llegó a tener una producción cinematográfica con un estilo ciertamente azaroso.  Pablo Sorozábal, con El manojo de rosas, sainete lírico destinado al Teatro Fuencarral madrileño, con estreno el 13 de noviembre de 1934, para la ocasión, la romanza de Ascensión, No corté más que una flor, en esta zarzuela que sabe destacar las diferentes categorías de elementos musicales, como el que disfrutaremos destinado a la voz de soprano, la estructura dramática de la zarzuela, se aproxima en cierto modo a la opereta, detalle que encontramos en otras obras suyas sin pretender pasar por un creador marcadamente personal, no nos encontramos ante un país lejano o inventado, quedándonos por ello con el mundo capitalino, el mismo que trabajaba con ingenio, soltura y detallismos, de ahí esa inmersión en la forma del sainete o los círculos teatrales de aquel entorno, para abundar en sus aciertos, la ayuda irrenunciable de los libretistas Francisco Ramos de Castro y de Anselmo Cuadrado Carreño, para el estreno del rol de Ascensión, Sorozábal había contado con la soprano Maruja Vallojera, enfrentada a la tiple cómica María Téllez, en el papel de Clarita y Francisco Arias, como Espasa, actor con parte cantada, además del histórico Luís Sagi Vela, tenor que haría como Joaquín.

Manuel Fernández Caballero- El Dúo de la Africana-, zarzuela cómica con libreto de Miguel de Echagaray, estrenada en el irrenunciable Teatro Apolo, en mayo de 1893, de ella, el dúo de La Antonelli y Giuseppini, papeles que estrenaron Joaquina Pino y Emilio Mesejo, zarzuela que supone un acercamiento del género chico a los estilos del Meyerbeer, de La Africana, el éxito conseguido, haría que la zarzuela se mantuviese en cartel más de 200 representaciones, en un espectáculo que sabría llevar a buen puerto los recursos del teatro dentro del teatro, con el uso de jergas italianizantes y otras osadías, además de disponer de un decorado propicio que aprovechaba los recursos de la propia sala, al servicio de unos cantantes como los que aparecían en escena, para esta zarzuela que se completa en un acto.  Moreno Torroba- Luisa Fernanda-, comedia lírica en tres actos de la que se nos sirve en bandeja Caballero del alto plumero, dúo de Carolina y Javier,  momento de un brillante uso del material melódico, lo que justifica la disposición de los cantantes a concederle relumbrón, pensemos en cantantes como Laura Nieto (soprano) o Faustino Arregui (tenor), entre  Sélica Pérez Carpio, Emilio Sagi Barba o Soledad Escrich

 La ópera se reserva la primera parte comenzando con Idomeneo- Fuor del mar-, de W. A. Mozart, que refleja un principio estatuario, propio de la ópera seria y que expresa un manejo de ricas coloraturas, cuando el autor abordaba la última serie de ópera dentro de este género mostraba una vitalidad de un período agitado de juventud, en su calidad de dramaturgo, no conseguiría igualar  o superar la dimensión adquirida como compositor, una ópera que por rango  y precisión, la realización escénica de la acción grandiosa y solemne se quedaba en los condicionantes propios de la ópera seria, de hecho, en adelante nunca jamás permitirá que su fantasía se deje llevar por el brillo y la riqueza tanto como en la partitura de Idomeneo, contando con una orquesta de amplias dimensiones. La ópera surgió de un espectáculo para el carnaval de 1781, en la corte del elector de Munich, sobre un proyecto del conde Secau, intendente del teatro, con claras influencias de las temáticas francesas. Del propio Mozart, E Susanna non bien… Dove suono, de Le Nozze di Figaro, K. 492 y Fuggi, crudelle, fugi, de Don Giovanni K. 527. El sentimentalismo de Gaetano Donizetti, con Una furtiva lacrima, muy apegada al estilo de la romanza, pura entrega pasional de Nemorino, preparando el Giuseppe Verdi de La forza del Destino- Pace, pace, mio tesoro- para entregarnos como no podía ser menos al verismo de  Giacomo Puccini en dos de sus arias que destilan lo más genuino de su identidad que descubrimos en La Bohème, su manera de comprender las Escènes de la vie de Bohème, de H. Murguer, tendremos pues Che gelida manina  y O soave fanfiulla.

Ramón García Balado

Concierto del Ast Quartet, en el XIV Festival Groba de Ponteareas

 Igrexa Convento de Canedo, Ponteareas Repite el Ast Quartet en el XIV Festival Groba de Ponteareas tras la jornada de ayer, esta vez en l...