14/08/2026

Cristina Hazen In Memoriam, en el LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela

 LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela


Concierto en la Capilla del Hostal de los RR.CC.-día 13, a las 19´30 h-, una velada en gran familia ofrecida profesores y alumnos del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela con un sobresaliente aliento desde el florón  colectivo nacido en un canto colectivo entre todos los participantes que colaboraban en este In Memoriam dedicado a recordar la figura de Cristina Hazen de San Juan, representación de la Fundación Hazen Hossesschrueders por su legado ofrecido a tras de la firma de pianos Hazen, para ese detalle final, que supo a grande, todas las voces se entregaron en un canto colectivo en forma de habanera, que no sería otra la eterna Canta y no llores, todas las mañanitas, de Don Gil de Alcalá, de Manuel Penella, habanera del según acto, de todos conocida: Todas las mañanitas vuelve la aurora/ y se lleva la noche triste y traidora/ otra vez vuelve el alma/ del sol la alegría/ y es su luz la esperanza de un nuevo día./ Canta y no llores,/ corazón no llores, ¡ay!/Que la esperanza /será la aurora de tus amores, ¡ay!...Zarzuela sobre libreto propio y ambientado en la América colonial, de este valenciano adulado igualmente por su especie de ópera El Gato Montes y un ramillete a canciones diversas para cantantes entre las que aparecería  un joven Conchita Piquer, en el Coliseo Theatre neoyorquino, allá por los años 20, tras triunfar en el Gran Teatro de Madrid y en el Cómico de Barcelona.

Pero a esta carta nos quedamos por la gala efusiva de la tarde del jueves y para ello, un rendido reconocimiento a todos los participantes en la misma, entusiastas alumnos de las cátedras correspondientes, y que ya colaboraron en los anteriores cuatro conciertos de alumnos. Por claras razones de espacio, una grata cita son excesivos alardes. Del aula de la Cátedra de chelo de María de Macedo y de José Enrique Bouché, Paloma Ramos, asistida por el profesor Ángel Huidobro, para desentrañar los profundos misterios de los Requiebros de Gaspar Cassadó (1897/ 1966), ligado a nuestro curso desde años fundacionales y que marcaría un estilo de época y escuela.  Del aula de Guitarra, de José Mª Gallardo del Rey, dos piezas de un compositor de referencia en este curso, Joaquín Rodrigo (1901/99), Fandango, pieza de cuño con señas propias, elegida por Nicola di Giorgi, ganador del Concurso de Guitarra Savarez; la Invocación y Danza, del maestro saguntino, de la que tomaría interés Daniel Sánchez Seijo, redondeando el dúo formado por el propio Sánchez Seijo y Esteban Barlow, para dejarnos dos de las Siete canciones populares españolas, de Manuel de Falla, en su centenario, en este tratamiento para dúo de guitarras: la Nana y el Paño moruno, puras esencias hasta lo más profundo del mundo de las seis cuerdas.  La Cátedra de viola y Música de Cámara, del Profesor Ashan Pillai, Marcial del Adalid (1826/ 1881), dentro de esta convocatoria de centenarios y al que se reserva también un pequeño espacio como pudimos comprobar con la Romanza sin palabras Je ne veux plus te voir, en la primera cita de alumnos, en la lectura de Pilar Marijuán, alumna del aula de Josep Colom y de Patrin Barredo, en esta sesión, la Serenade para cuerdas, mérito compartido por Paula Díaz (violín), Mario Escolante (violín), Imanol Bertolodo, de Argentina, viola, y Estaban Barlow, chelista. José María Beltrán (1827/1907), un romántico español por descubrir, con el Capricho nº 4 (Tempo di Bolero), en interpretación de Gerard Balaguer, con la viola, para tocar el cielo de nuevo con el argentino Imanol Beltoldo, asistido por Juan Carlos Cornelles, al piano, en un extenso y ambicioso Astor Piazzolla (1921/92), maestro forjador de escuela a lo largo de sus distintas épocas, en las que podrá destacar la dedicada a grupos cameristicos como la de los Quintetos, Balaguer sí supo subyugarnos con los milongueados de infinitos vericuetos de denso trazado del renovador del tango. De la Cátedra de Música de Cámara y de la Cátedra de Composición,  con las urgencias de última hora por la obligada renuncia de David del Puerto, sustituido con fortuna por Fernando Buide, con el mentado Ashan Pillai, un necesario estreno de Pablo Fragoso (1995), joven talento que ponía en atriles Huida al Campo de Estrellas, obra de encargo del curso, con vagos perfiles stravinskianos de notable factura, y de la que fueron intérpretes Mario Escolante (violín), Noelia Martínez (viola) y el chelista Esteban Barlow.

De la Cátedra de Piano, de Josep Colom y de Patrin Barredo, tres representantes perspicaces y atentos a los matices más cuidadosos. Enric Granados (1867/ 1916), biografía con un amargo final y que estuvo bien defendido por Juan Sánchez Garrido, en una primorosa lectura de El amor y la muerte, redondeada con El  Fandango en el candil, también de Goyescas, en las manos de Marina Sánchez Viso. No faltaría un dúo de piano a cuatro manos de Manuel de Falla, otra fecha conmemorativa (1876/1946), a partir de la Danza de la Vida Breve, en un tratamiento de mutuo entendimiento entre Irene Pérez de Miguel y de Daniel Carmona.  Del aula de Canto de María José Montiel, un destilado de delicadezas siempre enternecedoras. Marta Tolsá, se apoyaría en los detalles de curioso colorido de Abril, de Eduard Toldrá, pero no menos sorprendente podría resultar esa delicadeza a flor de labio, que es Del cabello más sutil, de Ferrán Obradors, canción que tantas veces se incluye en recitales y que no deja de sorprendernos cuando su cantante  Quihan Huang, nos llega desde China. Polina Dolinsskiy, una voz que igualmente nos dejó momentos de gracia y frescura, se apoyó en el mundo de la zarzuela, a través de El Barquillero, de Ruperto Chapí (1851/1909), con la romanza Cuando está tan hondo. Entre el bolerazo y la habanera, un reparto sustancioso para disfrute a los asistentes que bien sacaron provecho, comenzando con  José Estrada, procedente de México, en un cara a cara con Marian Gómez, el cantante luciendo recursos de amplitud de medios expresivos con Comprendo, de Il Postino, de Daniel Catán (1949/ 2011), para responderle con estilo de habanera  en Mulata infeliz, de María de la O, de Ernesto Lecuona, cerrando sesión antes del bis colectivo de Don Gil de Alcalá, del maestro Manuel Penella, con el japonés Yuki Urata, redondeando Flor roja, de Los Gavilanes, de Jacinto Guerrero.

Ramón García Balado

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