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26/03/2026

Monográfico Johannes Brahms con la O. S. de Castilla y León, bajo la dirección de Thierry Fischer

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto de la Orquesta S. de Castilla y León en el Palacio de la Ópera de A Coruña- día 28, a las 20´00 h.- bajo la dirección de Thierry Fischer, destacando como solista Daniel Lozakovich en el Concierto para violín y orquesta en Re M. Op. 77, completando con la visión de Arnold Schönberg del Cuarteto Op. 25, del mismo Brahms. Daniel Lozakovich, es un joven talento formado con los Virtuosos de Moscú de Vladimir Spivakov, para ampliar en la Karlsruhe Universität, con Josef Rissin y en Ginebra con Eduard Wulfson, destacando profesionalmente por sus colaboraciones con formaciones como la O. Nationale de Francia, el Capitole de Toulousse, la O. de Goteburg, la F. de Oslo, la Royal P. de Liverpool, la Munchner Philharmoniker, la  Nazionale de la RAI, el Teatro Mariinski, la Suisse Romande o la O. F. de Estocolmo, siendo dirigido por maestros como Semyon Bychov, Neeme Jarvi, Klaus Mékelá, A. Nelson, L. Slatkin, V. Petrenko o Esa Pekka- Salonen. Grabó para DG los Conciertos para violín de J.S. Bach, con la Kammerorchester Bayerischer Rundfunk, además de asistir a certámenes como el Festival Schleswig- Holstein, el de la Elbphilharmonie Hamburg o el  Menunhim de Gstadt. Thierry Fischer, comprometido con esta orquesta desde 2022, compagina labores con la O. de Sâo Paulo, presentándose con ambas en el Concertgebouw de Amsterdam, tras pasar por la O. S. de Utah, (2009/23) y la National de la BBC, de Gales (2006/12). Realizó un proyecto de interés de carácter conmemorativo dedicado a Frank Martin, con el título Odissey Der Strum,  llevado a registro con la Orquesta y Coro de la Radio de Los Paises Bajos.

Johannes Brahms- Concierto para violín en Re M. Op. 77- única obra en este estilo, compuesta en Pörtschach, obra maestra a la que se atribuye una renovada vitalidad tras su viaje a Italia realizado en verano de pocos meses antes, en compañía de su médico Billroth y de Karl Goldmark, en un período que aportará un nutrido número de obras  mientras disfrutaba de un reposo en un retiro al lado del lago de Worth, allí cobrarían cuerpo obras como la Segunda Sinfonía Op. 73 o  la Sonata Op. 78, dignas por su especial riqueza e invención. Para esta obra, merece mentarse su relación con el virtuosos J. Joachim, una amistad de venía de largo, aunque nuestro compositor no disimulase ciertas incertidumbres, obligando a revisiones y correcciones, lo que le obligaría a confiarse en su inseparable colega, sin alcanzar un acuerdo definitivo, por la idea estudiada de determinados pasajes. Según Bussi, la obra tendría detalles imposibles de abordar por parte de los violinistas de entonces según los cánones de ejecución admitidos, por el despliegue de las acrobacias. El Allegro ma non troppo, en forma de sonata, presenta un planteamiento imponente y complejo, de soberbio aliento sinfónico, en claro enfrentamiento con los asimilados de Mendelssohn, Schumann o Max Bruch. Tres temas de la orquesta en extenso desarrollo, dan paso al solista desde un inicial lírico y un segundo inquieto, además de apasionado, dentro de una respuesta orquestal casi desmesurada que tras la cadenza, apunta a una repetición fastuosa.  El Adagio, en forma  tripartita, siempre soliviantó a la  crítica más acuciante, en cuanto se le tilda de una especie de limbo inundado por luz luminosa del solista, precisamente por sus atrevimientos milagrosos en su evolución en cuanto a las libertades concedidas al arco, con una respuesta del oboe que se convierte en representante del protagonismo melódico y que para estudiosos, ofrece la recuperación de una melodía bohemia a la que oportunamente se añaden densas y difusas sonoridades provocadas por las maderas y los metales al tiempo que el solista se limita a proponer suaves arabescos, distanciándose en lo posible de puros juegos virtuosísticos.  El Allegro giocoso, non troppo vivace, sinfónico por excelencia, quizás pueda recordar un estilo beethoveniano, por su revuelo alla pari, entre el violinista y la orquesta, que nos ofrece una faceta característica del compositor, también en parte como recopilador de melodías populares. El tema de la entrada, se confirma precisamente por el solista, un aire libre, rápido y resuelto, que se manifiesta como no demasiado vivace, una posible aportación entre líneas, como invitación asumible de Fritz Kreisler, marcada por el tono heroico y rudo a la vez, dentro del espacio de lo que daríamos por entender, un sabor zíngaro que venía ya de tiempos atrás, el respeto dentro del estilo de Rondó, resulta libremente tratada y un segundo tema, quedará al tiempo expresado en Vivace preparando un tercer tema que bascula entre dulce, sereno y melancólico, resultando como puede esperarse un contrapunto con respeto a la vivacidad de los otros. La coda agitada termina por subrayar una modificación en el ritmo, contribuyendo con ello a un arrollador resultado. La obra como tal, fue presentada el 1 de enero de 1779, en la Gewandhaus, de Leipzig, interpretada por su amigo Joachim, bajo la dirección del autor, sin obtener el éxito esperado, su novedad superaba la impronta típica de los virtuosos, a favor precisamente de los solistas, en ese diálogo con la orquesta.  Un concierto ligado con la Segunda Sinfonía, no tanto por la tonalidad como por su carácter, porque cuando el violín despliega el más arduo virtuosismo, es ante todo portavoz de los mensajes poéticos del compositor.

El Cuarteto Op. 25, de Johannes Brahms, en versión de Arnold Schönberg, una transcripción que para Bussi merece un especial mención, aceptando el profundo conocimiento y admiración reconocida, de la obra camerística brahmsiana, un trabajo de 1937, durante su estancia en los Estados Unidos, una invitación surgida entre otras propuestas en el ámbito local. El hálito sinfónico de esta obra, le complacía especialmente y la consideración de que era interpretado pocas veces, le indujeron a abordar la experiencia, llegando en esta orquestación a definirlo como la Quinta Sinfonia de Brahms, idea del entusiasmo por esa familiaridad de casi medio siglo con el maestro alemán y su estilo, sin ir más allá de lo que él habría hecho, respetando con absoluto cuidado todas las leyes que obedecía y resolviendo los graves problemas que la empresa planteaba. Este trabajo fue estrenado por la O. Filarmónica de Los Ángeles, dirigida por Otto Klemperer. En una serie de conferencias posteriores (1949), Schönberg plantearía la temática Brahms el progresivo, relatando el caso de Brahms como un músico que podría mostrar su propia gran comprensión, buen juicio y conocedor, observando en su  Primera sonata para piano, las similitudes con la Hammerklavier, de Beethoven. El Cuarteto Kolisch durante su estancia en California, grabaría los Cuatro cuartetos de Schönberg,  y el Cuarteto para piano en Sol M. Op. 25, de Brahms, no modificó en nada esa composición en un trabajo iniciado el 2 de mayo de 1937, quedando concluido el 19 de septiembre. En carta enviada a Nicolas Slominski, Schönberg mencionará un tema del scherzo, procedente de la Sinfonía inacabada como primer ejemplo de dodecafonismo en el conjunto de su obra. El método de composición en doce tonos, había tenido en él varias etapas previas. El primer paso se había dado aproximadamente a finales de 1914, cuando esbozó la última parte de La escala de Jacob, que nunca llegaría a terminar. El Scherzo de esta sinfonía, estaba montado sobre un tema que constaba de doce tonos, obra de un período que mantenía sus compromisos docentes en la UCLA, y la serie de publicaciones en forma de libro que vendría bajo el título de Fundamentals of Musical Compositions, que editaría Gerald Strang. T.W. Adorno diría que hay una dinámica que desde el Jugendstil arrastra hacia el expresionismo la música de Schönberg quien realizó esa transición a partir de sí misma: por su expresión carente de todo ornamento, ese movimiento en su obra resulta  tan auténtico porque se realizó no en virtud de un propósito estilístico, sino dentro del progreso técnico de la obra, en el rechazo de los accesorios ornamentales.

Ramón García Balado

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