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22/06/2026

Eclipse total con la OSG, dirigida por José Trigueros

Palacio de la Ópera, A Coruña

Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa 


Convierto de la OSG en el Palacio de la Ópera de A Coruña- día 26, a las 20´00 h- y en el Festival Clas Cla͐s de Vilagarcía de Arousa-en el Auditorio de la Ciudad- día 27 a las 21´00 h., dirigida por José Trigueros para un programa de especiales connotaciones dentro de una armonía eclíptica en mirada al infinito en una selección de obras familiares para el común dominio de los aficionados y otras en arreglos que conforman la perspectiva de las curiosidades de semejante propuesta, entre un curioso detalle que sorprenderá por su contraste de respuesta. Una colaboración con el CSIC para un espectáculo que contribuye con el Proyecto astronómico de la organización  Kv 265, elaborado por José Francisco Salgado y José Ramón Pardo, con una sesión previa de conferencia ilustrativa-19´00 h., confiada a estos profesionales, junto a Estíbaliz Espinosa y María Balaguer, recibiendo la colaboración de los Museos Científicos de la ciudad y el Museo das Belas Artes. Richard Strauss, con su poema sinfónico Así hablaba Zaratrusta (Also sprach Zaratrusta), obra en ocho partes de la que tendremos el tiempo De los transmundanos, descripción de un mundo oculto y distante en el que el autor recurre a las influencias de las herencias del gregoriano para resolverse en un detalle musical lento tratado por la sección de cuerdas, queda en evidencia la inspiración en la obra de Friedrich Nietzche que tendrá su estreno en el otoño de 1896, en Frankfurt del Maine, antes de que en fechas inmediatas repita en Berlín, una obra que suscitará entusiasmos por su osadía, al igual que sucedería con otros poemas sinfónicos como Don Quijote o Ein Heldenleben.

Joaquín Rodrigo, nos acerca su obra A la búsqueda del más allá (1976), perfectamente encuadrable dentro de las ambiciones de este programa, un trabajo en conmemoración  del bicentenario de los Estados Unidos e inspirada en los viajes espaciales y las maravillas del universo, una más del catálogo de sus trabajos sinfónicos, desde el primero de gran éxito el popular Concierto de Aranjuez, obra que vestirá galas en su presentación con la Orquesta Sinfónica de Houston, en una dedicatoria a los astronautas de la NASA, y que tendría como director a nuestro apreciado Antoni Ros Marbà, que tan excelente labor realizó con la RFG durante los años que estuvo con  nosotros, pieza que destaca el protagonismo fundamental a tres instrumentos, el arpa, el xilofón y la celesta. El astronauta español, Miguel López Alsina, se llevó un cd con la obra, en su aventura espacial en el Endeavour (2002), dentro del proyecto Estación Internacional Espacial.

Antonin Dvorak- Allegro con fuoco, de la Sinfonía nº 9, en Mi m. (Del Nuevo Mundo).Op. 95- Si en Largo tiene un brillo especial en esta obra por los temas a los que recurre, el Canto de Hiawatha o la canción tradicional Going home, este Allegro con fuoco resulta monumental y perfectamente elaborado como final para esta sinfonía, en su calidad de síntesis  gracias al uso de componente temáticos que irán surgiendo a partir de un crescendo que ayudará a cobrar impulso al que se recurre a través de los instrumentos de metal, que  discurren en el ámbito de un marcado modalismo hacia una melodía dinámica y más fluida, que se resuelve en un diminuendo en forma de melodía contrastante, que produce un claro cambio de atmósfera sonora, importa resaltar una cita en forma de Largo, entre clarinete y flauta, que deja una impresión de nostalgia en beneficio de lo que vendrá de inmediato, un ritmo de danza que enlaza con el comienzo, facilitada por su cambio de armadura a Mi M, confiada a los violines, con una mezcla de ideas compartidas con otros instrumentos de otras secciones de la orquesta, siempre acorde con los eslavismos de su personal raigambre.

Claude Debussy- Claire de lune, en arreglo de A. Caplet-, pieza de la Suite bergamensque, un Andante muy expresivo, el tercer tiempo de la suite que ayuda a penetrar en un nuevo mundo en su ensoñadora ternura que recurre a la poética de evanescencias embrujadoras de Las Fiestas galantes, de Paul Verlaine y que nunca pudo evitar la tentación de los arreglistas para permitirle  un vuelo sin limitaciones, para esta obra que e, propio autor, divagaría en el trazado de su evolución definitiva, ya desde el comienzo de un trabajo para el teclado que nos dejaría esta obra sublime en cuatro tiempos, desde el Prélude al Pasapié. La relación de Debussy con Caplet, resultaría fructífera en lo relativo al intercambio permanente de experiencias, a través del impresionismo imperante, con todas las pretensiones de una música más liberada, más personal y a veces, un punto esotérica  siempre exenta de formalismos estereotipados, siendo un innovador en el tratamiento del arpa y en otros instrumentos de cuerda, en obras que sorprendían por su conocimiento profundo de los recursos en los que también tenían cabida la voz, como Le Pain quotidien.   Caplet había sido compositor, director y arreglista, tras haberse formado con Henri Woollett, X. Leroux, Ch. Lenepveu y P. Vidal, llegando a conseguir el Prix de Rome por su cantata Myrrha, preparando su trayectoria como directo de élite  con estrenos como la ópera Le Martire de Saint Sebastian (Debussy), mientras tomaba la titularidad de los Concerts Lamoureux o los Concerts Pasdeloup.

John Estacio (1966),- Solaris-, compositor procedente de Ontario (Canadá), y que logró ganarse el aprecio entre los aficionados en el mundo de las comedias de Broadway, tras haber estudiado en la University of Brittish Columbia, después de seguir las docencias de Wilfred Laurier, Glenn Burh y Peter Hatch, en la Ontario University, pronto llegarían obras que le garantizarán un lugar entre el gran público con obras como Visoes do Norte (1992), etapa en la que ocupará la plaza de Músico en Residencia de la Edmont Symphony Orchestra. De sus obras, una mención especial para A Farmer´s Symphony; Borealis; The Twins and de Monster; esta Solaris, del año 2000; la ópera Filumena, con libreto de John Russell o Wondreous Light, músico que entre 2000/3, había sido también artista en Residencia de la Calgary Philharmonic Orchesta.

 Maurice Ravel- Bolero, en arreglo de Salvatore Di Vittorino- obra que guarda como trasfondo imaginario la figura de la danzarina Ida Rubinstein, quien había sugerido al autor la orquestación de un futuro ballet y que el músico no dudaría en aceptar, consiguiendo con ello esta obra que seduce a todo tipo de aficionados que de alguna manera, podemos encontrar en las tradiciones ibéricas. Ida se saldría con la suya apoyándose en una coreografía de Bronislav Nijinska, disponiendo de una orquesta dirigida por Walter Straram. Salvatore Di Vittorino (1967), el arreglista para esta ocasión, es un joven especialista en esta modalidad de aventuras para las que se apunta a las influencias de Héctor Berlioz y Richard Strauss, focalizándose con especial preferencia en la figura de Ottorino Respighi, de quien realizó arreglos de importantes obras suyas y en especial de su Concierto para violín en La M., o la Ouverture Respighigiane. Compositor con estudios en la Mannhattan School of Music, neoyorquina, tuvo como maestros en dirección a Brancoli, F. Carotenuto y P. Bellusi y de sus obras, destacan Lamento di Ancia; Three Lirisches; The Art of Song; La Ville D´Este o Viaggi di Enee, estrenada en el Teatro Massimo.

Ramón García Balado

 

26/03/2026

Monográfico Johannes Brahms con la O. S. de Castilla y León, bajo la dirección de Thierry Fischer

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto de la Orquesta S. de Castilla y León en el Palacio de la Ópera de A Coruña- día 28, a las 20´00 h.- bajo la dirección de Thierry Fischer, destacando como solista Simon Simovic, para el Concierto para violín y orquesta en Re M. Op. 77, completando con la visión de Arnold Schönberg del Cuarteto Op. 25, del mismo Brahms. Roman Simovic se presentó en el Carnegie Hall, el Bolshoi Hall, el Mariinki Hall, el Rundfunck de Praga, el Barbican de Londres, y en el Grieg Hall de Bregen. Fue galardonado en concursos como Yampolski (Rusia); el Henryk Wianiaski (Polonia); el Rudolf Lipizier (Italia);  el Sion- Valais Suiza) y actuó como solista con la London S. O.; el Teatro Mariinski; la Franz Liszt C. Orquestra; la Camerata de Berna o la Camerata de Salzburgo, colaborando con directores como Antonio Pappano, Daniel Harding, Gianadrea Noseda, Pablo Heras-Casado, Sir Simon Rattle,  Valery Gergiev Jiri Belolavek mientras ejerce la docencia en la Royal Ac. of Music de Londres. Dispone de un violín Antonio Stradivari, de 1709, cesión de Jonhatan Molds, entre sus registro, pata LSO Live, destacan los 24 caprichos para violín solo de Paganini.

Johannes Brahms- Concierto para violín en Re M. Op. 77- única obra en este estilo, compuesta en Pörtschach, obra maestra a la que se atribuye una renovada vitalidad tras su viaje a Italia realizado en verano de pocos meses antes, en compañía de su médico Billroth y de Karl Goldmark, en un período que aportará un nutrido número de obras  mientras disfrutaba de un reposo en un retiro al lado del lago de Worth, allí cobrarían cuerpo obras como la Segunda Sinfonía Op. 73 o  la Sonata Op. 78, dignas por su especial riqueza e invención. Para esta obra, merece mentarse su relación con el virtuosos J. Joachim, una amistad de venía de largo, aunque nuestro compositor no disimulase ciertas incertidumbres, obligando a revisiones y correcciones, lo que le obligaría a confiarse en su inseparable colega, sin alcanzar un acuerdo definitivo, por la idea estudiada de determinados pasajes. Según Bussi, la obra tendría detalles imposibles de abordar por parte de los violinistas de entonces según los cánones de ejecución admitidos, por el despliegue de las acrobacias. El Allegro ma non troppo, en forma de sonata, presenta un planteamiento imponente y complejo, de soberbio aliento sinfónico, en claro enfrentamiento con los asimilados de Mendelssohn, Schumann o Max Bruch. Tres temas de la orquesta en extenso desarrollo, dan paso al solista desde un inicial lírico y un segundo inquieto, además de apasionado, dentro de una respuesta orquestal casi desmesurada que tras la cadenza, apunta a una repetición fastuosa.  El Adagio, en forma  tripartita, siempre soliviantó a la  crítica más acuciante, en cuanto se le tilda de una especie de limbo inundado por luz luminosa del solista, precisamente por sus atrevimientos milagrosos en su evolución en cuanto a las libertades concedidas al arco, con una respuesta del oboe que se convierte en representante del protagonismo melódico y que para estudiosos, ofrece la recuperación de una melodía bohemia a la que oportunamente se añaden densas y difusas sonoridades provocadas por las maderas y los metales al tiempo que el solista se limita a proponer suaves arabescos, distanciándose en lo posible de puros juegos virtuosísticos.  El Allegro giocoso, non troppo vivace, sinfónico por excelencia, quizás pueda recordar un estilo beethoveniano, por su revuelo alla pari, entre el violinista y la orquesta, que nos ofrece una faceta característica del compositor, también en parte como recopilador de melodías populares. El tema de la entrada, se confirma precisamente por el solista, un aire libre, rápido y resuelto, que se manifiesta como no demasiado vivace, una posible aportación entre líneas, como invitación asumible de Fritz Kreisler, marcada por el tono heroico y rudo a la vez, dentro del espacio de lo que daríamos por entender, un sabor zíngaro que venía ya de tiempos atrás, el respeto dentro del estilo de Rondó, resulta libremente tratada y un segundo tema, quedará al tiempo expresado en Vivace preparando un tercer tema que bascula entre dulce, sereno y melancólico, resultando como puede esperarse un contrapunto con respeto a la vivacidad de los otros. La coda agitada termina por subrayar una modificación en el ritmo, contribuyendo con ello a un arrollador resultado. La obra como tal, fue presentada el 1 de enero de 1779, en la Gewandhaus, de Leipzig, interpretada por su amigo Joachim, bajo la dirección del autor, sin obtener el éxito esperado, su novedad superaba la impronta típica de los virtuosos, a favor precisamente de los solistas, en ese diálogo con la orquesta.  Un concierto ligado con la Segunda Sinfonía, no tanto por la tonalidad como por su carácter, porque cuando el violín despliega el más arduo virtuosismo, es ante todo portavoz de los mensajes poéticos del compositor.

El Cuarteto Op. 25, de Johannes Brahms, en versión de Arnold Schönberg, una transcripción que para Bussi merece un especial mención, aceptando el profundo conocimiento y admiración reconocida, de la obra camerística brahmsiana, un trabajo de 1937, durante su estancia en los Estados Unidos, una invitación surgida entre otras propuestas en el ámbito local. El hálito sinfónico de esta obra, le complacía especialmente y la consideración de que era interpretado pocas veces, le indujeron a abordar la experiencia, llegando en esta orquestación a definirlo como la Quinta Sinfonia de Brahms, idea del entusiasmo por esa familiaridad de casi medio siglo con el maestro alemán y su estilo, sin ir más allá de lo que él habría hecho, respetando con absoluto cuidado todas las leyes que obedecía y resolviendo los graves problemas que la empresa planteaba. Este trabajo fue estrenado por la O. Filarmónica de Los Ángeles, dirigida por Otto Klemperer. En una serie de conferencias posteriores (1949), Schönberg plantearía la temática Brahms el progresivo, relatando el caso de Brahms como un músico que podría mostrar su propia gran comprensión, buen juicio y conocedor, observando en su  Primera sonata para piano, las similitudes con la Hammerklavier, de Beethoven. El Cuarteto Kolisch durante su estancia en California, grabaría los Cuatro cuartetos de Schönberg,  y el Cuarteto para piano en Sol M. Op. 25, de Brahms, no modificó en nada esa composición en un trabajo iniciado el 2 de mayo de 1937, quedando concluido el 19 de septiembre. En carta enviada a Nicolas Slominski, Schönberg mencionará un tema del scherzo, procedente de la Sinfonía inacabada como primer ejemplo de dodecafonismo en el conjunto de su obra. El método de composición en doce tonos, había tenido en él varias etapas previas. El primer paso se había dado aproximadamente a finales de 1914, cuando esbozó la última parte de La escala de Jacob, que nunca llegaría a terminar. El Scherzo de esta sinfonía, estaba montado sobre un tema que constaba de doce tonos, obra de un período que mantenía sus compromisos docentes en la UCLA, y la serie de publicaciones en forma de libro que vendría bajo el título de Fundamentals of Musical Compositions, que editaría Gerald Strang. T.W. Adorno diría que hay una dinámica que desde el Jugendstil arrastra hacia el expresionismo la música de Schönberg quien realizó esa transición a partir de sí misma: por su expresión carente de todo ornamento, ese movimiento en su obra resulta  tan auténtico porque se realizó no en virtud de un propósito estilístico, sino dentro del progreso técnico de la obra, en el rechazo de los accesorios ornamentales.

Ramón García Balado

Zoar Ensemble, en el IX Festival Clas Cla͐s de Vilagarcía de Arousa

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