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20/08/2026

Música en Compostela: Maestros de Capilla en su legado

Santiago de Compostela - 14/08/2026


Obras de Arvo Pärt -Fratres-; Sebastián Durón- Salve de ecos para doble coro a capella y continuo y Melchor López- Missa Solemne Unus Deus, para orquesta y doble coro con solistas dentro del LXVIII Curso de Música en Compostela.

El legado ortodoxo de los monjes junto a formas del Renacimiento, forjaron el estilo de Arvo Pärt (Estonia 1935), quien sería influido por la simplificación de los materiales sencillos, muy distantes de los practicados por Ustvoslkaya, una compositora que profundizada en la austeridad del sonido por profunda sensibilidad interior, observando en Pärt una asunción de un tono casi beatífico, influido por la línea melódica en la que indagará profundamente, un cualificado diletante más que un compositor riguroso que abunda en las técnicas repetitivas al servicio de una reflexión meditativa cuyo ejemplo podrá ser Fratres, con una ambientación que tiende hacia lo místico y lo recogido, sostenido por un leve tejido armónico que conduce al autor a la recreación de un lenguaje que se nutre de mínimos aportes.

De su producción global, resultan estimables la dramática Sinfonía nº 2, ostensiblemente deudora de Dmtri Shostakovich, obra con talante sombrío de aquel período final; Perpetuum mobile, una aproximación a formas de la estética de Ligeti, o quizás el tono elegíaco del Cantus, a la memoria de Benjamin Britten y el sentido intimismo del breve De profundis, para cuatro voces, órgano y percusión y el Te Deum, de 1989. Su obra tendrá elementos en común con el resto del programa.

Sebastian Durón (1660/ 1716)- una Salve de ecos para doble coro a capella y continuo, obra breve que enlazaba directamente con la anterior, de un músico que permaneció en la Real Capilla de Carlos II, ocupando la plaza que quedaría vacante por jubilación, de Joseph Sanz, recibiendo la confianza del rey para nuevos oficios tras la Guerra de Sucesión, participando en espectáculos teatrales en el Buen Retiro y en Aranjuez, durante su etapa madrileña fue el máximo representante de la música española en aquellos géneros, con trabajos al servicio de las bodas de de Marina de Neoburgo en 1689, representando la ópera de J. F. Lully, Armida, aunque especial sentido cobra su obra religiosa, en una impregnación que alcanzará a todos los géneros sobre los que trabajó, representando uno de los ejemplos del arte genuinamente ibérico, apareciendo obras suyas manuscritas en los archivos de Aránzazu, Burgos, Granada, Guadalupe, Guatemala, Jaque, Montserrat, Cuenca, Pamplona, Salamanca, Santo Domingo de La Calzada, Toledo, Valencia, Gran Canaria o Valladolid.

Compuso gran cantidad de obras en estilo contrapuntístico hispano, mostrándose muy apegado a la tradición y a la música popular española con innovaciones italianizantes, culmen de los siglos XVI, XVII y XVIII. Mitjana afirmará que el rasgo característico de la música de Sebastián Durón, muestra un ritmo atormentado, muy influido por la rítmica de las canciones populares; frecuentemente emplea síncopas y prefiere los aires vivos y animados. Un temperamento nervioso lleno de fogosidad y pasión. Fue un compositor prolífico tanto en el campo de la música sacra como en los villancicos, a medio camino entre los sagrado y la música tradicional, produciendo con esmero estilos de confluencia con los llamados tonos humanos, que se aproximan decididamente a nuevos estilos italianos en estilo de cantatas y óperas barrocas.

En sus comienzos había sido ayudante de Andrés de Sola y llegó a ocupar la plaza de Sevilla, obteniendo en 1686, la plaza en Palencia, como organista, en donde tendría responsabilidades pedagógicas, con los niños del coro, recibiendo la consideración de Martín Moreno, por las actas capitulares conservadas, que dejan entrever la evidencia de un hombre ecuánime, más bien tímido y regularmente con problemas económicos, todavía en 1702, firmará la aprobación de las Reglas Generales de acompañar, de José de Torres y Martínez Bravo, como maestro de la Real Capilla y Rector del Colegio de su Majestad, pero los acontecimientos de la Guerra de Sucesión, que le afectarán de lleno, tuvieron constancia en su vida profesional. Sebastian Durón fue sin duda un músico sumamente aceptado por la sociedad española, por la clara raíz hispana de su arte, como lo muestra la divulgación de sus obras y durante su estancia en Pau, siguió componiendo para le reina viuda.

Melchor López (1759/1822) -Missa Solemne Unus Deus, para orquesta y doble canto con solistas-, el maestro de capilla había sido elegido por el Cabildo compostelano el 23 de marzo de 1784, quien le apresuraría a incorporarse de inmediato a través de la disposición del Patriarca quien le participó su protección, aunque demorase en tiempo mediatizado por el largo viaje y las indisposiciones. Su apocamiento y timidez, le obligaron a tomar posesión el 18 de junio de 1784, y tras los estudios de López Calo, se asegura la exquisita fidelidad durante casi cuarenta años de magisterio excepto en contadas excepciones que se vio obligado a ejercer labores en algunas oposiciones de catedrales vecinas o en tribunales de oposiciones, como en Madrid y Huelva, en 1794, con motivo de haberse muerto su padre  y un familiar suyo.

Se dedicó también a la docencia de los niños del coro y otras ocupaciones solemnes como la composición de música para el culto de la Catedral y la dirección de la Capilla, además de la correspondiente orquesta, idea que se refleja en su bellísima caligrafía resaltando su atención a los aspectos melódicos, partituras que encuadernaba después de copiar en limpio.

Tras el viaje a Madrid, de 1794, por aquellos motivos estrictamente familiares, tuvo una impresión decisiva en su evolución artística a consecuencia de su puesta en contacto con el mundo del clasicismo, después de su evidente formación en el espacio tardo-barroco, recibiendo las influencias de músicos como Haydn y Mozart, quedando impresionado por las nuevas tendencias con obras de una factura elegante y magníficamente construidas, cuyo ejemplo podrá ser la Gran Misa de Requiem, que compuso en 1799, que impresionó al Cabildo quien dispondrá que quedase destinada para los funerales de los canónigos, de su obra se encuentran copias en las Catedrales de Tui y Mondoñedo. También sus villancicos merecen importante consideración destacando los dos tipos en reparto: los que tienen forma de sencillas arias para solista o los destinados a coro con acompañamiento orquestal.

Obras de mérito, serán el Libro de órgano; algunos salmos y el Magnificat, para coro y orquesta; el Libro de Polifonía Sacra Galega; el motete para contralto, trompa obligada (en realidad las dos trompas son obligadas), y orquesta; el Jubilate Deo especialmente querido por el autor y misas como Beati mortui qui in Domino morintur, a las que culmina esta Missa Solemnis Unus Deus, a ocho voces, con acompañamiento instrumental de 1798.

Para el programa del día, el protagonismo tanto del coro como en especial de los solistas en mayor grado: Nuria Leiro y Sofía Rodríguez (sopranos), Guillermina Gallardo y Adriana Varela (contraltos), los tenores Sergio Malvar y Carlos Mago, y los bajos Pablo Nieves y Lucas López, bajo la dirección de Javier Fajardo, para obras que ocupan un rango que preferentemente se concede a los coralismos sinfónicos que abarcan desde los tardobarrocos y los romanticismos de plenitud.

Ramón García Balado 

LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela

Coro y Joven Orquesta de la Sinfónica de Galicia

Igrexa de San Martiño Pinario

Santiago de Compostela 

Foto © Xaime Cortizo

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-musica-en-compostela-maestros-de-capilla-en-su-legado-por-ramon-garcia-balado 

13/08/2026

Clausura del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela con el Coro y la Joven de la OSG

 San Martiño Pinario, Santiago de Compostela


Concierto en la Igrexa de San Martiño Pinario para la clausura del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela,- día 14, a las 20´00h- con el Coro y la Joven de la OSG, dirigida por Javier Fajardo, para asistir a un concierto con obras de Arvo Pärt- Fratres-; Sebastián Duron- Salve de ecos para doble coro a capella y continuo y Melchor López- Missa Solemne Unus Deus, para orquesta y doble coro con solistas y José Mauricio Nunes, Laudate Pueri. . El legado ortodoxo de los monjes junto a formas del Renacimiento,  forjaron el estilo de Arvó Pärt (Estonia 1935), quien sería influido por la simplificación de los materiales sencillos, muy distantes de los practicados por Ustvoslkaya, una compositora que profundizada en la austeridad del sonido por profunda sensibilidad interior, observando en Pärt una asunción de un tono casi beatífico, marcado por la línea melódica en la que indagará profundamente, un cualificado diletante más que un compositor riguroso que abunda en las técnicas repetitivas al servicio de una reflexión meditativa cuyo ejemplo podrá ser Fratres, con una ambientación que tiende hacia lo místico y lo recogido, sostenido por un leve tejido armónico que conduce al autor a la recreación de un lenguaje que se nutre de mínimos aportes. De su producción global, resultan estimables la dramática Sinfonía nº 2, ostensiblemente deudora de Dmtri Shostakovich, obra con talante sombrío de aquel período final; Perpetuum mobile, una aproximación a formas de la estética de Ligeti, o quizás el tono elegíaco del Cantus, a la memoria de Benjamin Britten y el sentido intimismo del breve De profundis, para cuatro voces, órgano y percusión y el Te Deum, de 1989. Su obra tendrá elementos en común con el resto del programa.

Sebastian Durón (1660/ 1716)- Salve de ecos para doble coro a capella y continuo-, músico que permaneció en la Real Capilla de Carlos II, ocupando la plaza que quedaría vacante por jubilación, de Joseph Sanz, recibiendo la confianza del rey para nuevos oficios tras la Guerra de Sucesión, participando en espectáculos teatrales en el Buen Retiro y en Aranjuez, durante su etapa madrileña fue el máximo representante de la música española en aquellos géneros, con  trabajos al servicio de las bodas de de Marina de Neoburgo en 1689, representando la ópera de J. F. Lully, Armida, aunque especial sentido cobra su obra religiosa, en una impregnación que alcanzará a todos los géneros sobre los que trabajó, representando uno de los ejemplos del arte genuinamente ibérico, apareciendo obras suyas manuscritas en los archivos de Aránzazu, Burgos, Granada, Guadalupe, Guatemala, Jaque, Montserrat, Cuenca, Pamplona, Salamanca, Santo Domingo de La Calzada, Toledo, Valencia, Gran Canaria o Valladolid. Compuso gran cantidad de obras en estilo contrapuntístico hispano, mostrándose muy apegado a la tradición y a la música popular española con innovaciones italianizantes, culmen de los siglos XVI, XVII y XVIII. Mitjana afirmará que el rasgo característico de la música de Sebastián Durón, muestra un ritmo atormentado, muy influido por la rítmica de las canciones populares; frecuentemente emplea síncopas y prefiere los aires vivos y animados. Un temperamento nervioso lleno de fogosidad  y pasión. Fue un compositor prolífico tanto en el campo de la música sacra como en los villancicos, a medio camino entre los sagrado y la música tradicional, produciendo con esmero estilos de confluencia con los llamados tonos humanos, que se aproximan decididamente a nuevos estilos italianos en estilo de cantatas y óperas barrocas.

En sus comienzos había sido ayudante de Andrés de Sola y llegó a ocupar la plaza de Sevilla, obteniendo en 1686, la plaza en Palencia, como organista, en donde tendría responsabilidades pedagógicas, con los niños del coro, recibiendo la consideración de Martín Moreno, por las actas capitulares conservadas, que dejan entrever la evidencia de un hombre ecuánime, más bien tímido y regularmente con problemas económicos, todavía en 1702, firmará la aprobación de las Reglas Generales de acompañar, de José de Torres y Martínez Bravo, como maestro de la Real Capilla y Rector del Colegio de su Majestad, pero los acontecimientos de la Guerra de Sucesión, que le afectarán de lleno, tuvieron constancia en su vida profesional.  Sebastian Durón fue sin duda un músico sumamente aceptado por la sociedad española, por la clara raíz hispana  de su arte, como lo muestra la divulgación de sus obras y durante su estancia en Pau, siguió componiendo para le reina viuda.

Melchor López (1759/ 1822)- Missa Solemne Unus Deus, para orquesta y doble canto con solistas-, el maestro de capilla había sido elegido por el Cabildo compostelano el 23 de marzo de 1784, quien le apresuraría a incorporarse de inmediato a través de la disposición del Patriarca quien participó du patrocinado, aunque demorase en tiempo mediatizado por el largo viaje y las indisposiciones. Su apocamiento y timidez, le obligaron a tomar posesión el 18 de junio de 1784, y tras los estudios de López Calo, se asegura la exquisita fidelidad durante casi cuarenta años de magisterio excepto en contadas excepciones que se vio obligado a ejercer labores en algunas oposiciones de catedrales vecinas o en tribunales de oposiciones, como en Madrid y Huelva, en 1794, con motivo de haberse muerto su padre   y un familiar suyo. Se dedicó también a la docencia de los niños del coro y otras ocupaciones solemnes como la composición de música para el culto de la Catedral y la dirección de la Capilla, además de la correspondiente orquesta, idea que se refleja en su bellísima caligrafía resaltando su atención a los aspectos melódicos, partituras que encuadernaba después de copiar en limpio.  Tras el viaje a Madrid, de 1794, por aquellos motivos estrictamente familiares,  tuvo una impresión decisiva en su evolución artística a consecuencia de su puesta en contacto con el mundo del clasicismo, después de su evidente formación en el espacio tardo-barroco, recibiendo las influencias de músicos como Haydn y Mozart, quedando impresionado por las nuevas tendencias con obras de una factura elegante y magníficamente construidas, cuyo ejemplo podrá ser la Gran Misa de Requiem, que compuso en 1799, que impresionó al Cabildo quien dispondrá que quedase destinada para los funerales de los canónigos, de su obra se encuentran copias en las Catedrales de Tui y Mondoñedo. También sus villancicos merecen importante consideración destacando los dos tipos en reparto: los que tienen forma de sencillas arias para solista o los destinados a coro con acompañamiento orquestal. Obras de mérito, serán el Libro de órgano; algunos salmos y el Magnificat, para coro y orquesta; el Libro de Polifonía Sacra Galega; el motete para contralto, trompa obligada (en realidad las dos trompas son obligadas), y orquesta; el Jubilate Deo especialmente querido por el autor y misas como Beati mortui qui in Domino morintur, a las que culmina esta Missa Solemnis Unus Deus, a ocho voces, con acompañamiento instrumental de 1798. José Mauricio Nunes (1767/1830), compositor maestro de Capilla brasileño, era procedente de Río de Janeiro, y ejerció como maestro de capilla en San Salvador de Hería  y en la Catedral de Río, pasando por la Iglesia da Irmandade do Rosario, y la de San Benedito en donde destacó como organista recibiendo el reconocimiento de la Casa Real de Portugal y del Príncipe Regente en la Capilla Real, y en la Iglesia de Nossa Senhora do Campo do Río, en 1816, ingresó en la Iglesia da Ordem Terceira, colaborando con Sigismundo Newkomm, dirigió obras como el Requiem de Mozart o el oratorio La Creación de F. J. Haydn, dejando un legado de 26 misas, un Stabat Mater, un Te Deum, himnos, Responsorios, Vísperas, Misereres, modinhas, y otras obras sacras. Para el programa del día, el protagonismo de Nuria Leiro y Sofía Rodríguez (sopranos), Guillermina Gallardo y Adriana Varela (contraltos),  los  tenores Sergio Malvar y Carlos Mago, y los bajos  Pablo  Nieves y Lucas López, bajo la dirección de Javier Fajardo.

Ramón García Balado

07/08/2026

Concierto de alumnos del LXVIII Curso de Música en Compostela

 Hostal de los RR.CC., Santiago de Compostela


Concierto de alumnos del LXVIII Curso de Música en Compostela en el Hostal de los RR.CC- día 11, a las 19´30 h-, en un homenaje a Manuel de Falla en una de las actividades de especial relieve, comenzado por Xunyue Zheng - violinista procedente de China- y Juan Carlos Cornelles,  pianista, quienes pondrán en atriles una pieza procedente de La vida breve, en la versión de Fritz Kreisler, para el que Elgar había escrito su Concierto para violín, Ysaÿe, que le dedico la sonata para violín solo, Op. 27, nº 4 y Rachmaninov, las Variaciones sobre un tema de Corelli, maestro del que se apreciaba según Marc Pincherle el dominio de un arco imaginativo y poderoso dotado de una sonoridad calurosa y con un talante lleno del sentido del humor, tras sus estudios fundamentales de Viena con Anton Bruckner y en París con Joseph Massart y Léo Delibes, llegando a sufrir un fatal accidente en Nueva York, que le obligaría a un largo retiro, en todo momento supo ser un hombre generoso que entre sus curiosidades se cuentan las imitaciones caricaturescas presentado obras disimulada como si fuesen obras originales. De la Cátedra de Piano, de Josep María Colom y Patrín Barredo, Irene Pérez de Miguel, La canción de Manuel de Falla, estrenada en Granada en el Salón de la Chimenea Italiana del granadino Palacio de Carlos V, espacio que acoge espectáculo de gran reclamo, pieza que el autor confesaría haber escrito con una actitud intimista el 2 de abril de 1900, aunque tardase en llegar a la imprenta hasta 1980, una primera interpretación pública aparece en junio de 1971, en ese mismo salón, en una charla- concierto, con el pianista Manuel Carra, tan cercano a nuestras actividades, compartiendo fecha con uno de los críticos históricos, Enrique Franco. Patricia Matei, nos deja la Danza de la Molinera, de El sombrero de tres picos, el ballet en tres partes sobre argumento de los Martínez Sierra, y que se estrenaría en el Teatro Alhambra, de Londres, un ballet de profunda inspiración surgida por la fascinación que sobre él ejercía Noches en los Jardines de España, que atraería de forma especial a Serguei Diaghilev, un verdadero personaje de un mundo casi imposible quien había llegado a nuestro país como coreógrafo y promotor, sentando plaza en Madrid, además de asistir en Barcelona a varias representaciones de El corregidor y la molinera. Daniel Carmona, dará cuerpo a la Fantasía Bética, todo en ella destila un aire monumental por su lenguaje, sus ritmos, las cadencias y las modulaciones, su voluntad transgresora se anuncia desde los primeros compases, de pinceladas agrestes, sobre un auténtico virtuosismo entre cascada de acordes que dejarán paso a un largo y repetitivo desarrollo pletórico de contrastes y claroscuros que se amansan en un pasaje ensoñador de perfiles jondos

Del aula de chelo de María de Macedo y José Enrique Bouché, recibimos a Esteban Barlow, acompañado por el profesor repertorista Ángel Huidobro, para seguirles en la Melodía y Romanza, una primera estrenada en el Salón Quirell de Cádiz, con el chelista Salvador Viniegra con el autor al piano, una consideración con el chelista y que sería fechada el 19 de junio de 1987, aunque tardía en escucharse hasta dos años después. Un primerizo ensayo tratado por el autor como un Andantino de líneas claras y transparentes que el intérprete conservaría en su memoria. La Romanza se dio a conocer en el domicilio particular de este chelista, el 14 de julio, de 1899, también en colaboración con Manuel de Falla,  de nuevo un Andante como indicación imbuido por un aire tardo-romántico, trabajo con el que concluye sus años de estudio, bajo la asistencia de José Tragó, quizás de mayor insistencia expresiva, típica de una suave romanza, muy a tono con las posibilidades de este tipo de obras que no tendrán gran presencia en su catálogo.

Del aula de guitarra de José María Gallardo del Rey, Lucía Terán López (España) y Daniel Sánchez Seijo (España), con la Danza Española, de La Vida Breve, su obra dramática en dos actos y tres cuadros, sobre libreto de Carlos Fernández-Shaw, estrenada en Niza en 1913, curiosamente en francés, curiosas razones contractuales y que le abrirá camino, para Falla, será la primera de sus obras con las que se sintió identificado, toda una garantía para un estilo de ópera en la que sus grandes personales la dotan de una hipersensible identidad, hablaríamos de El Tío Salvaor, Salud, un destilado de señorío, Carmela y Manuel, irrenunciable la colaboración del libretista, poeta de reconocida solvencia que también colaboraría con Amadeu Vives, y con Ruperto Chapí. Con La Vida Breve–La vie breve- estrenada en Niza, preparará el salto a París donde lograría repetir el éxito, antes de repetir en Madrid.

Del aula de canto, de María José Montiel, la soprano Lara Husges (Alemania), con Preludios de Canciones de Juventud, con estreno de la soprano Eloisa Minoves acompañada por el compositor, pieza menor que se inserta dentro de las convenciones estéticas de estilo salón, imperante en el cambio de siglo aunque alejada de obras de mayor talante como las Siete canciones populares españolas o las estilizada austeridad del Soneto a Córdoba, Psyché, esos Preludios fueron estrenados en Cádiz, apreciados por su brevedad y sincretismo. La soprano Nuria Sánchez, la mezzo alemana Polina Dolinsky, el tenor japonés Yuki Urata, acompañados por la profesora Itziar Barredo, redondean con la guinda de las Siete canciones populares españolas, estrenadas en el Ateneo de Madrid, el 14 de enero por Luisa Vela, irrenunciablemente acompañada por el autor,  más que remitirse a un canto severo de esos cantos populares, extrae de ellos el ritmo, la modalidad, las líneas  y motivos ornamentales característicos, las cadencias modulantes, eludiendo cualquier otro tipo de artificio, para lograr una concisión subyugante. Canciones populares,  que resulta una verdadera cima quintaesenciada  del folklore en su origen, sin perder detalle de su esencialidad. El Manuel de Falla de El paño moruno; la Seguidilla; la Murciana; la Asturiana; la Jota; la Nana; la Canción y el Polo. Para Jaume Pahissa, esas canciones tienen un origen en una cantante española que había tomado parte en La Vida Breve, y que le pidió consejo para la elección de diversas piezas para completar un recital.

Ramón García Balado

Patrín García-Barredo, pianismo de Manuel de Falla, en el LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela

 Conservatorio Profesional de Música, Santiago de Compostela


 Indagación en forma de charla a cargo de Patrín García-Barredo en el Conservatorio Superior Profesional de Música- día 10 a las 16´30 h.-, bajo el reclamo  Música y y pianismo en la Fantasía Bética de Manuel de Falla. Patrín García- Barredo, a la que tuvimos como concertista el año pasado interpretando obras de Enrique Granados, con los Valses poéticos, Frederic Mompou, con Suburbis; Manuel Carra, con Siete cantos en estilo popular; Cristóbal Halffter, con El ser humano muere solamente cuando lo olvidan e Isaac Albéniz, con dos piezas de la Suite Iberia, se formó en el Conservatorio Superior de Música de Madrid, donde obtuvo el Grado Superior, con el Premio Fin de Carrera, siendo becada por la Chase Mannhatan Bank, la Philharmonia Orchestra of London, el Ministerio de Cultura Español, el Leverhume Trust, ampliando en sus estudios con F. Wibaut, en la Royal Academy of Music, de Londres, con Josep Colom, en la Universidad de Alcalá de Henares, con F.Solter y D. Varsi, en la Music Hochschule de Karlsruhe, ampliando al mismo tiempo con Paul Badura-Skola, Joaquín Achúcarro, Vlado Perlemuter, Bruno Canino, Dmtri Bashkirov, F.Rados y Maria Joâo Pires. Su carrera como concertista la llevó a los centros por excelencia desde el Teatro Real, al Palacio de Música de Cantabría, el Auditorio Nacional, el Palau de la Música Catalana, entre giras europeas que ayudaron a consolidar su carrera colaborando con formaciones como la O.S. de Munich, la O. Bach de Moscú, la Westdeutscher Rundfuck, la Süddeutcher Rundfuck, y participó en la grabación de la integral de sonatas para piano de Mozart. En 2017, obtuvo el título de Doctor Honoris Causa, por la Universidad Alfonso X El Sabio, en Madrid, en donde presentó su tesis: La labor del intérprete previa a la realización de una obra musical, especializada en la docencia, complementa esta labor con sus compromisos artísticos, siendo invitada a impartir cursos y talleres en diferentes ciudades españolas de forma regular en citas como Música Activa, en Aragón; De mar a mar, en Andalucía o Forum Musikae, realizando colaboraciones con la Universidad de Los Andes, de Bogotá o la Summerakadekie del Mozarteum, de Salzburgo.

La Fantasía Baética, de Manuel de Falla, es para Federico Sopeña es obra con la que se cambian los signos de una composición curiosamente impopular, sabido es que Arthur Rubinstein la abandonó y solo el autor desde su querida Granada, consultaría con pianistas españoles como Pilar Bayona o Ricardo del Pueyo, comenzaría a que el reto fuera posible, para llegar a ser lo que hoy es una realidad en el repertorio de todos los pianistas españoles importantes, a los que hay que añadir su frecuencia en los programas de Concurso Internacional PalomaO´Shea. Componente fundamental de la estructura del exotismo en una relativa brevedad que se hace máxima intensidad con los números de la Suite Iberia, de Isaac Albéniz. La salida a la forma grande, es obra de los que pasaron por la Schola Cantorum, con Joaquín Turina a la cabeza, pero no podemos olvidar que lo mejor del piano del sevillano, el de Mujeres españolas, por ejemplo, no es excepción a la norma de la brevedad intensa. Hay que distinguir entre fantasía, como un signo de improvisación, casi siempre virtuosística, con espontaneidad no castigada de la fantasía obra de duración intermedia que arranca en parte de la Fantasía cromática de Johann Sebastian Bach y de la Fantasía en Do m. de W.A. de Mozart, para hacerse grande y peleona contra el formalismo, en tres cimas del piano romántico: la Fantasía del viajero, de Franz Schubert; la Fantasía en Do m., de Robert Schumann o la Fantasía en  Fa m., de Chopin. La Fantasía Bética liga directamente con El Amor Brujo, y pone un poco entre paréntesis la andalucía alegre de El sombrero de tres picos. El punto de partida es algo que pertenece radicalmente al exotismo: la danza.

Falla lo ahonda hasta espiritualizarlo de manera singularísima, porque en la inexorable primacía del ritmo, se logra un carácter mágico de encantamiento: la colocación del bellísimo intermedio en forma de guajira adquiere función de contraste, las conversiones de la danza en copla son precisamente el signo del carácter telúrico. La fuerza mágica de encantamiento de esa insistencia obsesiva viene de la enorme originalidad y actualidad del piano, radicalmente espacial, hecho de tensión contra la misma fluencia del tiempo sin excluir la real violencia: la irrupción de los glissandi sobre el arpegiado nos hace recordar aquello de las alas de arpa, en apreciación de Joaquín Rodrigo, las esencias de la guitarra trascendiendo punteados y rasgueados, intercambiando las esencias de la copla y de la danza creando un piano único que Federico Sopeña veía a través de un sencillo análisis mucho menos complicado. La Fantasía Bética es una doble despedida al tema andaluz y a Madrid. El sueño de Granada se realiza y no es una simple despedida. Muertos sus padres y garantizada la compañía de por vida de María del Carmen, ¿qué le podía ilusionar de Madrid? Lo que sí se podía reprochar al Madrid de estos años es una real indiferencia, cuando no hostilidad salvo excepciones. Todo ello es anterior al éxito europeo de El sombrero de tres picos, pues las críticas al Corregidor y la Molinera, fueron efectivamente simpáticas, pero no trascendentes. Hay un real consuelo en la amistad con Adolfo Salazar, que si en principio le vemos como discípulo que consulta sus obras, pronto siguiendo una ley ineludible, siendo un crítico volcado sobre su obra.

Ramón García Balado

Fotografía ©Xaime Cortizo 

Monteverdiana por Reïna Lupa, en Espazos Sonoros

  Santuario da Nosa Señora da Laxe, Vilasantar Concierto del grupo Reïna Lupa , formaci ón integrada por Alison   Lau y Yerin Mira (sopran...