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28/04/2026

Símbolos e imágenes marinos con Paul Daniel

 Santiago de Compostela 23/04/2026 / Vigo - 22/04/2026


Quien fuera director de la Real Filharmonía de Galicia volvía a tomar la plaza, comenzando en el apartado de Cometas, con una pieza en estreno de Gabriel Erkoreka, compositor formado con Juan Cordero en el Conservatorio Arriaga de Bilbao, para seguir en la Escuela J.Guridi, de Vitoria, con Carmelo Bernaola y en piano con Alberto Nieto, antes de trasladarse a Londres en la Royal Ac. of Music, donde siguió las docencias de Christopher Elton, y cursos de interpretación pianística con Joaquín Achúcarro, Salomon Mikowski, Elza Kolodin y Malcom Frager, ratificando en el espacio de composición con G. Ligeti, F. Donatoni, H. Birtwistle y L. de Pablo. Fue fundador del Trío Bernaola, y desde 1998, paso a ejercer la docencia en la Royal Ac. of Music, siendo sus obras divulgadas por foros como el ISCM World Music Days (Manchester); Toru Takemitsu Awards Fest. (Tokyo); WRD Koln o el Auditorio Nacional. La naturaleza inspira en buena medida el conjunto de sus obras, con ejemplos como Nubes o Krater, en las que ya se adivina su opción por la predilección por estructuras contrastadas y dramáticas, donde la oposición de extremos aplicada a todos los parámetros musicales juega un papel preponderante, en una tendencia a novedosas. Alalá, su obra, se asimila a uno de los estilos ancestrales de Galicia y que para el autor se definía por sí misma en el cuadro de una orquestación clásica sobre aspectos del folklore destacando el uso de bordones y los arquetipos melódicos y rítmicos, añadiendo perceptibles apuntes de percusión de los que daría cuenta José Vicente Faus, en una clara alternancia entre pasajes líricos y otros de intenso carácter rítmico, en forma de elaboración tradicional de una canción o danza.

Fernando Buide tuvo en atriles Mar ao Norde, obra que ya había sido encargo de la RFG, y que fue estrenada junto las Danzas rituales, de Midsummer Mariage, de Michael Tippett y el Concierto para violín, en Re m. op. 47, de J.Sibelius, tomando su obra en su título de uno de los poemarios de Álvaro Cunqueiro, siempre a través del preciosismo del lenguaje que recreaba en su estética símbolos e imágenes marinos, imágenes que suelen fluctuar entre lo real y las representaciones que permiten encuadran su tratamiento para orquesta con un remarcado protagonismo de la sección de chelos, a través de seis instrumentistas con partituras diferenciadas y que intentaba moverse entre las imágenes que proponía la orquesta, con los chelos que parecían reverberar y diluir lo que la orquesta exponía, en esta obra elaborada sobre una única sección sin solución de continuidad, dentro de un talante calmo que recorría toda la composición. El desarrollo mostraba el carácter cíclico, dejando a las trompas un cierto protagonismo desde la lejanía.

Benjamin Britten, Four Sea Interludes, procedentes de la ópera Peter Grimes, Op. 33ª, una de sus obras escénicas por excelencia y que había sido estrenada en el Sadler´s Wells Théatre (Londres), serie de piezas evocadoras que recrean un espacio atmosférico cambiante, que nos trasladaban a una pequeña villa de pescadores, en la que esa mar está siempre presente. En su evolución, el Primero Dawn (Alba) nos acercó a la introducción del Primer acto, quedando como un preludio propiamente dicho a través de una naturaleza descriptiva que precisamente evocaba la mañana grisácea y apacible al borde del mar, a través de una cantinela de talante Lento e tranquilo, a la vez que ágil, confiado a las flautas y violines en registro agudo que ayudó a imaginar el vuelo de gaviotas. Clarinetes, violas y arpa, describían el mar, recibiendo la respuesta en los metales graves con sordina, que describían la amenaza del océano, siempre amenazante, especie de detalle que nos acerca a Debussy o al Sibelius de las Oceánides. El segundo Interludio- Sunday Morning, se apoyó en la introducción del Segundo acto, igualmente descriptivo a través de una instrumentación brillante y refinada, evocada por el toque de campanas, (las cuatro trompas) recreando un ambiente festivo a través de las maderas mientras la cuerda grave anunciaba una especie de cántico dominical. El tercer Interludio- Moonlight (claro de luna)-, encabezó el tercer acto, resultando la más precisa de las cuatro piezas a través de una música inmóvil que observaba un tinte psicológico, animándose en la parte central gracias a las flautas, el arpa y el xilófono. El Cuarto Interludio Storm (tormenta), se ubicó entre los dos cuadros del primer acto en una intención descriptiva, ligada al personaje central y a su comportamiento. Escrito en forma de Rondó, desencadenaba todas las fuerzas de la orquesta, matizando todas las asperezas del talante de Peter Grimes y su brutalidad.

Jean Sibelius, Sinfonía nº 3, en Do M. op. 52- iniciada en 1904, y que pasó por una larga maduración hasta su conclusión tres años después, mientras completaba obras como Pelleas y Melisenda y La hija de Pohjola, obra que tendrá estreno en Helsinki bajo su propia dirección en 1907, para repetir un año después en la Royal Society of London, en dedicación a Granville Bantok, para una obra que resulta diferente de las precedentes, rechazando la sobrecarga de romanticismo y toda inspiración nacionalista. El Allegro moderato, nos impresionó por su línea y estructura a través de su tonalidad, en un vitalismo ayudado por su proyección dinámica, dejando una impresión de perfección formal dentro de un equilibrio reforzado, a través de una profunda unidad orgánica, ya desde el trazado observado en el primer tema, logrando una clara unidad tonal , debida al predominio de la sección de cuerda, entre transformaciones temáticas logradas gracias a una sutil orquestación, tramada por las esencias de la forma sonata. El Andantino con moto, quasi allegretto, se disponía en un cuadro de una serie de variaciones en espejo, a partir de un tema curioso derivado de la doble rítmica de 6/4 y 3/2, un episodio confiado a los chelos divididos con una profunda corriente de bajo que nos dejaba la impresión de un pasaje marcado por el protagonismo de los chelos. El Finale (Moderato-Allegro ma non tanto), de aspecto sombrío, resultó animado por una intensidad de metales en ostinato que se desplegaba a través de súbitos apuntes orquestales, hacia un final repartido en dos secciones, una primera en forma sonata cuyo desarrollo se ofrecía sobre la segunda idea temática y una segunda que trataba un tema opuesto, realzada por una poderosa intensidad de metales, un Finale, que no remitía a ninguno precedente, suponiendo en el autor el primer ejemplo de síntesis entre un posible ritmo lento wagneriano subyacente y una dinámica beethoveniana más acentuada.

Ramón García Balado

 

Paul Daniel. Real Filharmonía de Galicia

Obras de Gabriel Erkoreka, Fernando Buide, Benjamin Britten y Jean Sibelius

Centro Cultural Afundación, Vigo

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

 

Foto © Tony McDonough

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-simbolos-e-imagenes-marinos-con-paul-daniel-por-ramon-garcia-balado 

19/02/2026

Maximilian Hornung: Un Elgar testimonial al chelo

 A Coruña - 13/02/2026


Maximilian Hornung
fue solista del Concierto para chelo en Mi m. Op. 85 de Sir Edward Elgar, completando programa con las Danzas sinfónicas de Sergei Rachmaninov, un chelista con fundamentos en el Stephan Gymnasium Augsburgo, y que tuvo como maestros a Eldar Issakadze, Thomas Grossenbacher y David Geringas, recibiendo galardones como el Concurso Alemán de Música y el ARD, con su trío, para proyectarse profesionalmente con la Bavarian Radio Symphony Orchestra (Munich) lo que se facilitó obtener un ECHO Klassics Prize y un Kunstförderpreis (2014), y colaborar con maestro como Bernard Haitink y Daniel Harding.

Case Scaglione, el director, fue alumno de Gustav Meier en el Peabody Institut of Music, antes de recibir las consideraciones de la Young Musicians Foundation Debut Orchestra de Los Angeles, mereciendo las atenciones de James Conlon, mereciendo el Conducting Prize, de la American Association at Aspen y la consideración de la Solti Foundation U.S., en su calidad de director, su carrera se consolidó con formaciones como la NDR Elbphilharmonie, la Brusselas P.O.; la Szczcin P.O.; la Dallas Symphony; la Lucerner Sinfonierorchester; la Württenbergerscher Kammerorchester Heilbronn, además de realizar visitas a nuestro país con la Orquesta de Castilla y León y la O. de RTVE.

Elgar -Concierto para chelo y orquesta en Mi m. Op.85-, última de sus grandes obras que se dio a conocer en Londres el 26 de octubre de 1919, teniendo como solista a Félix Saldmon, bajo la tutela del autor, probando con una plantilla más reducida y ligera, para esta composición que se resuelve en cuatro tiempos. Félix Saldmon (1888/1952), fue un chelista inglés con estudios en el Royal College of Music, teniendo como preceptor a Edouard Jacobs, probando ya desde joven como miembro del Cuarteto de Cuerda de Londres, con el que estrenará el Cuarteto en Mi m. y el Quinteto, de Sir Edward Elgar, una prueba de aptitudes técnicas para abordar una obra como el concierto que tuvimos en esta ocasión, con una diferencia de fechas relativamente estrechas, antes de trasladarse a los Estados Unidos en donde realizará lo más fructífero de su carrera, en calidad de solista, fundado entonces en 1937, el conocido New York Trio, con Carl Friedberg y Daniil Karpilovski, al tiempo que será un prestigiado profesor en el Curtis Institute (1925/42) y en la histórica Juilliard School neoyorquina (1924/52). Estamos con este concierto que pertenece a los años en los que culmina la serie del ciclo de songs Sea Pictures o lo más atractivo de sus trabajos camerísticos. Abría el concierto un Adagio moderato en el que el peso pertenecía al solista en forma de recitativo extenso para entregarse a un pasaje en Moderato, que permitió el discurso de una idea resuelta expresada en 9/8, en manos de las violas con respuesta del chelo, un a modo de lied ABA, en el que el detalle intermedio se proponían en 12/8, gracias a la participación del clarinete en Sol M. , preparando la entrada del solista con efectos en glissandi, y que permite el paso al Lento Allegro molto, también en forma libre sobre una orquestación puntillista en acentuaciones precisas sobre un detalle de cuerdas divididas y respuesta de los metales. Un Adagio en Si b M., mostraba un amplio desarrollo que terminaba descansando en la dominante, con un final de extenso melodismo. El Allegro ma non troppo, extenso Rondó distendido, modulaba sobre un detalle en Mi m., que facilitó una nueva idea de escala ascendente, que evocaba un claro sentido del humor, preparando el final en un sencillo episodio que nos traslada a la segunda frase del Adagio, para exaltar el diálogo entre el solista y la orquesta. Un marcado sentido del rubato y el uso del pizzicato tremolado, ayudó a inmiscuirse en la idea de Maximilian Hornung, quien añadió como bis el Prélude de la Suite nº 1 para chelo en Sol M. 1007, de J. Sebastian Bach.

Sergei Rachmaninov- Danzas sinfónicas, Op. 45-, obra con estreno neoyorquino (1941) bajo la dirección de Eugène Ormandy, también obra postrera del ruso, y compuesta tres años antes de su muerte, y que en previsión, otro sería el título que habría de llevar, tan sencillo como Danzas fantásticas resolviéndose en los tiempos: El Día; El Crepúsculo y Medianoche, pero el autor apostará por suprimirlos. Parte de esa música, acabará integrándose en un ballet incompleto, Los Escitas, que se había iniciado en 1915. Las danzas que nos afectaban, mostraron un lenguaje relativamente modernista, a tono con las estéticas de moda en aquel período, marcado por la expansión lírica permanentemente presente en el desarrollo de las obras que entonces firmaba, es decir, una orquestación notablemente nutrida, en la que sobresalía instrumentos que ayudaban a realzar el colorido sonoro impregnado por aspectos tímbricos, con efectos relumbrantes de campanillas y campanas, clarinete bajo, saxofón contralto, contrafagot, complejas percusiones, dos arpas y piano, una paleta de compleja disposición.

Eugène Ormandy (Jeno Blau) (1927/1985), en aquellos años ponía en atriles estrenos como Diversions on a theme, de Benjamin Britten; la Sinfonía nº 4, de B. Martinu o el Concierto para piano nº 3, de Béla Bartók. Había sustituido en 1931, a Toscanini en sus responsabilidades de música de radio, improvisando trabajos con la Philhadelphia Orchestra y la Minneapolis Symphonia. Rachmaninov, vivirían un período afortunado entonces, mientras completaba las Danzas sinfónicas Op. 45, ya que también culminaba las Sinfonías Segunda y Tercera; la Rapsodia sobre un tema de Paganini, para piano y orquesta, consiguiendo una brillante síntesis de su talento sinfónico y el enfoque de la vivacidad rítmica, dentro del colorismo conjunto en un perfecto equilibrio en su evolución que alcanzará puntos de encuentro con el Bartók, que asoma en la cercanía. El maestro Rachmaninov, coincidirá con Igor Stravinski, en Berverly Hills, aunque el entendimiento entre ambos no consiga frutos positivos, por lo que cualquier entendimiento quedará en entredicho. Morton Felman y John Cage, tras asistir a la presentación de la Sinfonía de Anton Webern con la New York Philharmonic, escucharon también las Danzas sinfónicas de Sergei Rachmaninov, en el Carnegie Hall, que completaban el programa con otras obras y de esa experiencia, coincidirán en la opinión propuesta por Feldman: Ha sido maravilloso ¿no?. Había comenzado una amistad que duraría de por vida.

El sinfonismo reencontrado del compositor ruso, deja registros como el que incluye la Sinfonía nº 3, junto a las Danzas sinfónicas, con la Royal Philharmonic, bajo la dirección de Andrew Litton, para la Virgin Classics y que también conocería la versión para dos pianos de Brigitte Engerer y Oleg Maisenberg, que editaría Harmonía Mundi. Tres tiempos desde el Non Allegro al Lento assai-Allegro vivace, con un Andante con moto (tempo di valse), en medio, con el emblema recurrente de una serie de texturas inestables y danzas de evocación ancestral.

Ramón García Balado

 

Maximilian Hornung

Orquesta Sinfónica de Galicia / Case Scaglione

Obras de Edward Elgar y Sergei Rachmaninov

Palacio de la Ópera, A Coruña

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-maximilian-hornung-un-elgar-testimonial-al-chelo-por-ramon-garcia-balado 

17/02/2026

Philip Glass, por Kebyart y la Real Filharmonía de Galicia

 Santiago de Compostela - 13/02/2026



Actividad de (En) Foco con la RFG dirigida por Sebastian Zinka, para un monográfico dedicado a Philip Glass con las obras Company; el Concerto grosso- estreno en España-y el Concierto para saxofones. El Cuarteto Kebyart, está integrado por Pere Méndez Marsal, saxo soprano; Victor Serra Noguera, saxo alto; Roberto Seara Mora, saxo tenor y Daniel Miguel Guerrero, saxo barítono, grupo nacido en el entorno de la ESMUC, y que recibió el Premio BBVA de Música Montserrat Alavedra, y el Premi Palau (2016); Juventudes de España (2015); Orpheus Swiss; el International Franz Cibulka Competition (2019). Colaboraron con artistas como Nicolas Alstaedt, Xabier Sábata, Denies Varjon, Albert Guinovart, Joan Magrañé o Bernat Vivancos, contando con tres registros reseñables: Accents; Lectures diferents y un especial dedicado a obras de Peter Eötvös. El curso pasado se presentó en los proyectos de la Fundación Juan March, con Fantasía, que incluía obras de H.Purcell, Miquel Urquiza, Clara Schumann, William Albright y Joan Pérez Villegas. También fue frecuente su presencia el coliseos como el Concertgebouw (Amstertam); Musikverein Wien, Barbican Center, Festspielhaus Baden-Baden, la Schubertiada de Vilabertran y otros centros de importante relevancia. Su especial dedicado al 150 aniversario de Ravel, nos dejó un trabajo que incluía Le tombeau de Couperin, y la Pavane pour une enfante defunte, con arreglos barrocos de J. P.Rameau

Company, se recibió en versión para orquesta de cuerdas, obra en cuatro tiempos, en una serie de variaciones sobre un esquema armónico simple, sobre un centro tonal estático ornamentado con líneas interiores móviles y un curioso ritmo creado por las hemiolias en las voces superiores, con un final frenético y acelerado. El Concero grosso, encargo del Stadtische Kunstmuseum Bonn, era una obra breve en tres tiempos cada uno destacando instrumentos repartidos entre maderas metales y cuerdas, formando un conjunto sinfónico. El Concerto para cuarteto de saxofones- ya con el Kebyart en escena, un encargo para el Raschèr Saxophone Quartet, tendría cuatro tiempos en reparto entre los cuatro saxofonistas comenzando por una serie de frases largas a un segundo tiempo marcado por frases jazzísticas en perfecta conjunción con la orquesta y una continuación melódica que culminaría el final de pulso intenso. Para el bis, un detalle tomado en préstamo de J.P. Rameau.

Philip Glass, a la búsqueda de un cielo siempre transparente, probaría todo tipo de modelos y actitudes en su evolución creativa tras seguir los senderos de Louis Cheslock, en técnicas seriales; Nadia Boulanger, Darius Milhaud, William Bergsma, Vincent Persichetti y un largo ideario de referencias, aunque tardará en encontrar su línea de evolución que le llevará a encontrarse con sus compañeros de travesía dentro del llamado minimalismo, la vía que defenderán La Monte Young, Terry Riley, Steve Reich y otros que se apuntarán a esas dependencias estilísticas un tanto a su sombra, en las cercanías de los estilos más convencionales de semejante aceptación. El énfasis de tal minimalismo, se manifiesta en los bucles y capas que han hecho posible la imitación de otras corrientes en sus lindes. Un movimiento que distó mucho de ser unitario por las claras diferencias de planteamientos y posicionamientos en evolución de los que no estarán ausentes las formas enfocadas al gran público como es el caso de Einstein on the beach, del propio Philip Glass, obra pareja a la idea creativa de Robert Wilson, en su diálogo entre el mundo onírico y lo real, una suerte de iniciación a un lenguaje por su pretensión de crear una obra de no-acción, de no-decir, una fusión entre la exactitud y el ritmo calmo marcado por la puesta en escena. El diseño formal, puesto aquí en práctica, se basa en la repetición de pequeñas secuencias que varían gradualmente por medio de un sistema aditivo que tiene su origen en la música de la India. El material vocal que sostiene las secuencias, consiste solamente en el recitado de notas musicales y en la enumeración de una serie de cifras, con un proceso fácilmente discernible que sugiere ante el receptor como especie de juegos sin resolver. Un minimalismo el suyo, que cubre con creces su idea en el Cuarteto Segundo (Company), de 1983, en sus breves cuatro tiempos que se resuelven sin solución de continuidad, clave perfecta para comprender lo que desarrollarán en la serie de sus cuartetos como obras primordiales, a la par con una versión escénica sobre la poética de Samuel Beckett, y ya en su Primer Cuarteto (1966), anunciará una predisposición creativa en sus años de estudio e indagación en su etapa parisina, mientras seguía las atenciones de Nadia Boulanger en esta etapa de transición probando con una expansión del cromatismo la expansión de las disonancias como era previsible a la espera del mundo que le esperaba. Aparecerán así, una clara tendencia a esas músicas repetitivas, emparentadas con otras corrientes procedentes de mundos alejados y distantes, aunque previsibles, lo mismo que sucederá a otros compañeros de travesía, que por obvias razones seguirán trayectorias necesariamente encontradas, para beneficio de todos. Otra de sus aventuras en este espacio de las formas d cuarteto, será el Tercero, conocido como Mishima (1985), tomado de un filme realizado por Paul Schrader, en el que los movimientos se despliegan en breves tiempos y que ilustran la vida en sus diferentes aspectos, del escritor japonés, por lo que supone una respuesta de rechazo a formas tradicionales. Un paso inmediato, lo recibimos por su Cuarteto nº 4, Buczack (1989), un tríptico conmemorativo de gran amplitud y que supera en posibilidades a los precedentes por la utilización de recursos expresivos en la gama de ambiciones que se ratificarán en el Quinto Cuarteto (1991), un eslabón que vendrá a confirmar las ambiciones evolutivas dentro del género camerístico. El Concierto para Cuarteto de saxofones, supone el grado de sofisticación previsible en su carrera a la que se añade la obra en estreno, el Concerto grosso, compuesto en Berlín en 1992, con la figura de Ludwig van Beethoven, como necesaria inspiración, en el que cada tiempo está pensado para una familia orquestal diferente. El minimalismo surgido en la década de los sesenta, incluía a un grupo de creadores americanos que comenzaron a explorar las posibilidades de indagar sobre medios reducidos, limitándose a los elementos musicales más básicos, aunque todos ellos estuvieron influenciados por John Cage, en mayor o menor medida y para quedarnos con los personajes primordiales, habremos de fijarnos en La Monte Young, Terry Riley, Steve Reich y nuestro Philip Glass, siempre a la búsqueda de someterse al sobrepeso de John Cage. En aquellos inicios de este llamado minimalismo, el personaje más importante había sido La Monte Young, un creador que se había forjado en la Escuela de la Segunda Escuela Vienesa, dentro de las propuestas del Serialismo de aquel momento y particularmente bajo la influencia de Anton Webern, por la economía de texturas y la cualidad esencialmente estática del planteamiento de su obra. En su criterio estético, confesará que utilizaba la misma información, repitiéndola una y otra vez, aceptando que admiraba la música occidental anterior al Renacimiento y que usaba el éxtasis como un punto estructural básico en mayor medida que los sistemas musicales anteriores

Ramón García Balado

Material gráfico Ⓒ Igor Studio 

Kebyart

Real Filharmonía de Galicia / Sebastian Zinka

Obras de Philip Glass

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

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11/02/2026

Silvia Rozas Ramallal: entresijos sonoros de la flauta en Mozart

Santiago de Compostela - 5/2/2026. Ourense - 6/2/2026


Concierto dirigido por Agata Zajac, con el encargo de la serie Cometa, de Helena Cánovas Parès, ofreciendo en programa el Concierto para flauta nº 1, en Sol M. K. 313, de W. Mozart interpretado por Silvia Rozas Ramallal y la Sinfonietta, de Francis Poulenc. Helena Cánovas Parès conoció estrenos suyos con el Ensemble 2021 (Forum Neue Musik), autora también de la ópera Das Mädchen- All days for future, siendo premiada en el certamen Carmen Mateu, de la Fundación Castell Young Artists European Award de Perelada, ampliando su experiencia en trabajos como la ópera Don Juan no existe- producida por el Teatre del Liceu, el Teatro Real y el Teatro de la Maestranza de Sevilla, sobre libreto de Alberto Iglesias, destacando como cantantes la soprano Natalia Labourdette; el tenor Pablo García López y el barítono David Oller , compartiendo labores de asesoramiento con Beat Furrer, Chaya Czernovic, Tristan Murail, Sofía Gubaidulina, Ivan Fedele y Alberto Posadas. Se perfeccionó en Colonia con Markus Hechtle y en medios electroacústicos con Michael Bein. Su obra Time Painting, acude a elementos contenidos en Grapefruit, de Yoko Ono, artista conceptual que compuso una serie de piezas musicales en forma de performance cuya realidad no existe, sino que está captada sobre un texto que se transfigura en la mente del lector y del oyente, en una caída hacia tendencia de una pintura en la que el color, aparece bajo una luz que se afirma en ciertos momentos del día.

Silvia Rozas Ramallal, flautista solista de la NDR Radiophilharmonie, colaboró en curso pasado en las Xornadas de Frauta de Galicia promovidas por André Cebrián junto a Luís Soto, y realizó masters en la Universität der Kunste Berlin, con Christian Fassbaender y un curso de perfeccionamiento del Bachelor Hochschule für Musik Hans Eisler, además de estudiar en la Deutsche Oper Berlin, la Hamburger Symphonyker y en la European Union Youth. Colaboró con la orquesta de la Ópera de Hannover, la NDR Radiophilharmonie; la Badischer Staatskapelle Karlsruhe; la Komische Oper Berlin, y en su primera experiencia con la Joven de la OSG, mientras se formaba en la EAEM, con Laurent Blaiteaux, recibiendo reconocimientos como el Deutche Musikwetbewerb, el Flûte Maxence Larrieu, de Niza o el Severino Gazzelloni. La directora Agata Zajac, se formó como violinista antes de probar en la batuta en la Poznan Academie of Music, de Polonia (2020), y en el Mills William Junior Fellow; el Royal Northern College of Music de Manchester y fue asistente de Ludovic Morlot, en la Orquesta de Barcelona i Nacional de Catalunya, también en la Elbphilharmonie Orchestra, de Hamburgo, para seguir con la Britten Sinfonietta, la Orquesta del Teatro de Hallé; la Grazer Philharmoniker; la Orchestre de La Picardie. Siguió cursos de Paavo Jarvi, Jorma Panula, J. Schlaefli, Mark Heron. A. Hernus, Marin Alsop, Peter Eövöts, siendo asesorada e invitada por Andris Nelson.

W. A.Mozart- Concierto para flauta nº 1, en Sol K.313-, obra de juventud procedente de sus primeros años en Mannheim adonde había ido acompañado por su madre el 30 de octubre de de 1777, asunto del que queda constancia por su correspondencia mantenida con su amigo y colega el flautista J.B. Wendling dejando con ello jugosas noticias entre consejos y otra serie de intimidades dentro de su estilo ciertamente chocante, habiendo establecido entonces un curioso contrato con el magnate holandés De Jean, una especie de musicólogo y apasionado por los oficios musicales, propios de un entusiasta entregado y generoso. Estamos en un período en el que abundaban obras de este estilo, como los cuartetos para este instrumento, en concreto los K. 285, K. 285a y 285b, en claro destino al estimado De Jean y que hallaría continuidad en el K.313, precisamente en el espacio de esta modesta producción en forma de entrañable compromiso directo, resultando una página cuidadosa y perfectamente resuelta, tanto por la solista, Silvia Rozas Ramallal, como el diálogo mantenido con la orquesta, gracias a esa flauta que abunda en ideas sobradas y detallismos de notable virtuosismo, en un logrado equilibrio entre la flauta y el conjunto orquestal. En su esencia, mantiene los hábitos cultivados en Salzburgo y para Paumgarten, la serie de conciertos para este instrumento, revelan las perfectas aptitudes del compositor, para buscar los entresijos sonoros de la flauta, instrumento con el que por veces parecía tener una relación un tanto incómoda.

Para Alfred Einstein, su trato con los instrumentos de viento respondería en general a una serie de trabajos ciertamente ocasionales, en el sentido más genuino del término, compuesto con la única finalidad de dejar la impresión más acorde con el gusto de los destinatarios y las preferencias de los aficionados, teniendo en cuenta que esos instrumentos de viento exigirían a sus intérpretes una actitud claramente indulgente, dejando como resultado una escritura simple pero también atractiva en su desarrollo, con un notable ingenio melódico, siempre a tenor del espacio en el que propone la composición. Obra en sus tiempos: Allegro maestoso; Adagio ma non troppo y Rondó (Tempo di minuetto), de la que nos quedará como confesión: Aquí no tengo ni una hora de tranquilidad. Sólo puedo escribir de noche, de lo que se deduce que no puedo levantarme temprano. Y además, no siempre se está en un estado propicio para el trabajo. Naturalmente, con prisas podría escribir en cualquier momento; pero se trata de una obra que va a ser conocida en todo el mundo y concedo mucha importancia a que no se me avergüencen, pues llevará mi nombre…Una misiva dirigida a su propio padre, Leopold. Para el bis, el Debussy de Prélude à l´ aprés- midi d´un faune, un apetecible obsequio por su sencillo tratamiento expresivo.

Francis Poulenc- Sinfonietta-, un impecable planteamiento por parte de Agata Zajac, en el discurso de los cuadro tiempos, composición escrita mientras se enzarza con la serie de mélodies escritas sobre poemas de Apollinaire, la recopilación de los Calligrammes, la obra partía en sus esbozos de un posible trabajo camerístico para el Quatour Calvet, pero que definitivamente se quedará en un ansiado intento sin mejores resultados, los editores Chester, atraídos por el aprecio al músico, tomarán como revancha el estímulo para probar en el intento de un nuevo compromiso y por esta vía vendrá una aventura creativa por encargo de los BBC en el espacio de sus Thrid Programm, de 1947, dejando como resultado precisamente una verdadera sinfonía, ayudado para la ocasión por Auric, colega del Grupo de Los Seis, como resultado definitivo no faltan rescates de piezas suyas, incorporadas de forma libre, además de reconocibles autocitas. Aubade; detalles de Sextuor; la Figure humaine, en su Toi ma patiente, que acabará desechando, en lo que supondrá su única obra sinfónica y que recibirá un menor reconocimiento con respeto a otras obras concertantes, como el Concierto para piano, en el que se vislumbra su absoluta madurez. Cuatro son los tiempos de la Sinfonietta: Un Allegro inicial de un trazado elegante expresado en su forma tradicional de sonata; un Scherzo, para el segundo tiempo, en la típica alternancia ABA para ceder entrada a un Andante cantabile lírico marcado por un melodismo bemolizado camino del Final, un claro ejemplo de autocomplacencia resolutiva otorgando un mayor colorido

Ramón García Balado

Silvia Rozas Ramallal

Real Filharmonía de Galicia / Agata Zajac

Obras de Helena Cánovas Parès, W. A. Mozart y F. Poulenc

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela / Auditorio de Ourense

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03/02/2026

Raquel Areal, el estreno madrileño de Prokofiev

Santiago de Compostela 29/01/2026 y Vigo - 30/01/2026


Raquel Areal
fue solista del Concierto para violín nº 2 en Sol m. Op, 63 de Sergei Prokofiev, dirigiendo el programa Baldur Brönnimann, ofreciendo también, la Sinfonía nº 2 Op. 43 de J.Sibelius y Muffled cry, de la serie Cometa de Voro García, un compositor con formación en el Conservatorio Joaquín Rodrigo de Valencia y que tuvo como maestros a L. Balada, J. Darias, Brian Ferneyhough, Breat Furrer, Sánchez- Verdú, S. Sciarrino, Mauricio Sotelo, T. Hosokawa o Jesús Rueda. Participó en proyectos del INJUVE, el INAEM, el CDMC, y como miembro en residencia en la JONDE, mientras es dinamizador de la Mostra Sonora de Sueca y del Ensemble Espai Sonoro. Muffeld Cry, fragmentos de un lamento oculto bajo capas del tiempo, en los que se pretendía evocar las sombras que dejan texturas sobre resonancias apagadas y materiales sonoros deformados, que configuraban un paisaje sonoro como lucha que emergía desde las profundidades y que se plasmaría en una paleta orquestal tensa y agresiva.

Raquel Areal, es violinista integrante de la Berliner Philharmoniker, la misma por la que pasaron J.Riquelme, Luís Esnaola o Rosana Wisneiiewska. Colaboró con formaciones como la OSG, la ONE. Tras estudiar en la Escuela Superior Reina Sofía, la Fundación Albéniz, la Hochschule für Musik Hans Eisler (Berlín), teniendo como maestros a Miriam Fried, Natalia Prishepenko, Christian Poppen o Dora Schwarzberg. Fue concertino de la Staatkapelle Berlin. Excelentes noticias tenemos suyas por sus colaboraciones en las programaciones de la Fundación Juan March, por la sesión ofrecida con Iria Folgado, Patricia Cordero, Marta Rodríguez Otero y Iago Domínguez, con un programa inglés por excelencia y otro- Ecos de Breogán- protagonizado por las hermanas Areal, Iria Folgado, Héctor Cámara y Iago Domínguez.

El segundo concierto para violín, el Sol m. Op, 63, de S. Prokofiev, había sido su último encargo en Rusia, recibido por el grupo de admiradores del francés Robert Soetens, a condición de su derecho le fuese exclusivo, usando temas que había ido reuniendo durante tiempo, realizándose su estreno en Madrid en diciembre de 1935, logrando un éxito inmediato, siendo completamente diferente al anterior, compuesto una veintena de años antes, resaltando la vivacidad de su talante en el uso de cantinelas , entre melodías hermosas y fluidas. Período en el que da a conocer el ballet Romeo y Julieta. El Allegro moderato, permitió a la solista el lucimiento de sus recursos con una propuesta intuitiva del primer tema, repetida por chelos y contrabajos, para cederle la primacía absoluta. La parte central desarrollaba dos ideas con una primera aparición del fagot en respuesta al debido que protagonismo de la violinista, hacia una coda entre apuntes en pizzicato. El Andante assai, lento, se confió a las cuerdas en pizzicato con la orquesta doblada por el clarinete, resaltando con ello su melodismo. La violinista, superponía un juego entre ritmos binarios y terciarios, con pasajes etéreos, en los que ella dialogaba con la flauta en registro agudo, asomando melodías rebuscadas en sus armonías.

El Allegro ben marcato, una respuesta a los tiempos anteriores, nos ofreció al autor más mordaz e impulsivo, tratando una especie de rondó sobre un tema de ritmo pronunciado y dinámico con abiertas disonancias remarcadas por castañuelas. Raquel Areal había trabajado sobre este concierto desde hace un par de años, con la clara conciencia de su incorporación a su repertorio pero sin obsesivos condicionantes que condicionasen la fe puesta en él. El clima en su conjunto, destacaría por su carácter rudo y agresivo, evitando todo posible lirismo. Una pronunciada disparidad en su trayecto, con respeto a los tiempos precedentes. Una serie de contrastes esenciales que fueron la razón de ser al planteamiento de este concierto, en el que la disposición de los dos primeros tiempos, no afectan a la obra en su discurso sonoro. Para el bis, un Manuel Quiroga brillante y virtuoso, en arreglo de una de las seis Melodías galegas de Juan Montes, Lonxe da terriña.

Jean Sibelius- Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 43-, quizás la más popular de sus obras sinfónicas y escrita después de su poema sinfónico Finlandia, obra de su etapa en Rapallo (1901), y estrenada en Helsinki, el 8 de marzo de 1902, con inmediata aceptación por los valores que trasmitía, teniendo ejecuciones sucesivas ante el público aficionado, obra que se confiesa como romántica, desde el primer movimiento, dentro de su natural originalidad por su planteamiento orquestal.

Para Brönnimann, en cuanto al programa en su conjunto, se admitían esa debilidad por apoyarse en las influencias aceptadas del italianismo viajero en el finlandés. El Allegretto (Re M.), se manifestó un tanto sorprendente por su actitud fragmentaria, y casi improvisada dentro del contexto de forma sonata, apoyándose en la renovación de ese criterio estilístico, con breves formas melódicas que pasarían de instrumento a instrumento en un meridiano contraste. El desarrollo (tranquilo) preparó el pasaje largamente como resultado de una síntesis de elementos temáticos sin desarrollar entre registros instrumentales más homogéneos, con predominio de cuerda e instrumentos de metal. En la reexposición, se recuperaba un tema pastoril sobre once notas. El Tempo andante ma rubato, en Re m., anunciado como sombrío lento, entre chelos y contrabajos en pizzicato, superpondría melodías estremecedoras, parcialmente modales, expresadas por el fagot, para seguir con un Andante sostenuto, en la tonalidad de Fa sost. M., puntualizado en la zona grave por la propia orquesta realzada por instrumentos de metal.

El Vivacisimo (en Si b), resultó intempestivo y mordaz, un scherzo en 6/8, que se apoya en registros extremos que realzado por la orquesta, a partir de contrabajos, violines- en registro sobreagudo- y unos timbales que preparaban un breve trío (lento e suave), en Sol b y un oboe, de un talante agreste, entre súbitas apariciones del scherzo que prepara el tiempo de cierre. El Finale, en Re M., se encadenó con el tiempo precedente, desde el Allegro moderato, en forma de sonata, con cuatro temas que alcanzarán una fanfarria de trompetas, y un tercer tema Tanquillo meditativo, tratado por el oboe, en diálogo con otros instrumentos de madera y cuerda y un tema más breve expuesto por los metales. La reexposición, permitiría a la orquesta ganar terreno y protagonismo en amplitud, progresando por medio de un continuo crescendo hacia una coda triunfal y casi apoteósica, en manos de los instrumentos de metal. Una sinfonía que caracteriza al compositor preocupado por otras dudas creativas, que le convertirán en adalid del conocido como romanticismo nacionalista, etapa fecunda que hallaremos en bastante de las obras de años tan productivos, ratificados igualmente por le importancia de sus poemas sinfónicos: En Saga OP. 9; El cisne de Tuonela; Lemmeninkainen o la Hija de Pohjola, fantasía sinfónica.

Ramón García Balado

 

Raquel Areal

Real Filharmonía de Galicia / Baldur Brönnimann

Obras de Voro García, S. Prokofiev y J. Sibelius

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

Centro Cultural Afundación, Vigo

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