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15/06/2026

Santiago Cañón-Valencia: un Dvorak de alta estima

Santiago de Compostela - 4/06/2026


La obra I Love sounds just they are, de Octavi Rumbau Masgrau, respondía a una apreciación de John Cage, que se convertía en un espacio resonante que se apoyaba en una calidad de sus singularidades sobre cada timbre en su traslado a lo efímero propuesto por el significado en sí mismo sin depender de otros condicionantes sonoros para resumirse en un breve espacio de tiempo.  Un músico que tuvo como maestros  Enric Palomar, Yosihisa Taira o Agustín Charles, ampliando en el Conservatorio de París, en el IRCAM y en el ESEM. Recibió encargos de la Fundación Tapiès y del Festival Mixtur, quienes galardonarían sus trabajos, a los que se añadirán el Premi Mompou; el Dolors Calvet i Prat, el Berliner Operpreis, con una atención destacada por su obra Belvedere de Escher, por la que recibió el XXXVIII del Reina Sofía, con  la O. S. de RTVE, con la pianista Noelia Rodiles.

Santiago Cañón-Valencia, chelista colombiano, recibió premios como el XXI  In. Tchaikovski, el Starker Foundation; un tercero Reina Sofía; el de Jóvenes  Lennox y los Casals, Sphinx, Johansen, Cassadó y Adams, su carrera profesional le llevó a colaborar con formaciones como la O. Mariinski, con V. Gergiev; La Frankfurt Rundfunk, con Christophe Eschenbach; la O. F. de Bruxelas, con Stéphane Denéve; la SWR Symphonioruchester, con Andris Poga; la O.S. de San Petersburgo, con Nikolai Alexeev; la Orpheus C. O., La O.S. de Amberes, con Muhai Tang o los Moscow Soloist, y la Chamber O. , con Yuri Bashmet, en esta tendencia a incorporar obras para el chelo, destacan trabajos como el estreno del concierto de Carlos Izcaray; el Segundo concierto, de A. Ginastera; la Rapsodia nº 4 (A los cuatro elementos), de Jorge Pinzón, para el Festival de Cartagena y el de chelo, de Gulda, con la Auckland C. O., mentores suyos, fueron Henryk Zarzycki, James Tennant, Andrés Díaz  y Wolfgang Emanuel Schmidt, en la Kroberg Akademie, de Alemania.

Alberto Ginastera, tuvo en programa  las Variaciones concertantes Op. 23, obra estrenada por Igor Markievich, una elección para sus cursos de dirección en Salzburgo, a petición de Amigos  de la Música de Buenos Aires, período en el que la Orquesta de Louisville, le proponga obra de sus composiciones de temple nacionalista, la Pampeana nº 3, una especie de pastoral sinfónica que contará con la dirección de Paul Klecki, para responder a su colaboración en la propuesta de actividades en el Trigésimo Festival Int. de Música Contemporánea, de Estocolmo y que repetirá Antal Dorati, en el Festival de Venecia, tres años después. Las Variaciones concertantes Op. 23, recibirían un gran recibimiento en su presentación, llegando a tener cuatro tratamientos coreográficos, repartidos entre Nueva York, Buenos Aires, Santiago de Chile y Burdeos, contando con valoraciones por parte de la crítica especializada como la que llegaría a calificarla como un trabajo en forma de Variaciones para virtuosos, por su lógica construcción. Igor Markevith, había recibido también la invitación para abordar la composición, un maestro ruso nacionalizado italiano y establecido en Francia, en donde recibiría asesoramientos de Nadia Boulanger, llegando a trabajar con Rieti, antes de que Giaghilev le encargue el ballet El traje del rey (1929), experiencia de la que saldrán sus labores como director de la O. del Concertegebouw, en un período convulso, tendrá el beneficio de ocupar la titularidad de Maggio Musicale Fiorentino, comenzando a partir de entonces una carrera de gran prestigio, entre las que le encontrarnos en la O.S. de La Habana; la O. de Radio y Televisión, de España y otras actividades repartidas entre México y nuestro país, con una visita a Santiago de Compostela.

Problemas auditivos, le obligarán a dejar la batuta, decantándose por la docencia, pero de esas labores creativas, merecerán mención su Concierto para piano; la Partita para piano y orquesta; la Cantata sobre un tema de Cocteau o el oratorio  Paraíso perdido y una recreación sobre la Ofrenda musical, de J.S. Bach. Las Variaciones concertantes Op. 23, resumen un grupo de 12 partes desde una primera Tema con interludio hasta la serie de Variazione para diversos instrumentos antes de cerrar con el Finale in modo di Rondó per orchestra, un malambo de profundo valor simbólico en el compositor. Para entendernos, la relación entre Baldur Brönnimman y el chelista venía ya de lejos, por un encuentro afortunado desde los años juveniles del chelista.

Antonin Dvorak- Concierto para chelo y orquesta en Si b. Op. 104-, estrenado por Leo Stern, bajo la dirección del autor, en 1896, última obra americana, también de notable popularidad. Otro había sido el solista pretendido, Hanus Wihan, uno de los grandes talentos del momento, aunque el desacuerdo entre ambos, traería como consecuencia un cambio en la preferencia.

Para Cañon Valencia,  El Allegro partía de una exposición bitemática tradicional, realzada por un solo de clarinete, con clara inspiración brahmsiana, antes de encontrarnos con la presencia de la trompa en pianissimo, recreando una ambientación misteriosa, dejando al solista una larga presencia a lo largo de todo el tiempo, casi como acompañante del grupo orquesta, dentro de una instrumentación sonora marcada por los tutti, predispuesta a combinaciones de timbres aislados en respuesta al chelo, hacia una respuesta tensa en un pasaje Molto sostenuto. Mención el Lied engarzado en memoria de Josefine Kounicova, por una particular querencia.  El Adagio ma no troppo, ofreció un trío  de oboe, clarinete y fagot, de traza un tema popular y casi místico, en el que destacó la importancia del chelo, entre frases ornamentales ascendentes, que sugerían una dolorosa queja gracias a sus apoyaturas de notas conjuntas. La reaparición del tema inicial con las trompas, sobre un fondo en pizzicatos de cuerdas, se tradujo en una atractiva Quasi cadenza de un clima de serena actitud, con la canción Lasst mich allein O. 82, nuevo recuerdo para su añorada Josefine. 

El Finale Allegro moderato, tiempo final, balanceaba con  un aire de marcha acentuada por las cuerdas  graves, con respuesta en staccato de las trompas, preparando una irrenunciable vuelta del chelo solista, que sentaba  su protagonismo necesario, merced a su naturaleza rítmica. Un tema de continuación, a partir de ritmos con puntillo, nos ubicó en una melodía intensa entre rasgos de tresillos de semicorcheas, hasta un tutti que nos trasladó a una repetición del segundo tema del movimiento en stretta, con respuesta de chelo, flauta y oboe, un episodio consecuente, en Andante, que evocaba el Adagio ma non troppo, en el espacio de una modulación distinta, camino del final expresado por una considerable orquestación, gracias a una fanfarria de trompas. La coda en pianissimo, permite acercarnos a recuerdos de temas anteriores, con un tenso crescendo que concluía la obra.

Ramón García Balado

 

Santiago Cañón Valencia.

Real Filharmonia de Galicia / Baldur Brönnimann

Obras de Octavi Rumbau, Alberto Ginastera y A. Dvorak

Centro Cultural Afundación, Vigo

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-santiago-canon-valencia-un-dvorak-de-alta-estima-por-ramon-garcia-balado

 

31/05/2026

Esteban Batallán, la trompeta en su período de transición

Santiago de Compostela - 21/05/2026


Esteban Batallán
fue solista del Concierto para trompeta, en Mi b M, de J. Nepomuk Hummel, con una aparición desde el palco en forma de refuerzo para la obra de Honneger, a modo de guiño curioso, incluyendo el estreno la serie Cometa de Sismos, de Nuria Núñez Hierro, para completar con Parallel Universes, de Britta Byström y la Sinfonía nº 2, de Arthur Honneger, teniendo como directora a Zoe Zenoidi  Nuria Núñez Hierro, se dio a conocer por obras como Unvollendete Wege, estrenada por la ONE y su Coro, artista que fue miembro en residencia de la Rundfuck-Sinfonieorchester Berlin, participando intensamente en compromisos enfocados a un público más joven, con resultados como Rapauke macht Music, de la RSB Berlin, o la Suite für einen Sommernachtstraum, presentada en la Haus des Rundfunk, de Berlín. Obra clave, será la ópera La isla, merecedora del Young Audience Awards, vinculada a proyectos educativos, y que tendrá continuidad en Kleines Stück Himmel, por encargo de la Deutsche Oper Berlin, punto a apertura a su inclusión en la Opernaus, de Wuppertal; también la ópera de cámara El sueño del Sr. Rodari.

La Fundación BBVA, hizo posible la concesión de una de sus becas Leonardo, para creadores culturales, que traería como consecuencia la composición de su ópera La isla, en forma de video-ópera, y que se incluiría en el Festival ENSEMS (Valencia), preparando los galardones otorgados en los YAM Awards; el Jeunesses Internationals o el European Network for Opera Music & Dance. Sismos, en su brevedad, era un ejemplo de elementos tímbricos que se expresaba por procesos de acumulación y liberación de energía entre sutiles cambios de dinámicas, generando un paisaje imaginario re ruidos residuales en donde confluían sonidos abiertos en constante movimiento de creación y destrucción.

Britta Byström -Parallels Universes, estreno en España- es una compositora sueca formada con Pär Lingren y Bent Sorensen, especializada en géneros camerísticos y cuyas obras merecieron la atención de la O. Gürzenich, Sinfónica de la BBC, O. S. de Detroit, O. de la Radio Sueca, al tiempo que dedicaba obras para solistas como Malin Broman, Rick Stotijn, Radovan Vlakovich o Janine Jansen, recibiendo premios como el Little Chirst Johnson; el Carin Malmlöf- Forssling, y en especial el dedicado a su obra, el Concierto para viola A Walk After Dark, ganadora del Ellen Nisbeth. Obras suyas destacadas, serán Infinite Rooms, un concierto para violín, viola contrabajo y orquesta, inspirada en el artista japonés Yayoi Kusama; la obra que hoy se incluye en programa; la ópera de cámara Gállábartnit, con libreto de Rawdna Carita Eira; Sera, para Orquesta de cuerda; Der Vogel der Nacht für orkestre; Brev i april, para grupo instrumental; el Barón de los árboles, para percusión y orquesta o la ópera de cámara Si perdiste tu equipaje, sobre libreto de Niklas Törnlund. Parallel Universes, encargo de los BBC Proms, estaba inspirada en las teorías expuestas por el cosmólogo Max Tegmark, que remitía a la existencia de universos paralelos, que musicalmente se manifiesta en una forma de cuatro partes diferentes, tras usar capas orquestales que se enfrentan en apariciones sucesivas.

Esteban Batallán, en calidad de miembro principal de la Chicago Symphony Orchestra, cargo que ostenta desde 2019, por nominación de Ricardo Muti, tuvo en programa, el anunciado Concierto de trompeta en Mi b M., de Johann Nepomuk Hummel, y ya había estado en nuestro Auditorio en noviembre de 2021, para un programa dirigido por Marc-Leroy Calatayud, en el que sería protagonista del Concierto para trompeta en Mi b M. Hob.VII, de F. J. Haydn y muy especialmente por su obra Nightfall, inspirada en la obra To Diz with Love, que su admirado Arturo Sandoval interpretó en una gala de los Boston Pops, con John Williams, en 1993, dedicada a su mentor Dizzy Gillespie, y que trataba de ser un segundo tiempo de un concierto para fliscornio y cuerdas, antes de convertirse en una pequeña pieza musical de tipo sinfónico, un instrumento, si cabe, menos utilizado, y que se apoyaba en una melodía sencilla, melosa y cantabile, acompañada por sutiles armonías de violines, violas y chelos, con un ritmo latente y continuo, de los contrabajos, en los que cabía espacio para una relajada meditación. La obra tendrá reedición en 2014, con sección ampliada de vientos y percusión, que intercalaba un juego melódico del instrumento solista, alternando un rico diálogo más rico armónicamente.

Batallán actuó con programas en repertorio que van desde Tomasi, a Jolivet o Telemann e incluso J.S. Bach, por los Conciertos de Brandemburgo. El Concierto de J. Nepomuk Hummel en Mi b M, obra que sufrirá apaños de Anton Weiginder en cuanto al recurso de llaves en esa etapa de transición, es obra de 1803, ofrecida en los tiempos Allegro con spirito, dentro de la forma sonata, sobre una entrada heroica y marcial, profusamente acentuada, con detalles que recuerdan a Mozart, entre arpegios mayores y menores, mientras la trompeta confirmaba su protagonismo; el Andante, mostró un clima elegíaco que nos remitió al mundo de la lírica operística, apoyándose en la importancia de las cuerdas en pizzicati, de impregnaciones graciosas y contagiosas. Una sencilla transición, nos trasladó al Rondó Finale, que se enlaza con el tiempo precedente. Una idea que nos ayuda a entenderle como una figura de paso entre los compositores de la época. Para el bis, en esta gala plena de poderío sonoro, tratando la obra de Hummel como ejemplo de transición de lo que supuso la incorporación de válvulas de traerían un salto de época, Batallán desafió las coloraturas que Mozart nos brinda en Der Zauberflöte, en Der Hölle Rache de La Reina de la Noche.

Arthur Honneger- Sinfonía para cuerdas nº 2, H. 153-, cuatro tiempos en respuesta a un encargo de Paul Sacher, en conmemoración del X Aniversario de la O.C. de Basilea, y confiada a Ernest Ansermet. El Molto moderato. El Allegro, creaba un clima agobiante sobre un pasaje obsesivo, tratado por la viola, con cuatro temas muy rítmicos, que insinuaba una especie de Rondó asimétrico, con una escritura polifónica muy detallista y elaborada, que cierra en un pasaje en pianissimo. El Allegro mesto, particularmente sosegado, semejaba un aire de romanza o lied íntimo y concentrado, que se trasladaba a un desarrollo en piano o mejor, en pianissimo, en una actitud de ruptura, antes de subir el grado de acentuación hacia un fortissimo, de un posicionamiento de intensa gravedad. El tercer tiempo, Vivace non troppo-Presto, resultó tenso por su tratamiento destacando un ritmo ostinato de tresillos, mientras los violines entonaban una actitud acorde con el ideario del compositor y que cerraba la obra con un reclamo de trompeta ad libitum, con oboe o clarinete, a la par con los primeros violines.

Ramón García Balado

 

Esteban Batallán. Real Filharmonía de Galicia / Zoe Zenoidi

Obras de Britta Byström, Johann Nepomuk Hummel, Nuria Núñez Hierro y Arthur Honneger

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

Auditorio de Ferrol

10/05/2026

Rebecca Saunders: Void, desde las fracturas del ruido

Santiago de Compostela - 30/04/2026


Concierto de la RFG dirigida por Josep Planells, presentando en programa obras de Francisco Domínguez, con Negra sombra, de la serie Cometa, también de Rebecca Saunders, con Void y de Francisco Guerrero, con Coma Berenices, participando como solistas los percusionistas Noè Rodrigo Gisbert y Adèlaïde Ferrière. Noè Rodríguez Gisbert, estuvo en el ciclo Solos do CGAC, un músico que es miembro del Asko Schönberg Ensemble y que colabora con formaciones especializadas en repertorios actuales además de ofrecer su primer registro en cd para la firma IBS Classical. Le escuchamos entonces con un programa que incluía obras de S.Sciarrino,H. Lanchenmann, Rebecca Saunders, Voro García y Iannis Xenakis. Adélaïde Ferriere, estudió en el Conservatorio de París y en el de Dijon, con su padre Didier Ferrière, ampliando en la Academia Regie Pasquier con Pierre Cao, en el CNSM parisino con Michel Cerrutti, y dejarnos un trabajo testimonial en cd, con obras de Philippe Hurel, Bruno Mantovani, R. Rodney Bennett y Iannis Xenakis, colaborando con formaciones como la Radio France Philharmonic Orchestre, dirigida por George Benjamin, la Nationale de Lorena, la Orchestre du Pays de Savoie o la Orchestre Nouvelle Aquitain.

Francisco Domínguez, con estreno de la serie Cometa, es un compositor nacido en Alcolea, que estudió en Musikene, con Gabriel Erkoreka, para ampliar en la Kunst Universität Graz de Austria con Beat Furrer y Klaus Lang, y seguir posteriormente con Helmuth Lachenmann, Ramón Lazcano, Héctor Parra y Alberto Posadas, pianista que nos ofreció en Solos do CGAG en soberbio concierto entre obras de Béla Bartók, G. Ligeti y György Kurtag; recibió premios como el XV Pablo Sorozábal; los VII y IX, Francisco Escudero; el Toru Takemitsu, de 2020; el X Franz Schubert; el XXVI, de la Fundación SGAE, además de incorporarse a la Ac. de la Fundación Peter Eötvös, de quien sería colaborador, actividad que compartirá con Toshio Hosokawa, iniciativa que tendrá constancia en sus participaciones con la Fundación BBVA o la Fundación Juan March. Un poema de Rosalía de Castro tratado sobre fenómenos acústicos como batimentos, sonidos diferenciales y sumatorios que emergían entre interacción de capas, aludiendo por momentos a un juego de imágenes que simularían el viento, el llanto o imágenes literarias, en búsqueda de efectos insólitos.

Rebecca Saunders-VOID, estreno en España, obra en preferencia de la sesión y escuchada en la primera parte,-trabajo que se dio a conocer el 10 del mayo de 2014, encargo de la Westdeurscher Rundfunk y el Wien Modern, participando como solistas dos percusionistas Christian Dierstein y Dirk Rothbrust, con la WDR S. Orchester dirigida por Peter Rundell, una compositora que recibió galardones como el Premio Busoni, de la Kunst Akademie für Arts Berlin; el Ernst von Siemens, el Hindemith del Schelswig- Holstein o el Mauricio Kagel (2015). Había sido alumna de Nigel Osborne y Wolfgang Rihm, quien sería fundamental en su carrera por su profunda sensualidad y por el dominio en el tratamiento de los timbres sonoros, dentro de una complejidad fascinante, preparando con ello la aproximación a la compositora Galina Ustvoskaia, por la variedad tratada por su impulso pasional. La poética de Samuel Beckett, estuvo presente como trasfondo de muchas de sus obras, facilitando extensas explicaciones sobre los textos elegidos, inglesa de nacimiento, reside en Alemania a consecuencia de lo que su evolución artística que la deparado, ya desde obras como Quartet, escrita para acordeón, clarinete, doble bajo y piano, pensada para como una sucesión de objetos sonoros concisos y secos, interrumpidos por períodos de silencio meticulosamente calculados. El silencio se convierte en un elemento tan importante como las propias notas. La importancia de los sonidos sostenidos, la fisicidad del sonido- influencia del último G. Scelsi-, resulta el signo distintivo de su estilo creativo. Preferentemente se mueve entre instrumentos que permiten amplias resonancias, reverberaciones y efectos parejos, que descubriremos en obras como Blue and Gray o la impactante Stirrings still. Capítulo de un tríptico integrado por Still y Alba, cúmulo de momentos fugaces que se superponen sobre violentos arranques de ira, expresados a través de una superficie en la que yace una cacofonía de silencios y ruidos con un potencial de recursos estremecedores, expresados en mayor grado por la pujanza de los recursos de percusión en amplia gama.

El jienense Francisco Guerrero Marín (1951/1997)- Coma Berenices-fue un creador ciertamente autodidacta y que tuvo como primer maestro a su padre, junto a Juan Alfonso García, logrando su Primer Premio de Composición Manuel de Falla (1970) que marcará una tendencia difícil de seguir, por la evolución de su técnica y su trayectoria, que no supondrá calificarle como un innovador a ultranza, ubicándole en un posicionamiento claramente aislado desde ejemplos como Eine Kleine Nachmusik, para guitarra y diez instrumentos de cuerda o Acte préalable, cuyo título refleja esa actitud personal en un estado crítico de su carrera. Desde aquellos mediados de los ochenta, ideará un procedimiento de carácter técnico a partir de la teoría de los fractales- objetos geométricos cuya característica esencial es la autosemejanza a diferentes escalas-, que ya venía poniéndose en práctica desde tiempo atrás, una virtud elaborada desde la economía fractal en una teoría que funciona y proporciona la lógica adecuada de relaciones para sostener su escritura sonora y gráfica. Obra de interés había sido Jondo, para voces masculinas, grupo instrumental y cinta magnética, etapa en la que participó en eventos con Claudio Prieto, Féliz Ibarrondo y Francisco Otero, siendo seleccionado para participar en la Semana Int.Gaudeamus, paso previo a obras como Actus, dedicada a Luís de Pablo.

Fue becario de la Fundación Juan March, dejando proyectos como el Laboratorio Alea y Radio Clásica, junto a Alfredo Aracil, Tomás Garrido y Pablo Riviere, sería uno de los integrantes del Grupo Glosa, especializados en músicas gráficas, dinamizando labores docentes para el Centro para la Difusión de Música Contemporánea y con el Conjunto de Percusionistas Aula 44, dirigido por Juan García Ivorra, se interpretarían Acte préalable, de su propia firma; A chuva que nao cesa (Manel Rodeiro); Acik (Satué) y Zejel (Martínez Fontana). Próximos estamos a ese interés por la matemática, la estadística y la informática, observables en obras como Ars Combinatoria, para grupo instrumental estrenada en el IRCAM, con el grupo L´Itinéraire, de Pierre Boulez, en febrero de 1980, que derivará en trabajos como Rhea, para doce saxofones; Sahara- donde pone claramente el manifiesto de una estética fauve y brutalista, próxima a los planteamientos de Xenakis, para orquesta y para electroacústica-, Rigel, para seguir con Oleada, para cuerdas y Hyades, una producción sonora que aporta la serie Zayin- séptima letra del alfabeto hebreo, que corresponde con el número siete de la cábala- destino a los integrantes del Cuarteto Arditti, en pura consonancia con esa insistencia las teorías de los fractales, que por esas fechas se consolidará como opción de indagación estilística. Proyectos de obligada mención serán la orquestación de la Suite Iberia (Albéniz), de la que dejará escritas seis de sus páginas y esta Coma Berenice , encargo de la Junta de Andalucía para ser estrenada por la Orquesta de Córdoba, dirigida por el cubano Leo Brouwer.

Cierra un ciclo breve e intenso en su música orquestal inaugurado años antes con Antar Atman, marcado por la violencia innata del autor que apenas cede un ápice en un concreto intervalo de tiempo en sus años creativos conformando un discurso de una lógica aplastante a pesar de las conflagraciones a las que fueron sometidas las fuentes sonoras. Capítulo de esas obras orquestales que se culminan con Sáhara, quizás la obra de mayor unidad por su secuencia ininterrumpida. El tono amargo se ratifica en la obra Coma Berenices, marcada por un exacerbado expresionismo. Sus trabajos orquestales se destacan por el empleo de masas sonoras compactas derivando hacia un gusto sistemático acentuado por el uso de clusters, aspectos que encontramos en Ligeti o Xenakis. Coma Berenices, se dio a conocer en una de las ediciones del Festival de Alicante, dirigida por Lucas Pfaff, y era una exposición de sonidos en los límites de la orquesta, empleando en ella sistemas de simulación fractales, métodos matemáticos y computacionales que generan estructuras geométricas complejas, que en el caso de la obra, hacía referencia a una constelación de hemisferio norte.

Ramón García Balado

 

Noè Rodrigo Gisbert / Adélaïde Ferrière.

Real Filarmonía de Galicia / Josep Planells

Obras de Francisco Domínguez, Rebecca Saunders y Francisco Guerrero

Colaboración con el Festival RESIS

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-rebecca-saunders-void-desde-las-fracturas-del-ruido-por-ramon-garcia-balado 

28/04/2026

Símbolos e imágenes marinos con Paul Daniel

 Santiago de Compostela 23/04/2026 / Vigo - 22/04/2026


Quien fuera director de la Real Filharmonía de Galicia volvía a tomar la plaza, comenzando en el apartado de Cometas, con una pieza en estreno de Gabriel Erkoreka, compositor formado con Juan Cordero en el Conservatorio Arriaga de Bilbao, para seguir en la Escuela J.Guridi, de Vitoria, con Carmelo Bernaola y en piano con Alberto Nieto, antes de trasladarse a Londres en la Royal Ac. of Music, donde siguió las docencias de Christopher Elton, y cursos de interpretación pianística con Joaquín Achúcarro, Salomon Mikowski, Elza Kolodin y Malcom Frager, ratificando en el espacio de composición con G. Ligeti, F. Donatoni, H. Birtwistle y L. de Pablo. Fue fundador del Trío Bernaola, y desde 1998, paso a ejercer la docencia en la Royal Ac. of Music, siendo sus obras divulgadas por foros como el ISCM World Music Days (Manchester); Toru Takemitsu Awards Fest. (Tokyo); WRD Koln o el Auditorio Nacional. La naturaleza inspira en buena medida el conjunto de sus obras, con ejemplos como Nubes o Krater, en las que ya se adivina su opción por la predilección por estructuras contrastadas y dramáticas, donde la oposición de extremos aplicada a todos los parámetros musicales juega un papel preponderante, en una tendencia a novedosas. Alalá, su obra, se asimila a uno de los estilos ancestrales de Galicia y que para el autor se definía por sí misma en el cuadro de una orquestación clásica sobre aspectos del folklore destacando el uso de bordones y los arquetipos melódicos y rítmicos, añadiendo perceptibles apuntes de percusión de los que daría cuenta José Vicente Faus, en una clara alternancia entre pasajes líricos y otros de intenso carácter rítmico, en forma de elaboración tradicional de una canción o danza.

Fernando Buide tuvo en atriles Mar ao Norde, obra que ya había sido encargo de la RFG, y que fue estrenada junto las Danzas rituales, de Midsummer Mariage, de Michael Tippett y el Concierto para violín, en Re m. op. 47, de J.Sibelius, tomando su obra en su título de uno de los poemarios de Álvaro Cunqueiro, siempre a través del preciosismo del lenguaje que recreaba en su estética símbolos e imágenes marinos, imágenes que suelen fluctuar entre lo real y las representaciones que permiten encuadran su tratamiento para orquesta con un remarcado protagonismo de la sección de chelos, a través de seis instrumentistas con partituras diferenciadas y que intentaba moverse entre las imágenes que proponía la orquesta, con los chelos que parecían reverberar y diluir lo que la orquesta exponía, en esta obra elaborada sobre una única sección sin solución de continuidad, dentro de un talante calmo que recorría toda la composición. El desarrollo mostraba el carácter cíclico, dejando a las trompas un cierto protagonismo desde la lejanía.

Benjamin Britten, Four Sea Interludes, procedentes de la ópera Peter Grimes, Op. 33ª, una de sus obras escénicas por excelencia y que había sido estrenada en el Sadler´s Wells Théatre (Londres), serie de piezas evocadoras que recrean un espacio atmosférico cambiante, que nos trasladaban a una pequeña villa de pescadores, en la que esa mar está siempre presente. En su evolución, el Primero Dawn (Alba) nos acercó a la introducción del Primer acto, quedando como un preludio propiamente dicho a través de una naturaleza descriptiva que precisamente evocaba la mañana grisácea y apacible al borde del mar, a través de una cantinela de talante Lento e tranquilo, a la vez que ágil, confiado a las flautas y violines en registro agudo que ayudó a imaginar el vuelo de gaviotas. Clarinetes, violas y arpa, describían el mar, recibiendo la respuesta en los metales graves con sordina, que describían la amenaza del océano, siempre amenazante, especie de detalle que nos acerca a Debussy o al Sibelius de las Oceánides. El segundo Interludio- Sunday Morning, se apoyó en la introducción del Segundo acto, igualmente descriptivo a través de una instrumentación brillante y refinada, evocada por el toque de campanas, (las cuatro trompas) recreando un ambiente festivo a través de las maderas mientras la cuerda grave anunciaba una especie de cántico dominical. El tercer Interludio- Moonlight (claro de luna)-, encabezó el tercer acto, resultando la más precisa de las cuatro piezas a través de una música inmóvil que observaba un tinte psicológico, animándose en la parte central gracias a las flautas, el arpa y el xilófono. El Cuarto Interludio Storm (tormenta), se ubicó entre los dos cuadros del primer acto en una intención descriptiva, ligada al personaje central y a su comportamiento. Escrito en forma de Rondó, desencadenaba todas las fuerzas de la orquesta, matizando todas las asperezas del talante de Peter Grimes y su brutalidad.

Jean Sibelius, Sinfonía nº 3, en Do M. op. 52- iniciada en 1904, y que pasó por una larga maduración hasta su conclusión tres años después, mientras completaba obras como Pelleas y Melisenda y La hija de Pohjola, obra que tendrá estreno en Helsinki bajo su propia dirección en 1907, para repetir un año después en la Royal Society of London, en dedicación a Granville Bantok, para una obra que resulta diferente de las precedentes, rechazando la sobrecarga de romanticismo y toda inspiración nacionalista. El Allegro moderato, nos impresionó por su línea y estructura a través de su tonalidad, en un vitalismo ayudado por su proyección dinámica, dejando una impresión de perfección formal dentro de un equilibrio reforzado, a través de una profunda unidad orgánica, ya desde el trazado observado en el primer tema, logrando una clara unidad tonal , debida al predominio de la sección de cuerda, entre transformaciones temáticas logradas gracias a una sutil orquestación, tramada por las esencias de la forma sonata. El Andantino con moto, quasi allegretto, se disponía en un cuadro de una serie de variaciones en espejo, a partir de un tema curioso derivado de la doble rítmica de 6/4 y 3/2, un episodio confiado a los chelos divididos con una profunda corriente de bajo que nos dejaba la impresión de un pasaje marcado por el protagonismo de los chelos. El Finale (Moderato-Allegro ma non tanto), de aspecto sombrío, resultó animado por una intensidad de metales en ostinato que se desplegaba a través de súbitos apuntes orquestales, hacia un final repartido en dos secciones, una primera en forma sonata cuyo desarrollo se ofrecía sobre la segunda idea temática y una segunda que trataba un tema opuesto, realzada por una poderosa intensidad de metales, un Finale, que no remitía a ninguno precedente, suponiendo en el autor el primer ejemplo de síntesis entre un posible ritmo lento wagneriano subyacente y una dinámica beethoveniana más acentuada.

Ramón García Balado

 

Paul Daniel. Real Filharmonía de Galicia

Obras de Gabriel Erkoreka, Fernando Buide, Benjamin Britten y Jean Sibelius

Centro Cultural Afundación, Vigo

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

 

Foto © Tony McDonough

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-simbolos-e-imagenes-marinos-con-paul-daniel-por-ramon-garcia-balado 

19/02/2026

Maximilian Hornung: Un Elgar testimonial al chelo

 A Coruña - 13/02/2026


Maximilian Hornung
fue solista del Concierto para chelo en Mi m. Op. 85 de Sir Edward Elgar, completando programa con las Danzas sinfónicas de Sergei Rachmaninov, un chelista con fundamentos en el Stephan Gymnasium Augsburgo, y que tuvo como maestros a Eldar Issakadze, Thomas Grossenbacher y David Geringas, recibiendo galardones como el Concurso Alemán de Música y el ARD, con su trío, para proyectarse profesionalmente con la Bavarian Radio Symphony Orchestra (Munich) lo que se facilitó obtener un ECHO Klassics Prize y un Kunstförderpreis (2014), y colaborar con maestro como Bernard Haitink y Daniel Harding.

Case Scaglione, el director, fue alumno de Gustav Meier en el Peabody Institut of Music, antes de recibir las consideraciones de la Young Musicians Foundation Debut Orchestra de Los Angeles, mereciendo las atenciones de James Conlon, mereciendo el Conducting Prize, de la American Association at Aspen y la consideración de la Solti Foundation U.S., en su calidad de director, su carrera se consolidó con formaciones como la NDR Elbphilharmonie, la Brusselas P.O.; la Szczcin P.O.; la Dallas Symphony; la Lucerner Sinfonierorchester; la Württenbergerscher Kammerorchester Heilbronn, además de realizar visitas a nuestro país con la Orquesta de Castilla y León y la O. de RTVE.

Elgar -Concierto para chelo y orquesta en Mi m. Op.85-, última de sus grandes obras que se dio a conocer en Londres el 26 de octubre de 1919, teniendo como solista a Félix Saldmon, bajo la tutela del autor, probando con una plantilla más reducida y ligera, para esta composición que se resuelve en cuatro tiempos. Félix Saldmon (1888/1952), fue un chelista inglés con estudios en el Royal College of Music, teniendo como preceptor a Edouard Jacobs, probando ya desde joven como miembro del Cuarteto de Cuerda de Londres, con el que estrenará el Cuarteto en Mi m. y el Quinteto, de Sir Edward Elgar, una prueba de aptitudes técnicas para abordar una obra como el concierto que tuvimos en esta ocasión, con una diferencia de fechas relativamente estrechas, antes de trasladarse a los Estados Unidos en donde realizará lo más fructífero de su carrera, en calidad de solista, fundado entonces en 1937, el conocido New York Trio, con Carl Friedberg y Daniil Karpilovski, al tiempo que será un prestigiado profesor en el Curtis Institute (1925/42) y en la histórica Juilliard School neoyorquina (1924/52). Estamos con este concierto que pertenece a los años en los que culmina la serie del ciclo de songs Sea Pictures o lo más atractivo de sus trabajos camerísticos. Abría el concierto un Adagio moderato en el que el peso pertenecía al solista en forma de recitativo extenso para entregarse a un pasaje en Moderato, que permitió el discurso de una idea resuelta expresada en 9/8, en manos de las violas con respuesta del chelo, un a modo de lied ABA, en el que el detalle intermedio se proponían en 12/8, gracias a la participación del clarinete en Sol M. , preparando la entrada del solista con efectos en glissandi, y que permite el paso al Lento Allegro molto, también en forma libre sobre una orquestación puntillista en acentuaciones precisas sobre un detalle de cuerdas divididas y respuesta de los metales. Un Adagio en Si b M., mostraba un amplio desarrollo que terminaba descansando en la dominante, con un final de extenso melodismo. El Allegro ma non troppo, extenso Rondó distendido, modulaba sobre un detalle en Mi m., que facilitó una nueva idea de escala ascendente, que evocaba un claro sentido del humor, preparando el final en un sencillo episodio que nos traslada a la segunda frase del Adagio, para exaltar el diálogo entre el solista y la orquesta. Un marcado sentido del rubato y el uso del pizzicato tremolado, ayudó a inmiscuirse en la idea de Maximilian Hornung, quien añadió como bis el Prélude de la Suite nº 1 para chelo en Sol M. 1007, de J. Sebastian Bach.

Sergei Rachmaninov- Danzas sinfónicas, Op. 45-, obra con estreno neoyorquino (1941) bajo la dirección de Eugène Ormandy, también obra postrera del ruso, y compuesta tres años antes de su muerte, y que en previsión, otro sería el título que habría de llevar, tan sencillo como Danzas fantásticas resolviéndose en los tiempos: El Día; El Crepúsculo y Medianoche, pero el autor apostará por suprimirlos. Parte de esa música, acabará integrándose en un ballet incompleto, Los Escitas, que se había iniciado en 1915. Las danzas que nos afectaban, mostraron un lenguaje relativamente modernista, a tono con las estéticas de moda en aquel período, marcado por la expansión lírica permanentemente presente en el desarrollo de las obras que entonces firmaba, es decir, una orquestación notablemente nutrida, en la que sobresalía instrumentos que ayudaban a realzar el colorido sonoro impregnado por aspectos tímbricos, con efectos relumbrantes de campanillas y campanas, clarinete bajo, saxofón contralto, contrafagot, complejas percusiones, dos arpas y piano, una paleta de compleja disposición.

Eugène Ormandy (Jeno Blau) (1927/1985), en aquellos años ponía en atriles estrenos como Diversions on a theme, de Benjamin Britten; la Sinfonía nº 4, de B. Martinu o el Concierto para piano nº 3, de Béla Bartók. Había sustituido en 1931, a Toscanini en sus responsabilidades de música de radio, improvisando trabajos con la Philhadelphia Orchestra y la Minneapolis Symphonia. Rachmaninov, vivirían un período afortunado entonces, mientras completaba las Danzas sinfónicas Op. 45, ya que también culminaba las Sinfonías Segunda y Tercera; la Rapsodia sobre un tema de Paganini, para piano y orquesta, consiguiendo una brillante síntesis de su talento sinfónico y el enfoque de la vivacidad rítmica, dentro del colorismo conjunto en un perfecto equilibrio en su evolución que alcanzará puntos de encuentro con el Bartók, que asoma en la cercanía. El maestro Rachmaninov, coincidirá con Igor Stravinski, en Berverly Hills, aunque el entendimiento entre ambos no consiga frutos positivos, por lo que cualquier entendimiento quedará en entredicho. Morton Felman y John Cage, tras asistir a la presentación de la Sinfonía de Anton Webern con la New York Philharmonic, escucharon también las Danzas sinfónicas de Sergei Rachmaninov, en el Carnegie Hall, que completaban el programa con otras obras y de esa experiencia, coincidirán en la opinión propuesta por Feldman: Ha sido maravilloso ¿no?. Había comenzado una amistad que duraría de por vida.

El sinfonismo reencontrado del compositor ruso, deja registros como el que incluye la Sinfonía nº 3, junto a las Danzas sinfónicas, con la Royal Philharmonic, bajo la dirección de Andrew Litton, para la Virgin Classics y que también conocería la versión para dos pianos de Brigitte Engerer y Oleg Maisenberg, que editaría Harmonía Mundi. Tres tiempos desde el Non Allegro al Lento assai-Allegro vivace, con un Andante con moto (tempo di valse), en medio, con el emblema recurrente de una serie de texturas inestables y danzas de evocación ancestral.

Ramón García Balado

 

Maximilian Hornung

Orquesta Sinfónica de Galicia / Case Scaglione

Obras de Edward Elgar y Sergei Rachmaninov

Palacio de la Ópera, A Coruña

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