Amosando publicacións coa etiqueta Pórtico do Paraíso. Amosar todas as publicacións
Amosando publicacións coa etiqueta Pórtico do Paraíso. Amosar todas as publicacións

14/05/2026

Cuarteto Seikilos, en el Mosteiro de Oseira, dentro de XIX Pórtico do Paraíso

 Mosteiro de Oseira, Cea


Concierto del XIX Pórtico do Paraíso en el Mosteiro de Oseira (Cea, Ourense), con el Cuarteto Seikilos- día 17, a  las 19´00h-, formación integrada por los violinistas Iván Görnemann y Pablo Quintanilla; el viola Adrián Vázquez y el chelista Lorenzo Meseguer, que nos ofrecerán obras de Maurice Ravel, Franz Schubert y Joaquín Turina, músicos con formación en el Real Conservatorio Superior de Madrid, para ampliar posteriormente en la Musikhochschule de Düsseldorf; la Universität Mozarteum Salzburg; la Hochschule de Leipzig y la Escuela Superior Reina Sofía, de Madrid. Comenzaron sus actividades tras la etapa de estudios en 2018, con la pretensión de explorar un ámbito de repertorios de amplio espectro, lo que les llevó a proseguir en otros países, recibiendo asesoramientos de agrupaciones como el Cuarteto Hagen; el Bennewitz Quartett; el Cuarteto Quiroga o el Cuarteto Diotima, además de pertenecer al Ins. Int. de Cámara Reina Sofía, bajo la tutela de Günter Pichler, siendo galardonados en 2024, con una beca de la Fundación  Leonardo que concede la Fundación BBVA y que les permitió acceder a la serie de conciertos dedicados a la obra camerística de Conrado del Campo, programados por la Fundación Juan March, que tendrán acogida gracias al sello Eudora Records (2026)

Joaquín Turina- La oración del torero Op 34, obra de notable interés en el espacio camerístico junto al Trío Op. 35 obra compuesta en 1925 para una formación de considerable prestigio, el Cuarteto Aguilar, integrado por laúdes quienes lo darían a conocer al año siguiente; curiosamente, la partitura original se perdió a pesar de la notable atención que se la había concedido, tanto en Europa como en Latinoamérica, convirtiéndose de hecho en una obra emblemática de su generación, gracias a su divulgación por importantes auditorios y salas de concierto, contando con los correspondientes arreglos que el autor realizará para otras agrupaciones y que llegará a ampliarse hasta una pequeña orquesta de cuerda (con inclusión de contrabajos) por solicitud del maestro Pérez Casas, quien con su Orquesta Filarmónica pondrá en atriles el 7 de enero de 1927, antes de que lleguen otras instrumentaciones. A la postre se ha quedado como su obra camerística más valorada, contando además con el tratamiento para violín y piano, realizado por el propio autor, quien confesaría las motivaciones fundamentales para la obra, tras asistir a una corrida de toros, en la Plaza de Madrid, aquella vieja plaza donde venían a rezar los toreros antes de enfrentarse a la liturgia de la lidia, un acto expresivo en medio de una algarabía lejana entre el tumulto colectivo, lleno de entrañable poesía. Una composición muy libre y a la vez muy concisa tal cual se nos presenta gracias a esa música perfectamente lograda, reclamando para sí la consideración de obra sublime, tras una breve introducción en 6/8, que establece un clima expresivo, de cierto dramatismo, en el que asoma una especie de pasodoble, camino de un Allegro moderato en 2/4, que termina por ahogarse en una sección lírica en forma de Andante, de considerable emoción en su exposición, quebrándose con un arrebato de pincelada torera, hacia un Lento de poderosa tensión expresiva que nos lleva al clímax de la obra, volviendo a encontrarnos con el tema del pasodoble. Turina, en 1926, se había hecho merecedor del Premio Nacional de Música, en reconocimiento a su labor  mostrada a lo largo de aquellos años.

Maurice Ravel y su Cuarteto en Fa M., obra de años de juventud, al igual que el de Debussy, una dedicación a su admirado Gabriel Fauré, quien había sido también maestro suyo, en el que manifiesta rasgos de su personalidad gracias  a su perfección equilibrada, un trabajo escrito a finales de 1902, antes de concluirlo en la primavera del año siguiente, para darlo a conocer en 1904, en interpretación del Cuarteto Heyman en la Société Nationale de la Sala de la Schola Cantorum, año que conocerá su publicación a cargo de Gabriel Astruc, para recibir una revisión posterior en 1910 y curiosamente existe un arreglo para piano a cuatro manos realizada por Maurice  Delage. Cuatro tiempos partiendo del Allegro moderato, en forma sonata con ligereas ideas cíclicas, dos  en concreto, que valen como referencias. Ya desde entonces, se impone al oyente un ambiente claramente sutil y refinado hasta el preciosismo.  El desarrollo y la recapitulación destacan por sus pasajes fundidos en una especie de dibujo tomado de los motivos principales.  Assez, vif-Très rytmè, resulta revelador de talante del compositor, ofreciendo un aire de scherzo, entre  una profusión de trinos que confluyen en un detalle central casi apacible. Très lent, una especie de andante soñador y animado por impulsos, un tanto azarosos, entre una variante inesperada del tema de da argumentos a la obra, a través de nuevas ideas. Vif et Agité, recurre a detalles de temas del primer movimiento en un flujo irónico con repentinos accesos febriles. Por su trazado, el cuarteto, formal en su planteamiento, destaca por su ambiente que preludia nuevos modos expresivos, que encontraremos en compositores cercanos en época e incluso a los que comienzan a superar fronteras.

Franz Schubert- Cuarteto nº 14, en Re m. (La muerte y la doncella) D 810- obra que se estrenará el 1 de febrero de 1826, tras haber sido compuesto dos años antes, del que se había ofrecido en el domicilio de Josef Barth, contando con la participación de Schuppanzigh. El Allegro, cuenta con una figura rítmica que aparece en los primeros compases y que reaparece de formas distintas a lo largo de la obra, con un signo fatídico y un segundo tema de contraste de un lirismo apacible. El Andante con motto, remite a un coral procedente del lied Der Tod und das Madchen, enunciado lentamente, tema que en realidad, no utiliza más que la introducción pianística del Lied, tema  con cinco variaciones que conservan una estructura esencial, la primera sobre pizzicattos del chelo, claramente dramática.  El Scherzo: Allegro molto, se apoya en un ritmo en una especie de carrera hacia el abismo, puntuada por agresivos acordes, con pasajes fulgurantes.  El Presto, prepara una danza macabra que se acerca a un ritmo de tarantela, con una danza en fortissimo, expuesta por los cuatro instrumentos.

Ramón García Balado

12/05/2026

Alex Alguacil, pianista para el XIX Pórtico do Paraíso, en el Liceo de Ourense

 Liceo de Ourense


Concierto del pianista Alex Alguacil en el Liceo de Ourense dentro de las actividades de XIX Pórtico do Paraíso-día 14, a las 20´00 h-, con obras de F.Liszt, en distintos tratamientos y una selección de piezas procedentes de Goyescas, de Enric Granados. Un pianista emergente que destacó en su presentación en el Carnegie Hall neoyorquino y que colaboró con formaciones como la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, la Bergen Philharmonie Orchestra o la Vancouver Symphony O., se presentó en el Palau de la Música Catalana y su más reciente compromiso, es su álbum dedicado a Goyescas, de Granados (Solfa Records) y el álbum Piano Serenade (Aglae Musica), dedicado a obras de Richard Strauss.

Franz Liszt, con las 6 Consolaciones, obras de su etapa en Weimar y que recurren en su imaginario a la poética de Saint-Beuve, que atienden al mismo título, en una encarecida dedicatoria de Víctor Hugo, que serían editadas en la primavera de 1830, piezas que seducirán al compositor por su tono melancólico y su íntima confidencia, dejando en su demanda cierta complejidad en lo relativo a su ejecución, valiendo en especial por su brevedad para concederle sentido al que el pianista sabrá darle el sentido preciso, distante de posibles manierismos propios de la música de salón. El Andante con moto, ofrece una actitud meditativa, quizás un poco solemne, con una fluidez sonriente y esbelta, para pasar al tiempo Un poco più mosso, que evoca vagamente las sonoridades del arpa, para continuar con un Lento placido, muy personal por los pasajes que describe que en cierto modo, recuerda a los Nocturnos de Chopin, con su acompañamiento ondulante y  la forma de resaltar la melodía en la mano derecha, en sus modulaciones desde un apacible y tranquilo Re b M.,  hacia un Fa, preparando la entrada de un amargo La m, que nos traslada a la tonalidad original. Cantabile con devozione, se sitúa en el ámbito de una marcha lenta y ceremonial, un aire de devoción mística, pasando al Andante con grazia que resalta las oposiciones mayor/menor, dentro de un estilo de lied ingenuo antes de entrar con un Allegretto sempre cantabile que concluye la colección, inspirada según pareceres en El arpa eólica del citado Saint- Beuve, y que resalta sus pasajes virtuosísticos. Otro es el Liszt de las transcripciones sobre lieder de Franz Schubert, cuatro de ellos entre los más apreciados por parte de sus entusiastas seguidores. Ständchen (Serenata), lied por excelencia y que ha recibido los tratamientos más atrevidos que poco beneficiarán a la gracia de su musicalidad, una calidad de melodía acariciadora cargada de sutilezas y una perceptible recurrencia de ambigüedades, apoyándose en concreto en  la poesía del joven Rellstab, que descubrirá en medio de otras colecciones, al mismo, pertenecen Liebesbotschaft; Krieger´s Ahnung; Frühlingsshnuscht; Aufenhalt o In der Ferne. Otro de los lieder es Auf dem Wasser zu zingen (Canto sobre el agua)D. 774, que se expresa dentro de un estilo escuetamente estrófico y que nos lleva a una evocación popular por la atractiva desenvoltura en su trazado musical, estamos en unas fechas en las que Schubert encaraba uno de sus ciclos más logrados, La bella molinera, que acapararía un período sustancial de aquel momento en el que mostrará una gran atención a trabajar sobre las poéticas de de escritores afines, de entonces, serán lieder como Drang in der Ferne (Evasión) D. 770 o Schwanengesang (Canto del cisne) D. 774, en esta relación próxima a poetas de distintas afinidades, nos encontramos con Frühlingsglaube D. 686, una dulzura y sensibilidad extremas muy acordes con los estados de ánimo de nuestro compositor, autor de más de seiscientos lieder, para esta pieza, se encadenan dos estrofas idénticas con un curioso ritornello que impone una figura rítmica de notable recorrido, uno más de sus lieder de irresistible encanto antes de encontrarnos con otra de sus perlas Gretchen am Spinnrade  (Margarita en la rueca) D. 118, del que no se conoce una versión manuscrita, tan sólo la editada el 19 de octubre de 1814, en este caso, Schubert volverá a ofrecernos una de sus páginas más entrañables en medio del florecimiento del género que marcará toda una época.

Enric Granados, en una selección de Goyescas su ópera que nos lleva a Goya, precisamente en sus Caprichos, de las piezas para teclado que nos interesan, tendremos el Intermezzo; Los requiebros, una de las más complejas en su ejecución por la abundancia de arabescos y notas ornamentales, con motivos en su elaboración que nos aproxima al mundo de Domenico Scarlatti o de Antonio Soler, dentro de un espíritu más galante con pinceladas en sus divagaciones que nos sitúan en el espacio de la tonadillas, melodías que el músico tratará como propias, comenzando por un detalle de exquisita gracia un poco preciosista y que respira una gran libertad atmosférica que podrá dejar la impresión de una improvisación. La maja y el ruiseñor, considerada como una de sus obras maestras para la que se demanda una actitud de comprensión de cómo se expresan los murmullos de la noche y la impregnación de los perfumes para esta página profusamente armonizada que concluye con trinos del ruiseñor que contesta a la enamorada, sin llegar a romper el encanto, en algunos pasajes nos encontramos con la queja de la maja. El amor y la Muerte, nos deja una balada en la que abundan los acentos dramáticos con indicación Molto espressivo e come una felicità nel dolore (Muy expresivo y como una felicidad en el dolor), pieza bastante extensa y un poco repetitiva que usa además temas ya escuchados en la colección.

Ramón García Balado

08/05/2026

Mariví Blasco & Alex Pernas, en el XIX Pórtico do Paraíso

  Pazo de Vilamarín, Ourense


Voz y guitarras barrocas para el XIX Pórtico do Paraíso con la soprano Mariví Blasco y el guitarrista Alex Pernas, en el Pazo de Vilamarín- día 10, a las 19´00  h., una cantante con estudios en la Unión Musical de Yatova, desde muy joven, donde probaría como oboísta y pianista antes de continuar en el Conservatorio José Iturbi  mientras lograba licenciaturas en materias que poco tenían en común con lo que nos concita, destacando entre sus maestros Anatoli Gousssev, Daniel Muñoz y Ryan Borges. Colaboró profesionalmente con agrupaciones barrocas especializadas: La Europa Galante, de Fabio Biondi; L´Arpeggiata, de Christina Pluhar; el Concierto Español, de Emilio Moreno; la Camerata  S. XXI; Hippocampus; Forma Antiqva; Vespres d´Arnadi; La Rittirata; la Camerata Antonio Soler; Euskal Barrockensemble; Academia del Piacere o Sarao de Musas. Interpretó roles como Despina (Cosí fan tutte), de Mozart o la Reina de la noche, de La flauta mágica, con Ópera Duende, además de contar con  registros como La forza del Divino Amor,  un oratorio de Bernardo Gaffi, con el Ensemble Pianforte; Insólito estupor, con Forma Antiqva o Artaserse, ópera de Tarradellas, con la Real Compañía de Ópera de Camara o la Lacrimae de Eros, con la Accademia del Piacere. Para el programa anunciado, obras  de José Marín, una tradicional sefardí- La rosa florece- y otras de Juan Hidalgo.

José Marín (1618/1699), maestro del que tendremos obras como Ojos pues, desdeñais; Niña como en tus mudanzas; Tortolilla si no es por amor; La noche tenebrosa; Sepan todos que muero, compositor y autor de relevantes canciones, muchas de tradición sacra, quedando su biografía cargada de dudas aunque recibió la confianza para ejercer el cargo de la Capilla Real en Madrid, en condición de tenor mientras que prestaría servicios en la Iglesia de La Encarnación, un período escaso de datos fiables y con serías lagunas documentales. En noviembre de 1654, pasaría un tiempo de reclusión carcelaria por acusaciones de hurto, de la que intentaría escaparse con la ayuda de su madre, aunque por ese delito sería pronto puesto en libertad; en  juego de situaciones que al parecer, tendría reincidencias, colaborando en los robos de la casa de Pedro de Aponte, que traería como consecuencias castigos físicos, además de la suspensión de las órdenes sacerdotales que le supondrían el destierro. Saldoni recogerá la noticia de su muerte en la Caceta de Madrid, el 17 de agosto de 1699: Murió Don José Marín, de ochenta años, conocido dentro y fuera de España, por su habilidad en la composición y excecución de la música. Este músico fue redescubierto por Pedrell, quien se deshizo en elogios hacia sus obras, considerándolo el músico español más indígena de todo el siglo XVII. Su música sigue considerándose muy interesante. Las fuentes principales para conocer su faceta como compositor, son el Cancionero de Cammbridge, el manuscrito Gayandos-Barbieri, y las composiciones procedentes de otros manuscritos,  guardados en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Juan Hidalgo-  Esperar,sentir, morir; Ay, que me río de amor; Ay que sí, ay que no; Tropicábanlas amor; De las luces que en el mar, intercaladas con una pasacalle, de Gaspar Sanz, turolense con asentamiento en Madrid y con Estudios en Salamanca, viajaría por Italia, en donde tendría importante predicamento, en su calidad de guitarrista, tras haber ganado la consideración profesional como músico al servicio de Don Juan de  Austria para el que escribiría el tratado Instrucción de música sobre la guitarra española y método desde sus rudimentos hasta tañerla con destreza, publicado entre 1674 y 1697, obra que no solo era un tratado del instrumento, sino que contiene numerosas canciones populares y danzas españolas. Gaspar Sanz había estudiado en Italia con Caresana, Benevoli y Ziani. Hidalgo, es capital en importancia en la música del XVII, pero esplendor especial conserva su zarzuela barroca La púrpura de la rosa, verdadero capricho de especialistas  en músicas con criterios historicistas, como podemos comprobar en la actualidad por las veces que pudimos acceder a ellas, obra que había sido todo un acontecimiento en el Coliseo del Gran Retiro, en el mes de enero de 1660, para celebrar el matrimonio de la Infanta Teresa, con Luís XIV, de Francia. En esencia, será uno de los compositores teatrales a tener en cuenta, obras que se añaden a las de obligación sacra y piezas instrumentales  en estilo de canciones que mantendrán su interés especialmente en estos años de recuperación historicista. Fue conocido fundamentalmente, como era obligado, por ese capítulo de obras profanas, la importante serie de tonos humanos y las mentadas comedias o autos sacramentales, de los que se reconoce su autoría al menos en nueve de ellos. Sobresalía por si vinculación con la Real Capilla.

Para el día  12, en la Casa da Cultural de Ourense, a las 20´00 h.,  actividad ilustrativa a través del mundo del cine abarcando todas épocas que han tenido refrendo en el llamado Séptimo arte, mostrando el mundo del arpa o las arpas y que tuvieron un claro protagonismo que se nos presenta bajo el reclamo Travellig para el arpa con detalles musicales detallistas, que impartirá el arpista Manuel Vilas, director del grupo Ars Atlántica, con presencia habitual en certámenes de esta índole, como el recientemente clausurado De Lugares e  Órganos, que promueven Belén Bermejo y Andrés Diaz, que en su cita ofrecieron su programa dedicado a Cidades de Ouro e Prata. Música entre España e o Vicerreitorado do Perú, proyecto cuidadoso de investigación que recuperaba un patrimonio musical hermosísimo y casi olvidado, de los siglos que abarcaban desde el XVII al XIX,un diálogo vivo entre la Metrópoli y el antiguo Vicerreinado del Perú, material procedente de ciudades como Ayacucho o Cuzco, material musical heredado del mundo andino, como yaravíes o el singular harawi, de tradición incaica, que en esos conciertos convivían en un espacio pleno de contrastes, colores y memorias ancestrales que Manuel Vilas contribuyó a recuperar en  el disco Yaya Kuntur (Padre Condor), serie de himnos en latín y quechua, interpretados por la cantante Magali Revollar y el tenor Diego Blázquez. El concierto en De Lugares e Órganos, habían sido protagonistas la propia Magali Revollar; el organista Marco Brescia; la gambista Sara Ruíz; Alan López, guitarra y Manuel Vilas como arpista con instrumento vicerreinal peruano y dirección.

Ramón García Balado

06/05/2026

Vandalia en el XIX Pórtico do Paraíso

Igrexa de Santiago das Caldas, Ourense


El Cuarteto vocal Vandalia tendrá protagonismo en el comienzo del XIX Festival Pórtico do Paraíso en la Igrexa de Santiago das Caldas- día 8,  a las 20´00 h-, con invitación abierta, un grupo integrado por Rocío de Frutos –soprano-; Gabriel Díaz- alto-; Víctor Sordo- tenor y Simón Millán, bajo, disfrutaron de la formación de Lluís Vilamajó, Lambert Climent y Carlos Mena, en cursos de especialización además de ampliar en sus colaboraciones con agrupaciones como la Capella Reial de Catalunya, de Jordi Savall; el Collegium Vocale Gent; la Grande Chapelle; Al Ayre Español; Musica Ficta; Los Músicos de su Alteza; Vox Luminis y otras agrupaciones centradas en estilos de época, manteniendo una actividad profesional que les ha llevado a asistir a los certámenes de mayor rango a nivel europeo e internacional, aportando una serie de registros que abundan en esas temáticas, como en la sesión que esta tarde inaugura el festival ourensano. Repertorio los suyos centrados en el Renacimiento, amparándose en sus registros con firmas  como Ibs Clasical o Brillant, siendo merecedores de una beca Leonardo, como investigadores y creadores culturales en la especialidad de música antigua, reconocimientos que se sustentan en las consideraciones de la Fundación BBVA o el Premio GEMA, por su labor de investigación, en la que se incluyen las preferencias otorgadas al género de los tonos humanos, sobre la poética de Góngora, para el sello Lindoro y el CD Beata Viscera, en colaboración con el grupo Daniel García Trío, una indagación entre géneros aparentemente incompatibles, en las fronteras de las músicas antiguas y el jazz. El programa de esta sesión resultará claramente ilustrativo, comenzando con una emblemática ensalada de sombra dilatada, la histórica obra plena de contrastes en su planteamiento, La Bomba, de Mateo Flecha, el Viejo, maestro que iniciará una escuela que continuará su hijo Mateo Flecha El Joven, y que fue maestro de capilla en Barcelona, antes de trasladarse a Valencia, bajo la égida del Duque del Infantado, en Valencia, las obligaciones de obras sacras, no le impidieron prestar una atención de mayor rango en las formas profanas, siendo las ensaladas el tipo de obra que la posteridad apreciará en mayor grado, por su agudeza, sentido  del humor y un sugerente estilo musical que supondrá una verdadera evolución. Sus textos no dudaban el uso del latín con el castellano o el catalán y dialectos exóticos de profusa elaboración, dando juego a complejidades musicales, dentro de las formas polifónicas para mayor sorpresa de los oyentes, aspecto que ayudará a recrear situaciones sorprendentes merced a esa habilidad de ubicarnos en unas redes de contrastes aparentemente insostenibles. La posteridad, a través de investigadores y musicólogos como F. Pedrell o Romeu Figueras, en sus publicaciones  de redescubrimiento pondrán al alcance de aficionados y profesionales, la calidad y el interés de su legado.

Pedro Bermúdez (1558/ 1605), será uno de los compositores que estará representado en este concierto a partir de tiempos elegidos de su Misa de Bomba, un músico granadino que repartiría su herencia entre su tierra y México (Puebla), y que posiblemente se formase con Rodrigo de Ceballos, mc. En Granada, poco se sabrá de su carrera en su país natal antes de trasladarse al Nuevo Mundo, probablemente en la primavera de 1595, llegando a  establecerse en Cuzco (Perú), gracias a una invitación que reclamaba maestros procedentes de la Metrópoli, las últimas noticias de su permanencia en Cuzco, nos llevan a 1597, aunque con seguridad se marchó mucho más tarde, trasladándose como m.c. a Guatemala, tema del que también faltan documentos, a margen de los conservados en el Quinto libro, de las actas de la Catedral, de Puebla, sus obras de mayor fiabilidad, se hallan en los libros de coro de la Catedral de Guatemala, con la excepción de Domine ad adjuvandum me y por lo que nos afecta la Misa La Bomba, con fundamentos en la ensalada conocida de Mateo Flecha El Viejo, incorporada la música con el texto que se cantada a una voz. En algunas obras de canto llano original, se conservan a una sola voz, bien con valores iguales o en forma parafraseada, especialmente en sus Salve Regina, tratados de forma imitativa en todas las voces. Aunque no esté a la altura de Francisco Guerrero o Tomás Luís de Victoria, fue un compositor de contrastada solvencia capaz de escribir bien labradas polifonías de estilada exigencia, destinadas a sus compromisos con el Nuevo Mundo, además de ser un director competente con cierta tendencia a relajar sus obligaciones y dejar en menor nivel  la importancia de sus trabajos docentes.

Francisco Guerrero (1528/1599), aportará obras  como Menester que se acierte; Pastor quien madre virgen; un Salve Regina II (Offertorium de misa); Si tus penas apruebo; Niño Dios, d´amor herido; Pan divino, gracioso (Comunio de Misa); O Celestial medicina o Todo quanto pudo. En las acotaciones de estilo, Francisco Guerrero, sin dejar de ser un clásico, abunda en peculiaridades técnicas y expresivas que le distinguen como el más hispano de sus contemporáneos, logrando conseguir el fundamento de su polifonía en la imitación libre y en el uso de las formas canónicas. Estudioso valoran su dominio de un indiscutible tratamiento del contrapunto y de la fuga, consiguiendo que Zerlino le proclame como el más eminente de su generación, en especial en el ámbito del tratamiento de la fuga, en especial en el dominio de los motetes, el lenguaje que utiliza en preferencia, resulta de invención personal aunque abunden intromisiones de cantinela gregorariana  y el estilo de parodia, que incorporará en algunas de sus misas, que tendrá refrendo en sus himnos y magníficats.

Ramón García Balado

12/05/2025

Stephanie Jones, una guitarrista para el Liceo de Ourense

  Liceo de Ouranse


Concierto en las actividades del XVIII Pórtico do Paraíso (Ourense), con la guitarrista Stephanie Jones en el Liceo de Ourense- día 15, a las 20´00 h-, para un programa entre compositores actuales y una atención a obras de repertorio latinoamericano. Stephanie Jones fue miembro de grupos de cámara además de trabajar como solista tras licenciarse en la Australian National University, con Tim Kain y Minh Ho-ang, para alcanzar un master Degree y Konzerexamen en la University of Music Franz Liszt (Alemania) con Thomas Muller- Pering, llegando a ofrecer clases y conciertos en importantes certámenes destacando en sus trabajos registros como Open Sky (2020), Colour of Spain (2015) o Piazzolla Trilogy (BIS. Records). Ganó premios como el Hannabach Guitar Competition (Alemania); el Internatinal Guitar Competition (Suecia) y fue elegida Virtuosa del Año, por Fine Music Network Young Competition. Dispone de un instrumento del luthier Paul Sheridan de Pert (2012), y  una guitarra crossover de Daniel Zucali (2020), además de otra de Fernando Mazza (2022).

En programa, compositores como Richard Charlton (1955)- Black Cockatto Flying Alone…y Beneath a River Star, músico inglés asentado en Australia y que publicó trabajos para sellos como ABC Classics; NAXOS; Tells Records o Mo Poppies, colaborado con músicos como Timothy Kein, Karin Schaupp, Slava Grigoryan, William Bolton, el Dúo Ka Noon/Karin Schaupp, Steve Allen, Acacia Quintet, Riley Lee, con una carrera consolidad en la Guildhall School Music and Drama (Londres), y en la Universidad Griffith Brisbane, Elder Conservatorium Adelaide o el Royal College of Music (Londres). Quique Sinesi- Cielo abierto- es un compositor argentino con residencia en Alemania, especializado en guitarras y en un instrumento popular como el charango, cultivando estilos que van desde la tradición argentina al jazz y derivados. Entre sus trabajos: Cielo abierto- con Berta Rojas, Sharon Isbin y Jasuji Ohasi; Erling Kroner, con Pablo Ziegler; un monográfico Piazzolla, para guitarra y bandeneón, para la Rundfunck Sinfonnieorchester Berlin; Sonidos  de aquel día; la serie de Alfombra mágica; Soltando amarras; Corazón al Sur; Pequeños mensajes sonoros o Deseo, con Mikaru Iwakawa. En este espacio entra el ucraniano Rostyslav Holubov (1994), con una pieza que representa su evolución Oy, u vishnevomu sadu (Oh, en el campo de las cerezas), una fantasía alrededor de una canción  popular ucraniana, de un guitarrista que muestra un interés por maestros como Ariel Ramírez o Astor Piazzolla.

Johann Sebastian Bach, con dos tiempos de la Suite en Mi M. BWV 1006a, en concreto la gavota y la giga, una adaptación procedente de la colección de las Sonatas y Partitas para violín solo, en la que no se indique en la transcripción de Leipzig (hacia 1740), en lo relativo a su destino concreto. Se trata de una versión para cuerda pulsada, preferentemente para laúd, que no será en caso del concierto de esta cita. También nos encontraremos con el Lautenklavymbel, basándonos en las ocasiones en las que se interpretó en el pasado para guitarra o arpa; el autor habría destinado la obra al arpa doble y la posteridad sería alternativas para el laúd, con ejemplos como los propuestos por Smith o Kirchof. Otra idea nos aportará Emer Buckley, en su opción al clave, editada por Harmonia Mundi, en 1989. Un apartado de importancia de obras que cabrán en las piezas instrumentales encuadrables en el espacio de los laúdes, cuya interpretación traerá más dudas por la razón de que muchas de ellas son arreglos compartidos con alumnos suyos como Krebs y Straub, que no serán los únicos en probar en los ambientes domésticos.

Antonio Carlos Jobim (1927/94), con una obra claramente emblemática, como es Felicidade, y que tendremos en arreglo de Roland Dyens, Brasil nos observa desde el período glorioso de las confluencias con el jazz en su vertiente latina que se había forjado ya desde los años cuarenta hasta alcanzar los dorados años sesenta. Músicos como Charlie Byrd, que estaría allí en 1962, grabando el álbum  Jazz Samba, con Stanz Getz, y que incluía la canción Desafinado, una pieza embriagadora y sutil, escrita por Joâo Gilberto y Antonio Carlos Jobim, ocupando Getz el centro de una oleada marcada por el  estilo de la bossa-nova, pinceladas de samba y cool-jazz, en las que Jobim sería maestro consumado y que tendrá como colega de travesía a Laurindo Almeida, hasta asentar su influencia en los intérpretes norteamericanos.

Astor Piazzolla, con especial consideración en el programa, por las Estaciones porteñas: Invierno Porteño; Primavera Porteña; Verano Porteño y Otoño porteño, una serie de piezas del período de sus quintetos compuestas de forma independiente y que ocasionalmente se ofrecerán como grupo, una tentación a la que el compositor no pareció resistirse. La formación de aquellos quintetos  se había modificado con el paso de los años, siempre con el pensamiento puesto en importantes intérpretes que colaboraron con él, siendo una de las pocas excepciones el pianista y compositor Gerardo Gandini, quien se incorporaría al sexteto de los años finales, resultan en su contexto obras formalmente clásicas y con algunas variaciones, con una sección cantable de carácter vivo.

Ramón García Balado

11/10/2023

Clara Jumi-Kang:Sibelius entre las cuatro cuerdas

Principio del fo

Palacio de la Ópera, A Coruña - 11/10/2023

Comienzo de la temporada de la O. Sinfónica de Galicia en un programa en el que la violinista coreana Clara Jumi-Kang, fue solista del Concierto para violín en Re m. Op. 47, de J.Sibelius, junto a una obra en presentación del sueco Anders Hillborg- Eleven Gates-, y la Sinfonía nº 9, en Mi m. OP. 95 (Del Nuevo Mundo), de Antonin Dvorak, bajo la dirección de Roberto González-Monjas. Jornada en dedicatoria al chelista Vladimir Litvikh, quien había sido miembro de la orquesta y al que la ciudad recordaba por sus veladas amistosas en la Calle Real, compartidas con sus conciudadanos. La solista se maneja con un Ex.Strauss (Stradivarius 1708), cesión de la Samsum Cultura Foundation of Korea (2015), y ha sido dirigida por batutas de élite: C.Poppen, V.Spivakov, Y. Temirkanov, G. Kremer, Muyng-Wung Chung o V. Gergiev. Sus primeras experiencias las tuvo con formaciones como la Gewandhaus O.; la Rotterdam P.O. y la Suisse Romande. Un obligado período de reposo, la mantuvo apartada hasta recuperar estudios con  Kakher Brown, en la Lübeck University, y con  Nam-Yun Kim, en la Korean Univ.; con la OSG, se  presentó en febrero de 2022, para interpretar el Doble Concierto de Brahms, con  el chelista Asier Polo y la dirección de Juanjo Mena.

Novedad en programa por Eleven Gates (2006), de Anders Hillborg, compromiso con Los Angeles Philharmonic Association, estrenado en la Walt Disney Concert  House, y la dirección de Esa Pekka- Salonen, compositor que junto a esas labores, probó en el espacio de la composición. Hillborg, pronto demostró interés en lo creativo por músicos como Ferneyhough y Ligeti, una fascinación forjada en los aspectos más sutiles de los recursos armónicos y tímbricos, en cuanto a las posibilidades del sonido que se reflejará en obras de personal atractivo: Peacock Tales, destinada al clarinetista  Martin Fröst; Mouyayoum, para 16 voces a capella, rítmica en sus complejidades elaboradas a partir de sobreagudos que condicionan el tratamiento de la poética elegida; Cold Heat, destinada a la Berliner P.O., precisamente con Salonen, quien también colaboró en obras como Sirens o Dreaming River. El Royal Stockholm Philarmonic´s Composers, le incorporó a dos de sus citas (1999 y 2014) y fue músico en Residencia en Soundstream (Toronto); Avanti; Aspen y Hamburgo, en distintas convocatorias. Compuso para René Fleming The Strand Setting (DECCA). Por esa afinidad con Esa-Pekka Salonen, destacarán aspectos comunes en el ámbito creativo: un concepto más libre distanciado de un serialismo inicial, con aproximaciones a culturas ajenas que llevarán a los países africanos o Mongolia, resultando más modal que atonal en un encuentro con tradiciones populares, dentro de una ambición de síntesis.

Sibelius en este Concierto para violín y orquesta en Re m. Op. 47, obra que tuvo revisión en el año siguiente y que se presentó bajo la dirección de R. Strauss, en Berlín con Karl Halir, tras su estreno previo con dedicatoria para Willy Burmester con el violinista Viktor Novacek. Sibelius, apreciable violinista, buscaba la consecución de recursos al límite, teniendo en mente a otro talento como Franz von Vecsey y los resultados confirmarán las ambiciones pretendidas desde el Allegro moderato, elaborado a partir de tres temas antes de la aparición de la solista a través de un trémolo de cuerdas, hasta una cadenza sorprendente y brillante. Los chelos toman el segundo tema a  medias con los fagotes y el tercero apunta a una pureza de líneas, con el protagonismo de la solista en puro registro agudo. Destacaba en especial un cuidado desarrollo en el que la cadenza es centro de atención por su libre escritura. Un concierto para encontrarnos ante una intérprete Clara Jumi-Kang en plenitud de un virtuosismo sobresaliente que ampliaría en los tiempos siguientes.

El Adagio di molto, puramente tradicional, se definía  por su transparente lirismo gracias a una curiosa introducción de las maderas y la ostentosa melodía del violín y que para especialistas versados, mostraba  una vena de inspiración mediterránea (quizás reflejo de una visita a aquel país). Por su tonalidad, Si b, en 4/4, la solista se entregó a una seductora cantinela que dejó paso a un diálogo pretendido con el grupo orquestal. El Finale (Allegro ma non tanto), resumió como una danza contagiosa, un perfecto estilo de rondó, remarcado por el ritmo mientras la solista divagaba hasta un detalle de ostinato, en pugna incisiva con la orquesta. Una coda en disputa ente menor y mayor, se resolvía en un fortissimo a modo de disputa entre la solista y la orquesta.

La Sinfonía nº 9, en Mi m. Op. 95 (Del Nuevo Mundo), de Antonin Dvorak, una consecuencia de su debilidad por encontrarse con una cultura que la atraía y que tuvo arraigos conocidos en las inspiraciones moravas con ratificación en el país que descubría, a través de las aportaciones del compositor negro Harry T. Burleigh, quien le puso al día de las fuentes aportadas por los spirituals, y que se confirmarán en esta obra universal. El músico que tan profundamente ha calado entre nuestros aficionados, es el que consigue esa sublime amalgama de culturas posiblemente ajenas, en esta sinfonía perfecta en su conformación y que recuperamos en cada nueva puesta en atriles. De propia firma, dejará escrito un comentario aparecido en el New Herald, del 21 de mayo de 1893, titulado Real Value of Negro Melodies,  año del estreno de esta obra en el Carnegie Hall, dirigida por Anton  Seidl. Obra plena de registros imaginables desde el Adagio-Allegro molto, marcado por compases de cuerdas y respuesta de maderas, dejando espacio a la llamada de trompa. Para este tiempo, el ideario cíclico manejado por trompa, clarinete y oboes, logrando un persistente sello heroico-legendario muy de su estilo y el asomo de una especie de polka, con parecida resolución respecto a obras de colegas suyos.

El Largo, célebre por excelencia, y ciertamente americano, remite a un poema de Longfellow Canto de Hiawarha, permitiendo un coral estremecedor de metales que recrean estados nostálgicos.  El director González-Monjas, elevaría un grado de exaltación en esta obra de intenciones testimoniales. De ahí saldrá la popular melodía Going home, en el centro del Un poco più mosso, que describían flautas y oboes. En el final, el corno inglés aportó una melodía que invitaba a violines, metales en forma de coda, para completar el tiempo.  El Scherzo-Molto vivace, anclado en Longfellow, describía el conocido festejo colectivo en el bosque, para acentuar el ánimo de la obra, destacando pronunciados saltos y stacatti. En lo posible, una danza popular de tradición europea, para entregarnos al Allegro con fuoco, vigoroso y persistente en el que pesa un ostensible modalismo definido por la tonalidad, tiempo en el que la trompa se reafirma con una cita atmosférica que anuncia otra a cargo de flauta y clarinete tomada del Largo.

Ramón García Balado

 

Clara Jumi-Kang.

Orquesta Sinfónica de Galicia / Roberto González-Monjas

Obras de Anders Hillborg, J. Sibelius y A. Dvorak

Palacio de la Ópera


Final del formulario

Principio del

Final 

The New Bach Trío en el IX Festival Clas Cla͐s, de Vilagarcia de Arousa

  Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa  Concierto del IX Festival Clas Cla ͐ s , de Vilagarcía de Arousa con The New Bach Trío en...