Festival de Espinho, Portugal
Concierto dentro de las actividades del 52 Festival de Espinho, con Marco Pereira como protagonista- día 20, a las 21´30 h., para un programa que incluye Mar ao norde, de Fernando Buide, el Concierto para violonchelo y orquesta, en Mi m. Opus 85, de Edward Elgar y la Sinfonía nº 2 , en Re M. Op. 43, de Jean Sibelius, un chelista nacido en el entorno de Viana do Castelo, para ampliar en Lisboa, con Paulo Gaio, y en la Academia Nacional Superior de la O. de Lisboa, para seguir en el Centro Reina Sofía, con Paulo Lima y con Natalia Shakovskaya y con Gary Hoffman, incorporándose a los proyectos del Centro Katarina Gurska, maestros suyos, fueron también Philipe Muller, Ivan Monighetti, probando en el espacio camerístico con la formación del Cuarteto Matosinhos. Recibió galardones como el Liezen Wettbeweberb, impartiendo la docencia en la Universidad de Aveiro, en Minho. Profesionalmente, se presentó en el Barbican Centre; la Fundación Calouste- Gulbenkian; el Concertgebouw, de Amsterdam ; el Palau de la Música o el Auditorio Nacional, entre otros
Mar ao norde, de Fernando Buide, es obra ofrecida por la RFG, dirigida por Paul Daniel en una sesión que incluía la Tercera Sinfonía en Do M. Op. 52, de Jean Sibelius, el Alalá, de Gabriel Erkoreka- de la serie Cometas- y los Cuatro interludios marinos, de Benjamin Britten. La pieza de Fernando Buide había sido estrenada por Paul Daniel, en el mes de abril, de este año, un ejemplo a seguir de su período de formación en el Carnegie Mellon, culminación de su necesario doctorado, que dejará excelente resultados en la Yale University, después de sus primeros estudios en Oviedo, maestro suyo de importancia, había sido Leonardo Balada, teniendo también como referencia a Roberto Gerhard, dilecto continuador de Arnold Schönberg, además de la cita obligada de músicos como Martin Bresnick, Aaron Kernis o Ezra Ladermann, disfrutando de consideraciones como el Premio AEOS-BBVA- en séptima convocatoria-; el Michael Friedmann de investigación de la Yale o un Premio Harry Harcher, en composición orquestal (2006) a los que se añade el nombramiento de Compositor en Residencia, de la Real Academia de España, en Roma, en calidad de becado y en La Fundación Barrié de la Maza.
Mar ao norde, es obra en un tiempo único a través de sus 12 minutos de duración, que se inspira en el poemario de Álvaro Cunqueiro, editado por la revista Nós, en 1932, una inmersión en temáticas marinas en vistas a la nocturnidad que se plasman de lleno en este trabajo, a través de la importancia propuesta por los chelos, que gozan de un papel preponderante en medio de unas emociones acuciantes, en un ostensible enfrentamiento con la orquesta, en un diálogo sin reposo, con ciertos pasajes que ayudan a invertir los roles principales, conservando los chelos un peso de mayor relieve.
Edward Elgar-Concierto para violonchelo y orquesta, obra estrenada por Félix Saldmon, en el otoño de 1919, bajo la dirección del autor, atento al ideario de una orquestación ligera, siguiendo las pretensiones de la propia obra, a partir del trazado de una especie de un ligero recitativo que se presenta como moderato, un Adagio que nos pone en las intenciones que ayudan entendernos con el discurso conjunto de lo que ayudará a confirmar esta composición en el transcurso de los cuatro movimientos, adentrándonos con soltura hacia un tema sin alardes ni sobradas pretensiones, antes de la entrada del solista que estará asistido por las violas, dentro de un forma ABA, con un pasaje central en 12/ 8 en manos del clarinete que se expresa en Sol M. sobre un curioso juego de ornamentos que nos trasladan al segundo movimiento tras una orquestación puntillista, estamos ante un Allegro molto, en Sol M., en un planteamiento en estilo libre de sonata que se ofrece que resulta un moto perpetuo, ante la entrada de una forma de Adagio que se expone en su desarrollo dentro de una amplia melodía. El Finale se encadena directamente, en una forma de Allegro ma non tropo, en estilo de rondó libre que concluye modulando a Mi m., una idea de continuidad, ofrece una propuesta en una escala descendente que aborda un humorismo que sorprende al oyente, preparando un final dentro de un escueto episodio que sugiere un apacible detalle cercano al Adagio, para encontrarnos ante lo que resultará de forma un tanto abrupta merced al discurso sonoro del violonchelo, mezclado con intervenciones de la orquesta.
Jean Sibelius-Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 43-la más apreciada del autor y que fue compuesta en Rapallo, durante una de sus estancias en Italia, obra en su esencia abiertamente romántica, al igual que la precedente. El Allegretto, en Re M, resulta desconcertante por su talante fragmentario, destacando su aire improvisatorio, con un desarrollo en tempo tranquilo que se convertirá en un espacio en estilo que se expresa con un aire en manera de largamente, realizando una síntesis que intensifica la serie de elementos anteriores, tomados de registros instrumentales en sí mismos más homogéneos, con predominio de las cuerdas, antes de ceder el testigo a los instrumentos de metal. La reexposición, repetirá el tema pastoril del comienzo, abreviando el ritmo inicial de once notas, diminuendo y silencio. El Tempo andante ma rubato, de talante concentrado queda marcado por la importancia de los violochelos y los contrabajos en pizzicato, a los que se sobreponen una melodía estremecedora, parcialmente modal, con el protagonismo del fagot, al que responden las secciones de cuerda divididas-Andante sostenuto-en una tonalidad más efusiva de Fa sost. M., arropados por diversos motivos en la zona grave de la orquesta, entrecortados por el protagonismo protagonizado de los metales. El Vivacissimo, es un tiempo incisivo y y provocador, dentro de un permanente movimiento en 6/8, que recorre de forma insistente los registros extremos en esta forma de scherzo, también los timbales introducen un apunte de preparación para un breve trío, lento e suave, y un oboe que se expresa en un clima agreste camino de una serie de repeticiones variadas del scherzo que prepara el Finale, con cuatro temas, cargados de motivos secundarios, destacando un tranquilo meditativo, en manos del oboe, que será relevado por otros instrumentos de madera y cuerda con un tema más breve ofrecido por instrumentos de metal. En particular, una sinfonía que confirma el llamado romanticismo nacionalista.
Ramón García Balado




