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04/08/2026

La RFG con José Luís Estellés en el Clarinet Fest de Lalín

 Auditorio de Lalín


Concierto de la RFG dirigido por J. Luís Estellés dentro del Clarinet Fest, de Lalín- día 7 a las 20´00 h.-con obras de S. Prokofiev, Carl Nielsen y Richard Strauss, contando con el protagonismo de Sergio Pires y Shirley Morton quienes colaborarán activamente en el programa de esta cita. De Sergei Prokofiev, tendremos el Concierto para clarinete y orquesta en la orquestación de K.Kennan, obra en principio nacida de la Sonata para flauta y piano (o violín y piano nº 2) en Re M. Op. 94, período en el que estaba replegado en Alma- Ata, donde se uniría con Eisenstein  para el rodaje del filme Ivan  el Terrible, mientras abordaba la composición de esta obra para flauta y piano que concluiría en 1943, tras su regreso a Moscú, destinada a ser estrenada con notable aceptación en el Conservatorio Tchaikovski de Moscú, en su Sala Pequeña el 7 de diciembre de ese año, teniendo como intérpretes a Sviatoslav Richter y David Oistrtakh, estando el autor presente y aceptando con creces los resultados conseguidos, dentro de los cánones de un neoclasicismo en boga planteado por la propia partitura gracias a su irresistible espíritu y el clima que propone, mediando igualmente la posible propuesta para lo que se anunciaba como una tentadora transcripción, de la que tenemos noticia en estos resultados. En esa forma  de sonata comentada se la recibiría el 17 de junio de 1944, en la misma sala por David Oistrakh y Lev Oborin. Durante un período bastante largo, terminaría por eclipsarse esta versión primera, dejando dos las dos versiones que siguen manteniendo una excelente recepción aunque los flautistas aceptan que en  esta obra, sus temas melódicos, sus ornamentaciones a igual que su estribillo de Allegro final, encuentran en la flauta su traducción ideal. La obra comienza con un Andantino convertido en Moderato,  en la versión para violín, que anuncia un clima de aire barroco, típico de la Sonata da chiesa, usando una forma de estricta sonata melódica con dos temas de vuelo natural, cediendo el paso a una continuación de talante ligero. El Allegro en la versión original es una versión del Scherzo, un pasaje entretenido e ingenioso en el que el autor ha sabido ingeniarse para enfrentarse a las células rítmicas realizadas en un compás de ¾,. Un primer motivo danzante se presenta dejando espacio a un segundo pleno de humor dentro de un estilo de vals y una segunda sección que se anuncia de forma más introspectiva, con una coda más enérgica. El Andante, vale por una romanza expresiva que se anima en el episodio central. El Allegro con brio, se reparte entre cuidados episodios virtuosísticos cargados de exuberancia próxima a una idea de parodia. El Poco meno asiste a la actitud del piano que se arriesga libremente sin temores en octavas, mientras su compañero parece burlarse con detalles de virtuosismo entre apuntes chispeantes, preparando el Allegro con brío de recapitulación con tresillos de violín. Una de esas dos opciones camerísticas que tienen otra dimensión en este tratamiento confiado a K. Kennan.   


Carl Nielsen
con el Concierto para clarinete y orquesta Op. 57, obra se sigue al precedente para flauta y orquesta, hacia 1928, la voluntad de haber escrito un concierto para cada uno de los solistas del Quinteto de Conpenhague, pero la muerte de uno de ellos se le impidió, este fue dedicado al virtuoso Aage Oxenwad, estrenándose el 11 de octubre de 1928, en Copenhague, recibiendo una acogida de opiniones encontradas, en parte por un sector que consideraba que el autor no había desarrollado suficientemente su talentos. El clarinete resulta un personaje de protagonismo apreciable en cuanto a las posibilidades armónicas de las que el dedicatario sabría sacar buenos resultados y  de ello quedará constancia en la obra bien tratada por el solista. Partitura tiene un solo movimiento aunque las diferentes secciones quedan perfectamente fundidas dentro del contexto sinfónico. Conviene señalar la acentuación de las secciones entre ellas. Un Allegretto un poco que ofrece un tema impetuoso en la cuerda grave que desarrollará el instrumento solista, a la par de un segundo tema cantabile, con una larga melodía y una cadencia que acentúa el conflicto antes de llegar al retorno del tema principal entre detalles del tambor, con el clarinete en respuesta en oposición; El Poco adagio de continuación surge con una extensa melodía tomada de la primera trompa sobre acompañamiento de fagotes, una aparición de tambor y un clarinete a la búsqueda de un registro agudo. El Allegro non troppo, bascula entre un juego de semicorcheas y una agitada intervención sincopada del clarinete preparando una cadenza de expresividad mantenida y un final Allegro vivace que comienza en la tonalidad de La M., en la que el solista parece manejarse con cierta ingenuidad llevando al final hacia una considerable amplitud sonora, permitiendo al clarinete una apoteosis de sus registros.

Richard Strauss- Suite de El Caballero de la rosa Op. 59- suite de valses, en la orquestación de G.Morton, consecuencia evidente del éxito logrado con la ópera que supondría un cambio de rumbo en su estilo que el propio autor consideraría como más mozartiano, una recreación del s. XVIII, en perfecto entendimiento con el libretista Hoffmannthal, una química entre personalidades inseparables, que disfrutarían  de su estreno en Dresde, en 1911, bajo la dirección de Ernst von Schuch. Aquella selección de valses no tardía en saltar a los salones de mayor postín e incluso en transcripciones de aires festivos. Entre las oposiciones conocidas de las ofrecidas a los aficionados, tema que se mantendrá a lo largo de los años, conviene destacar la llamada Gran suite, beneficiada por su portentosa unidad forma, que según opiniones en liza, apareció en 1946, el material musical queda completamente refundido gracias al engarce de la serie de episodios más comunes. Su final está provisto de una curiosa coda elaborada sobre un irresistible motivo de trompa, que va unido al personaje de Octavían, en un reto hacia un guiño alegre de Ochs

Ramón García Balado

28/07/2026

Noia Harp Fest, en el Teatro Coliseo Noela, de Noia

 Teatro Coliseo Noela, Noia


Entre las actividades estivales de la RFG, nos encontramos con el Noia Harp Fest, que promueve Rodrigo Romaní y que nos invita a colaborar en  las mismas que se desarrollarán  entre los días 29 de julio  y 1, de agosto en el Teatro Coliseo de la villa a partir de las 20´30 h, una iniciativa de Rodrigo Romaní, que contará con la RFG y la dirección de César Ramos, para un programa que incluye obras de Edward Grieg, Pietro Mascagni, Teo Montero Rey y Mario Castelnuevo-Tedesco. Solista será el arpista José Antonio Domené, formado en el Conservatorio de Madrid, y que ya participó en sus labores con la O. Filarmonía de Oviedo; la Orchestre Philharmonie de Radio France; la Thürigen Philharmonie Gotha; la Orquesta del Teatro Regio di Torino; la Slovenska F.; la State S. de San Petersburgo; la O.S. do Porto o la O.S. de Massachusetts. Es miembro de la Asociación Española de Arpistas, amplía sus colaboraciones con el Teatro  Real o la Fundación Juan March, el Cadigan Hall, el Palau de la Música Catalana, o el Wigmore Hall. De sus trabajos destaca Per precaució, de Raquel García-Tomás, estrenada en el Teatro del Liceu; Diálogo con Joan Manen o el Concierto para arpa y Aires de España, con Davide Burani. Teo Montero Rey, tendrá Alén do azul, obra en estreno del compositor coruñés, con estudios en el Conservatorio Eduardo Martínez Torner, de Madrid y que recibió el Premio Melómano, de la SGAE y  que comenzó su carrera con la pieza Domine in furore tuo arguas me, embebido en las  tradiciones barrocas, destinada para voz de soprano con acompañamiento de piano, parte de las influencias le llegarían de Lili Boulanger y Alexander Scriabin, para llegar a otra obra como Vitam Aeterna,  con ostensibles influencias de Zoltan Kodaly y Alfred Schnittke. La obra es ganadora del Premio Internacional  de Composición  PortusApostoli 2026.

Pietro Mascagni- Intermezzo,  de Cavaleria rusticana- el nacimiento del verismo italiano, en esta obra, a pesar de ese carácter de punto de partida que define el estilo del género, se mantiene en el espacio de un drama lírico contenido en un acto, sobre un libreto de Giovanni Targioni Tozzetti y Guido Menasci, obrita que no tiene desperdicio, gracias a su concisión, para ser estrenada en el Teatro Constanzi de Roma, en 1890, logrando un Premio tras haber ganado el Concurso de la editorial musical Sonzogno, de 1888, Ya desde el preludio que marca la inspiración con la siciliana O Lola cha´i di latti la cammisa, que canta Turiddú, desde detrás de la escena, memorable creación de notable inspiración. Intenso resulta el dúo entre Santuzza y Turiddú, Tu qui Santuzza?. Muy interesante es el Intermezzi, que sabe marcar la pauta de posteriores obras parecidas que confirmamos en pasajes de un ópera,  que ha logrado un importante arraigo en certámenes de temporada.

Edward Grieg- Suite Holberg Op, 40 (en estilo antiguo)- una respuesta a la ciudad de Bremen, en 1884, que celebraba el bicentenario del nacimiento de un ilustre, Ludwig Holberg, pensador y escritor que recibirá el reconocimiento por su sentido del humor, quien se centró en esta obra para grupo de  cuerdas, fiel documento de su devoción por grandes clásicos barrocos, a través de sus formas de danza. El Preludio Vivace, aporta un talante solemne y de ritmo  animado que contrasta con la Zarabanda, un Andante en Sol de dulzura embriagadora, especialmente en el pocco messo por su diálogo con las violas; La Gavota (Allegretto) resulta de una ligereza manifiesta por la violas y segundos violines que responden al conjunto de la orquesta, antes de entrar en una mágica Musette (Poco più  mosso) , en dos partes . Así , nos encontraremos con un Aire Andante, en Sol menor, para preparar la entrada del Rigodón  (Allegro con brio), junto al delicado Pocco messo molto, tratado con decisión por los chelos en pizzicato.

Mario Castelnuovo- Tedescco– con el Concierto para arpa Op. 93 a- compositor italiano nacionalizado norteamericano, discípulo de Ildebrando Pizzett, en composición  y con E. del Valle Paz, en piano y que se dio a conocer con  su ópera La Mandragora, ganadora del Premio Lírico Nacional y con estreno en el Teatro La Fenice, de Venecia, en 1939, se vería obligado a exiliarse a los Estados Unidos, en donde sería profesor de composición en el centro de composición Los Angeles Conservatory of Music and Arts, dedicando sus labores creativas a la formación de jóvenes talentos, una corriente del llamado neoclasicismo emergente. Recurría con insistencia a la inspiración  grandes clásicos como Maquiavelo, Bacco in Toscana o la música para la escena en Saúl , de V.Alfieri, para Los Gigantes de la Montaña, de Luigi Pirandello, pero el grueso de su inspiración , lo encontraremos en William Shakespeare, como los 33 canti da Shakespeare, publicados en doce volúmenes y otra serie de oberturas, entre las que destacan Twelth Night , The Marchand of Venice, The Winter´s Tale, Julius Caesar, lo que le permitió obtener el Premio del Concurso de Campari; The Marchand of Venice, ópera en tres actos, tuvo su estreno dentro del Maggio Musicale Fiorentino, en 1961, dejándonos también composiciones sinfónicas y camerísticas que conocieron  una importante divulgación, entre las que caben obras concertantes para instrumento solista como la que hoy se elige, su concierto para violín, I Profeti fue estrenado por Haifetz y Arturo Toscanini en Nueva York, destacando como sello de identidad su escritura, dentro del género sinfónico y la claridad de los matices expuestos a lo largo de su obra.

Ramón García Balado

15/07/2026

Concierto de la Real Filharmonía de Galicia, dirigido por César Ramos

 Igrexa de Santo Agostiño, Santiago de Compostela


La RFG ofrece un concierto dirigido por César Ramos en la serie de  citas estivales en la Igrexa Santo Agostiño- día 17, a las 20´00 h., con obras de L. v Beethoven, Wagner y Jessie Montgomery (1981), con su obra Starburst (Estallido estelar), que  había estrenado nuestra orquesta dirigida por Paul Daniel, junto a obras de Henri Duparc, (Aux etoiles) y Jonathan Dove, Stargazer (Astrónomo), concierto para trombón y orquesta, del que sería solista Peter Moore. Jessie Montgomery, fue profesora galardonada con premios como el Leonard Bernstein de la  ASCAP, o el Sphinx Medal of Excelence, que promueve el trabajo de nuevos talentos de cuerda afroamericanos, formando parte a su vez, del Ensemble Sphinx Virtuosi, como compositora en residencia. Nacía Starburst como una breve obra para instrumentos de cuerda, que sería arreglada para orquesta de cámara por Jannina Norpoth, y para la autora, resulta un juego de imágenes de colores musicales que cambian permanentemente entre explosivos gestos que se superponen entre suaves melodías fugaces en un intento de crear paisajes sonoros multidimensionales, reflejando con ello un estallido de creación de nuevas galaxias. Starburst explota desde las primeras notas del comienzo las dimensiones de la propia pieza, a través de las cuerdas, manteniendo al oyente en un estado de continuo contagio que le afecta a su percepción sensible, merced a sus tonos acerados y desafinados, entre un ritmo persistente que recuerda partituras de Bernard  Hermann, reflejadas en su filme de gran impacto a través de Psicosis. Las cuerdas pulsadas se filtran a través de una sección lírica atractiva y un ritmo agudo que aborda armonías cada vez más complejas antes de concluir con una nota abrupta. Jessie Montgomery, elaboró iniciativas como su Proyecto 19, que conmemoraba el centenario del derecho al voto de las mujeres en Estados Unidos, dentro de la Emenda 19, de 1920, y en su catálogo merece mencionarse Banner, destinada al 200 Aniversario de The Star-Spangled Banner, estrenada en los Proms, en 2021, cabecera de otros trabajos destinados a estilos camerísticos, corales y orquestales.

Richard Wagner-Idilio de Sigfrido WWV 103-obra con la que nos encontramos frecuentemente en las programaciones de las orquestas por su irresistible embrujo, una composición Mi m., titulada inicialmente Tribschener  Idyll, compuesta entre mediados de noviembre y diciembre  de 1870, y pensada como un obsequio para el cumpleaños de su muy estimada Cósima, interpretada por primera vez el 25 de diciembre de 1870, por una pequeña formación de músicos de su entorno, miembros de la Sala de Conciertos  de Zurich, en la escalera de la mansión de Wagner, en la histórica  Tribschen. Cósima, enraizada en sus más sensibles fibras de percepción cotidiana, quedaría durante un tiempo relegada a ese trabajo musical, en una especie de oculto secreto, creía a pies juntillas que se estimado Richard se encontraba inmerso de lleno, en el Segundo acto, del Ocaso de los Dioses, una de las jornadas fundamentales de lo que sería su Tetralogía, monstruo destinado a trastocar la evolución de la música que influirá en los creadores de la posteridad. El Idilio de Sigfrido, como no podía ser menos, contendrá motivos de Sigfrido como el Lied Schalf, Kindchen, schlafe, parejo con una melodía pensada para el día de San Silvestre, de 1868 y otras dos ideas musicales, una del seis de septiembre, de 1864, escrita en Stanberg y otra del 14 de noviembre, compuesta en Munich. Obra parecida por su talante incidental, será la muy apreciada Sigfried Tod (Muerte de Sigfried), que el músico comenzaría a trabajar a partir de 1848, a partir de la primera parte de la Tetralogía, que no se terminará hasta pasadas dos décadas. La idea de la Muerte de Sigfrido, fue absorbida por el drama musical de El Ocaso de los Dioses.

Ludwig van Beethoven, tendrá dos tiempos de su Sinfonía nº 4, en Si bemol M., concretamente el Adagio Allegro vivace  y el Allegro ma no troppo, el primero y el cuarto, ese Adagio Allegro vivace, inicial que aparece como un claro homenaje a su maestro Joseph Haydn, resultando un tiempo de considerables dimensiones dentro del capítulo de su legado sinfónico, partiendo de un exordio marcado por la importancia de los instrumentos de viento, antes de aparecen el Allegro que surge de la introduzione con un primer tema auspiciado por los violines, acompañados por los clarinetes y los fagotes, hacia un desarrollo que se resuelve en una atractiva persecución protagonizada por las maderas. El planteamiento de este tiempo, se acerca a un posible scherzo, acompañado por dos tríos en los que las maderas y los instrumentos de viento madera, alternan en respuesta a los solistas, destacando la coda, por su acelerada sinuosidad, en el marco de una tentadora ligereza insouciance , que impregna el estado de percepción del oyente, entre insinuaciones de arabescos de perfiles ornamentales. Los tiempos tercero y cuarto, se expresan por su actitud sonora a través de los instrumentos preferidos por los románticos, en un momento en el que nos encontramos en un período de transición, caracterizado por el ritmo, lo que observamos a través de notables efectos de sorpresa y apuntes de sorpresas que podrían admitirse en su tiempo como inquietantes, por quebrar el lineal y suave discurso común, en la tradición del clasicismo, en el Allegro ma non troppo final, se refleja la importancia de melodías populares, entre ritmos de danza, que ayudan a centrarnos en la idea de la sinfonía, calificada como un trabajo de majestuosa dimensión orquestal. Una obra transparente y serena, cargada de luz natural y refrescante por su pretensión positiva, siempre en puja con la Heroica, compuesta un año antes, habría el autor de saber destacar importantes innovaciones con  respecto a las anteriores, recreando los beneficios de las precedentes. Esta  Cuarta sinfonía, se encuadra entre la segunda ejecución de su ópera Fidelio (puesta en crítica durante un tiempo por sus connotaciones públicas y políticas, y un viaje a Hungría, en el que aprovecharía para pasar algunas semanas con el conde von Brusnvik, antes de trasladarse a Silesia, en calidad de huésped del príncipe Lichnowsky. El Concierto conmemorativo das Festas do Apóstolo en A Praza da Quintana- día 22, a las 21´00 -, tendrá como director al titular Baldur Brönnimann, y el programa se presenta como una caja de sorpresas al igual que el ofrecido como avance de la próxima temporada con el que cerraba la temporada precedente en el Auditorio de Galicia, entre sorprendentes piezas en forma curiosidades estimulantes.

Ramón García Balado

17/06/2026

Marco Pereira con la RFG, en el Festival de Espinho

 Festival de Espinho, Portugal


Concierto dentro de las actividades del 52 Festival de Espinho, con Marco Pereira como protagonista- día 20, a las 21´30 h., para un programa que incluye Mar ao norde, de Fernando Buide, el Concierto para violonchelo y orquesta, en Mi m. Opus 85, de Edward Elgar y la Sinfonía nº 2 , en Re M. Op. 43, de Jean Sibelius, un chelista nacido en el entorno de Viana do  Castelo, para ampliar en Lisboa, con Paulo Gaio, y en la Academia Nacional Superior de la O. de Lisboa, para  seguir en el Centro Reina Sofía, con Paulo Lima y con Natalia Shakovskaya y con Gary Hoffman, incorporándose a los proyectos del Centro Katarina Gurska, maestros suyos, fueron también Philipe Muller, Ivan Monighetti, probando en el espacio camerístico con la formación del Cuarteto Matosinhos. Recibió galardones como el Liezen Wettbeweberb, impartiendo la docencia en la Universidad de Aveiro, en Minho. Profesionalmente, se presentó en el Barbican Centre; la Fundación  Calouste- Gulbenkian; el Concertgebouw, de Amsterdam ; el Palau de la Música o el Auditorio Nacional, entre otros

Mar ao norde, de Fernando Buide, es obra ofrecida por la RFG, dirigida por Paul Daniel en una sesión que incluía la Tercera Sinfonía en Do M. Op. 52, de Jean Sibelius, el Alalá, de Gabriel Erkoreka- de la serie Cometas- y los Cuatro interludios marinos, de Benjamin Britten. La pieza de Fernando Buide había sido estrenada por Paul Daniel, en el mes de abril, de este año, un ejemplo a seguir de su período de formación en el Carnegie Mellon, culminación de su necesario doctorado, que dejará excelente resultados en la Yale University, después de sus primeros estudios en Oviedo, maestro suyo de importancia, había sido Leonardo Balada, teniendo también como referencia a Roberto Gerhard, dilecto continuador de Arnold Schönberg, además de la cita obligada de músicos como Martin Bresnick, Aaron Kernis o Ezra Ladermann, disfrutando de consideraciones como el Premio AEOS-BBVA- en séptima convocatoria-; el Michael Friedmann de investigación de la Yale o un Premio Harry Harcher, en composición orquestal (2006)  a los que se añade el nombramiento de Compositor en Residencia, de la Real Academia de España, en Roma, en calidad de becado  y en La Fundación Barrié de la Maza.

Mar ao norde, es obra en un tiempo único a través de sus 12 minutos de duración, que se inspira en el poemario de Álvaro Cunqueiro, editado por la revista Nós, en 1932, una inmersión en temáticas marinas en vistas a la nocturnidad que se plasman de lleno en este trabajo, a través de la importancia propuesta por los chelos, que gozan de un papel preponderante en medio de unas emociones acuciantes, en un ostensible enfrentamiento con la orquesta, en un diálogo sin reposo, con ciertos pasajes que ayudan a invertir los roles principales, conservando los chelos un peso de mayor relieve.

Edward Elgar-Concierto para violonchelo y orquesta, obra estrenada por Félix Saldmon, en el otoño de 1919, bajo la dirección del autor, atento al ideario de una orquestación ligera, siguiendo las pretensiones de la propia obra, a partir del trazado de una especie de un ligero recitativo que se presenta como moderato, un Adagio que nos pone en las intenciones que ayudan entendernos con el discurso conjunto de lo que ayudará a confirmar esta composición en el transcurso de los cuatro movimientos, adentrándonos con soltura hacia un tema sin alardes ni sobradas pretensiones, antes de la entrada del solista que estará asistido por las violas, dentro de un forma ABA, con un pasaje central en 12/ 8 en manos del clarinete que se expresa en Sol M. sobre un curioso juego de ornamentos que nos trasladan al  segundo movimiento tras una orquestación puntillista, estamos ante un Allegro molto, en Sol M., en un planteamiento en estilo libre de sonata que se ofrece que resulta un moto perpetuo, ante la entrada de una forma de Adagio que se expone en su desarrollo dentro de una amplia melodía. El Finale se encadena directamente, en una forma de Allegro ma non tropo, en estilo de rondó libre que concluye modulando a Mi m., una idea de continuidad, ofrece una propuesta en una escala descendente que aborda un humorismo que sorprende al oyente, preparando un final dentro de un escueto episodio que sugiere un apacible detalle cercano al Adagio, para encontrarnos ante lo que resultará de forma un tanto abrupta merced al discurso sonoro del violonchelo, mezclado con intervenciones de la orquesta.

Jean Sibelius-Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 43-la más apreciada del autor y que fue compuesta en Rapallo, durante una de sus estancias en Italia, obra  en su esencia abiertamente romántica, al igual que la precedente. El Allegretto, en Re M, resulta desconcertante por su talante fragmentario, destacando su aire improvisatorio, con un desarrollo en tempo tranquilo que se convertirá en un espacio en estilo que se expresa con un aire en manera de largamente, realizando una síntesis que intensifica la serie de elementos anteriores, tomados de registros instrumentales en sí mismos más homogéneos, con predominio de las cuerdas, antes de ceder el testigo a los instrumentos de metal. La reexposición, repetirá el tema pastoril del comienzo, abreviando el ritmo inicial de once notas, diminuendo y silencio. El Tempo andante ma rubato, de talante concentrado queda marcado por la importancia de los violochelos y los contrabajos en pizzicato, a los que se sobreponen una melodía estremecedora, parcialmente modal, con el protagonismo del fagot, al que responden las secciones de cuerda divididas-Andante sostenuto-en una tonalidad más efusiva de Fa sost. M., arropados por diversos motivos en la zona grave de la orquesta, entrecortados por el protagonismo protagonizado de los metales. El Vivacissimo, es un tiempo incisivo y y provocador, dentro de un permanente movimiento en 6/8, que recorre de forma insistente los registros extremos en esta forma de scherzo, también los timbales introducen un  apunte de preparación para un breve trío, lento e suave,  y un oboe que se expresa en un clima agreste camino de una serie de repeticiones variadas del scherzo que prepara  el Finale, con cuatro temas, cargados de motivos secundarios, destacando un tranquilo meditativo, en manos del oboe, que será relevado por otros instrumentos de madera y cuerda con un tema más breve ofrecido por instrumentos de metal. En particular, una sinfonía que confirma el llamado romanticismo nacionalista.

Ramón García Balado

15/06/2026

Santiago Cañón-Valencia: un Dvorak de alta estima

Santiago de Compostela - 4/06/2026


La obra I Love sounds just they are, de Octavi Rumbau Masgrau, respondía a una apreciación de John Cage, que se convertía en un espacio resonante que se apoyaba en una calidad de sus singularidades sobre cada timbre en su traslado a lo efímero propuesto por el significado en sí mismo sin depender de otros condicionantes sonoros para resumirse en un breve espacio de tiempo.  Un músico que tuvo como maestros  Enric Palomar, Yosihisa Taira o Agustín Charles, ampliando en el Conservatorio de París, en el IRCAM y en el ESEM. Recibió encargos de la Fundación Tapiès y del Festival Mixtur, quienes galardonarían sus trabajos, a los que se añadirán el Premi Mompou; el Dolors Calvet i Prat, el Berliner Operpreis, con una atención destacada por su obra Belvedere de Escher, por la que recibió el XXXVIII del Reina Sofía, con  la O. S. de RTVE, con la pianista Noelia Rodiles.

Santiago Cañón-Valencia, chelista colombiano, recibió premios como el XXI  In. Tchaikovski, el Starker Foundation; un tercero Reina Sofía; el de Jóvenes  Lennox y los Casals, Sphinx, Johansen, Cassadó y Adams, su carrera profesional le llevó a colaborar con formaciones como la O. Mariinski, con V. Gergiev; La Frankfurt Rundfunk, con Christophe Eschenbach; la O. F. de Bruxelas, con Stéphane Denéve; la SWR Symphonioruchester, con Andris Poga; la O.S. de San Petersburgo, con Nikolai Alexeev; la Orpheus C. O., La O.S. de Amberes, con Muhai Tang o los Moscow Soloist, y la Chamber O. , con Yuri Bashmet, en esta tendencia a incorporar obras para el chelo, destacan trabajos como el estreno del concierto de Carlos Izcaray; el Segundo concierto, de A. Ginastera; la Rapsodia nº 4 (A los cuatro elementos), de Jorge Pinzón, para el Festival de Cartagena y el de chelo, de Gulda, con la Auckland C. O., mentores suyos, fueron Henryk Zarzycki, James Tennant, Andrés Díaz  y Wolfgang Emanuel Schmidt, en la Kroberg Akademie, de Alemania.

Alberto Ginastera, tuvo en programa  las Variaciones concertantes Op. 23, obra estrenada por Igor Markievich, una elección para sus cursos de dirección en Salzburgo, a petición de Amigos  de la Música de Buenos Aires, período en el que la Orquesta de Louisville, le proponga obra de sus composiciones de temple nacionalista, la Pampeana nº 3, una especie de pastoral sinfónica que contará con la dirección de Paul Klecki, para responder a su colaboración en la propuesta de actividades en el Trigésimo Festival Int. de Música Contemporánea, de Estocolmo y que repetirá Antal Dorati, en el Festival de Venecia, tres años después. Las Variaciones concertantes Op. 23, recibirían un gran recibimiento en su presentación, llegando a tener cuatro tratamientos coreográficos, repartidos entre Nueva York, Buenos Aires, Santiago de Chile y Burdeos, contando con valoraciones por parte de la crítica especializada como la que llegaría a calificarla como un trabajo en forma de Variaciones para virtuosos, por su lógica construcción. Igor Markevith, había recibido también la invitación para abordar la composición, un maestro ruso nacionalizado italiano y establecido en Francia, en donde recibiría asesoramientos de Nadia Boulanger, llegando a trabajar con Rieti, antes de que Giaghilev le encargue el ballet El traje del rey (1929), experiencia de la que saldrán sus labores como director de la O. del Concertegebouw, en un período convulso, tendrá el beneficio de ocupar la titularidad de Maggio Musicale Fiorentino, comenzando a partir de entonces una carrera de gran prestigio, entre las que le encontrarnos en la O.S. de La Habana; la O. de Radio y Televisión, de España y otras actividades repartidas entre México y nuestro país, con una visita a Santiago de Compostela.

Problemas auditivos, le obligarán a dejar la batuta, decantándose por la docencia, pero de esas labores creativas, merecerán mención su Concierto para piano; la Partita para piano y orquesta; la Cantata sobre un tema de Cocteau o el oratorio  Paraíso perdido y una recreación sobre la Ofrenda musical, de J.S. Bach. Las Variaciones concertantes Op. 23, resumen un grupo de 12 partes desde una primera Tema con interludio hasta la serie de Variazione para diversos instrumentos antes de cerrar con el Finale in modo di Rondó per orchestra, un malambo de profundo valor simbólico en el compositor. Para entendernos, la relación entre Baldur Brönnimman y el chelista venía ya de lejos, por un encuentro afortunado desde los años juveniles del chelista.

Antonin Dvorak- Concierto para chelo y orquesta en Si b. Op. 104-, estrenado por Leo Stern, bajo la dirección del autor, en 1896, última obra americana, también de notable popularidad. Otro había sido el solista pretendido, Hanus Wihan, uno de los grandes talentos del momento, aunque el desacuerdo entre ambos, traería como consecuencia un cambio en la preferencia.

Para Cañon Valencia,  El Allegro partía de una exposición bitemática tradicional, realzada por un solo de clarinete, con clara inspiración brahmsiana, antes de encontrarnos con la presencia de la trompa en pianissimo, recreando una ambientación misteriosa, dejando al solista una larga presencia a lo largo de todo el tiempo, casi como acompañante del grupo orquesta, dentro de una instrumentación sonora marcada por los tutti, predispuesta a combinaciones de timbres aislados en respuesta al chelo, hacia una respuesta tensa en un pasaje Molto sostenuto. Mención el Lied engarzado en memoria de Josefine Kounicova, por una particular querencia.  El Adagio ma no troppo, ofreció un trío  de oboe, clarinete y fagot, de traza un tema popular y casi místico, en el que destacó la importancia del chelo, entre frases ornamentales ascendentes, que sugerían una dolorosa queja gracias a sus apoyaturas de notas conjuntas. La reaparición del tema inicial con las trompas, sobre un fondo en pizzicatos de cuerdas, se tradujo en una atractiva Quasi cadenza de un clima de serena actitud, con la canción Lasst mich allein O. 82, nuevo recuerdo para su añorada Josefine. 

El Finale Allegro moderato, tiempo final, balanceaba con  un aire de marcha acentuada por las cuerdas  graves, con respuesta en staccato de las trompas, preparando una irrenunciable vuelta del chelo solista, que sentaba  su protagonismo necesario, merced a su naturaleza rítmica. Un tema de continuación, a partir de ritmos con puntillo, nos ubicó en una melodía intensa entre rasgos de tresillos de semicorcheas, hasta un tutti que nos trasladó a una repetición del segundo tema del movimiento en stretta, con respuesta de chelo, flauta y oboe, un episodio consecuente, en Andante, que evocaba el Adagio ma non troppo, en el espacio de una modulación distinta, camino del final expresado por una considerable orquestación, gracias a una fanfarria de trompas. La coda en pianissimo, permite acercarnos a recuerdos de temas anteriores, con un tenso crescendo que concluía la obra.

Ramón García Balado

 

Santiago Cañón Valencia.

Real Filharmonia de Galicia / Baldur Brönnimann

Obras de Octavi Rumbau, Alberto Ginastera y A. Dvorak

Centro Cultural Afundación, Vigo

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-santiago-canon-valencia-un-dvorak-de-alta-estima-por-ramon-garcia-balado

 

Grigory Sokolov, en el XIII Festival Bal y Gay

 Auditorio Fuxan os Ventos, Lugo Concierto del pianista Grigory   Sokolov con obras de L. v Beethoven y F. Schubert en el Auditorio Fuxan...