Auditorio de Lalín
Concierto de la RFG dirigido por J. Luís Estellés dentro del Clarinet Fest, de Lalín- día 7 a las 20´00 h.-con obras de S. Prokofiev, Carl Nielsen y Richard Strauss, contando con el protagonismo de Sergio Pires y Shirley Morton quienes colaborarán activamente en el programa de esta cita. De Sergei Prokofiev, tendremos el Concierto para clarinete y orquesta en la orquestación de K.Kennan, obra en principio nacida de la Sonata para flauta y piano (o violín y piano nº 2) en Re M. Op. 94, período en el que estaba replegado en Alma- Ata, donde se uniría con Eisenstein para el rodaje del filme Ivan el Terrible, mientras abordaba la composición de esta obra para flauta y piano que concluiría en 1943, tras su regreso a Moscú, destinada a ser estrenada con notable aceptación en el Conservatorio Tchaikovski de Moscú, en su Sala Pequeña el 7 de diciembre de ese año, teniendo como intérpretes a Sviatoslav Richter y David Oistrtakh, estando el autor presente y aceptando con creces los resultados conseguidos, dentro de los cánones de un neoclasicismo en boga planteado por la propia partitura gracias a su irresistible espíritu y el clima que propone, mediando igualmente la posible propuesta para lo que se anunciaba como una tentadora transcripción, de la que tenemos noticia en estos resultados. En esa forma de sonata comentada se la recibiría el 17 de junio de 1944, en la misma sala por David Oistrakh y Lev Oborin. Durante un período bastante largo, terminaría por eclipsarse esta versión primera, dejando dos las dos versiones que siguen manteniendo una excelente recepción aunque los flautistas aceptan que en esta obra, sus temas melódicos, sus ornamentaciones a igual que su estribillo de Allegro final, encuentran en la flauta su traducción ideal. La obra comienza con un Andantino convertido en Moderato, en la versión para violín, que anuncia un clima de aire barroco, típico de la Sonata da chiesa, usando una forma de estricta sonata melódica con dos temas de vuelo natural, cediendo el paso a una continuación de talante ligero. El Allegro en la versión original es una versión del Scherzo, un pasaje entretenido e ingenioso en el que el autor ha sabido ingeniarse para enfrentarse a las células rítmicas realizadas en un compás de ¾,. Un primer motivo danzante se presenta dejando espacio a un segundo pleno de humor dentro de un estilo de vals y una segunda sección que se anuncia de forma más introspectiva, con una coda más enérgica. El Andante, vale por una romanza expresiva que se anima en el episodio central. El Allegro con brio, se reparte entre cuidados episodios virtuosísticos cargados de exuberancia próxima a una idea de parodia. El Poco meno asiste a la actitud del piano que se arriesga libremente sin temores en octavas, mientras su compañero parece burlarse con detalles de virtuosismo entre apuntes chispeantes, preparando el Allegro con brío de recapitulación con tresillos de violín. Una de esas dos opciones camerísticas que tienen otra dimensión en este tratamiento confiado a K. Kennan.
Carl Nielsen con el Concierto para clarinete y orquesta Op. 57, obra se sigue al precedente para flauta y orquesta, hacia 1928, la voluntad de haber escrito un concierto para cada uno de los solistas del Quinteto de Conpenhague, pero la muerte de uno de ellos se le impidió, este fue dedicado al virtuoso Aage Oxenwad, estrenándose el 11 de octubre de 1928, en Copenhague, recibiendo una acogida de opiniones encontradas, en parte por un sector que consideraba que el autor no había desarrollado suficientemente su talentos. El clarinete resulta un personaje de protagonismo apreciable en cuanto a las posibilidades armónicas de las que el dedicatario sabría sacar buenos resultados y de ello quedará constancia en la obra bien tratada por el solista. Partitura tiene un solo movimiento aunque las diferentes secciones quedan perfectamente fundidas dentro del contexto sinfónico. Conviene señalar la acentuación de las secciones entre ellas. Un Allegretto un poco que ofrece un tema impetuoso en la cuerda grave que desarrollará el instrumento solista, a la par de un segundo tema cantabile, con una larga melodía y una cadencia que acentúa el conflicto antes de llegar al retorno del tema principal entre detalles del tambor, con el clarinete en respuesta en oposición; El Poco adagio de continuación surge con una extensa melodía tomada de la primera trompa sobre acompañamiento de fagotes, una aparición de tambor y un clarinete a la búsqueda de un registro agudo. El Allegro non troppo, bascula entre un juego de semicorcheas y una agitada intervención sincopada del clarinete preparando una cadenza de expresividad mantenida y un final Allegro vivace que comienza en la tonalidad de La M., en la que el solista parece manejarse con cierta ingenuidad llevando al final hacia una considerable amplitud sonora, permitiendo al clarinete una apoteosis de sus registros.
Richard Strauss- Suite de El Caballero de la rosa Op. 59- suite de valses, en la orquestación de G.Morton, consecuencia evidente del éxito logrado con la ópera que supondría un cambio de rumbo en su estilo que el propio autor consideraría como más mozartiano, una recreación del s. XVIII, en perfecto entendimiento con el libretista Hoffmannthal, una química entre personalidades inseparables, que disfrutarían de su estreno en Dresde, en 1911, bajo la dirección de Ernst von Schuch. Aquella selección de valses no tardía en saltar a los salones de mayor postín e incluso en transcripciones de aires festivos. Entre las oposiciones conocidas de las ofrecidas a los aficionados, tema que se mantendrá a lo largo de los años, conviene destacar la llamada Gran suite, beneficiada por su portentosa unidad forma, que según opiniones en liza, apareció en 1946, el material musical queda completamente refundido gracias al engarce de la serie de episodios más comunes. Su final está provisto de una curiosa coda elaborada sobre un irresistible motivo de trompa, que va unido al personaje de Octavían, en un reto hacia un guiño alegre de Ochs
Ramón García Balado




