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18/06/2026

The New Bach Trío en el IX Festival Clas Cla͐s, de Vilagarcia de Arousa

 

Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa 


Concierto del IX Festival Clas Cla͐s, de Vilagarcía de Arousa con The New Bach Trío en el Auditorio Municipal- día 22, a las 21 h-, para un programa que anuncia obras de Johann S. Bach, Benedetto Marcello, Astor Piazzolla y un estreno de Claudio Constantini, en una sesión que tiene como cabecera el reclamo De Leipzig a Buenos Aires. Claudio Constantini fue merecedor de un Global Music Award  (2021) y un Latin Grammy , autor de obras como el Concierto para bandoneón y orquesta, presentado por la Orquesta Joven de Andalucía y la O. S. de Málaga, o la obra Tacoma, puesta en atriles por la O.S. de Seattle, en una gala conjunta con la Rhapsody in Blue, de G. Gershwin. Para el concierto de esta velada, contaremos aquí el estreno de su obra Tango suite para bandoneón y contrabajo, una composición que nos lleva al año 1983. Miriam Hontana, intérprete de viola y violín, fue alumna de Sergei Fatkulin , de Ana Valderrama y Luís del Valle, ampliando en repertorio barroco con Olivier Foures e Hiro Kurosaki.  Colaboró con formaciones como La Ritirata, En Júpiter, Looking Back, Concertus König, Tiento Nuovo y Forma Antiqva, Grabó las 4 Estaciones de Vivaldi, con el organista Daniel Oyarzábal. Ismael Campanero, contrabajista, fue miembro de la O. del Festival  Schleswig Holstein, y participó con agrupaciones como Il Pomo D´Oro, Arcangelo, Monteverdi Choir, English Concert, Le Concert de Nations o La Ritirata. Con Miriam Hontana y Daniel Oyarzábal, ofreció hace tres años una sesión barroca, en las actividades de la Fundación Juan March, de Madrid.

Dos obras de J. Sebastian Bach, la Fantasía cromática y fuga en Re m. BWV  903, obra especialmente apreciada por Bielefelder Katalog y de la que existen abundantes grabaciones, la mayoría de las ediciones como la de Reger, están sobrecargadas de consejos bienintencionados y H. David, tuvo a bien analizar con detalle su estructura, opiniones que se añaden a la de G. Mantel, quien realizó soluciones precisas. La fecha de conclusión de la obra nos sitúa  en 1730, en Köthen, uno de los históricos especialistas del autor, Spitta, hablará de su carácter rebosante en el que domina el espíritu del Sturm und Drang, una obra que ha facilitado un grandioso perfeccionamiento y unas audacias interesantes en sus modulaciones que producen un efecto estremecedor. La fuga desarrolla con primor la esencia cromática en su correspondiente medida  y la forma fugada resulta genialmente audaz, por su ímpetu demoníaco. De la Suite (Ouverture), en Re M. BWV 1068, la más conocida de las cuatro, que tendrían como creador de J.Jacob Froberger, tendremos su Air, la página especialmente brillante por su talante grandioso y su planteamiento sonoro, de gran belleza de recursos, página que no pudo evitar el ser transcrita para las formaciones orquestales más diversas en puja con la original, un Air que prepara la entrada de una enérgica gavota en su doble exposición.

Benedetto Marcello- Concierto para oboe en Re m (en arreglo para trío)- Andante, Adagio y Presto, músico nacido en un entorno familiar propicio entre melómanos venecianos y que tuvo como maestros a G.Tartini , en violín y F.Gasparini y A. Lotti, en composición, consiguiendo cierta notoriedad como compositor, siendo elegido miembro de la Ac. Filarmónica de Bolonia, ingresando como Driante Sacro, de la Arcadia, de Roma, fue reconocido en Europa por su obra Estro Poético- Armonico, 50 paráfrasis sobre los salmos de su compañero G.A. Gustiniani,  recibió el sobrenombre de nobile Veneto dilettante di contrapunto  aunque él se definía a sí mismo como Musices Princepens, como aparece en su epitafio de Brescia. En su actitud, se dirige a sus contemporáneos y cultivados entusiastas como un ejemplo de esfuerzo de abordar los salmos hebreos, tanto por la poesía como por la propia música. Destacaría por sus largas introducciones diferentes a las de la Camerata Fiorentina, prestando atención al Dialogo della musica moderna (1581) de V. Galilei. La recuperación de la música antigua, le llevará a un procedimiento de composición cercano a la monodia. Un b.c., acompaña a una, dos o a veces varias voces, con acompañamiento instrumental aunque no siempre tiene una simple función de acompañamiento. El más conocido de sus trabajos, es Teatro alla moda, de ub estilo brillante y satírico con una imagen colorista de la vida teatral, que aporta en especial aspectos satíricos.

Astor Piazzolla, con dos composiciones emblemáticas, Adiós Nonino e Historia del tango, un a modo de suite de pinceladas historicistas repartida en tres cuadros, Bordel (1900); Café (1930) y Nightclub (1980), el tango en su evolución y transformación a lo largo del siglo. Mostró siempre una especial querencia por Adiós Nonino, un reto y una propuesta que no encontrará un equivalente por su significación, obra de un tono intimista, casi fúnebre y que sin embargo, rompería con todo. El día que estrenó la obra con uno de sus Quintetos, los músicos y el autor comentarían: Con esto no va a pasar un carajo, no le va a gustar a nadie. Esa era una época en el Quinteto, en el que casi todos los temas del repertorio  tenían la polenta de Calambre, Los Poseidos, Lo que vendrá…En cambio, Adiós Nonino terminaba al revés, como la vida, se iba yendo. A la gente le gustó de entrada. Sería porque tenía un aire de misterio, una melodía que contrastaba  una parte rítmica muy fuerte, después el cambio de tono y un glorioso final con su desenlace triste. Quizá gustó por eso, porque era diferente  a todo. Insistirá en la abundancia de arreglos de esta obra impagable y que en su percepción se quedará con el realizado por el Octeto Electrónico. Es algo extraño, ese conjunto le producía los mejores recuerdos. Hay también dos arreglos que le calaron en profundidad, el del Noneto y el postrero del Quinteto, que por momentos le parecería perfecto, en cuanto a su sonido y elaboración. Otros puntos clave de referencia junto a Adiós Nonino, serían Los Poseídos, Revirado, La Camorra o Lunfardo, todos ellos rondando el espíritu de Tanguedia, no resulta extraño que en su vida, se hayan cruzado Nadia Boulanger, Alberto Ginastera, Carlos Gardel o Anibal Troilo, tocados en conjunto por la varita mágica del impulso creativo.

Ramón García Balado

El Bambú Ensemble en el IX Clas Cla͐s de Vilagarcía de Arousa

 Salón García, Vilagarcía de Arousa


Concierto del IX Festival Clas Cla͐s de Vilagarcía de Arousa en el Salón García-día 21, a las 21´00 h.- con el octet, que nos dejarán obras de Reinhold Gliére Moritsetvich, Dmitri Shostakovich y Javier Martínez Campos, una agrupación nacida en el seno de la JONDE y de la Joven Unión Europea ENYO, que tuvieron como principal maestro a Cibrán Sierra, miembro del Cuarteto Quiroga, uno de los veteranos a nivel europeo, autor de un manual de obligada consulta, El cuarteto de cuerda (Laboratorio para una sociedad ilustrada), editado por Alianza Música. El ourensano Cibrán Sierra, cabeza de esta agrupación señera, es uno de los violinista de mayor relieve, cimentado por su responsabilidad en la colección de Stradivarius decorados del Palacio Real de Madrid, un cuarto también residente del Museo Cerralbo, siendo invitado a colaborar con importantes orquestas y grupos de tradición históricamente informados, lo que le permite impartir clases magistrales en instituciones académicas de gran arraigo. El octeto Bambú Ensemble, recibió un reconocimiento inmediato en el Auditorio Nacional, en la Fundación Juan March, en el CNDM, y en los Martes Musicales de la Fundación Vital. Su programa de esta sesión, se anuncia como Paixón e Xuventude, para un programa destinado a un octeto que tomará tres obras de compositores que comenzarán con Glière Reinhold Moritsevitch- Octeto de cuerda Op. 5, en Re M-, compositor nacido en Kiev, el 11 de enero de 1875, un maestro que compaginaría períodos históricos claramente distanciados, desde la etapa final del zarismo agónico, y la era soviética en la etapa más pujante, nacido en un medio propicio por su propio padre, artesano y luthier, profesional, proveniente de Lieja, recibiendo una educación luterana, de una familia de judíos conversos. Disfrutó del beneficio director de asistir a las docencias de Arenski, de Taneiev y de Ippolitov- Ivanov, en el Conservatorio de Moscú, obteniendo su licenciatura en 1900, con la ópera en un acto Cielo y Tierra, sobre un libreto de Lord Byron; tras algunos años, acabaría ejerciendo la docencia y la dirección del Conservatorio de Kiev, trabajo que mantendrá hasta 1920, teniendo como alumnos suyos a  Knipper, Lyatoschinski, Miaskovski y Khatachatourian, período en el que trabajará intensamente, y del que saldrá el apartado de sus obras más representativas, mientras que abordaba sus tres primeras sinfonías, una primera compuesta en los  comienzos de su carrera en su tierra; una segunda abordada en Berlín (1908) y una tercera titulada Ilia Mouronmetz, terminada en 1911, un estilo de poema sinfónico de casi una hora y medio, sobre una leyenda ucraniana, siendo calificada por Leopoldo Stokowski, como un definitivo monumento de cultura eslava, con ciertas similitudes aceptadas hacia la Sinfonía Alpina, de Richard Strauss, a la que precedería en cuatro años. No muy lejos quedará  el estilo sinfónico de Alexander Scriabin, o la escuela nacional rusa. Gliére colaborará con las iniciativas del llamado espíritu del Proletkultur signo de identidad del período que le tocó vivir, con señas de identidad como el ballet Red Poppy, o Le Coquelicot (1927), siendo saludado como el primer ballet soviético tanto por su temática como por los aspectos musicales propiamente dichos. Sabría usar el canto con raíces revolucionarias simplificando con agudeza el ingenio de su escritura, dentro de los cánones de las renovadas orientaciones en lo relativo a la escritura, tema que se reflejará en la escritura de sus óperas nacionales con influencias de Azerbayán y Oubekistán, en especial en la serie de sus siete ballets, inspirados en Puschkin, Gogol y Lope de Vega. Destacan sus conciertos para arpa; para soprano coloratura y los dedicados al violonchelo y trompa, definitivo testimonio de su talento tanto real como enigmático, compartido con una considerable abundancia de obras camerística o las dedicadas al piano, además de sus ricas melodías, que muchas de las veces acabaría acompañando él mismo, tal cual si fuesen un jardín secreto guardado con esmero.

Dmtri Shostakovich- Dos piezas para octeto de cuerdas, Op. 11- amplísimo catálogo el de las obras dedicadas a este género,  quien ya había descubierto el legado de otros grandes maestros como Béla Bartók, Krenek, Hindemith, Stravinki o el Grupo de Les Six, asumiendo los recursos que le ofrecieron la serie de los cuartetos beethovenianos; destinado en un principio a la carrera pianística, instrumento con el que practicaría toda su vida, pudo seguir la escuela de Nikolaiev, además de los cursos de Maximilian Steinberg, manteniendo una actividad frecuente en todos los frentes creativos, en particular en este espacio camerístico, compartido con el sinfónicos. Modélicos resultan la serie de sus cuartetos de cuerda, y las piezas para otras combinaciones como el Quinteto para piano y cuerdas, en Sol m. Op. 57. Las dos piezas para octeto de cuerdas Op. 11, fueron dedicadas a la memoria de Kurchakov, en 1925, en forma de Preludio y Scherzo convirtiéndose  en un claro homenaje a Johann Sebastian Bach, dentro de un rasgo sarcástico, premonitorio de la polca de La edad de oro, así como de los salvajes scherzos, de las Sinfonías primera y segunda, una pieza que dura poco más de diez minutos y que sigue en su catálogo a corta distancia del Trío nº 1, en Do m. Op. 8. Siempre aceptó la influencia beetoveniana en el conjunto de sus obras, en particular en la serie de sus cuartetos.

Javier Martínez Campos-Serenata para cuerdas-, es un joven compositor con formación en la Robert Schumann  Hochschule Düsseldorf, y con Gregor Korsch en el Royal Concertgebouw, de Amsterdam, tras sus estudios en nuestro país en la Academia CEDAM, de Madrid, en la Fundación Luis Vuitton, con Gautier Capuçon,  y en el Conservatorio de Getafe, con Mª Nieves Collado, en el ámbito de la composición, tuvo como maestros a J.Medina, A. Romero, M.Seco, Zulema de la Cruz, A. Carretero, María Paula Milona, además de asistir a masters de Anner Bylsma, Ángel Luís Quintana, Pieter Wispelwey, Dimas Moreno, W. E. Schmidt,  y otros maestros/compositores  como de Leonardo Balada, Sánchez- Verdú, Ferrer Ferrán, entre otros. Se especializó en chelo barroco con Gaetano Nasillo y Josetxu Obregón, miembro del grupo de música antigua La Ritirata. Había estudiado la especialidad de chelo durante un largo período (2005/11), con Miguel Jiménez, integrante de la Orquesta Nacional de España.

Ramón García Balado

26/06/2025

La soprano Miren Urbieta-Vega, con la Orquesta Gaos, de Fernando Briones, clausura el VIII Festival Clasclâs, de Vilagarcía de Arousa

 Auditorio de Vilagarcía de Arousa


Clausura del VIII Festival Clasclâs, de Vilagarcía de Arousa, en el Auditorio de la ciudad- día 28, a las 21´00 h.-, con la soprano Miren Urbieta-Vega, acompañada por la Orquesta Gaos, de Fernando Briones, para un programa se repartirá su repertorio entre obras de Giuseppe Verdi y Giaccomo Puccini.   Miren Urbieta-Vega fue galardonada con el Premio Lírico del Teatro Campoamor y como cantante revelación en la ABAO, en  el rol de Liù (Turandot), en la producción de Nuria Espert; el Concurso Francesc Viñes (2014); el Internacional de Canto de Bilbao (2012); el tercero del Concours Médoc Bordeaux (2016), destacando por la interpretación de roles como Mimi  (La Bohème); Liù (Turandot), Contessa  (Nozze di Figaro); Donna Elvira y Zerlina (Don Giovanni); Adina (L´elisir d´amore); Aminda (La finta giadinera); Marguerite (Faust); Inès (La Favorita); Stella (Don Fernando el emplazado-Zubiaurre). Zarzuelas como El Caserío, Los Gavilanes, Luisa Fernanda, Benamor y oratorios o páginas sacras como el Requiem (Verdi); el Stabat Mater (Dvorak); la Cuarta Sinfonía (G. Mahler); el poema sinfónico L´Amour et la Mer (Chauson); Ein Deutsches Requiem (J. Brahms); los Vier Letze  Lieder (R. Strauss) o el Tríptico de canciones de Antón García Abril. Se formó en el Centro Musikene y amplió en perfeccionamiento en el Centro de Plácido Domingo (Pala dels Arts de Valencia, bajo la supervisión del muy apreciado Alberto Zedda. Se le agradeció su colaboración en el Festival de Amigos de la Ópera de A Coruña (2023), junto a Marina Monzó, también alumna de Alberto Zedda, para cubrir la gala en la fecha de clausura, por la obligada renuncia de la soprano Aida Garifulina, entonces con la OSG, dirigida por José Miguel Pérez Sierra, entre obras que iban desde Verdi, Puccini o Fauré, a Charpentier, Bellini, Tchaikovski, Gounod o Gerónimo Giménez.

 Verdi aporta la entrada con la obertura de Nabucco ópera de éxito notable y  que motivó que el editor Canti, publicase nuevos retratos suyos junto a algunas de sus canciones, mientras se mantenían negociaciones para diversas producciones. Tras su estreno, Merelli vendió la mitad de los derechos a Ricordi, compaginando la venta de los derechos del libreto a Solera. Por mediación de La Streponi, el autor cedería la venta a los ambiciosos Lucca, la mitad de esos derechos, transacción realizada el 13 de marzo de 1842, detalle que más tarde, le supondrá problemas con Lucca y Ricordi en lo relativo a su presentación en el Teatro alla Scala. Urgencias para el músico enmarañado en una compleja red de conflictos a los que se verá arrastrado en cuanto a la propiedad de la ópera. Nabucco quedará señalada especialmente por el coro Va pensiero, convertido en coro oficioso reivindicativo.  Otello- Ave Maria, pregha per chi adorando-, lamento de Desdemona en el IV acto, plegaria desesperada antes de recibir la visita  de Otello, quien la besa tres veces antes del fatídico final que concluye con el dúo Chi è la? y la escena del asesinato. Con Otello, creará uno de sus puntos álgidos iniciando un par de décadas antes con Don Carlo, una evolución en la que estudiosos encuentran paralelismos posibles con Wagner, aunque semejante afinidad resulte inviable. En Otello, el discurso musical es perfectamente continuo. No hay separación entre los recitativos y las arias. La orquesta no está allí solo para acompañar el canto: dialoga con los cantantes y dispone de una autonomía que no tenía en las obras de juventud del bussetano.

I lombardi alla Prima crociata Recitativo y aria de Giselda, Quel prodigio…Non fu sogno, Una Griselda en el IV Acto, ante el Santo Sepulcro, medio adormecida recuerda en estado de arrebato entre coros celestiales la serie de impresiones que le producen la presencia de Oronte, quien le confiesa la trascendencia de un mensaje destinado a los cruzados a los que avisará de los acontecimientos inmediatos. Para esta ópera, Verdi estaba todavía imbuido del éxito de Nabucco, como había comentado Pougin, convirtiéndose ya en uno de los compositores de moda, como lo eran Donizetti Mercadante, Pacini o Luigi Ricci, a los que podía pedir que escribieran la ópera d´obligo, para la importante temporada de Carnaval. La noche de la tercera función de Nabucco, Merelli había enviado  a Verdi la decisión de su admiración a la que había llegado, en una carta de sincero entusiasmo.

La forza del destino- Pace, pace, mio Dio, aria de Leonora-, cuadro segundo, del IV acto, los alrededores en donde se oculta Leonora y mientras vela en sus demandas al Altísimo  para que le conceda esa tranquilidad que nunca tuvo, mientras que escucha un tumulto exterior  que la obliga a ocultarse, observando cómo dos hombres se baten en duelo cayendo uno herido pidiendo auxilio. Don Álvaro llama a la puerta y tras muchos ruegos, consigue que Leonora le abra la puerta. Sobre el libreto de Francesco Maria Piave, basado en el conocido drama de El Duque de Rivas, bien sabemos de los resultados artísticos menos logrados de Verdi, destinado al estreno milanés en el Teatro alla Scala, el 20 de febrero de 1869 y que con clara evidencia, obligaría a completar necesarias reformas, con añadidos en el texto literario. Arreglos en los que tendría algo que decir Antonio Ghislanzoni, el futuro libretista de Aida.

  Giaccomo Puccini, para la continuación, comenzando con un Capricho sinfónico y el aria de La Bohème- D´onde lieta uscii…de Mimi, perteneciente al Tercer acto, un estado en el que la bordadora amante de Rodolfo se muestra en un grado de situación desesperada, para una trama cuya resolución sería un reto para libretista y compositor y que nos ubica en aquel París descrito por Henry Murger en las Scènes de la vie bohème publicadas por entregas en la prensa de entonces, preparando el oportuno traslado a la escena gracia a Giuseppe y Luigi Ilica. Esa buhardilla en la que malamente conviven el poeta Rodolfo, el pintor Marcello, el músico Schaunard y el divagante filósofo  Colline, junto a la bordadora Mimi. Faltaba la complicidad de los aficionados para elevar la ópera a la categoría de mito y para ello, bastará con la aparición subida de tono de páginas como Mi chiamano Mimi; O Soave fanciulla; Quando me´n vo; Dunque è propio finita?; Oh Mimi, tu più non torni o el dúo Sono andati…Virando a situaciones de similar desesperación, el aria Sole, perduta abbandonata , de Manon Lescaut, culminando el IV acto, en un paisaje desolado de la Luisiana, con la presencia de De Grieux y nuestra dolida criatura, siempre errática en su carrera caótica y despreocupada, relato tomado del abate Prevost, según proposición del editor Giulio Ricordi, para refrendar su estreno en el mítico Teatro Reggio de Turín, el día 1 de febrero de 1893. Otra de esas óperas sometidas por vía de urgencia para sufrir las necesarias alteraciones desde el cambio del Primer acto que previamente ofrecía un típico pezzo concertato. Sola, perduta, abbandonata, la celebérrima aria final llegó a estar desplazada pero a la postre, durante el trigésimo aniversario del estreno, sería recuperada para este final, merced a la sugerencia de Arturo Toscanini, tras algunos arreglos aceptados por el autor. Edgar-preludio del acto tercero-representada por vez primera en el Teatro alla Scala, el 21 de abril de 1889, fecha en el que surgieron enfrentamientos entre sectores con actitudes opuestas, recogiendo en el primer acto una aceptación cálida que arrastrará el rechazo en los dos siguientes. Puccini confesará a Ninetti: La velada transcurrió alternando los pros y los contras. La primera noche hubo siete da capos y cuarenta aclamaciones, en la segunda, se podían haber hecho diez representaciones si se hubiera permitido. Estoy muy satisfecho.  Turandot-Tu, che di gel sei cinta-segundo cuadro del tercer acto, aria en la que la esclava de la princesa Turandot, entrega su alma confesando su amor irrenunciable al príncipe Calaf. La inspiración de Carlo Gozzi, quien había contagiado a otros maestros como Karl Mª von Weber, Ferrucio Busini o Antonio Bazzani, en lo que será el canto del cisne pucciniano, teniendo como sustento los libretos de Simoni y Adami, que definitivamente no estarían acordes con el reto, lo que trasladaría el proyecto a la obra escénica de Giacosa, en lo relativo al tema. Fragmentos de la ópera, fueron dados a conocer por Arturo Toscanini, quien se haría cargo del estreno en la primavera de 1925.

Ramón García Balado

25/06/2025

Al Ayre Español de López Banzo, en el VIII Festival Clasclâs, de Vilagarcía de Arousa

 Auditorio de Vilagarcía de Arousa


Concierto en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa con Al Ayre Español de Eduardo López Banzo- día 27, a las 21´00 h-, en un programa que se anuncia como: Mvsica Romana, A. Corelli, A. Scarlatti, F. J. de Castro, a través de sonatas de esos autores a lo que se añaden piezas de la Biblioteca de la Catedral de Jaca, recuperadas por el director del grupo, formación integrada por Alexis Aguado y Kepa Artetxe- violines-; Aldo Mata (chelo); Xisco Agulló- contrabajo-y Eduardo López Banzo, como director y clavecinista, agrupación residente en el Auditorio de Zaragoza y ganadora del Premio Nacional de Música (2024). Sus comienzos le llevan al año 1988, como formación vocal e instrumental, centrándose en el ámbito de la música antigua y en la recuperación del barroquismo ibérico y latino americano y que son invitados a participar en certámenes como el Musikverein; la Konzerthaus de Viena; Berlin Konzerthaus; Dresdner Musikspiele; Opéra Comique (París); Semana de Cuenca; Lufhansa Fest. (Londres); Beaune; Ambronay; Saintes o Monteverdi de Cremona. Realizaron grabaciones para sellos como Harmonía Mundi; KRO; MDR o Deutchland Radio. Recibieron galardones como Choc de La Musique; Diapason d´Or o Echo Klassic- Deutcher Schallplattenpreis. Entre sus trabajos, obras como la zarzuela barroca Júpiter y Semele (Antonio Literes), transcrita por López Banzo; A batallar las estrellas, amplia muestra del iberismo ibérico, del s. XVII; La cantata barroca, en América, entre otras de José de Torres o José de Nebra, llegando a debutar en Nueva York, en 2005. Haendel también tuvo cabida en su horizonte por Amadigi di Gaula o Rodrigo, puesta en escena en el Théâtre des Champs Elysées.

Eduardo López Banzo, estudió con Gustav Leonhardt, quien facilitó su indagación en los repertorios que suscitaron sus preferencias desde sus comienzos, preparando la formación de esta agrupación por la que pasaron profesionales del barroco con la mente puesta en estos repertorios ibéricos, de los que quedan memoria los registros para Auvidis o Deutsche Harmonia Mundi, producto de la labor investigadora, en la que destacan Colpa, Pentimento e Grazia, oratorio de Alessandro Scarlatti o La Passion según San Juan, de J.S. Bach, la recuperación de I Filosofi Immaginari, de Giovanni Paisiello, para el Festival de Utretch y el Hermitage, de San Petersburgo. Como director, estuvo al frente de la O.S. de Tenerife; la OSG, con el oratorio de Händel  La Resurrezione y el oratorio The Messiah, con la O.S. de la Comunidad de Madrid. Importancia en el espacio que nos interesa, fue la ópera La púrpura de la rosa, de Torrejón y Velasco (primera de las óperas latinoamericanas). Para López Banzo, su trabajo de investigación va más allá de la simple lectura de la partitura, sino que intenta analizar la mayor cantidad de material posible, consultando mucha música de los archivos lo que le obligó a dedicar una serie de sesiones de estudio sobre los manuscritos, lo que le facilitó una calculada precisión en la idoneidad de esos repertorios. Entre esas apetencias y desde los principios, el estudio en profundidad de músicos como Coradini, Corselli, Facco y otros maestros de procedencia italiana, parejos con músicos españoles como José de Nebra, Literes, Sebastián Durón o José de Torres. Con José de Nebra, había tenido como colaborador a Christophe Coin, para Viento es la dicha del amor, compositor que se mantuvo en sus preferencias desde indagaciones como Esta dulzura amable, serie de cantatas sacras del autor. Literes, no será de menor importancia desde el momento en el que encontraron Acis y Galatea, Los Elementos o Júpiter y Semele, sólidos trabajos de recuperación que tendrá confirmación con I Filosofi imaginarii, de Paisiello, ofrecido en La Granja y que supondrá una perfecta tarjeta de visita en sus giras que culminarán en las catedrales españolas, con la Orquesta Catalina La Grande en Utrecht y San Petersburgo.  Para López Banzo, Nebra tenía una fuerte influencia napolitana y un lenguaje muy personal, por sus armonías tiernas y dulces, con cierto aire rococó,  mientras que Literes era un compositor lleno de poderío expresivo cargado de energía, con sus alardes de ángeles violentos. Las influencias italianizantes encontradas en sus trabajos indagatorios, le facilitaron descubrir que un aria de Literes, no se parecía en nada a un aria de Alessandro Scarlatti, su más directo contemporáneo. Las características son muy personales y propias. El estilo imperante en el s. XVIII en España, era una mezcla entre el estilo español con el francés y el italiano.

Un estreno para este concierto por las sonatas de la Catedral de Jaca en primicia absoluta según la recuperación llevada a cabo por Eduardo López Banzo, centro muy activo entre las instituciones locales a través de su capilla de Música, por la que pasaron desde su creación  músicos preparados para colaborar con la capilla, a la que se añadía la plaza de organista, infantes y racioneros, vinculados a los conventos locales, en especial para los asalariados que trabajaban para un coro regido por dos sochantres. Entre los nombres de los maestros, aparecen Juan de Lievas (1605), Sebastián Alfonso (1634), Feliciano Castillo (1636), Francisco Babán (1639), Francisco Bonfill (1642), Juan Francisco Solana, Juan Torres, sin que conservemos obras suyas, hasta llegar a compositores como Francisco Piedrafita, la promoción de José Antonio Beltrán,  Juan Francisco Sayas- conocido por su tratado teórico-, para ser sustituido por el catalán Francisco Viñas  (1722/31) y José Simón Conejos. Blas Bosqued, ejerció durante la segunda mitad del siglo XVIII. La  Catedral es la única fuente de materiales anteriores al s.XIX y contiene algo más de mil quinientas obras en papeles sueltos de los que aproximadamente las piezas son anónimas aunque bastantes podrán atribuirse a músicos locales a juzgar por su caligrafía. Otras setecientas fueron compuestas en Jaca, frente a las trescientas importadas. En el archivo nos encontramos con una veintena de cantorales y libros de polifonía, la mayoría fechados entre 1670  y 1800, dejando un legado dudoso que hace difícil la disponibilidad de  un inventario científicamente organizado en cuanto su disponibilidad. Destaca en el archivo un libro de órgano de transición entre el s. XVII y el s. XVIII, compuesto en parte allí con más de doscientos folios y abundante repertorio de Cabanilles y A.Corelli, entre otros. También el libro de una Cantata profana en italiano. Un archivo que se conserva en buen estado y en el que destacan obras de José Lafuente, José Antonio Betrán y otros citados o piezas profanas de los italianos Terradelas, Jomelli o Hasse.

Ramón García Balado

24/06/2025

El pianista Luis Fernando Pérez, en el VIII Festival Clasclâs, de Vilagarcía de Arousa

 Auditorio de Vilagarcía de Arousa


Concierto en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa- día 26, a las 21´00 h-, con el pianista Luís Fernando Pérez quien nos ofrecerá la suite Iberia de Isaac Albéniz, un pianista que tuvo como primer maestro a Andrés Sánchez-Tirado antes de ingresar en la Escuela Superior Reina Sofía (1993), en donde seguirá los dictados de Dmitri Bashkirov y Galina Egyazarova y en el espacio camerístico con Marta Gulyas, ampliando en la Hochschule für Musik (Koln), con Pierre Laurent Aimard, antes de ampliar con Alicia de Larrocha, Carlota Garriga obteniendo un master con Carmen Bravo de Mompou, en la Academia Marshall, de Barcelona. Recibió clases magistrales de Leon Fleisher, Andras Schiff, Bruno Leonardo- Gelber, Menhem Pressler y Fou Tsong, galardonado con los premios Ibla (Franz Liszt, de Italia); Enric Granados (Barcelona) o el Alicia de Larrocha. Imparte la docencia en centros de prestigio, que compagina con los compromisos concertísticos y es profesor titular del Centro Superior Katarina Gurska, la Ac. Frank Marshall (Barcelona), realizando actividades en preferencia en certámenes como las de Schleswig-Holstein; Le Roque d´Anteron; Santander o la Quincena Donostiarra. Fue solista con primeras orquestas desde las nacionales a la Ferenz Liszt (Budapest); O. Sinfónica de Varsovia, O.C. Mannheim o las europeas de primer rango, mientras destaca por sus aportaciones discográficas como la Suite Iberia (Isaac Albéniz), Sonatas de Antonio Soler; Nocturnos, de Frederic Chopin; Goyescas y los Valses poéticos, de Enric Granados; Manuel de Falla y compositores actuales, que le hicieron merecedor del Choc du Disc (2012) y un Diapasson D´Or.

La suite Iberia (12 nouvelles impressions en quatre cahiers) de Isaac Albéniz en su integral, comenzando por el Primer cuaderno a partir de la Evocación, dedicada a Mme Jeanne Chausson, un tenue y acaparador preludio, dentro de un deslumbrante universo que prepara una serena melodía de talante nocturno, gracias a un refinado desarrollo armónico y una serie sincopados compases que evocan una lejana copla, próxima a la jota o un fandango, quizás un estilo de fandanguillo, elaborado con un aire bitemático. Etéreas armonías observan un ideario impresionista, estableciendo un ambiguo paisaje modal y fluctuante con notas disonantes y un uso expansivo gracias al juego de las dinámicas. La coda culmina la página en un deslumbrante final.  El Puerto, concretamente, el Puerto de Sta María gaditano, indicio que apunta a esa ciudad de la que partiría, camino de La Habana. La exultante brillantez del baile andaluz, el polo, la seguidilla o la bulería, todo un cuadro de jolgorio típico con ritmo de tanguillo gaditano que algo tiene de la guajira cubana o las Cuatro piezas españolas, de Falla. Granados siempre se mostró fascinado por esta pieza, en la que se funden todas esas influencias que se completan con una ensoñadora coda, semejando a un pregón callejero.  El Corpus en Sevilla, descripción de esa fiesta popular para la que usa detalles complejos de resolver, en los que cabe el tantum ergo, del himno Pange lingua o la canción castellana La tarara, en  una especie de leit motiv y el canto de la saeta. Una plasmación de diversos ambientes desde lo íntimo a lo festivo sobre una rica escritura detallista. El autor demanda una lectura de calibrada expresividad, una muestra de la posible asimilación de las corrientes impresionistas, desde el timbre al colorido y la sonoridad, propios de la escuela francesa.

 Del segundo cuaderno, Rondeña, afinidades con el fandango con el que se cantan las coplas de cuatro versos octosílabos y que sirve para abrir este segundo cuaderno que pretende describir la villa andaluza de Ronda, entremezclando ritmos binarios y ternarios, llegando a 164 cambios de métrica que integran un poderío rítmico de atrevidas disonancias gracias al choque de segundas menores y séptimas mayores. La tradición popular entronca visiblemente el folklore andaluz con la guajira cubana, en un carácter distendido que se convierte en un estado melancólico.  Almería, renueva el parentesco con los tiempos precedentes, alcanzando los acentos suaves y cadenciosos de la barcarola. Una rica escritura armónica de auténtica obra maestra exuberante en la que encontramos estilos de taranta almeriense, fandanguillo y carceleras en una rica polifonía, con un quieto balanceo rítmico y adornado. Destaca la copla-expresive et bien chanté-, en la que el autor modera el tempo. Triana, una jubilosa apoteosis de refinada elegancia con un perfumado embrujo de de seguidilla gitana en un pianismo equilibrado que aúna una riqueza tímbrica repartida entre lo popular y lo aristocrático que se confirmaría en su estreno madrileño, en un recital ofrecido por Malats, en el Teatro de la Comedia. Las novedades armónicas y rítmicas reflejan las cualidades de la pieza.

En el tercer cuaderno, estrenado en París, en el Palacio de la Princesa de Polignac, el 2 de enero de 1908, comienza con El Albaicín, barrio morisco apreciado por el autor y página en la que recurre a un ritmo de bulerías con el que describe el añorado barrio, descrito por los modismos arabizantes propios del cante flamenco dentro de un ritmo frenético y punzante, con choques constantes de apretados acordes que con suerte anuncian la Fantasía Bética, de Manuel de Falla. Un ritmo de seguidilla en ciernes, queda interrumpido por otras melodías cercanas al estilo popular de la guitarra flamenca. El Polo, con un humorismo resuelto, parece quedar descrito por un tratamiento ostinato apoyándose en la conocida danza flamenca de origen gitano, del siglo XVII, con pinceladas de ligera tristeza  y un penetrante deje de fatalismo.  Lavapiés, sería inasumible para muchos pianistas por su enrevesamiento en el que se cruzan el juego de manos nada caprichoso por las exigencias de su vuelo de altura a través de sus 264 compases, consumados por agudas disonancias puntuales. Aparece aquí una base rítmica y melódica que devanea entre el tango andaluz o el tango-habanera. Un ambiente verbenero y  chispeante que rezuma casticismos sin remilgos.

El Cuarto cuaderno, estrenado en la Société Nationale de Musique parisina (Salón d´Autogne), el 9 de febrero de 1909, nos aporta Málaga, de la que Malats tendría algo que decir en cuanto lo que debe a la inspiración en el mundo de la copla, presentando una síntesis de recopilación de sus saberes y que se suscribe a los detalles que tratan con un ritmo fluido, esta apreciación de los orígenes de un estilo musical que llega hasta sus entrañas, algo se conserva de una jota malagueña de belleza conseguida que se describe en el final, con sus avanzadas y sutiles armonías.  Jerez, una considerable dificultad técnica especialmente en la mano izquierda y que en su familiaridad, coquetea con las soleares, enalteciendo ese lenguaje popular. La profundizar jonda, se expresa por la abundancia de mordentes y acciaccature.  Eritraña, para conocedores, unas sevillanas aflijías, perfecta conclusión de la suite, una impresión de alegría mañanera en un jubiloso ritmo que remite a las sevillanas, en un extenso tratamiento en cuanto al número de compases.

Ramón García Balado

23/06/2025

Isabel Villanueva & François Dumont, Pazo da Golpelleira, dentro de VIII Festival Clasclâs

 Pazo da Golpelleira, Vilagarcia de Arousa


Un dúo con larga tradición estable para el VIII Festival Clasclâs, en el Pazo da Golpelleira- día 25, a las 21´00 h-, la viola Isabel Villanueva y el pianista François Dumont, en un programa que anuncia obras de P. Hindemith, Enric Granados, George Enesu y Rebecca Clarke. Isabel Villanueva colabora con artistas como Leonard Eichenbroich, Nikita Boriso-Glebesky, Astrig Sirannosian, Victor Julien-Laferrière, Alexander Sitkovesky, el Trío Arbós, el Cuarteto Prazak, tras estudiar en el Royal College (Londres), la Accademia Musicale Chigiana (Siena), la Haute École de Musique (Géneve), con profesores como I. Sulyga, L. Power o Y. Bashmet, siendo galardonada en certámenes como la  Mravinsky Competition o la Yury Bashmet Competition (Moscú). Se maneja con un instrumento Enrico Catenar (Turin, 1670), con cuerdas Peter Infeld de Thomastik-Infeld.  François Dumont trabajó con Pascal Imbert, Chrystel Saussac y Hervé Billaut tras estudiar en París con Bruno Rigutto, Dmtri Bashkirov, Leon Fleicher, William Grant Naboré,Murray Perahia, Menahem Pressler o Andreas Staier, iniciando su carrera en citas como el Festival de Radio- France; Le Roque d´Anthéron; L´Esprit du Piano (Burdeos) o el Chopin, de Varsovia. Realizó la integral mozartiana para Anima Records, un especial de obras de Chopin; álbumes de J. S. Bach (Artalinna), otra integral dedicada a la obra de Ravel, y trabajos con primeras orquestas.

Paul Hindemith- Sonata en Fa M, para viola y piano Op. 11, nº 4-, obra de 1919, una indagación imaginativa a través del estilo de las variaciones que tras una Fantasía de aspecto rapsódico sirve como obertura para un tema tranquilo y simple, asimilable a una canción popular en una tendencia popular. El Finale, para consumación de los tiempos que integran la sonata, se permite divagar a través de siete veces sobre un mismo tema, en un encadenamiento sin solución de continuidad, con una sexta variación que resume un fugato a interpretar con una pesantez extravagante, cerrando la última con una coda precisa. Veinte años después volverá a tratar el género de las sonatas para viola y piano, en un planteamiento claramente distinto, aunque conservando la misma tonalidad.

Enric Granados- Sonata para violín y piano, en el tratamiento de Isabel Villanueva- el autor de Goyescas y el vivo espíritu del romanticismo modernista, dejará una serie de obras camerísticas compuestas para ser tocadas por él mismo, aceptando que era en realidad un excelente intérprete dentro de un género musical, del que saldrán obras como el Quinteto Op. 49; el apreciado Trío Op. 50, esta sonata para violín y piano que recibimos con la viola como protagonista, obras que llegarán tras las juveniles Escenas religiosas; los Intermedios (de la Misa de boda de Dionisio Conde); la Pequeña romanza para cuarteto de cuerdas; los tres preludios para violín y piano, algunas de esas obras que tendrán estreno en el Salón Romero de Madrid, en concreto las primeras citadas. La Sonata que nos acompaña, sólo nos quedará uno de los cuatro movimientos proyectados y está dedicada a otro ilustre, Jacques Thibaut.

George Enesco- Pièce de Concert, para viola y piano- compositor rumano dotado de una memoria fabulosa que ensalzará su carrera como intérprete de violín en el máximo rango de virtuosismo, quien no dejó un catálogo de obras de referencia destinadas al violín, además de un Octeto de cuerdas, un Deceto de vientos; un Allegro de concierto para arpa; tríos para violín y chelo o los Konzertstuck, para viola y piano (1906),  a los que pertenece la obra anunciada, un trabajo de compromiso para el Conservatorio de París y dedicada a Théophile Laforgue, obra obligatoria para exámenes de aquel año, convirtiéndose en morceax de concurs a partir de la edición de 1908. Su catálogo definitivo fue sustancialmente amplio al que se añadirán obras no numeradas, idea de un compositor que no dudó en recurrir a las fuentes greco-bizantinas tomadas del folklore, elaborando heterofonías complejas como recurso de alternativa, asimilables a las polifonías tradicionales occidentales, un modelo que ayudará a crear escuela.

Rebecca Clarke (1886/1979)- Sonata para viola y piano-compositora e intérprete que se había formado como violinista tras estudiar en la  Royal Ac. of Music (Londres) y en el Royal College, de la capital inglesa, conoció una larga etapa en los Estados Unidos, en donde tendría como pareja a James Friskin. En la etapa final de su vida, dinamizó la Rebecca Clark Society, para promover la interpretación de la música en el Royal College of Music (Londres). En sus años de juventud, había sido apreciada por su obra Tears, en colaboración con compañeros suyos, bajo la dirección del maestro Sir Ralph Vaughan Williams. Su Sonata para viola y piano, será una composición referencial  presentada para un concurso en 1919, patrocinado por la mecenas Elisabeth Sprague Coolidge, una respetada figura en el mundo de las artes. Precedentemente, otra de sus obras había calado entre los aficionados, se trataba de Morpheus, y que se dio a conocer bajo el pseudónimo de Anthony Trent, estrenada en un recital con la chelista May Muklé. Vendrán nuevos galardones confirmados en trabajos como su Trío con piano, para el Concurso de Coolidge, al que seguirá una Rapsodia para chelo y piano, patrocinado por la prestigiosa Fundación  Elisabeth Sprague Coolidge. Mantuvo una regular carrera como solista formando parte del English Ensemble; un Cuarteto con piano, en gira o colaborando con Marjorie Hayward, Kathleen Long y en emisiones de la BBC. Quedan igualmente la importante serie de songs, que mantuvieron su celebridad a lo largo de los años, canciones para el recuerdo como June Twilight; The Seal man o Tiger, Tiger.

Ramón García Balado

22/06/2025

El Cuarteto Bennewitz, para el VIII Festival Clasclâs, de Vilagarcia de Arousa

 Auditorio de Vilagarcía de Arousa

Concierto del Cuarteto Bennewitz en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa- día 24, a las 21´00h-, dentro del VIII Festival Clasclâs, con obras de F.J. Haydn, Leos Janacek y Antonin Dvorak, grupo apreciado por la homogeneidad de su sonido y el cuidado del carácter emocional y equilibrado, proyectando sus resultados gracias a las acostumbradas participaciones en concursos y actividades de temporada, citas como el Concurso Osaka (2005), el Concurso Paolo Borciani (2008), logrando galardones como el Premio Praga, el otorgado por la Sociedad Checa de Música de Cámara (2004), y el Premio de Mejor Interpretación de Música de Cámara del Año (2019). Su presencia en los principales auditorios en la República Checa, es una constancia de su vida  cotidiana, que se extiende hasta los Estados Unidos, el Wigmore Hall, el Musikverein vienés, el Konzerhaus (Berlin), el Frick  Collection neoyorquino o los prestigiosos festivales de Salzburgo y Lucerna, colaborando con artistas como Jean- Yves Thibaudet, Alexander Melnikov o Veronika Hagen, con los que realizaron importantes registros fonográficos, sellos como Grammophon o The Strad.

F. Joseph Haydn- Cuarteto para cuerdas en Fa M. Op. 77, nº 2 (Hob.III.82)-, con seguridad el más polifónico en cuanto a su escritura muy lineal, apreciado como una de sus obras de mayor hondura, equiparable a las Sinfonías nº 102 y nº 104, con la abundancia de ideas en lo relativo a su valor expresivo, comenzando con un Allegro moderato  que tras un brillante pasaje, entremezcla un motivo de semicorcheas destinadas a un papel fundamental en el desarrollo, que valdrá como segundo tema, enunciando una idea variada que quedará confiada al violín. Incisivas semicorcheas, surgen del intercambio de cada uno de los instrumentistas. Un tiempo plagado de recovecos que terminarán reforzados por un Fa b napolitano, aspecto que el autor describirá como un enfoque común en l´istesso tempo, hacia tres acordes en fortissimo.  El Menuetto, ocupa la segunda posición, detalle que no sucedía desde el Op. 64 (nº 1), indicado Presto ma non troppo-en la edición de Artaria-, y que muestra un nuevo aspecto en la forma de Scherzo. Una pulsación binaria que deberá destacarse, se ubica en un primer plano para probar con una idea camino de una segunda parte, que recupera la idea del comienzo. La coda basada en el minuetto, se cierra en un pianissimo, culminado con un da capo.  El Andante, sería para Reginal Barret-Ayres, en los aspectos finales de su discurso sonoro, la muestra de un tema a la vez circular y repetitivo, suponiendo un talante dinámico de nuevos derroteros.  El Vivace final, nos traslada a la  situación que nos venía proponiendo el cuarteto dentro del estilo de forma sonata, en la que nos encontraremos con una polonesa a la húngara, en su acelerada carrera de consumada energía.

Leos Janacek- Cuarteto de cuerdas nº 2, (Cartas íntimas)-, obra confesional a la que pretendía titular Cartas de amor, en dedicatoria a Kamila Stösslová, en una obra que reclama una profunda actitud de concentración por parte de los intérpretes, merced a su particular ideario y la unidad de su lirismo encantador, confiado al primer violín mientras la viola se decanta por el dramatismo propuesto por el relato. El autor quiso subtitular el cuarteto como Recuerdos de Pisek, antes de optar por el ya conocido, en lo fundamental, un enigma que cobra razones por la serie de abundantes sentimientos encontrados.  El Andante resulta agitado por su escritura en forma rapsódica reafirmada curiosamente por la claridad expositiva de los solistas, desde el comienzo con la viola, que toma un detalle de la frase de la gitana en el Diario de un desaparecido; un aire sombrío resultará un contraste frente al espíritu del tiempo, que se anima a la postre en un con moto naturale y un grave iniciado en un fortissimo.  El Adagio se ofrece en la tonalidad de su ópera Katya Kabanová, una especie de tonada apacible y profunda, tratada por cada uno de los integrantes del cuarteto.  El Moderato, conserva ese aire apacible de cierto estilismo ruso: Dolcissimo; Presto largamente; un nuevo Presto agobiante con agudos acelerandos que se cierran con un Adagio.   El Allegro- rondó, vale como un tema danzante que sirve como recapitulación y en el que se recurre a distintas arias de sus óperas: Katya Kabanobá o De la casa de los muertos, en forma de epílogo, un resumen de cuadros autobiográficos. Cuarteto estrenado en su domicilio en Hukvaldy, poco antes de su presentación pública que se realizará tras la muerte de Janacek.

Antonin Dvorak- Cuarteto para cuerdas en Sol M. nº 13, Op. 106, compuesto en Praga tras su etapa americana, obra que le ocupó relativamente poco tiempo, antes de ser editado por Simrock, en Berlín. El Cuarteto Bohemio lo dio a conocer en la Sala de la Isla Zofin- Karel  Hoffmann, su yerno Josef Suk, Oskar Nekbal (también compositor) y Hanus Wihan- que llevaban trabajando desde 1892. El Allegro moderato, abre con un tenso enunciado a cargo de los violines, en saltos de sexta, hacia un segundo tema de actitud diferente, en una frase lírica. Destacan los colores modales que acompañan a la viola y al chelo en lo que resulta una arquitectura renovadora.  El Adagio ma non troppo, quizás una de sus páginas más bellas que recurre a una melodía de apariencia sencilla a la par de un valor rítmico similar. La cima quedará en manos del chelo con un fffgrandioso y un appasionato abocado a un pasaje en ppp, un calderón sobre acorde de Mi.  El Scherzo, Molto vivave ofrece un ritmo incisivo con un trio en forma motu perpetuo, en manos de la viola, que nos traslada a un Poco meno mosso, y el retorno al tempo primo que revive los colores de la obra en su conjunto y en el que los pianissimi surgen de manera conclusiva.  El Finale quedará como un Andante sostenuto con seis compases de introducción en un Allegro con fuoco, y persistentes cambios de tempi en yuxtaposición de secuencias ternarias que remedan aires contagiosos de danza, inspirados con claridad en las furiant, y que preparan una corta secuencia que retoma la idea melódica del Allegro inicial. El moto cantabile de cierre, es amplio en su desarrollo, usando ideas escuchada a lo largo del cuarteto.

Ramón García Balado

20/06/2025

Helix Trío en el VIII Festival Clasclâs de Vilagarcía de Arousa

 Salón García, Vilagarcía de Arousa


Concierto del VIII Festival Clasclâs, de Vilagarcía de Arousa, - día 22, a las 21´00 h., con el Helix Trío que fue elegido por el Ensemble 2024 para permitirles la participación en el Festclásica que les facilitará el poder incorporarse a los principales eventos del país durante la temporada siguiente, siendo galardonados con el Premio BBVA, de Música de Cámara Monserrat Alavedra de Catalunya y el Premio Fillipo Nicosia (2024), recibiría otras consideraciones como el ORPHEUS Swiss Chamber Competition (2022) o el Concurso La Flama (2023), de Barcelona, sobresaliendo como uno de los fiables en cuanto a ese futuro que es ya una realidad. Formado en 2022, en la Hochschule für Musik FHNW, y que fueron invitados a participar en el Piano Trio Fest (Berna) y en el Swiss Chamber Music Festival (Adelboden), debutando en el Palau de la Música Catalana en 2023, participando además en las IMS Prussia Cove Masterclasses y en la Ac. Internacional de Cámara de Vich. Son sus miembros el violinista Jaume Angelés, el chelista Iago Domínguez Eiras y la pianista Paula Belzunegui. Sesión para un programa en la que disfrutaremos de obras de Joaquin Turina, Dmtri Shostakovich y Franz Schubert.

Joaquín Turina, con el Trío para piano nº 2, en Si m. Op. 76, obra concluida en febrero de 1933, será entregado por su autor en La Haya, para el Trío Neerlandés, el mismo que venía ofreciendo con frecuencia el Op. 35, con el que lograría el Premio Nacional de Música y que se puso en atriles en la Sociedad Anglo-Hispana de Londres, en una dedicatoria a la Real Infanta Doña Isabel de Borbón- obra de talante especialmente clásica, dejando una buena impresión . El Trío Pichot, lo dio a conocer en Francia y el Trío Sandor, en Alemania y España. Este Op. 76, está dedicado a Jacques Lerolle y en su esencia, se resuelve en tres tiempos. El primero muestra una actitud clásico- española dentro de la forma sonata y tras tres compases lentos de introducción, anuncia un Allegro moderato con aspectos que recuerdan a Brahms; el Allegretto, prepara un segundo tema particularmente grato, en el reparto de los tres solistas con un lento central de colorido hispano protagonizado por el chelo, cerrando con una vuelta a la primera sección. El segundo movimiento resulta un Molto vivace conciso y expresivo dentro de la forma A-B-A, con una sección principal escrita en 5/8, evitando lo que podría ser una especie de zorcico, usado a veces por el autor. El último tiempo, no deja concesiones a la regularidad acentuado como broche adornos que completan el ciclo, sobre dos temas característicos procedentes del primer tiempo. Año en el que Turina compondrá los Tres poemas Op. 81, para voz y piano que completará  en Madrid y que tendrán su estreno dos años después, a cargo de la insigne Lola Rodríguez Aragón, en A Coruña, sobre tres poemas de Bécquer: Olas gigantes; Tu pupila es azul y Besa el aura.

Dmtri Shostakovich- Trío para piano nº 1, en Do m. Op. 8- cuya edición se deberá a uno de sus escasos alumnos Boris Titchenko, escrito cuando el compositor era aún alumno del Conservatorio de San Petersburgo en 1923. Un trío para piano y cuerdas qurTardaría en darse a conocer hasta el 20 de marzo de 1925, en la Sala Pequeña del Conservatorio de Moscú, interpretado por Lev Oborin, el violinista Fedorov y el chelista Egorov. Del manuscrito original, faltaban los últimos veintidós compases del piano, que serían reconstruidos por Titchenko, en la edición de 1983. Obra en la clásica forma sonata en un movimiento único que se inicia con el chelo en un Andante, sobre tres notas que se convertirán en leit-motiv, una forma de metamorfosis expresiva de la obra en su conjunto y de una clara pretensión rapsódica en lo relativo a la sucesión de los tempi, a modo de cambio de luminosidad, con una posible mirada retrospectiva y sentida hacia la sensibilidad del siempre añorado Johanne Brahms- especialmente el de la Op. 101, composición en cuatro tiempos y compuesta en un apacible retiro en el Lago de Thun, en 1887, obra emparentada con otras grandes sonatas. Una concentración del pensamiento, fuerza y carácter austero, como elementos f de esta partitura. Aspectos que confluyen en este trío, gracias a su asombrosa densidad marcada por el diálogo entre violín y chelo que encandilan al oyente, merced a sus cambios de tono. El primer tema es enunciado con resolución y emotiva expresividad, para llevarnos a un segundo tema que, para entusiastas, podrá acercarnos al mundo turbulento de Robert Schumann, pendiente de sus estados frecuentes de desequilibrios mentales, un estilo de romance abocado a un desarrollo inesperado de sorprendente evolución que no duda en divagar con esos patrones enfrentados, dejando espacio para la entrada del piano a modo de recapitulación conclusiva en una coda de despedida y con un añadido casi triunfal de atractivo trazo. Composición que por su ansiedad, se resuelve en el espacio de un cuarto de hora. En principio, Shostakovich parecía destinado a una gran carrera como pianista, instrumento al que prestará atención durante toda su vida.

Franz Schubert- Trío para piano en Mi b. M. D. 929-tuvo su primera ejecución en la Musikverein, por los mismos intérpretes del anterior: Bocklet, Schuppanzigh y Linke, recibiendo una gran aceptación, siendo la partitura editada por Probst, en Leipzig, quien no sería especialmente obsequioso con el autor. El Allegro, en forma sonata, muestra tres temas principales en un claro ben marcato, al unísono y con cierto aire beethoveniano, destacando un tema por su pujanza lírica en todas sus posibilidades hacia un desarrollo que observa variaciones entrecortadas por silencios, cediendo protagonismo al chelo, dentro de un nuevo tema en Si m. dubitativo. Un tercer tema ocupará el final de la exposición llegando a un clima de modulaciones entre fortíssimo y pianissimo, previos a una reexposición ben marcato. El Andante con motto, resulta una melodía punzante con ritmo pesante que algo guarda del primer lied, del Winterreise, una melodía que hallaremos en otra de Isaac Berg , especie de canción popular. Un determinismo fatalista, alcanza al tema inicial, que divaga entre piano y forte, entre menor y mayor, cerrando de forma Un poco più lento. El Scherzo: Allegro moderato, resulta de una escritura canónica a dos voces, elevándose a un tema brillante que se desvanecerá paso a paso. El trío, en La b M., aporta un aire de notable poderío. El Allegro moderato, en forma sonata libre, se acerca a un rondó en dos episodios: L´istesso tempo, con ecos del Scherzo y que presume nuevas derivaciones, para resolverse en el segundo tema; el Finale conduce a un Andante conclusivo de evocación nostálgica.

Ramón García Balado

The New Bach Trío en el IX Festival Clas Cla͐s, de Vilagarcia de Arousa

  Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa  Concierto del IX Festival Clas Cla ͐ s , de Vilagarcía de Arousa con The New Bach Trío en...