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26/07/2026

The Rite Duo, de Peregrinos Musicáis, en el Teatro Principal

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Tercer concierto de Peregrinos Musicais de nuevo en el Teatro Principal con The Rite Duo-día 29, a las 20´00h-, con dos pianistas Marco Rinaudo y Stefano Visintainer, para un programa dedicado al piano a cuatro manos, con una selección de obras de especial relieve, destacando Ottorino Respighi, con piezas entre arias y danzas antiguas para laúd solo, de la Segunda suite y tres de las seis pequeñas piezas, de las que destacan una Romanza, el canto di caccia siciliano y la Canzone armena, una idea del talante creativo del compositor muy dado a la recuperación de antiguas danzas del Renacimiento, bajo un reconocido prisma de propio cuño. Piezas como la de Fabrizio Caroso: Laura soave, Balleto con gagliarda, Saltarello e canario (1581); Jean- Baptista Besard: Danza rustica (Allegro); Ignoto con Marin Marsene: Campanae parisienses o de Bernardo Giaconcelli (detto Il Bernadello), en una Bergamasca (1650). Será el autor quien nos deje una obra impagable como Los pinos de Roma, músico que destacará igualmente por sus largas giras, mientras mantenía en proyecto un Festival Respighi, en Amsterdam, etapa en la que se dejará atraer por la tentación de otra de sus obra señaladas, el Tríptico boticelliano (Primavera, L´Adorazione dei Magi y La nascita di venere). Sus transcripciones valen por la calidad e ingenio, lo que ayudó a convertirlas en detalles de concierto, por lo que se ofrecen con frecuencia cotidiana, en parte producto de sus viajes de día a día, todo ello tras haber compuesto la Rossiniana, que fue estrenada en Leipzig, que daría cauce a la muy conocida suite Gli Uccelli, destinada para pequeña orquesta que evocará músicas como el Preludio de Pasquini; La paloma, de Jacques de Gallot; La Gallina, de Jean O. Rameau o el Cuco, también de Pasquini, cuyo estreno se llevó a cabo en el Teatro Municipal de Sâo Paulo, bajo su propia dirección, un adelanto de la buena prensa que adquiriría la obra, en un período en el que trabajaba en transcripciones como el Preludio y fuga, en Re M. de Johann S. Bach, con estreno en Cincinnatti, bajo la tutela de Fritz Kreisler o la serie de Pasacalles, que suscitarían el interés de Toscanini, para el Carnegie Hall, neoyorquino.

Igor Stravinski, con Cinco piezas fáciles: Andante, Española, Balalaika, Napolitana y Galop., a las que se añaden las Tres piezas fáciles: March, Valse y Polka, modelo del carácter viajero del compositor ruso, apurado por una necesidad acuciante de ampliar perspectivas permanentemente, esas tres piezas fáciles escritas en Clarens entre 1914 y 1915, y las cinco piezas fáciles, pensadas para aficionados en ciernes como intérpretes  y sobre las que trabajó entre 1916/7, en Morges, estamos ante dos colecciones que se complementan perfectamente, por lo que no resulta extraño verlas juntas en un programa de concierto, ya que la primera tiene una mano izquierda fácil y la segunda, una mano derecha fácil, una de las manos tiene siempre una parte más elaborada y del conjunto de las ocho piezas, la Balalaika, era la preferida por el compositor, todas ellas serían orquestadas para formar las dos suites para pequeña orquesta. Stravinski había sido alumno de Nikolai Rimski- Korsakov, quien le ayudaría a enfocar su futuro ya desde el mundo del piano y nunca pasaría por un Conservatorio, como es perceptible en la mayoría de los músicos, un período de su vida, en el que componía estas obras, en el que completará la Sonata en Fa sost. m, que sería interpretada en las Veladas de Música Contemporánea, de San Petersburgo, antes de que se dedique a la composición de los Cuatro estudios Op. 7, andando el tiempo, nos encontraremos con obras tan curiosas como la Suite de Petruchska, una transcripción de su ballet, para Anton Rubinstein, en la que buscaba no solo reproducir  los timbres orquestales como los valores de la movilidad y las posibilidades armónicas del instrumento.

Francis Poulenc, la Sonata a cuatro manos, compuesta en 1918, y publicada al año siguiente, con la casa Chester, de Londres, obra en sus tiempos Prelude; moderé; Rustique, Naïf et Lente y Finale très Vite, tiempos breves ofrecidos con claridad y con una transparencia muy en la idea del compositor, admitiendo que sin duda, nadie había escrito mejor que Ernest Ansermet esta obra pensaba con un estilo melódico y armónico muy claro y conciso, a la par que desnudo y crudo que ayuda a aproximarnos al mundo creativo de Igor Stravinski, consecuencia de una profunda reflexión aunque animada al mismo tiempo por una forma muy francesa, quizás nos quedan en ella estilismos ravelianos aunque de manera distinta, gracias a detalles humorísticos que pueden proceder de Satie, que se aprecia en gran medida en el Finale très Vite, con pinceladas de cierto abandono en el sexto compás de Rustique que nos recordará a Chabrier, con reminiscencias de cancioncillas populares que le dan un punto de jovialidad.

Ferruccio Busoni  en una pieza de aspectos descriptivos, Finnländische Volksweisen Op. 271: Andante moto espresivo; Tranquilo y Vivace, estamos ante la serie de páginas importantes de los años de madurez y en el que se destacan composiciones como la elegida, entre las que tienen cabida las Improvisaciones sobre el Coral de Johann Sebastian Bach Wie wohl ist mir o Freund der Seele, permitiendo que surgiese también esta pieza para dos pianos Op. 271, las Tres Hojas de Album; Zurich; Roma o Berlín, que se acerca al estilo del Preludio del coral  Op. 289, Busoni destacará en todo momento como un gran pedagogo auspiciado por la creación de una Alta Escuela que terminaría reuniéndose en un fundamental trabajo con el nombre de Klavierübrung, aludiendo con ello a Johann Sebastian Bach, que se completaría en diez partes, destacando las Cinco piezas breves para la práctica de la ejecución polifónica, de 1923.

Giuseppe Martucci, muestra su inmensa admiración por la ópera italiana, con Pensieri su´ll opera Un Ballo in maschera, de Giuseppe Verdi, ópera que en su momento arrastraría importantes problemas con la censura en el contexto de una Europa revolucionaria y aunque se inspire en un hecho real de la muerte de Gustavo III, de Suecia, la acción se había trasladado a las colonias americanas convirtiendo al rey en Riccardo, gobernador de Boston. Costumbre reciente introducida en Inglaterra, era jugar con el retorno de la acción a Suecia con los nombres verdaderos de cada uno de los personajes. Una ópera que no representa un avance significativo en su producción, pero resulta una de las mejor estructuradas y equilibradas, en la que ningún pasaje resulta excesivo.

Ramón García Balado

Dúo de violines en San Martiño Pinario: Serguei Milstein y Alexander Arutjunian

 San  Martiño Pinario, Santiago de Compostela


Concierto de Peregrinos Musicais, en San Martiño Pinario- 20 h.- con el dúo que forman el francés Serguei Milstein y el portugués Alexander Arutjunian, con un selecto programa de obras camerísticas para esa agrupación, una sesión en invitación abierta para los aficionados a los estilos cásicos. En su frontispicio la declaración de intenciones según propuesta propia: Desde la Chacona de Johann Sebastian Bach hasta la modernidad de Sergei Prokofiev, un concierto que propone obras de Ludwig Spohr, Nicolò Paganini, Eugène Ysaÿe o Reinhardt Gliere, que muestran las distintas manera de entender el instrumento: el diálogo entre dos violines, la expresividad solista y el virtuosismo llevado a su máximo esplendor.  Ludwig Spohr- Dúo concertante nº 1 (Allegro)- uno de los primeros representantes del Romanticismo alemán según el espíritu de F. Schubert o F. Mendelssohn, siendo su estilo una expresión que se encuentra muy ligada con los modelos de la época, un violinista y director de orquesta con profunda formación violinística tras ingresar en la Capilla de la Corte del Conde de Braunschweig, para pasar a ejercer una vida profesional cuando fue nombrado director de orquesta del Theater an der Wien, en donde estrenó su Fausto, que sería representada en Praga. Importante éxito conseguiría con su Concierto para violín Op. 47, (In modo di scena cantante). En el espacio camerístico, sus obras por excelencia serían los 4 cuartetos, que siguen la estela de las obras vienesas como el Octeto o el Noneto, siendo el padre de una escuela alemana dedicada al violín, por su gran personalidad. El punto a seguir, lo recibiremos a través de un monumento cumbre, la Chacona, de Johann Sebastian Bach.

Serguei Prokofiev, nos llevará de la mano con su Sonata para dos violines Op. 56: III (Commodo quasi  Allegretto), ese tercer tiempo que se trata de un gracioso Intermezzo ensoñador y refinado por su sonoridad y su resolución rítmica, que se sobrepone a la intensidad del trazo. Prokofiev deja ver la libertad que concede a sus intérpretes al elegir la opción con sordino o no, alegando que David Oistrakj debía ponerla así ¡Pero Dushkin no! La complejidad de las líneas llega incluso hasta proponer un coro a tres voces, mientras que las tonalidades evolucionan de Si M., hacia los refinamientos de Do sost. m. y las certidumbres de Mi M. Esta partitura de apariencia clásica, casi una Sonata a tre, se escribió en París en el otoño de 1932, sin que mediase el hecho de un encargo aunque resultase clara la intención de que se tocara en el Tritón, a la vez que otras obras rusas firmadas por Miaskowski y Dmtri Shostakovich, tal cual lo hicieron Dushkin y Soétens, el  16 de diciembre. La idea le planteó Prokofiev, en forma de desafío. Esta sonata fue estrenada en Moscú por dos violines del Cuarteto Beethoven Dmtri Tsyganov y Vasiili Chirinski, el 27 de noviembre de 1934.

Eugène Ysaÿe- Sonata para violín solo nº 6-, obra que suscitó el interés del gallego Manuel Quiroga, talento de reconocido prestigio universal, que con justicia, el Cuarteto que lleva su nombre, lo hace por rendir un homenaje dedicado a su memoria, esta Sonata sexta, está en Mi  M. y nos recuerda las desventuras padecidas por el violinista, interrumpida trágicamente por un accidente, cuando contaba 46 años, pero permitiendo que la obra alcanzase una celebridad inmediata. Como de costumbre Ysaÿe trató de adaptar su escritura a la técnica y personalidad del dedicatario, por lo que se trata de una especie de Capricho español de la mayor brillantez según podemos esperar, obra de un solo trazo pero de contenido y de tono más externos que los de la Sonata nº 5,  titulada Pastoral. La serie de las seis sonatas para violín solo, ofrecen obras en un solo movimiento con reflejo en la técnica moderna que suponen la síntesis violinística de interpretes excepcionales, de los que él es puro modelo de referencia, un reto que no deja de tentar a los intérpretes actuales.

Nicolò Paganini- Capriccio n º 17- del conjunto de sus Caprichos Op. 1, escritos a partir de 1802, y editados por Ricordi  de Milán, en 1820, la serie de estas obras son fragmentos de conciertos brillantes y variados, a la vez que estudios transcendentales que tratan de todos los problemas inherentes a la técnica del violín, no sin cierta poesía y con una soberbia imaginación en especial en cuanto a la escritura de la técnica, un reto en toda la extensión del término que en lo que comprobamos en los números 16 y 17, en Sol m. y en Mi  M., resultan una antelación estética del que seguirá, en Do M. cuya entrada de Corrente nada tiene que ver con la Corrente clásica. Al compositor no le faltará imaginación para probar con el género de las Sonatas para violín y guitarra, también editadas por Ricordi,

Reinhold Glière, en una selección de los Doce dúos para dos violines, músico de larga vida y que se educó en un ambiente musical, por su padre Maurice Glière, que se había establecido en Kiev, como artesano de instrumentos y llegado posiblemente de Lieja, tuvo como maestros a Arenski y a Ippolitov- Ivanov, de procedencia judía conversa, obteniendo su licenciatura con una ópera en un acto Cielo y Tierra, sobre un libreto de Lord Byron. Llegó a ser director del Conservatorio de Kiev, tras un período como profesor y en alguna de sus obras, mostrará aspectos en común con Richard Strauss. Entre sus alumnos, aparecen Knipper, Lyatochinski, Miaskowski y A. Kachturian.

Ramón García Balado

24/07/2026

La pianista Ilona Timcheko con la clarinetista Jean Johnson: Horizontes Atlánticos, en el Teatro Principal

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Las actividades clásicas nos aportan dos conciertos clásicos en el Teatro Principal y otro en San Martiño Pinario, en formato de dúo, dentro de Peregrinos Musicias, comenzando en el Teatro Principal, el día 27 a las 20´00h, con la pareja que formarán la pianista Illona Timchenko y la clarinetista Jean Johnson, bajo el reclamo  de Horizontes Atlánticos, Illona, había hecho posible la dinamización de este festival de Peregrinos Musicais, en 2011,  entonces con las colaboraciones, entre otros, de la USC, el Auditorio de Galicia, la RFG, el Concello de Santiago, la Xunta de Galicia y una serie de participaciones comerciales en forma de patrocinadores, su coordinación había sido responsabilidad de Daniel Kordubaylo, miembro de nuestra RFG, además de las atenciones de Vladimir Spivakov, cabeza visible de Los Virtuosos de Moscú, Antón García Abril, de quien la pianista realizaría una integral de su obra para piano, llevada a registro monográfico, Antoni Ros Marbà y Maximino Zumalave, una aventura que alcanzaría un largo recorrido a lo largo de bastantes años.

El programa de esta sesión de tarde, nos reserva obras camerísticas, siendo alguna de ellas una verdadera sorpresa, por haber permanecido silenciadas en las programaciones de mayor audiencia. Gabriel Pierné, aportará la Canconetta Op. 19, una dedicatoria a Charles Turbaut, del año 1888, una  de esas obras de juventud cuando era alumno de Lavignac, Marmontel, H. Massenet y César Franck, en el Conservatorio de París, compartiendo aula con Claude Debussy y llegando a obtener el prestigioso Prix de Rome, de 1883, por su cantata Edith, antes de suceder a su maestro César Franck, en el órgano de Santa Clotilde, prestigiándose también como director de orquesta en los Concerts Colonne, en los que trataría con entusiasmo a compositores de su momento, como Igor Stravinsky o Maurice Ravel, aspecto que ampliará con creces en sus compromisos docentes. Su música de cámara se repartiría en dos períodos de importancia, el primero que incluye la obra reservada para esta velada, y un segundo que se realizaría entre 1916 y 1936, mostrando  en su música un destacado interés por este género, con ciertas influencias de su maestro César Franck. Para ejemplos, la Sonata para chelo y piano en Fa sost. m, Op. 46; las Variaciones libres y Final Op. 51; el Quinteto para piano y cuerdas Op. 41 o las Tres piezas en trío, para flauta, violonchelo y piano.

 


Jeanjean Maurice
(1897/ 1968), con Guisganderie, pieza con importante arraigo entre los músicos franceses, pieza trabajada a medias con su hermano, en forma  de curioso entretenimiento que llegó a calar entre los aficionados, y que sería una dedicatoria al clarinetista Henri Guisgand, este instrumentista y compositor, aprovechará sus cualidades para probar en el cine, el teatro y las artes escénicas, llegando a estrenar óperas ajenas con las que lograría éxitos importantes. James MacMillan, con From Galloway, músico profundamente impregnado por su raíces galesas de las que dejará constancia en la mayoría de sus composiciones, logró un reconocimiento ya en su juventud, en el Royal Concert Hall, de Glasgow, tras haber estudiado en la Durham University, con John Casken, preparando un período de éxitos con la Scottish Chamber Orquestra y el estreno en los Proms, por la ópera Confesión de Isabel Gawdie y también con Veni, veni, Emmanuele.  Los estilos sacros o sus proximidades forman parte de un importante legado que se mantendrá a su largo de su vida como compositor.

Maurice Ravel, con su Habanera, composición que siempre arrastró a interesados de las más distintas procedencias, el compositor que vendría de las obras para cuatro manos o para dos pianos, en el apartado de las Sites auriculaires (Parajes auriculares), el año de 1895, en el que abordará el Minueto antiguo y esta pieza para dos pianos que titulará Habanera. Sobre la pieza se dirá que contiene el germen de varios elementos que debían predominar en sus composiciones posteriores, y que la influencia de Chabrier le había ayudado a precisar; si la  Habanera constituye un homenaje a España, país del que siempre se sintió próximo, lo será como un homenaje ya que enconces veraneaba en nuestro país. Es verdad que hay una melodía de una sensualidad lánguida, impregnada de nostalgia, pero  también hay otras razones como las audacias de los duros acordes cerrados; destaca un ritmo de una inmutabilidad provocadora, con un pedal interior, que anuncia ya Gibet, de Gaspard de La Nuit, una indecisión tonal en la que se irisan los timbres pianísticos, una proeza del joven maestro que asombra a su público, sin duda más acostumbrado a inofensivas españoladas.

George Gershwin- Tres preludios- la serie de sus Preludios para piano, habían sido publicados bajo ese título en 1927, con una dedicatoria a  Bill Daly, aunque sus biógrafos acepten que hubo más, Los tres preludios han adquirido fama desde el mismo momento de su publicación, repartidos entre dos piezas rápidas que encuadran una más lenta, el Andante con moto, que anuncia una idea Agitato, después de una primera que se recibe como Allegro ben rimato e deciso, en esencia, un talante jazzístico por la peculiaridad mostrada en cada una de ellas, el autor de la Rhapsodie in Blue, había recibido un homenaje en toda regla en otro concierto ofrecido por Ilona Timchenko, en un arreglo de esta obra con el pianista Michael Dornner, un alarde de tratamiento de esta obra, ubicada en la cabecera de sus trabajos que también se constatan en sus comedias musicales o la serie inabarcable de sus song, con otra cumbre en Un americano en París

Ramón García Balado

29/07/2025

Michael Dorner e Ilona Timchenko, piano a cuatro manos dentro de Peregrinos Musicais

 Praza de Mazarelos, Santiago de Compostela


Concierto en Mazarelos como actividad de Peregrinos Musicais a cargo de los pianistas Michel Dorner e Ilona Timchenko, para un programa con obras de J.S. Bach, F. Chopin y G. Gershwin- día 31, a las 20 h-, un pianista de Munich con estudios en la Hochschule für Musik und Darstellende Kunst (Stuttgart), autor de unas 60 obras y que mantuvo cercanías estilísticas con Alfred Schnittke y Sofía Gubaidulina, ejerciendo en la actualidad la docencia en la Hochschule für Musik Granz Liszt, de Weimar. Ilona Timchenko, comenzó su formación con A. Goliak, en Crimea, antes de trasladarse a Moscú, en donde tuvo como maestros a Vladimir Bunin, María Polivanova, Elena Richter, ampliando en composición con Albert Leman y Roman Ledeniov, para proseguir en Holanda con Alexander Gold-que tan excelentes impresiones dejó en nuestra ciudad en la Escola Berenguela-y Rian de Waal. De sus obras, destaca el sexteto Dedicatoria a Aviñón, muy apreciada por Sofía Gubaidulina. Entre sus galardones, la Beethoven Competition (Viena); la Liszt Competition Utrecht (Holanda); Enescu Competition de Bucarest; el Maria Callas Grand Prix (Atenas) y ya en la proximidad, el Antón García Abril. Es promotora del Festival Peregrinos Muscais desde su primera convocatoria en 2011, en el que los Jovenes Talentos del curso, había ofrecido dos galas, en el Teatro Principal, bajo la dirección de Maximino Zumalave, con la RFG.

Johan Sebastian Bach- Suite inglesa, en la m. BWV 807-obra de la que el autor no dejaría explicación alguna sobre este asunto aunque para el especialista y biógrafo J.N. Forkel, posiblemente la serie de todas ellas, habían sido una dedicatoria a un potentado aficionado inglés. Karl Geiringer, aceptaría que las piezas recibirían influencias de las suites para clave de Charles Diepart (1670-c. 1740), maestro cuya trayectoria profesional se cimentaría en Londres. La Suite Inglesa nº2, en la m. BWV 807, se despliega en sus movimientos que van desde el Preludio, imbuido del espíritu camerístico con dos temas desde el primero con su vigorosa energía que acabará repitiendo en diversas formas. La Alemanda, apacible y expresiva, se sustenta en el principio de imitación, teniendo cada parte su propio motivo temático, observando en la segunda la serie de seis exposiciones sucesivas y que van pasando de voz en voz. la Courante, un modismo alla francesa, claramente diferente a la ofrecida en la suite primera, aporta una inestabilidad rítmica menos pronunciada. La Zarabanda, con una evidente influencia francesa, va seguida de su doble, con una anotación ornamentada. El Doble se manifiesta por su contrapunto en estilo italiano y su curiosa ornamentación. Las bourrés I y II, se reparten por su talante desde la primera vivaz, rápida y alegre  y la segunda más tranquila y expresiva, cobrando importancia el uso en los pedales de armónicos de tónica y dominante.  La Giga de conclusión se reafirma por esa fidelidad a la forma musical que se utiliza como reclamo, una giga en estilo italiano, dominada por un único elemento temático.

Frederic Chopin- Barcarola en Fa sost. m. Op. 60-, estrenada en París en la Salle Pleyel, el 16 de febrero de 1848. Obra cargada de sutilezas y sensuales evocaciones, la única barcarola del músico que ha sido considerada como una de sus obras cumbre, aspecto que fue valorado por Friedrich Nietzche- músico ocasional y autor de obras para personal deleite-, e incluso André Gide, quien no pudo resistirse a su encanto por la serie de resonancias de visión italianizante. No faltará en elogios, Maurice Ravel, músico que llegó a considerar las ideas avanzadas que se encuentran en esta pieza, hasta el extremo de sentirse en parte heredero suyo. El tema en terceras, para Chopin, resulta ágil y delicado, envuelto con resolución por excitantes armonías deslumbrante, destacando la primicia melódica en cuanto a su continuidad. La intensidad aumenta antes de aparecer un nuevo motivo de estimulante lirismo, en el que analistas confirma la inspiración italianizante. Una pieza comenzada en Nohant, uno de sus refugios, durante el otoño de 1845, trabajo que le ocupará algunos meses y con el detalle a mayores de que el músico recurrirá a una tonalidad inusual, con el añadido de convertirla en una escritura incomparable. Un cuadro lírico de vivacísimos colores que conservan esa familiaridad italianizante, refrendada por apuntes de tintes impresionista que anuncian épocas venideras. Para redondear perfiles, habría quien consideraría la  Barcarola como el mejor Nocturno salido de su firma

George Gershwin- Rhapsodie in Blue-, tratamiento para cuatro manos según Henry Levine, una sugerencia de Paul Whiteman, con el que en un principio no se sentía especialmente interesado, queda ese acercamiento al mundo del jazz y Gershwin comenzó por los tanteos en versión para dos pianos, a comienzos de 1924, y durante ese meditado proceso, Ferde Grofé se había instalado en su apartamento neoyorquino, cercano al del compositor de esta obra. Como arreglista de Whiteman, Grofé se haría responsable de la orquestación de esta perla concertante, hoy en día verdadera obra maestra que sirve para todo tipo de usos. Aquella orquestación se realizaría de forma pausada a pesar de que la urgencia apremiaba. El primer ensayo general de la Rhapsodie in Blue, tuvo lugar en la cita de una velada en el Palais Royal, en la que asistieron como invitados Walter Damrosch, W.J. Hendeson (crítico musical), Edwin Hughes (pianista y profesor); Victor Herbert, Leonard Liebeling (editor musical, del Musical Courier, Pitts Sanborn (especialista en música contemporánea), y H. O. Osgood (editor del Musical America). Un momento que sirvió para la presentación pública de Gershwin, por medio de Whiteman, ante un público perspicaz e interesado, lo que trajo como consecuencia la insalvable disparidad de criterios entre tanto agudo sabueso. La historia vino a demostrar que las opiniones positivas se llevarían la palma. Para Sanborn, la opinión se resumirá en las palabras: No es que me sintiera encandilado por los temas o la ejecución, pero el asunto tenía fuerza y empuje. Whiteman en ningún momento se sintió descorazonado, estaba seguro de la  Rhapsodie in Blue, sería un éxito por absoluta suficiencia, un mazazo merced a su sólido magisterio por lo que para asegurarse de su seguridad, invitó a un almuerzo colectivo con parte de los asistentes que se dieron cita en aquel estreno.

Ramón García Balado

28/07/2025

Quintacorda Ensemble y otros colaboradores para Peregrinos Musicais, en A Praza de Mazarelos

 Praza de Mazarelos, Santiago de Compostela


Concierto en A Praza de Mazarelos con el protagonismo de Quintacorda Ensemble, Sergey Arutunyan, Ilona Timchenko, añadiendo la participación de Yuri Golubev- contrabajo-, Jeroen Der Herder- chelo- y la pianista Evelina Vorontsova-día 30 a las 20´00 h-, para un programa a repartir entre obras de W.A. Mozart y F. J. Haydn.   Wolfgand A. Mozart, con el Concierto para piano, en La M. 414, en sus tiempos Allegro, con cadenza  de IlonaTimchenko; Andante  y Allegretto, siendo solista la  directora del evento, responsable del mismo desde su primera convocatoria, una pianista de la que recordamos una impresionante interpretación de la temible Sonata Op. 106, en Si b M. (Hammerklavier), de Beethoven, en el Paraninfo da Universidade, igualmente por el trío que compartió  con la chelista  Barbara Switaska y la violinista Elina Viksne, el Trío Magri. Fue la primera en abordar los 24 preludios y fugas, de D. Shostakovich y la integral pianística del apreciado Antón García Abril. Obtuvo el Premio del Concurso Abstract Securities Landor (2007), logrando un contrato con la firma Lardon  Records, manteniendo una regular presencia en certámenes y festivales desde la Musikverein Wien; el Concertgebouw (Amsterdam); la Gran Sala del Conservatorio de Moscú. El Concierto K. 414, primero de una tríada, inaugura la serie vienesa de los seis grandes para piano y orquesta, compuestos entre 1782/86, y que alcanzan el climax  por su multiforme agógica, por la variedad de sus formas y los problemas técnicos. Este concierto será definido por Hönig como perfecta música de divertimento vienés, representando un modelo de gracia y poesía. Destacan las maravillosas virtudes que se muestran en la inagotable invención temática, además de la expresión favorecida por la luminosidad de la tonalidad, en La M., merced a un diálogo variado ya desde el Allegro, con su melodía central y el entusiasmo que nos propone, aspecto realzado por el estudioso Rattalino. La  serie de los tres primeros conciertos, se escucharon en público a finales de 1783, bajo el reclamo en forma de suscripción, con vistas a su publicación inmediata. Para Alfred Einstein, bastaría con saber que el salzburgués quería ofrecer al público tres obras- K. 413; K. 414 y K. 415-, tres géneros completamente diferentes en lo relativo a la idea de concierto, distintos en cuanto a la tonalidad, pero típicos en el ámbito de cada una de ellas. Desde un primero pastoril e ingenuo, pasamos al actual más poético y amoureuse y el último brillante y convencional.

El Adagio para violín y orquesta en Mi M. (destinado al Concierto K. 219), también de Mozart, es obra de un músico de veinte años, un trabajo para cuerda, flauta y trompas, que tendrá edición en 1801, solista en esta sesión, será Aleksander Arutunyan, resultando un trabajo en forma de Adagio de concierto a modo de pieza aislada, en medio de muchas otras de talante religioso, compuestas de obligado en Salzburgo, en 1776; las noticias sobre ella, llegarán a través de una carta destinada a su prócer Leopoldo, pendiente de su evolución y de sus obligaciones. Wyzewa y Saint-Foix, opinarán que a causa de su sencillez, el nuevo Adagio es sin duda alguna una de las obras más características de un precoz genio, en ese magnífico período de exaltación creativa. Carli Ballola y Parenti, se afirmarán en los valores de una pieza que, por su cantidad más lineal y estrófica, además de su personal concisión- dentro de la innegable aceptación de una complejidad al dictado- sabrá corregir ciertos yerros exaltados  líricos, previsibles en el fragmento original.  Brunetti, estudioso de la pieza, le dejaba la sensación de demasiado rebuscada en sus refinamientos, pero no pasaban de ser personales acepciones. Una pieza que en lo esencial, podría parecer demasiado compleja para los violinistas de la corte. Los seis conciertos para violín, de Mozart, el virtuosismo no resulta exagerado, sino más bien propicio para el resultado final de las obras, desde la excelencia musical a la concepción formal,

Franz Joseph Haydn-Concierto para violín y orquesta nº 1, Hob, Vlla.I, en Do M., en el que destacará como solista Sergey Arutunyan, como representación de Portugal y miembro de Quintacorda Enssmble. La obra de Haydn, resultará la más divulgada del total de cuatro, figurando en el Entwurtf- Katalog, a anotación del maestro, padre de la sinfonía y los cuartetos de cuerda, la anotación Concerto per il violino fatto per il Luigi, es decir, para Luigi Tomasini, el apreciado primer violín de su querida orquesta, del que acabará diciendo tiempo después, que nadie sabía interpretar mejor que él sus Cuartetos de cuerda- auténtica proa de un género que dejará nutrida escuela. La orquesta acompañante está compuesta exclusivamente por cuerdas, obra del año 1761 o quizás un poco después, revelando todavía ciertos rasgos preclásicos, sobretodo en la manera de tratar de forma un tanto arcaica, la actitud de alternar el solo  y el tutti, ya el Allegro moderato, tiene estructura tripartita  en lo que parece como una forma de sonata primitiva. El Adagio, en la subdominante Fa M, destaca la claridad de la línea melódica del solista, con acompañamiento en pizzicato, al modo de una serenata italiana, que nos lleva al Finale Presto 3/8, con un alarde de preciosismo.

Ramón García Balado

27/07/2025

Iakov Zats, Yuri Golubev y Evelina Vorontosva, en Peregrinos Musicais

 Praza de Mazarelos, Santiago  de Compostela


Concierto en A Praza de Mazarelos dentro de las actividades de Peregrinos Musicais- día 29, a las 20´00 h-, con el protagonismo del viola Iakov Zats, el contrabajista Yuri Golubev y la pianista que ya tuvimos ayer, Evelina Vorontsova. Iakov, estudió en la Escuela del Conservatorio de Moscú y en el Tchaikovski de la misma ciudad, antes de probar en Italia en la Fondazione Arena de Verona, en un amplio período, integrándose como miembro de la O.S. G.Verdi (Milán) o la O. F. Toscanini Parma, la Mahler C.O. siendo director de la O. de la Universidad de Milán Bicocca. Su compañero Yuri, con estudios en el Conservatorio de Moscú, muestra un destacado interés por las formas jazzísticas, en perfecta familiaridad con las formas clásicas.

Un programa en el que no faltarán arreglos de Fritz Kreisler, sobre  un Andante cantabile de P. I. Tchaikovski y el Dvorak procedente de un spitiual negro, que no remite al Largo de la Sinfonía del Nuevo Mundo, la nº 9, en Mi m. Op. 95, estrenada en el Carnegie Hall, bajo la dirección de Anton Seild, su obra típicamente americana cuyo mito en forma de leyenda, se inspira en el poema de Longfellow Canto de Hiawatha, que devendrá con el paso de tiempo en la popular canción Going home, destacando el intenso arabesco de los instrumentos de maderas.  Fritz Kreisler, austríaco con residencia en los Estados Unidos, fue artista adulado por aficionados y compositores, no en vano para él compusieron Elgar, su concierto para el instrumento- el violín-; Ysaÿe, quien le dedicó la sonata para violín solo (Op.27 nº 4); Martinu, por la Rapsodia checa o Rachmaninov, en sus Variaciones sobre un tema de Corelli. Violinista de una sonoridad calurosa y sensual, merced al ritmo que le animaba, en esencia, uno de los grandes privilegiados, que sabría otorgar un sello personal a cada obra que abordaba.

Manuel de Falla- Siete canciones populares- auténtico capricho para los cantantes y perfectas en su adecuación en su traslación instrumental. Piezas que van desde El paño moruno a la Seguidilla murciana; Asturiana; Jota; Nana; Canción y el Polo, destinadas su estreno el 14 de enero de 1915, en el Ateneo de Madrid, con la voz de la admirada Luisa Vela, acompañada por el propio compositor, en una sentida dedicatoria a Mme Ida Godebska. Para Jaume Pahissa, las piezas tendrían su origen en el momento en el que una cantante española, había participado en el montaje de La vida breve. Luisa Vela, en su haber, había tomado el rol de Salud, en La vida breve. En los entresijos familiares, Ida Godesbka, era la compañera de Cipa (Cyprien Godesbky), cuya hermana Misia, se había casado con el pintor José Mª Sert, igualmente amigo de Falla, y las letras de estas canciones, aunque tradicionales, recibirán un tratamiento dentro de su estilo muy reconocible. Las piezas no suponen un ciclo, sino que acentúan el contraste, siendo la secuencia cuidadosamente estudiada, con mención especial por su popularidad a la Jota y al Polo.


Sulkan Tsintssadze
- Horumi-, es un compositor georgiano que destacó como chelista y que estudió en Tiflis, con Konsatatin Minyar  Belorucker y en el Conservatorio Tchaikovski, con Semyon Maveyevich llegando a colaborar con formaciones como la CSSR State S.O.;  como clave de referencia, mientras se dedicaba a componer un cuidado repertorio de obras camerísticas y orquestales, obras como el Séptimo cuarteto de cuerdas- a la memoria de Béla Bartók-; la serie de fantasías líricas, como la realizada a través de la ópera de Dolidze, Keto y Kote, incluso la tomada de Porgy & Bess, de G.Gershwin; Tchonguri; las 16 miniaturas o Sachidrev.

Béla Bartók- Danzas folklóricas rumanas-, en sus variantes sobre la misma temática que alcanza a las danzas rumanas para piano O. 8, los bailes que las inspiran quedarán ancladas en las Danzas populares rumanas de Hungría del propio autor, cada una con su propio sello. Algunas compuestas en 1915, dedicadas a Ion Busitia, quien le ayudaría en bastantes de las labores de investigación, profesor del Instituto en Belényes (hoy en Beius, Rumanía), el éxito y el estilo del conjunto de este estilo de danzas y bailes, pueden compararse precisamente con las Danzas españolas de Manuel de Falla, compuestas durante ese período y escritas con la misma tensión melódica de inspiración  folklórica, aspectos que en la búsqueda de afinidades, nos acerca a Karol Szymanowski, Igor Stravinski, un trazado que hará posible la orquestación posterior de muchas de esas piezas. Sellos húngaros como Hungaroton, hicieron posible la divulgación del material surgido en aquellos años, que tendrá refrendo en otros de notable protagonismo en el resto de países.

Joaquín Turina- Jeudi Saint à Minuit-, el Turina de Sevilla Op. 2, para piano, obra compuesta en el verano de 1908, estrenada por el autor en la Sociedad artístico-musical de Sevilla, en 16 de octubre del mismo año, mientras que casi al tiempo, Ricard Viñès tocaba en el Ateneo de Madrid, los dos últimos números tal cual haría en París en mayo de 1909. Una obra que íntegramente, se presentó en Madrid por Turina, en noviembre de 1912, Un primer tiempo, Bajo los naranjos, que para él, sería un recuerdo de una etapa en Chiclana. El Jueves Santo a medianoche, resultaba la expresión de un sentimiento sevillano que no había conocido en esa ciudad, hasta que se marchó de ella, una página de seguro y bello efecto que haría recordar La noche de ronda, de Rembrandt. El tercer tiempo, tendría por nombre La Feria, distanciada de los dos tiempos anteriores.

Astor PiazzollaLe Grand Tango-, el hombre en su magnificencia artística dudoso siempre de sí en cuanto a su importancia, a sabiendas de que le tocó en suerte ser uno de los reconocibles innovadores en su dilatada carrera, según iban surgiendo las propuestas claramente definidas. Piazzolla, descreído, pondrá en solfa su real importancia, a pesar de lo que su figura siempre supuso. Responderá a la pregunta de si ¿La suerte mimó a Piazzolla? No siempre, dirá, la varita mágica lo puso de pibe en la orquesta de Anibal Troilo, y no puede haber escarapela que ésa en los caminos del tango. Pero si de suerte se trata, habrá que convenir en que la creación del Ócteto de Buenos Aires, de 1955, no tiene la escenografía más favorable.

Ramón García Balado

Concierto de alumnos del LXVIII Curso de Música en Compostela

  Hostal de los RR.CC., Santiago de Compostela Concierto de alumnos del LXVIII Curso de Música en Compostela en el Hostal de los RR.CC- dí...