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23/01/2026

Souvenir impressionniste con la Banda Municipal, dirigida por David Fiuza Souto

Teatro Principal, Santiago de Compostela


Pinceladas francesas para el concierto de la Banda Municipal dirigida por su titular David Fiuza Souto en el Teatro Principal- día 25, a las 12´00 h-, con una selección de cuatro obras de maestros de la escuela francesa testimonio de una época y unos estilos atentos a cuidado de la paleta orquestal por sus recursos tímbricos y que recibiremos en el conveniente arreglo para los recursos expresivos de nuestra Banda Municipal.  André Caplet, quizás el menos conocido del grupo aporta Legende (1903), obra en la que prevalece el protagonismo del saxofón. Caplet (1878/1925), había sido ganador de un prestigioso Prix de Rome (1901) y había iniciado su carrera como director de orquesta en el Odeón de París, para continuar en Boston y en la Opéra de Paris. Muy relacionado con C. Debussy, colaboraría con él en el estreno de El martirio de San Sebastían, además de en otros proyectos como los dedicados en preferencia a los géneros camerísticos. Brillante orquestador, tuvo un destacado protagonismo en su labor con obras de su amigo Debussy, como Children´s corner; La boite à joujoux; o la citada Le martyre de Saint Sebastien y transcripciones como La Mer e Images. Ejemplos serán Las tres piezas en estilo antiguo (según Lully), para violín y piano; los dos Divertimentos para arpa o el Cuarteto fantástico para arpa y cuarteto de cuerdas. Había sido alumno de Henri Woollett(contrapunto), de X. Leroux (armonía), Ch. Lenepveu (Composición y fuga) y P. Vidal, en acompañamiento, acercándose ya desde sus comienzos a las tendencias impresionistas. En una tendencia más liberada al margen de modismos restrictivos, siendo un voluntarioso innovador en temas como el uso del arpa y de instrumentos en la cuerda de saxofones, evitando corrientes ya manidas, sorprendiendo por su atrevimiento en obras como Le pain cotidien, sobre quince vocalizaciones que incorporaban una técnica moderna de canto o en Les fables de Lafontaine, por el tratamiento del ideario prosódico y el sentido del humor marcado por el uso de intervalos muy distintos. Destacó su etapa de estancias en la Abadie de Solesmes, que le permitieron descubrir y ampliar sus conocimientos en las formas del canto llano, una nueva aportación a su concepto de libertad y de una expresión melódica siempre original, muy anterior a la que investigadores posteriores añadan ya dentro de las llamadas corrientes ilustradas. Fue director de la Opéra de Paris (1919), de los Concerts Lamoureux (1920) y de los Concerts Pasdeloup (1922).

Claude Debussy- Petite suite-, obra escrita para piano a cuatro manos, sin mayores pretensiones, sería orquestada por Henri Büsser (1907) y presentada en los célebres Concerts Lamoureux, en versión del autor. Pieza de especial encanto que escuchamos en sesiones de concierto con regular frecuencia, en el reparto de sus distintos tiempos. En barco, marcado por sus ondulaciones en estilo de barcarola, destacando dos temas que se reparten con dulzura y regularidad, dentro de una armonización sencilla y refinada. El Cortejo, pieza en  continuidad, observa cierto rebuscamiento afectado gracias a sus terceras paralelas y la serie de discretas síncopas, que solo cobran aliento en el final. El tercer espacio, un Minueto, nos deja una actitud melancólica que remite vagamente al estímulo de los ballets típicamente románticos, con apoyatura en arcaísmo poco disimulados y así hasta situarnos en el Ballet, pieza en forma ABA , que en la parte intermedia aporta un estilo de vals de aire popular, que se acerca sin disimulo a lo que se conoce como bourrée, pieza de danza de influencia tradicional, que nos ubica en las esencias del folklore francés desde la época del Renacimiento, marcado en su presentación y desarrollo por sus saltos de cuarta. En la repetición, el tema del vals, realza su confirmación como contrasujeto, para fundirse con el tema inicial en la cuerda. En conjunto, un capricho danzante que cumple a gusto en cualquiera de las posibles versiones, desde la original para el piano o la orquestal, que no será un ejemplo único dentro de su estilo creativo.

Maurice Ravel-Ma mère l´oie- un ballet enigmático y curioso al que no podemos resistirnos  y cuyo estreno se conoció en la Salle Gaveau, en abril de 1910, interpretado por Germanini Durony y Jeanne Leleu. Un  Preludio pianissimo, ayuda a crear la necesaria atmósfera con instrumentos de metal y madera en permanente diálogo, para pasar a la Pavana de la Bella durmiente del Bosque, pasaje lento y embriagador que ofrece la figura del hada Benigna, que acuna los sueños de la Princesa, destacando el protagonismo de la flauta y la respuesta del clarinete, con respuesta de otros instrumentos que ocultan el modo eolio. El diálogo de La Bella y la Bestia (tempo di vals), requiere una verdadera adaptación de medios expresivos para lo que será una versión para banda, por los rasgos en uso, una prueba genuina de posibilidades. Pulgarcito (Muy moderado), nos traslada al corazón del bosque, con abundantes cambios de compás, y un protagonismo de oboe y corno inglés que describen el canto de los pájaros. Laideronnette, Emperatriz de las pagodas, pieza extraña y una de las más curiosas del autor, utiliza el modo pentatónico en un humor pleno de colorido ambiental, un apunte en lo estético de La serpentina verde, de Madame Aulnoye. La flauta piccolo ocupa un gran espacio, al igual que el xilofón. El jardín mágico (Lento y grave), nos devuelve a la luminosidad entre pájaros con sus cantos, mientras el Príncipe Encantador despierta a la Princesa con un beso. Un reino de múltiples esplendores que compendian el relato.

Darius Milhaud- Le Boeuf sur le toit- muestra de la capacidad productiva de este miembro del Grupo de Les Six, uno de los más prolíficos por la cantidad y diversidad de obras, sobresaliendo su agudo sentido del humor y enfoque del tratamiento armónico, que le llevará a intuir la práctica politonal en obras como Saudades do Brasil, y la vocación mediterránea traducida en su gusto por la claridad melódica y el sentido de la proporción. Su espíritu alerta y abierto, llega a incorporar influencias jazzísticas, precisamente en obras como Le Boeuf sur le toit, compuesta en colaboración con Jean Cocteau o en obras como La creation du Monde (1923), para 23 instrumentos, por la inflexiones melódicas propias del jazz, sobretodo en el color de los instrumentos, observables en páginas que le acercan con un poco de imaginación a Igor Stravinski. Otras obras en una onda distinta, le sitúan en el contexto de su Provenza natal, como la Suite Provenzal y el Carnaval d´Aix. Sus hallazgos en el campo de la politonalidad, trascienden la perspectiva de su legado.

Ramón García Balado

16/01/2026

David Fiuza Souto: XVIII Concurso galego de composición, con la Banda Municipal

Teatro Principal, Santiago de Compostela


Vuelta a casa y a la dirección con la Banda Municipal, de David Fiuza Souto, para un programa dedicado al XVIII Concurso Galego de Composición, en el Teatro Principal- día 18, a las 12´00 h-, en el que se incluyen obras de José Bugallo Senra, León Durán, Óscar Musso Buendía, Sergio Rodríguez Gutiérrez y J.L. Represas.  David Fiuza Souto, es también clarinetista y cuenta con estudios de banda en la Hogeschool Muziek Zuyd, de Maastrich,y un grado Superior de Dirección de Orquesta y Coro, en el Conservatorio Joaquín Rodrigo (Valencia). Fue director de formaciones como la Banda Sinfónica del CIM La Armónica (Buñol); la Federación Galega de Bandas; la Artística de Merza; la Xoven 430 (Vigo), mientras ejerció la docencia en el Conservatori Superior de Les Illes Balears, siendo titular de nuestra Banda Municipal, de la Gran Canaria Wind Orchestra y la Banda Sinfónica Galega.

León Pedro Durán Viso, tendrá en atriles Bodas de sangre,, galardonada en el I Concurso Int. de Composición  Emili Giménez Bou, convocado en Cullera, con un jurado presidido por Ferrer Ferrán, y que en su estreno dirigió él mismo con la Banda Sinfónica del Ateneo Musical de Cullera, antes de que J. Rafael Pasqual -Vilaplana la interpretase en Bilbao, con la Banda Municipal, de la capital vasca, para repetir en el Teatro Monumental de Madrid y en Barcelona con la Banda Municipal, también dirigida por Pascual-Vilaplana. Leon Durán Viso, se especializó en trompa, antes de completar estudios  en el Conservatorio Superior Manuel Massotti Little (Murcia), teniendo como maestros a Javier Pérez Albadelejo (composición); Álvaro López Sánchez (orquestación); Brian Santiago Martínez (tecnología musical); Joaquín Martínez-Oña (armonía) y Fernando Andreo,  en contrapunto. Realizó cursos con Óscar Navarro, David Cerrejón, Eduardo Nogueroles, David Winkler y Teresa Catalán. En su catálogo, destacan obras como Aires galegos, para la Banda Municipal de Pontevedra; Mariñán, que sería estrenada por Narciso Pillo; Metamorfosis sobre o Himno Galego, para un jurado presidido por J.A. Pina, Andrea Loss y J. l. Represas, cuyo estreno dirigió Miguel Romero Llopis; Ao xeito de foliada, sería estrenada por la Banda Municipal de Santiago, para continuar con Oda a la música, sobre texto de Gerardo Diego, para la O. S. del Conservatorio de Murcia y  el Coro Maestro Gómez Villa, con dirección de Virginia Martínez, ganando el curso pasado el Premio Rector Universidad Loyola, con su obra orquestal Obertura Romántica.

 José Bugallo Senra- Gallaecia- su obra en programa-, fue galardonado en el V Certamen Provincial de Banda da Deputación Provincial de Pontevedra, una obra en cuatro tiempos sin solución de continuidad, con expresas influencias de las tradiciones árabes, irlandesas, el flamenco y temas tomados de la herencia autóctona. Un compositor que se formó como flautista y pianista, en Pontevedra y Vigo, probando con bandas de nuestra Comunidad Autónoma, tras estudiar en el Conservatorio de Lalín. Óscar Musso Buendía , aporta Sons da Terra, músico con raíces en Héctor  Vega, y que llega a esta convocatoria por méritos propios, tras obtener el Diamond Prize Word Artistry Music Award, un artista que ha dinamizado otras experiencias en agrupaciones como su Grupo Folk, dejando trabajos como Mediterraen dances. Artista que profesionalmente, se arraigó con el Teatro Mira de Amescua.

Sergio Rodríguez Gutierrez- Metamorfosis sinfónicas (en estreno)-es un compositor con estudio en el Conservatorio Superior de Sevilla, especializado en flauta travesera, obteniendo las máximas calificaciones, bajo la asesoría de Francisco Javier López, asistiendo en ampliación al aula de Vicent Morelló (Real Orquesta Sinfónica de Sevilla) y de Mónica Raga (Orquesta Sinfónica de RTVE), realizando ampliación de conocimientos con maestros como Jacques Zoon, Julia Gallego, Sarah Louvion, Jan Ostry y Philippe Bernold, ganando certámenes como el Primer Premio del Concurso Solistas de la Orquesta Filarmónica de Sevilla, con el que interpretaría el Concierto para flauta de Jacques Ibert: también el Premio Fin de Grado de Enseñanzas Profesionales de Música de la Comunidad de Madrid. Realizó un master universitario de Educación Secundaría en la USC (2020/21), destacando su dedicación en preferencia al ámbito docente, con trabajos realizados en la Escola Municipal de Música de Santiago, al tiempo que realiza programas de doctorado en Historia, en la USC, investigando sobre un tema tan sugestivo como la Música de Salón en Galicia, entre 1877/1936, en su caso, bajo la asesoría de Montserrat Capelán.

José Luís Represas- Cabaleiros  de Santiago. Obra en cartel-, natural de Xinzo de Limia, habitual por las obras que regularmente se eligen en estas programaciones, había comenzado sus estudios en la Banda de Música Xuvenil de Xinzo, con el maestro Guillén, siendo licenciado con estudios Superiores de Composición, saxofón y gaita, en los Conservatorios de Vigo y A Coruña, mientras atendía al magisterio directorial de Pirfano Zambrano y Enrique García Asensio. Dirigió Bandas populares como O Rosal Ponteledesma, Muimenta de Lalín, Silleda, con la que ganó la mención de Honor, en la sección especial de Certámenes de Pontevedra, en el año 2005, a la que se  añadirá el logrado con el honorífico de Pontevedra, de 2007. Es fundador de la Agrupación Instrumental de grupos de cámara Reveriano Soutullo, del Cuarteto de saxofones Selmer  e invitado de bandas como la de Ciudad de Valencia, Municipal de Ourense, al tiempo que colabora con músicos como J. Antonio Campo, Javier Galán, Marcos Represas, Amanda Serna, Paco Sánchez, Esteban Batallán o Teresa Novoa. Dirigió en Toulouse los arreglos para el espectáculo Hispanias míticas, con más de 150 participantes. Disfruta de labores como director en A Coruña, y su obra Cabaleiros de Santiago, fue estrenada en Madrid  en 2002 logrando la consideración de convertirse en obra obligada en convocatoria y certámenes de concursos. A pedra da serpe, otra de sus importantes obras, alcanza similar consideración en la relación de su catálogo, obra finalista del Concurso de Composición Xunta de Galicia (2009)

Ramón García Balado

03/01/2026

Concierto de Reyes con la Banda Municipal

Teatro Principal, Santiago de Compostela


Matinal de Reyes con la Banda Municipal en el Teatro Principal- día 4, a las 12´00-, dirigida por Casiano Mouriño Maquieira,  con un programa propio para las fechas en el que Johann Strauss II; acapara la atención casi en exclusividad a excepción de un par de piezas, Christmas Festival (1852), de Leroy Anderson,  compositor norteamericano especializado en géneros ligeros y que recibimos en transcripción de E.W. Smith, un músico que compuso lo más señero de su legado para la histórica Orquesta Boston Pops, que llegaría un largo período de estas formas de entretenimiento sin aparentes atenciones mayores, compositor que había tenido como maestros a Walter Spalding, W.C. Welman, Edward Ballentine, y en orquestación a E. B., Hill y Walter Piston, además de ser un excelente organista, tras formarse con Henry Gideon. Albert Korbin, aporta una pieza tan curiosa como Santiago (vals), en arreglo de P. Lamas, pieza procedente de un cuarteto con clarinete, que tendría una aceptación pública considerable. El resto de la sesión, se la queda Johann Strauss II, con piezas de popularidad notable, siempre proclives a recibir los arreglos más diversos y que en esta matinal se confirman. Hablaríamos de la inmarcesible An der schönen, blauen Donau (Por el bello Danubio azul) que tendrá la firma de M. Tamanini, para continuar con Auf Der jagd (polca schnell), según la visión de D. McLain; Trish- Trash- Polca, electrizante como pocas, en la perspectiva de R. Niese; Thunder and Lightnig (Polca), en arreglo de J. Glenesk y Éljien a Magyar! Polca schnell, de nuevo con R. Niese.

Johann  Strauss II, para significar toda una época, hay una fecha que eclipsa a todas las demás, el 15 de octubre de 1844. Esa noche Johann Strauss II provocó la cólera musical de Viena- y en aquellos días puede decirse que todos los habitantes sentían la música-, atreviéndose a aparecer por primera vez como director de orquesta, respaldado por un nombre que se había hecho famoso en el mundo gracias a su ilustre padre. No es de extrañar, por  tanto, que muchos vieneses insistiesen en decir que el hijo iba a explotar el nombre de su padre y una reputación que no poseía sus aptitudes musicales. Para sostener su punto de vista se apoyaban, convencidos, en los  programas donde su nombre aparecía seguido de las palabras, el menor o hijo, con letra muy pequeña.  Sin embargo, la competencia contra su padre era muy dolorosa para el muchacho de diecinueve años, pero no podía elegir. La deserción de su progenitor, abandonado a su madre, y la disminución constante de las entregas de dinero, por parte de Johann padre, le forzaron a ello.

El joven Shani- su apelativo de lucha-, nos mostraba a un músico completo, mucho más perfecto que su padre cuando tenía su edad. Había progresado grandemente en el violín y tras estudiar con Amon, lo haría con Kohlmann, maestro de baile del Karl Theater, mientras estudiaba composición con Hoffmann y contrapunto con Josef Drexler, famoso maestro de capilla y organista, quien no era tan riguroso como podía sospecharse, dada su condición, ya que componía obras como comedias de estilo: Maiden from the Fairy World. El joven Schani poseía ya un bagaje de buena escuela, uniendo el atractivo de la habilidad creadora de su padre y la música de un futuro que presagiaba glorias que llamaban a las puertas. La posibilidad de ofrecer música en público en los teatros tendría como dificultad insalvable la disposición de una licencia que habría de pasar por las sesiones en los cafés, donde se reunían los músicos de Viena, selecciones obligadas que no parecerían dejarle suficientemente satisfecho. Schani, en medio de estas vivencias, procuraría dejar ocultas a su padre estas aventuras poco ilusionantes. Viena estaba dominada por una autocracia y sus habitantes procuraban distanciarse a las exigencias imperantes, en una ciudad soliviantada por los intereses más enfrentados. Muchos sostenían la actitud de Johann Strauss II, por su gran talento  artístico, sin necesidad de mantener la debida fidelidad al padre. Un brecha generacional que traerá un mundo diferente. Otro de los grupos, en minoría, se mantenía en silencio ante el tumulto. Schani haría su entrada de forma entusiasta en ese mundo renovador, en las formas de música de salón, escasamente inferior en elegancia y fama al renombrado Spersaal, donde su padre tocaba, pero que acabaría con la reconciliación entre ambos, después del triunfo de Shani, en una sesión en la que se puso en atriles una obra como Lorelei-Rheinn Klänge, uno de los mejores valses del padre, con los asistentes emocionados y conmovidos. Años de Francisco José, en medio del imperio Austrohúngaro, que ocupa desde Lanner a Lehar. Para ser exactos, Francisco José gobernó hasta la muerte de Johann Strauss. Fueron esos compositores los que con su música, unieron a amplias divergencias raciales, que constituían el conglomerado del Imperio en sus años finales, reaccionando de común acuerdo, viviendo como fuera posible entre espumas de champaña, en un mundo regido por el compás del vals vienés. Solamente en la música que fluyó desde Viena durante todo el siglo XIX, pudieron las minorías raciales del Imperio hallar la base para su unificación y su concordia, Materling, trágica novela de Claude Anet, diría que Viena debía mucho a los compositores de valses. En las operetas que han llevado a cabo el espíritu de Viena por el mundo, todo ocurre con ritmo de vals. En la vida de Shani, habría una mujer, Henrietta Treffz, nacida en Viena y una dotada cantante, cuyos estudios fueron costeados por la corte de Sajonia, haciendo su presentación a los quince años en la Ópera de Dresde, que supondrá el inicio de una carrera de gran prestigio.

Ramón García Balado    

19/12/2025

El cascanueces, de P. I. Tchaikovski, ballet con la Banda Municipal

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


Concierto en el Auditorio de Galicia- día 21, a las 12´00-,  con el ballet de P.I. Tchaikovski, con la Banda Municipal de Santiago dirigida en lo artístico por Casiano Mouriño Maquieira y Diego Lardín, en los aspectos coreográficos que nos invitan al Cascanueces Op. 71, en dos suites, según arreglo de Diego García. Un Concierto navideño que sugiere el mundo de magia que nos envuelve para esas fechas P. I. Tchaikovski, se había embarcado hacia 1890, en un proyecto que le llevaría a los Estados Unidos, tras el éxito logrado con El lago de los cisnes, ballet en el que sentarían plaza figuras de la danza clásica como Ana Pavlova y Galina Ulanova, aunque su aceptación resultase ciertamente relativa, siendo una verdadera catarata de valses, czardas y otros números de reconocido arraigo, nuestro músico trataba de inaugurar el Carnegie Hall, respondiendo al encargo de Lücien Guitry, quien le había encargado una escena para Hamlet y el Teatro Mariinski, de San Petersburgo, un par de piezas: una ópera en un acto Iolanta y este ballet Casse-Noisette (El cascanueces). Según comentaría su estimado hermano y biógrafo Modesto, comenzaba a agotarse con claras muestras de deterioro físico en aspectos como un claro encanecimiento y problemas de la vista, a la par de problemas de movilidad. En ese 1891, se dará a conocer este ballet en dos actos y tres cuadros. Marius Petipa, el gran coreógrafo, había escrito el argumento basándose en una adaptación de Alejando Dumas, tomando la leyenda de Hoffmann : El cascanueces y el rey de los ratones, para algunos críticos, el mejor de sus ballets aunque no fuese el más popular, resultado de la serie de números musicales que iban desde una danza china a la danza española, con aspectos reseñables como los diálogos de flautas y fagotes, los pizzicati de cuerdas en la orquestación original; la danza árabe; el trepak, baile folklórico ruso y el volátil vals de las flores. Agradeceremos la figura de la gran protectora, Mme Nadejda von Meck, quien veló durante años por su carrera, producto de su firme admiración por el compositor. La dama que recibió el apellido por su esposo, el ingeniero Karl Otto von Meck, constructor de ferrocarriles, quiso asistirse en estas labores como protectora, una Sra de la Alta Nobleza, pero no especialmente bella, veló por su futuro artístico y profesional, aunque la relación entre ambos no pasase de lo puramente artístico,  quedándonos con lo puramente epistolar. El cascanueces fue bien acogido en su estreno en San Petersburgo, en marzo de 1892, llegando a repetirse varios de sus números, lo que le trajo como beneficio el poder comprarse una nueva casa en las afueras de Klin, casa que pasaría a su sirviente Alexis Sofronov, quien la vendería a su hermano Modesto, siendo en la actualidad domicilio en el que se encuentran todos los documentos del compositor y otros objetos personales, en lo que es un auténtico museo dedicado a su figura.

La suite de El cascanueces Op. 71 a., es obra estrenada en San Petersburgo el 7 de marzo de 1892, bajo la dirección del propio compositor. Mientras que las suites sacadas de de óperas se realizaron comúnmente después de haberlas estrenado, la de este ballet fue prevista durante la escritura de la misma, teniendo su ejecución antes de la representación del ballet. Un total de ocho números tras la pequeña obertura de la obra, que presenta una ambientación perfecta de una especie de cuento de hadas, por su atractiva ligereza. Las Danzas características, primero la Marcha, único número del Primer acto, mostrando un divertido empleo de los típicos instrumentos de metal, para continuar con danzas divertidas y pintorescas del último cuadro, en un orden ligeramente diferente al del ballet. Sucederán la Danza del Hada Bombón, que se exalta a mayores alturas por la instrumentación que tiene asignada por la idea del propio compositor, acuciadas por detalles grotescos e hirientes de los clarinetes, incorporando el clarinete bajo. El trepak, tal cual según su patrón, resulta una frenética  danza rusa dentro de los trazados canónicos, para entregarnos a la Danza árabe, acunada por efectos de cierta languidez, que sugiere un orientalismo edulcorado. La Danza china, resulta una acalorada muestra de vitalidad y fuerte colorido sonoro, aunque tal orientalismo resulte quizás gratuito y excesivo. La danza de las flautas, posiblemente la más conocida y divulgada, se expresa por medio de tres flautas, el corno inglés y el añadido de los instrumentos de metal  en la sección central. El juego de evocaciones infantiles expuestas en este pasaje, nos traslada a una conclusión con variantes ciertamente líricas y de una nobleza acorde con las demandas de esta página. El llamado Vals de las flores, aporta un tema seductor resuelto en lo musical por las trompas.  Tchaikovski en esta etapa final de su vida, conocería la recaída de sus estados de ánimo, las depresiones, que le animarían a refugiarse en su retiro campestre, rechazando importantes ofrecimientos recibidos desde Budapest, Maguncia o Frankfurt, aunque no rechazase otras invitaciones procedentes de París y los Estados Unidos. Para su hermano Modest, su mirada resultaba alarmante en lo concerniente a sus estados de ánimo que nos lo presentaba como ausente y lúgubre. Una etapa en la que dio a conocer su ópera Iolanta, hoy recuperada con cierta fortuna; o la más notable de sus sinfonías, la número 6, en Si m (Patética), mientras era víctima de estados de agitación e intranquilidad, que le condenaron a una imposibilidad de trabajar.

Ramón García Balado

12/12/2025

Javier Ares Espiño, solista de piano para Gershwin con la Banda Municipal

  Teatro Principal, Santiago de Compostela


Sesión de la Banda Municipal de Santiago con su titular Casiano Mouriño Maquieira en el Teatro Principal- día 14, a las 12´00h-, para un programa que ofrece obras de George Gershwin y Joaquín Turina, contando como solista de piano al profesor Javier Ares Espiño, para el Concierto para piano en Fa M, de George Gershwin, en arreglo para banda, completando con otras tres obras de Joaquín Turina. De Gershwin a Turina, es el reclamo de cabecera, en esta matinal en la que Ares Espiño será en reclamo por excelencia, músico que estudió con Natalia Lamas antes de ampliar con Josep Colom, Guillermo González, Luca Chiantore, Domenico Codispoli y en música de cámara con Luís Rego, y ampliar en el Centro Musical Katarina Gurska, en donde recibió asesoramientos de Alexander Kandelai y Nino Kereslidze, comenzando una extensa carrera tanto concertística como docente, con ejemplos como la publicación de la USC, dedicada a Carlos López García-Picos: Música a orillas del Atlantico. George Gershwin, tendrá el Concierto para piano en Fa M., obra en principio para orquesta y que dio a conocer poco después de la universal Rhapsodie in blue, un encargo de la O.S. de Nueva York y su director Walter Damrosh, para presentarse en el Carnegie Hall, el 3 de diciembre de 1925, compartiendo gala con otra obra de Glazunov y las Suites inglesas, de Henri Rabaud, en una cita a la que acudieron primeras figuras del arte y la cultura, aunque no lograse el éxito de la Rhapsodie in blue, pero convirtiéndose en composición de referencia en el ámbito concertante, a la altura de otros grandes maestros desde Rachmaninov, a Stravinski, Prokofiev o el propio Ravel. Un aire de cierto clasicismo que se decide por las innovaciones que le permiten su  época, en cuanto a aspectos rítmicos y armónicos, con detalles como el comienzo con un ritmo sincopado parecido al charleston- un jazz resultón y divagante-, cargado de efectos percusivos con respuesta de fagot; encadenamientos de apuntes procedentes del vals, arpegios del solista, ya desde el Andante con un guiño de blues; un tiempo sin claudicaciones animado en todos sus pasajes que presume una passacaglia, preparando la respuesta sordina de trompeta, de talante improvisado, dentro de una permanente sensación de absoluta libertad, otorgando en todo momento una concesión a la libertad de resolución, acentuada y hasta caprichosa, vía libre y meditada hacia el final Allegro, una maraña de recursos que han convertido a esta composición en un genuino recurso de imitaciones inagotable, como la posteridad supo tomar buena nota, precisamente por la recurrencia a retomar ideas utilizadas previamente en la composición, enriqueciendo con ello los recursos aportados cerrando con el uso tomado del gran motivo inicial. Gershwin impagable y que mereció el reconocimiento de Sergei Diaghilev: Un buen jazz, pero un mal Liszt. Para gustos se pintan colores y hasta esa opinión resultará una evidente subida de tono, y para redondear, no dejaremos de evocar a Maurice Ravel, más próximo de lo que sugieran las comparaciones.

Joaquín Turina, una Marcha militar (1911), obra de juventud y de las que compuso en este género, dejando modelos como La marcha fúnebre al Señor de la Pasión, poco antes de estrenar La procesión del Rocío, siempre obligados encargos y que en este caso dedicará a Manuel Valdivia Cervantes, pieza que pondrá en atriles el Regimiento de Granada, dirigido por Francisco Damas,  las obras de semejante planteamiento, ocuparán un espacio secundario entre su amplio y cuidado catálogo, en las que precisamente sobresalen las otras dos composiciones elegidas, piezas que con cierta frecuencia ofrece nuestra Banda Municipal, las Danzas fantáticas Op. 22, en transcripción de J. McLain, integradas por Exaltación, Ensueño y Orgía, piezas para orquesta compuestas a finales de 1919 y comienzos del año siguientes, para estrenarse en el Teatro Price, dirigidas por el insigne maestro Pérez Casas, con la Orquesta Filarmónica, e inspiradas en la poética de José Mas. Exaltación se abre con un motivo de perfiles rítmicos  que podrá recordar a El aprendiz de brujo de Paul Dukas, a partir de un ritmo sincopado en los bajos, con una danza en 3/8,  seguido de una copla de jota con una tema en terceras y ascendente por grados conjuntos, Exalta precisos apuntes en clímax, hacia un escueto Vivo en forma de puente, revisando así ideas anteriores. El Ensueño, con una entrada sin ambiciones, usa el compás típico de 5/8, que se resuelve en una atractiva melodía con sentimiento popular y etéreo y hasta tiznado de ingenuidad, con sección central en 6/8, quizás un arrebato de hispanismo refulgente hacia una coda en ppp. La Orgía, puro brío y energía desbordante con un temple agitanado que sugiere un estilo de farruca, con un entusiasmo arrebatado y que se confirma en el segundo motivo, para conducirnos a una recapitulación elaboraba en una coda deslumbrante. Joaquín Turina, encariñado con las piezas, escribirá casi de inmediato la versión pianística con excelentes resultados que reflejan la actitud del propio compositor.

Dos piezas de La procesión del Rocío Op. 9 (1912), en arreglo de Alfred Reed, Triana en fête y La procesión, obra para orquesta, estrenada en el Teatro Real madrileño, por la Sinfónica de Madrid dirigida por el maestro Enrique Fernández Arbós, clave en la evolución de su carrera, ya liberado de influencias y ataduras, una obra de la que hará su versión para piano, una especie de poema- fantasía, divida en dos partes: Triana en fiesta y La procesión, sobresaliendo su carácter poemático y peculiar por su valor descriptivo realzado por su edición francesa, en la que se incluía un guión argumental. Una obra que cobra aliento desde la viola de entrada que pasa de inmediato al chelo, creando un espíritu de seguidillas  brillante y jubiloso, dejando espacio a un apunte de copla por parte de oboe, probando con un toque curioso que evoca un garrotín. Nuevas sugerencias sin solución de continuidad hacia sones propuestos por la flauta (dulzaina); el tamboril (caja) que presumen la cercanía de un cortejo, en un aire de de canto insinuado por la cuerda grave. El tema procesional pugna por imponerse desembocando en un aire de seguidillas que poco a poco se desvanece.

Ramón García Balado

18/11/2025

Quiquemago: Juego de cartas con la Banda Municipal

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Matinales con la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira,- días 20 y 21- para un trabajo diseñado Enrique García Vivanco y Ana López Cenizo,  con la moderación del Quiquemago, entre juegos de naipes y apuntes musicales variados destacando obras de Scott Joplin, tradicionales irlandesas y gallegas y el tan conocido tango de Ángel Gregorio Villoldo, El choclo, aquel que dice: Con este tango que es burlón y compadrito/se ató dos alas de la ambición de mi suburbio/ con este tango nació el tango, y como un grito/salió del sórdido barrial buscando el cielo/conjuro extraño de un amor hecho cadencia/ que abrió caminos sin más ley que la esperanza/mezcla de rabia, de dolor y de fe, de ausencia/llorando en la inocencia de un ritmo juguetón Villoldo, entre cantores y cancionistas, pertenece a la llamada Guardia Vieja, nacido probablemente en 1848, y muerto en Buenos Aires el 14 de octubre de 1919, además de cantor y compositor, fue pianista, guitarrista, tocaba la armónica y era un excelente bailarín de tango . Pero fue, como muchos personajes en esta etapa de la formación tanguera, hombre de mil oficios en su juventud, aunque muy probablemente fuera mostrando, en los más diversos medios populares: cafetines, bailongos, almacenes y patios de conventillo, sus habilidades de musicante, bailarín, y ciertamente de cantor, una credencial que daba lustre a cualquiera en los tiempos. Era el auténtico inaugurador, quizás el primero en llevar al tango a los escenarios, claro que con su estilo o modo inicial, zarzuelero o de cuplé.

 Vittorio Monti nos entretendrá  con una csárdá, típica danza húngara que irradió a todo tipo de forma musical desde las más populares a las clásicas por excelencia y de las que quedan reflejo en los creadores eslavos o incluso alemanes, un estilo que paso a paso irá escalando en la sensibilidad de los aficionados por su soltura y ligereza, a la par que festiva y contagiosa, llegando a extender su influencia en el resto de los países europeos, en su esencia, un reparto entre una parte rápida (friss) y otra perfectamente relacionada con su pareja el verbunkos,  y suele estar tratada en un compás binario rápido, aunque también se ofrece en forma lenta, siendo conocida como lassu, convirtiéndose en bailable en estilo de danza  de salón, en una transmigración a recursos de mayores pretensiones, abarcando la totalidad del siglo XIX, el mundo de la opereta, la zarzuela y derivados, tendrá noticias de ella, en tratamiento de lo más plural, en arreglos para banda y pequeñas orquestas, pensemos por un decir, en las Rapsodias húngaras. De Ferenz Liszt.     

Irlanda eterna y combativa a través de una pieza tan testimonial como Patriks´Reel, detalle que nos lleva a recordar las visitas que por Galicia hicieron el grupo bastión por excelencia The Chieftains, acompañados por nuestro Milladoiro, hace ya un tiempo digno de recordarse, con un concierto estival en A Praza de A Quintana. De los típicos instrumentos irlandeses, a modo de panoplia, tendremos como referencia el arpa irlandesa (Irish harp), arpa céltica, compuesta de un diapasón unido a la consola por una columna curvada, para permitir que las últimas cuerdas suelen mejo. La uileann pipe, cornamusa irlandesa compuesta por un pellejo para aire y un tubo con lengüetas, permitiría la expansión por los movimientos del brazo sobre el pellejo durante la ejecución de la melodía. El tin whistle, resulta una flauta recta, de pico, hecha  de metal. El violín (fiddle), instrumento convertido en bandera tradicional por definición en la música irlandesa alcanzará su asentamiento en los lugares sociales de reunión, los llamados pubs, que se extenderán  por todo el mundo sin límite de fronteras. La flauta travesera o el Bodhran, especie de tamboril sobre el cual se golpea por los más libérrimos medios al alcance de la mano; la Concertina, pequeño acordeón de forma exagonal,  utilizado en todo el país e Inglaterra y para completar, el Banjo, la Mandolina y la Guitarra.

Galicia con A Muiñeira de Lugo, nunca menor oportunidad para homenajear a Dorothé Schubart, a la que el Museo do Pobo Galego, dedicó unas Xornadas concluidas con el Cuarteto Alicerce. Dorothé, a la que tanto debemos en el campo de la investigación musicológica, nos dejó argumentos como los fondos testimoniales: Dentro dos fondos etnomusicolóxicos compre suliñar as recopilacions de todas as grabacións que deron lugar ao Cancioneiro Popular Galego e a obra fundamental sobre o folklore musical de Galicia. Este traballo riguroso, abnegado e magnánimo foi realizado por Dorothé Schubart e Antón Santamarina. En 1978, a musicóloga suiza chega a Galicia durante as súas vacacións coa intención de coñocer a nosa música popular. A riqueza, a diversidade  e incluso, os sinais propios ee peculiares do que escoitaba prolongaron durante cinco anos a súa estancia. Un primeiro achegamento curioso converterteuse nunha paixón que prolongou a súa estancia e o seu traballo de campo durante cinco anos. A súas dificultades coa lingoa galega precisaron de axuda e atopouna en Antón Santamarina, filólogo de Universidade de Santiago de Compostela.

Scott Joplin,The Entertanier, cartel sonoro para el cine, panista y arreglista (1968/ 1917), formado entre el mundo del jazz en sus comienzos a las escuelas alemanas, iniciándose como músico de salón en Saint Louis, junto a músicos de todo pelaje y consiguiendo por ello crear un mundo propio tras establecerse en Sedalia (Missouiri) en 1896, tras el éxito de Maple Leaf Rag, se dedicará a la enseñanza musical y ya en 1903, estrenará su espectáculo escénico Guest of  Honour, que la  posteridad borrará de la memoria, hasta recuperarse con el drama Tremonisha , considerada como la primera ópera negra, en la que se concitan  el ragtime, las black folk musics, y otros estilos emergente y populares, siendo ayudado por San Petterson, quien le ayudará notablemente en las labores de orquestación ya desde sus fundamentos, parte de ellos con resultados sonoros como el Red Back Book, para recuperarse en el oficio restaurador de un investigador , musicólogo y creador de escuela como el maestro Gunther Schuller, de quien recientemente se han editado trabajos suyos a través de editoriales españolas, como El Acantilado. Larga memoria quedará en antiguos discos de pizarra, verdadero capricho de obsesos coleccionistas de mercadillos y tiendas especializadas.

Ramón García Balado

14/11/2025

Voces líricas: Arias y romanzas, con Julia Portela y Gabriel Alonso, con la Banda Municipal

 Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


Concierto de colaboración entre la Banda Municipal, dirigida por su titular Casiano Mouriño Maquieira, con el Coro Liceo de Vilagarcía de Arousa y Amigos de la Ópera de Santiago, con el especial protagonismo de la mezzo Julia Portela y el barítono Gabriel Alonso, bajo el reclamo:¡ Escoita, sinte e disfruta! en el Auditorio de Galicia- día 16, a las 12´00 h-, destacando arias operísticas y una  obertura de encabezamiento, para entregarnos a conocidas romanzas de zarzuela con el Preludio de El tambor de granaderos, de Ruperto Chapí.  Giuseppe Verdi, con la obertura de Un giorno di regno ossia Il finto Stanislao- transcripción de M. Tamanini, especie de melodrama giocoso sobre libreto de Felice Romani, una peculiar ópera- bufa al uso, que no tendría buena acogida en su estreno en el Teatro alla Scala, pero que recibirá mejor trato en Venecia y en Roma, permitiendo a Ricordi publicar la partitura en versión para canto y piano. Ópera que tendrá mayor acogida por su recuperación a  través de la RAI, en 1951, con motivo del centenario de su muerte.  Giacomo Puccini, con una ópera primeriza Edgar, y el aria del primer acto para barítono Questo amor, amor vergogna mia, ópera estrenada también en el Teatro alla Scala, milanés sobre libreto de Ferdinando Fontana, y que en su libreto recurre a un relato de Alfred Musset La coupe de levres, cuyo estilo musical apunta al verismo por su acentuación en el sentimentalismo y a la desesperación de actitudes encontradas. De esta ópera, el asunto del tercer acto, del que surgirá la marcha fúnebre que se pondrá en atriles en su sepelio, bajo la dirección de Arturo Toscanini. La transcripción, pertenece a Casiano Mouriño Maquieira.  Nueva transcripción para la tan popular Habanera, de la Carmen bizetiana, ópera que disfrutamos en la temporada del LXXIII Festival de Amigos de la Ópera, de A Coruña, destacando entre sus roles, Sofija Petrovic, Brian Michael Moor, Jean- Ferninand Setti; Mª J. Moreno, Irene Zas, el propio Gabriel Alonso o Jacobo Rubianes, bajo la dirección de Gianluca Martineninghi.   Gioacchino Rossini-Il Barbiere di Siviglia,ossia l´unitele precauzione-el dúo embelesador de Rosina y Figaro- Transcripción de Mouriño Maquieira- comedia bufa a lo grande, gracias al ingenioso libreto de P.A. C. Beaumarchais, cuadro segundo del Primer acto, en ese momento sublime del dúo: Dunque Io son…Pasando de inmediato a las piezas zarzuelísticas, en un perfecto equilibrio de componendas.

Otro preludio, esta vez de Ruperto Chapín, en El tambor de granaderos, zarzuela cómica con libreto de Emilio Sánchez Pastor, destinada al Teatro Eslava para su estreno el 16 de noviembre de 1894, en la que se aporta un efectivo preludio y que para expertos dejaría ejemplo de sus méritos artísticos, confirmados por la implicación de los cantantes, desde Isabel Brú, a Daniel Banquels y Bonifacio Pineda o Valentín García, un trabajo que en lo relativo al libreto nos lleva al período de la ocupación francesa, el autor, pasaba entonces por una etapa de enfrentamientos con los magnates del Teatro Apolo en sus pretensiones de ampliar repertorios con ejemplos como la ópera La serenata, que se convertirá en zarzuela, pasando parte de ella a este Tambor de granaderos.  Pablo Sorozábal, estará por Don Manolito, en arreglo de J.L. Represas, un sainete lírico que se dio a conocer en el Teatro Reina Victoria madrileño, y que para esta sesión, nos situamos en la escena de Emilio y el coro, del segundo acto, en el que el compositor halaga a los aficionados con un típico popurrí castizo a través del uso de material de procedencia popular, interpretado por el tenor cómico Emilio y el coro que le secunda en respuesta, buena madera de dar entidad al comienzo de este segundo acto con una especie de ensalada madrileña.

Francisco Asenjo Barbieri- El barberillo de Lavapiés- con la Canción de Paloma, en arreglo de Casiano Mouriño Maquieira, un libreto de Luís Mariano de Larra, del que nuestro compositor sacará buen partido, refrendado en números musicales como el de Paloma con coro, en Como nací en la Calle de La Paloma o su dúo con Lamparilla, expresado con un gracejo popular, además del propio solo de nuestra dama interpretado en su estreno por la tiple Dolores Franco de Salas, romanza que se apoya en un resultón ritmo de seguidillas, un aire de zapateado, según la partitura autógrafa, dejándonos para mayor disfrute, realzada por un revuelo de castañuelas,  una de las piezas más apreciadas de esta apreciada zarzuela.

Pablo Sorozábal, el viejo cascarrabias, con Katiuska, también con otra romanza estimable, ¡Calor de nido!, en arreglo de J.L. Represas, cercanos estamos a una opereta que se estrenará en el Teatro Victoria de Barcelona, a comienzos de 1931, la romanza de Pedro Stakov se confió a Marcos Redondo, a efectos reales, el primer gran éxito del compositor en el panorama lírico español, modelo de un estilo que aportaría ideas nuevas y refrescantes, distanciándose de pesadas dependencias academicistas. La acción, se mueve en paisajes ucranianos después de la Revolución de Octubre, encontrándonos en este caso con la aparición repentina de Pedro. Sorozábal  había pasado una larga estancia en Alemania, volviendo a su país con un prestigio reconocido.

José Serrano-Los claveles-, sainete en un acto y tres cuadros, estrenado en el Teatro Fontalba (Madrid) y del que elegimos una de las romanzas tan comunes en recitales líricos Qué te importa que no venga- también arreglo de J.L. Represas, rol que ofreció en su estreno Matilde Vázquez, con una intención de burla frente a Fernando, papel que se confió al tenor Tino Folgar, disputa entre ambos acentuado por la aportación a medias entre el fagot y el oboe.  José Fernández Vide  (1893/1981), compositor en recuperación por obras como su zarzuela Miñatos de vran, zarzuela galega ofrecida por nuestra banda, en asociación con Amigos de la Ópera de Santiago, en el Auditorio de Galicia, con el Coro Liceo de Vilagarcía de Arousa y solistas como Patricia Rodríguez,  Diego Neira, Gabriel Alonso, Tamara Casás, José L. Prado, Julio Cores , Chus Sánchez o Carlos Nogueira, bajo la dirección de David Fiuza Souto.

 Reveriano Soutullo y J. Vert, con La del Soto del Parral, escena de mozos y mozas- arreglo de Casiano Mouriño Maquieira-zarzuela en la que destaca la ronda de enamorados,  uno de los pasajes más afortunados de esta zarzuela que se presentó en el Teatro La Latina, un perfecto trabajo escénico en este género, conseguido por estos dos artistas, que para muchos curiosos, supone uno de sus mejores trabajos.  Ruperto Chapí, con la inmarcesible especie de sainete lírico La Revoltosa, a través del dúo por excelencia entre Felipe y Mari Pepa- arreglo de J. Ll. Moraleda, eterno dúo en diálogo embaucador ¿Porqué de mis ojos los tuyos retiras?, zarzuela peculiar en lo relativo a la identificación tímbrica de los cantantes, en su estreno Isabel Brú y Emilio Mesejo. Para redondear, un irrenunciable como La verbena de La Paloma o el boticario y las chulaponas y celos mal reprimidos- arreglo de J.L. Represas-, de Tomás Bretón, tomando las pintorescas seguidillas secundadas por el coro, de este sainete lírico sobre un ingenioso libreto de Ricardo de la Vega, que como bien sabemos, no ha perdido un ápice de vigencia.

Ramón García Balado

06/11/2025

Sentimentos de película: Escoita, sinte e disfruta!, con la Banda Municipal, en el Auditorio de Galicia

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


Concierto de la Banda Municipal en su colaboración con Cineuropa- Sentimentos de película: Escoita , sente e disfruta!,en el Auditorio de Galicia- día 9, a las 12´00 h-, bajo la dirección de su titular Casiano Mouriño Maquieira, para el programa que nos lleva al mundo del cine, acorde con el certamen que ocupa este mes en nuestra ciudad, y que propone arreglos tomados de bandas sonoras, dentro de las posibilidades de nuestra banda, tema al que nos fuimos acostumbrando desde convocatorias pasada, tomando un especial protagonismo John Williams. Para la presentación, tendremos a Ramón Castro que secunda las imágenes propuestas por Manuel Muñoz Hermida. Para dar entrada, Jerry Goldsmith/ Brian Taylor- Universal Centennary Logo, un compositor y maestro que supo congeniar las posibilidades de fusión entre la propia música y las realidades de la imagen, ya desde la década de los ochenta, y que destacó por sus labores en el mundo de los registros en cd, con trabajos como The Blue Max; Fate is the Hunter, Bandolero!; China town; Breakout; Alien; Caboblanco o Start Trek Voyager. Un compositor del que pudimos descubrir sus influencias en Alex North, en el uso de medios como la importancia concedida a las percusiones, probando en arreglos como Un tranvía llamado deseo; ¿Quién teme a Virginia Woolf o ¡Viva Zapata! Músico asentado en California, pronto destacó como alumno de piano de Jacob Gimpel y de un maestro como Castelnuovo-Tedesco, una forma de probar entonces con sus apetencias de riesgo con el cine, para lo que se valdría del asesoramiento de un veterano maestro, Miklós Rózsa, cuya estela dejará huella a través de sus continuadores, momento en el que tendrá la posibilidad de arriesgarse en las posibilidades que le ofrecía Hollywood, con dos ejemplos como Recuerda (1945) y Doble vida (1947), preparando su confirmación a comienzos de los cincuenta con un programa radiofónico Romance, en el que llevaría a cobrar una cantidad de prueba, aproximadamente 50 dólares.  Su primer encargo de cierto fuste,  será Black Patch, logrado gracias a su participación con el actor William Conrad, comenzando una carrera que dejará filmes como Freud pasión secreta o Los lirios del verde valle. En su dilatada carrera (1929/2004), acabaría en la tentación de repetir esquemas repetitivos que dañarán los trabajos de los últimos años, pero su prestigio sería una seña de identidad ya marcada en su obra de 1971, Music for Orchestra, una forma de cantata entregada para un concierto, sobre texto  de Ray Bradbury, narrado por Charlton Heston, que volvería a grabar en 2002, con Anthony Hopkins, como narrador.

Howard Shore- The Lord of The Rings: The return of the King, (Symphonic Suite, en arreglo de Víctor López-, compositor formado como saxofonista, destacado por la brillante habilidad en cuanto a la improvisación, terminó por especializarse en la prestigiosa Berklee School, de Boston, bajo la tutela de John Bavicci, y en su vuelta a Canadá, se incorporó a agrupaciones dedicadas a estilos de pretensiones muy opuestas, como el grupo Lighthouse, dedicado a las derivaciones del llamado jazz- rock, período  en el que logrará su primer éxito reconocido, el Ballet High, de dimensiones sinfónicas, descubriendo con ello las opciones que le ofrecía ese medio, tentación que, definitivamente, marcará su futuro, dedicado preferentemente al mundo del espectáculo, preparando  la realidad que le facilitaría colaborar con cómicos de gancho como Gilda Radner o Dan Aykroyd, que confirmarán su éxito en los Estados Unidos, con espectáculos de  corte televisivo como Saturday Night Live, que permanecerá un lustro en cartel, al mismo tiempo que participa en filmes de David Cronenberg, ya en la década de los ochenta. El aldabonazo de gran aceptación, llegará por la trilogía dirigida por Peter Jackson, en principio la banda que nos afecta para El Señor de los Anillos, con la que conseguirá importantes premios de la Academia y proyectando esa música hasta dimensiones inesperadas, como es bien sabido en cuanto a su utilización en múltiples tratamientos. Pasará un período de incertidumbre, en el momento en el que Peter Jackson, rechace la partitura de Gangs of New York, que se convertirá en otro de los santones de Martin Scorcese, con el que había coincidido anteriormente en la curiosa Jo!, Qué noche y en un corto Made in Milan, del diseñador Giorgio Armani. Cabrá recordar posibles influencias reconocibles en su trayectoria, que nos aproximan al mundo del jazz, con  Art Blakey, Bobby Timmons, Cannoball Adderley y ya dentro del sinfonismo, el histórico Bernard Hermann, el más clásico Samuel Barber y en las proximidades, al maestro Ennio Morricone.

John Williams, con cuatro trabajos de apoteósico poderío sonoro. Jurasic Park (en arreglo de J. A. Pina); Harry Potter Symphonic Suite, en la visión de R.W. Smith; Indiana Jones , en tratamiento de H.V.D. Heide, y Star Wars Saga, según la óptica de un maestro cercano a programas  de nuestra Banda Municipal, Johann de Meij. El neoyorquino John Williams, compondrá sus primeros episodios televisivos logrando un par de Premios  Grammy, por lo que recibirá la confianza para aventurarse en aventuras de más calado, en arreglos para la 20 Century Fox, firmando entonces como Johnny Williams, además de participar en comedias de tintes ligero dentro de un estilo cercano al jazz de Henry Mancini, recibiendo un Oscar, por su oficio de orquestador en El violinista en el tejado, pero mayor aliciente encontrará en la serie de películas de catástrofes, ya en la década de los setenta. Bombazos como La guerra de las Galaxias, que impondrá en ella un melodismo sinfónico procedente del Hollywood clásico, heredado de grandes maestros, Filmes como La lista de Schindler; Tiburón; E.T. el extraterrestre. Entre sus colaboradores, nos encontramos con Herbert W. Spencer, su orquestador en importantes obras, clave en lo que será la creación del sonido Williams, el mismo de la trilogía La guerra de las Galaxias y En busca del arca perdida; Mark O´Connor, violinista en El patriota; Tim Morrison, trompetista para Nacido el cuatro de julio; Stomu Yamashta, percusionista y electrónica en Images; David Foster, teclados en amplio espectro en Inteligencia artificial; John Ellis, solista de oboe, en Quédate a mi lado; James Thacher, solo de trompeta en Sleepers; Tony Hinnigan y Michael Taylor (flautas de pan), para Un horizonte muy lejano, y tantos otros, siempre acordes para enriquecer la plantilla de recursos tímbricos y expresivos. También habremos de tener en cuenta sus trabajos para el teatro como Thomas and the King y obras ajenas al cine desde piezas camerísticas a concertantes para solista.

Ramón García Balado

23/10/2025

Unha ollada de onte a hoxe: Banda Municipal, en el Auditorio de Galicia

 Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


Concierto de la Banda Municipal con su titular Casiano Mouriño Maquieira en el Auditorio de Galicia- día 26, a las 12´00-, bajo el título Unha ollada de onte a hoxe, en el que tendremos obras de compositores cercanos por su juventud como Andrés Álvarez y el portugués Luís Cardoso, junto a una pieza de circunstancias de Gioacchino Rossini y transcripciones de sinfonismos de Antonin Dvorak y Camille Saint- Saëns. En las cercanías, Andrés Álvarez, músico de Tomiño quien aporta A tribute Overture (2022), trompetista y director  con estudios en el Conservatorio Superior de Vigo y que tuvo como profesores a Juan Eiras, Carlos Cambeiro, Pablo Bertrán y Fernando Buide del Real; se especializó en temáticas audiovisuales con Ángel Montes, Bart Picqueur, Óscar Navarro- con el que tendrá regular frecuencia de proyectos y con Ferrer  Ferrán, compositor y director, del que escuchamos obras en atriles por nuestra Banda Municipal. Es autor de obras dedicadas de forma especial a los medios escénicos, el cine y materias afines. Sueños de sal, para La Muda; Seis hermanas, se Sergio Moure, emitida por RTVE; la Symphony Sketches, con un Premio Hollywood; La búsqueda del ídolo perdido, de Franz Casanovas; Campus Stellae, para el Pazo de Cultura de Pontevedra; Miniaturas, para trompeta y piano, estrenada por Alejo Amoedo y Moisés Lorenzo; O bosque animado; Monte Medulio; Fortaleza; Diversions, para trompeta y piano. Lobo del Río, para la Banda Municipal de Moaña; el concierto para clarinete y orquesta, para Óscar Navarro, al tiempo que participaba en el Certamen Flicorno D´Oro.

Luís Cardoso (1974)-Freitas  Op. 21-es saxofonista, compositor y arreglista y que consiguió el Gran Premio Silva Dionisio INATEL (2002), obra para banda de vientos para ampliar con el Premio de Aveiro de la Federaçao e Sociedede de Músicos (2006), además de lograr un Segundo Premio de Bandas Sinfónicas Portuguesas, Premio Harvey G. Phillips, para tuba solo. En calidad de director, ejerce en la Escola Bairradas Troviscal y en la Orquesta Filarmónica 12 de abril Aravassâo, una de sus composiciones señeras, es Molenaar.

Gioacchino Rossini, en una pieza de las consideradas como incidentales, encargos curiosos de compromiso para una conmemoración especial y que será la Marcia per il sultano Adbul Medjid (1858), mucho aparato sonoro para la sorpresa del aficionado y que sonoramente describe una marcha de jenízaros turcos, propicia para el evento para la que estaba destinada. En el cajón de sastre del músico de Pésaro, quedaban huecos para estas curiosidades que no dejan de tener su peculiar aliciente. Entre obras dentro de ese talante, quedan piezas como la Obertura en Re, para orquesta, que utilizará en la ópera La cambiale di matrimonio; el Andante e Tema con variazioni en Fa, para flauta, clarinete, corno y fagot (1812); el Passo doppio, para banda militar, obra perdida aunque utilizada en su ópera Guillermo Tell; La corona d´Italia en Mi b, también para banda militar, compuesta para París, en 1868; las Tres marchas militares en Sol, y dos en  Mi b, un compromiso para el matrimonio del Duque de Orleans de Fontainebleau; Rendez- vous de chasse, para cuatro cornos de caza, destinada igualmente para la capital francesa o la  Marcha, sin más- Pas redoublé, para banda militar. El otro Rossini de curiosidades menores dentro de lo posible.

Camille Saint-Saëns (1835/1921), con la muy apreciada   Bachanal- en arreglo de J. Schyns-  de su ópera Samson et Dalila, ópera con estreno en Weimar el 2  de diciembre de 1877 (en alemán) y ya en francés, en la ciudad de Rouen, en 1890, una inspiración bíblica que en su libreto, nos traslada a una época indeterminada, posiblemente en Gaza, y que entre otras peculiaridades pudo haber sido pensada como un oratorio aunque el propio libretista encontró otras opciones como esta ópera, que se convertirá en trabajo lírico para la escena. Estamos en el cuadro segundo en el interior del templo del Dragón, mientras el pueblo filisteo canta la victoria L´aube, qui blanchit y el cuerpo de bailarines danzan esta Bachanal,  en honor de las divinidades, página vistosa como exige el acontecer de los hechos, preparando la entrada de Samsón, el guerreo hebreo, guiador por un niño.

Antonin Dvorak, con el Allegro ma non tanto, de la Sinfonía nº 8, en Sol M. Op. 88- según el tratamiento de J. v. de Brack, una sinfonía que tuvo su estreno el 2 de febrero de 1890, sobre la dirección del propio autor, muy poco después de haber sido escrita y que tomaba el relevo de la sinfonía precedente de notables dimensiones o el oratorio de Santa Ludmilla y la cantata La novia del espectro. El Allegro ma non troppo, observa una arcaizante llamada de trompeta dentro de la idea  que puede descubrirse en alguna de las testimoniales óperas patrióticas de Smetana, tras una serie de golpes de timbal, ligeramente discretos, la cuerda en el original de la sinfonía, apuntan a una cálida y ostentosa melodía, que incorpora temas anteriores, desarrollados en forma de variaciones. La llamada de aligeramiento del grupo orquestal, prepara un vertiginoso episodio con un apreciable aire de marcha, en un puro revoloteo, tomando los instrumento de viento el irrenunciable compromiso, aspecto en el que muchos analistas, encuentra una evidente aproximación a los estilismos brahmsianos, para entregarnos a una serie de variaciones intencionadamente diferentes, en las que se valoran aspectos elegíacos y tímbricas de importante protagonismo, gracias a lo cual, este cuarto tiempo de la Octava sinfonía, alcanza un espíritu rapsódico muy marcado, una perfecta síntesis, de la obra.

Ramón García Balado

16/10/2025

Non chores, Sabeliña, de Gustavo Freire, con la Banda Municipal y el Coro Liceo, de Vilagarcía

Auditorio de Vilagarcia de Arousa

Auditorio de Galicia , Santiago de Compostela 


Dos conciertos con la zarzuela de Gustavo Freire, en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa-día 18, a las 20´00 h-, y en el Auditorio de Galicia -día 19-- a las 20´00 h.-, sesiones que se encuadran dentro de la temporada otoñal, de la Banda Municipal de Santiago, esta vez en colaboración con la Asociación de Amigos de la Ópera de Santiago, teniendo como protagonistas a la soprano Emilia Pérez, a la mezzo Josefina Dorado, al tenor Lucas López y al barítono Vícto Bóveda, contando con la participación del Coro  de Vilagarcía de Arousa, dirigido por Josefa Dorado y la puesta escénica de José Álvarez. El lucense  Gustavo Freire Pena
(1885/1948), fue violinista y compositor y tras haber estudiado en su ciudad, se trasladó a Madrid (1910/10), para ocupar la primera plaza de violín de la Orquesta Filarmónica de Madrid, incorporándose a la Junta de la Sociedad de Autores Españoles (SAE), antes de trasladarse a Barcelona durante los amargos años de la Guerra Civil, y tras la conclusión de tan sufrida experiencia, volvería a su Lugo natal, en donde malamente sobreviviría dedicándose a labores docentes, aportando sus experiencias cotidianas en el Círculo de Artes, con la compañía de Manuel Rodríguez Fernández, como chelista y con Manuel Sarriñena, como pianista, a los que se añadiría el represaliado Francisco Parra Llorente, también pianista, en las veladas del Café-cantante Galicia. Entremedias, fue socio fundador y miembro de la primera junta directiva de la Sociedad Filarmónica Lucense (1947), relacionada con el Círculo das Artes. Sus composiciones de talante popular, fueron divulgadas en aquellos tiempos precarios por la humilde Unión Musical Española, bastante de ellas en edición para banda, páginas que suelen programarse con regular frecuencia, algunas en sellos de mayores medios y posibilidades como La voz de su Amo, posible capricho de coleccionistas y aficionados y su pareja Regal, versiones confiadas a la Banda Nacional o a la Orquesta Ibérica y la Banda de Alabarderos o la Municipal de Madrid. Piezas en su mayoría de añoranzas folkloristas cercanas al imperante nacionalismo que encontraremos en los compositores de su generación, la misma que va desde Joaquín Turina a Conrado del Campo y la llamada Generación de la República. Non chores, Sabeliña, se acabará convirtiendo en su zarzuela reclamo por excelencia, hermanda con la publicaciones de rapsodias prototípicas, que con fortuna al sobrevivido al paso de los tiempos, piezas que llegaron a calar en el sentir popular, como o Alalá dos luguense, aunque desafortunadamente, parte de su legado camerístico, se ha perdido entre las brumas de las sombras, sin bien, algunas dignas de considerarse merecieron el Archivo de la Sociedad Manolo Quiroga, que se conserva en el Archivo Musical de Galicia (1988). Obras como Churrusqueira (Muiñeira); El capricho Serenata española; Carballeira; El pasodoble Caraví; el fox Colosal Bar; la canciones Por tierras de Galicia o Miña nai; la Rapsodia Airiños, aires; el vals Chitón, Chitón o el minueto en estilo antiguo.

Non chores,Sabeliña en transcripción de Casiano Mouriño Maquieira-, es una zarzuela en tres actos sobre libreto de José Trapero en la que sus números más destacados un preludio que prepara la ambientación que recrea un aire localista; y el Coro de las vendedoras; el dueto cómico de Luisa y Xastrico y un primer final, para llevarnos al segundo acto con su correspondiente preludio y un nuevo dueto cómico y distendido entre ambos personajes para avocarse a un final en forma de Alalá. El dúo de Sabela y Xosé tiene un punto de gracejo por sus demandas: ¿Para qué preguntas?, con respuesta del coro que añade un picajoso acento a la situación. La romanza de Sabela- Naiciña dos Ollos Grandes- resulta un detalle de complemento que encuentra su respuesta en el recitativo de José. El tercer acto, tras un tercer preludio nos muestra una típica escena do cruceiro, con la romanza de Xosé Non podo vivir cos celos, que se cierra con el final Sabeliña, xa non chora. sobre el guión: non chores Sabeliña, acheganos cun sorriso e unha pinga de morriña ao vello- e sempre novo- conto de amores de mocidade. A protagonista sofre polos quereres, mais pronto verá que o verdadeiro amor sempre atopa o seu camiño. Con humor retranqueiro, fonda imaxinación, fe sinxela e ese carácter nobre e varil tan propio do noso rural, esta historia fala da vida das nosas aldeas, onde rir, chorar e amar, son parte do mesmo camiño.

La colaboración entre la Banda Municipal de Santiago y Amigos de la Ópera es fiel reflejo de un espíritu de proyectos entre los que podemos citar el de la temporada 23/24 con la zarzuela de José Fernández Vide, Miñatos de vran, dirigida entonces por David Fiuza Souto, con el protagonismo también del Coro de Vilagarcía de Arousa, Troyanos de Compostela y los cantantes patricia Rodríguez (Maripepa), el barítono Gabriel Alonso (Corisco), el tenor Diego Neira (Manuel), la soprano Tamara Casás ( Celiña), el tenor José L. Prado(Carliños), el barítono Julio Cores (Faneco) o Chus Sánchez (Tía Antonia) y Carlos Nogueira (Eduardo). Otra de las colaboraciones había sido el concierto Do Paseo da Alameda a Cervantes. con Mouriño Maquieira. con la soprano Esperanza Mara y el tenor Eduardo Sandoval, en un reparto entre piezas zazuelísticas en transcripciones y arreglos de miembros de la propia Banda Municipal, y entre las piezas: dos de Miñatos de vran , Romance de Zarzueleras; Que te importa que no venga; la romanza de Leandro-La tabernera del puerto; Bella enamorada, de Soutullo y Vert-, un detalle de homenaje al compositor de Ponteareas.

Ramón García Balado 

Silvia Rozas Ramallal: Concierto para flauta nº 1, en Sol M. K. 313, de W. A. Mozart

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela   Auditorio de Ourense Concierto dirigido por Agata Zajac , con el encargo de la serie Cometa, ...