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07/09/2026

Banda Municipal: Díptico popular, en su primera viñeta

 Praza das Praterías, Santiago de Compostela


Concierto de la Banda Municipal en su Primera viñeta del díptico popular, reservando para la próxima semana la continuación con la Segunda viñeta con piezas de continuación  de estos autores bajo  la dirección de su titular David Fiuza Souto- As Praterías, día 10, a las 19´00 h-, con obras de Gustav Holst, Carl Friedmann, Gustavo Freire, Frank Ticheli, Soutully Vert y Enrique Granados. Gustav Holst-First suite in EG for military band- pieza dentro de su estilo producto de los años de formación en el Morley College, en donde también impartirá la docencia dirigiendo obras del barroco como The Fairy Queen (La Reina de las Hadas), de Purcell, con un trabajo orquestal preparado por sus propios alumnos, antes de aventurarse en compromisos para orquesta como Two Songs without words y A Somerset Rhapsodie , Beni Mora o las dos suites para banda militar, trabajos preparatorios para una obra tan emblemática como el proyecto de la Suite los Planetas, compuesta poco tiempo después mientras disfrutaba de un período apacible en Thaxted, villa ubicada  en las cercanías de Londres, justo antes de los años turbios de la Primera Guerra Mundial, y en su larga experiencia, sabría mantener una íntima relación con Vaughan Williams ya desde esa primera etapa en la que se prestigió como dotado arreglista a través de melodías populares por las citadas obras A Somerset Rhapsody  o el conjunto de tonadas populares, según su propia idea, que supondría las Two Songs without Words.

Gustavo Freire (1885/ 1948)- Airiños airiños , Aires, reservando para la próxima fecha Festival en A Tolda. - músico que había sido violinista de la Orquesta Filarmónica de Madrid, tras estudiar en esa ciudad, pasando posteriormente a Barcelona en los años crudos de la Guerra Civil, terminando por recluirse en Lugo, en donde sobrevivió de trabajos alimenticios siendo entonces socio fundador de la Primera Sociedad Filarmónica, relacionada con el Círculo de Belas Artes (1947). Se interesó por el repertorio popular, tan ligado a su mundo personal, y muchas de sus obras fueron editadas por la Unión Musical Española, en particular por sus versiones para banda que conocieron registros fonográficos con los sellos La Voz de su Amo y Regal, que suscitarían el interés divulgativo de otras bandas. Siempre el folklorismo como razón de ser, al que pertenecen Non chores, Sabeliña o las que alcanzaron importante divulgación dentro del estilo de rapsodias, propicias precisamente para su interpretación con bandas. Es verdad que parte de sus composiciones cameristicas se han perdido, conservándose las de interés en el Archivo da Sociedade Manolo Quiroga, integrado en el Arquivo Musical de Galicia, desde 1988. Para el recuerdo de entusiastas y aficionados, nos queda la zarzuela Non chores, Sabeliña, algunas de sus rapsodias incorporadas con frecuencia en los repertorios para banda- O alalá dos lugueses-y dentro del espacio camerístico el Minueto en estilo antiguo.

Carl Friedman (1862/ 1952)- Slavische Rhapsodie nº 1 Op. 114- un músico con raíces entre Suiza y Alemania, nacido en Müchln (Prusia Oriental) y que tuvo como maestro  a Emil Büchen, en Erfurt, compositor que dedicará sus atenciones a la música para bandas desde las labores realizadas con la Orquesta de Teatro de Erforf, en 1883, e incorporarse como clarinetista al Regimiento de Infantería de Turingia, consiguió un éxito notorio por su obra en memoria del Kaiser Friedrich march. No sería ajeno a repartir sus oficios, llegando a colaborar en veladas  del Café Krapf, en Friburgo pero también en sus años primeros, destacaría por la dirección de coros. Un personaje pues, digno de su época, en la que abarcaría varias generaciones.

Frank Ticheli (1958)- Cajun Folk Dances- compositor al que escuchamos con regular frecuencia y que fue galardonado en certámenes como el Arts and Letters Awards, el Goddard Lieberson Fellowship, el Charles Ives Scholarship, o la Distinguished Service to Music Medal. Destacó igualmente por su obra corales, en grado similar a las orquestales, además de enseñar como profesor en la University of Southern California. Había nacido en Monroe (Louisiana), graduándose en la L.V. Berkner High School, de Richardson  (Texas), especializándose con William Albright, Leslie Basset, George Wilson y William Bolcon, llegando a ser nombrado Assistant Professor of Music, en la Trinity University, de San Antonio, lo que le permitió tomar la titularidad de orquestas de su entorno. Fue también compositor en Residencia de la Pacific Symphony Orchestra  (Orange County), de California, y profesor de composición en la University Southern.

Soutullo y Vert- Fantasía de La del Soto del Parral- en su primera parte- zarzuela en dos actos sobre libreto de Luís Fernández de Sevilla y Anselmo C.Carreño, para estrenarse el 26 de octubre de 1927, en el Teatro de La Latina, madrileño, en la que destacan como principales números Los cantos alegres de los zagales, la romanza de Germán; la Ronda de los enamorados; el dúo de Aurora y Germán, Ten pena de mis dolores; el concertante final, ¿Qué buscas? o el conjunto  ¡ A la gala de mi dinero!. Zarzuela situada en un pequeño pueblo de la provincia de Segovia y que comienza en una finca de labranza llamada El Soto, habitada por la pareja formada por Germán y Aurora, pareja que pretende comprar la hacienda de Miguel, su dueño. Los papeles del estreno habían sido interpretados por Emilio Sagi Barba (barítono) y la soprano Paquita Morante, siendo Constantino J. Pardo quien ocupase el papel de Miguel.

Enrique Granados- Marcha militar nº 1- curiosa obra en su catálogo y que es pareja a una segunda de corte parecido, una sentida dedicatoria al Rey Alfonso XIII, casi olvidada en su catálogo, recordada  en algún momento por Antonio Iglesias, quien había sido director de los Cursos de Música en Compostela, en un trabajo del que dará argumentos a través de la editorial Boileau, dentro de un grupo de piezas que se publicarán en el Fondo Granados,  de la Biblioteca Nacional de Catalunya. Dos de los pianistas/profesores  de Música en Compostela, tuvieron el detalle de grabar las dos piezas entre otras añadidas por iniciativa propia, José Miguel Consuegra y Ángel Huidobro, en un homenaje a Joaquín Rodrigo.

Ramón García Balado

13/07/2026

Dende as raíces por la Banda Municipal

 Praza de As Praterías, Santiago de Compostela


Concierto en As Praterías con la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira – día 16 a las 20´00 h., con obras de Bill Whelan, Alfred Reed, Dmtri Shostakovich, José Serrano y Pablo Luna, una aproximación a las formas musicales próximas a las tradiciones desde diversas perspectivas. Bill Whelan, con su pieza The Sevilla Suite, obra con un telón de fondo histórico relacionado con resultados relacionados con la relación de la rebelión irlandesa de 1602, y que tendría como personaje histórico a Red Hugh O´Donell, y su derrota en la batalla de Kinsdale, en su  enfrentamiento con Inglaterra, motivo de inspiración musical para el trabajo llevado a cabo por Bill Whelan, un proyecto que recibiría la acogida de la Expo´92, en el Teatro de La Maestranza de Sevilla. En el cuadro de músicos colaboradores, destacaron David Spillane, Mel Mercier, Mairead Wesbitt, Martin O´Connor, y la bailarina María Pagés, en el último cuadro del espectáculo, contando también con la participación de músicos Milladoiro como Pepe Ferreirós, Rodrigo Romaní o Nando Casal, la Orquesta de la Radio Televisión Irlandesa, dirigida por Alen Smalec,  en beneficio de una composición de perfiles épicos y reivindicativos, de acentuadas sonoridades con toda su amplitud.

Alfred Reed, un asiduo en las programaciones de nuestra Banda, nos ofrecerá las Armenian Dances, piezas de reminiscencias folklóricas tomadas de Komidas Vardabet (1869/1935), maestro de coro e investigador que pudo forjar sus estudios en la Frederick William University, de Berlín, mientras se dedicaba en profundidad al estudio de las tradiciones de su entorno cultural, músico que no pudo evitar una vida conflictiva por su actitud personal, lo que le obligó a trasladarse a Constantinopla a partir de 1910, una vida agotadora cuyo beneficio para la posteridad, serán la cantidad de publicaciones producto de su trabajo en el ámbito de la etnomusicología, tema que le convertirá en un maestro de referencia, con ejemplos referenciales como la serie de las Armenian dances, que tendrían excelente acogida para su divulgación gracias a los conciertos ofrecidos en el año 1972, por la University Band Simphonic Orquestra, un trabajo musical que suele ofrecerse en forma de suite repartida en dos partes, aprovechando la diversidad  de colores y timbres, que facilitan su discurso sonoro. Una forma de acercarnos a unas raíces folklóricas que, con fortuna, resultan ya familiares entre nosotros.

Dmtri Shostakovich- Folk dances-, para no perder comba en el contexto de esta propuesta, no acerca a otro compositor cuyas obras sinfónicas se incluyen con regular frecuencia por nuestras orquestas, especialmente por la Sinfónica de Galicia, en las temporadas que tuvo como titular a Dima Slobodeniuk, que en repartos sucesivos, puso a nuestro alcance una integral de su sinfonismo casi completo, del Shostakovich en repertorios como estas danzas folkóricas,se encuadra en esa serie de recopilaciones que han ido dejando trabajos como La suite para orquesta de jazz, que muy poco tiene que ver con la evolución de género arraigado desde sus comienzos en los Estados Unidos, evolucionando y transformándose a lo largo del siglo y que en esa suite, logrará un trabajo de gran aceptación en particular por su incorporación a la banda sonora usada por Kubrick, en La naranja mecánica, en el compositor ruso, conviene traer a colaboración dentro de las cercanías de estas danzas folkóricas, otros trabajos como Tea for two, un tanteo de tintes coquetos y resultones, que se convertirá en un capricho para los entretenimientos que nos descubrirán sus facetas como arreglista; la Obertura sobre temas rusos y kirguises, nos encontramos con ella en el mismo espacio de indagación sin una precisa asimilación a las corrientes musicológicas tan corrientes entre sus colegas de generación o las entregas comprometidas para el cine y el teatro, aceptando que nuestro compositor supo responder a la demandas frecuentes para esos estilos, dejando casi cuarenta trabajos para el cine, época en la que, por un lado recibía el reconocimiento oficial, pero por otro, no podía evitar frecuentes enfrentamientos por asuntos políticos, y sobre este tema, encontraremos trabajos para el teatro como La chinche, de Maikosvki ,  puesta en escena por Maeyerhold, y un soberbio Hamlet, de comienzos de los años treinta, una producción de Akirov, del que se acabará realizando una suite, de aquellos trabajos para el cine, podremos añadir La nueva Babilonia, un filme de Koniztsev y Trauberg; La juventud de Máximo; El retorno de Máximo; El camino de Viborg o La caída de Berlín, de los  que también realizará suites de divulgación, ejemplo de su notable dominio en este tipo de trabajos.  

José Serrano- El trust de los tenorios-estamos en un período de acercamiento a la opereta o la revista tras toda una vida en la que cuidará de estrenar espectáculos en el Teatro Apolo, dentro de la pervivencia del apreciado género chico, apostando por otras modas teatrales que parecían tentar las preferencias del aficionado común, urgían las prisas después del un período bastante fecundo con trabajos como La alegría del batallón, puesta en  escena en su querido Teatro Apolo, que sería calificado como un cuento militar, estamos en un año que prepara solapadamente la posible retirada  y para la ocasión, se apoyaría en libretistas como Arniches y García Álvarez teniendo como resultado El trust de los tenorios, precisamente con destino al Teatro Apolo, que subirá a escena el 3 de diciembre de 1910, ya metido precisamente en las lindes del género arrevistado, y que servirá de punto de transición a otra obra de perfiles similares, El palacio de los duendes, sobre un  jocoso libreto de Sinesio Delgado, partituras en general sencillas con números musicales pensados para un público que tampoco ambicionaba grandes espectáculos. Todavía conservará tiempo para una etapa posterior, en la que prestará sus atenciones a zarzuelas como La canción del olvido o La Dolores.

Pablo Luna- La pícara molinera-, zarzuela que se estrenará en 1928, en el Teatro Circo, de Zaragoza, y que un par de meses después, sentará sus reales en el Teatro Apolo, obteniendo con ella un gran éxito, producto de un trabajo notable de sus años de madurez y que admite el hecho de partir de un libreto de Alarcón, El sombrero de tres picos, el mismo al que recurrirían Manuel de Falla, aunque con las consabidas diferencias de resultados obtenidos, el compositor, aragonés de nacimiento, había recibido sus primeros estudios de violín con Teodoro Ballo, antes de recibir una beca que le permitiría ampliar en armonía y composición con Miguel Arnaudas, maestro de capilla de la Seo, procurando abrirse un futuro como músico de café y variedades, hasta llegar a convertirse en concertino de la Orquesta del Teatro Principal de Zaragoza. Dentro de su evolución artística le veremos como un artista que puede considerarse de transición entre el género chico y la opereta. Algo más joven que Amadeu Vives  y Lleó, no dejó de ser sensible a las influencias de los grandes maestros del momento, desde Manuel de Falla a Conrado del Campo, Joaquín  Turina o Jesús Guridi.

Ramón García Balado

12/07/2026

Concierto no Edificio CINC, da Cidade da Cultura con la Banda Sinfónica Galega

 Cidade da Cultura, Santiago de Compostela


Sesión de tarde la ofrecida por miembros de la Banda Sinfónica Galega, en pequeñas formaciones, la tarde del sábado para una velada de clausura del V Congreso Bandístico, a repartir con piezas elegidas del repertorio común a través de los ejemplos que nos ofrecían obras que lograron cierto éxito gracias al cine y más frecuentemente a esas corrientes dentro de lo que conocemos como Latin Jazz.  Un Quinteto de graves, prepararía la charla de clausura, con la Florentine March Op. 124, de Julius Fucik- en arreglo de John Martin, un músico arraigado en la tradición de las corrientes y herencias del Imperio Austrohúngaro, epígono pues de una época que pondrá un capítulo de despedida en la historia, compositor que también se daría a conocer por piezas dentro de este estilo- Entrada de gladiadores- además de tomarse personales licencias como lo que poco después se considerará como un free-lance, había sido fagotista del Teatro de la Ópera de Praga. Colega de generación, de músicos como Jaroslav Zevek, Frantisek Halas, Josef Hora, y otros tantos en un momento en el que también se sentirán a partir de 1927, las influencias artísticas, en que igualmente destacará J. Cocteau, y el interés por Duke Ellington o Louis Amstrong, Fucik, en su visita parisina, podría conocer a G. Enescu.   Lennie Niehaus- Keystone Chops-, un orquestador y arreglista, dinamizador del jazz en el mundo del cine,  había recibido influencias de Fats Waller y Charlie Parker antes de firmar una ostensible fidelidad al cine de Clint Eastwood, después de haber probado con cierta fortuna orquestando en los ochenta bandas sonoras para Jerry Fielding, Lennie de había integrado como saxo tenor en la orquesta de Stan Kenton, donde desarrollaría una fundamental trayectoria grabando algunos de sus registro de mayor relieve, para la tv, había realizado uno de sus aportaciones importantes por Lush Life, pero el cine le reconocerá por películas como Pale Rider, Ratboy, Bird, The Bridges of Madison County, Midnight in the Garden of Good and the Evil o Blood Work.  

Los Quinteto de viento tendrían el Primer movimiento para viento de Paul Taffanel, un flautista y director francés, que había estudiado con Dorus y después con Reber, en el Conservatorio de París, durante treinta años fue flautista de la Opéra Comique y también en la Société des Concerts, colaborando en celebrados conciertos durante sus giras, complementando sus oficios con las labores docentes- 1893/1906-, siendo igualmente profesor del Conservatorio de París, Director de la Ópera y director de la Société des Concerts du Conservatoire (1892/1901). Colaboró con grupos de cámara de notable prestigio y tuvo como alumnos a Ph. Gaubert o G. Blanquart, dejándonos obras como cuidadas fantasías, pieza flauta y piano o su obra didáctica Méthode complète de flûte, en colaboración con Ph. Gaubert.

Alexander von Zemlinsky- Humoreske- fundó con Arnold Schönberg la Vereiningug Schaffender Tonkünstler , destinada a dar a conocer la nueva música, en especial con obras propias, trabajó en Berlín con Klemperer, enseñando en la Musikhochschule, antes del ascenso del nazismo, después de 1975, su obra reapareció con gran pujanza, un tanto a la sombra de Gustav Mahler, destacan sus obras camerísticas, en especial los cuartetos y en un espacio a tener en cuenta, el Tombeau á Alban Berg, que quedó sin terminar; el Cuarteto en Re M. para clarinete, violín, viola y violonchelo o La Humoreske (rondó), para flauta, oboe, clarinete, trompa y fagot.

De los Cuartetos de saxofones, el primer movimiento del Konzertstück, de Paul Hindemith, maestro que en su evolución supo manejarse desde la libre politonalidad (o más raramente la atonalidad) de  los años veinte, en los que su pensamiento tendrá como consecuencias los más ásperos choques disonantes, dado que apenas tenía en cuenta las superficies más verticales, hasta la tonalidad ensanchada, rígidamente controlada de la edad madura, la cual encontrará en la edad madura, tras su obra teórica Unterweisung im Tonsatz . El resumen de su legado no deja de ser una resolutiva caja de sorpresas, de ahí su aceptación entre los aficionados contemporáneos. Otro concepto de importancia serán las Gebrauchsmusik, que en realidad no eran nada nuevo, sino una referencia con respecto a la música.   Guillermo Lago- Sarajevo y Córdoba- dos piezas de una suite de seis, piezas con talante descriptivo muy relacionadas con vivencias personales por sus viajes, detalles como la inspiración en la Mezquita de Córdoba, y la visita a Sarajevo y Bosnia, en consideración a Admen Siso- Wind of Change-, queda como experiencia, el aprecio a los amigos de Sarajevo y los estudios en la Academia de Música de la capital asediada. Las otras piezas de la suite fueron Addís Ababa, Montevideo, Colonia y Tokyo.

Del Quinteto de metales, el Quinto tiempo de la Canzona nº 5, de Samuel Scheidt- un salto al barroco- en arreglo de Verne Reynolds eminente organista que vivió en Halle y que fue maestro de capilla de la corte ducal tras estudiar con Sweelick, siendo contemporáneo de Michael Pretorius, J.H. Schein y Heinrich Schütz; destacó por la publicación de motetes policorales- Cantiones sacrae- a ocho voces, una confluencia con la tradición alemana y los estilismo italianos. Durante un período fue director musiches de la Marktkirche, y Rektor del Gynasium. Padeció en sus carnes las consecuencias fatídicas de la Peste, perdiendo parte de su familia. De sus obras, destacan los Geistliche Concert y el Liebeliche Krafft- Blümlein.  Sonny Kompanek- Killer Tango-, con estudios en la Universidad de Virginia y en la Eastman School, con Thomas Cernnowic y Samuel Adler, mantuvo relacionales profesionales con Brynton Marsalis y la Canadian Brass Band, con Mel Tormé, Chuch Mangione, John Williams, de sus obras importantes: The Finest Hours  y Heil Cesar. John Cheetam- Scherzo- trombonista profesional formado en las Universidades de Misouri, Virginia y Nuevo México.

Del cuarteto de clarinetes, Bordel 1900, Café 1930 y Night Club- Historia del tango- Astor Piazzolla, en arreglo de B. Edwards, quizás lo más granado del renovador del género, en esa serie de amalgamas con otras corrientes latinas de proximidad que alcanzaría su máxima dimensión, el artista  en plena madurez gracias a sus excelentes relaciones y sus resultados profesionales, el de Libertango, los Quintetos y sextetos, que supo recrear con genialidad, con trabajos en los que destacará por el dominio de los ostinati, y las sorpresas encadenadas en diálogo con sus colegas de tándem, un embrujo irresistible, perfectamente tratado a lo largo de sus etapas diferenciables.  En perfecto contraste, el Vals venezolano de Paquito D´Rivera, en arreglo de Julia Barberá. El músico nos había sorprendido por su participación en Calle 54, el documental de Fernando Trueba, y sus éxitos inmediatos con el Grupo Irakere, perfecto testimonio del impulso del Latin-Jazz. Fogoso y lírico, Paquito D´Rivera, nos embriaga por su paleta de ritmos y melodías de irresistible contagio.

Ramón García Balado

09/07/2026

Ensembles de Banda Populares en A Cidade da Cultura

 Cidade da Cultura, Santiago de Compostela


Intensas actividades ofrecidas a lo largo de estos días en una convocatoria propuesta por el Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares- Cidade da Cultura- en confluencia con la V Residencia Artístitica integrada en el mismo y con una notable participación de jóvenes dentro del proyecto Converxencias, que musicalmente recibe las atenciones docentes  del trompetista Alejandro Vázquez Lamela y el clarinetista Antonio Suarez Saavedra, un capítulo a seguir dentro de Os Atardeceres no Gaiás, y que cumple con dos sesiones de conciertos, la ofrecida el jueves para culminarse el sábado- 16´30 h-, con la participación de variados ensembles que atenderán esta convivencia colectiva, como argumento y guía que hizo posible este trabajo colectivo dentro del ideario de las Harmoniemusik, que nos traslada a los años de evolución musical que nos hasta a los barrocos e incluso al Renacimiento. Disfrutaremos formaciones como de un quinteto para viento-metal, emblemática para Harmoniemusik, con instrumentos de flauta, requinto, trombón, dos clarinetes, dos trompas y trombón.

Harmoniemusik, remite a las agrupaciones para vientos, que marca patrones a partir del s. XVIII, en años que junto a los grandes nombres de la época, nos aportaba músicos como Rosetti, Krommer o Druschetzky, que hicieron posible la formación de las Alta Capella, destinadas a celebraciones colectivas, siempre a tono con las influencias regionales y los patrones tradicionales, y en los que tomarían importante protagonismo las chirimías, bajones, cornetos,, sacabuches o bombardas. Ya en el precedente Barroco, marcarían patrones las formas de concierto, la sinfonía y la sonata, en el espacio camerístico para el que dejarán argumentos músicos como G. Gabrielli o Michael Pretorius y Rodríguez de Hita, quienes se expresarán a través de géneros como las canzone, las bataglias y los madrigales, camino de un salto hacia las Harmonie del clasicismo. Aparecerán con señorío, las bandas de viento propiamente dichas, como las auspiciadas en la corte prusiana, que destacaba el cuidado concedido a oboes y trompetistas  (1705), o las de oboes y fagotes. El príncipe Paul Anton Esterhazy, mantuvo a su servicio un sexteto para dos oboes, dos trompas y dos fagotes, disponiendo a su servicio de un maestro como F.J. Haydn, que le relegará a un segundo plano dentro de la historia de la música, una etapa en la que hace su aparición este género de la Harmoniemusik.

Un octeto formado por dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes, impondrá sus argumentos en la vida de las cortes centroeuropeas, desde la del Príncipe Schwarzenberg o el Emperador José II, de Habsburgo (1741/90), quien impondría nuevos derroteros en la conformación de estos estilos, hasta llegar al fundado en 1782, por el Königliche-Kaiseliche Harmonie. José II, tuvo la fortuna que tener a su lado a músicos como Georg Triebensee y Johann N. Wendt (oboes); los hermanos Stadler (clarinetes); Rupp y Eisen (trompas) o los fagotistas Kauzner y Drobney, entre otros notables intérpretes especializados en Harmoniemusik, confirmando el repertorio dedicado para octeto de vientos, en cuanto a su técnica más avanzada. Una pirueta para darnos de bruces con las Serenatas K. 375 y K. 388, de W.A. Mozart  o las 13 Harmoniemusik, de F. Krommer. Otros mecenas también hicieron posible la protección de Harmoniemusik como el Príncipe Nikolaus Esterhazy o el Príncipe Alois, de Liechenstein, dentro de esta corriente expansionista que se implantará por toda Europa, desde la capital Bonn, con el Archiduque Maximilian Franz de Austria, la del Elector de Colonia o la de Praga, con el Príncipe Lobkowitz.

Anton Meysel. Hizo posible una renovación con su Handbusch der musicalischen Literature, quien mantendría hasta unas cuarenta y cinco agrupaciones distintas, la más común integrada por dos oboes, dos trompas, dos clarinetes y dos fagotes, aunque podía reducirse a un sexteto o un quinteto con una flauta o dos, trompetas, trompas e incluso contrafagot o contrabajo. Serán posibles los estilos de serenatas como música de fondo, en actos colectivos y banquetes (Taffelmusik), con G.F. Telemann a la cabeza, entre serenatas, divertimentos e infinidad de transcripciones de óperas de moda, ballets y estilos inabarcables. Aparecerán así dos grandes categorías de Harmoniemusik, las de composiciones originales para conjuntos de viento o las de transcripciones en forma de arreglos como los citados. Entre las originales, toman carta de naturaleza las de Antonio Salieri (1750/1825), con su Quinteto en Si b M. (para dos oboes, dos trompas y fagot) o la Casazione, en Do M. (dos oboes, dos corno inglés, dos trompas, dos fagotes y contrafagot) y la Parade Marsch (trompeta, dos oboes, dos clarinetes, dos trompas, dos fagotes y contrafagot), que permite traer a la memoria la Harmoniemusik mozartiana, integrada por dos serenatas- K. 375 y K.388-, pensadas para octeto de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes), para relumbrón, la Gran Partita, para 13 instrumentos de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos corno di bassetto, cuatro trompas, dos fagotes y contrafagot), poniendo de guinda el conocido octeto de Le Nozze di Figaro, pura desternillante jocosidad, que juega al despiste con detalles del autor, Una cosa rara, del valenciano Vivente Martín i Soler- operista de moda- o I litiganti, de Giuseppe Sarti

Más tirar del hilo, para tropezarnos con otros repertorios arraigados de Harmoniemusik, como las citadas osadías de Anton Meysel, en aquellas Handbuch der musikalichen Literature,  entre sus seiscientas transcripciones para Harmoniemusik, selecciones de óperas de Boieldieu, L.Cherubini, Cimarosa y tantos otros. Maestros como Johann Nepomuk Wendt (1745/1801), oboísta de la corte del Königlische Kaiserliche Harmonie, quien compuso obras para instrumentos de viento y otras curiosidades en este rango. Joseph Triebensee (1772/1846), hijo del oboísta del Königliche- Kaiserliche Harmonie, Johann George Triebensee, alumno de su padre y de J.C. Albrechsberger, que sería miembro como oboísta del Kärnertortteater Wien, durante un par de años, llegando a dirigir, el Octeto del Príncipe Alois de Liechetenstein en donde realizaría una impagable labor como compositor y transcriptor, antes de trasladarse a Brno y Viena, en donde sucedería a Carl Mª von Weber (1816), realizando transcripciones de la Sinfonía nº 92, de F.J. Haydn o de La Clemenza di Tito (W.A. Mozart).  Wenzel Sedlak (1771/ 1851), otro peldaño en el escalafón, también estaría al servicio del Príncipe Alois de Liechenstein, como clarinetista, llegando a ocupar la plaza de Kapellmeister y director de su Harmoniemusik, modélico transcriptor de óperas como Fidelio (Beethoven); Der Freischütz (Karl Mª von Webern); Guillaume Tell  o Il Barbieri di Siviglia (G. Rossini). El inmenso espacio que abarcan el siglo XIX y el XX, está repleto de aventuras imaginativas dentro de estas Harmoniemusik, siempre en beneficio de profesionales y aficionados ambiciosos con primicias de postín como las que ponen en atriles los músicos integrados en O Patrimonio itinerante das Bandas Populares Galegas entre Europa e América en este Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares, que concluirá la tarde del sábado en un festín colectivo.

Ramón García Balado

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