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13/07/2026

Dende as raíces por la Banda Municipal

 Praza de As Praterías, Santiago de Compostela


Concierto en As Praterías con la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira – día 16 a las 20´00 h., con obras de Bill Whelan, Alfred Reed, Dmtri Shostakovich, José Serrano y Pablo Luna, una aproximación a las formas musicales próximas a las tradiciones desde diversas perspectivas. Bill Whelan, con su pieza The Sevilla Suite, obra con un telón de fondo histórico relacionado con resultados relacionados con la relación de la rebelión irlandesa de 1602, y que tendría como personaje histórico a Red Hugh O´Donell, y su derrota en la batalla de Kinsdale, en su  enfrentamiento con Inglaterra, motivo de inspiración musical para el trabajo llevado a cabo por Bill Whelan, un proyecto que recibiría la acogida de la Expo´92, en el Teatro de La Maestranza de Sevilla. En el cuadro de músicos colaboradores, destacaron David Spillane, Mel Mercier, Mairead Wesbitt, Martin O´Connor, y la bailarina María Pagés, en el último cuadro del espectáculo, contando también con la participación de músicos Milladoiro como Pepe Ferreirós, Rodrigo Romaní o Nando Casal, la Orquesta de la Radio Televisión Irlandesa, dirigida por Alen Smalec,  en beneficio de una composición de perfiles épicos y reivindicativos, de acentuadas sonoridades con toda su amplitud.

Alfred Reed, un asiduo en las programaciones de nuestra Banda, nos ofrecerá las Armenian Dances, piezas de reminiscencias folklóricas tomadas de Komidas Vardabet (1869/1935), maestro de coro e investigador que pudo forjar sus estudios en la Frederick William University, de Berlín, mientras se dedicaba en profundidad al estudio de las tradiciones de su entorno cultural, músico que no pudo evitar una vida conflictiva por su actitud personal, lo que le obligó a trasladarse a Constantinopla a partir de 1910, una vida agotadora cuyo beneficio para la posteridad, serán la cantidad de publicaciones producto de su trabajo en el ámbito de la etnomusicología, tema que le convertirá en un maestro de referencia, con ejemplos referenciales como la serie de las Armenian dances, que tendrían excelente acogida para su divulgación gracias a los conciertos ofrecidos en el año 1972, por la University Band Simphonic Orquestra, un trabajo musical que suele ofrecerse en forma de suite repartida en dos partes, aprovechando la diversidad  de colores y timbres, que facilitan su discurso sonoro. Una forma de acercarnos a unas raíces folklóricas que, con fortuna, resultan ya familiares entre nosotros.

Dmtri Shostakovich- Folk dances-, para no perder comba en el contexto de esta propuesta, no acerca a otro compositor cuyas obras sinfónicas se incluyen con regular frecuencia por nuestras orquestas, especialmente por la Sinfónica de Galicia, en las temporadas que tuvo como titular a Dima Slobodeniuk, que en repartos sucesivos, puso a nuestro alcance una integral de su sinfonismo casi completo, del Shostakovich en repertorios como estas danzas folkóricas,se encuadra en esa serie de recopilaciones que han ido dejando trabajos como La suite para orquesta de jazz, que muy poco tiene que ver con la evolución de género arraigado desde sus comienzos en los Estados Unidos, evolucionando y transformándose a lo largo del siglo y que en esa suite, logrará un trabajo de gran aceptación en particular por su incorporación a la banda sonora usada por Kubrick, en La naranja mecánica, en el compositor ruso, conviene traer a colaboración dentro de las cercanías de estas danzas folkóricas, otros trabajos como Tea for two, un tanteo de tintes coquetos y resultones, que se convertirá en un capricho para los entretenimientos que nos descubrirán sus facetas como arreglista; la Obertura sobre temas rusos y kirguises, nos encontramos con ella en el mismo espacio de indagación sin una precisa asimilación a las corrientes musicológicas tan corrientes entre sus colegas de generación o las entregas comprometidas para el cine y el teatro, aceptando que nuestro compositor supo responder a la demandas frecuentes para esos estilos, dejando casi cuarenta trabajos para el cine, época en la que, por un lado recibía el reconocimiento oficial, pero por otro, no podía evitar frecuentes enfrentamientos por asuntos políticos, y sobre este tema, encontraremos trabajos para el teatro como La chinche, de Maikosvki ,  puesta en escena por Maeyerhold, y un soberbio Hamlet, de comienzos de los años treinta, una producción de Akirov, del que se acabará realizando una suite, de aquellos trabajos para el cine, podremos añadir La nueva Babilonia, un filme de Koniztsev y Trauberg; La juventud de Máximo; El retorno de Máximo; El camino de Viborg o La caída de Berlín, de los  que también realizará suites de divulgación, ejemplo de su notable dominio en este tipo de trabajos.  

José Serrano- El trust de los tenorios-estamos en un período de acercamiento a la opereta o la revista tras toda una vida en la que cuidará de estrenar espectáculos en el Teatro Apolo, dentro de la pervivencia del apreciado género chico, apostando por otras modas teatrales que parecían tentar las preferencias del aficionado común, urgían las prisas después del un período bastante fecundo con trabajos como La alegría del batallón, puesta en  escena en su querido Teatro Apolo, que sería calificado como un cuento militar, estamos en un año que prepara solapadamente la posible retirada  y para la ocasión, se apoyaría en libretistas como Arniches y García Álvarez teniendo como resultado El trust de los tenorios, precisamente con destino al Teatro Apolo, que subirá a escena el 3 de diciembre de 1910, ya metido precisamente en las lindes del género arrevistado, y que servirá de punto de transición a otra obra de perfiles similares, El palacio de los duendes, sobre un  jocoso libreto de Sinesio Delgado, partituras en general sencillas con números musicales pensados para un público que tampoco ambicionaba grandes espectáculos. Todavía conservará tiempo para una etapa posterior, en la que prestará sus atenciones a zarzuelas como La canción del olvido o La Dolores.

Pablo Luna- La pícara molinera-, zarzuela que se estrenará en 1928, en el Teatro Circo, de Zaragoza, y que un par de meses después, sentará sus reales en el Teatro Apolo, obteniendo con ella un gran éxito, producto de un trabajo notable de sus años de madurez y que admite el hecho de partir de un libreto de Alarcón, El sombrero de tres picos, el mismo al que recurrirían Manuel de Falla, aunque con las consabidas diferencias de resultados obtenidos, el compositor, aragonés de nacimiento, había recibido sus primeros estudios de violín con Teodoro Ballo, antes de recibir una beca que le permitiría ampliar en armonía y composición con Miguel Arnaudas, maestro de capilla de la Seo, procurando abrirse un futuro como músico de café y variedades, hasta llegar a convertirse en concertino de la Orquesta del Teatro Principal de Zaragoza. Dentro de su evolución artística le veremos como un artista que puede considerarse de transición entre el género chico y la opereta. Algo más joven que Amadeu Vives  y Lleó, no dejó de ser sensible a las influencias de los grandes maestros del momento, desde Manuel de Falla a Conrado del Campo, Joaquín  Turina o Jesús Guridi.

Ramón García Balado

12/07/2026

Concierto no Edificio CINC, da Cidade da Cultura con la Banda Sinfónica Galega

 Cidade da Cultura, Santiago de Compostela


Sesión de tarde la ofrecida por miembros de la Banda Sinfónica Galega, en pequeñas formaciones, la tarde del sábado para una velada de clausura del V Congreso Bandístico, a repartir con piezas elegidas del repertorio común a través de los ejemplos que nos ofrecían obras que lograron cierto éxito gracias al cine y más frecuentemente a esas corrientes dentro de lo que conocemos como Latin Jazz.  Un Quinteto de graves, prepararía la charla de clausura, con la Florentine March Op. 124, de Julius Fucik- en arreglo de John Martin, un músico arraigado en la tradición de las corrientes y herencias del Imperio Austrohúngaro, epígono pues de una época que pondrá un capítulo de despedida en la historia, compositor que también se daría a conocer por piezas dentro de este estilo- Entrada de gladiadores- además de tomarse personales licencias como lo que poco después se considerará como un free-lance, había sido fagotista del Teatro de la Ópera de Praga. Colega de generación, de músicos como Jaroslav Zevek, Frantisek Halas, Josef Hora, y otros tantos en un momento en el que también se sentirán a partir de 1927, las influencias artísticas, en que igualmente destacará J. Cocteau, y el interés por Duke Ellington o Louis Amstrong, Fucik, en su visita parisina, podría conocer a G. Enescu.   Lennie Niehaus- Keystone Chops-, un orquestador y arreglista, dinamizador del jazz en el mundo del cine,  había recibido influencias de Fats Waller y Charlie Parker antes de firmar una ostensible fidelidad al cine de Clint Eastwood, después de haber probado con cierta fortuna orquestando en los ochenta bandas sonoras para Jerry Fielding, Lennie de había integrado como saxo tenor en la orquesta de Stan Kenton, donde desarrollaría una fundamental trayectoria grabando algunos de sus registro de mayor relieve, para la tv, había realizado uno de sus aportaciones importantes por Lush Life, pero el cine le reconocerá por películas como Pale Rider, Ratboy, Bird, The Bridges of Madison County, Midnight in the Garden of Good and the Evil o Blood Work.  

Los Quinteto de viento tendrían el Primer movimiento para viento de Paul Taffanel, un flautista y director francés, que había estudiado con Dorus y después con Reber, en el Conservatorio de París, durante treinta años fue flautista de la Opéra Comique y también en la Société des Concerts, colaborando en celebrados conciertos durante sus giras, complementando sus oficios con las labores docentes- 1893/1906-, siendo igualmente profesor del Conservatorio de París, Director de la Ópera y director de la Société des Concerts du Conservatoire (1892/1901). Colaboró con grupos de cámara de notable prestigio y tuvo como alumnos a Ph. Gaubert o G. Blanquart, dejándonos obras como cuidadas fantasías, pieza flauta y piano o su obra didáctica Méthode complète de flûte, en colaboración con Ph. Gaubert.

Alexander von Zemlinsky- Humoreske- fundó con Arnold Schönberg la Vereiningug Schaffender Tonkünstler , destinada a dar a conocer la nueva música, en especial con obras propias, trabajó en Berlín con Klemperer, enseñando en la Musikhochschule, antes del ascenso del nazismo, después de 1975, su obra reapareció con gran pujanza, un tanto a la sombra de Gustav Mahler, destacan sus obras camerísticas, en especial los cuartetos y en un espacio a tener en cuenta, el Tombeau á Alban Berg, que quedó sin terminar; el Cuarteto en Re M. para clarinete, violín, viola y violonchelo o La Humoreske (rondó), para flauta, oboe, clarinete, trompa y fagot.

De los Cuartetos de saxofones, el primer movimiento del Konzertstück, de Paul Hindemith, maestro que en su evolución supo manejarse desde la libre politonalidad (o más raramente la atonalidad) de  los años veinte, en los que su pensamiento tendrá como consecuencias los más ásperos choques disonantes, dado que apenas tenía en cuenta las superficies más verticales, hasta la tonalidad ensanchada, rígidamente controlada de la edad madura, la cual encontrará en la edad madura, tras su obra teórica Unterweisung im Tonsatz . El resumen de su legado no deja de ser una resolutiva caja de sorpresas, de ahí su aceptación entre los aficionados contemporáneos. Otro concepto de importancia serán las Gebrauchsmusik, que en realidad no eran nada nuevo, sino una referencia con respecto a la música.   Guillermo Lago- Sarajevo y Córdoba- dos piezas de una suite de seis, piezas con talante descriptivo muy relacionadas con vivencias personales por sus viajes, detalles como la inspiración en la Mezquita de Córdoba, y la visita a Sarajevo y Bosnia, en consideración a Admen Siso- Wind of Change-, queda como experiencia, el aprecio a los amigos de Sarajevo y los estudios en la Academia de Música de la capital asediada. Las otras piezas de la suite fueron Addís Ababa, Montevideo, Colonia y Tokyo.

Del Quinteto de metales, el Quinto tiempo de la Canzona nº 5, de Samuel Scheidt- un salto al barroco- en arreglo de Verne Reynolds eminente organista que vivió en Halle y que fue maestro de capilla de la corte ducal tras estudiar con Sweelick, siendo contemporáneo de Michael Pretorius, J.H. Schein y Heinrich Schütz; destacó por la publicación de motetes policorales- Cantiones sacrae- a ocho voces, una confluencia con la tradición alemana y los estilismo italianos. Durante un período fue director musiches de la Marktkirche, y Rektor del Gynasium. Padeció en sus carnes las consecuencias fatídicas de la Peste, perdiendo parte de su familia. De sus obras, destacan los Geistliche Concert y el Liebeliche Krafft- Blümlein.  Sonny Kompanek- Killer Tango-, con estudios en la Universidad de Virginia y en la Eastman School, con Thomas Cernnowic y Samuel Adler, mantuvo relacionales profesionales con Brynton Marsalis y la Canadian Brass Band, con Mel Tormé, Chuch Mangione, John Williams, de sus obras importantes: The Finest Hours  y Heil Cesar. John Cheetam- Scherzo- trombonista profesional formado en las Universidades de Misouri, Virginia y Nuevo México.

Del cuarteto de clarinetes, Bordel 1900, Café 1930 y Night Club- Historia del tango- Astor Piazzolla, en arreglo de B. Edwards, quizás lo más granado del renovador del género, en esa serie de amalgamas con otras corrientes latinas de proximidad que alcanzaría su máxima dimensión, el artista  en plena madurez gracias a sus excelentes relaciones y sus resultados profesionales, el de Libertango, los Quintetos y sextetos, que supo recrear con genialidad, con trabajos en los que destacará por el dominio de los ostinati, y las sorpresas encadenadas en diálogo con sus colegas de tándem, un embrujo irresistible, perfectamente tratado a lo largo de sus etapas diferenciables.  En perfecto contraste, el Vals venezolano de Paquito D´Rivera, en arreglo de Julia Barberá. El músico nos había sorprendido por su participación en Calle 54, el documental de Fernando Trueba, y sus éxitos inmediatos con el Grupo Irakere, perfecto testimonio del impulso del Latin-Jazz. Fogoso y lírico, Paquito D´Rivera, nos embriaga por su paleta de ritmos y melodías de irresistible contagio.

Ramón García Balado

09/07/2026

Ensembles de Banda Populares en A Cidade da Cultura

 Cidade da Cultura, Santiago de Compostela


Intensas actividades ofrecidas a lo largo de estos días en una convocatoria propuesta por el Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares- Cidade da Cultura- en confluencia con la V Residencia Artístitica integrada en el mismo y con una notable participación de jóvenes dentro del proyecto Converxencias, que musicalmente recibe las atenciones docentes  del trompetista Alejandro Vázquez Lamela y el clarinetista Antonio Suarez Saavedra, un capítulo a seguir dentro de Os Atardeceres no Gaiás, y que cumple con dos sesiones de conciertos, la ofrecida el jueves para culminarse el sábado- 16´30 h-, con la participación de variados ensembles que atenderán esta convivencia colectiva, como argumento y guía que hizo posible este trabajo colectivo dentro del ideario de las Harmoniemusik, que nos traslada a los años de evolución musical que nos hasta a los barrocos e incluso al Renacimiento. Disfrutaremos formaciones como de un quinteto para viento-metal, emblemática para Harmoniemusik, con instrumentos de flauta, requinto, trombón, dos clarinetes, dos trompas y trombón.

Harmoniemusik, remite a las agrupaciones para vientos, que marca patrones a partir del s. XVIII, en años que junto a los grandes nombres de la época, nos aportaba músicos como Rosetti, Krommer o Druschetzky, que hicieron posible la formación de las Alta Capella, destinadas a celebraciones colectivas, siempre a tono con las influencias regionales y los patrones tradicionales, y en los que tomarían importante protagonismo las chirimías, bajones, cornetos,, sacabuches o bombardas. Ya en el precedente Barroco, marcarían patrones las formas de concierto, la sinfonía y la sonata, en el espacio camerístico para el que dejarán argumentos músicos como G. Gabrielli o Michael Pretorius y Rodríguez de Hita, quienes se expresarán a través de géneros como las canzone, las bataglias y los madrigales, camino de un salto hacia las Harmonie del clasicismo. Aparecerán con señorío, las bandas de viento propiamente dichas, como las auspiciadas en la corte prusiana, que destacaba el cuidado concedido a oboes y trompetistas  (1705), o las de oboes y fagotes. El príncipe Paul Anton Esterhazy, mantuvo a su servicio un sexteto para dos oboes, dos trompas y dos fagotes, disponiendo a su servicio de un maestro como F.J. Haydn, que le relegará a un segundo plano dentro de la historia de la música, una etapa en la que hace su aparición este género de la Harmoniemusik.

Un octeto formado por dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes, impondrá sus argumentos en la vida de las cortes centroeuropeas, desde la del Príncipe Schwarzenberg o el Emperador José II, de Habsburgo (1741/90), quien impondría nuevos derroteros en la conformación de estos estilos, hasta llegar al fundado en 1782, por el Königliche-Kaiseliche Harmonie. José II, tuvo la fortuna que tener a su lado a músicos como Georg Triebensee y Johann N. Wendt (oboes); los hermanos Stadler (clarinetes); Rupp y Eisen (trompas) o los fagotistas Kauzner y Drobney, entre otros notables intérpretes especializados en Harmoniemusik, confirmando el repertorio dedicado para octeto de vientos, en cuanto a su técnica más avanzada. Una pirueta para darnos de bruces con las Serenatas K. 375 y K. 388, de W.A. Mozart  o las 13 Harmoniemusik, de F. Krommer. Otros mecenas también hicieron posible la protección de Harmoniemusik como el Príncipe Nikolaus Esterhazy o el Príncipe Alois, de Liechenstein, dentro de esta corriente expansionista que se implantará por toda Europa, desde la capital Bonn, con el Archiduque Maximilian Franz de Austria, la del Elector de Colonia o la de Praga, con el Príncipe Lobkowitz.

Anton Meysel. Hizo posible una renovación con su Handbusch der musicalischen Literature, quien mantendría hasta unas cuarenta y cinco agrupaciones distintas, la más común integrada por dos oboes, dos trompas, dos clarinetes y dos fagotes, aunque podía reducirse a un sexteto o un quinteto con una flauta o dos, trompetas, trompas e incluso contrafagot o contrabajo. Serán posibles los estilos de serenatas como música de fondo, en actos colectivos y banquetes (Taffelmusik), con G.F. Telemann a la cabeza, entre serenatas, divertimentos e infinidad de transcripciones de óperas de moda, ballets y estilos inabarcables. Aparecerán así dos grandes categorías de Harmoniemusik, las de composiciones originales para conjuntos de viento o las de transcripciones en forma de arreglos como los citados. Entre las originales, toman carta de naturaleza las de Antonio Salieri (1750/1825), con su Quinteto en Si b M. (para dos oboes, dos trompas y fagot) o la Casazione, en Do M. (dos oboes, dos corno inglés, dos trompas, dos fagotes y contrafagot) y la Parade Marsch (trompeta, dos oboes, dos clarinetes, dos trompas, dos fagotes y contrafagot), que permite traer a la memoria la Harmoniemusik mozartiana, integrada por dos serenatas- K. 375 y K.388-, pensadas para octeto de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes), para relumbrón, la Gran Partita, para 13 instrumentos de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos corno di bassetto, cuatro trompas, dos fagotes y contrafagot), poniendo de guinda el conocido octeto de Le Nozze di Figaro, pura desternillante jocosidad, que juega al despiste con detalles del autor, Una cosa rara, del valenciano Vivente Martín i Soler- operista de moda- o I litiganti, de Giuseppe Sarti

Más tirar del hilo, para tropezarnos con otros repertorios arraigados de Harmoniemusik, como las citadas osadías de Anton Meysel, en aquellas Handbuch der musikalichen Literature,  entre sus seiscientas transcripciones para Harmoniemusik, selecciones de óperas de Boieldieu, L.Cherubini, Cimarosa y tantos otros. Maestros como Johann Nepomuk Wendt (1745/1801), oboísta de la corte del Königlische Kaiserliche Harmonie, quien compuso obras para instrumentos de viento y otras curiosidades en este rango. Joseph Triebensee (1772/1846), hijo del oboísta del Königliche- Kaiserliche Harmonie, Johann George Triebensee, alumno de su padre y de J.C. Albrechsberger, que sería miembro como oboísta del Kärnertortteater Wien, durante un par de años, llegando a dirigir, el Octeto del Príncipe Alois de Liechetenstein en donde realizaría una impagable labor como compositor y transcriptor, antes de trasladarse a Brno y Viena, en donde sucedería a Carl Mª von Weber (1816), realizando transcripciones de la Sinfonía nº 92, de F.J. Haydn o de La Clemenza di Tito (W.A. Mozart).  Wenzel Sedlak (1771/ 1851), otro peldaño en el escalafón, también estaría al servicio del Príncipe Alois de Liechenstein, como clarinetista, llegando a ocupar la plaza de Kapellmeister y director de su Harmoniemusik, modélico transcriptor de óperas como Fidelio (Beethoven); Der Freischütz (Karl Mª von Webern); Guillaume Tell  o Il Barbieri di Siviglia (G. Rossini). El inmenso espacio que abarcan el siglo XIX y el XX, está repleto de aventuras imaginativas dentro de estas Harmoniemusik, siempre en beneficio de profesionales y aficionados ambiciosos con primicias de postín como las que ponen en atriles los músicos integrados en O Patrimonio itinerante das Bandas Populares Galegas entre Europa e América en este Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares, que concluirá la tarde del sábado en un festín colectivo.

Ramón García Balado

21/06/2026

Gozando cos ventos: Concierto con la Banda Municipal

 Praza das Praterías, Santiago de Compostela


Concierto con la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira en As Praterías –día 26 a las  20´00 h-, para un programa que nos reserva obras de Rafael Talens Pelló, Barbieri, Arie Malandro, Bernardo del Río y Gerónimo Giménez. Rafael Talens Pelló, con Fina Blanco, es un compositor al que tuvimos recientemente, músico con formación entre Valencia y Madrid, amplió en el espacio electrónico con G. Beeker, en Alemania, Francia y otros países europeos, recibiendo el Premio a la Investigación  y Composición Euterpe 2000, concedido por las Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana. Un destacado maestro que recibe el reconocimiento de su tierra por sus trabajos dedicados a esa indagación profunda en las tradiciones de su tierra chica, dejándonos obras como Sicaria, Cançons de mare o Festívals, reconociendo a otro nivel las influencias de los impresionistas franceses como Maurice Ravel, que trascienden en sus oficios como orquestador, para el autor, su manera de componer, está basada en una armonía tradicional avanzada, dentro de una pasión cuidada en sus resultados, con la pretensión de llegar al oyente de la manera más inmediata, un quehacer producto del oficio de un orquestador con conocimientos centrados en este mundo de obras, de manera especial en los compromisos para músicas de bandas populares, dejando un espacio para trabajos de encargo como obras corales-El alma de Torrevieja o Tres cançons del meu poble-o piezas camerísticas.

Gerónimo Giménez (1852/ 1923) - La Torre del Oro-, una composición perteneciente a una etapa intensa de su carrera profesional, en la que daría vida a una serie de obras entre las que sobresaldrían títulos como La Torre del Oro, presentada el 29 de abril de 1902, composición que se mantendrá en los repertorios a lo largo de los años como verdadera representativa de su personal estilo, ya confirmado en La boda de Luís Alonso; La noche del encierro, en la que destacaron Julián Romea y María Montes o Aquí va a haber algo gordo y La casa de los escándalos.  En aquel año de 1902, tendría un seguro reconocimiento por los aficionados al género lírico gracias a obras como El morrongo, segunda parte de Enseñanza libre, con una menor gloria que las precedentes, aunque sabría aguantar en taquilla, preparando el espacio para un éxito de temporada con María del Pilar, encuadrada dentro de las programaciones de las campañas de Teatro Parish, un espectáculo que la crítica especializada aceptaría como uno de los mejor trabajados en el aspecto musical, aunque su libreto no consiguiese cuajar, un libreto firmado por Francisco Flores García y Gabriel Briones. Un lapsus de tiempo condicionado por su estado personal, le forjará a repensar la evolución de entrega de obras, hasta la llegada de La  morenita, con Perrin y Palacios, estrenada el 26 de mayo de 1903, que tampoco alcanzaría el éxito esperado, un punto de transición hasta una nueva zarzuela que sí logrará un mejor trato, El general, destinada al Teatro Eldorado, un período de clara transición en su larga carrera en la que encadenará una serie insalvable de sobresaltos inevitables.

Francisco Asenjo Barbieri- El barberillo de Lavapiés, zarzuela en tres actos, en verso, con libreto de Luis Mariano de Larra, estrenada el 18 de diciembre de 1874, en el Teatro de La Zarzuela de Madrid, zarzuela emblemática y una de las grandes aportaciones al género lírico, que recrea un argumento pseudohistórico de intrigas políticas que encontraba con la tradición de la llamada zarzuela grande, sinterizando a la vez las tendenicas del teatro lírico decimonónico, sabiendo situar la obra dentro de un lenguaje hispánico de las piezas en un acto, que encontraba espacio en el sainete y la revista del teatro por horas y  los estilos que entonces, por su ligereza, triunfaban en Europa. Se desconoce por qué Barbieri  recurrió a Luis Mariano de Larra para la elaboración del libreto en tres actos, pero hay datos reveladores de la correspondencia mantenida entre ambos, una primera carta del libretista, está fechada el 25 de agosto del año que trabaja sobre el proyecto de la zarzuela, que a la postre se situará en el Madrid castizo del siglo XVIII, con sus majas y majos, estudiantes y conspiradores, de los que el músico sacará buen partido gracias al conocimiento de los  recursos musicales autóctonos, formas del lenguaje, recibidos de la tonadilla escénica de finales de siglo, a  principios del siglo XX, debido a las crisis que atravesaban las orquestas de los teatros líricos, la partitura de El barberillo de Lavapiés, al igual que otras muchas, padeció revisiones y adaptaciones que reducían sus exigencias en cuanto a su instrumentación. La reducción de vientos-madera, provocaría un dudoso planteamiento orquestal.

Arie Maldonado- El ciclo de los ríos (Rivieren Cyclus)-pieza que tendrá una orquestación apreciada de Kees Vlak, se convirtió en su verdadera tarjeta de visita, siendo el resultado de referencia en las preferencias de las orquestas y las bandas. Kees Vlak, prolífico arreglista se había formado como trompetista junto a su padre clarinetista de la Waterlands Fanfare Orchestra Niuwendam (Amsterdam), llegando a convertirse en promotor de otras orquestas, algunas de cadenas de radio y televisión, tras realizar estudios en el Conservatorio de Amsterdam, mostrando claras preferencias por los estilos ligeros de los que saldrán obras que tendrán un reconocimiento inmediato, obras como Paso Cabajo; Wester Rhapsody; Samba Sensation, para saxofón alto y arreglos notables como Malando para banda sinfónica de viento este exitoso Ciclo de los Ríos, para banda sinfónica o banda de metales, y La cordillera de Los Andes, obra igualmente compartida con Arie Malando.

Bernardo del Río- A lenda de Montelongo- director que fue de nuestra Banda Municipal entre 1936 y 1944, nos deja detalles de su personalidad Beatriz Cancela Montes en su monografía editada por el Consorcio de Santiago La Banda Municipal de Santiago: Música en las compostelanas rúas desde 1848,  el maestro había sido uno de los representantes de la música popular gallega del siglo XX, vinculado a dos frentes musicales: las bandas y los orfeones, maestro nacido en Vilagarcía de Arousa, se incorporó como clarinetista segundo a la Banda del Regimiento de Infantería Zaragoza, antes de hacerse cargo de la Banda Municipal de Ordes, ocupando la plaza de Higinio Cambeses Carreras. Destacó en la especialidad de arreglos musicales, con atención a los pasodobles, como Aires da miña terra  y otras iniciativas para orfeones y coros: Foliada de Carril; Marica foi ao muiño; Vindo do faro; O chascarraschas o Para cal´o corazón.  A Lenda de Montelongo, es una rapsodia de su propia zarzuela que resultará uno de sus arreglos más afortunados.

Ramón García Balado

09/06/2026

Banda Municipal: Da ópera ao folklore, en As Praterías

 Praza das Praterías, Santiago de Compostela


Invitación para el concierto en As Praterías, día 11, a las 20´00 h., de la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira, para un programa que destaca obras de Rafael Talens, G.Verdi, Pablo Sorozabal, Leonard Bernstein.  Rafael Talens, estará por Cançons de Mare, músico de Cullera que realizó estudios de clarinete, piano y dirección, entre Valencia y Madrid, obteniendo un premio de Investigación y composición Euterpe 2000, de canción folklórica, concedido por unanimidad de todas las sociedades musicales de la Comunidad Valenciana, tras haber tenido experiencias profesionales en distintos países europeos, desde Holanda a Suiza o San Petersburgo, entre sus trabajos para la voz, destacan Sicaria, estas Cançons de mare o Festívales, ocupando la cátedra de Armonía en el Conservatorio de Valencia y la vicepresidencia de la As. de Compositores Sinfónicos de la Comunidad Valenciana. En su obra, son perceptibles las influencias de Ravel por la cualidad de su mundo sonoro, además de la importancia de L.v. Beethoven, al que aprecia llegando hasta la veneración. Su forma de componer está basada en una armonía tradicional avanzada, pero con una gran pasión por la defensa absoluta de la melodía, con intención de fascinar al oyente en el espacio de las nuevas tendencias sonoras y rítmicas, ajeno a las influencias totalitarias, considerándose en lo primordial como un cuidado orquestador que aprecia detalladamente los valores tímbricos que toman especial importancia en las atenciones de músicas para banda, en la que destacan, Clasic concert; Fiestas en onda; Expresions simfoniques;  Els Pirris; Secuencias vibratorias; Semiotécnica; Troner o Valldigna.

 Giuseppe Verdi- Gran Final. Act. II, dell´a opera Aida-, ópera nacida a través de un libreto de Antonio Ghislanzoni, tomando un texto de Camille du Locle  y A. E, Mariette, abocada a dejar huella en la historia del género ya que en 1869, se abriría en El Cairo un teatro de ópera italiana, merced a la demanda del  Jedive de Egipto y cuyo resultado sería Aida, que tardaría en completarse según la urgencia de la demanda, su original formaría parte de los actos organizados para la ceremonia de la inauguración del Canal de Suez, en 1869, y su argumento se debió al egiptólogo francés Mariette, que había sido galardonado con el título de Bey, un libreto escrito en francés y en prosa por Camille du Locle y versificado en italiano por Ghislanzoni, con supervisiones del compositor. Espectacular como pocas, se abre desde su comienzo con un esplendido decorado para llegar con el aria de Radamés Celeste Aida.  La  apoteosis de la Gran Marcha, alcanza la mayor efectividad en las pretensiones de su desarrollo, momento primordial para el lucimiento de los directores  atentos a las exigencias del espectáculo, y que alcanza gran vistosidad en el grupo de trompeteros, que se exhiben en ostentoso paseo ante un nuevo grupo que entra. Un tema orientalizante, simula aspectos de relevancia acentuados por una solemnidad occidentalizante, en un brillante juego de contrastes. Verdi, en la escena del templo de Phta, creó un efecto sobresaliente en lo relativo a esa proclamada solemnidad, con inusitados intervalos melódicos que recrean formas orientales. Aida, Radamés, Amneris, resulta el triángulo amoroso que sobrevuela en esta ópera de gran aparato escénico, mientras el coro lanza gritos de venganza y muerte contra los invasores, resultando Amneris el personaje puesto en entredicho en sus acciones contra Aida, embargada entre sus problemas acabando por solicitar a los sacerdotes el perdón para Radamés, un momento de gran fuerza dramática en el que Verdi muestra una enorme intensidad que contrasta con el coro de sacerdotes quizás un tanto monótono. Amonsaro se manifiesta a la altura reclamada por la situación.

Pablo Sorozabal-La del manojo de rosas-zarzuela con libreto de Francisco Ramos de Castro y Anselmo Cuadrado Carreño,  estrenada en el Teatro Fuencarral, el 13 de noviembre de 1934, en su estructura musical se distinguen diferentes categorías de elementos musicales: romanzas convencionales, como No corté más que una rosa o No me importa  que con otro y Madrileñita bonita; dúos sentimentales, números de fox- trot y farruca, un pasodoble, que en su conjunto puede acercarnos al mundo de la opereta, con el matiz de que lejos de ocurrir en un país inventado o en el tiempo nebuloso, ocurre en ese Madrid del día, por lo que sus autores la presentaron como sainete, lo que causó cierta agitación en los círculos teatrales capitalinos., contribuyendo a que se aceptase como icono de zarzuela en el estilo de La verbena de La Paloma, en una plaza aseada y moderna del Madrid republicano, los libretistas con el compositor, supieron captar una instantánea de la vida capitalina, uno de los momentos más interesantes de la historia de aquel momento, más que por los personajes y el argumento, por el ambiente de una ciudad boyante, proletaria y urbana, muy distinta de la capital ruralizada y verbenera propia de tantas zarzuelas. Ciudad en la que se  respiraban los conflictos sociales de las clases medias. Cuando se estrenó la obra  había cundido el bulo de que Moreno Torroba, había sido el autor del libreto, aunque él mismo acabaría por desmentirlo, aceptando el rechazo por considerarlo poco lírico.

Leonard Bernstein- West Side Story- comedia musical de 1957, resultaría un espectáculo decididamente novedoso en cuanto a la composición de la obra, gracias al libreto de Arthur Laurents y la música de Bernstein, con letras de Stephen Sondheim y coreografía de Jerome Robins. Rara vez había sido tratado antes en el teatro musical un problema social tan cruel, con un realismo convincente y con tanta fuerza, con una verdad dramática de tal manera carente de concesiones. Nunca antes el ballet había sido empleado tan ampliamente ni se le había hecho jugar un papel tan vital en el desarrollo del argumento. Nunca había captado la música de una producción popular el carácter neurótico, las fuertes tensiones y la amargura de la obra, por una parte y de sus personajes por otra. West Side Story es el Romeo y Julieta de Shakespeare en un escenario de los tiempos presentes,  en vez de aquella Verona, el escenario resulta Manhattan, para encontrarnos con las pandillas de adolescentes en los márgenes de la marginación, los Jets y los Sharks, con  los que nos encontramos ya desde el comienzo del musical, excelentemente tratados en el filme de Robert Wise y Jerome Robbins.

Ramón García Balado

Grigory Sokolov, en el XIII Festival Bal y Gay

 Auditorio Fuxan os Ventos, Lugo Concierto del pianista Grigory   Sokolov con obras de L. v Beethoven y F. Schubert en el Auditorio Fuxan...