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20/08/2026

Clausura del XIV Festival Groba de Ponteareas, con la O. de Cámara Galega

 


Concierto de clausura del XIV Festival Groba de Ponteareas en el Auditorio Reveriano Soutullo de la ciudad-día 22, a las 21´00 h-, con la Orquestra de Cámara Galega, que dirige Rogelio Groba Otero, con obras del maestro Rogelio Groba, Enrique Granados y Manuel de Falla, contando con la participación del pianista Pablo Diago Busto, formación en residencia del certamen, fundada en 1995, ya con una larga trayectoria por la abundancia de sus colaboraciones entre las que destacan Ara Malikian, Guy Braunstein, André Cebrián, Oyvid Gimse, J.L. Estellés, Teresa Berganza, Clara Yumi Kang, David Figueroa, Anastasia Kobekina, Esteban Batallán, Adriana Ferreira, Federico Colli, Kyril Zlotnikov, Sunwook Kim, Jin Joo Le, Juan de Udaeta, Pacho Flores y tantos otros. Rogelio Groba Otero, dinamizador del festival, mantiene en vigencia esta cita estival, contando con una serie de publicaciones que conceden la necesaria dimensión de su proyección artística, con ejemplo como la edición de la ópera Don Chisciotte, de Manuel García, patriarca de una célebre saga de cantantes que han dejado huella en la historia, en un registro realizado en el Teatro de la Maestranza, de Sevilla, al tiempo que colabora con la Radio Galega, la TV3, RNE, y una importante actividad de giras por Europa y Latinoamérica, titulado Superior en la especialidad de violín, entre A Coruña y Oviedo, amplió su preparación en Londres, con Detlev Hann, profesor de la Guildhall School of Music and Drama, llegando a actuar en el Spanish Modern Festival Wien, el Merkin Concert Hall, de la Fundación Kaufman o en el Museo Reina Sofía, el Palau   de Música  de Barcelona  y  el Palacio Ducal, de Génova.

Para comenzar la sesión, dos obras  del maestro Rogelio Groba Groba, el Concerto de arcos, en sus tres tiempos, Allegro impetuoso; Andante- scherzo- andante; Presto, y la Sonatina, en la versión de 2026, en sus tiempos Allegretto; Moderato; Allegro vivace y Allegro, para el autor, el hecho de componer en sí mismo es una necesidad biológica, la esencia de su existencia y una prueba de la naturalidad de que esto sucede, son las más de quinientas obras compuestas en todos los géneros. Si le echamos una ojeada a su trabajo creativo desde una perspectiva cronológica, será fácil descubrir un eje que va desde las estructuras sencillas a las más complejas. Una evolución en la que queda adherida la huella del momento psicológico del autor, estimulado por el tiempo histórico que le ha tocado vivir, pero también un enraizamiento profundamente gallego que aflora en la totalidad de su trabajo, y no sólo por el frecuente recurso al dato etnográfico, sino también porque sus obras están empapadas de un galleguismo surgido de forma espontánea, de la experiencia del autor, encuadrable para estudiosos con criterio dentro de la llamada Generación del 51. Una serie de apreciaciones que tendrán reflejo en las opiniones de músicos como fueron Joaquín  Turina, o Leopoldo Hontañón. Mención especial para sus óperas, todavía pendientes de recibir la consideración merecida, hablaríamos de Camiños de Rosalía, de 1994, coordinada por Maruxa Villanueva, con la presencia de un coro amplio; Divinas palabras, texto de R. Mª del Valle- Inclán (1986/7), en cuatro actos, anterior a la de Antón García Abril, destinada a la reapertura del Teatro Real; Floralba, sobre la poética de Manrique Fernández, destinada al Castelo de Vilasobroso; María Pita, con texto del compositor, en el planteamiento  de tres actos, para orquesta y un nutrido coro de ochenta voces. En el apartado de coro y orquesta, buena impresión dejaron Anxos  de Compostela (Cantata in modo antico), con texto de Filgueira Valverde, que tendrá una revisión en 2004; Cantata de Maio (In modo antico); Cantigas do mar, sobre texto del mismo Filgueira Valverde o en la serie para solistas y orquesta, In Memoriam Manuel de Falla, obra en tres tiempos: Cantus primus: Mors; Cantus secundus: Ferthur  infortunium y Cantus tertius: Insepultus.

Enrique Granados- Quinteto, Op. 49, en sus tiempos: Allegro; Allegreto, quasi andantino; Lento- una etapa de transición mientras atendía a otros compromisos, como el de presentarse a una cátedra, y responder a actividades concertísticas en el Salón Romero, de Madrid, un músico realmente agitado por la importancia de acontecimientos que urgían su realidad cotidiana, como el estreno de este Quinteto Op. 49, o una obra de no menor relieve como el Trío Op. 50, a los que se añadirán los tan apreciados Valses poéticos, también las tentaciones parisinas habían condicionado su realidad en aquel período, ayudado por la generosidad de Eduardo Conde, que sufragaría sus gastos, en lo concerniente a sus estudios, una etapa en la que podría disfrutar junto a Ricard Viñes, realizando conciertos en la prestigiosa Salle Érard, además de asistir a los Concerts Lamoureux. Mientras completa este Quinteto Op. 49, tendría la oportunidad de divulgar sus apreciado Valses poéticos, entre los que también aparecerían la Suite sobre cantos gallegos, estrenada en la Sociedad Musical de Barcelona, con Lamote de Grignone.

Pantomima y Danza ritual del fuego, de Manuel de Falla (El Amor Brujo), a cargo de la Orquestra de Cámara Galega, dirigida por Rogelio Groba Otero, con el pianista Pablo Diogo Busto, obra de compleja evolución escrita tras su vuelta parisina e impregnada de un espíritu jondo, ya desde su versión original, lo que permitió conceder razones para engrandecer esta composición mediando con creces la figura de la bailaora Pastora Imperio, a solicitud del propio compositor y la mediados de los Martínez Sierra- María Lejarraga, como la posteridad se encargará de poner en su justo lugar. La madre de Pastora Imperio, para mayor gloria, era Rosario la Mejorana, quien les cantaría canciones tradicionales cargadas de ese mentado sentir jondo, permitiendo la escritura  de un espectáculo destinado al estreno el 15 de abril, de 1915, en el Teatro Lara, de Madrid, con Pastora Imperio y su compañía, bajo la dirección de Moreno Ballesteros, con una orquestación integrada por flauta/piccolo; oboe; trompa; corneta; piano y quinteto de cuerda. Arthur Rubinstein, en su autobiografía My Young Years, Londres, 1973, remarcó que el espectáculo fue dado a última hora de la noche. La combinación de un tema crudo con una condensación de música folklórica, presentada en una forma en la cual el público de Madrid, no estaba acostumbrado, no fue bien acogida.

Ramón García Balado

16/08/2026

Darío Mariño, clarinetista en el XIV Festival Groba

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


Darío Mariño
será solista en obras de Rogelio Groba y D.Milhaud, en el Auditorio Municipal Reveriano Soutullo, de Ponteareas- día 20, a las 21´00 h-, dentro de las actividades del XIV Festival Groba, de Ponteareas, en una sesión en la que también tendremos el Cuarteto con piano nº 3, en Do m. Op. 60, de Johannes Brahms, un clarinetista con formación en la Hochschule Hanns Eisler (Berlin), y la Karajan As., con Walter Seyfart, completando en la Ac. Gustav Mahler de Italia y el Festival Int. de Santander, en el Zetmatt Fest (Suiza), y el Pacific Music Fest PMF, en donde amplió con Gerald Pachinger, Alexander Bader, Ricardo Morales y Peter Schmidl, trabajando con directores como Claudio Abbado, Simon Rattle, N. Jarvi, Gergiev, Barenboim, C. Thielemann, Blomstedt, Mehta, B. Haitink, P. Boulez, Leif Ove Andsen, el añorado Stephan Picard- titular de la Cátedra de violín, en el Curso de Música en Compostela-, Radovan Vlakovich, Amihai Grosz, Gay Braunstein, Paul Rivinius o Julia Okruashvili, fue miembro fundador del Natalia Ensemble, y colabora con la O.F. de Berlín, siendo solista en el Scharoun Ensemble, de la O.F. de Berlín, y otras formaciones como la Hamburger Symphonie, la NDR Elbphilharmonie, la WDR Sinfonieorchester Köln, o teatros como los de la Deutsche Oper, la Komische Oper Berlin, o el Nationaltheater Mannheim.

Rogelio Groba, maestro al que se dedica el certamen, tendrá en atriles la Sonata para clarinete y piano, (Reminiscencias), en manos de Darío Mariño y el pianista Vicent Tohler, género camerístico que fue suscitando el interés de compositores gallegos en sus distintas modalidades en este contexto, interesando a compositores como Jesús Bal y Gay, Carlos López García- Picos, Paulino Pereiro, Juan Durán, Margarita Viso, Octavio Vázquez, Fernando Buide, Juan Eiras, Eligio Vila, Luís Carro, Carlos Cambeiro, siempre a lo largo de sus correspondiente carreras, lo que facilita seguirles en las necesarias programaciones de temporada, auspiciadas por los entes de sobrada consideración y especial seguimiento en las de este Festival Groba. De Rogelio Groba Groba, nos quedan todavía un par de obras para culminar el certamen, en esta caso con la Orquestra de Cámara Galega, dirigida por su titular y fundador Rogelio Groba Otero, con la novedad  de la Soatiña, en versión de 2026.

 Darius Milhaud, tendrá la Suite para violín, clarinete y piano Op. 157 b, en la interpretación de Alexandra Tirsu (violín), Dario Mariño (clarinete) y Julien Quentin (piano), el capítulo de sus tríos de este marsellés integrante del prestioso Group de Les Six, dinamizador de las corrientes de vanguardia en la Francia de hace un siglo y que no dudaría en probar experiencias viajeras por Estados Unidos, llegando a instalarse en Oakland (California), en donde realizaría importantes iniciativas pedagógicas hasta 1974, antes de regresar a su París en donde mantendría labores de similar talante, compaginables con su trabajos creativos y de intérprete, destacando por su proverbial ingenio dentro de esos ámbitos que le convertirán en un verdadero bastión de la música de su tiempo, lo que podría a calificarle como un poeta musical de propuestas innovadores, sin necesidad de enmarcarse en una vanguardia de riesgos de exigencias llevadas a los límites absolutos, teniendo en cuenta que sus maestros habían sido Xavier Leroux (en armonía) y André Gédalge (en contrapunto). La Suite para violín, clarinete y piano Op. 157b, había sido editada por Salabert, siendo una composición que traslada sus orígenes a la música escénica, compuesta en el año 1936, en una solicitud de Serge Pitoeff, para la obra escénica de Jean Anoullh, El viajero sin equipaje, destinada para una forma en su planteamiento instrumental de parecida estructura que La historia del soldado, de Igor Stravinski, y que tendría su primera audición el 19 de enero de 1937, en París, con el concurso del pianista Jacques Fébrier, repartiéndose en los tiempos que parte de una Ouverture, de color luminoso y resplandeciente, un Divertissement, en el que dialogan el clarinete y el violín; un Jeux repartido entre el clarinete y el piano, en una actitud ardorosa, antes de abocarse a la Introduction et Finale que nos traslada a una especie de Ronda que cierra en forma de conclusión.ç

Johannes Brahms-Cuarteto con piano nº 3, en Do m. Op. 60- del que serán intérpretes Alena Baeva y Mathieu Herzog, violines; Kyril Zlatnikov, viola y Julien Quentin, piano. Obra en cuatro tiempos: Allegro non troppo; Scherzo: Allegro; Andante y Finale: Allegro comodo , obra que a primera vista puede parece un cuarteto tardío, esbozado en 1855 y que fue retomado más tarde, en 1861, época de los dos cuartetos con piano, para ser revisado detalladamente con perfiles detallistas en el periodo de 1875, estudiosos habrá que establezcan incluso el orden de sus movimientos, asignando al Scherzo, en año 1855 o el Andante al bienio de 1874/ 5; el Allegro Final, podría acercarse a 1875, y la versión definitiva pudo ser completada durante el período estival transcurrido en Ziegelhausen, un apacible pueblo cercano a Heidelberg, siendo este cuarteto con elementos en común con su apreciado Trío Op. 8, obra especialmente apreciada por los músicos especialistas en repertorios camerísticos, una obra, la de este cuarteto, que podrá sorprendernos por lo que tenga de confesión, teniendo en cuenta que el músico frisaba la cuarentena y que tendría entonces la confianza de Simrock para su publicación. Obra que sobresale por su libertad y su aparente capacidad de evadirse, en el trato de cada uno de los tiempos, por lo que su vigencia mantiene su frescura e imaginación, con una exuberancia tumultuosa gracias al dominio de su escritura, y la disciplina contrapuntística. Para el compañero Joseph Joachim, tras una meditada confesión, confesaría: He examinado el Cuarteto con renovada alegría. He apreciado la austera severidad del Allegro non troppo, tiempo inicial y la íntima profundidad del Andante, tercer tiempo, o la hiriente pasión del Allegro comodo…!Qué audacia, qué genialidad de combinaciones! Un cuarteto asombroso. Para Rostand, el Op. 60, ha sido muy discutido bajo el pretexto de que se apoya demasiado en los esquemas clásicos. La verdad es que esta partitura no es ni siquiera clásica ni tiene en cuenta las reglas tradicionales.

Ramón García Balado

15/08/2026

XIV Festival Groba de Ponteaeas con la OCG en el Auditorio Reveriano Soutullo

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


Concierto inaugural del XIV Festival Groba de Ponteareas con el protagonismo de la Orquesta de Camara Galega dirigida por Javier Groba Otero en el Auditorio Reveriano Soutullo de Ponteareas- día 16, a las 21´00 h-, con obras de Rogelio Groba Groba y W.A. Mozart, del maestro gallego la Sinfonía nº 6, en sus tiempos Allegro, Andante y Allegro, además de Carpe Diem, estreno en la versión de este año: Abrente, Muller muxica, O Fausto y O Trouleiro, para completar con el Concierto para piano nº 23, en La M.  K. 488, de W.A. Mozart, que tendrá como solista a Anna  Sarkisova. Rogelio Groba, homenajeado en este certamen desde su primera convocatoria, había tenido como profesores en el Conservatorio de Madrid a Angulo y Carmelo Bernaola mientras se responsabilizaba de ocuparse de la dirección de Bandas Municipales como la de La Estrada, la de Tui, obteniendo en 1960 la plaza de la Banda de Pedro Muñoz (Ciudad Real), fundando el Coro Rosalía de Castro en Madrid. Entre 1962/7, vivió en Suiza, tras ganar el Concurso de Dirección de la Société Musique de Perroy, en donde tutelaría importantes bandas municipales antes de su vuelta a A Coruña en donde ocuparía  la plaza de director de la Banda Municipal y del Conservatorio Profesional, preparando en esa línea ascendente su proyecto de la fundación de formaciones como la Orquesta Municipal de A Coruña la Coral Follas Novas, manteniendo sus actividades directoriales con La Coral El Eco, ingresando como miembro de la Real Academia de Bellas Artes, de San Fernando (1974)  

De su amplísimo catálogo y en su diálogo con Manrique Fernández, recordaba su colaboración con la OSG como compositor Asociado, con la que incluiría en el concierto de inauguración su obra Ultreia, pero en líneas generales sería complejo quedarse con obras concretas en la relación de preferencia y ya para citar algunas de ellas, el maestro contastaría: Segue sendo moi difícil, pero ímol intentar. Como obra nacionalista, polo que significa para mín, e humildemente, eu entendo que tambén para Galicia, é mais pola propia obra en sí, poderíamos escoller a cantata Nova Galicia, pero tambén Cruñesas, ou a colección de oito ciclos sinfónicos Kalaikia. Probablemente sexan as mais puras. Das sinfonías quizais me quedaría coa Bucólica. Das cantatas, á marxe de Nova Galicia, quedaríame coa Gran Cantata Xacobea, ou Anxos de Compostela. Das óperas, quedaríame con todas, cada unha por unha razón moi especial…Pero iso non quere dicir que non me gusten as demais obras, loxicamente. Esta pregunta xa lla fixeron a Schönberg e contestou que cando fixo cada obra era porque lle gustaba. Eu diría mais o menos o mesmo.

 Nueva pregunta en relación con el asunto de los primeros que podrían considerarse compositores gallegos profesionales entre merece especial atención Reveriano Soutullo, dónde encontraríamos el punto de encuentro entre ambos: Non, nos podemos comparar porque seguimos camiños distintos, pero vaiamos por partes: acepto a cualificación de profesional, no sentido de que os dous tivemos a sorte de poder estudar nun centro como o Real Conservatorio de Madrid, obtivemos a mesma titulación e tivemos a oportunidade de dedicarnos a isto, mentras que os outros compositores anteriores, na meirande parte dos casos, non tiveron esas opcións. Ás veces atopamos neles gran inspiración pero a falla de técnica e duns coñecementos teóricos imprescindíalles  extraer o seu potencial. Naqueles tempos, en Galicia, era imposible vivir da música e tiñan que dedicarse a ela parcialmente, como unha especie de divertimento. Só nese sentido acepto a palabra profesional, non no que teña que ver coa calidade. Gaos, Montes, Freire, e tanto outros, teñen unha producción moi curta, pero hai que xulgarnos tendo en conta as súas condicións, o momento que viviron, o illamento dos seus lugares de residencia, a falla de contactos co movemento musical europeo…Coido que bastante fixeron pola música galega, que teñen moito mérito.

W.A. Mozart- Concierto para piano, nº 23, en La M. K. 488- en interpretación de la Orquestra de Cámara Galega, dirigida por el maestro y concertino Rogelio Groba Otero y teniendo como solista a Anna Sarkisova, obra en sus tiempos Allegro; Adagio y Allegro assai, una de las muestras finales de la llamada saga vienesa, que incluye una serie primordial de los conciertos para piano, compuestos entre 1782 y 1876, mientras se dedicaba intensamente a completar su ópera Le Nozze di Figaro y a la que celebra con alguno de su particulares giros, asunto que podrá parecernos en elementos melódicos gracias a los clarinetes que asoman en los últimos compases, obra compuesta en la tonalidad de La M., tonalidad destacable por su luminosidad un tanto velada y coloreada que animaría a considerarla por el especialista en su obra Alfred Einstein, como una vidriera coloreada, obra que presenta una límpida perfección dentro de su producción para este género con solista de piano. Beneficio logrado gracias al dominio de cada una de sus partes, en los tres tiempos. Para el estudioso mentado, el Adagio, es considerado como el alma del concierto, obsequiándonos con un aire de Absoluta elegancia en estilo de siciliana afligida y que deriva a otra excepcional tonalidad en Fa sost. m., donde el sentimiento del dolor se transfigura y comunica en la más lograda elegancia formal. Es verdad que, en ningún otro concierto, resulta tan sencillo y tan claro el sentido de su inventiva, incluso cuando se adentra en el espacio del contrapunto, no siendo menos cierto que los acentos de la soledad e individualismo, tan en su dominio, confiaba a su irrenunciable mensaje expresivo individualista, exuberante pero al mismo tiempo agitado, por las modulaciones oscilantes entre mayor y menor, que pretendían ganar la atención del oyente vienés, ya lograda por otros compositores del momento, como era el caso de Kozeluch. Un detalle digno de consideración a propósito de la elección de los clarinetes, probados anteriormente en el Concierto K. 482, daría razones al especialista Paumgartner a perfilar la apreciación de que los clarinetes, empleados en lugar de los oboes, de sonoridad agridulce y barroca, confieren un color nuevo, más dulce, más pastoso y más actual. Una apreciación dentro de la sensibilidad del momento.

Ramón García Balado

20/08/2025

Clausura del XIII Festival Groba de Ponteareas

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


El Auditorio Reveriano Soutullo despide el XIII Festival Groba de Ponteareas-día 23, a las 21 h-, con el protagonismo de la formación en residencia, la Orquestra de Cámara Galega, que dirige su fundador Rogelio Groba Otero, que acompañarán a la soprano Laura del Río, en una selección de arias operísticas que abarcan desde G. Friedrich Händel, a Giuseppe Verdi y Giacomo Puccini. Laura del Río estudió en el Conservatori del Liceu de Barcelona, realizando actualmente un master de interpretación en ópera en ese mismo centro, lo que le permitió acceder a la obtención de uno de los prestigiosos premios del Concurs tenor Viñes, además de ser galardonada en certámenes como el Internacional  de Tenerife; el de Nuevas Voces de Ciudad de Sevilla; el Ciudad de Logroño; el Concurso de Zarzuela de Valleseco; el Internacional de Les Corts (Barcelona); el de Nuevos Artistas Pedro Bote; el Ciudad de Albacete y el Concurso Musical Arjau.  En su trayectoria profesional, interpretó roles como Violetta (La Traviata), en el Palau de la Música (Barcelona); Lauretta (Gianni Schichi) de Puccini, en la Berlin Deutsche Oper; Marina (Amadeu Vives), Rosa (Maruxa); Adina, (L´elisir d´amore) de Donizetti, en el Teatre del Liceu (Barcelona); Duquesa Carolina (Luisa Fernanda), de Moreno Torroba; La Coribandi (L´impresario in angustie) y recientemente Mans a l´opera (adaptación de L´Elisir d´amore), en el Teatre del Liceu, Norina (Don Pasquale), de Donizetti;  Marola, de La Tabernera del puerto (Pablo Sorozábal) o Mimi (La Bohème), de Puccini. Presta también atención al Lied y al género de la canción española, que reparte en sus recitales habituales de concierto, desde nuestro país a los compromisos europeos, dentro de una carrera ascendente que incluye esta visita al Festival Groba, de Ponteareas y que incluye citas en coliseos como el Auditorio Alfredo Kraus; el Festival Joven MUSEG (Segovia), organizado por la Fundación Don Juan de Borbón; el Festival BCN (Obertura Primavera) o la Gala Lírica de Montecarlo. Fue becada por la Fundación Life Victoria, lo que le permitió ampliar formación con el pianista Iain Burnside. Trabaja con artistas como los  pianistas Rubén Fernández Aguirre y Celsa Tamayo, puente de encuentro con maestros insignes como Antón García Abril, Dolora Zajick, Miquel Ortega, Manuel García Morante, Jaume Aragall, Carlos Chausson, Isabel Rey, Teresa Berganza, Xabier Sabata, i profesores como Ramón Simó, Marc Rosich, Jordi Godall, Carles Sala, Raimon Molins, Isabel Soriano, Anna Llopart o Toni Sans.

La Orquestra de Cámara Galega, destaca por primicias como la recuperación de la ópera Don Quixote del compositor Manuel García, figura relevante en la historia lírica del XIX y con se realizó en registro en el Teatro de La Maestranza, de Sevilla, para el sello Almaviva, entre tantas de sus actividades de compromiso. Rogelio Groba Otero, promotor de la  formación y concertino, amplió estudios en Londres con Detlev Hann, en la Guildhall School of Music and Drama, fundando esta orquesta en 1995, con la que abordará un capítulo de registros discográficos de los que tenemos constancia desde los comienzos. En 2007, llevó a la OCGA al Spanish Modern Festival, de Viena, dando a conocer la realidad cotidiana de compositores de nuestra tierra, preparando entonces una larga gira que les llevaría a distintos países de Latinoamérica, además de hacer su presentación en el Merkin Concert Hall, de la Fundación Kaufman, experiencia que repetirá en giras por Holanda, Palacio Ducale de Genova o el Museo Reina Sofía. Una actividad de arraigo son las sesiones de temporada dentro del proyecto Ciclo Noites na Cidade de A Coruña. Rogelio Groba Groba, toma protagonismo en el final de festival, con Na Barxa-para soprano y orquesta-, otra suite etnográfica en cinco tiempos: O boi solto; Dille que vivo morrendo; Suaviña; Adeus Suaviña y O pandeiro, fiel a sí mismo, en un apartado que ofrece indistintamente piezas instrumentales y vocales de paradigmas comunes, mantenidos desde los primeros años dentro de un estilo nacionalista, con ejemplos como Cantos de berce, para tenor y soprano; la Cantata Nova Galicia, para voces, coro y orquesta; Cantiga do andar camiño, para coro mixto; Cantar do vento mareiro (texto de Luis Iglesias de Souza), para soprano o tenor y las más exigidas María Pita, Divinas palabras o la Gran Cantata Xacobea, reflejo de una Galicia eterna. Siempre en el espacio indagatorio de las proclamas exigencias etnográficas. Bastante queda a la postre de su nutritiva experiencia como director al frente de la Coral Follas Novas o la Coral El Eco, una corriente de inmersión enriquecedora, que mantendrá hasta sus obras postreras.

Un aparte por el Andante festivo, de Jan Sibelius, composición en un segundo plano tras haber atendido a un encargo del potentado Walter Parvianen, un compromiso de los que ahora entendemos como trabajo alimenticio ocasional. Pieza conmemorativa que tendría un destino distinto, en forma de cantata, pero que no llegó a consumarse. Del mismo quedará un cuarteto que posteriormente ampliará para orquesta y una nueva cantata realizada para un compromiso familiar. Sibelius entre sus dudas y más entregado a las sinfonías y las composiciones verdaderamente sentidas, un compositor fascinado por ciertos pintoresquismos e influencias de querencias mitológicas, cuyo resultado será un conservadurismo aparente en su voluntad creativa, que desplegará en el espacio de un lenguaje meridianamente tonal, con frecuentes atisbos modales, respuesta a una tradición asimilada, repartida entre la serie de obras de menor relieve y las composiciones que proyectarán su carrera a nivel internacional. Obras como El Bardo; el Cisne de Tuonela; Tapiola; la suite El Rey Christian; En Saga; el poema épico Finlandia; Kullervo, de similares intenciones; las Suites  de La tempestad o su contagioso Vals triste.  

Ramón García Balado

Culmen del XIII Festival Groba de Ponteareas

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


Concierto en el Auditorio Reveriano Soutullo de Ponteareas-día 21, a las 21´00 h., con interpretaciones pianísticas de Zee Zee, realizadas por Ferenz Liszt, tomadas de lieder de F. Schubert, a  partir de dos de sus lieder, de fundamentales ciclos de su catálogo. El primero Der Müller und der Bach, perteneciente a Die schöne Müllerin (La bella molinera), D. 795, ciclo por excelencia de los grandes ciclos, realizados a partir de poemas de Wilhelm Müller y que tendría su origen en un juego literario de sociedad, fruto del entretenimiento de jóvenes talentosos intelectuales, durante el transcurso del invierno de 1816/7, en Berlín. Dos fuentes contrastadas procedentes de testigos de primera mano, proporcionarían información al respeto: una del crítico y novelista Ludwig Rellstab, cuyos poemas serán utilizados en el Schwanengesang (1828), y la segunda que corresponde a los poemas de Müller, editados en Berlín. Aquellos jóvenes se daban cita en los salones privados del consejero Friedrich August von Stägemann, acompañado por su seductora pareja Elisabeth y su hija, en las tardes de los jueves en la Bauhofstrasse. Serán las protoschubertiadas que supondrán un preámbulo de escuela que traería imitadores. Der Müller und der Bach, ocupa el lugar 19, de Die schöne Müllerin, un Lied dialogado al gusto del autor, estructurado en los pasajes ABA, en el que las dobles corcheas de la sección B, apuntan al encuentro de los personajes en liza.  El otro Lied, Liebesbotschaft, pertenece al ciclo Schwanengesang (El canto del cisne), del año 1828, un ciclo que como unidad y por opiniones autorizadas, se constata por la ausencia de un clima común y de un hilo conductor, como sucede en otros de sus ciclos. El Lied elegido Liebesbotschaft (Mensaje de amor), ocupa el primer lugar del ciclo, remitiendo a la poética de Rellstab, al que había conocido en 1825  y que será una de sus últimas composiciones. Sobre el murmullo del agua, se eleva la frescura de una encantadora melodía que podrá recordarnos al estilo de Die schöne Müllerin.

Félix Mendelssohn, con  el Octeto para cuerdas Op. 20, del que serán intérpretes Amaury Coeytaux y Veriko Tchumburidze (violines); Lausha Fang (viola); Henri Demarquette (chelo) y el Elaia Quartett, obra de su estancia en el Palacio Recksche, un foro de diálogo y cambio de impresiones de las que serán consecuencia este octeto, dedicado al joven violinista Eduard Rietz, aunque no llegase a conocer la fecha de la primera ejecución pública, previa a la ofrecida por Baillot, en el Conservatorio de París, el 17 de marzo de 1832, ante un Mendelssohn perplejo a la vista del ambiente cultural que le rodeaba, lo que redundó a la postre en su propia gratificación. Cuatro tiempos comenzando por el Allegro moderato ma con fuoco, de sublime elegancia en su intensidad y con una dilatada exposición que se elevará hasta la cuarta cuerda al aire, del violín. El Andante, ayuda a posicionarnos ante una atmósfera que remite a una balada medieval, con un tema principal, de una siciliana, expuesto en fragmentos dispares, en unas frases errantes que modulan sin una meta aparente. E.Wolf, un biógrafo del autor, quiso descubrir un coro de ángeles que evocaban el cielo, con un lenguaje dulce y claro, por el que pasaba un soplo de ensueño íntimo. Todas las penas terrenales serán apaciguadas por la belleza divina.  El Scherzo (Allegro leggierissimo), remite al texto de encabezamiento: Las nubes y los vapores resplandecen en la cumbre de los montes; el viento acaricia las copas de los árboles y los cañaverales ¡todo se desvance! Ejemplo de la magia del autor que encontrará su más perfecta manifestación en la Obertura de El sueño de una noche de verano, scherzo mágico que ha quedado para la posteridad con arreglo a los criterios como tempo vivo, ritmo incisivo, interrumpido, staccato inmaterial, notas breves repetidas, sonoridades en miniatura, difractadas acordes atenuados y misteriosos, brumosos, que convergen finalmente en un calderón que interrumpe este discurso. El Presto, ávido de novedades en un recuerdo a la obertura de La flauta mágica. La recapitulación del fugato con un nuevo contrasujeto en valores largos sobre un arpegio de Mi b intenso. Conciertos dados junto a este Octeto Op. 20, precisamente en la Gewandhaus, de Leipzig, incluirían la Sonata para violonchelo Op. 58, de Niels Gade, partitura editada por Breitkopf & Härtel, de Leipzig, los Dobles cuartetos de Ludwig Spohr, o la Obertura de una noche de verano, que tardará en llegar en unos meses. Durante toda su corta vida, el músico simboliza el choque estético entre dos universos. Nunca una obra camerística había brillado hasta ese nivel, por su juventud, de arrebatado pasión y fogosidad. Vitalidad y encanto en cuanto a su libertad de concepto, sus inéditas sonoridades, su maestría formal, su riqueza temática que seguirán siendo fundamentales a lo largo de toda su vida. Robert Schumann apreció la obra por su fascinación  asentando: Ni en los tiempos antiguos, ni en nuestros días, puede encontrarse una perfección mayor  en un maestro tan joven.

Para el viernes día 22, en la Igrexa do Convento de Canedo- 12´00 h-, se confirmará el protagonismo de nuevo al Elaia Quartet, con los violinistas Leonie Flaksman, Iris Günther,  Francesca Rivinis (viola) y  Karolin Spegg, violonchelo. Leos Janacek- el Cuarteto nº 2 (Cartas íntimas)- obra confesional en una carta dirigida a Kamila Stösslová, en cuanto a una partitura que exigirá unos intérpretes de gran concentración, que les obligará a impregnarse de la lógica demandada, motivada por una arquitectura unitaria en lo relativo a su discurso. El rol dramático de la obra, lo cubrirá la viola, siempre subida de tono. El Andante inicial resulta agitado y de forma rapsódica, resuelto por una exposición clara, concediendo argumentos a la viola que meridianamente, se acerca en su sensibilidad expresiva, al canto de la gitana en Diario de un desaparecido. Un color sombrío por su talante, que contrasta con el encantamiento que surge en la aparición del texto: Cuando te vi por primera vez, tiempo Con moto naturale, de seis compases, en manos del primer violín. El sentimiento pasivo del comienzo, responde una alternancia de hallazgos emocionales, ansiosos y hasta exaltados, que terminarán en un grave preparado por un fortissimo, que a la postre claudica en un pianissimo, de cuatro compases. El Adagio, es tiempo que recurre a la tonalidad de su ópera Katya Kabanová, elaborado sobre dos temas propuestos por la viola, resumido en un estado de ánimo sereno y apacible, que se traducirá en una tensión solemne, menos común de lo acostumbrado, pero remarcado por un virtuosismo de lectura, en las cuatro voces instrumentales, hacia un final que se asentará en una línea tomada del Andante inicial. El Moderato, respira un aroma eslavo de procedencia rusa, especialmente en sus episodios primero y último. Un  Dolcissimo central, resultará agitado por un Presto largamente, desde el primer violín, en una forma de danza desenfrenada como si de una sarabanda se tratase, en la que intercambian ideas cinquillos y encadenamientos de acordes en el registro sobreagudo, arrastrando dudas en los detalles que basculan en la situación emocional a repartir entre el gozo y la angustia. Un segundo Presto, se inclina hacia un estado depresivo, pendiente de vertiginosos y tensos accelerandos, que fuerzan un diálogo obligado a amainar el grado de exaltación. El final Allegro, podrá parecer un estilo de rondó, inspirado en un tema danzante, que servirá como recapitulación en lo relativo al plano temático, como al puramente personal, recurriendo a escenas vividas, además de material procedente  de arias de óperas suyas, óperas como Katya Kabanová (en el segundo violín, en pizzicatos), un tema del Volga, redención final de De la casa de los muertos, a la par entrelazados como una especie de epílogo, perfecta reflexión en beneficio de este sublime cuarteto y que sería ejecutado en casa de Leos Janacek, en Hukvaldry, entre finales del mes de mayo de 1928. La primera ejecución abierta al público, tendrá fecha posterior tras la muerte del compositor, quien había dejado este mundo a causa de una neumonía, en Brno, esa interpretación sería responsabilidad del Cuarteto Moravo y la primera edición crítica aparecería en 1938, por iniciativa de Hudební Matrice Praha.

Franz Schubert-Cuarteto en La m. (Rosamunda)  D804- obra en la que no dudará en colocar en el Andante, un tema del ballet Rosamunda, mientras que en el Allegretto se apunta a un Lied de 1819, sobre el poema de Schiller, Los dioses griegos. El uso de temas antiguos, respondía a una voluntad del propio músico, empeñado en superar ciertos estados depresivos de años anteriores. Una obra que tuvo su primera interpretación en la primavera de 1824, en la Musikverein vienesa, con una agrupación integrada también por Ignaz Schupanzig como miembro y dedicatario, recibiendo una excelente acogida. De sus  tiempos, un Allegro ma non troppo, con una entrada en pianissimo fluido para abocarse a un denso desarrollo y una ostentosa coda. El Andante, elaborado sobre ricas variaciones procedentes del ballet Rosamunda.  El Minuetto: Allegretto, una insistencia sobre el Lied citado Los dioses griegos, para completar con un Allegro moderato, pretendida reconciliación con el mundo tanteando en una respuesta optimista, ofreciendo en algún momento detalles de aires populares que ayudarán a encauzar la obra.

En el Auditorio Reveriano Soutullo- 21´00 h-, el Trío para piano nº 1, en Re m. Op. 49, de F. Mendelssohn, del que serán intérpretes Amaury Coeytaux (violín); Luka Coetzee (chelo) y Zee Zee (piano), obra en sus tiempos Molto Allegro agitato, un guiño a la memoria mozartiana y en concreto al Concierto K. 466, desde un tema locuaz en menos del chelo que se expresa por una línea melódica reconocible en sus estilismos, marcados por breves pasajes ligados con acompañamiento de negras sincopadas, hacia un estado de reposo que se trazará en un segundo tema dentro de un desarrollo clásico, al alcance de los solistas en su empeño. El Andante con moto tranquilo, acepta las limitaciones de una romanza sin palabras a cargo del violín que recuerda un aire gracioso y sin amaneramientos, una actitud que se aproxima si cabe a ideas chopinianas, como podrían ser las que encontramos en el Estudio Op. 25 nº 7 o un aria de la Norma de Bellini. El Scherzo leggiero e vivace, la perfección enardecida de este forma, es una fantasía que rezuma una inspiración igualmente operística, contagio de las modas del momento histórico, en donde el piano campa a sus anchas. El Finale: Allegro assai appasionato, deslumbrante y tratado en el marco de un rondó-sonata, nos ubica en un estilo bucólico anunciado por un detalle poco tranquilo al que responderán las cuerdas. El Finale, para redondear intenciones, aporta un segundo couplet cantable ampliamente desarrollado.

Dvorak- Quinteto con piano en La M. Op. 81- obra que interpretarán Amaury Coytaux y Veriko Tchumburidze (violines); Lausha Fang (viola); Henri Demarquette (chelo) y Zee Zee (piano), obra en cuatro tiempos desde el Allegro con fuoco, un diálogo auspiciado entre cuerdas y piano, se recrea en un juego mantenido entre tonalidades vecinas que posibilitan la evolución de la idea conductora. El Lento, resulta el núcleo de la obra asegurado por el protagonismo del chelo a través de un extenso primer tema grave y un apunte del piano que enuncia un clima barroquizante. La serie de temas en cascada se completa con otro que se resuelve en una serena ternura.  El Allegro moderato, a modo de scherzo en tres espacios, logra reclamar una mayor atención en los reconocibles como Grazioso y un Pochetino più mosso, de ritmo subyugante que se recrea con aire de furiant.  El Allegro ma non troppo, resulta un resumen acorde sintetizado por el tratamiento expuesto en cada uno de sus pasajes, en particular en el amplio desarrollo, en el que el piano marca la pauta entre pronunciados acordes, preparando la coda de conclusión jubilosa.

Ramón García Balado

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