Teatro Coliseo Noela, Noia
Entre las actividades estivales de la RFG, nos encontramos con el Noia Harp Fest, que promueve Rodrigo Romaní y que nos invita a colaborar en las mismas que se desarrollarán entre los días 29 de julio y 1, de agosto en el Teatro Coliseo de la villa a partir de las 20´30 h, una iniciativa de Rodrigo Romaní, que contará con la RFG y la dirección de César Ramos, para un programa que incluye obras de Edward Grieg, Pietro Mascagni, Teo Montero Rey y Mario Castelnuevo-Tedesco. Solista será el arpista José Antonio Domené, formado en el Conservatorio de Madrid, y que ya participó en sus labores con la O. Filarmonía de Oviedo; la Orchestre Philharmonie de Radio France; la Thürigen Philharmonie Gotha; la Orquesta del Teatro Regio di Torino; la Slovenska F.; la State S. de San Petersburgo; la O.S. do Porto o la O.S. de Massachusetts. Es miembro de la Asociación Española de Arpistas, amplía sus colaboraciones con el Teatro Real o la Fundación Juan March, el Cadigan Hall, el Palau de la Música Catalana, o el Wigmore Hall. De sus trabajos destaca Per precaució, de Raquel García-Tomás, estrenada en el Teatro del Liceu; Diálogo con Joan Manen o el Concierto para arpa y Aires de España, con Davide Burani. Teo Montero Rey, tendrá Alén do azul, obra en estreno del compositor coruñés, con estudios en el Conservatorio Eduardo Martínez Torner, de Madrid y que recibió el Premio Melómano, de la SGAE y que comenzó su carrera con la pieza Domine in furore tuo arguas me, embebido en las tradiciones barrocas, destinada para voz de soprano con acompañamiento de piano, parte de las influencias le llegarían de Lili Boulanger y Alexander Scriabin, para llegar a otra obra como Vitam Aeterna, con ostensibles influencias de Zoltan Kodaly y Alfred Schnittke. La obra es ganadora del Premio Internacional de Composición PortusApostoli 2026.
Pietro Mascagni- Intermezzo, de Cavaleria rusticana- el nacimiento del verismo italiano, en esta obra, a pesar de ese carácter de punto de partida que define el estilo del género, se mantiene en el espacio de un drama lírico contenido en un acto, sobre un libreto de Giovanni Targioni Tozzetti y Guido Menasci, obrita que no tiene desperdicio, gracias a su concisión, para ser estrenada en el Teatro Constanzi de Roma, en 1890, logrando un Premio tras haber ganado el Concurso de la editorial musical Sonzogno, de 1888, Ya desde el preludio que marca la inspiración con la siciliana O Lola cha´i di latti la cammisa, que canta Turiddú, desde detrás de la escena, memorable creación de notable inspiración. Intenso resulta el dúo entre Santuzza y Turiddú, Tu qui Santuzza?. Muy interesante es el Intermezzi, que sabe marcar la pauta de posteriores obras parecidas que confirmamos en pasajes de un ópera, que ha logrado un importante arraigo en certámenes de temporada.
Edward Grieg- Suite Holberg Op, 40 (en estilo antiguo)- una respuesta a la ciudad de Bremen, en 1884, que celebraba el bicentenario del nacimiento de un ilustre, Ludwig Holberg, pensador y escritor que recibirá el reconocimiento por su sentido del humor, quien se centró en esta obra para grupo de cuerdas, fiel documento de su devoción por grandes clásicos barrocos, a través de sus formas de danza. El Preludio Vivace, aporta un talante solemne y de ritmo animado que contrasta con la Zarabanda, un Andante en Sol de dulzura embriagadora, especialmente en el pocco messo por su diálogo con las violas; La Gavota (Allegretto) resulta de una ligereza manifiesta por la violas y segundos violines que responden al conjunto de la orquesta, antes de entrar en una mágica Musette (Poco più mosso) , en dos partes . Así , nos encontraremos con un Aire Andante, en Sol menor, para preparar la entrada del Rigodón (Allegro con brio), junto al delicado Pocco messo molto, tratado con decisión por los chelos en pizzicato.
Mario Castelnuovo- Tedescco– con el Concierto para arpa Op. 93 a- compositor italiano nacionalizado norteamericano, discípulo de Ildebrando Pizzett, en composición y con E. del Valle Paz, en piano y que se dio a conocer con su ópera La Mandragora, ganadora del Premio Lírico Nacional y con estreno en el Teatro La Fenice, de Venecia, en 1939, se vería obligado a exiliarse a los Estados Unidos, en donde sería profesor de composición en el centro de composición Los Angeles Conservatory of Music and Arts, dedicando sus labores creativas a la formación de jóvenes talentos, una corriente del llamado neoclasicismo emergente. Recurría con insistencia a la inspiración grandes clásicos como Maquiavelo, Bacco in Toscana o la música para la escena en Saúl , de V.Alfieri, para Los Gigantes de la Montaña, de Luigi Pirandello, pero el grueso de su inspiración , lo encontraremos en William Shakespeare, como los 33 canti da Shakespeare, publicados en doce volúmenes y otra serie de oberturas, entre las que destacan Twelth Night , The Marchand of Venice, The Winter´s Tale, Julius Caesar, lo que le permitió obtener el Premio del Concurso de Campari; The Marchand of Venice, ópera en tres actos, tuvo su estreno dentro del Maggio Musicale Fiorentino, en 1961, dejándonos también composiciones sinfónicas y camerísticas que conocieron una importante divulgación, entre las que caben obras concertantes para instrumento solista como la que hoy se elige, su concierto para violín, I Profeti fue estrenado por Haifetz y Arturo Toscanini en Nueva York, destacando como sello de identidad su escritura, dentro del género sinfónico y la claridad de los matices expuestos a lo largo de su obra.
Ramón García Balado



