Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela
Auditorio de Ferrol
Concierto de la Real Filharmonía de Galicia dirigida por Baldur Brönnimann, que contará con la mezzo Katrin Wundsam, para obras de Luciano Berio y Gustav Mahler, en el Auditorio de Galicia- día 1 de octubre, a las 20´00 h, incluyendo sesión previa de Conversando con… el director, 19´15 h.-, con segunda visita el día 2 en el Auditorio de Ferrol, a la misma hora. Katrin Wundsam es una cantante formada en el Mozarteum de Salzburgo y con larga experiencia con directores como D.Barenboim, F. Xaver Roth, Christian Thielemann o Mark Janowski, y que cuida especialmente roles wagnerianos o de su entorno, teniendo en su repertorio óperas como Die Walküre, Die Meistersinger von Nürnberg, Tannhäuser, Der fliegende Holander o Götterdämerung, manteniendo un contrato durante temporadas con la Oper Köln. Luciano Berio (1925) y las Folk Songs, autor de un lenguaje lleno de guiños en un meditado estudio de las tendencias del pasado con obras tan significativas como Ommagio a Joyce, o Circles y Epifanie, interesándose por los efectos teatrales tomados de poetas como Auden, Joyce, Melville, Sanguinetti o Paul Celan, ópera emblemática será Outis, pensemos igualmente en Fragmente- stille, an Diotima, siendo el tratamiento del texto, como vemos en las Folk Songs, un dominio absoluto de las técnicas del lenguaje, hablaríamos también de el ciclo Sequenza 3; La vera storia o Un re in ascolto, esas Sequenzas compuestas indistintamente para flauta, arpa, voz, trombón, viola, oboe, violín, clarinete, acordeón, guitarra, piano, saxo, fagot, y trompeta, una orientación sobre las principales ideas del compositor, dentro de la transformación de una work in progress, los aspectos teatrales gozan de presencia en muchas de sus obras ya desde la Sinfonía compuesta en 1969, partitura laberíntica en cinco secciones en la que numerosos elementos del discurso, resultan sintetizados en un formidable rio sonoro, a modo del Finnegan´s Wake, de James Joyce, y en la que empleaba citas de interrelación que encuentran su razón de ser, también la posibilidad de probar con la música de Gustav Mahler, dejaría aventuras como el tanteo con su Sinfonía nº 4, de la que toma algunos pasajes, una adaptación entre lo culto y lo popular, como haría en otras obras suyas, un fascinante recurso por la riqueza del tejido sonoro tal cual sabría disponer Berio.
Sinfonía nº 4, en Sol M. de Gustav Mahler, en sus cuatro tiempos Bedächtig (Nicht eilen); Rech gemächlich; In gemächlicher Bewegung. Ohne Hast; Ruhevoll (Poco Adagio) y Serh behaglich (con voz solista), obra elaborada a través de distintas etapas , con estreno de la obra íntegra en Munich, el 25 de noviembre de 1901, teniendo como solista a Margarethe Michalek, bajo la dirección del autor, antes de la segunda revisión de 1902 y la última de 1910. El texto pertenecía a Das Himmelische Leben (El Muchacho de la Trompa Mágica). Un primer tiempo en forma de Sonata- Rondó, compuesto sobre dos temas fundamentales, con tres corcheas en quintas de las flautas y el tintineo de los cascabeles, entre los primeros violines, un tema noble y galante cercando al primer romanticismo y un segundo que derivan del anterior, adoptando un aire elegíaco y ensoñador, marcado por detalles de flauta, con pizzicato de contrabajos. Un alegre crescendo animado, entre timbales, carrillón, triángulo, platillos y arpa, deja paso a un tintineo en forma desarrollo, sobre la entrada de un nuevo tema y una frase contenida de la trompa. In gemächlicher Bewegung. Ohne Hast, resulta una especie de danza de la muerte construida sobre un solo de violín, con el instrumento afinado un tono más alto de lo normal. Una ironía sobre la muerte vista a distancia, en forma de danza macabra, aunque con un humorismo ciertamente desconcertante, que puede evocar el tercer movimiento de la Primera sinfonía. A la sección del solo de violín, se opone otra delicadamente seductora, con las cuerdas en sordina, que recurre cada vez más a tres compases a un Fa agudo del arpa; el trío de esta especie de Scherzo, resulta repetido en dos ocasiones y entre tres sucesivas variaciones, de las primeras variaciones, se cierra sobre un acorde de las maderas, el campanólogo y el triángulo. El tercer movimiento Ruhevoll (Poco Adagio), anuncia la típica estructura del Rondó- Variaciones /A-B-A-A- Coda-,, tiempo de una belleza que resulta irresistible, merced al exceso de detalles sonoros de refinada intensidad, alcanzando la cima en una situación de exquisita tersura, a partir de la mitad de este tiempo, que se prepara con la Coda, en fortissimo, mientras se escuchan las trompas. Una llamada en Mi M., ayuda a una presencia en forma de deslizamiento que ayuda a extinguirse el tiempo de forma ascendente, sobre la dominante de Sol M., una simbólica elevación hacia los espacios superiores. Sehr behaglich- esta vez para voz de mezzosoprano- Wir geniessen die himmlischen Freuden/ d´rum tun wir das Irdische meiden/ Kein weltlich Getümmell/ Hört man nicht im Himmel ¡/ Lebt alles in sanfrester Ruh….Una las páginas más atractivas, al igual que tantas en las que interviene la voz, y en la que recrea una visión arrebataba y extática, que nos ubica en un mundo paradisíaco. Mahler lo consiguió precisamente gracias a la recurrencia a la voz femenina, con evanescencias casi impresionistas. Mahler amaba profundamente esa especie de sentimiento casi infantil, que se encuentra en las canciones de El Muchacho de la Trompa Mágica. En esta Cuarta Sinfonía, el ciclo podría encontrar la canción fascinante y reveladora, el mundo de los desarraigados y los perdedores, sobre un sustrato de las canciones populares del Knaben Wundernhorn, recogidas por Arnim y Brentano, las canciones que el pueblo cantaba en la Europa de las agobiantes guerras, los desastres milenarios, la Guerra de Los Treinta años, las hambrunas terroríficas. La canción de la vida celestial, que resulta esta naïveté asombrosa de una ingenuidad sofisticada que nos aferra en cuerpo y alma, con promesas de celestiales compensaciones. Junto a la Primera Sinfonía, es esta una obra que pronto sería aceptada por los aficionados, junto al universal Adagietto, de la Quinta Sinfonía y en similar rango con el ciclo La canción de la tierra. La primera interpretación del último movimiento Sehr behaglisch, se había ofrecido en Hamburgo, el 27, de octubre de 1893 con Clara Schuh-Prohaska, con dirección del autor.
Ramón García Balado

