26/07/2026

The Rite Duo, de Peregrinos Musicáis, en el Teatro Principal

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Tercer concierto de Peregrinos Musicais de nuevo en el Teatro Principal con The Rite Duo-día 29, a las 20´00h-, con dos pianistas Marco Rinaudo y Stefano Visintainer, para un programa dedicado al piano a cuatro manos, con una selección de obras de especial relieve, destacando Ottorino Respighi, con piezas entre arias y danzas antiguas para laúd solo, de la Segunda suite y tres de las seis pequeñas piezas, de las que destacan una Romanza, el canto di caccia siciliano y la Canzone armena, una idea del talante creativo del compositor muy dado a la recuperación de antiguas danzas del Renacimiento, bajo un reconocido prisma de propio cuño. Piezas como la de Fabrizio Caroso: Laura soave, Balleto con gagliarda, Saltarello e canario (1581); Jean- Baptista Besard: Danza rustica (Allegro); Ignoto con Marin Marsene: Campanae parisienses o de Bernardo Giaconcelli (detto Il Bernadello), en una Bergamasca (1650). Será el autor quien nos deje una obra impagable como Los pinos de Roma, músico que destacará igualmente por sus largas giras, mientras mantenía en proyecto un Festival Respighi, en Amsterdam, etapa en la que se dejará atraer por la tentación de otra de sus obra señaladas, el Tríptico boticelliano (Primavera, L´Adorazione dei Magi y La nascita di venere). Sus transcripciones valen por la calidad e ingenio, lo que ayudó a convertirlas en detalles de concierto, por lo que se ofrecen con frecuencia cotidiana, en parte producto de sus viajes de día a día, todo ello tras haber compuesto la Rossiniana, que fue estrenada en Leipzig, que daría cauce a la muy conocida suite Gli Uccelli, destinada para pequeña orquesta que evocará músicas como el Preludio de Pasquini; La paloma, de Jacques de Gallot; La Gallina, de Jean O. Rameau o el Cuco, también de Pasquini, cuyo estreno se llevó a cabo en el Teatro Municipal de Sâo Paulo, bajo su propia dirección, un adelanto de la buena prensa que adquiriría la obra, en un período en el que trabajaba en transcripciones como el Preludio y fuga, en Re M. de Johann S. Bach, con estreno en Cincinnatti, bajo la tutela de Fritz Kreisler o la serie de Pasacalles, que suscitarían el interés de Toscanini, para el Carnegie Hall, neoyorquino.

Igor Stravinski, con Cinco piezas fáciles: Andante, Española, Balalaika, Napolitana y Galop., a las que se añaden las Tres piezas fáciles: March, Valse y Polka, modelo del carácter viajero del compositor ruso, apurado por una necesidad acuciante de ampliar perspectivas permanentemente, esas tres piezas fáciles escritas en Clarens entre 1914 y 1915, y las cinco piezas fáciles, pensadas para aficionados en ciernes como intérpretes  y sobre las que trabajó entre 1916/7, en Morges, estamos ante dos colecciones que se complementan perfectamente, por lo que no resulta extraño verlas juntas en un programa de concierto, ya que la primera tiene una mano izquierda fácil y la segunda, una mano derecha fácil, una de las manos tiene siempre una parte más elaborada y del conjunto de las ocho piezas, la Balalaika, era la preferida por el compositor, todas ellas serían orquestadas para formar las dos suites para pequeña orquesta. Stravinski había sido alumno de Nikolai Rimski- Korsakov, quien le ayudaría a enfocar su futuro ya desde el mundo del piano y nunca pasaría por un Conservatorio, como es perceptible en la mayoría de los músicos, un período de su vida, en el que componía estas obras, en el que completará la Sonata en Fa sost. m, que sería interpretada en las Veladas de Música Contemporánea, de San Petersburgo, antes de que se dedique a la composición de los Cuatro estudios Op. 7, andando el tiempo, nos encontraremos con obras tan curiosas como la Suite de Petruchska, una transcripción de su ballet, para Anton Rubinstein, en la que buscaba no solo reproducir  los timbres orquestales como los valores de la movilidad y las posibilidades armónicas del instrumento.

Francis Poulenc, la Sonata a cuatro manos, compuesta en 1918, y publicada al año siguiente, con la casa Chester, de Londres, obra en sus tiempos Prelude; moderé; Rustique, Naïf et Lente y Finale très Vite, tiempos breves ofrecidos con claridad y con una transparencia muy en la idea del compositor, admitiendo que sin duda, nadie había escrito mejor que Ernest Ansermet esta obra pensaba con un estilo melódico y armónico muy claro y conciso, a la par que desnudo y crudo que ayuda a aproximarnos al mundo creativo de Igor Stravinski, consecuencia de una profunda reflexión aunque animada al mismo tiempo por una forma muy francesa, quizás nos quedan en ella estilismos ravelianos aunque de manera distinta, gracias a detalles humorísticos que pueden proceder de Satie, que se aprecia en gran medida en el Finale très Vite, con pinceladas de cierto abandono en el sexto compás de Rustique que nos recordará a Chabrier, con reminiscencias de cancioncillas populares que le dan un punto de jovialidad.

Ferruccio Busoni  en una pieza de aspectos descriptivos, Finnländische Volksweisen Op. 271: Andante moto espresivo; Tranquilo y Vivace, estamos ante la serie de páginas importantes de los años de madurez y en el que se destacan composiciones como la elegida, entre las que tienen cabida las Improvisaciones sobre el Coral de Johann Sebastian Bach Wie wohl ist mir o Freund der Seele, permitiendo que surgiese también esta pieza para dos pianos Op. 271, las Tres Hojas de Album; Zurich; Roma o Berlín, que se acerca al estilo del Preludio del coral  Op. 289, Busoni destacará en todo momento como un gran pedagogo auspiciado por la creación de una Alta Escuela que terminaría reuniéndose en un fundamental trabajo con el nombre de Klavierübrung, aludiendo con ello a Johann Sebastian Bach, que se completaría en diez partes, destacando las Cinco piezas breves para la práctica de la ejecución polifónica, de 1923.

Giuseppe Martucci, muestra su inmensa admiración por la ópera italiana, con Pensieri su´ll opera Un Ballo in maschera, de Giuseppe Verdi, ópera que en su momento arrastraría importantes problemas con la censura en el contexto de una Europa revolucionaria y aunque se inspire en un hecho real de la muerte de Gustavo III, de Suecia, la acción se había trasladado a las colonias americanas convirtiendo al rey en Riccardo, gobernador de Boston. Costumbre reciente introducida en Inglaterra, era jugar con el retorno de la acción a Suecia con los nombres verdaderos de cada uno de los personajes. Una ópera que no representa un avance significativo en su producción, pero resulta una de las mejor estructuradas y equilibradas, en la que ningún pasaje resulta excesivo.

Ramón García Balado

Dúo de violines en San Martiño Pinario: Serguei Milstein y Alexander Arutjunian

 San  Martiño Pinario, Santiago de Compostela


Concierto de Peregrinos Musicais, en San Martiño Pinario- 20 h.- con el dúo que forman el francés Serguei Milstein y el portugués Alexander Arutjunian, con un selecto programa de obras camerísticas para esa agrupación, una sesión en invitación abierta para los aficionados a los estilos cásicos. En su frontispicio la declaración de intenciones según propuesta propia: Desde la Chacona de Johann Sebastian Bach hasta la modernidad de Sergei Prokofiev, un concierto que propone obras de Ludwig Spohr, Nicolò Paganini, Eugène Ysaÿe o Reinhardt Gliere, que muestran las distintas manera de entender el instrumento: el diálogo entre dos violines, la expresividad solista y el virtuosismo llevado a su máximo esplendor.  Ludwig Spohr- Dúo concertante nº 1 (Allegro)- uno de los primeros representantes del Romanticismo alemán según el espíritu de F. Schubert o F. Mendelssohn, siendo su estilo una expresión que se encuentra muy ligada con los modelos de la época, un violinista y director de orquesta con profunda formación violinística tras ingresar en la Capilla de la Corte del Conde de Braunschweig, para pasar a ejercer una vida profesional cuando fue nombrado director de orquesta del Theater an der Wien, en donde estrenó su Fausto, que sería representada en Praga. Importante éxito conseguiría con su Concierto para violín Op. 47, (In modo di scena cantante). En el espacio camerístico, sus obras por excelencia serían los 4 cuartetos, que siguen la estela de las obras vienesas como el Octeto o el Noneto, siendo el padre de una escuela alemana dedicada al violín, por su gran personalidad. El punto a seguir, lo recibiremos a través de un monumento cumbre, la Chacona, de Johann Sebastian Bach.

Serguei Prokofiev, nos llevará de la mano con su Sonata para dos violines Op. 56: III (Commodo quasi  Allegretto), ese tercer tiempo que se trata de un gracioso Intermezzo ensoñador y refinado por su sonoridad y su resolución rítmica, que se sobrepone a la intensidad del trazo. Prokofiev deja ver la libertad que concede a sus intérpretes al elegir la opción con sordino o no, alegando que David Oistrakj debía ponerla así ¡Pero Dushkin no! La complejidad de las líneas llega incluso hasta proponer un coro a tres voces, mientras que las tonalidades evolucionan de Si M., hacia los refinamientos de Do sost. m. y las certidumbres de Mi M. Esta partitura de apariencia clásica, casi una Sonata a tre, se escribió en París en el otoño de 1932, sin que mediase el hecho de un encargo aunque resultase clara la intención de que se tocara en el Tritón, a la vez que otras obras rusas firmadas por Miaskowski y Dmtri Shostakovich, tal cual lo hicieron Dushkin y Soétens, el  16 de diciembre. La idea le planteó Prokofiev, en forma de desafío. Esta sonata fue estrenada en Moscú por dos violines del Cuarteto Beethoven Dmtri Tsyganov y Vasiili Chirinski, el 27 de noviembre de 1934.

Eugène Ysaÿe- Sonata para violín solo nº 6-, obra que suscitó el interés del gallego Manuel Quiroga, talento de reconocido prestigio universal, que con justicia, el Cuarteto que lleva su nombre, lo hace por rendir un homenaje dedicado a su memoria, esta Sonata sexta, está en Mi  M. y nos recuerda las desventuras padecidas por el violinista, interrumpida trágicamente por un accidente, cuando contaba 46 años, pero permitiendo que la obra alcanzase una celebridad inmediata. Como de costumbre Ysaÿe trató de adaptar su escritura a la técnica y personalidad del dedicatario, por lo que se trata de una especie de Capricho español de la mayor brillantez según podemos esperar, obra de un solo trazo pero de contenido y de tono más externos que los de la Sonata nº 5,  titulada Pastoral. La serie de las seis sonatas para violín solo, ofrecen obras en un solo movimiento con reflejo en la técnica moderna que suponen la síntesis violinística de interpretes excepcionales, de los que él es puro modelo de referencia, un reto que no deja de tentar a los intérpretes actuales.

Nicolò Paganini- Capriccio n º 17- del conjunto de sus Caprichos Op. 1, escritos a partir de 1802, y editados por Ricordi  de Milán, en 1820, la serie de estas obras son fragmentos de conciertos brillantes y variados, a la vez que estudios transcendentales que tratan de todos los problemas inherentes a la técnica del violín, no sin cierta poesía y con una soberbia imaginación en especial en cuanto a la escritura de la técnica, un reto en toda la extensión del término que en lo que comprobamos en los números 16 y 17, en Sol m. y en Mi  M., resultan una antelación estética del que seguirá, en Do M. cuya entrada de Corrente nada tiene que ver con la Corrente clásica. Al compositor no le faltará imaginación para probar con el género de las Sonatas para violín y guitarra, también editadas por Ricordi,

Reinhold Glière, en una selección de los Doce dúos para dos violines, músico de larga vida y que se educó en un ambiente musical, por su padre Maurice Glière, que se había establecido en Kiev, como artesano de instrumentos y llegado posiblemente de Lieja, tuvo como maestros a Arenski y a Ippolitov- Ivanov, de procedencia judía conversa, obteniendo su licenciatura con una ópera en un acto Cielo y Tierra, sobre un libreto de Lord Byron. Llegó a ser director del Conservatorio de Kiev, tras un período como profesor y en alguna de sus obras, mostrará aspectos en común con Richard Strauss. Entre sus alumnos, aparecen Knipper, Lyatochinski, Miaskowski y A. Kachturian.

Ramón García Balado

24/07/2026

La pianista Ilona Timcheko con la clarinetista Jean Johnson: Horizontes Atlánticos, en el Teatro Principal

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Las actividades clásicas nos aportan dos conciertos clásicos en el Teatro Principal y otro en San Martiño Pinario, en formato de dúo, dentro de Peregrinos Musicias, comenzando en el Teatro Principal, el día 27 a las 20´00h, con la pareja que formarán la pianista Illona Timchenko y la clarinetista Jean Johnson, bajo el reclamo  de Horizontes Atlánticos, Illona, había hecho posible la dinamización de este festival de Peregrinos Musicais, en 2011,  entonces con las colaboraciones, entre otros, de la USC, el Auditorio de Galicia, la RFG, el Concello de Santiago, la Xunta de Galicia y una serie de participaciones comerciales en forma de patrocinadores, su coordinación había sido responsabilidad de Daniel Kordubaylo, miembro de nuestra RFG, además de las atenciones de Vladimir Spivakov, cabeza visible de Los Virtuosos de Moscú, Antón García Abril, de quien la pianista realizaría una integral de su obra para piano, llevada a registro monográfico, Antoni Ros Marbà y Maximino Zumalave, una aventura que alcanzaría un largo recorrido a lo largo de bastantes años.

El programa de esta sesión de tarde, nos reserva obras camerísticas, siendo alguna de ellas una verdadera sorpresa, por haber permanecido silenciadas en las programaciones de mayor audiencia. Gabriel Pierné, aportará la Canconetta Op. 19, una dedicatoria a Charles Turbaut, del año 1888, una  de esas obras de juventud cuando era alumno de Lavignac, Marmontel, H. Massenet y César Franck, en el Conservatorio de París, compartiendo aula con Claude Debussy y llegando a obtener el prestigioso Prix de Rome, de 1883, por su cantata Edith, antes de suceder a su maestro César Franck, en el órgano de Santa Clotilde, prestigiándose también como director de orquesta en los Concerts Colonne, en los que trataría con entusiasmo a compositores de su momento, como Igor Stravinsky o Maurice Ravel, aspecto que ampliará con creces en sus compromisos docentes. Su música de cámara se repartiría en dos períodos de importancia, el primero que incluye la obra reservada para esta velada, y un segundo que se realizaría entre 1916 y 1936, mostrando  en su música un destacado interés por este género, con ciertas influencias de su maestro César Franck. Para ejemplos, la Sonata para chelo y piano en Fa sost. m, Op. 46; las Variaciones libres y Final Op. 51; el Quinteto para piano y cuerdas Op. 41 o las Tres piezas en trío, para flauta, violonchelo y piano.

 


Jeanjean Maurice
(1897/ 1968), con Guisganderie, pieza con importante arraigo entre los músicos franceses, pieza trabajada a medias con su hermano, en forma  de curioso entretenimiento que llegó a calar entre los aficionados, y que sería una dedicatoria al clarinetista Henri Guisgand, este instrumentista y compositor, aprovechará sus cualidades para probar en el cine, el teatro y las artes escénicas, llegando a estrenar óperas ajenas con las que lograría éxitos importantes. James MacMillan, con From Galloway, músico profundamente impregnado por su raíces galesas de las que dejará constancia en la mayoría de sus composiciones, logró un reconocimiento ya en su juventud, en el Royal Concert Hall, de Glasgow, tras haber estudiado en la Durham University, con John Casken, preparando un período de éxitos con la Scottish Chamber Orquestra y el estreno en los Proms, por la ópera Confesión de Isabel Gawdie y también con Veni, veni, Emmanuele.  Los estilos sacros o sus proximidades forman parte de un importante legado que se mantendrá a su largo de su vida como compositor.

Maurice Ravel, con su Habanera, composición que siempre arrastró a interesados de las más distintas procedencias, el compositor que vendría de las obras para cuatro manos o para dos pianos, en el apartado de las Sites auriculaires (Parajes auriculares), el año de 1895, en el que abordará el Minueto antiguo y esta pieza para dos pianos que titulará Habanera. Sobre la pieza se dirá que contiene el germen de varios elementos que debían predominar en sus composiciones posteriores, y que la influencia de Chabrier le había ayudado a precisar; si la  Habanera constituye un homenaje a España, país del que siempre se sintió próximo, lo será como un homenaje ya que enconces veraneaba en nuestro país. Es verdad que hay una melodía de una sensualidad lánguida, impregnada de nostalgia, pero  también hay otras razones como las audacias de los duros acordes cerrados; destaca un ritmo de una inmutabilidad provocadora, con un pedal interior, que anuncia ya Gibet, de Gaspard de La Nuit, una indecisión tonal en la que se irisan los timbres pianísticos, una proeza del joven maestro que asombra a su público, sin duda más acostumbrado a inofensivas españoladas.

George Gershwin- Tres preludios- la serie de sus Preludios para piano, habían sido publicados bajo ese título en 1927, con una dedicatoria a  Bill Daly, aunque sus biógrafos acepten que hubo más, Los tres preludios han adquirido fama desde el mismo momento de su publicación, repartidos entre dos piezas rápidas que encuadran una más lenta, el Andante con moto, que anuncia una idea Agitato, después de una primera que se recibe como Allegro ben rimato e deciso, en esencia, un talante jazzístico por la peculiaridad mostrada en cada una de ellas, el autor de la Rhapsodie in Blue, había recibido un homenaje en toda regla en otro concierto ofrecido por Ilona Timchenko, en un arreglo de esta obra con el pianista Michael Dornner, un alarde de tratamiento de esta obra, ubicada en la cabecera de sus trabajos que también se constatan en sus comedias musicales o la serie inabarcable de sus song, con otra cumbre en Un americano en París

Ramón García Balado

15/07/2026

Concierto de la Real Filharmonía de Galicia, dirigido por César Ramos

 Igrexa de Santo Agostiño, Santiago de Compostela


La RFG ofrece un concierto dirigido por César Ramos en la serie de  citas estivales en la Igrexa Santo Agostiño- día 17, a las 20´00 h., con obras de L. v Beethoven, Wagner y Jessie Montgomery (1981), con su obra Starburst (Estallido estelar), que  había estrenado nuestra orquesta dirigida por Paul Daniel, junto a obras de Henri Duparc, (Aux etoiles) y Jonathan Dove, Stargazer (Astrónomo), concierto para trombón y orquesta, del que sería solista Peter Moore. Jessie Montgomery, fue profesora galardonada con premios como el Leonard Bernstein de la  ASCAP, o el Sphinx Medal of Excelence, que promueve el trabajo de nuevos talentos de cuerda afroamericanos, formando parte a su vez, del Ensemble Sphinx Virtuosi, como compositora en residencia. Nacía Starburst como una breve obra para instrumentos de cuerda, que sería arreglada para orquesta de cámara por Jannina Norpoth, y para la autora, resulta un juego de imágenes de colores musicales que cambian permanentemente entre explosivos gestos que se superponen entre suaves melodías fugaces en un intento de crear paisajes sonoros multidimensionales, reflejando con ello un estallido de creación de nuevas galaxias. Starburst explota desde las primeras notas del comienzo las dimensiones de la propia pieza, a través de las cuerdas, manteniendo al oyente en un estado de continuo contagio que le afecta a su percepción sensible, merced a sus tonos acerados y desafinados, entre un ritmo persistente que recuerda partituras de Bernard  Hermann, reflejadas en su filme de gran impacto a través de Psicosis. Las cuerdas pulsadas se filtran a través de una sección lírica atractiva y un ritmo agudo que aborda armonías cada vez más complejas antes de concluir con una nota abrupta. Jessie Montgomery, elaboró iniciativas como su Proyecto 19, que conmemoraba el centenario del derecho al voto de las mujeres en Estados Unidos, dentro de la Emenda 19, de 1920, y en su catálogo merece mencionarse Banner, destinada al 200 Aniversario de The Star-Spangled Banner, estrenada en los Proms, en 2021, cabecera de otros trabajos destinados a estilos camerísticos, corales y orquestales.

Richard Wagner-Idilio de Sigfrido WWV 103-obra con la que nos encontramos frecuentemente en las programaciones de las orquestas por su irresistible embrujo, una composición Mi m., titulada inicialmente Tribschener  Idyll, compuesta entre mediados de noviembre y diciembre  de 1870, y pensada como un obsequio para el cumpleaños de su muy estimada Cósima, interpretada por primera vez el 25 de diciembre de 1870, por una pequeña formación de músicos de su entorno, miembros de la Sala de Conciertos  de Zurich, en la escalera de la mansión de Wagner, en la histórica  Tribschen. Cósima, enraizada en sus más sensibles fibras de percepción cotidiana, quedaría durante un tiempo relegada a ese trabajo musical, en una especie de oculto secreto, creía a pies juntillas que se estimado Richard se encontraba inmerso de lleno, en el Segundo acto, del Ocaso de los Dioses, una de las jornadas fundamentales de lo que sería su Tetralogía, monstruo destinado a trastocar la evolución de la música que influirá en los creadores de la posteridad. El Idilio de Sigfrido, como no podía ser menos, contendrá motivos de Sigfrido como el Lied Schalf, Kindchen, schlafe, parejo con una melodía pensada para el día de San Silvestre, de 1868 y otras dos ideas musicales, una del seis de septiembre, de 1864, escrita en Stanberg y otra del 14 de noviembre, compuesta en Munich. Obra parecida por su talante incidental, será la muy apreciada Sigfried Tod (Muerte de Sigfried), que el músico comenzaría a trabajar a partir de 1848, a partir de la primera parte de la Tetralogía, que no se terminará hasta pasadas dos décadas. La idea de la Muerte de Sigfrido, fue absorbida por el drama musical de El Ocaso de los Dioses.

Ludwig van Beethoven, tendrá dos tiempos de su Sinfonía nº 4, en Si bemol M., concretamente el Adagio Allegro vivace  y el Allegro ma no troppo, el primero y el cuarto, ese Adagio Allegro vivace, inicial que aparece como un claro homenaje a su maestro Joseph Haydn, resultando un tiempo de considerables dimensiones dentro del capítulo de su legado sinfónico, partiendo de un exordio marcado por la importancia de los instrumentos de viento, antes de aparecen el Allegro que surge de la introduzione con un primer tema auspiciado por los violines, acompañados por los clarinetes y los fagotes, hacia un desarrollo que se resuelve en una atractiva persecución protagonizada por las maderas. El planteamiento de este tiempo, se acerca a un posible scherzo, acompañado por dos tríos en los que las maderas y los instrumentos de viento madera, alternan en respuesta a los solistas, destacando la coda, por su acelerada sinuosidad, en el marco de una tentadora ligereza insouciance , que impregna el estado de percepción del oyente, entre insinuaciones de arabescos de perfiles ornamentales. Los tiempos tercero y cuarto, se expresan por su actitud sonora a través de los instrumentos preferidos por los románticos, en un momento en el que nos encontramos en un período de transición, caracterizado por el ritmo, lo que observamos a través de notables efectos de sorpresa y apuntes de sorpresas que podrían admitirse en su tiempo como inquietantes, por quebrar el lineal y suave discurso común, en la tradición del clasicismo, en el Allegro ma non troppo final, se refleja la importancia de melodías populares, entre ritmos de danza, que ayudan a centrarnos en la idea de la sinfonía, calificada como un trabajo de majestuosa dimensión orquestal. Una obra transparente y serena, cargada de luz natural y refrescante por su pretensión positiva, siempre en puja con la Heroica, compuesta un año antes, habría el autor de saber destacar importantes innovaciones con  respecto a las anteriores, recreando los beneficios de las precedentes. Esta  Cuarta sinfonía, se encuadra entre la segunda ejecución de su ópera Fidelio (puesta en crítica durante un tiempo por sus connotaciones públicas y políticas, y un viaje a Hungría, en el que aprovecharía para pasar algunas semanas con el conde von Brusnvik, antes de trasladarse a Silesia, en calidad de huésped del príncipe Lichnowsky. El Concierto conmemorativo das Festas do Apóstolo en A Praza da Quintana- día 22, a las 21´00 -, tendrá como director al titular Baldur Brönnimann, y el programa se presenta como una caja de sorpresas al igual que el ofrecido como avance de la próxima temporada con el que cerraba la temporada precedente en el Auditorio de Galicia, entre sorprendentes piezas en forma curiosidades estimulantes.

Ramón García Balado

13/07/2026

Dende as raíces por la Banda Municipal

 Praza de As Praterías, Santiago de Compostela


Concierto en As Praterías con la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira – día 16 a las 20´00 h., con obras de Bill Whelan, Alfred Reed, Dmtri Shostakovich, José Serrano y Pablo Luna, una aproximación a las formas musicales próximas a las tradiciones desde diversas perspectivas. Bill Whelan, con su pieza The Sevilla Suite, obra con un telón de fondo histórico relacionado con resultados relacionados con la relación de la rebelión irlandesa de 1602, y que tendría como personaje histórico a Red Hugh O´Donell, y su derrota en la batalla de Kinsdale, en su  enfrentamiento con Inglaterra, motivo de inspiración musical para el trabajo llevado a cabo por Bill Whelan, un proyecto que recibiría la acogida de la Expo´92, en el Teatro de La Maestranza de Sevilla. En el cuadro de músicos colaboradores, destacaron David Spillane, Mel Mercier, Mairead Wesbitt, Martin O´Connor, y la bailarina María Pagés, en el último cuadro del espectáculo, contando también con la participación de músicos Milladoiro como Pepe Ferreirós, Rodrigo Romaní o Nando Casal, la Orquesta de la Radio Televisión Irlandesa, dirigida por Alen Smalec,  en beneficio de una composición de perfiles épicos y reivindicativos, de acentuadas sonoridades con toda su amplitud.

Alfred Reed, un asiduo en las programaciones de nuestra Banda, nos ofrecerá las Armenian Dances, piezas de reminiscencias folklóricas tomadas de Komidas Vardabet (1869/1935), maestro de coro e investigador que pudo forjar sus estudios en la Frederick William University, de Berlín, mientras se dedicaba en profundidad al estudio de las tradiciones de su entorno cultural, músico que no pudo evitar una vida conflictiva por su actitud personal, lo que le obligó a trasladarse a Constantinopla a partir de 1910, una vida agotadora cuyo beneficio para la posteridad, serán la cantidad de publicaciones producto de su trabajo en el ámbito de la etnomusicología, tema que le convertirá en un maestro de referencia, con ejemplos referenciales como la serie de las Armenian dances, que tendrían excelente acogida para su divulgación gracias a los conciertos ofrecidos en el año 1972, por la University Band Simphonic Orquestra, un trabajo musical que suele ofrecerse en forma de suite repartida en dos partes, aprovechando la diversidad  de colores y timbres, que facilitan su discurso sonoro. Una forma de acercarnos a unas raíces folklóricas que, con fortuna, resultan ya familiares entre nosotros.

Dmtri Shostakovich- Folk dances-, para no perder comba en el contexto de esta propuesta, no acerca a otro compositor cuyas obras sinfónicas se incluyen con regular frecuencia por nuestras orquestas, especialmente por la Sinfónica de Galicia, en las temporadas que tuvo como titular a Dima Slobodeniuk, que en repartos sucesivos, puso a nuestro alcance una integral de su sinfonismo casi completo, del Shostakovich en repertorios como estas danzas folkóricas,se encuadra en esa serie de recopilaciones que han ido dejando trabajos como La suite para orquesta de jazz, que muy poco tiene que ver con la evolución de género arraigado desde sus comienzos en los Estados Unidos, evolucionando y transformándose a lo largo del siglo y que en esa suite, logrará un trabajo de gran aceptación en particular por su incorporación a la banda sonora usada por Kubrick, en La naranja mecánica, en el compositor ruso, conviene traer a colaboración dentro de las cercanías de estas danzas folkóricas, otros trabajos como Tea for two, un tanteo de tintes coquetos y resultones, que se convertirá en un capricho para los entretenimientos que nos descubrirán sus facetas como arreglista; la Obertura sobre temas rusos y kirguises, nos encontramos con ella en el mismo espacio de indagación sin una precisa asimilación a las corrientes musicológicas tan corrientes entre sus colegas de generación o las entregas comprometidas para el cine y el teatro, aceptando que nuestro compositor supo responder a la demandas frecuentes para esos estilos, dejando casi cuarenta trabajos para el cine, época en la que, por un lado recibía el reconocimiento oficial, pero por otro, no podía evitar frecuentes enfrentamientos por asuntos políticos, y sobre este tema, encontraremos trabajos para el teatro como La chinche, de Maikosvki ,  puesta en escena por Maeyerhold, y un soberbio Hamlet, de comienzos de los años treinta, una producción de Akirov, del que se acabará realizando una suite, de aquellos trabajos para el cine, podremos añadir La nueva Babilonia, un filme de Koniztsev y Trauberg; La juventud de Máximo; El retorno de Máximo; El camino de Viborg o La caída de Berlín, de los  que también realizará suites de divulgación, ejemplo de su notable dominio en este tipo de trabajos.  

José Serrano- El trust de los tenorios-estamos en un período de acercamiento a la opereta o la revista tras toda una vida en la que cuidará de estrenar espectáculos en el Teatro Apolo, dentro de la pervivencia del apreciado género chico, apostando por otras modas teatrales que parecían tentar las preferencias del aficionado común, urgían las prisas después del un período bastante fecundo con trabajos como La alegría del batallón, puesta en  escena en su querido Teatro Apolo, que sería calificado como un cuento militar, estamos en un año que prepara solapadamente la posible retirada  y para la ocasión, se apoyaría en libretistas como Arniches y García Álvarez teniendo como resultado El trust de los tenorios, precisamente con destino al Teatro Apolo, que subirá a escena el 3 de diciembre de 1910, ya metido precisamente en las lindes del género arrevistado, y que servirá de punto de transición a otra obra de perfiles similares, El palacio de los duendes, sobre un  jocoso libreto de Sinesio Delgado, partituras en general sencillas con números musicales pensados para un público que tampoco ambicionaba grandes espectáculos. Todavía conservará tiempo para una etapa posterior, en la que prestará sus atenciones a zarzuelas como La canción del olvido o La Dolores.

Pablo Luna- La pícara molinera-, zarzuela que se estrenará en 1928, en el Teatro Circo, de Zaragoza, y que un par de meses después, sentará sus reales en el Teatro Apolo, obteniendo con ella un gran éxito, producto de un trabajo notable de sus años de madurez y que admite el hecho de partir de un libreto de Alarcón, El sombrero de tres picos, el mismo al que recurrirían Manuel de Falla, aunque con las consabidas diferencias de resultados obtenidos, el compositor, aragonés de nacimiento, había recibido sus primeros estudios de violín con Teodoro Ballo, antes de recibir una beca que le permitiría ampliar en armonía y composición con Miguel Arnaudas, maestro de capilla de la Seo, procurando abrirse un futuro como músico de café y variedades, hasta llegar a convertirse en concertino de la Orquesta del Teatro Principal de Zaragoza. Dentro de su evolución artística le veremos como un artista que puede considerarse de transición entre el género chico y la opereta. Algo más joven que Amadeu Vives  y Lleó, no dejó de ser sensible a las influencias de los grandes maestros del momento, desde Manuel de Falla a Conrado del Campo, Joaquín  Turina o Jesús Guridi.

Ramón García Balado

The Rite Duo, de Peregrinos Musicáis, en el Teatro Principal

 Teatro Principal, Santiago de Compostela Tercer concierto de Peregrinos Musicais de nuevo en el Teatro Principal con The Rite Duo -día 29...