Escola de Altos Estudos Musicais
Concierto de alumnos de la Escola de Altos Estudos Musicais en su sede-día 21-, después de las sesiones en las que fueron partícipes como colaboradores de la RFG, en la Sala Ángel Brage, del Auditorio de Galicia el pasado jueves y la del día siguiente en el Auditorio de Vilagarcía de Arousa, dirigidos por Amandine Beyer, artista en Residencia estas dos últimas temporadas para un selecto programa entre obras de Jean- Philippe Rameau, Jean-Marie Leclair, Georg Muffat y Justin Heinrich Knecht. Dos serán los compositores de esta cita comenzando por Joan Magrané, quien aporta el Andante tranquillo (Impromtu pour orchestre), un compositor que recibió sus primeras lecciones de composición con Ramón Humet, ampliando en la ESMUC, de Barcelona, con Agustín Charles para seguir en la Kunst Universität de Graz, en Suiza, con Beat Furrer, ampliando de inmediato en el Conservatorio Superior de Música y Danza de París, con Stefano Gervasoni, siendo laureado en la Ville Medici (Roma, 2016), y recibiendo la nominación posterior como miembro de la Casa Velázquez de Madrid entre 2017/8, siendo compositor invitado de instituciones como La Pedrera (Barcelona), o el Palau de la Música de la Capital Catalana, el CNDM o el Auditori. En su creación remite a referencias poéticas y artísticas que van desde Ausiàs March y Joan Rois de Corella a Joan Miró y Perajaume, siendo su música interpretada por artistas y grupos de notable relevancia como el Ensemble Intercontemporain, a Isabel Faust, el Quatour Diotima, Graindelavoix, la London Sinfonietta, la ONE, la BBC Scottish Sympohony Orchestra, la OBC, la Kansas City Symphony o el Neue Vocalsolisten, el Lucerne Festival, el Teatro Real, el Liceu de Barcelona, el Auditorio Nacional y el Palau de la Música. En el espacio escénico, destaca su obra Diaèlegs de Tirant e Carmesina, e Intérieur, con estreno en el Théâtre du Chatelet (2021), con el Ensemble Intercontemporain y Mattias Pintscher. Recibió el XXXI Premio Reina Sofía de Composición y parte de su obra fue editada por Éditions Durant y Ficta. Sobre la pieza que tendremos, el Andante tranquillo (Impromtu pour orchestre), confirmará que en cierta manera, es un homenaje a Alban Berg, un compositor por el que siente una personal fascinación, en un juego de referencias a algunas de sus características, como la búsqueda de una constante expresividad o el tratamiento del fraseo (una utopía en la convergencia observada en las voces de los instrumentos), o un juego estructural (la pieza goza de una estructura casi simétrica, una especie de espejo que nos responde con un reflejo medio velado, no del todo preciso) o un uso de criptogramas musicales. La breve pieza, se incluyó en la serie Cometas, propuesta de temporada de la RFG, y que a lo largo del curso nos ofreció obras en estreno con un especial cometido, a favor de los nuevos creadores, dentro de una tentadora aventura, obligada por la urgente brevedad de las piezas. El concierto ofrecido el 11 de diciembre del pasado año, incluía la Obertura de Coriolano y la Sinfonía nº 1, en Do M. Op. 21 , de Ludwig van Beethoven, y el Concierto Rumano de György Ligeti (1923/ 2006), obra en las proximidades de las Danzas folklóricas, de Béla Bartók, o las Rapsodias rumanas de G. Enescu, un ensalzamiento de las sonoridades populares en un perfecto destilado de sus ancestrales esencias que han irradiado hasta el presente. La sesión, había servido para la elección del nuevo director asistente, entre ocho aspirantes entre los que pujaron en la final Stefano Boccacci, Javier Huerta Gimeno, Leonard David Wacker y el elegido César Ramos, quien había sido galardonado con el Premio Rudis Martinus van Dijk, en los Países Bajos, realizando una labor de estancia en la Residentie Orkest Het Balletorkest. Destaca por su interés en la defensa de los repertorios de música contemporánea, tras fundar el Ensemble Habana XXI, con la directora francesa Nathalie Marin, destacando como Director Adjunto de la Orquesta Sinfónica de Matanzas, entre 2021/3, labor que compaginará como Artist- in- Residence, de Ediciones Espiral Eterna, la del compositor Leo Brouwer.
Franz Schubert- segunda obra en cartel con la Sinfonía en Do M. D. 944 (La Grande)-trabajada en Gastein hacia 1825 y preparada para el estreno en la Gesellschaft der Musik freunde, convirtiéndose en su obra monumental por excelencia en el espacio de sus cuatro tiempos. El Andante Allegro ma non troppo, vale como un pórtico de grandes dimensiones a través de un tema pleno de nobleza merced a la entrada con trompas al unísono que preparan el Andante, clave del movimiento que repetirá en maderas con respuesta de toda la orquesta, tras un motivo ascendente de ritmo con puntillo, volverá el tema sobre un contrapunto de cuerda con tresillos que se alarga hasta llegar a un acorde en Do M., preparando la entrada del Allegro ma non troppo enérgico gracias al diálogo de trompetas y cuerdas que alternan con relaciones entre tónica y dominante, con un ritmo con puntillo que alcanza un acorde en fortissimo. Antes de la llegada del final, con la exposición de trombones bajo una idea insinuada por las cuerdas, hace resonar el motivo del Andante para concluir en la tonalidad de la dominante de Sol M., pasando por pasajes sucesivos hasta la repentina interrupción de una cadencia en fortissimo que implica un efecto sorprendente dejando los clarinetes el cometido de los acordes de acompañamiento. Otra cadencia que desemboca en Do M., precede a la reexposición relativamente regular, esta vez en Do m., una evocación del comienzo, cierra con una coda Piú moto en la que se vislumbra de forma clara el tema del Andante en su absoluta plenitud. El Andante con moto, a través de siete compases de cuerdas, marca el temple rítmico de este movimiento, antes de la entrada del oboe, que repiten clarinetes y maderas. Trompas y fagotes en largas notas tenidas avanzan un nuevo episodio en Fa M., para encontrarnos con vientos y cuerdas que ofrecen una melodía transparente y llena de serenidad. Toques de trompas resuenan para cerrar un estado de transición que nos ubica en el primer episodio, enriquecido por llamada de trompetas, trompas en distintas variaciones con una marcha que se reanuda hasta alcanzar un fortissimo. La cuerda en pizzicato, apunta una respuesta en un episodio mientras prepara una nueva melodía en un lirismo exaltado por cálidas sonoridades de chelos y oboes magníficamente enriquecidas hasta completar con una idea que se desvanece con una obstinada energía.
El Scherzo allegro vivave, amplio en sus proporciones gracias a la variedad de sus temas, se expresa en el contexto de la forma sonata, comenzando con un dibujo rítmico de ostentosa energía con una idea de cuerdas a la que responden los instrumentos de viento-metal que valen de acompañamiento a un tiempo del que brota un protagonismo de cuerdas en los primeros violines, seguidos de un canon de chelos, con una melodía cuyo ritmo de tres tiempos, resulta irresistible antes de cerrar en fortissimo preparando una nueva melodía con pesados acordes ensombrecidos por sonoridades de trombones, frente al canto de las maderas, con una vuelta apoyada en ritmo de vals en manos de chelos al tiempo que la flauta nos hace escuchar una sugerente idea melódica. Dominan las maderas durante la exposición con un canto nostálgico cuidadosamente orquestado dejando la impresión de un talante imperioso entre perpetuos cambios de color, entre repentinas modulaciones de mayor a menor, hasta una nueva llamada de trompas que nos traslada al trío con sus dos temas en su amplitud dinámica que se mantiene permanentemente.
El Allegro vivace, uno de los finales más apoteósicos y que ya aparece desde el primer tema por su llamada de tutti, dispondrá de una respuesta en la cuerda sobre notas del acorde perfecto en un motivo ascendente cargado de energía en respuesta a una larga frase animada por tresillos de corcheas enunciada por oboes y violines. Una sección determinada por la dominante de Sol M., aporta dos compases de silencio antes de la aparición de un segundo tema, introducido por trompas y clarinetes. Un trazado ascendente acrecienta la tensión, auspiciada por la llamada del comienzo sobre un pertinaz acompañamiento de los tresillos que paso a paso, reafirma los contrastes dinámicos, al tiempo que una frase conclusiva que completa la sinfonía gracias a un juego de fluctuantes tonalidades tras una transición de masivos acordes de los timbales, de las trompas, los fagotes y de los trombones, en un retorno repetido en canon por violines a través de un desarrollo que prepara una actitud relajada y una pulsación irresistible que expresa el triunfo de la marcha. Schubert no llegó a escuchar nunca esta obra y los integrantes de la Gaselleschaft der Musikfreunde, renunciaron al aceptar que la obra, sobrepasaba las posibilidades reales de las que entonces disponían, siendo Robert Schumann quien velase por ella, para su ejecución con la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig con Mendelssohn, el 21 de marzo de 1839.
Ramón García Balado
