06/05/2026

Karl-Heinz Steffens: Obras de Mozart y R. Schumann con la OSG

Palacio de la Ópera, A Coruña


Karl- Heinz Steffens
dirigirá a la OSG en el Palacio de la Ópera de A Coruña ofreciendo en programa le Sinfonía nº 36, en Do M. K.425 (Linz) de Mozart y la Sinfonía nº 4, en Re m. Op.120, de Robert Schumann-días 8 y 9, a las 20´00 h.-, un maestro con fundamentos en la Jugenorchester Rhinelandplatz y que siguió el magisterio de Ulf Rodenhäuser, en la Musik Academie, de Stuttgart, tras especializarse como clarinetista en el Staats Theater, de Frankfurt, antes de integrarse en la Rundfunk Sinfonie Orchestra, de Baviera, entre los años 1989/96 y ocupar la plaza de primer clarinetista en la Berliner Philarmonie Orchestra. Recibió asesoramientos de Lorin Maazel, Kurt Masur y Sir Colin Davis, probando experiencias en el género camerístico con profesionales como Wolfgang Sawallish, el propio Maazel, el Cuarteto Auryn, el Fine Arts Quartet o el Leipzig Quartet, y participó en certámenes como el Schlewig- Holstein y en el Festival de Salzburgo y ejerce la docencia en la Academie Hanns Eisler (Berlin) y en la Escuela Superior Reina Sofía, de Madrid.

Wolfgang Amadeus Mozart- Sinfonía nº 36, en Do (Linz) K.425- quizás una de las primeras grandes sinfonías de la etapa vienesa, producto de un descanso estival, acompañado por su padre Leopold  por su hermana y su compañera Constanze, recibiendo entonces una generosa acogida, en especial por parte de conde Thun, siempre predispuesto a otorgarle un trato de favor y admiración. Obra resuelta en el breve espacio de menos de una semana y con cierta inspiración en su maestro F. J. Haydn, que ayudará a perfilar sus aspectos academicistas, detalle que reconocerán los especialistas más agudos, obra que efectivamente, no podrá compararse con otras posteriores que vendrán casi de inmediato, pero manteniendo un vigor y un ardor que se expresaba dentro de un diálogo meditativa. En propia confesión, admitiría que ante la urgencia apremiante de su estreno, se vio obligado a escribirla bajo los condicionantes de un tiempo apremiante.

Comienza con un preludio en forma de Adagio. Allegro spiritoso, en el marco de una especie de canto en unísono, encadenado en un juego de imitaciones entre los primeros y segundos violines, en respuesta con fagotes y oboes, en un diálogo que ayuda a realzar la calidad de sus matices, hasta alcanzar un acorde de dominante que nos ubica en el Allegro spirituoso, que se manifiesta con un tema extenso, llegando a un tutti que mucho tiene de ritornello, imponiendo una energía de suma importancia. Un nuevo ritornello, más amplio, abunda en modulaciones hacia un ostentoso forte dramático que impone la coda.  El Andante, ofrece un tema delicado con un ritmo de siciliana, en el que destacan la importancia de los instrumentos de viento sobre pizzicati, en manos de los bajos, al borde de una entrada de tresillos con aire danzarín, que deja argumentos para un ritornello y que introduce detallados aspectos expresivos.  El Minueto, aparece en dos partes de manifiesto encanto sobre ritmos descendentes en la primera aguda y grave, y en la segunda, con imitación entre las cuerdas; violines y oboe, aportan un trío de una frescura apacible, antes de llegar al Presto, ligero y de clara elegancia, sujeto por un ritornello final expuesto tras un desarrollo realzado por una cadena de timbres instrumentales, que preparan la recapitulación. Verdadero ejercicio de credibilidad en una obra que se creía de circunstancias, pero que confirma el grado de maestría formal.

Robert Schumann- Sinfonía nº 4, en Re m. Op. 120-, obra en la que despliega una considerable energía, en medio de abundantes dudas circundantes, aunque cronológicamente será la Segunda, fue anunciada al principio como tal, antes de tener una revisión diez años después, para publicarse en 1853, y para entonces, ya se conocían otras dos sinfonías, la compuesta en Do- Segunda- y la Tercera, en mi bemol, de modo que esta, se convertirá en la Cuarta. Su pasión no había perdido pujanza, ya que en el meollo de los años cuarenta, de clara referencia con la evolución de tanteo con esta obra, el autor había abordado su primera incursión coral con orquesta-Tragödie-; un tríptico de poemas sobre H.Heine, que no llegó a completar y que terminaría utilizando en sus Romanzen und Balladen Op. 64; una  canción que acabará incorporando a Schlummerlied, en las Albumblätter, op. 124, que tendrán edición en 1854 o también esbozos de una ópera, que no llegarán a buen puerto, mientras sí componía un oratorio sobre El Paraíso y la Peri. Schumann, no renunciaba a sus tentativas como teórico musical, a través de sus escritos en la Neue Zeitchrift. En cuanto a esta Sinfonía nº 4, en Re m. op.120, nos hallamos ante un trabajo que se ofrece sin solución de continuidad, y cuyo primer título había sido Fantasía Sinfónica, tras su presentación en Leipzig, en 1841, obra que pretendía un ideario de mayores pretensiones, para encumbrar las exigencias de ese estilo sinfónico.

La Introducción-Allegro, demuestra precisamente la necesidad de distanciarse de los patrones estilos tradicionales, con el tema Allegro, elaborado dentro de forma de sonata, en los primeros temas, en los que el segundo pasa al relativo Fa mayor, en medio de numerosos motivos secundarios que se le asimilan, apareciendo de súbito un tema principal que anima todo el movimiento el toda su extensión, entre numerosos dibujos audaces de una intensa vitalidad, con una conclusión de apariencia triunfal, que se rompe bruscamente con un acorde en Re m.  La Romanza, en La m., ofrece una delicada melodía, particularmente expresiva, gracias al protagonismo del oboe, doblando a los violonchelos y que será desplazada por un tema ofrecido en la introducción, que se mantendrá en toda su extensión, tiempo que se encauza hacía un Scherzo, que remite a ideas procedentes de la obra en su conjunto. El Finale, anunciado de forma pausada, resulta un Andante, de 16 compases, que se explaya a modo de movimiento conclusivo en el contexto de una sonata libre, que recupera el tema principal y del que saldrá un Vivace elaborado sobre dos motivos de importante desarrollo, permitiendo a Schumann el objetivo de una recapitulación con una idea brillante  y cerrando con una stretta presto de pinceladas heroicas.

Ramón García Balado

Vandalia en el XIX Pórtico do Paraíso

Igrexa de Santiago das Caldas, Ourense


El Cuarteto vocal Vandalia tendrá protagonismo en el comienzo del XIX Festival Pórtico do Paraíso en la Igrexa de Santiago das Caldas- día 8,  a las 20´00 h-, con invitación abierta, un grupo integrado por Rocío de Frutos –soprano-; Gabriel Díaz- alto-; Víctor Sordo- tenor y Simón Millán, bajo, disfrutaron de la formación de Lluís Vilamajó, Lambert Climent y Carlos Mena, en cursos de especialización además de ampliar en sus colaboraciones con agrupaciones como la Capella Reial de Catalunya, de Jordi Savall; el Collegium Vocale Gent; la Grande Chapelle; Al Ayre Español; Musica Ficta; Los Músicos de su Alteza; Vox Luminis y otras agrupaciones centradas en estilos de época, manteniendo una actividad profesional que les ha llevado a asistir a los certámenes de mayor rango a nivel europeo e internacional, aportando una serie de registros que abundan en esas temáticas, como en la sesión que esta tarde inaugura el festival ourensano. Repertorio los suyos centrados en el Renacimiento, amparándose en sus registros con firmas  como Ibs Clasical o Brillant, siendo merecedores de una beca Leonardo, como investigadores y creadores culturales en la especialidad de música antigua, reconocimientos que se sustentan en las consideraciones de la Fundación BBVA o el Premio GEMA, por su labor de investigación, en la que se incluyen las preferencias otorgadas al género de los tonos humanos, sobre la poética de Góngora, para el sello Lindoro y el CD Beata Viscera, en colaboración con el grupo Daniel García Trío, una indagación entre géneros aparentemente incompatibles, en las fronteras de las músicas antiguas y el jazz. El programa de esta sesión resultará claramente ilustrativo, comenzando con una emblemática ensalada de sombra dilatada, la histórica obra plena de contrastes en su planteamiento, La Bomba, de Mateo Flecha, el Viejo, maestro que iniciará una escuela que continuará su hijo Mateo Flecha El Joven, y que fue maestro de capilla en Barcelona, antes de trasladarse a Valencia, bajo la égida del Duque del Infantado, en Valencia, las obligaciones de obras sacras, no le impidieron prestar una atención de mayor rango en las formas profanas, siendo las ensaladas el tipo de obra que la posteridad apreciará en mayor grado, por su agudeza, sentido  del humor y un sugerente estilo musical que supondrá una verdadera evolución. Sus textos no dudaban el uso del latín con el castellano o el catalán y dialectos exóticos de profusa elaboración, dando juego a complejidades musicales, dentro de las formas polifónicas para mayor sorpresa de los oyentes, aspecto que ayudará a recrear situaciones sorprendentes merced a esa habilidad de ubicarnos en unas redes de contrastes aparentemente insostenibles. La posteridad, a través de investigadores y musicólogos como F. Pedrell o Romeu Figueras, en sus publicaciones  de redescubrimiento pondrán al alcance de aficionados y profesionales, la calidad y el interés de su legado.

Pedro Bermúdez (1558/ 1605), será uno de los compositores que estará representado en este concierto a partir de tiempos elegidos de su Misa de Bomba, un músico granadino que repartiría su herencia entre su tierra y México (Puebla), y que posiblemente se formase con Rodrigo de Ceballos, mc. En Granada, poco se sabrá de su carrera en su país natal antes de trasladarse al Nuevo Mundo, probablemente en la primavera de 1595, llegando a  establecerse en Cuzco (Perú), gracias a una invitación que reclamaba maestros procedentes de la Metrópoli, las últimas noticias de su permanencia en Cuzco, nos llevan a 1597, aunque con seguridad se marchó mucho más tarde, trasladándose como m.c. a Guatemala, tema del que también faltan documentos, a margen de los conservados en el Quinto libro, de las actas de la Catedral, de Puebla, sus obras de mayor fiabilidad, se hallan en los libros de coro de la Catedral de Guatemala, con la excepción de Domine ad adjuvandum me y por lo que nos afecta la Misa La Bomba, con fundamentos en la ensalada conocida de Mateo Flecha El Viejo, incorporada la música con el texto que se cantada a una voz. En algunas obras de canto llano original, se conservan a una sola voz, bien con valores iguales o en forma parafraseada, especialmente en sus Salve Regina, tratados de forma imitativa en todas las voces. Aunque no esté a la altura de Francisco Guerrero o Tomás Luís de Victoria, fue un compositor de contrastada solvencia capaz de escribir bien labradas polifonías de estilada exigencia, destinadas a sus compromisos con el Nuevo Mundo, además de ser un director competente con cierta tendencia a relajar sus obligaciones y dejar en menor nivel  la importancia de sus trabajos docentes.

Francisco Guerrero (1528/1599), aportará obras  como Menester que se acierte; Pastor quien madre virgen; un Salve Regina II (Offertorium de misa); Si tus penas apruebo; Niño Dios, d´amor herido; Pan divino, gracioso (Comunio de Misa); O Celestial medicina o Todo quanto pudo. En las acotaciones de estilo, Francisco Guerrero, sin dejar de ser un clásico, abunda en peculiaridades técnicas y expresivas que le distinguen como el más hispano de sus contemporáneos, logrando conseguir el fundamento de su polifonía en la imitación libre y en el uso de las formas canónicas. Estudioso valoran su dominio de un indiscutible tratamiento del contrapunto y de la fuga, consiguiendo que Zerlino le proclame como el más eminente de su generación, en especial en el ámbito del tratamiento de la fuga, en especial en el dominio de los motetes, el lenguaje que utiliza en preferencia, resulta de invención personal aunque abunden intromisiones de cantinela gregorariana  y el estilo de parodia, que incorporará en algunas de sus misas, que tendrá refrendo en sus himnos y magníficats.

Ramón García Balado

05/05/2026

Ironic Concert: Banda Municipal de A Coruña en el IX Festival Resis.

Teatro Colón, A Coruña


Concierto del IX Festival Resis con la Banda Municipal de  A Coruña, dirigido por Juan Miguel Romero Llopis, teniendo como solista al oboísta Aitor Llimerá Galduf - día 7, a las 20´00 h., en el Teatro Colón, con obras de Nani García- From whom the idiophones tall?-,Voro García- Ironic Concert-; Ximo Tarín Micó- Concierto sobre textos de Joan Salvat Papasseit- y Music for Prague, del checo Karel Husa. Nani García, estudió en las Universidades de Uppsala y Estocolmo, especializándose en trabajos jazzísticos, recibiendo seis galardones Mestre Mateo, en mérito a mejor música original por obras como As leis de Calavella; El niño de barro  y el especial al mejor filme extranjero por su participación  en la banda de Una mujer fantástica; también en piezas orquestales como Trumpeter and the Sea, estrenada por la OSG, con la que también ofreció Ekphrasis, encargo del Xacobeo 21/2, entre obras de Roberto Sierra, con Pacho Flores, como solista de trompeta; Daniel Freiberg, con Historias de flores y tango, además de las Danzas sinfónicas de Leonard Bernstein, una  pieza en dos partes: A culpa é dos deuses y Anima Matrix. Recordaremos su ópera bufa O Loro de Carlos V, en la cita de 2019,  ofrecida en la programaciones de Amigos  de la Ópera, con libreto a repartir entre el compositor y Mª Inés Cuadrado, en la que destacaron como solistas el barítono Borja Quiza, la soprano Elena Abad y el tenor Francisco Corujo, bajo la dirección artística de Diego García Rodríguez y contando en la dirección escénica con María Peinado. La pieza que esta vez ofrece, la había incluido en las programaciones con la Banda Municipal de Santiago, con Romero Llopis, hace unas temporadas, siendo solista el clarinetista bajo Xocas Meijide.  

Voro García- Ironic Concert-, compositor del que esta temporada, seguimos su encargo del proyecto Cometas de la RFG, en estreno absoluto según idea de Baldur Brönnimann, con su obra Muffled cry, fragmentos de un lamento oculto bajo las capas del tiempo, que sugería la realidad de que algunas tragedias no terminaban en el momento en el        que sucedían, a consecuencia del miedo que amortecía las distintas presiones y la censura, una intención de evocar la sombra que queda atrás y que sobreviven en la memoria. Voro García, se formó en la Escuela Superior Reina Sofía, con los profesores Zakhar Bron y Yuri Volguin, antes de pasar a la Hochschule für Musik Hanns Eisler, de Berlín, manteniendo una relación permanente con maestros como Kirill Petrenko, Sir Simon Rattle, Janine Jensen, Daniel Barenboim, Andris Nelson, Jonas Kaufmann o Lisa Batiashvili, trabajando indistintamente en los espacios sinfónicos o camerísticos. La sesión ofrecida con la RFG, dirigida por Brönnimann, incluía el Segundo concierto para violín, en Sol m. op. 63, con la gallega Raquel Areal,  quien había estado presente en la charla previa al concierto, y la Sinfonía nº 2, en Re M., op. 43, de Jean Sibelius. La obra de Voro García, abundaba en texturas fragmentadas, resonancias apagadas, y materiales sonoros deformados, que configuraban un paisaje en el que se sugerían voces en lucha por emerger desde la profundidad hasta la superficie, en una invitación a la escucha de un grito apenas extinguido o enmascarado.

Ximo Tarín Micó- recurre a la poética de uno de los referentes literarios del ámbito catálan, Joan Salvat Papasseit, precisamente en esta selección sobre textos del escritor, en forma de concierto-, Ximo Tarín Micó se formó en la ESMUC,, con Joan Fuster, especializándose como clarinetista con la Banda Municipal de Barcelona, tras haber ampliado conocimientos con Joan Enric Lluna, uno de los maestros de referencia y llegó a completar su formación en el Conservatori del Liceu, de Barcelona, con Manuel Valdivieso, Francesc Prat, Guerasimm Voronkov y Daniel Mestre, fundando en 2016, la Jove Orquestra Barcino. Su etapa de formación, había tenido continuidad en la Royal Accademie and Performing Arts Tilburg, en Holanda, además de probar con la Wind Conducting Masters, con Hardy Mertens, Henrie Adams y Jon  Cober. Entre sus obras, destacan Aforismes Symfonics; Concertino per a orquestra; Dances valencianes; Vuit soldades de Varsòvia; el Octeto de trombones.

Karel Husa-Music for Prague (1968), obra especialmente testimonial, de un compositor checo perteneciente a la generación de músicos como Jan Kapr, Miloslav Kabelác,  Klement Slavicky, Jaroslav Zirch, Alois Hàba o Jan Hanus, convirtiéndose en una de las figuras de relevancia en su país, por sus posicionamientos reivindicativos, nacido en 1921, acabaría emigrando a los Estados Unidos, poco después de la Segunda Guerra Mundial, después de sus estudios con Rídký y su traslado a Francia, en un período de transición, entre 1946 y 1951, en donde trabajaría con Arthur Honneger  Nadia Boulanger, un exilio que contribuirá a consolidad su figura como compositor, gracias a sus personales planteamientos estéticos, que conservaban con todo el respeto a sus raíces, manteniendo un ideario neoclásico, propio del momento histórico, ya desde sus obras de juventud, claramente prometedoras, con ejemplos como la prometedora Fresques, de 1948, en una fecha clave, que tendrá continuidad en obras como el Concierto para orquesta, de 1986; La Segunda Sinfonía, de 1983; el Concierto para violín y orquesta, de 1993; el último Cuarteto, como cumbre del repertorio camerístico, de 1991 o esta Music for Prague, quizás uno de sus trabajos de mayor consideración, por su relación con los acontecimientos históricos de la llamada Primavera  de Praga, y que incorpora el tratamiento de las herencias husitas, hábilmente tratadas en una de sus obras de absoluta referencia, una etapa en la que los compositores de su país serán conscientes de la realidad que les impulsaba a crear dentro de semejantes parámetros, músicos como Otmar Mácha, destacado por su lucidez y atrevimiento, que se acercaba a los posicionamientos de la Segunda Escuela Vienesa, ofreciendo trabajos corales como Le Legs  de Jan Amos Komeský (1952/5), o su cantata Salda, además de Jan Nowak, Lubor Bárta, Pavel Blatný y Ctirad Koholoutek; Nowak, mantuvo una relación permanente con B.Martinu, al que le dedicaría un homenaje a través de sus Variaciones sobre un tema de Bohuslav Martinu, y que confirmará en otra serie de variaciones añadidas al final de la Messe militaire, en una consideración de fraternidad.

Un obradoiro de composición podrá seguirse con la RFG, dentro de Resis.Lab, contando con la dirección de Armando Merino y el protagonismo del profesor José Manuel López López- día 8, a las 20´30 h., con entrada libre, parte de una línea estratégica de mutua colaboración, como ya se hizo con Fendas do Silencio, dirigido por Vimbayi Kaziboni, destacando como solistas Noè Rodrigo y Adelaïde Ferrière, en percusiones, para obras de Francisco Domínguez- en la serie Cometas-, Rebecca Saunders, con VOID, pieza en estreno y Coma Berenices, de Francisco Guerrero, primera colaboración con la RFG, en esta temporada. Tercera colaboración con la pretensión de fomentar el talento entre el Festival Resis y la Real Filharmonía de Galicia, el proceso de selección se había iniciado en el mes de octubre a través de una oferta de alcance internacional en la que se invitaba a presentar obras que ya en el curso anterior, se había recibido más de sesenta, de las que en definitiva se seleccionarán 6 o 7, para incluirlas en este obradoiro, y que serán interpretadas en concierto abierto ante los aficionados, en el marco de una orquesta preparada para probar a esos creadores la posibilidad de encontrarse ante un reto resueltamente estimulante, en un trabajo colectivo. La relación de elegidos y sus obras, serán los seis que figuran en la relación, comenzando por Arsen Babajanyan, de Armenia con Fragments in fragments;  Mar Caballer Llopis, procedente de Valencia, con Deixar ser al buit; el norteamericano John Franek, con Reactors; la italiana Maria Vicenza Cabizza, el vigués Humberto Díaz Galindo, por Ciudades/ Restos de piel y otros ruidos y el colombiano Andrés Poveda, con Aleaciones.

Ramón García Balado

Miguel Matamoro: Cadernos de Loira, en el Teatro Jofre, de Ferrol

 Teatro Jofre, Ferrol


Concierto del pianista y compositor Miguel Matamoro, en el Teatro Jofre de Ferrol, programa de la Asociación Filarmónica Ferrolana,  con una obra que define su evolución y tendencias en confluencias de estéticas limítrofes, Cadernos de Loira- día 7, a las 20´30 h-una composición que se pronuncia entre una serie de pasajes en forma  de Interludio e  improvisación, que arropa otros como Carta a Cervo, Vals, Nocturno, A fábrica y O couto de abaixo. Miguel Matamoro, fue partícipe en el cierre de la pasada temporada del Auditorio de Galicia, en una sesión en la que aportó su obra Endurance- encargo de la  RFG, y ofrecida en estreno- junto a Les nuits d´été, de Héctor Berlioz, con la mezzosoprano Marie-Claude Chappuis y el Beethoven de la Sinfonía nº 5, en Do m. Op. 67, bajo la dirección de su titular Baldur Brönnimann, participando previamente en una charla divulgativa ofrecida entre el director y el propio compositor. Miguel Matamoro, natural de Vigo, se licenciaría en composición en la Escuela de Música del País Vasco (Musikene), ampliando en el Centro Katerina Gurska, de Madrid, pudiendo en el ámbito profesional, recibir asesoramientos de otros compositores como Michael Finnissy, Gérard Pesson, Elena Mendoza, Johannes- Maria Staud, Emile Naoumoff, Pierluigi Bilone, Félix Ibarrondo, Ivan Fedele, Narcis Bonet o David Conte. Se especializó en géneros camerísticos, repertorios sinfónicos y obra a solo, recurriendo en su plantel de perspectivas, a lo que le aportan los recursos electrónicos, las especialidades video-artísticas, en las que sobresaldrán trabajos como Onde a espuma non chega- para clarinete, saxofón y trío de cuerdas- Premio de composición EMCW , 2012-; o Duns folios que foron brancos, para coro y orquesta, un encargo con motivo de la conmemoración do Día das Letras Galegas, do Consello da Cultura Galega, de 2018. El espacio de sus composiciones, tienen acogida en certámenes y convocatorias, y en especial por formaciones como Euskadiko Orkestra (Orquesta Sinfónica de  Euskadi); Leos Janacek Philharmonic Orchestra; Banda Sinfónica de Valencia; Banda Municipal, de A Coruña, grupos especializados y de reconocida consolidación como Vertixe Sonora; Taller Sonoro; Ocaz Enigma, colaborando igualmente con solistas de trayectoria prestigiada, Sévérine Ballon, Christian Dierstein, Roberto Alonso, Iván Fernández, Maximino Zumalve, Marcel Ortega o Asier Puga.

Pasando a la obra ofrecida como encargo de la Real Filharmonía de Galicia, Endurance, nacía como inspiración de una experiencia transatlántica, auspiciada por Sir Ernest Shakelton, en 1915, que nos trasladaba a una aventura que se había forjado en una pretensión de un largo recorrido de unos 2900 quilómetros llevado a cabo por la tierra Antártica, desde el mar de Weddell hasta el de Ross. Shakelton no estaría solo, ya que contaría con un equipo de voluntarios exploradores de talla similar, un total de 26 entusiastas,  los mismos que habían respondido a un anuncio publicado en el London Times, en diciembre de 1913, escueto y atrevido: Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses. Peligro constante. No se asegura el retorno… Una historia de superación humana y resistencia temible,  para un barco que encalló, dejando a sus miembros a capricho de las inclemencias. Aquel Endurance, facilitaría a sus tripulantes conseguir la salvación, por la ayuda de los habitantes de un pueblo del Sur de Georgia. Curiosamente, el Endurance, fue rescatado como mito para la historia, en 2022, a 3000 metros de profundidad, en el mar de Weddell. Para Miguel Matamoro, la pieza musical queda construida sobre intervenciones de una sola nota, que permutaba entre instrumentos tal cual como si estuviesen congelados y obligados a intercalarse en colaboración para articular una melodía que nunca llega a completarse, derivando de forma constante en búsqueda de una nueva identidad. Como ese barco atrapado entre las heladas aguas, la obra Endurance resistía la pretendida estabilidad, flotando en un estado de transformación perpetua. Por momentos, el sonido se filtraba entre ecos orquestales, típicos del siglo XX, evocando la fragilidad de una época marcada por la incertidumbre de la guerra, definida musicalmente por los acordes en divisi , sostenidos por largas aportaciones instrumentales, dentro de un tejido de enfrentamiento marcado por la pujanza de los metales, cobrando vida a través de notas fantasmales, ligadas con otras de una resistencia silenciosa, un rechazo del olvido en una actitud de afirmación.

Miguel Matamoro, tuvo también un protagonismo destacado en las actividades de la Fundación Juan March, en el proyecto Compositores sub- 35 (X), en el mes de abril, de 2022,  presentando su obra Sottogrido, una sesión en la que también ofrecieron obras Helena Cánovas i Parés; Carolina Cerezo; Carlos Brito Dios; Alberto García Aznar; Nazim Khorassani y Fabiá Santkovsky, contando con un grupo de seis intérpretes dirigidos por Asier Puga, el flautista Bernardo Gómez; el clarinetista Emilio Ferrando; el pianista Juan Carlos Seguro; los violinistas Víctor Parra y Carlos Seco y para el chelo, Zsolt Gabor Totlzer. Su obra Sottogrido, recurría a un material elaborado sobre un núcleo procedente de un sonido que en lo posible para muchos pasaría como inadvertido, tratándose de un crujido de una veleta en el puerto de Aguete (Rías Baixas), una veleta que condensaba parte de las vivencias del propio compositor en el puerto, lo que le hace definir a la pieza como una especie de autobiografía, construida en torno a las posibilidades oscuras de ese crujido, demostrado cómo la experiencia de los espacios, se configuraba muchas veces a través de sus recursos. Los armónicos del violín, que intentaban captar el timbre de la flauta, como un juego de susurros, construyendo el material nuclear inicial que se mantiene a lo largo de toda la obra. Se explora de diversas maneras pero sin perder su anclaje identitario pues la pieza tiene su armazón en torno a ese pequeño motivo. La indicación con que se abre la pieza  es sottovoce, como en voz baja hasta llegar a un corte abrupto que invita a un nuevo arranque, casi como si fuese da capo. No obstante, el misterio y la quietud de ese lugar lejano inicial se ha desvanecido. El clarinete bajo y el violonchelo operan como un pulso interno que vuelve elástico el trabajo melódico construido en parte a partir del sonido de la veleta. Se incorpora un nuevo elemento, las dobles cuerdas del violín.

Ramón García Balado

Karl-Heinz Steffens: Obras de Mozart y R. Schumann con la OSG

Palacio de la Ópera, A Coruña Karl- Heinz Steffens dirigirá a la OSG en el Palacio de la Ópera de A Coruña ofreciendo en programa le Sinf...