25/02/2026

Concierto de la OSG en homenaje a John Williams dirigido por José Trigueros con la voz de Salvador Vidal

Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto en homenaje al cineasta John Williams, con la OSG, dirigida por José Trigueros en el Palacio de la Ópera-día 27, a las 20´00 h-, y que contará con la colaboración de actor Salvador Vidal, que seguirá los dictados propuestos por el guión de Jordi Cos, a través de un entramado de piezas orquestales tomadas de la principales bandas sonoras del citado Williams. Salvador Vidal, se forjó en el mundo escénico en medio de artistas señeros como Agustín González, Concha Velasco o Emilio Gutiérrez Caba, probando oficios en el Teatro Nacional a través de su compañero Pep Torrens, quien le animó a probar con el espacio del doblaje por las cualidades de sus recursos vocales que facilitarán sus posibilidades en ese espacio, y así llegarán trabajos como la participación en Voz de España, de Barcelona (1976), en Verano del 42, que preparará inmediatas experiencias que se mantienen hasta la actualidad. Doblajes de actores como John Voight- Midnight Cowboy-; Ed Harris, William Hurt, Richard Gere, Mel Gibson, Kurt Russell, Christipher Lambert, Liam Neeson, George  Cloony, Timothy Bottons, John Malkovitch, Jeremy Irons y tantos otros, en filmes que van desde Summons the Heroes, Tiburón, a Jurassic Park, Harry Potter, El patriota, Encuentros en la tercera fase, Stars Wars, La lista de Schindler, Tiburón o el corto de animación Ulises 31.

John Williams, a escoger desde filmes como Harry  Potter, a Encuentros en la tercera fase, Tiburón, La lista de Shindler, Indiana Jones, Jurassic Park, The Patriot, Star Wars,  Summon the Heroes o E.T. The Extra Territorial y Solo en casa, desde la Costa Oeste se había trasladado a la UCLA University, para profundizar estudios con el maestro  Mario Castelnuovo Tedesco, probando primeras experiencias en arreglos para bandas militares, preparando su traslado a Nueva York para integrarse en la prestigiosa Juilliard School, epicentro de notables especialistas en los géneros más diversos, pudiendo trabajar  en ese período de formación con Mme Rosina Lhevinne, una ocasión también para acercarse al mundo del jazz, en aquellos garitos en los que se concitaban músicos de reconocido prestigio, no será ese el espacio que atraerá sus intereses  ya que a la par, surgirá la tentación de optar por las posibilidades que le ofrecían los estudios de la Columbia, con sus orquestas estables y el acercamiento a personalidades veneradas como fueron los míticos Bernard Hermann, Alfred Newman o Franz Waxman, en paso hacia las orquestas de André Previn y Henri Mancini, de las que saldrán importantes grabaciones en los estilos del jazz, como Peter Gunn, The Blues and the Best o Combo!

La firma con cadenas televisivas, traerá trabajos como los filmes de catástrofes en la línea de La aventura del Poseidón, Terremoto o El coloso en llamas, antes de llegar a 1977 para marcar un período de referencia con La guerra de Las Galaxias, recuperando orquestaciones y melodías prototípicas del Hollywood clásico, convirtiéndose en un músico de absoluta aceptación popular, llegando a ser nombrado director de la Boston Pops Orchestra, formación que hunde sus raíces en el año 1885. Podrá hablarse vagamente de las influencias que sobre nuestro músico ejercieron tendencias de las procedencias más diversas, desde Béla Bartók, a Richard Wagner, maestros de un entorno más cercano como William Walton, Aaron Copland, Sergei Prokofiev o Vaughan Williams, compaginable con otras aportaciones al medio escénico como Thomas and the King, de James Harbert, con texto de James Harbert y compromisos con los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, Seúl Atlanta, celebrados en distintas convocatorias.

Una película como La guerra de las galaxias, se beneficiará de medios de reciente aparición, suponiendo un hito en la historia de la música cinematográfica que tendrá inmediato reflejo en la música popular, un gigantesco trabajo integrable en un ciclo heroico, que habría de contar en su versión final con nueve episodios de los que solo se rodaron tres. El papel narrativo de la banda sonora, que consiste en designar mediante leitmotive, a los personajes y entresijos de la historia, los ideales y los símbolos así como los espacios de lucha, no se realiza de forma discreta y subyacente, como había sido tendencia en los años precedentes. No solo se instaura de nuevo ese papel narrativo sino que además se magnifica y se pone de relieve como nunca hasta entonces había ocurrido. Mientras la concepción narrativa del filme se basa en constantes cambios de los escenarios de la acción y entre diferentes escenas paralelas se necesitan numerosos efectos de transición rápida, se visualizan efectos de barrido de pantalla, de derecha a izquierda o de arriba abajo, para sustituir una imagen por otra, muy de moda en los años treinta y que se recuperan en esta ocasión. Estas transiciones muy en la idea de la forma dramática en liza, se duplican mediante numerosas puntuaciones sonoras que nos trasladan rápidamente a la recreación de un nuevo universo, a un nuevo planeta o a bordo de una nueva astronave. Aunque la música sinfónica de John Williams  vuelve a poner de relieve una narrativa épica abandonada desde hacía mucho tiempo, más de veinte años, incluso en los grandes filmes, el resultado no es equiparable en su resolución a las bandas firmadas por aquellos grandes maestros que fueron Max Steiner, Rozsa o Korngold, en sus trabajos que realizaron para el cine, y que se conserva en nuestra memoria con una frescura indeleble, bajo la influencia de Ennio Morricone, su música no dejará de crear nuevas señas de identidad, en un compositor al que comprendemos como a pocos, que en el caso de la banda de La guerra de las galaxias, sabría hacer culminar determinados pasajes sonoros respecto a la escritura de la partitura, que con todo no pudo evitar ciertas críticas como las procedentes de quienes le reprocharon la renuncia al uso de los recursos electrónicos. Para esta banda sonora, el metal y los timbales, adquieren una gran resonancia gracias al uso en la franja ampliada por los efectos del Dolby, una eficacia acústica directa, con unos resultados que para sí, no pudieron tener músicos como Max Steiner y sus compañeros de generación.

Ramón García Balado

24/02/2026

Thibaut García: Concierto de Aranjuez, un singular Real Sitio, de Joaquín Rodrigo

A Coruña, 20/02/2026


Concierto en el que destacó Thibaut García, interpretando el Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, con la Segunda suite de El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla y La Mer, de Claude Debussy. Thibaut García recibió consideraciones de la Guitar Foundation of America, la BBC Generation Artits y la Révelation Instrumentale, de la Victoires de la Musique Classic (2019), fue alumno de Paul Ferrat, en el Conservatoire de Musique et Dance, en París, y en su trayectoria recibió invitaciones para actuar en el Wigmore Hall (Londres), el Konzerhaus Wien, el Théâtre des Champs Elysées, el Tchaikovski Hall, de Moscú. Colaboró con artistas como Philippe Jarousky- con el que grabó À sa guitarre- Edgar Moreau, Raphaél, Sévère. Marianna Crebassa, Anastasia Kabakina o el Cuarteto Arod. Graba con el sello Warner/ Classics-Erato y realizó registros como Bach inpirations; Aranjuez (2020), con el que ganaría el Choc Classics, el Diapasson D´Or, y el Grammophon Editors. Estará de gira por Inglaterra que realizará con nuestra orquesta, en el mes que viene.

El Concierto de Aranjuez, para guitarra y orquesta, de Joaquín Rodrigo, es obra de finales de los años treinta, perteneciente a su último año parisino y que estrenaría el insigne Regino Sainz de la Maza, una rememoración con temples ancestrales que recuerda a la nobleza de tan singular palacio del XVIII, tres tiempos desde el Allegro con spirito, con acordes de guitarra rasgueados en su entrada en forma repetitiva y en compás 6/8, para ceder protagonismo a la orquesta, a lo largo de todo su recorrido entre pasajes virtuosos y vitalidad rítmica. El Adagio, nostálgico y evocador,  guardaba un aire hispanizante entre arpegios del solista, que se  repetían entre ornamentaciones, antes de alcanzar el tutti final, a través de una coda apacible. En el Allegro gentile, la propia guitarra apuntaba a una temática popular, alternando compases sumamente expresivos, como el central con tresillos de guitarra, recargados de arpegios en semicorcheas. La lectura de Thibaut García, resultó un homenaje detallista a la figura del maestro Sainz  de la Maza. En la Historia de de nuestras vida, memoria de Joaquín Rodrigo y Victoria Kamhi, recordaban precisamente la realidad evolutiva de la obra: El Concierto de Aranjuez, toma su título del famoso Sitio Real, situado a cincuenta quilómetros de Madrid, camino de Andalucía, particularmente favorecido por los Borbones. Aunque este concierto es un trozo de música pura, sin programa alguno, su autor, al situarlo en un lugar, Aranjuez, ha querido señalarle un tiempo: finales de siglo XVIII y comienzo del XIX, cortes de Carlos IV y Fernando VII, ambiente sutilmente estilizado de majas y toreros, de sones españoles de vuelta de América. El estreno mundial tuvo lugar el 9 de noviembre de 1940, en Barcelona por Regino Sainz de la Maza y la Orquesta Filarmónica de Barcelona, bajo la dirección de César Mendoza Lasalle. La guitarra, con una audacia sin precedentes, se opone a una orquesta formada por flautín, flauta, oboe, corno inglés, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas y el cuarteto. En todo momento la guitarra es solista, pero la orquesta supone una verdadera delicia, siendo trasparente, pero centelleante, en constante chisporroteo. Para el bis, Alfonsina y el mar, un reparto entre Ariel Ramírez y Mercedes Sosa.

La segunda suite de El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla, para entrar en sesión, en principio un ballet en dos cuadros tomado sobre un libreto de María Lejarraga - la mujer en la sombra-  y que nos traslada a un relato de Alarcón. Como Tricorne, estaría dedicado a los Ballets Rusos de Diaghilev, en el Alhambra Theatre (Londres), dirigidos por Ernest Ansermet, para un reparto de personajes que tendrá como protagonistas al Molinero, la Molinera, el Corregidor, la mujer del corregidor, el Petimetre, rodeados de una corte de vecinos y paseantes. Falla y Diaghilev se habían conocido durante la primera visita del segundo a nuestro país, llegando de inmediato la posibilidad de una segura colaboración. Previamente, Diaghilev había rechazado el uso de la música de Noches en los Jardines de España, proponiendo así un nuevo proyecto. Al igual que El Amor brujo, este segundo ballet queda ubicado en Andalucía, pero sin mayores afinidades, siendo diferentes la atmósfera y el contenido. Falla-Massine-Picasso, habían dejado sello en  el Tricorne o El Sombrero de tres picos- ambos títulos equiparables-, una fusión de danza, música y diseño, danzando Massine el rol principal del Molinero. Tambores, trompetas y trompas en la orquesta, palmas en el escenario, castañuelas, gritos de olé, y una voz en la distancia que anticipa los acontecimientos que van a ocurrir, preceden al alzado del telón – al menos sobre el programa-, añadiendo el decorado de un terraza, de un molino, con una parra, un pozo y una jaula con un pájaro, para recrear el espacio escénico. Los dos protagonistas principales aparecen recreando labores cotidianas. Un aspecto del El Sombrero de Tres Picos que, a otro nivel, aportan dos suites orquestales, una Segunda, repartida entre la danza de los vecinos (Seguidillas); la Danza del molinero (Farruca) y la danza final (Jota), elección de los números más importantes, para una orquestación repartida entre dos flautas, piccolo, 2 oboes, corno inglés, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, tuba, tímpano, percusión (tambor, tamboril, triángulo), piano e instrumentos de cuerda. Diaghilev y Massine habían tenido conocimiento del Primer cuadro de El Corregidor y La Molinera (título escogido para la pantomima), casi al mismo tiempo que el borrador de la partitura, fechada el 8 de agosto de 1916, y el borrador del segundo cuadro, no fue terminado hasta el mes de diciembre, pero no contenido debía haber sido interpretado o mostrado a Diaghilev o Massine, pues al parecer el bailarín daría razones de las alteraciones que deseaba durante el año 1916. Cuando El Corregidor y la Molinera se estrenó en Madrid, Diaghilev se encontraba en Roma, aunque podría verlo poco después, acompañado por Massine, en Barcelona. Falla entonces tendría relaciones poco gratas con él, por la ausencia de seriedad en sus métodos cotidianos. Un concierto en su conjunto muy a la medida de Roberto González Monjas 

La Mer, de Claude Debussy, obra que en su relación personal, nada tendrá que ver  con la de Turner o Monet,  para quienes el mar, en todas sus manifestaciones  era un aspecto crucial de su pensamiento sobre la luz y el movimiento, de todas las grandes obras del autor, es la que muestra con mayor claridad los beneficios de su acercamiento inflexiblemente meticuloso e hiperperfeccionista a la composición, la importancia de su orquestación resultaba manifiesta si la escuchamos con atención, especialmente en el primer movimiento, donde la articulación del diseño formal viene determinada por la orquestación, es como si el autor hubiera zarpado sin un claro itinerario en la mente. De l´aube sur la mer-  título original Mar tranquila en las islas Sanguinarias-, sugería un progresión hacia la luz del mediodía a  través de un desglose temático en dos grandes partes centrales con una coda; un tema cíclico apareció medio esbozado por la trompeta entre diversas transformaciones. Cada parte suscitaría apuntes melódicos entre arabescos de flauta y oboe, en gradaciones sombreadas que desembocaban en un crescendo, evocación y reflejo de las olas y que se recuperaba al final con un aire solemne a cargo de fagotes, trompas y trombones, con un final imponente por su pleno melodismo. Jeux de vagues se superponía al tiempo precedente de forma casi imperceptible por su fluidez resuelta en sus límites extremos, merced a una pluralidad de episodios y secciones un tanto sorprendentes, por su aire bastante animado, lánguido y caprichos en manos del clarinete, comenzando un desarrollo tomado de ideas anteriores, para entregarse a la trompeta con un protagonismo fundamental, que marcó el momento de absoluta luminosidad intensa e forma de reexposición  hacia la coda que se fue diluyendo. Dialogue du vent et de la mer, danza en conversación dentro de un cambio de enfoque, cerraba en esta especie de tríptico, pudiendo asimilarse a la forma Rondó, con tres estribillos y dos estrofas encuadradas entre introducción y coda, especie de visión de un caos que presumía furiosas fuerzas antagónicas impregnadas por el ímpetu del viento, para un tema cíclico que se manifiesta in crescendo, con una cascada de saltos cromáticos que insinuaban esa tempestad, destacando un trino exultante de los instrumentos de metal que se cerraban con un golpe seco del timbal. Obra de larga gestación, había sido en sus bocetos una propuesta a Colonne, ofreciéndole la orquestación sobre la que estaba trabajando y a Durand, poco después con el título de los tres primeros movimientos: Mer belle aux îles Sanguinaires; Jeux de vagues y Le vent fait danser la Mer.

Ramón García Balado

Thibaut García

Orquesta Sinfónica de Galicia/ Roberto González- Monjas

Obras de M. de Falla, J. Rodrigo y C. Debussy

Palacio de la Ópera, A Coruña


23/02/2026

Barucco Wien Orchestra: Entre Mozart, Kunt Nystedt y Arvo Pärt

Palacio de la Ópera, A Coruña


Visita al Palacio  de la Ópera de A Coruña con la Barrucco Wien Orchestra, en la tarde del domingo para seguirles en un programa dedicado a obras de W. A. Mozart y los compositores nórdicos Arvo Pärt y Nuth Nystedt, destacando como solista la soprano Miriam Kutrowatz, Heinz Ferlesch, director del coro, había probado como titular con la formación Ad Libitum, antes de firmar por el Coro del Konzerhaus Wien, preparando una primera experiencia con una agrupación instrumental, a medias con el oboísta Andrea Helm, paso previa a la creación de la agrupación Barucco Wien Vocal Consort. La soprano Miriam Kutrowatz, se interesó pronto por las especialidades dentro de barroco, después de haber tenido como importante maestra a Mariajna Mijanovic, tras ganar concursos como el Cesti de 2019, realizando importantes roles como la ópera Bajazet, de A. Vivaldi; Don Giovani, en el Festival Siyriate y presentarse en la Wienerkonzerhaus, dirigida por Philippe Jordan.

Arvo Pärt- Da Pacem-, una composición nacida por sugerencia de Jordi Savall, conmemorativa y en dedicatoria a la víctimas de atentado de Madrid de 2004, del que dará noticia en registro el Hilliard Ensemble en Saint Gerold, obra para coro y agrupación camerística para repetirse posteriormente el 2007 con el Coro de Cámara de Estonia, en la Iglesia de Niguleste, dirigido por Toñu Kaljuste. Pieza que refleja las tradiciones asimiladas por el compositor, remitiéndonos a la tradición ortodoxa, en sus fundamentos, con aspectos que tendrían influencias tomadas de Renacimiento, aspecto que se confirma en bastantes de sus obras, en modelos como Fratres o Tabula rasa, con cierta derivación  mística. Nut Nystedt (1915/ 2014) músico con residencia en Oslo, se había especializado en la dinamización de agrupaciones corales y de ello queda ejemplo en la pieza Inmortal Bach (1998), una adpatación del Coral Komm, süsser Tod…(Ven dulce muerte). BWV 478, en interpretación a capella por el Vocal Ensemble, una melodía que se encuentra por primera vez en Schemelli, llegando a ser una de las que alcanzó mayor predicamento, basándose en un texto de autor desconocido, estamos en el apartado de sus canciones, arias y quodlibet, recopiladas por la editorial Breikopf, dentro del cancionero de Georg Christian Schmelli (1676/80- 1762), quien desempeñaría el mismo puesto en la pequeña corte de Zeit (ciudad natal de Ana Magdalena Bach). Por la época de preparación de la obra, mantenía una clara relación con Johann Sebastian Bach, ya que por las mismas fechas, el músico firmará un certificado en donde hace constar las aptitudes profesionales del recopilador, quien había sido Cantor en Treuenbritzen, para desempeñar posteriores labores en la citada corte de Zeit. Schemelli, había ayudado también a su hijo Christian Friedrich, alumno suyo en la Escuela de Santo Tomás, en Leipzig.

Mozart, desde el motete Exultate, Jubilate  KV 165, confiado en la interpretación a la soprano Miriam Kutrowatz, con acompañamiento orquesta. Para A. Einstein, esta pieza bastante conocida, lo es precisamente por formar parte de habitual repertorio de importantes sopranos y puede considerarse como un simple concierto en miniatura  no inferior por du dulzura y eficacia verdadera. Tenemos a Mozart en Milán, preparando la elaboración de su ópera Lucio Silla K. 135, importante escalón de su tercer viaje a Italia, entre momentos de reposo y pausa del que saldrá este universal motete, que como tantos otros importantes, será escrito para el virtuoso castrato Venazio Rauzzini, uno de los destinados a ocupar un rol primordial rol de la ópera Lucio Silla, al que Leopold consideraba como uno de los más dotados por sus cualidades interpretativas. El motete en cuestión, consta de dos arias y un exultante Aleluya, que le eleva a una categoría sublime.

Mozart- Ave verum Copus K. 618-, para coro y ensemble instrumental, pieza celebérrima estrenada en junio de 1791, año clave en la biografía del compositor, quien se encontraba en la ciudad termal de Baden, una simbólica fuga de las urgencias vienesas, junto a su estimada Konstanza. Con ocasión del Corpus, festividad suprimida en tiempos del emperador José II, cita que se restablecerá por su sucesor Leopoldo II, deseando con ello el músico recompensarle con una de las paginas sacras que recibiría por vía del resultado de un trabajo sacro en consideración al Kappelmeister de la iglesia parroquial así como amigo de escuela, que le había dado clases siendo joven. Pieza de 1791, permitirá al estudioso Abert dejar escrito: El famoso Ave verum Corpus, se distingue claramente de las anteriores piezas litúrgicas mozartianas, por su carácter noble y doliente, que lo emparenta con otros motetes italianizantes, que miraban todavía a la antigua tradición de música sacra.

El Requiem KV. 626, recurriría a la antigua versión de su alumno y colega F. Xaber Süssmayr, obra acuestas con abundante literatura cargada de controversias, quedando desde un principio la historia del inquietante emisario que encargo la misa, un tal A. Leitgeb, quien se presentó como encargado del conde vienés Franz von Walsegg, Mozart había iniciado la obra en el mismo verano en el que abordaba la ópera La Clemenza di Tito k. 621, pero su vida se verá truncada por razones ya sabidas por lo que el Requiem quedó inconcluso, pasando a las manos de Süssmayer, por voluntad de su pareja Konstanza, quien aceptaría la propuesta, visto el rechazo que para la compañera del músico, suscitaba J. Ebler, músico también muy estimado por Mozart, pero que se sentía mayor interés por el reto, tras enfrentarse al pasaje de Lacrimosa. Süsmayer asumió la responsabilidad consecuente dada la familiaridad que entre ambos había. Nutrida es la literatura que sobre el asunto  nos ha legado la historia. Los dos primeros episodios, el Introito y  el Kirie, estaban terminados, los seis episodios de la secuencia estaban completos en las partes vocales, mientras que las partes instrumentales estaban solamente esbozadas. El Lacrimosa, se interrumpía se interrumpía en el octavo compás (justo en la palabra Qua resurget ex favilla judicndus homo reus, mientras que los fragmentos Domine Jesu Christie y Hostias, estaban solo trazados en sus líneas generales. Por su parte el Santus, el Benedictus y el Agnus Dei, faltaban por completo. Lo primero que hizo Süsmayr, fue recopilar el manuscrito para ocultar marcas de las contaminaciones, completando con devoción las partes inconclusas, fiel a los apuntes del maestro en los episodios que faltaban. Mozart como sustento de la Barroco Wien Orchestra.

Ramón García Balado

19/02/2026

Cantos de paz e de libertade con la Banda Municipal y la Banda del CMUS

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Concierto en un mano a mano, entre la Banda Municipal y la Banda del CMUS, dirigidas respectivamente por David Fiuza Souto y Álex Valcárcel en el Teatro Principal- día 22, a las 12´00h-, para un programa que reparte obras de Thomas Doss- Friendship Fantasy y la Sinfonía nº 3 (of Freedom)- y de Jan van der Roost- Et in terra pax-, destacando en el director invitado con la formación del CMUS sus cualidades como profesional en su calidad de destacado fagotista y sus oficios cono docente, tras sus estudios en la Escola de Música de Xove, en Lugo, con Xan Carvallal, para continuar en el Conservatorio de Música de Villalba en la especialidad de fagotista, en la que lograría graduarse, ampliando prácticas orquestales en la Escola de Altos Estudos Musicais, de nuestra ciudad, con Carlos Otero, miembro de la Real Filharmonía de Galicia, siguiendo en labores con la Banda Municipal de Lugo, entre 2001/5, mientras se adentraba en los estilos camerísticos con el Quinteto Pentafonía. También había seguido estudios con Gezim Malas, en la Banda Sinfónica de A Coruña, con Cándido Fernández, en Vigo, con Pierre Olivier Martens, Hugo Kestmann, en Oporto y en la SMAE. Participó en masterclasses de Stephanie Wiinkler, Dag Jensen, David Fernández, José Luís Estellés y Elder Nebolsin.

Jan van der Roost, con obra en cartel,  es un compositor nacido en Duffel, Bélgica en 1956, y que ya desde sus primeros años de juventud se familiarizaría en repertorios que abarcarían en preferencia los instrumentos de viento, atendiendo con sumo detalle los matices de las armonizaciones, siempre al dictado del impulso creativo, recibiendo con precisión la profundización en el conocimiento de las artes relacionadas con este mundo musical que contribuyó a un desarrollo de las posibilidades de conexión entre las distintas artes, y que se reflejará ampliamente en su mundo musical. Obtuvo un Primer galardón de prestigio tras sus estudios en el Instituto Lemmens  de Lovaina, producto de ese intenso período de formación, en lo relativo a la práctica instrumental, una consideración que certificaba su competencia en el ámbito de la docencia musical. A partir del año 1979, ampliaría en los Conservatorios Reales de Gante y Amberes, que completarán una etapa necesaria de segura proyección internacional. Ejerció la docencia en el Instituto de Lemmens, compartido con sus labores en la Orquesta de Armonía. En 1999, fue nombrado profesor asistente del Instituto Sobi Tokyo y desde el año 2002, pasaría a la Universidad de Bellas Artes y Música de Nagoya, en Japón. Compositor y arreglista, elementos primordiales de su carrera hasta la actualidad, aporta conocimientos que contribuyen a la dinamización  de jurados en certámenes convocados en los distintos países europeos, en mérito de sus reconocidos conocimientos y por su versatilidad  contrastada. Colabora con orquestas de metales, en un repertorio que incluye solistas diversos en una búsqueda de un protagonismo requerido por la escritura de sus composiciones que abarcan un amplio espectro de recursos expresivos. Obras que conocerán registros discográficos de notable divulgación gracias a su emisión por radio y televisión y que tendrán su confirmación desde Alemania a  los Paises Bajos, Noruega, Italia, Francia, Singapur, Estados Unidos, Japón, Finlandia o Hungría.    

Thomas Doss, con dos composiciones para esta matinal, en un compositor beneficiado por su educación en un ambiente musical y nacido en una capital como Linz, de gran arraigo ya desde los tiempos del clasicismo hasta la actualidad, nacido en 1966, se graduó en el  Bricknerkonservatorium, de esa capital austríaca, la misma que asociamos con Wolfgang Amadeus Mozart, por su Sinfonía nº 36 en Do M. K. 425 (Linzer- Sinfonie), estrenada el 30 de octubre de 1783, cuando el autor frisaba los 27 años, y que para Mila sería como el alba, aún gris, de la última jornada del arte sinfónico. Puestos en efemérides, no dejaremos al margen el recuerdo de Anton Bruckner, del que en esta temporada la Orquesta Sinfónica de Galicia nos ofreció la Sinfonía nº 5, en Si  b M., dirigida por Josep Caballé y la Sinfonía nº 9, en Re M, con Thomas Dausgaard, versiones soberbias y temperamentales, ésta última escuchada en el Auditorio de Galicia y en el Palacio de la Ópera de  A Coruña. Thomas Doss, que tuvo la ocasión de dirigir con gran respuesta de los aficionados a la Banda Municipal de Bilbao, había ampliado sus estudios en Salzburgo y Viena, para reafirmarse en Los Ángeles y Maasticht, debutando con la Wiener Kammerorchester en 1988, preparando con ello la posibilidad de convertirse en músico con residencia en prestigiosos festivales de primer orden, entre los que no faltan certámenes operísticos, en calidad de compositor. Citaríamos convocatorias como director en la Brucknerorchester Linz; la  Philharmonisches Orchester Budweis; la Südböhmische Kammerphilharmonie; el Wiener Kammerchor; la Neue Philharmonie Franfurt; el Österriacheisches Ensemble für neu Musik, además de colaborar como arreglista y director de artistas como Harri Stojka, Chris de Burgh, Thomas Gansch, John Williams, Steven Mead o Christian Mauer. En su Mainz(Alemania); Musikunisersität Wien y la Anton Bruckneruniversität (Austria), completando con el Conservatorio especialidad de pedagogo, colaboró con Instituciones, como el Konservarorium Gent (Bélgica); la Universität Monteverdi, de Bolzano, en Italia. Fue galardonado con el Premio de Composición Heinrich Gleissner, de Los Ángeles, en 1989.

Para Beatriz Cancela Montes, en su trabajo La Banda Municipal de Santiago. Música en las compostelanas rúas desde 1848, editado por Andavira y el Consorcio de Santiago, los orígenes de la Banda, para entender su nacimiento, nos situamos en la década de 1840. En aquel momento Santiago contaba con la presencia de un Grupo de Milicia Nacional, con banda de tambores y música propia, que estaban sufragadas por la propia municipalidad, a través de cuotas de los vecinos, además de contar con un tercio de lo  recaudado en las funciones de Carnaval. Aunque el batallón no estaba en su mejor momento, en 1843 se hace pública la  necesidad de reorganizarla en unos meses más tarde, notificándose el desarme de la Milicia. Se le consultará al Consistorio si desea hacerse cargo de la Banda de Música, rechazando la propuesta y dejando a la ciudad  huérfana de agrupación musical propia, En contraposición, el Hospicio se encuentra iniciando una serie de acciones dirigidas a la consolidación del establecimiento con sede en el edificio de Bonaval, agrupada con reglamento interno en 1844, la historia posterior abundará en acontecimientos y sobresaltos.

Ramón García Balado

Concierto de la OSG en homenaje a John Williams dirigido por José Trigueros con la voz de Salvador Vidal

Palacio de la Ópera, A Coruña Concierto en homenaje al cineasta John Williams , con la OSG , dirigida por José Trigueros en el Palacio de ...