12/08/2026

El LXVIII Curso de Música en Compostela en el Conservatorio Profesional de Música

 Conservatorio Profesional de Música, Santiago de Compostela


Concierto en el Conservatorio Profesional de Música con alumnos del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela, cuarto de la serie- día 12, a las 17´00-, jugando a la sombra del eclipse, y todo un entretenimiento para los protagonistas, velada que como las anteriores y en ese centro, han sido posibles gracias a la colaboración de José Manuel Dapena, tanto en actividades docentes como concertísticas. De las Cátedras de piano  de Josep María Colom y Patrin Barredo, comenzando Daniel Carmona, con Evocación, de la Suite Iberia, de Isaac Albéniz, del Primer cuaderno, en una dedicatoria a Mme Jeanne Chausson, un detalle de puras esencias en forma de preludio que nos sugiere una estilo de copla lejana, con aspectos añadidos de jota. Pilar Marijuán, aporta la suite de danzas Op. 15,  de Alberto Ginastera, una forma de danzas criollas dedicadas a Rudolf Firkusky, y que se reparte en cinco espacios, Adagietto pianissimo;  Allegro rustico; Allegretto cantabile; Calmo e poetico; Scherzo y Coda (presto), suite que tendría una buena acogida por la crítica especializada, en la que también tendría consideración Xavier Montsalvatge, considerándolas piezas de notable carácter en el repertorio de sus trabajos para el instrumento.  Frederic Mompou, tan querido en nuestro curso, reserva la Canción y danza, nº 6, en manos de Irene Pérez de Miguel, grupo de piezas cercanas  las Impresiones íntimas o a las Fiestas lejanas, y Suburbis, en esta pieza un ejercicio del libre invención que se diferencia sustancialmente de la presente, todas  ellas dotadas de un hálito de gracia irresistible, aspecto que redunda en beneficio de los intérpretes, de ahí su elección común en conciertos de solista, por sus perfiles impresionistas. Jorge Martínez, se decide por las Valses poéticos, de Enric Granados, el compositor en su etapa viajera que le ocupará los años que van desde 1892 y 1895, mientras se presentaba a la Cátedra del Conservatorio que desafortunadamente perdería, aprovecharía su estancia en Madrid, para buscarse un hueco en el Salón Romero y componer dos obras camerísticas nada desdeñables, el Quinteto Op. 49 y el Trío Op. 50, dejando a medio camino estos delicados Valses poéticos, antes de regresar a Barcelona, para participar en la Sociedad de Conciertos, en el Teatro Lírico, para interpretar la Symphonie espagnole sur un thème montagnard, de Isaac Albéniz, poco le faltaría para probar aventuras con Matthiu Crickboom, encumbrándose artísticamente en estos valses poéticos dándolos a conocer en la Sociedad Musical de Barcelona, por el ilustre Lamote de Grignone, compartiendo programa con otras obras suyas, entre las que figuraba la Suite sobre cantos gallegos y la Marcha de los vencidos. Daniel Carmona e Irene Pérez, no renunciarán a la Danza de la vida breve (versión a cuatro manos), obra que por sí misma da un gran juego en lo relativo a sus posibilidades y que Manuel de Falla no renunciaría a revisar, a la vista de sus posibilidades tras su puesta en escena como drama lírico ofrecido en Niza, el uno de Enero de 1913, en el Casino Municipal antes de presentarse en París  poco después, hacia finales de aquel año, en L´Opèra Comique, dirigida por Franz Ruhlmann´

Del aula de chelo, de María de Macedo y de José Enrique Bouché, Laura Ríos Sanz, española de procedencia, que tomará la Romanza,  de El Primer Amor, de Eduardo López Juarránez (1844/97), compositor y oboísta que había estudiado con Grossi, y armonía, con Galiana , para ampliar composición con Arrieta, llegando a ser profesor en la Sociedad de Conciertos, para la que compuso el Andante, para cuerdas y otras obras conservadas en la Biblioteca Nacional del Conservatorio de Madrid, obras como Concertante Instrumental a grande orquesta; la Melodía fúnebre; el Recuerdo de las víctimas del Ebro; Minerva, además de publicaciones de intención divulgativa.  Del Aula de Guitarra, de José Mª Gallardo del Rey, Lucía Terán López, con las Tres Piezas Españolas, de Joaquín Rodrigo, el reconocido neocasticismo resuelto a partir de un Fandango y una Passacaglia, para que Marcos Álvarez González, nos entretenga con la Suite Compostelana, de Frederic Mompou- Preludio; Coral; Cuna y Muiñeira, obra de inspiración gallega dedicada a la guitarra y escrita en 1962, poco después de Carros de Galicia, en una dedicatoria a Andrés Segovia, quien a su vez, pertenecía al cuerpo docente del Curso de Música en Compostela, centro de reunión de grande artistas, como decía el biógrafo Roger Prevel.

Del Aula de Canto & Cátedra de Composición, María José Montiel y Fernando Buide, un ramillete de curiosidades en promicia por orden de interpretación: Marina Román- Noiturno do adoesente morto, de José Antonio Tolosa; Nuria Sánchez- Romaxe de Nosa Señora da Barca, de Millán Miguel Torre Castro-; Paula Zambrano- Madrigal a cibdá de Santiago, de Diego Arévalo Codeseira y José Antonio Tolosa-  Danza da lúa de Santiago, de  Nuria Sánchez.  Del aula de  Canto de María José Montiel, cuatro perlas de no menor interés. Marian Gómez, con Lágrimas mías, de la zarzuela  de Pedro Miguel Marqués García (1843/1918),  obra estrenada el 7 de noviembre de 1878, una especie de drama lírico que tendría gran éxito y cuya acción transcurría en Noruega, en un estilo de gran formato que incluso llegaría a conocer una parodia en el Teatro Recreo. Obra nacida a través de un libreto de Vázquez y Dupuis, llegando a ser representada más de setenta veces en el Teatro de La Zarzuela de Madrid , para saltar a Latinoamérica, con similar éxito. La presentación española, tendría como dedicatario a Rosendo Dalmau.  Lara Hüsges, prueba con La Petenera, romanza de La Marchenera, de Federico Moreno Torroba, zarzuela en tres actos con libreto de Ricardo González de Toro y Fernando Luque, estrenada en el Teatro de La Zarzuela, el 7 de abril de 1928, aunque su libreto no lograse una altura deseada. José Estrada, nos brinda Guarda una flor, de Melesio Morales (1838/ 1908). Para el acompañamiento, los detalles siempre cuidadosos de Itziar Barredo, al piano.

Ramón García Balado

11/08/2026

La Real Filarmonía de Galicia, dirigida por César Ramos, en el XIII Festival Bal y Gay

 Igrexa do Campo Santa María do Campo, Ribadeo


Concierto de la RFG, dirigida por su director asistente en la Igrexa de Santa María do Campo (Ribadeo), en las actividades del XIII Festival Bal y Gay- día 13, a las 21 h.),con obras de Georg Muffat, F.J. Haydn, H. Duparc, Carme Rodríguez y Wolfgang A. Mozart, comenzando precisamente con G. Muffat (1653-1704), obra que ya tuvimos en el programa de actividades de la temporada anterior, contando con Amandine Beyer, como directora y solista, entre obras de J.P. Rameau, Jean- Marie Leclair y Justin Heinrich Knecht. Muffat, ofrece el Concerto grosso nº 12, en Sol M (Propitia Sydera), en sus cinco  espacios, un compositor y organista que cultivaba indistintamente un estilo de confluencia entre las influencias francesas e italianizantes, conciertos detalles de ciertos débitos germanos, músico que sufrió un desconocimiento durante un extenso período puesto que pertenecía a un momento en el que los grandes nombres era Lully o A. Corelli, el compositor había nacido en un ducado independiente a caballo de territorios franceses e italianos. Propitia Sydera (Astros estelares favorables), es un concerti grosso, que alcanzó una importante notoriedad en beneficio del autor, y que fue editado en 1701, como parte de la colección Exquisitioris harmoniae instrumentalis gravijundae (Selección de harmonía instrumental, exquisita, seria y placentera), obra perteneciente a uno de los géneros más importantes de música instrumental del Barroco en el que destaca un grupo de solistas calificados como concertino, dos violines, chelo y bajo continuo, enfrentados a un tutti orquestal.

F. J. Haydn, con una obra de un estilo claramente a la sombra, sus óperas, que raramente se programa, a excepción de las citas dedicadas a las llamadas músicas antiguas, bajo el reclamo de planteamientos historicistas. Óperas como L´Infidelità delusa; L´Incontro improviso o  Il mondo della luna, de la que se ofrece su obertura. Obra estrenada en Esterhaza el 3 de agosto de 1777, con motivo de las celebraciones de las bodas del Conde Nikolaus Esterhazy, segundo hijo del príncipe, con la condesa Maria Anna von Weissenwolf, una ópera que ha sobrevivido gracias a cuatro fragmentos autógrafos que se conservan en Budapest, Cracovia, París y Berlín, y tres copias de época, en Brno, Bruselas y Viena.  El libreto, como los de Lo speziale y Le pescatrice, está inspirado en Goldoni, que también había sido utilizado musicalmente por Piccinni o Paisiello, célebres en aquellos tiempos. Una ópera con aspectos cómicos remarcando los detalles bufonescos y un cinismo disimulado.

Henri Duparc- Aux étoiles (A las estrellas)- obra que escuchamos a la RFG, dirigida por Paul Daniel, en una sesión en la que destacó como solista el trombonista Peter Moore, para la obra Stargazer (Astrónomo), concierto para trombón y orquesta.  Duparc se había interesado por la música desde su adolescencia mientras estudiaba con los jesuitas en Vaugirard, gozando al mismo tiempo del beneficio de seguir la docencia de César Franck, en piano. Después de la  guerra franco- prusiana, su vida cambiará para bien, reuniéndose en su ciclo de entusiastas y artistas, entre los que se encontraban Gabriel Fauré, Edouard Lalo, Chausson, Saint- Saëns, Castillon o Chabrier, medio en el que se creará la Société Nationale de Musique, de la que Duparc sería secretario, dedicándose de lleno a la composición como actividad exclusiva que traerá en consecuencia obras como la Suite d´orchestra o Poème nocturne. De su regular presencia en aquellos medios artísticos, vendrá su cotidiana colaboración con Vicent D´indy, con resultados como la  ópera La Roussalka- nada que ver con la de Antonin Dvorak-, basada en un poema dramático de Puskin. El wagnerismo imperante, también dejara apuntes perceptibles en su evolución creadora, alcanzado en buena medida a esos intentos operísticos no siempre conseguidos. En la década efusiva de los noventa, trabajará sobre Aux étoiles, especie de nocturno que siempre le dejará insatisfecho, obligándole a revisiones frecuentes hasta que Ernest Ansermet se interesó por ella.

Carme Rodríguez-Arborescente, un encargo de la RFG, para la serie de sus Cometas, que supuso un estreno absoluto, compositora natural de Ribadeo, especializada igualmente en arreglos e iniciativas similares, obras suyas han merecido el interés de formaciones como la OSCYL; Sonor Ensemble; Zoar Ensemble o el  Grupo Instrumental Siglo XX. Arborescente, resulta una pieza sinfónica que busca recrear musicalmente una expresión ramificada de crecimiento de la naturaleza, desde la sutileza de un punto de partida común, cara a una exposición brillante de cada miembro del conjunto. Se observan en la obra influencias minimalistas, impresionistas y expresionistas, adecuadas a un momento de experimentación  textual de la compositora que pretende valerse de la fugacidad para condensar la expansión que ocurriría en un árbol a través de los siglos de desarrollo. Arborescente, estrenada el 4 de diciembre  de 2025, nos permitió compartir una charla previa con la compositora, en la serie de actividades previas de Conversando con….,charla compartida con el director Baldur Bronnimann, en un programa que incluía obras de Arvo Pärt, Grazyna Bacewicz y Louise Farrenc.

 W. A. Mozart-  Sinfonía nº 41 K, 551, conocida como Sinfonía Júpiter, escrita durante el conflictivo verano de 1788, obra situada entre las Sinfonías K. 543, y la K.550, obra de considerables dimensiones en la que sobresalen los variados problemas contrapuntísticos armónicos y tímbricos que se resuelven de la manera más natural y reconfortante. Obra que es síntesis de los momentos precedentes con respecto a la luminosidad de la K. 543  y la inestabilidad de la K. 550. Pese a la elaborada configuración constructiva y la olímpica monumentalidad, que supondría para el editor publicarla como Júpiter, la partitura no olvida un ideal  de sencillez, de ligereza, de transparencia, que se consigue a través de su infrecuente orquestación, que podrá dejar la impresión con claras afinidades con las formas camerísticas. Para Paumgerner resulta como un canto triunfal, espléndido y consciente por sus propias  fuerzas, que se eleva por encima de los dolores terrenales en un supremo haz de luz. La  alegría de ser, de constreñir jugando la materia dentro de los límites de la forma nobilísima tal cual es el significado de esta obra. De ahí el rico tematismo del primero al último movimientos en una compleja elaboración de los desarrollos.

Ramón García Balado

07/08/2026

Concierto de alumnos del LXVIII Curso de Música en Compostela

 Hostal de los RR.CC., Santiago de Compostela


Concierto de alumnos del LXVIII Curso de Música en Compostela en el Hostal de los RR.CC- día 11, a las 19´30 h-, en un homenaje a Manuel de Falla en una de las actividades de especial relieve, comenzado por Xunyue Zheng - violinista procedente de China- y Juan Carlos Cornelles,  pianista, quienes pondrán en atriles una pieza procedente de La vida breve, en la versión de Fritz Kreisler, para el que Elgar había escrito su Concierto para violín, Ysaÿe, que le dedico la sonata para violín solo, Op. 27, nº 4 y Rachmaninov, las Variaciones sobre un tema de Corelli, maestro del que se apreciaba según Marc Pincherle el dominio de un arco imaginativo y poderoso dotado de una sonoridad calurosa y con un talante lleno del sentido del humor, tras sus estudios fundamentales de Viena con Anton Bruckner y en París con Joseph Massart y Léo Delibes, llegando a sufrir un fatal accidente en Nueva York, que le obligaría a un largo retiro, en todo momento supo ser un hombre generoso que entre sus curiosidades se cuentan las imitaciones caricaturescas presentado obras disimulada como si fuesen obras originales. De la Cátedra de Piano, de Josep María Colom y Patrín Barredo, Irene Pérez de Miguel, La canción de Manuel de Falla, estrenada en Granada en el Salón de la Chimenea Italiana del granadino Palacio de Carlos V, espacio que acoge espectáculo de gran reclamo, pieza que el autor confesaría haber escrito con una actitud intimista el 2 de abril de 1900, aunque tardase en llegar a la imprenta hasta 1980, una primera interpretación pública aparece en junio de 1971, en ese mismo salón, en una charla- concierto, con el pianista Manuel Carra, tan cercano a nuestras actividades, compartiendo fecha con uno de los críticos históricos, Enrique Franco. Patricia Matei, nos deja la Danza de la Molinera, de El sombrero de tres picos, el ballet en tres partes sobre argumento de los Martínez Sierra, y que se estrenaría en el Teatro Alhambra, de Londres, un ballet de profunda inspiración surgida por la fascinación que sobre él ejercía Noches en los Jardines de España, que atraería de forma especial a Serguei Diaghilev, un verdadero personaje de un mundo casi imposible quien había llegado a nuestro país como coreógrafo y promotor, sentando plaza en Madrid, además de asistir en Barcelona a varias representaciones de El corregidor y la molinera. Daniel Carmona, dará cuerpo a la Fantasía Bética, todo en ella destila un aire monumental por su lenguaje, sus ritmos, las cadencias y las modulaciones, su voluntad transgresora se anuncia desde los primeros compases, de pinceladas agrestes, sobre un auténtico virtuosismo entre cascada de acordes que dejarán paso a un largo y repetitivo desarrollo pletórico de contrastes y claroscuros que se amansan en un pasaje ensoñador de perfiles jondos

Del aula de chelo de María de Macedo y José Enrique Bouché, recibimos a Esteban Barlow, acompañado por el profesor repertorista Ángel Huidobro, para seguirles en la Melodía y Romanza, una primera estrenada en el Salón Quirell de Cádiz, con el chelista Salvador Viniegra con el autor al piano, una consideración con el chelista y que sería fechada el 19 de junio de 1987, aunque tardía en escucharse hasta dos años después. Un primerizo ensayo tratado por el autor como un Andantino de líneas claras y transparentes que el intérprete conservaría en su memoria. La Romanza se dio a conocer en el domicilio particular de este chelista, el 14 de julio, de 1899, también en colaboración con Manuel de Falla,  de nuevo un Andante como indicación imbuido por un aire tardo-romántico, trabajo con el que concluye sus años de estudio, bajo la asistencia de José Tragó, quizás de mayor insistencia expresiva, típica de una suave romanza, muy a tono con las posibilidades de este tipo de obras que no tendrán gran presencia en su catálogo.

Del aula de guitarra de José María Gallardo del Rey, Lucía Terán López (España) y Daniel Sánchez Seijo (España), con la Danza Española, de La Vida Breve, su obra dramática en dos actos y tres cuadros, sobre libreto de Carlos Fernández-Shaw, estrenada en Niza en 1913, curiosamente en francés, curiosas razones contractuales y que le abrirá camino, para Falla, será la primera de sus obras con las que se sintió identificado, toda una garantía para un estilo de ópera en la que sus grandes personales la dotan de una hipersensible identidad, hablaríamos de El Tío Salvaor, Salud, un destilado de señorío, Carmela y Manuel, irrenunciable la colaboración del libretista, poeta de reconocida solvencia que también colaboraría con Amadeu Vives, y con Ruperto Chapí. Con La Vida Breve–La vie breve- estrenada en Niza, preparará el salto a París donde lograría repetir el éxito, antes de repetir en Madrid.

Del aula de canto, de María José Montiel, la soprano Lara Husges (Alemania), con Preludios de Canciones de Juventud, con estreno de la soprano Eloisa Minoves acompañada por el compositor, pieza menor que se inserta dentro de las convenciones estéticas de estilo salón, imperante en el cambio de siglo aunque alejada de obras de mayor talante como las Siete canciones populares españolas o las estilizada austeridad del Soneto a Córdoba, Psyché, esos Preludios fueron estrenados en Cádiz, apreciados por su brevedad y sincretismo. La soprano Nuria Sánchez, la mezzo alemana Polina Dolinsky, el tenor japonés Yuki Urata, acompañados por la profesora Itziar Barredo, redondean con la guinda de las Siete canciones populares españolas, estrenadas en el Ateneo de Madrid, el 14 de enero por Luisa Vela, irrenunciablemente acompañada por el autor,  más que remitirse a un canto severo de esos cantos populares, extrae de ellos el ritmo, la modalidad, las líneas  y motivos ornamentales característicos, las cadencias modulantes, eludiendo cualquier otro tipo de artificio, para lograr una concisión subyugante. Canciones populares,  que resulta una verdadera cima quintaesenciada  del folklore en su origen, sin perder detalle de su esencialidad. El Manuel de Falla de El paño moruno; la Seguidilla; la Murciana; la Asturiana; la Jota; la Nana; la Canción y el Polo. Para Jaume Pahissa, esas canciones tienen un origen en una cantante española que había tomado parte en La Vida Breve, y que le pidió consejo para la elección de diversas piezas para completar un recital.

Ramón García Balado

Patrín García-Barredo, pianismo de Manuel de Falla, en el LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela

 Conservatorio Profesional de Música, Santiago de Compostela


 Indagación en forma de charla a cargo de Patrín García-Barredo en el Conservatorio Superior Profesional de Música- día 10 a las 16´30 h.-, bajo el reclamo  Música y y pianismo en la Fantasía Bética de Manuel de Falla. Patrín García- Barredo, a la que tuvimos como concertista el año pasado interpretando obras de Enrique Granados, con los Valses poéticos, Frederic Mompou, con Suburbis; Manuel Carra, con Siete cantos en estilo popular; Cristóbal Halffter, con El ser humano muere solamente cuando lo olvidan e Isaac Albéniz, con dos piezas de la Suite Iberia, se formó en el Conservatorio Superior de Música de Madrid, donde obtuvo el Grado Superior, con el Premio Fin de Carrera, siendo becada por la Chase Mannhatan Bank, la Philharmonia Orchestra of London, el Ministerio de Cultura Español, el Leverhume Trust, ampliando en sus estudios con F. Wibaut, en la Royal Academy of Music, de Londres, con Josep Colom, en la Universidad de Alcalá de Henares, con F.Solter y D. Varsi, en la Music Hochschule de Karlsruhe, ampliando al mismo tiempo con Paul Badura-Skola, Joaquín Achúcarro, Vlado Perlemuter, Bruno Canino, Dmtri Bashkirov, F.Rados y Maria Joâo Pires. Su carrera como concertista la llevó a los centros por excelencia desde el Teatro Real, al Palacio de Música de Cantabría, el Auditorio Nacional, el Palau de la Música Catalana, entre giras europeas que ayudaron a consolidar su carrera colaborando con formaciones como la O.S. de Munich, la O. Bach de Moscú, la Westdeutscher Rundfuck, la Süddeutcher Rundfuck, y participó en la grabación de la integral de sonatas para piano de Mozart. En 2017, obtuvo el título de Doctor Honoris Causa, por la Universidad Alfonso X El Sabio, en Madrid, en donde presentó su tesis: La labor del intérprete previa a la realización de una obra musical, especializada en la docencia, complementa esta labor con sus compromisos artísticos, siendo invitada a impartir cursos y talleres en diferentes ciudades españolas de forma regular en citas como Música Activa, en Aragón; De mar a mar, en Andalucía o Forum Musikae, realizando colaboraciones con la Universidad de Los Andes, de Bogotá o la Summerakadekie del Mozarteum, de Salzburgo.

La Fantasía Baética, de Manuel de Falla, es para Federico Sopeña es obra con la que se cambian los signos de una composición curiosamente impopular, sabido es que Arthur Rubinstein la abandonó y solo el autor desde su querida Granada, consultaría con pianistas españoles como Pilar Bayona o Ricardo del Pueyo, comenzaría a que el reto fuera posible, para llegar a ser lo que hoy es una realidad en el repertorio de todos los pianistas españoles importantes, a los que hay que añadir su frecuencia en los programas de Concurso Internacional PalomaO´Shea. Componente fundamental de la estructura del exotismo en una relativa brevedad que se hace máxima intensidad con los números de la Suite Iberia, de Isaac Albéniz. La salida a la forma grande, es obra de los que pasaron por la Schola Cantorum, con Joaquín Turina a la cabeza, pero no podemos olvidar que lo mejor del piano del sevillano, el de Mujeres españolas, por ejemplo, no es excepción a la norma de la brevedad intensa. Hay que distinguir entre fantasía, como un signo de improvisación, casi siempre virtuosística, con espontaneidad no castigada de la fantasía obra de duración intermedia que arranca en parte de la Fantasía cromática de Johann Sebastian Bach y de la Fantasía en Do m. de W.A. de Mozart, para hacerse grande y peleona contra el formalismo, en tres cimas del piano romántico: la Fantasía del viajero, de Franz Schubert; la Fantasía en Do m., de Robert Schumann o la Fantasía en  Fa m., de Chopin. La Fantasía Bética liga directamente con El Amor Brujo, y pone un poco entre paréntesis la andalucía alegre de El sombrero de tres picos. El punto de partida es algo que pertenece radicalmente al exotismo: la danza.

Falla lo ahonda hasta espiritualizarlo de manera singularísima, porque en la inexorable primacía del ritmo, se logra un carácter mágico de encantamiento: la colocación del bellísimo intermedio en forma de guajira adquiere función de contraste, las conversiones de la danza en copla son precisamente el signo del carácter telúrico. La fuerza mágica de encantamiento de esa insistencia obsesiva viene de la enorme originalidad y actualidad del piano, radicalmente espacial, hecho de tensión contra la misma fluencia del tiempo sin excluir la real violencia: la irrupción de los glissandi sobre el arpegiado nos hace recordar aquello de las alas de arpa, en apreciación de Joaquín Rodrigo, las esencias de la guitarra trascendiendo punteados y rasgueados, intercambiando las esencias de la copla y de la danza creando un piano único que Federico Sopeña veía a través de un sencillo análisis mucho menos complicado. La Fantasía Bética es una doble despedida al tema andaluz y a Madrid. El sueño de Granada se realiza y no es una simple despedida. Muertos sus padres y garantizada la compañía de por vida de María del Carmen, ¿qué le podía ilusionar de Madrid? Lo que sí se podía reprochar al Madrid de estos años es una real indiferencia, cuando no hostilidad salvo excepciones. Todo ello es anterior al éxito europeo de El sombrero de tres picos, pues las críticas al Corregidor y la Molinera, fueron efectivamente simpáticas, pero no trascendentes. Hay un real consuelo en la amistad con Adolfo Salazar, que si en principio le vemos como discípulo que consulta sus obras, pronto siguiendo una ley ineludible, siendo un crítico volcado sobre su obra.

Ramón García Balado

Fotografía ©Xaime Cortizo 

El LXVIII Curso de Música en Compostela en el Conservatorio Profesional de Música

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