Igrexa da Universidade, Santiago de Compostela
La violinista Lina Tur Bonet, inicia el VIII Ateneo Barroco en la Igrexa da Universidade- día 6, a las 20´00 h-, con un programa que ofrece obras de Nicola Mattheis (1650/ 1714); J. Sebastian Bach y un compositor de su personal interés Heinrich Ignaz Fran von Biber (1644/ 1704), una intérprete que ha frecuentado experiencias con maestros como Marc Minkowski, Fabio Biondi, Enrico Onofri, Jordi Savall, Christian Zacharias, Daniel Harding, William Christie, Neville Marriner, Menahem Pressler, y con agrupaciones como Concert Köln, Il Complesso Barroco, Hofkapelle Munich, Barockkanerne Olso, Orchestre d´Auvergne o MUK Viena, junto a su propia AlcheMIca, con la que ya estuvo en la edición de 2023, de este certamen, en un programa dedicado a las Rosenkranzsonaten, de H.I. Franz von Biber a través de la serie sus Misterios, que se repartían en sus correspondientes sonatas. Con ella había sido compañeros de travesía Andrew Ackerman y Daniel Oyarzábal. Entre sus labores profesionales destacan sus responsabilidades docentes en la Musikhchschule Franz Liszt de Weimar y el puesto de concertino de Le Concert de Nations, de J.Savall además de estrenar obras de compositores actuales como J.Mª Sánchez- Verdú, Mauricio Sotelo o Josep Mª Guix.
Nicola Mattheis (c. 1650- 1714), nos reserva Passagio rotto e Fantasia de Ayres for the violin (Suite en La m.), músico perteneciente a una estirpe familiar comenzada por su propio padre y que se le conocería por el mismo nombre, habiendo popularizado las influencias de estilos italianizantes, músico que llegaría a relacionarse con H.I. F. con Biber, y J.J. Walther, antes de establecerse en Inglaterra, en donde editaría importantes trabajos de arias y danzas para violinistas virtuosos, siempre acompañadas por de prefacios ornamentales, golpes de arco, tempos y otros detalles, a los que se añadirá un tratado de bajo continuo. Su hijo sabrá aprovechar su legado como músico respetado de la Hofkapelle de Viena, componiendo importantes ballets y algunas óperas, o la inclusión piezas suyas en Constanza e Fortezza, de Fux, representada en Praga, durante la coronación de Carlos IV.
Johann Sebatian Bach: La Sonata para violín nº 2, en La m. BWV 1003 y la Partita para violín nº 2, en Re m. 1004. Destacan en la Sonata los tiempos Grave, Fuga, Andante y Allegro, pieza bipartita con reexposición cargada de matices, curiosos trazos de semicorcheas que ayudan a ampliar un humorismo agradable que cierra la sonata, transcrita por el autor para teclado con el número BWV 964; la Partita nº 2, en Re m., se despliega en los tiempos Allemande; Courante- un aire italianizante con su diseño de tresillo-; la Sarabande, situada antes que la Gigue, dentro de un tratamiento en cortos pasajes; la Gigue, marcada por aspectos forte y piano y la Chaconne, página considerable, densa y compleja, entre variaciones que trasforman el tema principal, después de un majestuoso inicio. Las posibilidades armónicas y contrapuntísticas del violín, resultan un aspecto determinante. Bach se había forjado en el uso del instrumento en el medio de las orquestas de Weimary Köthen, desde 1703, gracias a la fortuna de su encuentro con Johann Paul von Westhopff, quien sabrá estimular su interés por ese género del que se sentía un devoto irrenunciable, siguiendo los dictados de la tradición alemana, familiarizándose entonces por la técnica de las dobles cuerdas que tendrán reflejo en el conjunto de sus obras, momento en el que al mismo tiempo, descubriría el mundo de las sonatas y los conciertos italianos, clave y base del repertorio fundamental de la pequeña orquesta de cámara de la corte a partir de aquel año de 1714, en donde dirigiría labores tocando el violín o marcando con entusiasmo el compás. La invitación de Köthen, se servirá para encontrar importantes condiciones de trabajo, junto al príncipe Leopold d´Anhalt- Köthen, quien por su melomanía y entusiasmo, se había traído de Italia un irrenunciable gusto por los géneros camerísticos, aquel joven príncipe que a la par, era un dotado intérprete de viola da gamba. Bach tuvo la fortuna de dar a conocer recopilaciones que tendrán reflejo en estas sonatas y partitas y que tendrán gran divulgación a lo largo del s. XVIII con ejemplos como los de Simrock, en 1802. La serie de las tres partitas, se encuadran en el esquema de las Suites de danza y las Tres sonatas caben en el modelo de las sonatas da chiesa, en cuatro tiempos.
Heinrich Ignaz Franz von Biber (1644/1704)- Passacaglia de Mysteriensonaten-, para Charles Burney, en su Historia general de la Música (1776/89), dejaría escrito que de todos los intérpretes de violín del último siglo, Biber parece haber sido el mejor y sus solos son los más difíciles y llenos de gracia que puedan encontrarse en cualquier música del mismo período, el especialista no contaba con demasiada menciones contemporáneas al arte del propio Biber como intérprete y sí, en cambio, con sus partituras. Algo en lo que coincidía el final de la biografía escrita por su hijo Karl Heinrich incluida en Grundlage einer Ehren Pforte, publicada por Johann Matheson, en 1740. Su opinión, acerca de sus virtudes, se basaba sobre todo en sus Sonatae violino solo, sumamente elaboradas y que muestran su talante extravertido en cuanto a la exhibición del virtuosismo. Las Sonatas del Misterio (o del Rosario), por su lado precisan scordatura, colección que no fue impresa en vida del autor y en cuyo manuscrito sobreviviente, cada una de ellas se identifica con uno de los misterios del rosario, como un muchas de sus obras, las diferencias convencionales entre sonata da chiesa y da camera no son respetadas. De las siete partitas para dos instrumentos y bajo continuo que conforman Harmonia Artificioso Ariosa- Otra de sus colecciones de sonatas- cinco son para dos violines y una está escrita para violín y viola y la restante para dos violas d´amore . Seis de ellas precisan scordatura. Este compositor nacido en Bohemia, en la ciudad de Wartenberg, nos dejará pocos datos sobre su biografía, aceptando que uno de sus maestros de importancia pudo haber sido Johann Heinrich Schemelzer, quien sabría iniciarlo en los secretos del instrumento, trabajando en la corte del Príncipe Johann Seyfried von Eggenberg, en Graz, antes de trasladarse a Kromeriz y a Salzburgo, en donde sería Kapellmeister del arzobispo Maximilian Gandolph von Kuenburg.
Ramón García Balado


