09/07/2026

Curso Airas Nunes: DÚO ARCO y Quinteto Invicta, en el CGAC

 Centro Galego de Arte Contemporánea, Santiago de Compostela


Concierto en el Auditorio del CGAC, en las actividades del Curso Airas Nunes- día 11, a las 12´00 h., con el Dúo Arco y el Quinteto Invicta, que se repartirán obras de F. Schubert y César Franck, el Dúo Arco, está formado por la viola Marta Lahoz  Mora, quien estudió en el Centro Katerina Gurska, con Laure Gaudron, y en la Barenboim- Said Ac. , recibiendo asesoramientos de Joaquín Riquelme y Jonathan Brown, realizando masters en la Hochschule für Musk Basel, con Silvia Simionescu; cuenta con experiencias en la Concertgwbouworkest Young; la Chamber Ac. Basel, la Joven de Andalucía, en Centro Cultural Miguel Delibes, la Luzern Fest. Ac., el Auditorio Manuel de Falla (Granada), La Granja de San Ildefonso y la Joven Nacional de España. Álvaro Fernández- Bravo Casado (piano), tuvo como primer maestro a Juan Crespo, ampliando con  Laia Masmaron, en el Centro Kakerina Gurska, y en el Barenboim- Said, con Juan Pérez Floristán, para seguir en Colonia, con Sheila Arnold y Alexander Melnikov, y en clave y clavicordio, con Michael Borgstede, interesándose en tematicas históricamente informadas en masters del Chopin Institute, siendo galardonado con un Segundo Premio del Palau de la Música Catalana, lo que le facilitó ser seleccionado para Juventuts Musicals, de Catalunya. Su presencia en certámenes musicales comienza a abrirse un importante espacio, estrenado obras de David del Puerto o Jesús Rueda.

Invicta Quintet- Barbara Paradela (violín), Vasco Teixeira (violín), Francisco Pereira (viola), Silvia Adolfo (celo) y el pianista Miguel Santos, se fundó en 2025, en Oporto, en la Escuela Superior de las Artes y el Espectáculo, bajo la supervisión del profesor Pedro Burmster, trabajando preferentemente sobre repertorios del legado luso, a través de sus distintas regiones, y de sus instrumentos, realizando conciertos que tienen temas en común con la ESMAE. En el ámbito camerístico, mantuvieron relación docente con el chelista Ofer Canetti, enfocados de manera especial hacia el repertorio romántico y ese legado portugués en su amplio espectro, desde el clasicismo a las formas contemporáneas, consecuencia de su profundo conocimiento histórico, en el que igualmente se incluyen las tradiciones centroeuropeas y las opciones de vanguardia.

Para  el Dúo Arco, la Sonata Argeggione y piano,D. 821, de F. Schubert  obra que supo sobrevivir a pesar de su dedicatoria inicial para un instrumento que prácticamente quedará desplazado, por lo que actualmente se interpreta con violonchelo, por la afinidad entre ambos, en parte por la forma y en parte por la guitarra, de seis cuerdas, y que nos traslada al año 1823, gracias al luthier vienés Johann George Staufer, quien atendería a una solicitud caprichosa de entusiasta aficionado de cierta prosapia, lo que supondrá un instrumento de efímero futuro, también se le denominará guitarra-violonchelo o guitarra de arco, mediando la personalidad del virtuoso y propagador, Vincenz Schuster, quien acabaría interpretándola con el compositor al piano, la primera edición incluía transcripciones para violín y chelo, no se reprodujo hasta 1871, y hubo arreglos para viola y para guitarra e incluso transcripciones orquestales, de la parte del piano. El primer tiempo Allegro moderato, se ofrece con un aire ligeramente melancólico ya en el teclado al que respondía en su original el arpeggione, que avanza un segundo tema vivo, con un desarrollo que es ampliación del primer tema. El movimiento central, es un Adagio en Mi M., pensado como un Lied con una expresión ensoñadora, confiada al arpeggione con respuesta del piano ciertamente discreta, con compases conclusivos de cadencia a cargo del instrumento de cuerda.  El Finale, resulta un Allegretto en La M., en forma  de rondó pleno de episodios de aumentan los registros del instrumento que toma el protagonismo. Un tema con estribillo, de aire popular, junto a couplets en distintas tonalidades y modos expresivos, dejan la impresión de un divertimento muy en la apreciación del compositor, un curioso entusiasmo por esta curiosa sonata.

Para el Quinteto Invicta, el Quinteto con piano, dos violines, viola y chelo, en Fa m., de César Franck, una dedicatoria a Camille Saint- Saëns, estrenada el 17 de enero de 1880, en la Société Nationale, con el dedicatario al piano, recibiendo una calurosa acogida, convirtiéndose en obra primordial del repertorio cameristico, llegando el autor a perfeccionar la obra en su arquitectura musical, a consecuencia de algunas opiniones recibidas. El Primer movimiento, un Molto moderato quasi lento, aparece como una breve introducción marcada por un tema apasionado y entrecortado, con un temple dramático según el autor, con el primer violín al que acompañan otros tres instrumentos, entre un balanceo de tresillo a cargo del piano. Sobre la serie de esos motivos, se incorporan ideas de menor importancia que ayudan a imaginar un perceptible diálogo a través de una batería de acordes, que introducen el tema cíclico, que impone un clima intenso y apasionado. Un importante desarrollo, combina los motivos de expresividad en un amplio animato al que sigue un grave più presto, que nos lleva hacia el final.  El Lento con molto sentimento, en La m., resulta un episodio apacible en el que destaca una persistente continuidad de la melodía, marcada por un pronunciado tema elegíaco, en manos del primer violín, apoyado por acordes pianísticos que se expresa dentro de un matiz dolce. Un extenso tema que sufre una doble exposición, mientras que aparece una breve idea sorda y dramática que recuperará en el Finale. El tema cíclico propuesto en el movimiento inicial, reaparece e intensifica el espíritu dramático de esta sección en la que el piano intensifica su protagonismo. El Allegro non troppo ma con fuoco, en Fa M., nos ubica dentro de una introducción entrecortada, con semicorcheas repetidas en manos del segundo violín, que será imitado por las otras cuerdas, con un segundo tema que muestra una pequeña idea ya ofrecida en el Lento con molto sentimento, con su valor rítmico más sorprendente, ideas que se superponen en el desarrollo junto a descriptivas reminiscencias hacia la reafirmación del tema cíclico principal del primer movimiento. Se intensifica el temple general entre saltos rítmicos e intensivos que se cierran con la coda, que se ensancha en estado de plenitud concluyendo en un unísono final, de esta obra que se resume en el espacio de cuarenta minutos.

Ramón García Balado

Ensembles de Banda Populares en A Cidade da Cultura

 Cidade da Cultura, Santiago de Compostela


Intensas actividades ofrecidas a lo largo de estos días en una convocatoria propuesta por el Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares- Cidade da Cultura- en confluencia con la V Residencial Artístitica integrada en el mismo y con una notable participación de jóvenes aspirante, dentro del proyecto Converxencias, que musicalmente recibe las atenciones docentes de David Fiuza Souto, el trompetista Alejandro Vázquez Lamela y el clarinetista Antonio Suarez Pérez, un capítulo a seguir dentro de Os Atardeceres no Gaías, y que cumple con dos sesiones de conciertos, la ofrecida el jueves para culminarse el sábado- 16´30 h-, con la participación de variados ensembles que atenderán esta convivencia colectiva, como argumento y guía que hizo posible este trabajo colectivo dentro del ideario de las Harmoniemusik, que nos traslada a los años de evolución musical que nos trasladará hasta los barrocos e incluso al Renacimiento. Disfrutaremos de un Quinteto para viento-metal; un cuarteto para viento-metal; un quinteto de cañas; un sexteto de viento-madera; una formación emblemática para Harmoniemusik, con instrumentos de flauta, requinto, trombón, dos clarinetes, dos trompas y trombón.

Harmoniemusik, remite a las agrupaciones para vientos, que marca patrones a partir del s. XVIII, en años que junto a los grandes nombres de la época, nos aportaba músicos como Rosetti, Krommer o Druschetzky, que hicieron posible la formación de las Alta Capella, destinadas a celebraciones colectivas, siempre a tono con las influencias regionales y los patrones tradicionales, y en los que tomarían importante protagonismo las chirimías, bajones, cornetos,, sacabuches o bombardas. Ya en el precedente Barroco, marcarían patrones las formas de concierto, la sinfonía y la sonata, en el espacio camerístico para el que dejarán argumentos músicos como G. Gabrielli o Michael Pretorius y Rodríguez de Hita, quienes se expresarán a través de géneros como las canzone, las bataglias y los madrigales, camino de un salto hacia las Harmonie del clasicismo. Aparecerán con señorío, las bandas de viento propiamente dichas, como las auspiciadas en la corte prusiana, que destacaba el cuidado concedido a oboes y trompetistas  (1705), o las de oboes y fagotes. El príncipe Paul Anton Esterhazy, mantuvo a su servicio un sexteto para dos oboes, dos trompas y dos fagotes, disponiendo a su servicio de un maestro como F.J. Haydn, que le relegará a un segundo plano dentro de la historia de la música, una etapa en la que hace su aparición este género de la Harmoniemusik.

Un octeto formado por dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes, impondrá sus argumentos en la vida de las cortes centroeuropeas, desde la del Príncipe Schwarzenberg o el Emperador José II, de Habsburgo (1741/90), quien impondría nuevos derroteros en la conformación de estos estilos, hasta llegar al fundado en 1782, por el Königliche-Kaiseliche Harmonie. José II, tuvo la fortuna que tener a su lado a músicos como Georg Triebensee y Johann N. Wendt (oboes); los hermanos Stadler (clarinetes); Rupp y Eisen (trompas) o los fagotistas Kauzner y Drobney, entre otros notables intérpretes especializados en Harmoniemusik, confirmando el repertorio dedicado para octeto de vientos, en cuanto a su técnica más avanzada. Una pirueta para darnos de bruces con las Serenatas K. 375 y K. 388, de W.A. Mozart  o las 13 Harmoniemusik, de F. Krommer. Otros mecenas también hicieron posible la protección de Harmoniemusik como el Príncipe Nikolaus Esterhazy o el Príncipe Alois, de Liechenstein, dentro de esta corriente expansionista que se implantará por toda Europa, desde la capital Bonn, con el Archiduque Maximilian Franz de Austria, la del Elector de Colonia o la de Praga, con el Príncipe Lobkowitz.

Anton Meysel. Hizo posible una renovación con su Handbusch der musicalischen Literature, quien mantendría hasta unas cuarenta y cinco agrupaciones distintas, la más común integrada por dos oboes, dos trompas, dos clarinetes y dos fagotes, aunque podía reducirse a un sexteto o un quinteto con una flauta o dos, trompetas, trompas e incluso contrafagot o contrabajo. Serán posibles los estilos de serenatas como música de fondo, en actos colectivos y banquetes (Taffelmusik), con G.F. Telemann a la cabeza, entre serenatas, divertimentos e infinidad de transcripciones de óperas de moda, ballets y estilos inabarcables. Aparecerán así dos grandes categorías de Harmoniemusik, las de composiciones originales para conjuntos de viento o las de transcripciones en forma de arreglos como los citados. Entre las originales, toman carta de naturaleza las de Antonio Salieri (1750/1825), con su Quinteto en Si b M. (para dos oboes, dos trompas y fagot) o la Casazione, en Do M. (dos oboes, dos corno inglés, dos trompas, dos fagotes y contrafagot) y la Parade Marsch (trompeta, dos oboes, dos clarinetes, dos trompas, dos fagotes y contrafagot), que permite traer a la memoria la Harmoniemusik mozartiana, integrada por dos serenatas- K. 375 y K.388-, pensadas para octeto de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes), para relumbrón, la Gran Partita, para 13 instrumentos de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos corno di bassetto, cuatro trompas, dos fagotes y contrafagot), poniendo de guinda el conocido octeto de Le Nozze di Figaro, pura desternillante jocosidad, que juega al despiste con detalles del autor, Una cosa rara, del valenciano Vivente Martín i Soler- operista de moda- o I litiganti, de Giuseppe Sarti

Más tirar del hilo, para tropezarnos con otros repertorios arraigados de Harmoniemusik, como las citadas osadías de Anton Meysel, en aquellas Handbuch der musikalichen Literature,  entre sus seiscientas transcripciones para Harmoniemusik, selecciones de óperas de Boieldieu, L.Cherubini, Cimarosa y tantos otros. Maestros como Johann Nepomuk Wendt (1745/1801), oboísta de la corte del Königlische Kaiserliche Harmonie, quien compuso obras para instrumentos de viento y otras curiosidades en este rango. Joseph Triebensee (1772/1846), hijo del oboísta del Königliche- Kaiserliche Harmonie, Johann George Triebensee, alumno de su padre y de J.C. Albrechsberger, que sería miembro como oboísta del Kärnertortteater Wien, durante un par de años, llegando a dirigir, el Octeto del Príncipe Alois de Liechetenstein en donde realizaría una impagable labor como compositor y transcriptor, antes de trasladarse a Brno y Viena, en donde sucedería a Carl Mª von Weber (1816), realizando transcripciones de la Sinfonía nº 92, de F.J. Haydn o de La Clemenza di Tito (W.A. Mozart).  Wenzel Sedlak (1771/ 1851), otro peldaño en el escalafón, también estaría al servicio del Príncipe Alois de Liechenstein, como clarinetista, llegando a ocupar la plaza de Kapellmeister y director de su Harmoniemusik, modélico transcriptor de óperas como Fidelio (Beethoven); Der Freischütz (Karl Mª von Webern); Guillaume Tell  o Il Barbieri di Siviglia (G. Rossini). El inmenso espacio que abarcan el siglo XIX y el XX, está repleto de aventuras imaginativas dentro de estas Harmoniemusik, siempre en beneficio de profesionales y aficionados ambiciosos con primicias de postín como las que ponen en atriles los músicos integrados en O Patrimonio itinerante das Bandas Populares Galegas entre Europa e América en este Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares, que concluirá la tarde del sábado en un festín colectivo.

Ramón García Balado

08/07/2026

Dúo Pavageau- De Diego dentro del Curso Airas Nunes

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Concierto en el Teatro Principal día 10, a las 20´30 h-, con el Dúo Pavageau-De Diego, ofreciendo obras de L.v Beethoven, W. A. Mozart y Maurice Ravel, un dúo con estudios en la Musikarmonie Basel, tras probar una primera experiencia con la interpretación del Quinteto con piano en Fa M. de Johannes Brahms, habiendo tenido como maestros a Reiner Schmidt, Anton Kernjak, Philippe Graffin y Jorg Andreas Bötticher, otras experiencias en trío, les llevaron a interesarse por obras de D.Shostakovich, G. Tailleferre y Toru Takemitsu.  Javier de Diego Bermejo, estudio en el Conservatorio Superior de Madrid, en el HMDK Stuttgart, la Liszt Ac. de Budapest, teniendo también como maestros a Patrín García Barredo, András Kemenes y Claudio Martínez Mehner, ampliando con Edoardo Torbianelli, en estilos barrocos en la Schola Cantorum Basiliensis.  Rebecca Pavageau, pasó por la Haute École de Musique de Lausane, donde tuvo como maestro a Tomo Keller, igualmente amplió en la Musikakademie Basel, con Reiner Schmidt, y en repertorio barroco con David Plantier, además de recibir asesoramientos de Silvia Simionescu y Anna Gebert.

Beethoven- Sonata para violín y piano en Sol M. nº 3, Op. 8- obras en tres tiempos a partir de un Allegro assai, marcado por unos enérgicos pasajes al unísono que impregnan todo el movimiento, con un segundo tema que surge tras una infrecuente pausa, que se decanta por un aire de delicadeza preparando el consecuente desarrollo, entre fusas que garantizan la vitalidad rítmica que se decide por un aire tenaz, pasando a un tempo  di menué ma molto moderato e grazioso, más cercano por su longitud y trazado a un estilo de Andante, que al típico tempo de danza breve, pleno de gracia y distensión que poco conserva de las formas dieciochescas, hasta el extremo de ser calificado como un minuet estilizado e idealizado , en el que el violín hace aflorar las inquietudes como un motu perpetuo. El Allegro vivace, queda confirmado como un cambio enérgico con una serie de destellos propuestos por el teclado,  que evocan ritmos de unas danzas rusas, una serie de intuiciones de consideración en atención a su dedicatario Alejandro I, afortunado y desagradecido a doble banda, de lo que sería un tríptico en la  relación de sus obras.

Respecto a la dedicatoria de esas tres sonatas del Op. 30, al zar Alejandro I, biógrafos habrá que avancen la hipótesis de que Beethoven no solo la  gratitud del soberano, sino cuando menos una excepcional compensación, aunque todo ello no deja de arrastrar sus dudas; cuando en 1841, el músico compuso una polonaise  para la zarina, a la que se añadirían esos emolumentos debidos por las sonatas y que alcanzaría un total de unos 50 ducados, se le llegó a preguntar cuánto había recibido en el pasado por aquellas obras, la respuesta descubriría que el autor no había recibido ni siquiera unas palabras de agradecimiento, una comparación que recordará al monto que se le concedería por la polonaise, cien ducados.

Mozart- Sonata en Mi m. K. 304-del año parisino de 1778, junto al aria K. 310, obra que vio la luz en el ingrato período de los días postreros de su madre, aspecto que trasluce en la melancolía del primer movimiento en el que desarrolla un desarrollo delicado y a la vez inflexible, por su trama de contrapunto, y más todavía en algunos aspectos de minué, una obra maestra de esta forma estilística, siendo el símbolo de un desconsuelo romántico y hasta schubertiano. No llega a caer en lo patético, destacando por su comedimiento observable en el breve destello beatífico y misterioso de ese minué. Desgarradora resulta la carta enviada al abad Bullinger, amigo de la familia, y acompañante en el llanto del amargo momento, en un escrito enviado a medianoche en el que confiesa: Mi madre, mi querida madre, ya no existe. Dios la ha llamado con él; lo sé, y por eso acato su voluntad. Él me la había regalado, él me la podía quitar, imagínese toda la agitación, todos los afanes y todas las angustias de estos últimos catorce días. Entretanto le ruego que me haga un breve favor de amigo: que vaya preparando gradualmente a mi padre para la triste noticia. Con este mismo correo le escribo también, pero diciéndole solamente que está gravemente enferma.

Maurice Ravel-Sonata para violín y piano nº 2, en Sol M.-estrenada en la Salle Erard con George Enescu y  el autor al piano, mediando en contacto con Béla Bartók, última obra cameristica que se caracteriza por una sobriedad extrema cediendo la voluntad individualizada a cada uno de los intérpretes, en lo relativo a los timbres y a los registros expresivos, El Allegretto, es el movimiento más desarrollado cuya exposición alcanza cuatro temas, un primero de carácter pastoril propuesto por el piano y que será relevado por el violín; un segundo condensado en una frase corta encabeza por staccatos, con notas añadidas del violín, a distancia de quinta del piano; el tercero expresivo precedido de una serie de acordes perfectos  yustapuestos por el teclado, con tintes de solemnidad y que acerca al comienzo y una reexposición precisamente breve confiada al violín en un grato cantabile que se diluye en un fugato.  Segundo movimiento Blues (moderato, en La b M.), una especie de blues lento que observa influencias jazzísticas, por las modas imperantes que evocan los sonidos del saxofón o el banjo, sonando el violín como un guiño a esas formas musicales, se llega a afirmar por una síncopa a modo de ostinato rítimico, añadido al recurso de sucesivas séptimas menores y de acordes de subdominante, tan propios de las músicas negras, como una influencia de la impregnación recibida por los músicos franceses como un débito voluntariamente admitido. El Pertetuum mobile (Allegro en Sol M.) queda como el movimiento más breve que se inicia con un tema en staccato tomado del primer tiempo, cerrando con una entretenida evocación del tema bucólico. Las notas repetidas y los arpegios del violín desvirtúan ligeramente el virtuosismo mientras que el piano aparenta distanciarse, en un juego de pretensiones decorativas sin mayores pretensiones, una sensualidad estricta que consuma el ideario estético de la obra.

Ramón García Balado

07/07/2026

Dúo Satori: Curso Airas Nunes en A Casa das Máquinas

 Santiago de Compostela


Actividad del Dúo Satori, integrado por el violinista Quintjin van Heek y la pianista Katie Yao Morgan en A Casa das Máquinas- día 9 a las 20´30 h-, con obras de Clara Schumann, Maurice Ravel, L.v. Beethoven y Paul Schoenfeld, Quintjin fue ganador del Performance Prize (2004), y el Jonge Makers Prijs (2025), mostrando también un especial interés por el jazz y derivados siendo el nombre del grupo un detalle de estímulo que refleja el interés mutuo de ambos por otras influencias en confluencia con los repertorios clásicos y otros estilos claramente distanciados, en búsqueda del estimulo que puedan ejercer entre los oyentes, tras haber recibido asesoría de maestros como Marcel Baudet y Eliot Lawson. La pianista Katie Yao Morgan, estudió en el Conservatorio de Amsterdam, alcanzando su magisterio con Frank Peters, dispone de la doble nacionalidad inglesa y china, y amplió estudios en la Menuhin School, con Marcel Baudet, también colaboró en dúo con Van Nee, logrando el Princess Christian Concours. Interpretó el Concierto K. 448, de Mozart, con la Menuhin School O.; los dos concierto para piano, de Chopin; el Concierto en La m. de Chopin, con la Dorkin C.O. y el Concierto para la mano izquierda, de Ravel. Su trabajo The Discriminatory Instruments, indaga sobre los recursos del piano a cuatro manos, con el que logró el Frans Schreuder Prize y en 2025, editó su álbum Echoes of Orient, para el sello Naxos.

Clara Schumann- 3 Romances Op. 22-, un nocturno poético para esos dos instrumentos  íntimamente ligados como sugiere su encabezamiento marcado por el uso de grupetti que enriquecen la línea melódica y en las dobles contracorrientes, dentro de los compases marcados, pieza en la que reconoce influencias de Rolle, una dedicatoria a su buen amigo J.Joachim, un Andante molto dispuesto a sonar dulcemente para seguir con un Allegretto: Mit zartem vortrage, que mantiene ese estado de ánimo, de un encanto personal, que cierra con el tiempo Laiedenschftlich  schnell apasionado y veloz. La melodía cálida y romántica está impregnada por acompañamientos superficiales, a los que siguen arpegios en semicorcheas escrupulosamente variados. En la parte central, la pianista deja de ser una sencilla acompañante para alternarse con el violín en la ejecución de una grata melodía cuyo tema se transmuta en la ingenuidad del tratamiento propuesto.

L. v. Beethoven-  Sonata para violín y piano, en La M. (Kreutzer) Op. 47, destinada en un principio para el virtuoso ingles G.P. Bridgetower, pero que por insalvables desavenencias personales, pasaría al francés Rudolph Kreutzer, que había fascinado al compositor, si bien nunca llegaría a ejecutarla en público ya que estimaba que no estaba a su altura, el talante concertístico de la obra, se adivina desde los cuatro primeros compases, por los acordes del violín solo, una especie de arco de triunfo desde el que se llega a la introducción breve y de íntima solemnidad para abocarse al Presto con su compleja escritura y enervante expresividad, un detalle carismático de la sonata sobre el que se sostiene toda la composición, aunque más de algún curioso crítico denunciase la falta de equilibrio de su conjunto, página en esencia, arrolladora por su personalidad. El Andante con variazioni es una página construida en torno a un tema sencillo cuya ternura recuerda al vago lirismo de la Patética, pensado precisamente en forma de variaciones, con una primera, una segunda y la cuarta, muy enriquecidas por la calidad de sus ornamentaciones; el Presto final, pertenecía en un principio al Op. 30, nº 1, y fue recuperado por su excesivo virtuosismo, acercándose al estilo de sonata de aire impetuoso. El autor, por el devenir de los acontecimientos y las opiniones más comunes, pretende distanciarse de sus compañeros de generación, ratificado en las reseñas aparecidas en el Allgemeine Musiklisches Zeitung, y para Riezler, esta sonata, completamente madura, sería fruto de horas de enorme tensión, la misma que irradiaba de la Heroica; el Andante puede considerarse el modelo perfecto de variación figurativa por el sentido que utilizamos en la pintura, que se pone de manifiesto en los rasgos más esenciales.
Maurice Ravel-Pièce en forme de habanera M. 51- un compromiso curioso a propuesta  del cantante Amedée Louis Hettlich, destinado a sus alumnos y que se enmarca dentro de  los vocalices-études, un acercamiento a compositores como D´Indy, Paul Dukas o Reynaldo Hahn que con el tiempo, atraerá a los pianistas en otros enfoques y a otros músicos, además de al propio Ravel,  llegando hasta la Rapsodia española o las Sites auriculaires, para cuatro manos y para dos pianos, será curioso cómo evolucione según los diversos devaneos a consecuencia de los patrones de inspiración y el uso de melismas de modelos de referencia. La Habanera de Sites auriculaires, conserva el germen que se constará en obras posteriores, además de las influencias ya recibidas de Chabrier, quien le había ayudado en otras aventuras en tiempos primerizos, un previsible homenaje a una Iberia que pervivía en sus ensoñaciones, por influencia familiar siendo verdad que aparece una melodía de sensualidad lánguida e impregnada de nostalgia, a la que se añaden otras audacias como acordes tensos y cerrados; una actitud de la rítmica de la que sabrá sacar partido, quedando así como una proeza del atrevido entusiasta que recibía entonces influencias de Edouard Lalo, y Camille Saint- Saëns. La habanera para dos pianos, será obra que venga pareja con el Minueto antiguo y que estimulará a Ravel a convertirla en el tercer movimiento de esa apreciada Rapsodia española cuidadosamente orquestada.

Paul Schoenfeld (1949/2024), quien disfrazará su nombre con otros dos que oculta el suyo verdadero, ofrece Square Dance, tiempo final de una suite de inspiración folklórica y que incluye Samba; Tango y  Tin Pan Alley, compositor de Detroit, se formaría en la Leonard Bernstein School neoyorquina a partir de 1966, teniendo como maestros a Julius Chajes, Ozan Marsh y Rudolph Serkin, habiendo ampliado estudios en la Carnegie Mellon University, y en la Arizona University, grabó con el violinista Sergiu Luca la integral de sonatas  de Béla Barkók, y de sus obras, destacan Four parables, interpretada por la O. Sinfónica de Toledo (USA), con Jeffrey Kahane; el Trío con piano Café Music, que se transformará en Divertimento, obra que fue ofrecida por Leslie Shank (violín), Joshua Koestenbau (chelo) y el autor al piano. Fue premiado por la Cleveland University, en 1994,  antes de recibir un Pulitzer, en 2003, componiendo también una ópera que se titularía The marchand and the Pouper , para la Ópera de Saint Louis, y la serie de Ghetto songs, editadas por Naxos, y la Sonata para violín y piano, interpretada por Cho Liang Li y Jon Kihura Parker.

Ramón García Balado

Curso Airas Nunes: DÚO ARCO y Quinteto Invicta, en el CGAC

 Centro Galego de Arte Contemporánea, Santiago de Compostela Concierto en el Auditorio del CGAC , en las actividades del Curso Airas Nunes -...