19/02/2026

Cantos de paz e de libertade con la Banda Municipal y la Banda del CMUS

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Concierto en un mano a mano, entre la Banda Municipal y la Banda del CMUS, dirigidas respectivamente por David Fiuza Souto y Álex Valcárcel en el Teatro Principal- día 22, a las 12´00h-, para un programa que reparte obras de Thomas Doss- Friendship Fantasy y la Sinfonía nº 3 (of Freedom)- y de Jan van der Roost- Et in terra pax-, destacando en el director invitado con la formación del CMUS sus cualidades como profesional en su calidad de destacado fagotista y sus oficios cono docente, tras sus estudios en la Escola de Música de Xove, en Lugo, con Xan Carvallal, para continuar en el Conservatorio de Música de Villalba en la especialidad de fagotista, en la que lograría graduarse, ampliando prácticas orquestales en la Escola de Altos Estudos Musicais, de nuestra ciudad, con Carlos Otero, miembro de la Real Filharmonía de Galicia, siguiendo en labores con la Banda Municipal de Lugo, entre 2001/5, mientras se adentraba en los estilos camerísticos con el Quinteto Pentafonía. También había seguido estudios con Gezim Malas, en la Banda Sinfónica de A Coruña, con Cándido Fernández, en Vigo, con Pierre Olivier Martens, Hugo Kestmann, en Oporto y en la SMAE. Participó en masterclasses de Stephanie Wiinkler, Dag Jensen, David Fernández, José Luís Estellés y Elder Nebolsin.

Jan van der Roost, con obra en cartel,  es un compositor nacido en Duffel, Bélgica en 1956, y que ya desde sus primeros años de juventud se familiarizaría en repertorios que abarcarían en preferencia los instrumentos de viento, atendiendo con sumo detalle los matices de las armonizaciones, siempre al dictado del impulso creativo, recibiendo con precisión la profundización en el conocimiento de las artes relacionadas con este mundo musical que contribuyó a un desarrollo de las posibilidades de conexión entre las distintas artes, y que se reflejará ampliamente en su mundo musical. Obtuvo un Primer galardón de prestigio tras sus estudios en el Instituto Lemmens  de Lovaina, producto de ese intenso período de formación, en lo relativo a la práctica instrumental, una consideración que certificaba su competencia en el ámbito de la docencia musical. A partir del año 1979, ampliaría en los Conservatorios Reales de Gante y Amberes, que completarán una etapa necesaria de segura proyección internacional. Ejerció la docencia en el Instituto de Lemmens, compartido con sus labores en la Orquesta de Armonía. En 1999, fue nombrado profesor asistente del Instituto Sobi Tokyo y desde el año 2002, pasaría a la Universidad de Bellas Artes y Música de Nagoya, en Japón. Compositor y arreglista, elementos primordiales de su carrera hasta la actualidad, aporta conocimientos que contribuyen a la dinamización  de jurados en certámenes convocados en los distintos países europeos, en mérito de sus reconocidos conocimientos y por su versatilidad  contrastada. Colabora con orquestas de metales, en un repertorio que incluye solistas diversos en una búsqueda de un protagonismo requerido por la escritura de sus composiciones que abarcan un amplio espectro de recursos expresivos. Obras que conocerán registros discográficos de notable divulgación gracias a su emisión por radio y televisión y que tendrán su confirmación desde Alemania a  los Paises Bajos, Noruega, Italia, Francia, Singapur, Estados Unidos, Japón, Finlandia o Hungría.    

Thomas Doss, con dos composiciones para esta matinal, en un compositor beneficiado por su educación en un ambiente musical y nacido en una capital como Linz, de gran arraigo ya desde los tiempos del clasicismo hasta la actualidad, nacido en 1966, se graduó en el  Bricknerkonservatorium, de esa capital austríaca, la misma que asociamos con Wolfgang Amadeus Mozart, por su Sinfonía nº 36 en Do M. K. 425 (Linzer- Sinfonie), estrenada el 30 de octubre de 1783, cuando el autor frisaba los 27 años, y que para Mila sería como el alba, aún gris, de la última jornada del arte sinfónico. Puestos en efemérides, no dejaremos al margen el recuerdo de Anton Bruckner, del que en esta temporada la Orquesta Sinfónica de Galicia nos ofreció la Sinfonía nº 5, en Si  b M., dirigida por Josep Caballé y la Sinfonía nº 9, en Re M, con Thomas Dausgaard, versiones soberbias y temperamentales, ésta última escuchada en el Auditorio de Galicia y en el Palacio de la Ópera de  A Coruña. Thomas Doss, que tuvo la ocasión de dirigir con gran respuesta de los aficionados a la Banda Municipal de Bilbao, había ampliado sus estudios en Salzburgo y Viena, para reafirmarse en Los Ángeles y Maasticht, debutando con la Wiener Kammerorchester en 1988, preparando con ello la posibilidad de convertirse en músico con residencia en prestigiosos festivales de primer orden, entre los que no faltan certámenes operísticos, en calidad de compositor. Citaríamos convocatorias como director en la Brucknerorchester Linz; la  Philharmonisches Orchester Budweis; la Südböhmische Kammerphilharmonie; el Wiener Kammerchor; la Neue Philharmonie Franfurt; el Österriacheisches Ensemble für neu Musik, además de colaborar como arreglista y director de artistas como Harri Stojka, Chris de Burgh, Thomas Gansch, John Williams, Steven Mead o Christian Mauer. En su Mainz(Alemania); Musikunisersität Wien y la Anton Bruckneruniversität (Austria), completando con el Conservatorio especialidad de pedagogo, colaboró con Instituciones, como el Konservarorium Gent (Bélgica); la Universität Monteverdi, de Bolzano, en Italia. Fue galardonado con el Premio de Composición Heinrich Gleissner, de Los Ángeles, en 1989.

Para Beatriz Cancela Montes, en su trabajo La Banda Municipal de Santiago. Música en las compostelanas rúas desde 1848, editado por Andavira y el Consorcio de Santiago, los orígenes de la Banda, para entender su nacimiento, nos situamos en la década de 1840. En aquel momento Santiago contaba con la presencia de un Grupo de Milicia Nacional, con banda de tambores y música propia, que estaban sufragadas por la propia municipalidad, a través de cuotas de los vecinos, además de contar con un tercio de lo  recaudado en las funciones de Carnaval. Aunque el batallón no estaba en su mejor momento, en 1843 se hace pública la  necesidad de reorganizarla en unos meses más tarde, notificándose el desarme de la Milicia. Se le consultará al Consistorio si desea hacerse cargo de la Banda de Música, rechazando la propuesta y dejando a la ciudad  huérfana de agrupación musical propia, En contraposición, el Hospicio se encuentra iniciando una serie de acciones dirigidas a la consolidación del establecimiento con sede en el edificio de Bonaval, agrupada con reglamento interno en 1844, la historia posterior abundará en acontecimientos y sobresaltos.

Ramón García Balado

Maximilian Hornung: Un Elgar testimonial al chelo

 A Coruña - 13/02/2026


Maximilian Hornung
fue solista del Concierto para chelo en Mi m. Op. 85 de Sir Edward Elgar, completando programa con las Danzas sinfónicas de Sergei Rachmaninov, un chelista con fundamentos en el Stephan Gymnasium Augsburgo, y que tuvo como maestros a Eldar Issakadze, Thomas Grossenbacher y David Geringas, recibiendo galardones como el Concurso Alemán de Música y el ARD, con su trío, para proyectarse profesionalmente con la Bavarian Radio Symphony Orchestra (Munich) lo que se facilitó obtener un ECHO Klassics Prize y un Kunstförderpreis (2014), y colaborar con maestro como Bernard Haitink y Daniel Harding.

Case Scaglione, el director, fue alumno de Gustav Meier en el Peabody Institut of Music, antes de recibir las consideraciones de la Young Musicians Foundation Debut Orchestra de Los Angeles, mereciendo las atenciones de James Conlon, mereciendo el Conducting Prize, de la American Association at Aspen y la consideración de la Solti Foundation U.S., en su calidad de director, su carrera se consolidó con formaciones como la NDR Elbphilharmonie, la Brusselas P.O.; la Szczcin P.O.; la Dallas Symphony; la Lucerner Sinfonierorchester; la Württenbergerscher Kammerorchester Heilbronn, además de realizar visitas a nuestro país con la Orquesta de Castilla y León y la O. de RTVE.

Elgar -Concierto para chelo y orquesta en Mi m. Op.85-, última de sus grandes obras que se dio a conocer en Londres el 26 de octubre de 1919, teniendo como solista a Félix Saldmon, bajo la tutela del autor, probando con una plantilla más reducida y ligera, para esta composición que se resuelve en cuatro tiempos. Félix Saldmon (1888/1952), fue un chelista inglés con estudios en el Royal College of Music, teniendo como preceptor a Edouard Jacobs, probando ya desde joven como miembro del Cuarteto de Cuerda de Londres, con el que estrenará el Cuarteto en Mi m. y el Quinteto, de Sir Edward Elgar, una prueba de aptitudes técnicas para abordar una obra como el concierto que tuvimos en esta ocasión, con una diferencia de fechas relativamente estrechas, antes de trasladarse a los Estados Unidos en donde realizará lo más fructífero de su carrera, en calidad de solista, fundado entonces en 1937, el conocido New York Trio, con Carl Friedberg y Daniil Karpilovski, al tiempo que será un prestigiado profesor en el Curtis Institute (1925/42) y en la histórica Juilliard School neoyorquina (1924/52). Estamos con este concierto que pertenece a los años en los que culmina la serie del ciclo de songs Sea Pictures o lo más atractivo de sus trabajos camerísticos. Abría el concierto un Adagio moderato en el que el peso pertenecía al solista en forma de recitativo extenso para entregarse a un pasaje en Moderato, que permitió el discurso de una idea resuelta expresada en 9/8, en manos de las violas con respuesta del chelo, un a modo de lied ABA, en el que el detalle intermedio se proponían en 12/8, gracias a la participación del clarinete en Sol M. , preparando la entrada del solista con efectos en glissandi, y que permite el paso al Lento Allegro molto, también en forma libre sobre una orquestación puntillista en acentuaciones precisas sobre un detalle de cuerdas divididas y respuesta de los metales. Un Adagio en Si b M., mostraba un amplio desarrollo que terminaba descansando en la dominante, con un final de extenso melodismo. El Allegro ma non troppo, extenso Rondó distendido, modulaba sobre un detalle en Mi m., que facilitó una nueva idea de escala ascendente, que evocaba un claro sentido del humor, preparando el final en un sencillo episodio que nos traslada a la segunda frase del Adagio, para exaltar el diálogo entre el solista y la orquesta. Un marcado sentido del rubato y el uso del pizzicato tremolado, ayudó a inmiscuirse en la idea de Maximilian Hornung, quien añadió como bis el Prélude de la Suite nº 1 para chelo en Sol M. 1007, de J. Sebastian Bach.

Sergei Rachmaninov- Danzas sinfónicas, Op. 45-, obra con estreno neoyorquino (1941) bajo la dirección de Eugène Ormandy, también obra postrera del ruso, y compuesta tres años antes de su muerte, y que en previsión, otro sería el título que habría de llevar, tan sencillo como Danzas fantásticas resolviéndose en los tiempos: El Día; El Crepúsculo y Medianoche, pero el autor apostará por suprimirlos. Parte de esa música, acabará integrándose en un ballet incompleto, Los Escitas, que se había iniciado en 1915. Las danzas que nos afectaban, mostraron un lenguaje relativamente modernista, a tono con las estéticas de moda en aquel período, marcado por la expansión lírica permanentemente presente en el desarrollo de las obras que entonces firmaba, es decir, una orquestación notablemente nutrida, en la que sobresalía instrumentos que ayudaban a realzar el colorido sonoro impregnado por aspectos tímbricos, con efectos relumbrantes de campanillas y campanas, clarinete bajo, saxofón contralto, contrafagot, complejas percusiones, dos arpas y piano, una paleta de compleja disposición.

Eugène Ormandy (Jeno Blau) (1927/1985), en aquellos años ponía en atriles estrenos como Diversions on a theme, de Benjamin Britten; la Sinfonía nº 4, de B. Martinu o el Concierto para piano nº 3, de Béla Bartók. Había sustituido en 1931, a Toscanini en sus responsabilidades de música de radio, improvisando trabajos con la Philhadelphia Orchestra y la Minneapolis Symphonia. Rachmaninov, vivirían un período afortunado entonces, mientras completaba las Danzas sinfónicas Op. 45, ya que también culminaba las Sinfonías Segunda y Tercera; la Rapsodia sobre un tema de Paganini, para piano y orquesta, consiguiendo una brillante síntesis de su talento sinfónico y el enfoque de la vivacidad rítmica, dentro del colorismo conjunto en un perfecto equilibrio en su evolución que alcanzará puntos de encuentro con el Bartók, que asoma en la cercanía. El maestro Rachmaninov, coincidirá con Igor Stravinski, en Berverly Hills, aunque el entendimiento entre ambos no consiga frutos positivos, por lo que cualquier entendimiento quedará en entredicho. Morton Felman y John Cage, tras asistir a la presentación de la Sinfonía de Anton Webern con la New York Philharmonic, escucharon también las Danzas sinfónicas de Sergei Rachmaninov, en el Carnegie Hall, que completaban el programa con otras obras y de esa experiencia, coincidirán en la opinión propuesta por Feldman: Ha sido maravilloso ¿no?. Había comenzado una amistad que duraría de por vida.

El sinfonismo reencontrado del compositor ruso, deja registros como el que incluye la Sinfonía nº 3, junto a las Danzas sinfónicas, con la Royal Philharmonic, bajo la dirección de Andrew Litton, para la Virgin Classics y que también conocería la versión para dos pianos de Brigitte Engerer y Oleg Maisenberg, que editaría Harmonía Mundi. Tres tiempos desde el Non Allegro al Lento assai-Allegro vivace, con un Andante con moto (tempo di valse), en medio, con el emblema recurrente de una serie de texturas inestables y danzas de evocación ancestral.

Ramón García Balado

 

Maximilian Hornung

Orquesta Sinfónica de Galicia / Case Scaglione

Obras de Edward Elgar y Sergei Rachmaninov

Palacio de la Ópera, A Coruña

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-maximilian-hornung-un-elgar-testimonial-al-chelo-por-ramon-garcia-balado 

18/02/2026

Thibaut García: Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, con la OSG

Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto en el Palacio de la Ópera de A Coruña- día 20, a las 20´00 h-  en el que destaca el francés Thibaut García, interpretando el Concierto de Aranjuez de J. Rodrigo, dirigido por Roberto González-Monjas, completando programa con la Segunda suite de El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla y La Mer, de Claude Debussy. Thibaut García recibió consideraciones de la Guitar Foundation of America, la BBC Generation Artist y la Révélation Instrtumentale, de la Victoires de la Musique Classic (2019), fue alumno de Paul FerratOlivier Chasain y Judicaël Perroy, en el Conservatoire de Musique de Dance, en París, y en su trayectoria recibió invitaciones para actual en el Wigmore Hall (Londres), el Konzerthaus  Wien, el Théâtre des Champs Elysées, el Thaikovski Hall, de Moscú. Colaboró con artistas como Philippe Jarousky-con el que grabó À sa guitare-; Edgar Moreau, Raphaél Sévère, Marianna Crebassa, Anastasia Kabakina o el Cuarteto Arod. Graba con el sello Warner Classics/Erato desde 2016, y realizó registros como Bach inspirations; Aranjuez (2020), con el que ganaría el Choc Classics, el Diapason d´Or y el Gramophon Editors.

El Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, para guitarra y orquesta, es obra  de finales de los años treinta, perteneciente a su último año parisino y que estrenaría el insigne Regino Sainz de la Maza, una rememoración con temples ancestrales que rememora la nobleza de tan singular palacio del XVIII, tres tiempos desde el Allegro con spirito, con acordes de guitarra rasgueados en su entrada en forma repetitiva y en compás 6/8, para ceder protagonismo a la orquesta, a lo largo de todo su recorrido entre pasajes virtuosos y vitalidad rítmica. El Adagio, nostálgico y evocador, guarda un aire hispanizante entre arpegios y acordes del solista, que se repiten entre ornamentaciones, antes de alcanzar el tutti final, a través de una coda aplacible. El   Allegro gentile, la propia guitarra apunta a una temática popular, alternando compases  sumamente expresivos  como el central con tresillos de guitarra, recargados de arpegios en semicorcheas. La Historia  de nuestra vida, memoria de Joaquín Rodrigo y Victoria Kamhi, recordaba precisamente la realidad evolutiva de la obra: El Concierto de Aranjuez toma su título del famoso sitio real situado a cincuenta quilómetros de Madrid, camino de Andalucía, particularmente favorecido por los Borbones. Aunque este concierto es un trozo de música pura, sin programa alguno, su autor, al situarlo en un  lugar, Aranjuez, ha querido señalarle un tiempo: finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, Cortes de Carlos IV y Fernando VII, ambiente sutilmente estilizado de majas y toreros, de sones españoles de vuelta de América. El estreno mundial tuvo lugar el 9 de noviembre de 1940, en Barcelona por Regino Sainz de la Maza y la Orquesta Filarmónica de Barcelona, bajo la dirección de César Mendoza Lasalle. La guitarra, con una audacia sin precedentes, se opone a una orquesta formada por flautín, flauta, oboe, corno inglés, dos clarinetes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas y el cuarteto. En todo momento la guitarra es solista, pero la orquesta supone una verdadera delicia, siendo transparente, pero centelleante, en contante chisporroteo.

La segunda suite de El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla, para entrar en sesión, en principio un ballet en dos cuadros tomado sobre un libreto de María Lejarraga- la mujer en la sombra- y que nos traslada a un relato de Alarcón. Como Tricorne, estaría dedicado a los Ballets Rusos de Diaghilev, en el Alhambra Theatre (Londres), dirigidos por Ernest Ansermet, para un reparto de personajes que tendrá como protagonistas al Molinero, la Molinera, el Corregidor, la mujer del Corregidor, el Petrimetre, rodeados de una corte de vecinos y paseantes.  Falla y Diaghilev, se habían conocido durante la primera visita del segundo a nuestro país, llegando de inmediato la posibilidad de una segura colaboración. Previamente, Diaghilev había rechazado el uso de la música de Noches en los jardines de España, proponiendo así un nuevo proyecto. Al igual que El Amor brujo, este segundo ballet queda ubicado en Andalucía, pero sin mayores afinidades, siendo diferentes la atmósfera y el contenido. Falla-Massine-Picasso, habían dejado sello en el Tricorne o el Sombrero de tres picos- ambos títulos equiparables-, una fusión  de danza, música y diseño, danzando Massine el rol principal del Molinero. Tambores, trompetas y trompas en la orquesta, palmas en el escenario, castañuelas, gritos de Olé, y una voz en la distancia que anticipa los acontecimientos que van a ocurrir preceden al alzado del telón- al menos sobre el programa-, añadiendo el decorado de una terraza de un molino, con una parra, un pozo y una jaula con un pájaro, para recrear el espacio escénico. Los dos protagonistas principales, aparecen recreando labores cotidianas. Un aspecto de El sombrero de tres picos, que a otro nivel, aporta dos suites orquestales, una Segunda,  repartida entre la Danza de los vecinos (Seguidillas); la Danza del molinero (Farruca) y la Danza final (Jota), elección de los números más importantes- por un decir, en preferencia-, para una orquestación de  dos flautas, piccolo, 2 oboes , corno inglés, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, tuba, tímpano, percusión (tambor, tamboril, triángulo), piano e instrumentos de cuerda.  Diaghilev y Massine, habían tenido conocimiento del Primer cuadro de El Corregidor y la Molinera (título escogido para la pantomima), casi al mismo tiempo que el borrador de la partitura, fechada el 8 de agosto de 1916, y el borrador del Segundo cuadro, no fue terminado hasta el mes de diciembre, pero su contenido debió haber sido interpretado o mostrado a Diaghliev y Massine, pues al parecer el bailarín daría razones de las alteraciones que deseaba durante el año 1916. Cuando El Corregidor y la Molinera, se estrenó en Madrid, Diaghilev se encontraba en Roma, aunque podría verlo poco después, acompañado por Massine, en Barcelona. Falla entonces, tendría ciertas relaciones poco gratas con  él, por la tardanza de seriedad en sus métodos cotidianos. Stravinski, por su cuenta, trabajaba en Suiza en su obra Les Noces.

La Mer de Claude Debussy, obra que en su relación personal nada tendrá que ver con la de Turner o Monet, para quienes el mar, en todas sus manifestaciones era un aspecto crucial de su pensamiento sobre la luz y el movimiento, de todas las grandes obras del autor, es la que muestra con mayor claridad los beneficios de su acercamiento inflexiblemente meticuloso e hiperperfecionista a la composición, la importancia de su orquestación resulta manifiesta si la escuchamos con atención, especialmente en el primer movimiento  donde la articulación del diseño formal viene determinada por la orquestación, es como si el autor hubiera zarpado como hubiera hecho cualquiera, sin un claro itinerario en mente.  De l´aube à midi sur la mer- título original Mar tranquila en las islas Sanguinarias-, sugiere una progresión hacia la luz del mediodía a través de un desglose temático en dos grandes partes centrales con una gran coda; un tema cíclico aparecerá en medio esbozado por la trompeta entre diversas transformaciones. Cada parte suscita apuntes melódicos entre arabescos de flauta y oboe, en gradaciones sombreadas que se desembocan en un crescendo, evocación y reflejo de las olas y que se recupera al final con un aire solemne a cargo de fagotes, trompas y trombones, con un final imponente por su pleno melodismo.   Jeux de vages, se sobrepone al tiempo precedente de forma casi imperceptible por su fluidez que resume sus límites extremos, merced a una pluralidad de episodios y secciones un tanto sorprendentes, por su aire bastante animado lánguido y caprichoso en manos del clarinete, comenzado un desarrollo tomado de ideas anteriores, para entregarse a la trompeta con un protagonismo fundamenta que marca el momento de absoluta luminosidad intensa en forma de reexposición hacia la coda que se va diluyendo.  Dialogue du vent et la mer, danza en conversación dentro de un cambio de enfoque, cierre en este especie de tríptico, podrá asimilarse a la forma Rondó, con tres estribillos y dos estrofas encuadradas entre introducción y coda, especie de visión de un caos que presume furiosas fuerzas antagónicas impregnadas por el ímpetu del viento, para un tema cíclico que se manifiesta in crescendo, con una cascada de saltos cromáticos que insinúan esa tempestad, destacando un trino exultante de los instrumentos de metal que cierran con un golpe seco del timbal. Obra de larga gestación, había sido en sus bocetos una propuesta a Colonne, ofreciéndole la orquestación sobre la que estaba trabajando y a Durand, poco después con el título de los tres primeros movimientos: Mer belle aux îles Sanguinaires; Jeux de vagues y Le vent fait danser la Mer.

Ramón García Balado

17/02/2026

Philip Glass, por Kebyart y la Real Filharmonía de Galicia

 Santiago de Compostela - 13/02/2026



Actividad de (En) Foco con la RFG dirigida por Sebastian Zinka, para un monográfico dedicado a Philip Glass con las obras Company; el Concerto grosso- estreno en España-y el Concierto para saxofones. El Cuarteto Kebyart, está integrado por Pere Méndez Marsal, saxo soprano; Victor Serra Noguera, saxo alto; Roberto Seara Mora, saxo tenor y Daniel Miguel Guerrero, saxo barítono, grupo nacido en el entorno de la ESMUC, y que recibió el Premio BBVA de Música Montserrat Alavedra, y el Premi Palau (2016); Juventudes de España (2015); Orpheus Swiss; el International Franz Cibulka Competition (2019). Colaboraron con artistas como Nicolas Alstaedt, Xabier Sábata, Denies Varjon, Albert Guinovart, Joan Magrañé o Bernat Vivancos, contando con tres registros reseñables: Accents; Lectures diferents y un especial dedicado a obras de Peter Eötvös. El curso pasado se presentó en los proyectos de la Fundación Juan March, con Fantasía, que incluía obras de H.Purcell, Miquel Urquiza, Clara Schumann, William Albright y Joan Pérez Villegas. También fue frecuente su presencia el coliseos como el Concertgebouw (Amstertam); Musikverein Wien, Barbican Center, Festspielhaus Baden-Baden, la Schubertiada de Vilabertran y otros centros de importante relevancia. Su especial dedicado al 150 aniversario de Ravel, nos dejó un trabajo que incluía Le tombeau de Couperin, y la Pavane pour une enfante defunte, con arreglos barrocos de J. P.Rameau

Company, se recibió en versión para orquesta de cuerdas, obra en cuatro tiempos, en una serie de variaciones sobre un esquema armónico simple, sobre un centro tonal estático ornamentado con líneas interiores móviles y un curioso ritmo creado por las hemiolias en las voces superiores, con un final frenético y acelerado. El Concero grosso, encargo del Stadtische Kunstmuseum Bonn, era una obra breve en tres tiempos cada uno destacando instrumentos repartidos entre maderas metales y cuerdas, formando un conjunto sinfónico. El Concerto para cuarteto de saxofones- ya con el Kebyart en escena, un encargo para el Raschèr Saxophone Quartet, tendría cuatro tiempos en reparto entre los cuatro saxofonistas comenzando por una serie de frases largas a un segundo tiempo marcado por frases jazzísticas en perfecta conjunción con la orquesta y una continuación melódica que culminaría el final de pulso intenso. Para el bis, un detalle tomado en préstamo de J.P. Rameau.

Philip Glass, a la búsqueda de un cielo siempre transparente, probaría todo tipo de modelos y actitudes en su evolución creativa tras seguir los senderos de Louis Cheslock, en técnicas seriales; Nadia Boulanger, Darius Milhaud, William Bergsma, Vincent Persichetti y un largo ideario de referencias, aunque tardará en encontrar su línea de evolución que le llevará a encontrarse con sus compañeros de travesía dentro del llamado minimalismo, la vía que defenderán La Monte Young, Terry Riley, Steve Reich y otros que se apuntarán a esas dependencias estilísticas un tanto a su sombra, en las cercanías de los estilos más convencionales de semejante aceptación. El énfasis de tal minimalismo, se manifiesta en los bucles y capas que han hecho posible la imitación de otras corrientes en sus lindes. Un movimiento que distó mucho de ser unitario por las claras diferencias de planteamientos y posicionamientos en evolución de los que no estarán ausentes las formas enfocadas al gran público como es el caso de Einstein on the beach, del propio Philip Glass, obra pareja a la idea creativa de Robert Wilson, en su diálogo entre el mundo onírico y lo real, una suerte de iniciación a un lenguaje por su pretensión de crear una obra de no-acción, de no-decir, una fusión entre la exactitud y el ritmo calmo marcado por la puesta en escena. El diseño formal, puesto aquí en práctica, se basa en la repetición de pequeñas secuencias que varían gradualmente por medio de un sistema aditivo que tiene su origen en la música de la India. El material vocal que sostiene las secuencias, consiste solamente en el recitado de notas musicales y en la enumeración de una serie de cifras, con un proceso fácilmente discernible que sugiere ante el receptor como especie de juegos sin resolver. Un minimalismo el suyo, que cubre con creces su idea en el Cuarteto Segundo (Company), de 1983, en sus breves cuatro tiempos que se resuelven sin solución de continuidad, clave perfecta para comprender lo que desarrollarán en la serie de sus cuartetos como obras primordiales, a la par con una versión escénica sobre la poética de Samuel Beckett, y ya en su Primer Cuarteto (1966), anunciará una predisposición creativa en sus años de estudio e indagación en su etapa parisina, mientras seguía las atenciones de Nadia Boulanger en esta etapa de transición probando con una expansión del cromatismo la expansión de las disonancias como era previsible a la espera del mundo que le esperaba. Aparecerán así, una clara tendencia a esas músicas repetitivas, emparentadas con otras corrientes procedentes de mundos alejados y distantes, aunque previsibles, lo mismo que sucederá a otros compañeros de travesía, que por obvias razones seguirán trayectorias necesariamente encontradas, para beneficio de todos. Otra de sus aventuras en este espacio de las formas d cuarteto, será el Tercero, conocido como Mishima (1985), tomado de un filme realizado por Paul Schrader, en el que los movimientos se despliegan en breves tiempos y que ilustran la vida en sus diferentes aspectos, del escritor japonés, por lo que supone una respuesta de rechazo a formas tradicionales. Un paso inmediato, lo recibimos por su Cuarteto nº 4, Buczack (1989), un tríptico conmemorativo de gran amplitud y que supera en posibilidades a los precedentes por la utilización de recursos expresivos en la gama de ambiciones que se ratificarán en el Quinto Cuarteto (1991), un eslabón que vendrá a confirmar las ambiciones evolutivas dentro del género camerístico. El Concierto para Cuarteto de saxofones, supone el grado de sofisticación previsible en su carrera a la que se añade la obra en estreno, el Concerto grosso, compuesto en Berlín en 1992, con la figura de Ludwig van Beethoven, como necesaria inspiración, en el que cada tiempo está pensado para una familia orquestal diferente. El minimalismo surgido en la década de los sesenta, incluía a un grupo de creadores americanos que comenzaron a explorar las posibilidades de indagar sobre medios reducidos, limitándose a los elementos musicales más básicos, aunque todos ellos estuvieron influenciados por John Cage, en mayor o menor medida y para quedarnos con los personajes primordiales, habremos de fijarnos en La Monte Young, Terry Riley, Steve Reich y nuestro Philip Glass, siempre a la búsqueda de someterse al sobrepeso de John Cage. En aquellos inicios de este llamado minimalismo, el personaje más importante había sido La Monte Young, un creador que se había forjado en la Escuela de la Segunda Escuela Vienesa, dentro de las propuestas del Serialismo de aquel momento y particularmente bajo la influencia de Anton Webern, por la economía de texturas y la cualidad esencialmente estática del planteamiento de su obra. En su criterio estético, confesará que utilizaba la misma información, repitiéndola una y otra vez, aceptando que admiraba la música occidental anterior al Renacimiento y que usaba el éxtasis como un punto estructural básico en mayor medida que los sistemas musicales anteriores

Ramón García Balado

Material gráfico Ⓒ Igor Studio 

Kebyart

Real Filharmonía de Galicia / Sebastian Zinka

Obras de Philip Glass

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-philip-glass-por-kebyart-y-la-real-filharmonia-de-galicia-por-ramon-garcia-balado

12/02/2026

Helmuth Rillling y la Bachakademie, en cursos y conciertos

 


Tres convocatorias pudimos disfrutar de los cursos Internacionales de la Bachakademie en  nuestra ciudad, comenzando por la convocatoria de 1992, hasta completar en la de 1998, ya con nuestra RFG, como protagonista para el apoyo instrumental, destacando en el apartado docente músicos que siguen activo y con la ausencia sentida del clarinetista Manuel Juan. Para cada cita, obras concretas del kantor de Leipzig, a excepción de esta en concreto, que se ciñó al Messiah de G.F.Haendel, en la versión de W.A.Mozart.  Pero para iniciarnos en el año de aquella primera propuesta, recuperaremos la relación de datos escogidos de una serie de clases magistrales y conciertos, que pudieron seguirse entre los días 5 y 12 de septiembre, de 1992, en los que nos acompañaron dos de las formaciones a las que el maestro Rilling, primer titular de nuestra RFG, dio vida. Todo ello fue posible gracias al Ministerio de Cultura, la Fundación La Caixa y el Concello de Santiago. El cuadro de honor, estaba representado por el entonces ministro de Cultura, Jordi Solé Tura, y  Xerardo Estévez Fernández, como alcalde la ciudad.

Helmuth Rilling, se había formado en la Staatliche Hochschule für Musik, de Stuttgart, su ciudad natal, teniendo como principales maestros a  Hans Grischkat, Johann Nepomuk David y Karl Gerok, antes de perfeccionar estudios en en el Conservatorio Sta Cecilia, de Roma, con Fernando Germani. Excelentes fundamentos que le ayudaron a la creación en 1954 del Gächinger Kantorei Stuttgart, optando a personales planteamientos en cuanto a los repertorios a los que acabará entregándose, y cuando las llamadas corrientes historicistas llamaban a las puertas, permitiendo diversas alternativas en cuanto a los estudios sobre el material y las interpretaciones. Pasarán algunos años, antes de que en 1965, forme el Bach Collegium Stuttgart. En su trayectoria, dejará un espacio para compartir docencia con Leonard Bernstein, en 1967, en Nueva York. A partir de 1985, será profesor en la Staatliche Hochschule für Musik, de Frankfurt, en donde será responsable del Frankfurter Kantorie.

El grupo coral Gächinger Kantorei Sturttgart, pronto se consolido como formación de referencia recibiendo invitaciones para participar en festivales internacionales, remitiéndose en aquellas primeras experiencias a los géneros a cappella, preferentemente en los repertorios que iban del XVI al XVII e incluso al XX. Fecha clave, y con motivo del 300 Aniversario del nacimiento de J.S.Bach, interpretó en público la integral bachiana, desde las cantatas a los oratorios. Llevaron a registro la música vocal de Johannes Brahms.  El Bach Collegium Stuttgart, resultaría el complemento incuestionable para su acompañamiento, siempre bajo la estudiada supervisión del maestro Rilling y así, se irán sucediendo las invitaciones a los festivales de primer orden: Salzburger Festspiele, la Primavera de Praga, el Festival Bach, de Londres, Estrasburgo y ciudades que sobrepasarán el ámbito europeo.

Aquella temporada de gracia, había supuesto el primer gran reclamo compostelano en cuanto a  proyección internacional, una vez que se disponía del lugar propicio como era el Auditorio de Galicia. Un período propicio, como era estío tardío, y una selección de alumnado predispuesto a colaborar en las funciones requeridas, para las que se les exigía, tanto en canto como en dirección, un conocimiento de las dos obras requeridas, en concreto la Misa en Si m. BWV 232  (Kyrie y Gloria) y el Magnificat BWV 243. En los requisitos, la posibilidad de asistir como estudiantes activos (en últimos cursos de carrera  o profesionales en activo) o estudiantes oyentes y aficionados a la música con interés de profundizar su conocimiento sobre J.S.Bach.

El cuadro de actividades había comenzado el 5 de septiembre (sábado), con un ensayo sobre la Pasión según San Juan  BWV 245, obra de tendría su interpretación en el concierto de apertura, por ambas formaciones, en la que destacaron como solistas Juliane Banse-soprano-, Cornelia Kallisch-contralto-, Michael Schade- tenor (Evangelista)-, Oliver Widmer- bajo-, Anton Scharinger-bajo-, en una sesión a la que precedió una visita comentada a la ciudad.  Al día siguiente, se convocaron las pruebas de admisión para los alumnos matriculados del curso sobre las obras destinadas a trabajar, es decir, la Misa en Si m. BWV 232 y el Magnificat BWV 243, destinado el lunes a un concierto comentado sobre el Kyrie de la Misa en Si m. BWV 232 . Entre horarios de mañana y tarde, se mantendrían todas las actividades que en la jornada del martes, día 8, pondría mayor atención en el concierto comentado, el Magnificat BWV 243 y que el miércoles se centraría en el Gloria I de la Misa en Si m. : Gloria y Domine Deus.  Pauta que seguiría el jueves con el Gloria II: Qui tollis y Cum sancto spiritu. El viernes, día 11, nuevo ensayo sobre la Misa en Si m., con coro y orquesta, previo a la recepción oficial a media tarde.  El sábado día 12, culminación con la Misa en Si m.  BWV 232, de la que fueron protagonistas el Gächinger Kantorei Stuttgart y el “Bach Collegium Stuttgart, arropando a los solistas vocales: la soprano Juliane Banse, la contralto Cornelia Kallisch, el tenor  Jörg Dürmüller y el bajo Anton Scharinger, con la dirección del maestro Helmuth Rilling

En el cuadro de profesores, el violinista Georg Egger, que había sido concertino de la O.C. Heilbronn-Würtenberg  y ejercía la docencia en el Conservatorio de Música de Bozen;  el clavecinista Michael Behringer, especializado en acompañamiento de lied y con masters con F.L. Tagliavini, H.J. Erhard y J. Schonnleitner (cembalo y órgano); el trompetista Hannes Läurin, alumno de Robert Bodenröder en Freiburgo  y  primer trompeta de la NDR Sinfonienorchester;  el oboísta Ingo Gotirzki, solista de la O.S. de Basilea, la O.S. de la Radio de Frankfurt y miembro del Merlin Ensemble; el flautista  Jean-Claude  Gérard, solista de la Staatsoper de Hamburgo  y del Festival de Bayreuth y profesor de la Hochschule für Musik de Hamburgo y el chelista Francis Gouton, alumno de Maria Kliegel, Pierre Fournier y Janos Starker, miembro de la Wuttenberg Chamber O., de Heilbronn y del State Theater, de Stuttgart. Relación docente que completarían Cornelia Kallisch (soprano y contralto) y Aldo Baldin (tenor y bajo).

La Real Filharmonía de Galicia se había presentado en su sede el 25 de septiembre de 1996, bajo la dirección de Helmuth Rilling, con un programa que ofrecía la Sinfonía nº 25, en Sol m. K. 183, de W.A. Mozart; el Concierto para violín y orquesta (A la memoria de un Ángel), de Alban Berg, en interpretación de Alyssa Park, y la Sinfonía nº 4, en Si b M.Op. 60, de L.v. Beethoven. Alyssa Park había ganado el Concurso Tchaikovski, de Moscú en 1990, antes de presentarse con formaciones como la O. C. de Lausana y la Sinfónica de la Radio de Saarbrücken y la Philharmonia de Budapest. Fue la segunda violinista en interpretar el Concierto para violín de K. Penderecki, tras su estreno con Anne- Sophie Mutter. Nuestro apreciado maestro Helmuth Rilling, llegaba a nuestra ciudad para hacerse cargo de esa gran responsabilidad, después de haber seguido las docencias de Hans Grishkat, Johann Nepomuk David y Karl Gerok, ampliando escuela en el Conservatorio Sta Cecilia de Roma, con Ferando Germani, en 1954, fundó el grupo coral Gächinger-Kantorei, antes de ampliar en 1965, con la Bachakadmie Collegium, de Stuttgart. En 1977, se convirtió en director de la Coral Gedächtniskirche, de Stuttgart, a partir de 1981, le veremos como director de la Internationale Bachakademie Stuttgart, tras ser vicepresidente desde 1978, de la Neue Bachgeselleschaft, dedicada a J.Sebastian Bach, una sociedad  fundada en 1900, y con sede en Leipzig.

Ramón García Balado

11/02/2026

Maximilian Hornung: Concierto para chelo, en Mi m. Op. 85, con la OSG

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto en el Palacio de la Ópera de A Coruña dirigido por Case Scaglione en el que Maximilian Hornung será solista del Concierto para chelo en Mi m. Op. 85, de Sir Edward Elgar, completando programa con las Danzas sinfónicas de Sergei Rachmaninov- días 13 y 14, a las 20´00 h-, un chelista con base en el Stephan Gymnasium Augsburgo, y que tuvo como maestros a Eldar Issakadze, Thomas Grossenbacher y David Geringas, recibiendo galardones como el Concurso Alemán de Música y el ARD, con su trío, para proyectarse profesionalmente con la Bavarian Radio Symphony Orchestra (Munich) lo que se facilitó obtener un ECHO Klassics Prize y un Kunstförderpreis (2014), y colaborar con maestro como Bernard Haitink y Daniel Harding. Case Scaglione, el director, fue alumno de Gustav Meier en el Peabody Institut of Music, antes de recibir las consideraciones de la Young Musicians Foundation Debut Orchestra de Los Angeles, mereciendo las atenciones de James Conlon, mereciendo el Conducting Prize, de la American Association at Aspen y la consideración de la Solti Foundation U.S., en su calidad de director, su carrera se consolidó con formaciones como la NDR Elbphilharmonie, la Brusselas P.O.; la Szczcin P.O.; la Dallas Symphony O.; la Lucerner Sinfonikerorchester; la Württenbergerscher Kammerorchester Heilbronn,  además de realizar visitas a nuestro país con la Orquesta de Castilla y León y la O. de RTVE.

Elgar Elgar-Concierto para chelo y orquesta en Mi m. Op.85-, última de sus grandes obras que se dio a conocer en Londres el 26 de octubre de 1919, teniendo como solista a Félix Saldmon, bajo la tutela  del autor, probando con una plantilla más reducida y ligera, para esta composición que se resuelve en cuatro tiempos. Félix Saldmon (1888/1952), fue un chelista inglés con estudios en el Royal College of Music, teniendo como preceptor a Edouard Jacobs, probando ya desde joven como miembro del Cuarteto de Cuerda de Londres, con el que estrenará el Cuarteto en Mi m. y el Quinteto, de Sir Edward Elgar, una prueba de aptitudes técnicas para abordar una obra como el concierto que tendremos en esta ocasión, con una diferencia de fechas relativamente estrechas, antes de trasladarse a los Estados Unidos en donde realizará lo más fructífero de su carrera, en calidad de solista, fundado entonces en 1937, el conocido New York Trio, con  Carl Friedberg y Daniil Karpilovski, al tiempo que será un prestigiado profesor en el Curtis Institute (1925/42) y en la histórica Juilliard School neoyorquina (1924/52). Estamos con este concierto que pertenece a los años en los que culmina la serie del ciclo de songs Sea Pictures o lo más atractivo de sus trabajos camerísticos. Abre el concierto un Adagio en el que la palabra pertenece al solista en forma de recitativo extenso para entregarse a un pasaje en Moderato, que permite el discurso de una idea resuelta expresada en 9/8, en manos de las violas con respuesta del chelo, un a modo de lied ABA, en el que el detalle intermedio se propone en 12/8, gracias a la participación del clarinete en Sol M. , preparando la entrada del solista con efectos en glissandi, y que permite el paso al Allegro molto, también en forma libre sobre una orquestación puntillista en acentuaciones precisas sobre un detalle de cuerdas divididas y respuesta de los metales. Un Adagio en Si b M., muestra un amplio desarrollo que termina descansando en la dominante, con un final de extenso melodismo. El Allegro ma non troppo, extenso Rondó distendido, modula sobre un detalle en Mi m., que facilita una nueva idea de escala ascendente, que evoca un claro sentido del humor, preparando el final en un sencillo episodio que nos traslada a la segunda frase del Adagio, para exaltar el diálogo entre el solista y la orquesta.

Sergei Rachnaninov- Danzas sinfónicas, Op. 45-, obra con estreno neoyorquino (1941) bajo la dirección de Eugène Ormandy, también obra postrera del ruso, y compuesta tres años antes de su muerte, y que en previsión, otro sería el título que habría de llevar, tan sencillo como Danzas fantásticas resolviéndose en los tiempos: El Día; El Crepúsculo y Medianoche, pero el autor apostará por suprimirlos. Parte de esa música, acabará integrándose en un ballet incompleto, Los Escitas, que se había iniciado en 1915. Las danzas que nos afectan, muestran un lenguaje relativamente modernista, a tono con las estéticas de moda en aquel período, marcado por la expansión lírica permanentemente presente en el desarrollo de las obras que entonces firmaba, es decir, una orquestación notablemente nutrida, en la que sobresalen instrumentos que ayudan a realzar el colorido sonoro impregnado por aspectos tímbricos, con efectos relumbrantes de campanillas y campanas, clarinete bajo, saxofón contralto, contrafagot, complejas percusiones, dos arpas y piano, una paleta de compleja disposición. Eugène Ormandy (Jeno Blau) (1927/1985), en aquellos años ponía en atriles estrenos como Diversions on a theme, de Benjamin Britten; la Sinfonía nº 4, de B. Martinu o el Concierto para piano nº 3 , de Béla Bartók. Había sustituido en 1931, a Toscanini en sus responsabilidades de música de radio, improvisando trabajos con la Philhadelphia Orchestra y la Minneapolis Symphonia. Rachmaninov, vivirían en período afortunado entonces, mientras completaba las Danzas sinfónicas Op. 45, ya que también culminaba las Sinfonías Segunda y Tercera; la Rapsodia sobre un tema de Paganini, para piano y orquesta, consiguiendo una brillante síntesis de su talento sinfónico y el enfoque de la vivacidad rítmica, dentro del colorismo conjunto en un perfecto  equilibrio en su evolución que alcanzará puntos de encuentro con el Bartók, que asoma en la cercanía. El maestro Rachmaninov, coincidirá con Igor Stravinski, en Berverly Hills, aunque el entendimiento entre ambos no consiga frutos positivos, por lo que cualquier entendimiento quedará en entredicho. Morton Felman y John Cage, tras asistir a la presentación de la Sinfonía de Anton Webern  con la New York Philharmonic, escucharon también las Danzas sinfónicas de Sergei Rachmaninov, en el Carnegie Hall, que completaban el programa con otras obras y de esa experiencia, coincidirán en la opinión propuesta por Feldman: Ha sido maravilloso ¿no?. Había comenzado una amistad que duraría de por vida. El sinfonismo reencontrado del compositor ruso, deja registros como el que incluye la Sinfonía nº 3, junto a las Danzas sinfónicas, con la Royal Philharmonic, bajo la dirección de Andrew Litton, para la Virgin Classics y que también conocería la versión para dos pianos de Brigitte Engerer y Oleg Maisenberg, que editaría Harmonía Mundi.

Ramón García Balado

Cantos de paz e de libertade con la Banda Municipal y la Banda del CMUS

  Teatro Principal, Santiago de Compostela Concierto en un mano a mano, entre la Banda Municipal y la Banda del CMUS , dirigidas respectiva...