28/07/2026

Noia Harp Fest, en el Teatro Coliseo Noela, de Noia

 Teatro Coliseo Noela, Noia


Entre las actividades estivales de la RFG, nos encontramos con el Noia Harp Fest, que promueve Rodrigo Romaní y que nos invita a colaborar en  las mismas que se desarrollarán  entre los días 29 de julio  y 1, de agosto en el Teatro Coliseo de la villa a partir de las 20´30 h, una iniciativa de Rodrigo Romaní, que contará con la RFG y la dirección de César Ramos, para un programa que incluye obras de Edward Grieg, Pietro Mascagni, Teo Montero Rey y Mario Castelnuevo-Tedesco. Solista será el arpista José Antonio Domené, formado en el Conservatorio de Madrid, y que ya participó en sus labores con la O. Filarmonía de Oviedo; la Orchestre Philharmonie de Radio France; la Thürigen Philharmonie Gotha; la Orquesta del Teatro Regio di Torino; la Slovenska F.; la State S. de San Petersburgo; la O.S. do Porto o la O.S. de Massachusetts. Es miembro de la Asociación Española de Arpistas, amplía sus colaboraciones con el Teatro  Real o la Fundación Juan March, el Cadigan Hall, el Palau de la Música Catalana, o el Wigmore Hall. De sus trabajos destaca Per precaució, de Raquel García-Tomás, estrenada en el Teatro del Liceu; Diálogo con Joan Manen o el Concierto para arpa y Aires de España, con Davide Burani. Teo Montero Rey, tendrá Alén do azul, obra en estreno del compositor coruñés, con estudios en el Conservatorio Eduardo Martínez Torner, de Madrid y que recibió el Premio Melómano, de la SGAE y  que comenzó su carrera con la pieza Domine in furore tuo arguas me, embebido en las  tradiciones barrocas, destinada para voz de soprano con acompañamiento de piano, parte de las influencias le llegarían de Lili Boulanger y Alexander Scriabin, para llegar a otra obra como Vitam Aeterna,  con ostensibles influencias de Zoltan Kodaly y Alfred Schnittke. La obra es ganadora del Premio Internacional  de Composición  PortusApostoli 2026.

Pietro Mascagni- Intermezzo,  de Cavaleria rusticana- el nacimiento del verismo italiano, en esta obra, a pesar de ese carácter de punto de partida que define el estilo del género, se mantiene en el espacio de un drama lírico contenido en un acto, sobre un libreto de Giovanni Targioni Tozzetti y Guido Menasci, obrita que no tiene desperdicio, gracias a su concisión, para ser estrenada en el Teatro Constanzi de Roma, en 1890, logrando un Premio tras haber ganado el Concurso de la editorial musical Sonzogno, de 1888, Ya desde el preludio que marca la inspiración con la siciliana O Lola cha´i di latti la cammisa, que canta Turiddú, desde detrás de la escena, memorable creación de notable inspiración. Intenso resulta el dúo entre Santuzza y Turiddú, Tu qui Santuzza?. Muy interesante es el Intermezzi, que sabe marcar la pauta de posteriores obras parecidas que confirmamos en pasajes de un ópera,  que ha logrado un importante arraigo en certámenes de temporada.

Edward Grieg- Suite Holberg Op, 40 (en estilo antiguo)- una respuesta a la ciudad de Bremen, en 1884, que celebraba el bicentenario del nacimiento de un ilustre, Ludwig Holberg, pensador y escritor que recibirá el reconocimiento por su sentido del humor, quien se centró en esta obra para grupo de  cuerdas, fiel documento de su devoción por grandes clásicos barrocos, a través de sus formas de danza. El Preludio Vivace, aporta un talante solemne y de ritmo  animado que contrasta con la Zarabanda, un Andante en Sol de dulzura embriagadora, especialmente en el pocco messo por su diálogo con las violas; La Gavota (Allegretto) resulta de una ligereza manifiesta por la violas y segundos violines que responden al conjunto de la orquesta, antes de entrar en una mágica Musette (Poco più  mosso) , en dos partes . Así , nos encontraremos con un Aire Andante, en Sol menor, para preparar la entrada del Rigodón  (Allegro con brio), junto al delicado Pocco messo molto, tratado con decisión por los chelos en pizzicato.

Mario Castelnuovo- Tedescco– con el Concierto para arpa Op. 93 a- compositor italiano nacionalizado norteamericano, discípulo de Ildebrando Pizzett, en composición  y con E. del Valle Paz, en piano y que se dio a conocer con  su ópera La Mandragora, ganadora del Premio Lírico Nacional y con estreno en el Teatro La Fenice, de Venecia, en 1939, se vería obligado a exiliarse a los Estados Unidos, en donde sería profesor de composición en el centro de composición Los Angeles Conservatory of Music and Arts, dedicando sus labores creativas a la formación de jóvenes talentos, una corriente del llamado neoclasicismo emergente. Recurría con insistencia a la inspiración  grandes clásicos como Maquiavelo, Bacco in Toscana o la música para la escena en Saúl , de V.Alfieri, para Los Gigantes de la Montaña, de Luigi Pirandello, pero el grueso de su inspiración , lo encontraremos en William Shakespeare, como los 33 canti da Shakespeare, publicados en doce volúmenes y otra serie de oberturas, entre las que destacan Twelth Night , The Marchand of Venice, The Winter´s Tale, Julius Caesar, lo que le permitió obtener el Premio del Concurso de Campari; The Marchand of Venice, ópera en tres actos, tuvo su estreno dentro del Maggio Musicale Fiorentino, en 1961, dejándonos también composiciones sinfónicas y camerísticas que conocieron  una importante divulgación, entre las que caben obras concertantes para instrumento solista como la que hoy se elige, su concierto para violín, I Profeti fue estrenado por Haifetz y Arturo Toscanini en Nueva York, destacando como sello de identidad su escritura, dentro del género sinfónico y la claridad de los matices expuestos a lo largo de su obra.

Ramón García Balado

26/07/2026

The Rite Duo, de Peregrinos Musicáis, en el Teatro Principal

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Tercer concierto de Peregrinos Musicais de nuevo en el Teatro Principal con The Rite Duo-día 29, a las 20´00h-, con dos pianistas Marco Rinaudo y Stefano Visintainer, para un programa dedicado al piano a cuatro manos, con una selección de obras de especial relieve, destacando Ottorino Respighi, con piezas entre arias y danzas antiguas para laúd solo, de la Segunda suite y tres de las seis pequeñas piezas, de las que destacan una Romanza, el canto di caccia siciliano y la Canzone armena, una idea del talante creativo del compositor muy dado a la recuperación de antiguas danzas del Renacimiento, bajo un reconocido prisma de propio cuño. Piezas como la de Fabrizio Caroso: Laura soave, Balleto con gagliarda, Saltarello e canario (1581); Jean- Baptista Besard: Danza rustica (Allegro); Ignoto con Marin Marsene: Campanae parisienses o de Bernardo Giaconcelli (detto Il Bernadello), en una Bergamasca (1650). Será el autor quien nos deje una obra impagable como Los pinos de Roma, músico que destacará igualmente por sus largas giras, mientras mantenía en proyecto un Festival Respighi, en Amsterdam, etapa en la que se dejará atraer por la tentación de otra de sus obra señaladas, el Tríptico boticelliano (Primavera, L´Adorazione dei Magi y La nascita di venere). Sus transcripciones valen por la calidad e ingenio, lo que ayudó a convertirlas en detalles de concierto, por lo que se ofrecen con frecuencia cotidiana, en parte producto de sus viajes de día a día, todo ello tras haber compuesto la Rossiniana, que fue estrenada en Leipzig, que daría cauce a la muy conocida suite Gli Uccelli, destinada para pequeña orquesta que evocará músicas como el Preludio de Pasquini; La paloma, de Jacques de Gallot; La Gallina, de Jean O. Rameau o el Cuco, también de Pasquini, cuyo estreno se llevó a cabo en el Teatro Municipal de Sâo Paulo, bajo su propia dirección, un adelanto de la buena prensa que adquiriría la obra, en un período en el que trabajaba en transcripciones como el Preludio y fuga, en Re M. de Johann S. Bach, con estreno en Cincinnatti, bajo la tutela de Fritz Kreisler o la serie de Pasacalles, que suscitarían el interés de Toscanini, para el Carnegie Hall, neoyorquino.

Igor Stravinski, con Cinco piezas fáciles: Andante, Española, Balalaika, Napolitana y Galop., a las que se añaden las Tres piezas fáciles: March, Valse y Polka, modelo del carácter viajero del compositor ruso, apurado por una necesidad acuciante de ampliar perspectivas permanentemente, esas tres piezas fáciles escritas en Clarens entre 1914 y 1915, y las cinco piezas fáciles, pensadas para aficionados en ciernes como intérpretes  y sobre las que trabajó entre 1916/7, en Morges, estamos ante dos colecciones que se complementan perfectamente, por lo que no resulta extraño verlas juntas en un programa de concierto, ya que la primera tiene una mano izquierda fácil y la segunda, una mano derecha fácil, una de las manos tiene siempre una parte más elaborada y del conjunto de las ocho piezas, la Balalaika, era la preferida por el compositor, todas ellas serían orquestadas para formar las dos suites para pequeña orquesta. Stravinski había sido alumno de Nikolai Rimski- Korsakov, quien le ayudaría a enfocar su futuro ya desde el mundo del piano y nunca pasaría por un Conservatorio, como es perceptible en la mayoría de los músicos, un período de su vida, en el que componía estas obras, en el que completará la Sonata en Fa sost. m, que sería interpretada en las Veladas de Música Contemporánea, de San Petersburgo, antes de que se dedique a la composición de los Cuatro estudios Op. 7, andando el tiempo, nos encontraremos con obras tan curiosas como la Suite de Petruchska, una transcripción de su ballet, para Anton Rubinstein, en la que buscaba no solo reproducir  los timbres orquestales como los valores de la movilidad y las posibilidades armónicas del instrumento.

Francis Poulenc, la Sonata a cuatro manos, compuesta en 1918, y publicada al año siguiente, con la casa Chester, de Londres, obra en sus tiempos Prelude; moderé; Rustique, Naïf et Lente y Finale très Vite, tiempos breves ofrecidos con claridad y con una transparencia muy en la idea del compositor, admitiendo que sin duda, nadie había escrito mejor que Ernest Ansermet esta obra pensaba con un estilo melódico y armónico muy claro y conciso, a la par que desnudo y crudo que ayuda a aproximarnos al mundo creativo de Igor Stravinski, consecuencia de una profunda reflexión aunque animada al mismo tiempo por una forma muy francesa, quizás nos quedan en ella estilismos ravelianos aunque de manera distinta, gracias a detalles humorísticos que pueden proceder de Satie, que se aprecia en gran medida en el Finale très Vite, con pinceladas de cierto abandono en el sexto compás de Rustique que nos recordará a Chabrier, con reminiscencias de cancioncillas populares que le dan un punto de jovialidad.

Ferruccio Busoni  en una pieza de aspectos descriptivos, Finnländische Volksweisen Op. 271: Andante moto espresivo; Tranquilo y Vivace, estamos ante la serie de páginas importantes de los años de madurez y en el que se destacan composiciones como la elegida, entre las que tienen cabida las Improvisaciones sobre el Coral de Johann Sebastian Bach Wie wohl ist mir o Freund der Seele, permitiendo que surgiese también esta pieza para dos pianos Op. 271, las Tres Hojas de Album; Zurich; Roma o Berlín, que se acerca al estilo del Preludio del coral  Op. 289, Busoni destacará en todo momento como un gran pedagogo auspiciado por la creación de una Alta Escuela que terminaría reuniéndose en un fundamental trabajo con el nombre de Klavierübrung, aludiendo con ello a Johann Sebastian Bach, que se completaría en diez partes, destacando las Cinco piezas breves para la práctica de la ejecución polifónica, de 1923.

Giuseppe Martucci, muestra su inmensa admiración por la ópera italiana, con Pensieri su´ll opera Un Ballo in maschera, de Giuseppe Verdi, ópera que en su momento arrastraría importantes problemas con la censura en el contexto de una Europa revolucionaria y aunque se inspire en un hecho real de la muerte de Gustavo III, de Suecia, la acción se había trasladado a las colonias americanas convirtiendo al rey en Riccardo, gobernador de Boston. Costumbre reciente introducida en Inglaterra, era jugar con el retorno de la acción a Suecia con los nombres verdaderos de cada uno de los personajes. Una ópera que no representa un avance significativo en su producción, pero resulta una de las mejor estructuradas y equilibradas, en la que ningún pasaje resulta excesivo.

Ramón García Balado

Dúo de violines en San Martiño Pinario: Serguei Milstein y Alexander Arutjunian

 San  Martiño Pinario, Santiago de Compostela


Concierto de Peregrinos Musicais, en San Martiño Pinario- 20 h.- con el dúo que forman el francés Serguei Milstein y el portugués Alexander Arutjunian, con un selecto programa de obras camerísticas para esa agrupación, una sesión en invitación abierta para los aficionados a los estilos cásicos. En su frontispicio la declaración de intenciones según propuesta propia: Desde la Chacona de Johann Sebastian Bach hasta la modernidad de Sergei Prokofiev, un concierto que propone obras de Ludwig Spohr, Nicolò Paganini, Eugène Ysaÿe o Reinhardt Gliere, que muestran las distintas manera de entender el instrumento: el diálogo entre dos violines, la expresividad solista y el virtuosismo llevado a su máximo esplendor.  Ludwig Spohr- Dúo concertante nº 1 (Allegro)- uno de los primeros representantes del Romanticismo alemán según el espíritu de F. Schubert o F. Mendelssohn, siendo su estilo una expresión que se encuentra muy ligada con los modelos de la época, un violinista y director de orquesta con profunda formación violinística tras ingresar en la Capilla de la Corte del Conde de Braunschweig, para pasar a ejercer una vida profesional cuando fue nombrado director de orquesta del Theater an der Wien, en donde estrenó su Fausto, que sería representada en Praga. Importante éxito conseguiría con su Concierto para violín Op. 47, (In modo di scena cantante). En el espacio camerístico, sus obras por excelencia serían los 4 cuartetos, que siguen la estela de las obras vienesas como el Octeto o el Noneto, siendo el padre de una escuela alemana dedicada al violín, por su gran personalidad. El punto a seguir, lo recibiremos a través de un monumento cumbre, la Chacona, de Johann Sebastian Bach.

Serguei Prokofiev, nos llevará de la mano con su Sonata para dos violines Op. 56: III (Commodo quasi  Allegretto), ese tercer tiempo que se trata de un gracioso Intermezzo ensoñador y refinado por su sonoridad y su resolución rítmica, que se sobrepone a la intensidad del trazo. Prokofiev deja ver la libertad que concede a sus intérpretes al elegir la opción con sordino o no, alegando que David Oistrakj debía ponerla así ¡Pero Dushkin no! La complejidad de las líneas llega incluso hasta proponer un coro a tres voces, mientras que las tonalidades evolucionan de Si M., hacia los refinamientos de Do sost. m. y las certidumbres de Mi M. Esta partitura de apariencia clásica, casi una Sonata a tre, se escribió en París en el otoño de 1932, sin que mediase el hecho de un encargo aunque resultase clara la intención de que se tocara en el Tritón, a la vez que otras obras rusas firmadas por Miaskowski y Dmtri Shostakovich, tal cual lo hicieron Dushkin y Soétens, el  16 de diciembre. La idea le planteó Prokofiev, en forma de desafío. Esta sonata fue estrenada en Moscú por dos violines del Cuarteto Beethoven Dmtri Tsyganov y Vasiili Chirinski, el 27 de noviembre de 1934.

Eugène Ysaÿe- Sonata para violín solo nº 6-, obra que suscitó el interés del gallego Manuel Quiroga, talento de reconocido prestigio universal, que con justicia, el Cuarteto que lleva su nombre, lo hace por rendir un homenaje dedicado a su memoria, esta Sonata sexta, está en Mi  M. y nos recuerda las desventuras padecidas por el violinista, interrumpida trágicamente por un accidente, cuando contaba 46 años, pero permitiendo que la obra alcanzase una celebridad inmediata. Como de costumbre Ysaÿe trató de adaptar su escritura a la técnica y personalidad del dedicatario, por lo que se trata de una especie de Capricho español de la mayor brillantez según podemos esperar, obra de un solo trazo pero de contenido y de tono más externos que los de la Sonata nº 5,  titulada Pastoral. La serie de las seis sonatas para violín solo, ofrecen obras en un solo movimiento con reflejo en la técnica moderna que suponen la síntesis violinística de interpretes excepcionales, de los que él es puro modelo de referencia, un reto que no deja de tentar a los intérpretes actuales.

Nicolò Paganini- Capriccio n º 17- del conjunto de sus Caprichos Op. 1, escritos a partir de 1802, y editados por Ricordi  de Milán, en 1820, la serie de estas obras son fragmentos de conciertos brillantes y variados, a la vez que estudios transcendentales que tratan de todos los problemas inherentes a la técnica del violín, no sin cierta poesía y con una soberbia imaginación en especial en cuanto a la escritura de la técnica, un reto en toda la extensión del término que en lo que comprobamos en los números 16 y 17, en Sol m. y en Mi  M., resultan una antelación estética del que seguirá, en Do M. cuya entrada de Corrente nada tiene que ver con la Corrente clásica. Al compositor no le faltará imaginación para probar con el género de las Sonatas para violín y guitarra, también editadas por Ricordi,

Reinhold Glière, en una selección de los Doce dúos para dos violines, músico de larga vida y que se educó en un ambiente musical, por su padre Maurice Glière, que se había establecido en Kiev, como artesano de instrumentos y llegado posiblemente de Lieja, tuvo como maestros a Arenski y a Ippolitov- Ivanov, de procedencia judía conversa, obteniendo su licenciatura con una ópera en un acto Cielo y Tierra, sobre un libreto de Lord Byron. Llegó a ser director del Conservatorio de Kiev, tras un período como profesor y en alguna de sus obras, mostrará aspectos en común con Richard Strauss. Entre sus alumnos, aparecen Knipper, Lyatochinski, Miaskowski y A. Kachturian.

Ramón García Balado

24/07/2026

La pianista Ilona Timcheko con la clarinetista Jean Johnson: Horizontes Atlánticos, en el Teatro Principal

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Las actividades clásicas nos aportan dos conciertos clásicos en el Teatro Principal y otro en San Martiño Pinario, en formato de dúo, dentro de Peregrinos Musicias, comenzando en el Teatro Principal, el día 27 a las 20´00h, con la pareja que formarán la pianista Illona Timchenko y la clarinetista Jean Johnson, bajo el reclamo  de Horizontes Atlánticos, Illona, había hecho posible la dinamización de este festival de Peregrinos Musicais, en 2011,  entonces con las colaboraciones, entre otros, de la USC, el Auditorio de Galicia, la RFG, el Concello de Santiago, la Xunta de Galicia y una serie de participaciones comerciales en forma de patrocinadores, su coordinación había sido responsabilidad de Daniel Kordubaylo, miembro de nuestra RFG, además de las atenciones de Vladimir Spivakov, cabeza visible de Los Virtuosos de Moscú, Antón García Abril, de quien la pianista realizaría una integral de su obra para piano, llevada a registro monográfico, Antoni Ros Marbà y Maximino Zumalave, una aventura que alcanzaría un largo recorrido a lo largo de bastantes años.

El programa de esta sesión de tarde, nos reserva obras camerísticas, siendo alguna de ellas una verdadera sorpresa, por haber permanecido silenciadas en las programaciones de mayor audiencia. Gabriel Pierné, aportará la Canconetta Op. 19, una dedicatoria a Charles Turbaut, del año 1888, una  de esas obras de juventud cuando era alumno de Lavignac, Marmontel, H. Massenet y César Franck, en el Conservatorio de París, compartiendo aula con Claude Debussy y llegando a obtener el prestigioso Prix de Rome, de 1883, por su cantata Edith, antes de suceder a su maestro César Franck, en el órgano de Santa Clotilde, prestigiándose también como director de orquesta en los Concerts Colonne, en los que trataría con entusiasmo a compositores de su momento, como Igor Stravinsky o Maurice Ravel, aspecto que ampliará con creces en sus compromisos docentes. Su música de cámara se repartiría en dos períodos de importancia, el primero que incluye la obra reservada para esta velada, y un segundo que se realizaría entre 1916 y 1936, mostrando  en su música un destacado interés por este género, con ciertas influencias de su maestro César Franck. Para ejemplos, la Sonata para chelo y piano en Fa sost. m, Op. 46; las Variaciones libres y Final Op. 51; el Quinteto para piano y cuerdas Op. 41 o las Tres piezas en trío, para flauta, violonchelo y piano.

 


Jeanjean Maurice
(1897/ 1968), con Guisganderie, pieza con importante arraigo entre los músicos franceses, pieza trabajada a medias con su hermano, en forma  de curioso entretenimiento que llegó a calar entre los aficionados, y que sería una dedicatoria al clarinetista Henri Guisgand, este instrumentista y compositor, aprovechará sus cualidades para probar en el cine, el teatro y las artes escénicas, llegando a estrenar óperas ajenas con las que lograría éxitos importantes. James MacMillan, con From Galloway, músico profundamente impregnado por su raíces galesas de las que dejará constancia en la mayoría de sus composiciones, logró un reconocimiento ya en su juventud, en el Royal Concert Hall, de Glasgow, tras haber estudiado en la Durham University, con John Casken, preparando un período de éxitos con la Scottish Chamber Orquestra y el estreno en los Proms, por la ópera Confesión de Isabel Gawdie y también con Veni, veni, Emmanuele.  Los estilos sacros o sus proximidades forman parte de un importante legado que se mantendrá a su largo de su vida como compositor.

Maurice Ravel, con su Habanera, composición que siempre arrastró a interesados de las más distintas procedencias, el compositor que vendría de las obras para cuatro manos o para dos pianos, en el apartado de las Sites auriculaires (Parajes auriculares), el año de 1895, en el que abordará el Minueto antiguo y esta pieza para dos pianos que titulará Habanera. Sobre la pieza se dirá que contiene el germen de varios elementos que debían predominar en sus composiciones posteriores, y que la influencia de Chabrier le había ayudado a precisar; si la  Habanera constituye un homenaje a España, país del que siempre se sintió próximo, lo será como un homenaje ya que enconces veraneaba en nuestro país. Es verdad que hay una melodía de una sensualidad lánguida, impregnada de nostalgia, pero  también hay otras razones como las audacias de los duros acordes cerrados; destaca un ritmo de una inmutabilidad provocadora, con un pedal interior, que anuncia ya Gibet, de Gaspard de La Nuit, una indecisión tonal en la que se irisan los timbres pianísticos, una proeza del joven maestro que asombra a su público, sin duda más acostumbrado a inofensivas españoladas.

George Gershwin- Tres preludios- la serie de sus Preludios para piano, habían sido publicados bajo ese título en 1927, con una dedicatoria a  Bill Daly, aunque sus biógrafos acepten que hubo más, Los tres preludios han adquirido fama desde el mismo momento de su publicación, repartidos entre dos piezas rápidas que encuadran una más lenta, el Andante con moto, que anuncia una idea Agitato, después de una primera que se recibe como Allegro ben rimato e deciso, en esencia, un talante jazzístico por la peculiaridad mostrada en cada una de ellas, el autor de la Rhapsodie in Blue, había recibido un homenaje en toda regla en otro concierto ofrecido por Ilona Timchenko, en un arreglo de esta obra con el pianista Michael Dornner, un alarde de tratamiento de esta obra, ubicada en la cabecera de sus trabajos que también se constatan en sus comedias musicales o la serie inabarcable de sus song, con otra cumbre en Un americano en París

Ramón García Balado

Noia Harp Fest, en el Teatro Coliseo Noela, de Noia

 Teatro Coliseo Noela, Noia Entre las actividades estivales de la RFG, nos encontramos con el Noia Harp Fest , que promueve Rodrigo Romaní ...