27/05/2026

Entre Feldman, con el Ars Ensemble, en el Festival Resis

 Cidade das TIC, A Coruña


Concierto de clausura del IX Festival Resis de A Coruña, que nos cita en el Plató Virtual Cidade das TIC, en  A Coruña- día 30, a las  20´00 h.-, repitiendo como invitado especial Niño de Elche, quien colabora con su obra Entre Feldman, un mano a mano con Héctor Cavallaro, en esta cita que añade una composición del propio Morton Feldman, Voice and Instruments II, estreno en nuestro país, composición de su período intermedio , que había tenido como punto de inflexión su pieza For Franz Kline, en la que descubría combinaciones de timbres inéditas, ya en su etapa de gran proyección, en la que aparecen trabajos como el que se incluye en esta sesión, entregará aventuras como For Frank O´ Hara, destacada por su calidad de homenaje a creadores cercanos a sus ideas, oscilando entre una superficie estática, y movimientos rítmicos y melódicos, momento en el que será consciente de haber abordado los sonidos en el contexto atmosférico de gran oposición, por la propia evolución de las obras, pueden durar un espacio breve y controlado o desarrollo extenso, a veces imitando la técnica pictórica. Parte de su legado, acepta el silencio como materia fundamenta, y que se ratifica en obras como De Koonig; The Viola in my life o los Vertical Thoughts, el tono misterioso con el que podemos encontrarnos, más en los trabajos del período medio, se apoya en el empleo de dinámicas normalmente débiles, aspecto sobre el que siempre ha insistido, un tema que ayuda a resaltar los timbres instrumentales, forjando un complejo de tensiones que sorprende tanto al intérprete como al oyente. Los breves motivos, contribuyen a mantener una superficie plana, con un mínimo de contrastes.

Rebecca Saunders-Quartet, estreno en España y encargo del Festival RESIS- compositora que nos resulta familiar por las veces que escuchamos obras suyas,  como es el caso de Disclosure, había sido alumna de Nigel Osborne y Wolfgang Rihm, con el que decidió mantener una relación profesional más profunda, indagando especialmente en el espacio de los timbres, que le atraería por su complejidad y fascinación, un paso que la llevará a probar el magisterio de Galina Ustvoskaia, junto en un tránsito hacia la poética de Samuel Beckett, de quien tomará ideas para algunas de sus obras importantes, caracterizadas por un material de tonos limitados y una amplia complejidad tímbrica, dentro del ámbito de las resonancias y los extraños efectos creados por los instrumentos. Tiende a incluir largas explicaciones de los textos, en muchas de sus obras, confiando para tal realización, en las aportaciones del propio intérprete. Aquellos años primordiales con  Wolfgang Rihm 1991/4, habían tenido como sede la Hochschule für Musik Kalsruhe, tras haber asistido a la Universidad de Edimburgo. Había recibido galardones tan prestigiosos como el Ernst von Siemens, siendo la segunda mujer en obtenerlo, antes de participar en los cursos estivales de Darmstadt, y recibir la invitación  en Residencia, en el Konzerthaus Dortmund, y en el Festival de Música Contemporánea de Huddersfield, mientras que agrupaciones de relevancia le solicitan obras, como el Arditti Quartett; Klangforum Wien; Ensemble Remix; ICE; Ensemble Modern o Ensemble Musikfabrick.

Hugo Gómez Chao, con Arder, personalidad clave del certamen, dejó su impronta en la sesión de apertura con Capela Rothko, con el Gallaecia Ensemble Barroco y Kea Vocal Ensemble, ofrecida en el Teatro Rosalía Castro, entre barroquismos de D.Busxtehude; Carme Rodríguez, David Azurza y la emblemática Rothko Chapel, de Morton Feldman. Hugo es autor de obras que sentaron precedentes como Sol, quizás o nada, encargo de la Fundación SGAE y AEOS; Schattenhaft,  encargo de la RFG;  Icaro, también a propuesta  de la SGAE y AEOS, dirigida entonces por Otto Tausk, junto a obras de Poulenc y Johannes Brahms, un joven compositor que había tenido como maestros a David de Puerto, en sus comienzos, para ampliar con Beat Furrer, en la Künstuniversität, de Graz, posteriormente con Clemens Gadentätter, Sergio Luque, Friedrich Haas y Jesús Rueda, llegando a ser miembro en Residencia de Juventudes Musicales de España, pero importancia primordial, será la toma de responsabilidad de este Festival RESIS, en la primavera de 2019, con el que realizará una labor de consolidación de repertorios clásicos contemporáneos  a elegir, desde Luigi Nono, a Pierre Boulez, Gérard Grisey, Beat Furrer, Kaija Saariaho o Toshio Hosokawa, entre los que encuentran acogida compositores gallegos como Jacobo Gaspar, Ramón Souto o Hachè Costa, conocer a Beat Furrer, había sido uno de los encuentros más importantes de su carrera  en aquel período de asentar sus criterios y que supondría la idea de llevar a cabo la realidad de este Festival RESIS, también el acercamiento a la figura de Luigi Nono, quien animaría su iniciativa para encarar la composición. En la convocatoria del año pasado, había ofrecido en San Domingos de Bonaval, en Santiago,  Karst, con escenografía de Raquel Buj, junto a Consolation I, de Helmuth Lachenmann, otra de sus participaciones en RESIS, en interpretación de Evo Ensemble Arxis Percussion  Group, dirigido por Armando Merino y Virginia Guidi

José Manuel López López- Desde dentro-, compositor que nota la influencia clara del espectralismo a partir de sus contactos con los Laboratorios de Electrónica e Informática musical, aportes fundados en el análisis del espectro del sonido cuya aplicación de principios apunta a la aplicación de principios físico-acústicos, inherentes a la composición musical, que facilitan situar en primer plano diversos aspectos del timbre, o lo que es lo mismo, del interior del sonido, relacionados con la armonía, el ritmo o la forma. Un trabajo en relación con asuntos como el color, la resonancia y la creación de objetos sonoros híbridos, situados entre la armonía y el timbre, entre la frecuencia (la nota) y en ruido. Tras formarse en Madrid, en composición y piano, se diplomó en la Universidad de París, en la que llegó a ejercer la docencia, realizando el DEA del IRCAM y otras especialidades en composición, como las de electrónica e informática con Pierre Boulez, Luis de Pablo, Donatoni y Messiaen, entre otros,  siendo sus trabajos presentados en el SIMC, en la Int. Computer Music , además de presentar trabajos de referencia en la As. Française d´Action Artistique o en la Kujoyama Kyoto, siendo invitado a participar en la Cátedra Manuel de Falla (Cádiz), por esa vía, irán llegando obras como Lituus; Sottovoce; el Concierto para violín y orquesta; Viento de otoño; A tempo, de sus años primeros, hasta alcanzar momentos de gran aceptación, con obras como La noche y la palabra- sobre la conquista de México, sobre texto de Gonzalo Suarez, con seguridad,  el de mayor aceptación, junto a Le parfum de la lune; El arte de la siesta, llevados a registro por el Plural Ensemble, de Fabián Panisello, una formación que se hará cargo de importantes obras de su catálogo.

Ramón García Balado

Javier Perianes: Conciertos para piano de L.v. Beethoven

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Javier Perianes
como director y solista en el Concierto  de la OSG, en el Palacio de la Ópera de A Coruña- días 29 y 30, a las 20´00 h-, reservándonos tres conciertos para piano y orquesta: el Segundo en Si b M. Op. 19; el Cuarto, en Sol M. Op. 58 y el Quinto (Emperador), en Mi b M. Op. 73. En tal grado, le tuvimos con la RFG hace un par de temporadas, ofreciéndonos el mozartiano en Mi b. M (Jeunehomme K. 271 y el tercero beethoveniano en Do m.Op. 37. En Perianes resulta ejemplar su interés por tratar obras de los períodos más distantes, desde Blasco de Nebra, a Granados, Albéniz, Falla, Mompou, Monsalvatge o contemporáneos  como Sánchez- Verdú, tras seguir la estela de insignes pianistas como Alicia de Larrocha, Esteban Sánchez, Orozco, Achúcarro o Josep Colom, a los que se añaden Mª Joâo Pires, G. Sokolov, Lupu, Richter, Horowitz, Lipatt, Schnabel, Sofronitky o Michelangeli, y especial desde su período de asentamiento profesional con Daniel Barenboim, que siempre mostró por él una personal querencia. Siempre atento a la exploración de los recursos y los más precisos detalles en la búsqueda de los matices expresivos,  según épocas, autores y estéticas. En su relación con Barenboim, había sido determinante la mediación con Alfonso Aijón, mientras que en aquel período, también Elena Angulo, logró facilitarle una audición con el maestro, en una prueba camerística con la Orquesta West- Eastern Divan, en el proyecto Barenboim on Beethoven, en una grabación de las 32 sonatas para piano, en DVD, acompañadas por clases magistrales.

Concierto nº 2, en Si b M. Op. 19, estrenado en el Burgtheater Wien el 29 de marzo de 1795 con el autor al piano bajo la dirección de Antonio Salieri, antes de que la segunda etapa en Praga, le anime a un profunda revisión (1789), con la alteración del movimiento final, que quedará a la postre como definitiva, para su edición en Leipzig y en Praga. Opiniones habrá que le acepten como un epígono mozartiano, manteniendo con ello la personalidad del autor, al margen de otros aceptados como F. C. Neubauer, F. J. Freystaedler,  A. Ebbler o J.W. Hassler. El Allegro con brio, se divide en un primer tema rítmico y un consecuente melódico, entre curiosas modalidades expresivas marcadas por el piano con  detalles decorativos, que encontraremos por comparación en obras posteriores. El Adagio, conserva los elementos propios de la forma sonata, heredada de compositores del momento, en especial por el cuidado de su delicadeza, carente de un pathos desbordante, hasta llevarnos al Rondó: molto Allegro, que en su primera versión ofrecía un Rondó, en clave pastoral, casi con detalles mozartianos. La versión final, pudo haber surgido en una súbita inspiración, para llevarnos a un tiempo de aparente sencillez, aunque más innovador, para curioso analistas, un tiempo brillante y pleno de charmeur, expresado por su humor, del que volveríamos a tener noticia en otras de sus obras. El Rondó rechazado, sería editado como página aislada en 1825, en una puesta a punto confiada al compositor- pianista Carl Czerny, muy apreciado en la posteridad y receptor de los parabienes de Hummel y Moschelles, al parecer con la aceptación del autor. Para Tranchefort, será el menos apreciado de los cinco conciertos para piano, por su falta de madurez y sus vacilaciones. Rattalino verá en su Rondó: molto Allegro, un sesgo pastoril y algo jubiloso, pero sobretodo burlesco, respondiendo a una nueva y original concepción, en la idea de su evolución que se ratificará en obras posteriores.

El Concierto nº 4 en Sol M. Op. 58, supone la superación de parámetros anteriores culminando con ello las estéticas que hasta entonces regían, valiendo por su audacia del  sentido armónico además de una valoración de los temas desarrollados, destacando el teclado en su relación con la orquesta, en una ostensible pretensión de una búsqueda de fusión, alejándose de ideas épicas para ceder a una gama más refinada en su planteamiento, obra de un compositor en la treintena y que dará a conocer en Viena, en una audición privada en el Palacio del Príncipe Lobkowitz, en el Theater an der Wien, en un programa que incluía otras dos de sus sinfonías, la Quinta y la Sexta, sesión de la que se despedirá de su condición de solista, a  efecto, las personales cadencias serían efectivamente improvisadas, aunque tres del primer tiempo y dos del Rondó: Vivace, no serían redactadas hasta 1809, lo que motivaría por parte del autor a un comentario jocoso: Cadencia ¡pero sin caer! El Allegro moderato, se observa en la forma canónica de estilo sonata, de sonoridad íntima y melancólica de ambientación crepuscular, con un tema lírico y delicado y que suponía una auténtica innovación entre constantes cambios de atmósferas, suponiendo el Andante con moto un tema contundente e intenso enunciado por la orquesta, con respuesta contrastante del solista, remedando un enfrentamiento aparentemente desigual, hacia un episodio con talante de transición al Rondó: Vivace, definido por una entrada de la cuerda con respuesta del piano abocado  a una cadenza que precede a la coda. Para Boucourechliev, el Andante con moto, alcanza uno de los momentos álgidos de la obra, por el diálogo de ambos protagonistas, el piano y la orquesta, por su naturalidad impresionante y que hasta entonces, el compositor no había conseguido.

El Concierto nº  5, en Mi b M Op. 73 (Emperador) pertenece a un ño afortunado en el que también compuso su Sexta sinfonía, el Cuarteto Op. 74 o la Fantasía  Coral (Schmeichelnd hold) op. 80,  último de los dedicados a este estilo y que coincide con los acontecimiento de la Paz de Viena, una tregua de significado valor psicológico, en su destino a aceptarse como trabajo simbólico, marcado por ideario de perceptible platonismo y que se observa en su planteamiento musical, reforzando la idea de su envidiable homogeneidad. Kerman & Tyson, dirán que es con mucho, el más sinfónico de sus conciertos, ya desde los primeros compases en los que el solista precede a la orquesta. Obra que respeta la estructura tipológica, desde el Allegro que aporta temas curiosos desafiando a la orquesta hasta alcanzar un libre pathos festivo, pleno de indicaciones heroicas, un tanto extramusicales. El Adagio un poco moto, desplaza el tono del tiempo inicial, en beneficio de una idea lírica por la tonalidad que muestra, en su caso, con mayor atención a la sección de cuerdas, en enfrentamiento al ímpetu del solista, una renovadora idea que se confirma en el Rondó: Allegro, un ejercicio de frenesí  rítmico a lo largo de toda su extensión. El Emperador, fue estrenado en la Gewandhaus de Leipzig, el 28 de diciembre de 1811, con Friedrich Schneider, como solista y Christian Schulz, como director, antes de repetir en Viena un año después, con Karl  Czerny, llegando a producir actitudes encontradas. El autor no llegaría a interpretarlo, por sus acuciantes problemas de sordera.

Ramón García Balado

26/05/2026

Unha ollada sonora, con la Banda Municipal en As Praterías

Praza das Praterías, Santiago de Compostela


Concierto en As Praterías con la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira- día 28 a las 20 20´00 h.- para un programa que reparte un repertorio de compositores especializados en abordar trabajos para este tipo de formaciones, James L. Hosay y Alfred Reed, Ruperto Chapí, por pasajes escogidos de El tambor de granaderos; la opereta de Franz Lehar La viuda alegre y Alma de Dios, de José Serrano. Un puente desde los especialistas en trabajos para bandas como son el músico de Nashville (Tennessy), James L. Hosey, quien aporta su Persis Overtura, una página de corta duración y ambientación fantástica, una recreación de exotismos orientalistas con amoríos de por medio, verdadera especialidad de este creador especializado como copista en estas materias por sus compromisos profesionales que prácticamente ocuparon toda su vida profesional como Pershing´s Own, estrenado en Mashington D.C., a los que se añaden experiencias de colaboración con artistas como Patti LaBelle, Amy Grant, Reba MacEntire, Lee Greenwood, dejándonos una relación de títulos que resultan especialmente significativos: Across the Gurritvsk sound; Appomattow; Atlantic  Aventure, Harvos Park Holyday o Ice Breaker. Alfred Reed- First Suite for Band (1976), compositor también norteamericano, especializado en compromisos para banda, obras orquestales, arreglos de cuidado tratamiento, en los que no faltan obras corales o camerísticas, siendo apreciado por sus cualidades como director, logrando un importante reconocimiento en los años cuarenta, tras especializarse en la Juilliard School neoyorquina, donde tuvo como maestro a Vittorio Giannini, puente a su integración como miembro activo durante años en  formaciones como la 529 th  Army Air Force Band; el espacio en los oficios como arreglista de primer rango, le encontrará respondiendo a compromisos con cadenas como la NBC o la ABC, mientas ocupaba la responsabilidad de dirección de la Baylor Symphony Orchestra, en su centro docente, lo que le supondría la obtención de Band Master, además de recibir el Luria Prize (1959), por su Rhapsody for viola and orquestra. Amplió labores docentes en la University of Miami, en donde compartiría labores con Clifton Williams. Entre sus obras para banda, destacan A Festival Prelude; A Sacred Suite; A Northern Legend; A Jubillant Overture; In Memoriam, an elegy for the Fallen o Armerian Dances. Firts Suite for Band, en pieza en cuatro tiempos en su planteamiento inicial, con un vistos final colorista, un encargo de R.L. Holmes, para la Band Symphony Public School Edmond (Canada).

La Viuda Alegre (The Merry Widow), de Franz Lehar (1870/1948), maestro de la opereta que abordó esta obra sobre un libreto de Víctor Léon y Leo Stein, a partir de una comedia de Henri Meilac L´Ataché d´embasade, traducida al alemán por Alexander Bergen, con el título de Der Gesandts-Attaché, para ser estrenada en el Theater an der Wien, a finales de 1905, entre personajes tan chocantes como el barón Mirko Zeta , su esposa Valencienne, el conde Danilo Davilo Danilovich, Hanna Glavari, el vizconde Cascada, Raoult de St. Brioche, y su mujer Silviana, un embajador de pretensiones como Kromov, un generalito de cortos vuelos Pritschitch, y otra proles de divertidos secundarios como Loló, Dodó, Yu-Yú, Clo-Cló y Margot, para añadir la necesaria pimienta de imprescindibles contrastes cómicos. Lehar, había estudiado en el Conservatorio de Praga con Antonin Bennewitz y Josef Forster, enfocándose directamente al conocimiento de las tradiciones autóctonas de las formas arraigadas en los géneros escénicos y también a músicas para bandas militares, repartidas entre guarniciones de Eslovaquia, Italia, Hungría o los países de influencia alemana, un trabajo que redundará en su enriquecimiento a la hora de componer canciones, marchas  militares, bailes de influencias diversas y otras curiosidades que comenzarán a dejar beneficios en su operita Kukuschka, que tendrá una segunda versión como Tatiana, su carrera se acabará repartiendo entre Viena y apacibles lugares como Bad Ischl, en donde residió hasta el final de su vida. En cascada, se fueron conociendo operetas Wiener Frauer, en el codiciado Theater an der Wien; Rastelbinder, cargada de melodías folklóricas locales; esta Viuda Alegre (1905), que le garantizó un éxito internacional; Das Fürstenkind; Amor gitano; Eva; siempre con cuidados tratamientos en lo relativo a estos estilos que le convertirán en patrón a seguir. Operetas como Federica; Paganini; El Zarewich; El país de las sonrisas; Giuditta; trabajos entregados para conservar su fidelidad a un público entusiasta, pensado igualmente en el inmenso apoyo recibido por su amigo Richard Tauber,  a quien sería dirigidos los papeles de tenor de personales dotes interpretativos. No faltaría espacio para responder a otros compromisos profesionales como el cine o ramilletes de canciones para simple entretenimiento, en especial las bailables sin mayores pretensiones.

Ruperto Chapí- El tambor de granaderos- zarzuela cómica sobre un libreto de Emilio Sánchez Pastor, estrenada el 16 de noviembre de 1894, en el Teatro Eslava, de Madrid, destacando entre sus virtudes un gracioso preludio, una escena para coro, con tenor cómico, un terceto entre dos tiples protagonistas y un bajo. Sobre la música acabará dejando una impresión notable, valorando en especial su obertura ya desde la noche del estreno, pero en el conjunto de esta zarzuela, acabarán destacando otros números como el coro y escena de la sopa Cuando  tardan los frailes; el terceto de Don Pedro, Gaspar y Luz Oficial, su Majestad, el Rey don José Primero; los coupléts del tambor, En haciendo rataplán, yo no sé donde a las hembras; el coro,  pasodoble y escena de la jura ¿Qué sucede que las tropas van a formar? El número 5, couplets de los milagros Érase un labrador muy devoto, y la continuación con el cuarteto del exorcismo ¿Qué le pasa Jesucristo, que se pone Luz así?  Es el preludio el tema que aporta un enganche de postín, mostrando en la zarzuela una notable habilidad  en la confluencia de los temas y en la mezcla de ellos, culminando en los coupléts de Rataplán una atractiva ambigüedad en la primera parte. Una plaza pública, en medio de la ocupación francesa, nos pone al tanto en el comienzo, con el grupo de mendigos frente al cuartel de Granaderos, para una propicia recreación de ambiente, mientras esperan esa sopa diaria que el lego les traerá.

José Serrano- Alma de Dios- compositor nacido en Sueca (Valencia), tuvo una esmerada educación recibiendo sus primeras experiencias en el entorno familiar por su padre, director de banda, llegando a probar con una obra suya en el Teatro de Sueca, una revista satírica en valenciano Un poble de la Ribera, con libreto de su amigo Francesc Roig, que tendrá continuidad con ¡Alerta, qu´es estudiants! El período de obras desde el año 1907, acapara una serie de cinco importantes zarzuelas, las cuatro primeras llevadas a escena en el Teatro Apolo de Madrid, con la colaboración de Thous y Cerdá, como La banda nueva, mientras colaboraba en trabajos musicales con Enrique Bru. Otras zarzuelas caben en este espacio final de su carrera, con libretos de Arniches o García Álvarez, La gente seria, sainete lírico o La suerte loca, calificada por los propios autores como pasatiempo cómico- lírico, un punto de transición hacía Alma de Dios, uno de sus espectáculos lírico-cómicos de mayor aceptación, que desde esas fechas, comenzará a distanciarse de sus compromisos obligados, y de gran arraigo, para abordar trabajos de la última etapa creativa como La alegría del batallón, estrenado en el Teatro Apolo, en 1909, o entretenimientos en la onda de la revista como El amigo Melquiades o Por la boca, muere el pez.

Ramón García Balado

Amandine Beyer, entre Händel y J. Christian Bach

 Auditorio de Galicia, Santiago  de Compostela

Círculo das Artes, Lugo 


La violinista en residencia de la RFG, Amandine Beyer, vuele a brindarnos tardes memorables, esta vez con obras de G.F.Händel, Karl Friedrich Abel y Johann Christian Bach- Auditorio de Galicia, día 28 a las 20´30 h., con charla previa de Conversando con…Sala Mozart 19´45 h-, antes de trasladarse al día siguiente al Círculo das Artes de Lugo- 20´00 h-, una violinista que hizo posible la creación del grupo Gli Incogniti, además de colaborar con la coreógrafa Anne-Teresa de Keersmaeker y con artistas como Pierre Hantaï, Kristian Bezuidenhout o Andreas Staier, ampliando esa labores con la formación del Kitgut Quartet, tras sus años de estudio con la Schola Cantourum Basiliensis, plaza en la que sucederá a su maestra.  El concierto que nos ofreció el pasado mes de marzo, resultó un pleno de sus apetencias interpretativas, ofreciéndonos un ramillete de obras significativamente expresivas, una suite de la ópera Naïs de J.P.Rameau, con característicos pasajes de danza y un final con una Musette pour les bergers et bergères; un concierto para violín de Jean-Marie Leclair, dentro del estilo de la escuela francesa; Georg Muffat, por el Concerto grosso  en Sol M. (Propitia Sydera), entre las tradiciones italianas y francesas  y una obra de un autor por descubrir, Justin Heinrich Knecht (1752/1817), con la Sinfonía Pastoral, en Sol M. (Retrato Musical de la naturaleza, composición con alternancia de estéticas fácilmente asimilables en ese período de transición.

George Friedrich Händel, aporta la Suite nº 1, en Fa M.HWV 348 , obra de las tres suites de sus Water Music, aquella serie de obras de obligado cumplido destinadas a un paseo por el Támesis, en medio de festejos y que se realizarían desde Whitehall y Chelsea, en un placentero disfrute, obras que enaltecerán la grandeza del compositor a lo largo de los siglos, partiendo del peso de la leyenda que limitaba las posibilidades del músico por sus dependencias profesionales con el elector de Hannover, de quien dependía en lo relativo a su libertad para semejantes menesteres y que supondría un grado de conciliación entre ambos, dejándole como rédito un beneficio mayor del que, en un principio, podía esperar. Para esas fechas, el elector de Hannover, podría asistir a una representación de su ópera Rinaldo, otra de sus obras escénicas que tendrán gran predicamento, en especial desde el asentamiento de las llamadas corrientes historicistas, gracias a los músicos que han hecho posible esa innovación, ubicando al autor en su justa dimensión. La Suite en Fa M. (Suite para trompa), se valora de forma especial por sus ejecuciones frecuentes en espacio abierto, compuesta por diez piezas, algunas con pasajes que llevan la mención de dos veces, o tres veces (una disposición instrumental que resultará modificable en cada ejecución), comienza con una Obertura  a la francesa, en su avance, un pasaje apacible que se aboca a un concertino en manos de oboe y violines, a los que suceden un Adagio e stacatto, un arioso, de oboe solo y cuerdas, auspiciando la entrada de un nuevo Allegro ostentoso sobre un tema destacado por un acorde perfecto ascendente. Un Andante que alterna entre trompas y maderas, que se oponen a las cuerdas, anunciando el protagonismo de un Allegro, en el que se intercala un trío en menor para cuerdas a solo, distanciándose de los tiempos anteriores, con  un Aria delicada y muy perfilada en su trazo, con un protagonismo de trompas, hacia un Minuetto expresivo, que facilita la entrada de una Bourré, típicamente francesa, que para el autor, debía ejecutarse tres veces, entre cuerda, madera y un tutti, muy expresivo, metiéndonos con holgura en una típica pieza de danza, una Hornpipe de raigambre inglesa, concluyendo la suite con un gran Allegro, en el que se oponen trompas, cuerdas y maderas, en medio de una actitud majestuosa.

Karl Friedrich Abel-Sinfonía nº 4, en Do M. Op. 17-, una saga familiar de talentos iniciada con Clamor Heinrich, músico de cámara del duque de Braunschweig, en Hannover, y autor de un tratado titulado Erstlige Musicalischer Blumen, maestro que tendrá continuidad con su hijo Christian- Ferninand, que fue chelista y gambista en la corte de Köthen. Karl F. Abel, nacido en Köthen, y que vivirá sus mejores años en Londres,  fue hermano de Leopold August, miembro de esa familia de considerable talento, destacando como gambista y compositor, y posiblemente alumno directo de J. S. Bach en St. Thomas, de Leipzig, pasando a ser integrante de la Capilla de Dresde, antes de trasladarse a Inglaterra, concretamente a Londres,  en donde dinamizará los prestigiosos Bach-Abel Concerts, tras darse a conocer como virtuoso gambista,  además de clavecinista y violista, había sido nombrado músico de cámara de la Sociedad de Conciertos más importante entre los años 1765/80, además de ocupar plaza como músico de cámara de la Reina Sophie Charlotte, poco antes de esa fructífera experiencia londinense que supondrá un hito en la historia de la música y que irradiará por distintos países europeos. Quizás, en el contexto de la familia Abel, será el que deje una impresión más afortunada.

Johann Christian Bach- obertura y suite de la ópera Amadis de Gaula, perfecto punto de encuentro con respecto a la  obra anterior, por la hermandad de ambos compositores, al igual que la Armide de C. Willibald Gluck, Armide de Gaula, obra de 1779, supone en plenitud un soberbio trabajo elaborado a través de un libreto ya utilizado por Lully, obra en cinco actos originales y que se conformarían en tres, de acuerdo con la tradicional forma francesa, teniendo al final de cada uno de ellos un estilo de divertissement. Sus recitativos se encuentran acompañados en su totalidad por la orquesta, de la que se hace un uso imaginativo, el autor aprovechó cualquier oportunidad para explotar el colorido instrumental, especialmente por su calidad de extensión en la escritura coral, recurso del que mostró sus cualidades virtuosísticas, con atención destaca en los números de ballet, impresionando precisamente por la escritura coral, curiosamente, ese compromiso entre el pensamiento italianizante y francés, puede dejar la impresión de resultar algo forzado, quedando en evidencia en especial, por la ausencia en la ópera de arias, propiamente en estilo italiano.

Ramón García Balado

21/05/2026

La voz de Ofelia: Luna Celemín y Christian Camino, en el IX Festival Resis

 Museo das Belas Artes, A Coruña


Concierto en el Museo das Belas Artes, de  A Coruña, dentro de las actividades del IX Festival Resis- día 24, las 12´00 h-, con la soprano Luna Celemín y el pianista Christian Camino, para ofrecernos obras de Wolfgang Rhim, Georg Crumb, J.Mª Sánchez- Verdú y Richard Strauss. Una soprano que trabajó con López Banzo, J.Company, Carlos Mena, Alberto Zeda o María Espada, además de realizar cursos de perfeccionamiento en los cursos de Amigos de la Ópera, de A Coruña, con Mariella Devia, Fiorenza Cedolíns, Carlos Mena o el añorado maestro Alberto Zedda, probando profesionalmente con el Ensemble Mattheus y con el grupo Concerto de Bozes, en Salamanca, en programas que incluían obras de Literes, S. Durón, C.F. Cesarini, A. Scarlatti o F.N. Fago. Con el Ensemble Mattheus,  seguiría los dictados de J.Christophe Spinosi.

Wolfgang Rhim, tendrá en programa 3 Hölder Gedichte y las Ophelia Sings, reclamo que nos lleva la plástica de John Everett Millais, cuadro de la Tate Gallery y verdadero manifiesto estético de la  escuela prerrafaelita, que abanderada Dante Gabriel Rosetti.  Rhim, compositor del que tenemos noticia con relativa frecuencia, dejó su sello irrenunciable en obras como Jakob Lenz, sobre la poética de Georg Büchner o en Die Veroberung von Mexico, una ópera que nos lleva a los desvaríos de Antonin Artaud, destacando un acentuado uso de los recursos expresivos del Sprechgesang, para mayor libertad de los intérpretes. George Crumb-The Night In Silence Under Many A Star-, una composición basada en la poética de Walt Whiteman, para voz y piano amplificado, integrada en el ciclo Aparition, un encargo de la soprano Jan DeGaetani, y de Gilbert Kalish, en 1981, músico norteamericano en la corriente de Nancarrow, muy centrado en la indagación de la pura belleza del sonido, reemplazando de forma un tanto personal la estructura tonal temática en beneficio de  un tejido armónico que surge de recursos tímbricos apenas perceptibles, entre atmósferas de una especial sutilidad, un interés por acentuar los matices extremos, siempre con la pretensión de seducir al oyente, en el conjunto de sus obras, sobresale el uso masivo de clusters, la inmensa variedad de timbres y dinámicas, al lado del cuidado de la amplificación de los instrumentos, junto a los efectos vocales y la imaginativa explotación de detalles puramente técnicos. Una obra de clara referencia, sería American Songbooks, para voz de soprano, en la que cobra protagonismo el piano amplificado, remarcado por una percusión de acentuado contraste, remitiendo a la tradición de los negrospituals.

José María Sanchez- Verdú-El buscador caminante- obra que ya tuvo presencia en certámenes de nuestro país y en el Carl Maria von Weber Musikhochschele Dresden,  con esta soprano acompañada por Yan Cai. Sánchez-Verdú, es uno de nuestros compositores de élite, por trabajos como Cuerpos deshabitados, sobre poemas de Alberti; Silence y Gramma o El viaje de Simorgh, encargo del Teatro Real, una inspiración entre sufismo y mística, procedente de la lírica de Juan Goytisolo, Las virtudes del pájaro solitario. Un relato de Carlos Fuentes, dará argumentos para Aura, una obra más hipnótica y etérea. La cultura árabe impregnó en buena manera, la evolución de sus tendencias creativas desde una perspectiva ancestral, ya desde su Cuarteto Nazarí. Para el autor, el oyente al que van destinadas sus obras, resulta primordial, la propuesta sonora le queda destinada. La música es una forma de comunicación, sin olvidarnos de las influencias de Darmstadt y de las vanguardias que afectaron a su desarrollo, un lenguaje que reconoce igualmente las estéticas centroeuropeas más avanzadas, que también encontramos en Adès. Adams o Turnage. Obra de apreciada consideración, fue Elogio del Horizonte, un concierto para clarinete y orquesta, un encargo para la ONE, con Joan Enric Lluna, como solista, y cuyo argumento había sido una velada dedicada a Chillida, un refinamiento sobre la plástica japonesa, donde un trazo en el vacío puede albergar una energía y un contenido realzado por profundas capas de óleo. Taqsim, fue otro de sus trabajos para la ONE, que dirigiría G. Pehlivanin, un salto entre Oriente y Occidente, obra que se anclaba en la cultura magrebí, y en un Festival del Mediterráneo, celebrado en el Palau de Les Arts, daría a conocer Qualia, dirigida por Zubin Mehta, compartiendo experiencias con Salomé, de Richard Strauss.

Richard Strauss, con Letze Blätter, sobre Hermann von Gilm Op. 10, una recopilación poética de ocho lieder, a los que se añadirá en 1974, Der hat´s getan, pieza de talante fúnebre, remarcado por la respuesta del piano. Grupo de Lieder entre los que podremos destacar Zueignun, de un fervoroso romanticismo, cuidadoso del protagonismo de la prosodia; Die Nacht, que refleja la ansiedad del amante ante la presencia de la noche; Nicht, remarcado por los cromatismos del teclado; Die Georgine, casi un pasaje operístico, con una línea vocal plena de pasión y lirismo, con largas líneas expresivas del piano; Gedulf, en el que asoman trazos armónicos uniformes dentro de un discurso musical inflamado, especialmente en su final; Die Verschwiegenen, una pequeña escena en un estilo de pinceladas satíricas y humorísticas del estilo Überbrettl (cabaret), de Ernest von Wolzongen; Die Zeittlose, breve en forma epigramática, en un arioso que se expresa como desencantado; Allerseelen, una pincelada schumanniana y nostálgica que impregna las vivencias más íntimas.

Vier Letze Lieder, de Richard Strauss, último período del compositor y conjunto de piezas emblemáticas, por la respuesta que tienen entre los aficionados, desde el año de su estreno, testimonio y memoria sobre textos de Hermann Hesse y un cuarto que remite a Eichendorff, generaciones literarias que no podían ser más opuestas, pero que encumbran al compositor a su más digna dimensión. En los amargos límites de la superación de las experiencias de la Segunda Guerra mundial. Frühling, resulta una entusiasta alabanza de la primavera, estación romántica por excelencia, lied estrófico en un canto transparente. September, la poética de Hermann Hesse, que cuida con detallismo su colorido otoñal, a través de modulaciones que nos trasladan hacia un estado de serenidad, tras asistir al paso a un rango de segundo grado, con respecto al anterior. Beim Schlafengehen, con una línea vocal de notable exigencia de tesitura, para entregarnos al lied Im Abendrot, el poema de Eichendorff, recuperando en cierto modo una presumible sensibilidad que nos acerca a Robert Schumann

Ramón García Balado

Entre Feldman, con el Ars Ensemble, en el Festival Resis

 Cidade das TIC, A Coruña Concierto de clausura del IX Festival Resis de A Coruña , que nos cita en el Plató Virtual Cidade das TIC , en   A...