13/07/2026

Dende as raíces por la Banda Municipal

 Praza de As Praterías, Santiago de Compostela


Concierto en As Praterías con la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira – día 15 a las 20´00 h., con obras de Bill Whelan, Alfred Reed, Dmtri Shostakovich, José Serrano y Pablo Luna, una aproximación a las formas musicales próximas a las tradiciones desde diversas perspectivas. Bill Whelan, con su pieza The Sevilla Suite, obra con un telón de fondo histórico relacionado con resultados relacionados con la relación de la rebelión irlandesa de 1602, y que tendría como personaje histórico a Red Hugh O´Donell, y su derrota en la batalla de Kinsdale, en su  enfrentamiento con Inglaterra, motivo de inspiración musical para el trabajo llevado a cabo por Bill Whelan, un proyecto que recibiría la acogida de la Expo´92, en el Teatro de La Maestranza de Sevilla. En el cuadro de músicos colaboradores, destacaron David Spillane, Mel Mercier, Mairead Wesbitt, Martin O´Connor, y la bailarina María Pagés, en el último cuadro del espectáculo, contando también con la participación de músicos Milladoiro como Pepe Ferreirós, Rodrigo Romaní o Nando Casal, la Orquesta de la Radio Televisión Irlandesa, dirigida por Alen Smalec,  en beneficio de una composición de perfiles épicos y reivindicativos, de acentuadas sonoridades con toda su amplitud.

Alfred Reed, un asiduo en las programaciones de nuestra Banda, nos ofrecerá las Armenian Dances, piezas de reminiscencias folklóricas tomadas de Komidas Vardabet (1869/1935), maestro de coro e investigador que pudo forjar sus estudios en la Frederick William University, de Berlín, mientras se dedicaba en profundidad al estudio de las tradiciones de su entorno cultural, músico que no pudo evitar una vida conflictiva por su actitud personal, lo que le obligó a trasladarse a Constantinopla a partir de 1910, una vida agotadora cuyo beneficio para la posteridad, serán la cantidad de publicaciones producto de su trabajo en el ámbito de la etnomusicología, tema que le convertirá en un maestro de referencia, con ejemplos referenciales como la serie de las Armenian dances, que tendrían excelente acogida para su divulgación gracias a los conciertos ofrecidos en el año 1972, por la University Band Simphonic Orquestra, un trabajo musical que suele ofrecerse en forma de suite repartida en dos partes, aprovechando la diversidad  de colores y timbres, que facilitan su discurso sonoro. Una forma de acercarnos a unas raíces folklóricas que, con fortuna, resultan ya familiares entre nosotros.

Dmtri Shostakovich- Folk dances-, para no perder comba en el contexto de esta propuesta, no acerca a otro compositor cuyas obras sinfónicas se incluyen con regular frecuencia por nuestras orquestas, especialmente por la Sinfónica de Galicia, en las temporadas que tuvo como titular a Dima Slobodeniuk, que en repartos sucesivos, puso a nuestro alcance una integral de su sinfonismo casi completo, del Shostakovich en repertorios como estas danzas folkóricas,se encuadra en esa serie de recopilaciones que han ido dejando trabajos como La suite para orquesta de jazz, que muy poco tiene que ver con la evolución de género arraigado desde sus comienzos en los Estados Unidos, evolucionando y transformándose a lo largo del siglo y que en esa suite, logrará un trabajo de gran aceptación en particular por su incorporación a la banda sonora usada por Kubrick, en La naranja mecánica, en el compositor ruso, conviene traer a colaboración dentro de las cercanías de estas danzas folkóricas, otros trabajos como Tea for two, un tanteo de tintes coquetos y resultones, que se convertirá en un capricho para los entretenimientos que nos descubrirán sus facetas como arreglista; la Obertura sobre temas rusos y kirguises, nos encontramos con ella en el mismo espacio de indagación sin una precisa asimilación a las corrientes musicológicas tan corrientes entre sus colegas de generación o las entregas comprometidas para el cine y el teatro, aceptando que nuestro compositor supo responder a la demandas frecuentes para esos estilos, dejando casi cuarenta trabajos para el cine, época en la que, por un lado recibía el reconocimiento oficial, pero por otro, no podía evitar frecuentes enfrentamientos por asuntos políticos, y sobre este tema, encontraremos trabajos para el teatro como La chinche, de Maikosvki ,  puesta en escena por Maeyerhold, y un soberbio Hamlet, de comienzos de los años treinta, una producción de Akirov, del que se acabará realizando una suite, de aquellos trabajos para el cine, podremos añadir La nueva Babilonia, un filme de Koniztsev y Trauberg; La juventud de Máximo; El retorno de Máximo; El camino de Viborg o La caída de Berlín, de los  que también realizará suites de divulgación, ejemplo de su notable dominio en este tipo de trabajos.  

José Serrano- El trust de los tenorios-estamos en un período de acercamiento a la opereta o la revista tras toda una vida en la que cuidará de estrenar espectáculos en el Teatro Apolo, dentro de la pervivencia del apreciado género chico, apostando por otras modas teatrales que parecían tentar las preferencias del aficionado común, urgían las prisas después del un período bastante fecundo con trabajos como La alegría del batallón, puesta en  escena en su querido Teatro Apolo, que sería calificado como un cuento militar, estamos en un año que prepara solapadamente la posible retirada  y para la ocasión, se apoyaría en libretistas como Arniches y García Álvarez teniendo como resultado El trust de los tenorios, precisamente con destino al Teatro Apolo, que subirá a escena el 3 de diciembre de 1910, ya metido precisamente en las lindes del género arrevistado, y que servirá de punto de transición a otra obra de perfiles similares, El palacio de los duendes, sobre un  jocoso libreto de Sinesio Delgado, partituras en general sencillas con números musicales pensados para un público que tampoco ambicionaba grandes espectáculos. Todavía conservará tiempo para una etapa posterior, en la que prestará sus atenciones a zarzuelas como La canción del olvido o La Dolores.

Pablo Luna- La pícara molinera-, zarzuela que se estrenará en 1928, en el Teatro Circo, de Zaragoza, y que un par de meses después, sentará sus reales en el Teatro Apolo, obteniendo con ella un gran éxito, producto de un trabajo notable de sus años de madurez y que admite el hecho de partir de un libreto de Alarcón, El sombrero de tres picos, el mismo al que recurrirían Manuel de Falla, aunque con las consabidas diferencias de resultados obtenidos, el compositor, aragonés de nacimiento, había recibido sus primeros estudios de violín con Teodoro Ballo, antes de recibir una beca que le permitiría ampliar en armonía y composición con Miguel Arnaudas, maestro de capilla de la Seo, procurando abrirse un futuro como músico de café y variedades, hasta llegar a convertirse en concertino de la Orquesta del Teatro Principal de Zaragoza. Dentro de su evolución artística le veremos como un artista que puede considerarse de transición entre el género chico y la opereta. Algo más joven que Amadeu Vives  y Lleó, no dejó de ser sensible a las influencias de los grandes maestros del momento, desde Manuel de Falla a Conrado del Campo, Joaquín  Turina o Jesús Guridi.

Ramón García Balado

12/07/2026

Concierto no Edificio CINC, da Cidade da Cultura con la Banda Sinfónica Galega

 Cidade da Cultura, Santiago de Compostela


Sesión de tarde la ofrecida por miembros de la Banda Sinfónica Galega, en pequeñas formaciones, la tarde del sábado para una velada de clausura del V Congreso Bandístico, a repartir con piezas elegidas del repertorio común a través de los ejemplos que nos ofrecían obras que lograron cierto éxito gracias al cine y más frecuentemente a esas corrientes dentro de lo que conocemos como Latin Jazz.  Un Quinteto de graves, prepararía la charla de clausura, con la Florentine March Op. 124, de Julius Fucik- en arreglo de John Martin, un músico arraigado en la tradición de las corrientes y herencias del Imperio Austrohúngaro, epígono pues de una época que pondrá un capítulo de despedida en la historia, compositor que también se daría a conocer por piezas dentro de este estilo- Entrada de gladiadores- además de tomarse personales licencias como lo que poco después se considerará como un free-lance, había sido fagotista del Teatro de la Ópera de Praga. Colega de generación, de músicos como Jaroslav Zevek, Frantisek Halas, Josef Hora, y otros tantos en un momento en el que también se sentirán a partir de 1927, las influencias artísticas, en que igualmente destacará J. Cocteau, y el interés por Duke Ellington o Louis Amstrong, Fucik, en su visita parisina, podría conocer a G. Enescu.   Lennie Niehaus- Keystone Chops-, un orquestador y arreglista, dinamizador del jazz en el mundo del cine,  había recibido influencias de Fats Waller y Charlie Parker antes de firmar una ostensible fidelidad al cine de Clint Eastwood, después de haber probado con cierta fortuna orquestando en los ochenta bandas sonoras para Jerry Fielding, Lennie de había integrado como saxo tenor en la orquesta de Stan Kenton, donde desarrollaría una fundamental trayectoria grabando algunos de sus registro de mayor relieve, para la tv, había realizado uno de sus aportaciones importantes por Lush Life, pero el cine le reconocerá por películas como Pale Rider, Ratboy, Bird, The Bridges of Madison County, Midnight in the Garden of Good and the Evil o Blood Work.  

Los Quinteto de viento tendrían el Primer movimiento para viento de Paul Taffanel, un flautista y director francés, que había estudiado con Dorus y después con Reber, en el Conservatorio de París, durante treinta años fue flautista de la Opéra Comique y también en la Société des Concerts, colaborando en celebrados conciertos durante sus giras, complementando sus oficios con las labores docentes- 1893/1906-, siendo igualmente profesor del Conservatorio de París, Director de la Ópera y director de la Société des Concerts du Conservatoire (1892/1901). Colaboró con grupos de cámara de notable prestigio y tuvo como alumnos a Ph. Gaubert o G. Blanquart, dejándonos obras como cuidadas fantasías, pieza flauta y piano o su obra didáctica Méthode complète de flûte, en colaboración con Ph. Gaubert.

Alexander von Zemlinsky- Humoreske- fundó con Arnold Schönberg la Vereiningug Schaffender Tonkünstler , destinada a dar a conocer la nueva música, en especial con obras propias, trabajó en Berlín con Klemperer, enseñando en la Musikhochschule, antes del ascenso del nazismo, después de 1975, su obra reapareció con gran pujanza, un tanto a la sombra de Gustav Mahler, destacan sus obras camerísticas, en especial los cuartetos y en un espacio a tener en cuenta, el Tombeau á Alban Berg, que quedó sin terminar; el Cuarteto en Re M. para clarinete, violín, viola y violonchelo o La Humoreske (rondó), para flauta, oboe, clarinete, trompa y fagot.

De los Cuartetos de saxofones, el primer movimiento del Konzertstück, de Paul Hindemith, maestro que en su evolución supo manejarse desde la libre politonalidad (o más raramente la atonalidad) de  los años veinte, en los que su pensamiento tendrá como consecuencias los más ásperos choques disonantes, dado que apenas tenía en cuenta las superficies más verticales, hasta la tonalidad ensanchada, rígidamente controlada de la edad madura, la cual encontrará en la edad madura, tras su obra teórica Unterweisung im Tonsatz . El resumen de su legado no deja de ser una resolutiva caja de sorpresas, de ahí su aceptación entre los aficionados contemporáneos. Otro concepto de importancia serán las Gebrauchsmusik, que en realidad no eran nada nuevo, sino una referencia con respecto a la música.   Guillermo Lago- Sarajevo y Córdoba- dos piezas de una suite de seis, piezas con talante descriptivo muy relacionadas con vivencias personales por sus viajes, detalles como la inspiración en la Mezquita de Córdoba, y la visita a Sarajevo y Bosnia, en consideración a Admen Siso- Wind of Change-, queda como experiencia, el aprecio a los amigos de Sarajevo y los estudios en la Academia de Música de la capital asediada. Las otras piezas de la suite fueron Addís Ababa, Montevideo, Colonia y Tokyo.

Del Quinteto de metales, el Quinto tiempo de la Canzona nº 5, de Samuel Scheidt- un salto al barroco- en arreglo de Verne Reynolds eminente organista que vivió en Halle y que fue maestro de capilla de la corte ducal tras estudiar con Sweelick, siendo contemporáneo de Michael Pretorius, J.H. Schein y Heinrich Schütz; destacó por la publicación de motetes policorales- Cantiones sacrae- a ocho voces, una confluencia con la tradición alemana y los estilismo italianos. Durante un período fue director musiches de la Marktkirche, y Rektor del Gynasium. Padeció en sus carnes las consecuencias fatídicas de la Peste, perdiendo parte de su familia. De sus obras, destacan los Geistliche Concert y el Liebeliche Krafft- Blümlein.  Sonny Kompanek- Killer Tango-, con estudios en la Universidad de Virginia y en la Eastman School, con Thomas Cernnowic y Samuel Adler, mantuvo relacionales profesionales con Brynton Marsalis y la Canadian Brass Band, con Mel Tormé, Chuch Mangione, John Williams, de sus obras importantes: The Finest Hours  y Heil Cesar. John Cheetam- Scherzo- trombonista profesional formado en las Universidades de Misouri, Virginia y Nuevo México.

Del cuarteto de clarinetes, Bordel 1900, Café 1930 y Night Club- Historia del tango- Astor Piazzolla, en arreglo de B. Edwards, quizás lo más granado del renovador del género, en esa serie de amalgamas con otras corrientes latinas de proximidad que alcanzaría su máxima dimensión, el artista  en plena madurez gracias a sus excelentes relaciones y sus resultados profesionales, el de Libertango, los Quintetos y sextetos, que supo recrear con genialidad, con trabajos en los que destacará por el dominio de los ostinati, y las sorpresas encadenadas en diálogo con sus colegas de tándem, un embrujo irresistible, perfectamente tratado a lo largo de sus etapas diferenciables.  En perfecto contraste, el Vals venezolano de Paquito D´Rivera, en arreglo de Julia Barberá. El músico nos había sorprendido por su participación en Calle 54, el documental de Fernando Trueba, y sus éxitos inmediatos con el Grupo Irakere, perfecto testimonio del impulso del Latin-Jazz. Fogoso y lírico, Paquito D´Rivera, nos embriaga por su paleta de ritmos y melodías de irresistible contagio.

Ramón García Balado

09/07/2026

Curso Airas Nunes: DÚO ARCO y Quinteto Invicta, en el CGAC

 Centro Galego de Arte Contemporánea, Santiago de Compostela


Concierto en el Auditorio del CGAC, en las actividades del Curso Airas Nunes- día 11, a las 12´00 h., con el Dúo Arco y el Quinteto Invicta, que se repartirán obras de F. Schubert y César Franck, el Dúo Arco, está formado por la viola Marta Lahoz  Mora, quien estudió en el Centro Katerina Gurska, con Laure Gaudron, y en la Barenboim- Said Ac. , recibiendo asesoramientos de Joaquín Riquelme y Jonathan Brown, realizando masters en la Hochschule für Musk Basel, con Silvia Simionescu; cuenta con experiencias en la Concertgwbouworkest Young; la Chamber Ac. Basel, la Joven de Andalucía, en Centro Cultural Miguel Delibes, la Luzern Fest. Ac., el Auditorio Manuel de Falla (Granada), La Granja de San Ildefonso y la Joven Nacional de España. Álvaro Fernández- Bravo Casado (piano), tuvo como primer maestro a Juan Crespo, ampliando con  Laia Masmaron, en el Centro Kakerina Gurska, y en el Barenboim- Said, con Juan Pérez Floristán, para seguir en Colonia, con Sheila Arnold y Alexander Melnikov, y en clave y clavicordio, con Michael Borgstede, interesándose en tematicas históricamente informadas en masters del Chopin Institute, siendo galardonado con un Segundo Premio del Palau de la Música Catalana, lo que le facilitó ser seleccionado para Juventuts Musicals, de Catalunya. Su presencia en certámenes musicales comienza a abrirse un importante espacio, estrenado obras de David del Puerto o Jesús Rueda.

Invicta Quintet- Barbara Paradela (violín), Vasco Teixeira (violín), Francisco Pereira (viola), Silvia Adolfo (celo) y el pianista Miguel Santos, se fundó en 2025, en Oporto, en la Escuela Superior de las Artes y el Espectáculo, bajo la supervisión del profesor Pedro Burmster, trabajando preferentemente sobre repertorios del legado luso, a través de sus distintas regiones, y de sus instrumentos, realizando conciertos que tienen temas en común con la ESMAE. En el ámbito camerístico, mantuvieron relación docente con el chelista Ofer Canetti, enfocados de manera especial hacia el repertorio romántico y ese legado portugués en su amplio espectro, desde el clasicismo a las formas contemporáneas, consecuencia de su profundo conocimiento histórico, en el que igualmente se incluyen las tradiciones centroeuropeas y las opciones de vanguardia.

Para  el Dúo Arco, la Sonata Argeggione y piano,D. 821, de F. Schubert  obra que supo sobrevivir a pesar de su dedicatoria inicial para un instrumento que prácticamente quedará desplazado, por lo que actualmente se interpreta con violonchelo, por la afinidad entre ambos, en parte por la forma y en parte por la guitarra, de seis cuerdas, y que nos traslada al año 1823, gracias al luthier vienés Johann George Staufer, quien atendería a una solicitud caprichosa de entusiasta aficionado de cierta prosapia, lo que supondrá un instrumento de efímero futuro, también se le denominará guitarra-violonchelo o guitarra de arco, mediando la personalidad del virtuoso y propagador, Vincenz Schuster, quien acabaría interpretándola con el compositor al piano, la primera edición incluía transcripciones para violín y chelo, no se reprodujo hasta 1871, y hubo arreglos para viola y para guitarra e incluso transcripciones orquestales, de la parte del piano. El primer tiempo Allegro moderato, se ofrece con un aire ligeramente melancólico ya en el teclado al que respondía en su original el arpeggione, que avanza un segundo tema vivo, con un desarrollo que es ampliación del primer tema. El movimiento central, es un Adagio en Mi M., pensado como un Lied con una expresión ensoñadora, confiada al arpeggione con respuesta del piano ciertamente discreta, con compases conclusivos de cadencia a cargo del instrumento de cuerda.  El Finale, resulta un Allegretto en La M., en forma  de rondó pleno de episodios de aumentan los registros del instrumento que toma el protagonismo. Un tema con estribillo, de aire popular, junto a couplets en distintas tonalidades y modos expresivos, dejan la impresión de un divertimento muy en la apreciación del compositor, un curioso entusiasmo por esta curiosa sonata.

Para el Quinteto Invicta, el Quinteto con piano, dos violines, viola y chelo, en Fa m., de César Franck, una dedicatoria a Camille Saint- Saëns, estrenada el 17 de enero de 1880, en la Société Nationale, con el dedicatario al piano, recibiendo una calurosa acogida, convirtiéndose en obra primordial del repertorio cameristico, llegando el autor a perfeccionar la obra en su arquitectura musical, a consecuencia de algunas opiniones recibidas. El Primer movimiento, un Molto moderato quasi lento, aparece como una breve introducción marcada por un tema apasionado y entrecortado, con un temple dramático según el autor, con el primer violín al que acompañan otros tres instrumentos, entre un balanceo de tresillo a cargo del piano. Sobre la serie de esos motivos, se incorporan ideas de menor importancia que ayudan a imaginar un perceptible diálogo a través de una batería de acordes, que introducen el tema cíclico, que impone un clima intenso y apasionado. Un importante desarrollo, combina los motivos de expresividad en un amplio animato al que sigue un grave più presto, que nos lleva hacia el final.  El Lento con molto sentimento, en La m., resulta un episodio apacible en el que destaca una persistente continuidad de la melodía, marcada por un pronunciado tema elegíaco, en manos del primer violín, apoyado por acordes pianísticos que se expresa dentro de un matiz dolce. Un extenso tema que sufre una doble exposición, mientras que aparece una breve idea sorda y dramática que recuperará en el Finale. El tema cíclico propuesto en el movimiento inicial, reaparece e intensifica el espíritu dramático de esta sección en la que el piano intensifica su protagonismo. El Allegro non troppo ma con fuoco, en Fa M., nos ubica dentro de una introducción entrecortada, con semicorcheas repetidas en manos del segundo violín, que será imitado por las otras cuerdas, con un segundo tema que muestra una pequeña idea ya ofrecida en el Lento con molto sentimento, con su valor rítmico más sorprendente, ideas que se superponen en el desarrollo junto a descriptivas reminiscencias hacia la reafirmación del tema cíclico principal del primer movimiento. Se intensifica el temple general entre saltos rítmicos e intensivos que se cierran con la coda, que se ensancha en estado de plenitud concluyendo en un unísono final, de esta obra que se resume en el espacio de cuarenta minutos.

Ramón García Balado

Ensembles de Banda Populares en A Cidade da Cultura

 Cidade da Cultura, Santiago de Compostela


Intensas actividades ofrecidas a lo largo de estos días en una convocatoria propuesta por el Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares- Cidade da Cultura- en confluencia con la V Residencia Artístitica integrada en el mismo y con una notable participación de jóvenes dentro del proyecto Converxencias, que musicalmente recibe las atenciones docentes  del trompetista Alejandro Vázquez Lamela y el clarinetista Antonio Suarez Saavedra, un capítulo a seguir dentro de Os Atardeceres no Gaiás, y que cumple con dos sesiones de conciertos, la ofrecida el jueves para culminarse el sábado- 16´30 h-, con la participación de variados ensembles que atenderán esta convivencia colectiva, como argumento y guía que hizo posible este trabajo colectivo dentro del ideario de las Harmoniemusik, que nos traslada a los años de evolución musical que nos hasta a los barrocos e incluso al Renacimiento. Disfrutaremos formaciones como de un quinteto para viento-metal, emblemática para Harmoniemusik, con instrumentos de flauta, requinto, trombón, dos clarinetes, dos trompas y trombón.

Harmoniemusik, remite a las agrupaciones para vientos, que marca patrones a partir del s. XVIII, en años que junto a los grandes nombres de la época, nos aportaba músicos como Rosetti, Krommer o Druschetzky, que hicieron posible la formación de las Alta Capella, destinadas a celebraciones colectivas, siempre a tono con las influencias regionales y los patrones tradicionales, y en los que tomarían importante protagonismo las chirimías, bajones, cornetos,, sacabuches o bombardas. Ya en el precedente Barroco, marcarían patrones las formas de concierto, la sinfonía y la sonata, en el espacio camerístico para el que dejarán argumentos músicos como G. Gabrielli o Michael Pretorius y Rodríguez de Hita, quienes se expresarán a través de géneros como las canzone, las bataglias y los madrigales, camino de un salto hacia las Harmonie del clasicismo. Aparecerán con señorío, las bandas de viento propiamente dichas, como las auspiciadas en la corte prusiana, que destacaba el cuidado concedido a oboes y trompetistas  (1705), o las de oboes y fagotes. El príncipe Paul Anton Esterhazy, mantuvo a su servicio un sexteto para dos oboes, dos trompas y dos fagotes, disponiendo a su servicio de un maestro como F.J. Haydn, que le relegará a un segundo plano dentro de la historia de la música, una etapa en la que hace su aparición este género de la Harmoniemusik.

Un octeto formado por dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes, impondrá sus argumentos en la vida de las cortes centroeuropeas, desde la del Príncipe Schwarzenberg o el Emperador José II, de Habsburgo (1741/90), quien impondría nuevos derroteros en la conformación de estos estilos, hasta llegar al fundado en 1782, por el Königliche-Kaiseliche Harmonie. José II, tuvo la fortuna que tener a su lado a músicos como Georg Triebensee y Johann N. Wendt (oboes); los hermanos Stadler (clarinetes); Rupp y Eisen (trompas) o los fagotistas Kauzner y Drobney, entre otros notables intérpretes especializados en Harmoniemusik, confirmando el repertorio dedicado para octeto de vientos, en cuanto a su técnica más avanzada. Una pirueta para darnos de bruces con las Serenatas K. 375 y K. 388, de W.A. Mozart  o las 13 Harmoniemusik, de F. Krommer. Otros mecenas también hicieron posible la protección de Harmoniemusik como el Príncipe Nikolaus Esterhazy o el Príncipe Alois, de Liechenstein, dentro de esta corriente expansionista que se implantará por toda Europa, desde la capital Bonn, con el Archiduque Maximilian Franz de Austria, la del Elector de Colonia o la de Praga, con el Príncipe Lobkowitz.

Anton Meysel. Hizo posible una renovación con su Handbusch der musicalischen Literature, quien mantendría hasta unas cuarenta y cinco agrupaciones distintas, la más común integrada por dos oboes, dos trompas, dos clarinetes y dos fagotes, aunque podía reducirse a un sexteto o un quinteto con una flauta o dos, trompetas, trompas e incluso contrafagot o contrabajo. Serán posibles los estilos de serenatas como música de fondo, en actos colectivos y banquetes (Taffelmusik), con G.F. Telemann a la cabeza, entre serenatas, divertimentos e infinidad de transcripciones de óperas de moda, ballets y estilos inabarcables. Aparecerán así dos grandes categorías de Harmoniemusik, las de composiciones originales para conjuntos de viento o las de transcripciones en forma de arreglos como los citados. Entre las originales, toman carta de naturaleza las de Antonio Salieri (1750/1825), con su Quinteto en Si b M. (para dos oboes, dos trompas y fagot) o la Casazione, en Do M. (dos oboes, dos corno inglés, dos trompas, dos fagotes y contrafagot) y la Parade Marsch (trompeta, dos oboes, dos clarinetes, dos trompas, dos fagotes y contrafagot), que permite traer a la memoria la Harmoniemusik mozartiana, integrada por dos serenatas- K. 375 y K.388-, pensadas para octeto de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes), para relumbrón, la Gran Partita, para 13 instrumentos de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos corno di bassetto, cuatro trompas, dos fagotes y contrafagot), poniendo de guinda el conocido octeto de Le Nozze di Figaro, pura desternillante jocosidad, que juega al despiste con detalles del autor, Una cosa rara, del valenciano Vivente Martín i Soler- operista de moda- o I litiganti, de Giuseppe Sarti

Más tirar del hilo, para tropezarnos con otros repertorios arraigados de Harmoniemusik, como las citadas osadías de Anton Meysel, en aquellas Handbuch der musikalichen Literature,  entre sus seiscientas transcripciones para Harmoniemusik, selecciones de óperas de Boieldieu, L.Cherubini, Cimarosa y tantos otros. Maestros como Johann Nepomuk Wendt (1745/1801), oboísta de la corte del Königlische Kaiserliche Harmonie, quien compuso obras para instrumentos de viento y otras curiosidades en este rango. Joseph Triebensee (1772/1846), hijo del oboísta del Königliche- Kaiserliche Harmonie, Johann George Triebensee, alumno de su padre y de J.C. Albrechsberger, que sería miembro como oboísta del Kärnertortteater Wien, durante un par de años, llegando a dirigir, el Octeto del Príncipe Alois de Liechetenstein en donde realizaría una impagable labor como compositor y transcriptor, antes de trasladarse a Brno y Viena, en donde sucedería a Carl Mª von Weber (1816), realizando transcripciones de la Sinfonía nº 92, de F.J. Haydn o de La Clemenza di Tito (W.A. Mozart).  Wenzel Sedlak (1771/ 1851), otro peldaño en el escalafón, también estaría al servicio del Príncipe Alois de Liechenstein, como clarinetista, llegando a ocupar la plaza de Kapellmeister y director de su Harmoniemusik, modélico transcriptor de óperas como Fidelio (Beethoven); Der Freischütz (Karl Mª von Webern); Guillaume Tell  o Il Barbieri di Siviglia (G. Rossini). El inmenso espacio que abarcan el siglo XIX y el XX, está repleto de aventuras imaginativas dentro de estas Harmoniemusik, siempre en beneficio de profesionales y aficionados ambiciosos con primicias de postín como las que ponen en atriles los músicos integrados en O Patrimonio itinerante das Bandas Populares Galegas entre Europa e América en este Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares, que concluirá la tarde del sábado en un festín colectivo.

Ramón García Balado

Dende as raíces por la Banda Municipal

  Praza de As Praterías, Santiago de Compostela Concierto en As Praterías con la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira –...