04/02/2026

Nelson Goerner: Concierto para piano nº 2, en Fa m. op. 21, con la OSG, en el Palacio de la Ópera de A Coruña

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto del argentino Nelson Goerner interpretando el Concierto para piano nº 2, en Fa m. Op 21, de F.Chopin dirigido por Fabien Gabel, en el Palacio de la Ópera de A Coruña- día 6, a las 20´00 h-, en una sesión que incluye la obertura Manfred Op. 115, de Robert Schumanny la Sinfonía nº 4, en Mi m. Op. 98, de Johannes Brahms. Goerner tuvo como maestros a Jorge Garrubba  J.C. Arabian y Carmen Scalcionne, alumnos de Vicente Scaramuzza, y debutó en el Teatro Colón, de Buenos Aires, con el Concierto nº 1, de Franz Liszt, recibiendo una beca CIMAE/Mozarteum Argentina, para estudiar en Europa, con María Tipo, recibiendo el Primer Premio del Concurso Internacional de Ginebra. Asistió a citas en certámenes como los convocados en Schleswig-Holstein; Verbier, Frankfurt, Lucena, L´Roque d´Antheron o Jacobins (Toulousse). Fue dirigido por Armin Jordan, Neeme Jarvi, Vassily Sinaiski, Fabio Luisi o Frübeck de Burgos, además de colaborar en repertorios camerísticos con el Cuarteto Takács, Gery Hoffmann, Misa Maisky, Natalia Gutman, Janine Jansen o Renard Capuçon. Recibió un Diapason d´Or, por su registro con obras de Chopin. Fabien Gabel, fue merecedor del prestigioso Donatella Flick, de dirección (2004), y en su trayectoria dirigió formaciones como la Orchestre Symphony Quebec (2001/4), la Orchestre François des Jeunnes y la O. Tonkustler, desde 2023.

Robert Schumann-obertura Manfred Op. 115-, obra posterior a la composición de su ópera Genoveva, de la que también se tomará su obertura como pieza de concierto, usa pasajes escogidos de la misma para configurar una especie de poema dramático, a  partir de la poética de Lord Byron, siempre sujeta a la pasión al borde de la locura y los estados de desequilibrio, tomando una serie de diez números y cuya primera audición se dará el 14 de marzo de 1852, esperando un período hasta la realización de la ópera bajo la dirección de F. Liszt, que se ofrecerá en Weimar y que cara a la posteridad, sólo la obertura sobrevivirá como pieza de interés. Goza de un estilo de forma sonata partiendo de un Allegro, tras una introducción lenta con detalles cromáticos, que facilita un tema vehemente, que nos presenta a Manfred con un ataque en el que el tempo se precipita, hasta un segundo tema que anuncia la entrada de la continuación- la llamada de Astarté-, en su carrera ascendente. Un amplio desarrollo, que se traduce en una seductora frase descriptiva, preparando una coda apacible en un diminuendo colectivo  dolorosos ritmos sincopados de descriptivos cambios dinámicos. Una orquestación sombría recrea una atmósfera febril y angustiosa, en modo menor, y talante fatalista, que describe a nuestro héroe Manfred.

Chopin-Concierto para piano nº 2, en Fa m. Op. 21-, estrenado en Varsovia por el propio autor, el 10 de diciembre de 1823, en el Teatro Nacional bajo la dirección de Karol Kurpinski, fue dedicado a la condesa  Delfina Potocka, aunque puede tratarse de un canto de amor a la joven cantante Konstancja Gladkowska, compañera suya en el Conservatorio, con la que mantenía una profunda relación afectiva, en una de aquellas búsquedas pasionales mantenidas en secreto, y en la que nacería la composición del Adagio. Tres tiempos en canónica disposición concediendo al teclado un protagonismo absoluto, distanciándose del modelo establecido por el clasicismo típico mozartiano, manteniendo la forma establecida por músicos como Hummel, J.Field, Kalkbrenner o Moscheles, dentro de un criterio en el que la orquesta propone los dos temas principales- más lírico el segundo, en Maestoso-, preparando la concesión absoluta al piano como solista. El Adagio, se prepara con una delicada entrada orquestal, dejando el espacio para el piano, entre efectos de un florido estilo ornamental, propio de su discurso sonoro, en este ensoñador tiempo, que nos lleva desde lo imaginativo o lo típicamente improvisador. Será Liszt quien comente que el autor tenía una marcada predilección por este movimiento, llevando a interpretarlo de forma independiente en muchas de sus veladas en privado. Destaca por la alternancia con un recitativo en tono menor           que  resulta como una antiestrofa, una idea de perfección subjetiva, entre radiante y plena. El Rondó,  resulta en su esencia un genuino estudio chopiniano, y que se enmarca con un aire de mazurka, cercana al vecino vals, una especie de danza campesina polaca con su característica alternancia de acentos en el segundo y en el tercer tiempo del compás. Una métrica que se recrea de forma evidente en obras posteriores bajo el reclamo de scherzando siempre remarcado por el detalle de rubato.

Johannes Brahms- Sinfonía nº 4, en Ni m. Op. 98- compuesta en Mürzzuschlag (Estiria) entre 1884/ 5, en su madurez sublime, formando cuerpo del legado sinfónico repartido en grupos de dos, en este caso tras su regreso de una gira breve, acompañado por Hermine Spies, una apreciada cantante de Lieder y mientras abordaba precisamente el corpus de obras de este estilo. Asistimos por otra parte, a la agotadora comparación con el sinfonismo de Beethoven, en tan curiosa dupla, carnaza de curiosos y aficionados, por esa extraña asimilación de vinculaciones. El Allegro non troppo, reparte dos temas principales y cuatro ideas secundarias, derivadas del tema principal, siendo célebre el tema doliente y anhelante basado en un lejano tema de chacona que domina todo el movimiento, confiriendo una necesaria tensión grave y latente con su inmensa riqueza de recursos, añadiendo una tercera idea aportada por su espíritu de fanfarria, a cargo de la sección de vientos, para este desarrollo riguroso logrando la unidad requerida para su conformación de trazo. El Andante, se elabora sobre dos temas que se alternan separados por un intermezzo y teniendo al corno como instrumento primordial, precisamente por su colorido expresivo, para entrar en diálogo con las maderas, siendo el primer tema de singular nobleza y rigidez, en una estructura sobre  modulaciones arcaicas en modo frigio y un segundo tema vital con una bella cantinela lírica y solemne confiada al chelo, con respuesta de fagotes y violas, un conjunto melancólico, tierno y misterioso hábilmente elaborado. El Allegro giocoso, se encuadra en la forma de scherzo por su desenvoltura y su forma. Una entusiasta alegría desde un Do M. enérgico absoluto, se potencia por la propia orquestación robusta, preparando un pasaje lírico que reclama un episodio de continuación más frágil y gracioso, afirmado por una coda que hace valer una irresistible fantasía. El Finale propone una profundidad acentuada de personal estilo expresivo, anunciado por acordes graves de la sección de vientos, en los que nos encontramos con la conocida chacona, elaborada sobre un tema de ocho compases, una idea similar a la conocida de Johann Sebastian Bach, en su cantata Meine Tage in den Leiden, el tema comienza a circular por los diversos registros de toda la orquesta, creando un cuerpo de treinta y cinco variaciones, que ayudan a todo el potencial rítmico, melódico y armónico, del conjunto orquestal.

Ramón García Balado

03/02/2026

Silvia Rozas Ramallal: Concierto para flauta nº 1, en Sol M. K. 313, de W. A. Mozart

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

 Auditorio de Ourense


Concierto dirigido por Agata Zajac, con el encargo de la serie Cometa, de Helena Cánovas Parès,  ofreciendo en programa el Concierto para flauta nº 1,  en Sol M. K. 313, de W. A. Mozart interpretado por Silvia Rozas Ramallal  y la Sinfonietta, de Francis Pulenc, en el Auditorio de Galicia- día 5 a las 20´30 h-, contando con la sesión previa de Conversando con…la participación de ambas protagonistas- 19´45 h-, para repetir el viernes en el Auditorio de Ourense, a las 20´00h., Helena Cánovas Parès conoció estrenos suyos con el Ensemble 2021 (Forum Neue Musik), autora también de la ópera Das Mädchen- All days for future, siendo premiada en el certamen Carmen Mateu, de la Fundación Castell Young Artists European  Award de Perelada, ampliando su experiencia en trabajos como la ópera Don Juan no existe- producida por el Teatre del Liceu, el Teatro Real y el Teatro de la Maestranza de Sevilla, sobre libreto de Alberto Iglesias, destacando como cantantes la soprano Natalia Labourdette; el tenor Pablo García López y el barítono David Oller , compartiendo labores de asesoramiento con Beat Furrer, Chaya Czernovic, Tristan Murail, Sofía Gubaidulina, Ivan Fedele y Alberto Posadas. Se perfeccionó en Colonia con Markus Hechtle y en medios electroacústicos con Michael Bein.   

Silvia Rozas Ramallal, flautista, colaboró en curso pasado en las Xornadas de Frauta de Galicia promovidas por André Cebrián, con Luís Soto, además de estudiar con Laurent Blaiteau, en los cursos de CEI de la EAEM, y realizó masters en la Universität der Kunste Berlin, con Christian Fassbaender y un curso de perfeccionamiento del Bachelor Hochschule für  Musik Hans Eisler, además de estudiar en la Deutsche Oper Berlin, la Hamburger Symphonyker y en la European Union Youth. Colaboró con la orquesta de la Ópera de Hannover, la NDR Radiophilharmonie; la Badischer Staatskapelle Karlsruhe; la Komische Oper Berlin, y en su primera experiencia con la Joven de la OSG, mientras se formaba en la EAEM, recibiendo reconocimientos como el Deutche Musikwetbewerb, el Flûte Maxence Larrieu de Niza o el Severino Gazzelloni. La directora Agata Zajac, se formó como violinista antes de probar en la batuta  en la Poznan Acacady of Music, de Polonia (2020), y en el Mills William Junior Fellow; el Royal Northern College of Music de Manchester y fue asistente de Ludovic Morlot, en la Orquesta de Barcelona i Nacional de Catalunya, también en la Elbphilharmonie Orchestra, de Hamburgo, para seguir con la Britten Sinfonietta, la Orquesta del Teatro de Hallé; la Grazer Philharmoniker; la Orchestre de La Picardie. Siguió cursos de Paavo Jarvi, Jorma Panula, J. Schlaefli, Mark Heron. A. Hernus, Marin Alsop, Peter Eövöts, siendo asesorada e invitada  por Andris Nelson.

W. A.Mozart- Concierto para flauta nº 1, en Sol K.313-, obra de juventud procedente de sus primeros años en Mannheim adonde había ido acompañado por su madre el 30 de octubre de de 1777, asunto del que queda constancia por su correspondencia mantenida con su amigo y colega el flautista J.B. Wendling dejando con ello jugosas noticias entre consejos y otra serie de intimidades dentro de su estilo ciertamente chocante, habiendo establecido entonces un curioso contrato con el magnate holandés De Jean, una especie de musicólogo y apasionado por los oficios musicales, propios de un entusiasta entregado y generoso. Estamos en un período en el que abundaban obras de este estilo, como los cuartetos para este instrumento, en concreto los K. 285, K. 285a y 285b, en claro destino al estimado De Jean y que hallaría continuidad en el K.313, precisamente en el espacio de esta modesta producción en forma de entrañable compromiso directo, resultando una página cuidadosa y perfectamente resuelta, gracias a esa flauta que abunda en ideas sobradas y detallismos de notable virtuosismo, en un logrado equilibrio entre la flauta y el conjunto orquestal. En su esencia, mantiene los hábitos cultivados en Salzburgo y para Paumgarten, la serie de conciertos para este instrumento, revelan las perfectas aptitudes del compositor, para buscar los entresijos sonoros de la flauta, instrumento con el que por veces parecía tener una relación un tanto incómoda. Para Alfred Einstein, su trato con los instrumentos de viento respondería en general a una serie de trabajos ciertamente ocasionales, en el sentido más genuino del término, compuesto con la única finalidad de dejar la impresión más acorde con el gusto de los destinatarios y las preferencias de los aficionados, teniendo en  cuenta que esos instrumentos de viento exigirían a sus intérpretes una actitud claramente indulgente, dejando como resultado una escritura simple pero también atractiva en su desarrollo, con un notable ingenio melódico, siempre a tenor del espacio en el que propone la composición.  Obra en sus tiempos: Allegro maestoso; Adagio ma non troppo y Rondó (Tempo di minuetto, de la que nos quedará como confesión: Aquí no tengo ni una hora de tranquilidad. Sólo puedo escribir de noche, de lo que se deduce que no puedo levantarme temprano. Y además, no siempre se está  en un estado propicio para el trabajo. Naturalmente, con prisas podría escribir en cualquier momento; pero se trata de una obra que va a ser conocida en todo el mundo y concedo mucha importancia a que no se  me avergüencen, pues llevará mi nombre…Una misiva dirigida a su propio padre, Leopold

Francis Poulenc- Sinfonietta-, composición escrita mientras se enzarza con la serie de mélodies escritas sobre poemas de Apollinaire, la recopilación de los Calligrammes, la obra partía en sus esbozos de un posible trabajo camerístico para el Quatour Calvet, pero que definitivamente se quedará en un ansiado intento sin mejores resultados, los editores Chester, atraídos por el aprecio al músico, tomarán como revancha el estímulo para probar en el intento de un nuevo compromiso y por esta vía vendrá una aventura creativa por encargo de los BBC en el espacio  de sus Thrid Programm, de 1947, dejando como resultado precisamente una verdadera sinfonía, ayudado para la ocasión por Auric, colega del Grupo de Los Seis,  como resultado definitivo no faltan rescates de piezas suyas, incorporadas de forma libre, además de reconocibles autocitas. Aubade; detalles de Sextuor; la Figure humaine, en su Toi ma patiente, que acabará desechando, en lo que supondrá su única obra sinfónica y que recibirá un menor reconocimiento con respeto a otras obras concertantes, como el Concierto para piano, en el que se vislumbra su absoluta madurez. Cuatro sin los tiempos de la Sinfonietta: Un Allegro inicial de un trazado elegante expresado en su forma tradicional de sonata; un Scherzo, para el segundo tiempo, en la típica alternancia ABA para ceder entrada a un Andante lírico marcado por du melodismo bemolizado camino del Final, un claro ejemplo de autocomplacencia resolutiva otorgando un mayor colorido

Ramón García Balado

Raquel Areal, el estreno madrileño de Prokofiev

Santiago de Compostela 29/01/2026 y Vigo - 30/01/2026


Raquel Areal
fue solista del Concierto para violín nº 2 en Sol m. Op, 63 de Sergei Prokofiev, dirigiendo el programa Baldur Brönnimann, ofreciendo también, la Sinfonía nº 2 Op. 43 de J.Sibelius y Muffled cry, de la serie Cometa de Voro García, un compositor con formación en el Conservatorio Joaquín Rodrigo de Valencia y que tuvo como maestros a L. Balada, J. Darias, Brian Ferneyhough, Breat Furrer, Sánchez- Verdú, S. Sciarrino, Mauricio Sotelo, T. Hosokawa o Jesús Rueda. Participó en proyectos del INJUVE, el INAEM, el CDMC, y como miembro en residencia en la JONDE, mientras es dinamizador de la Mostra Sonora de Sueca y del Ensemble Espai Sonoro. Muffeld Cry, fragmentos de un lamento oculto bajo capas del tiempo, en los que se pretendía evocar las sombras que dejan texturas sobre resonancias apagadas y materiales sonoros deformados, que configuraban un paisaje sonoro como lucha que emergía desde las profundidades y que se plasmaría en una paleta orquestal tensa y agresiva.

Raquel Areal, es violinista integrante de la Berliner Philharmoniker, la misma por la que pasaron J.Riquelme, Luís Esnaola o Rosana Wisneiiewska. Colaboró con formaciones como la OSG, la ONE. Tras estudiar en la Escuela Superior Reina Sofía, la Fundación Albéniz, la Hochschule für Musik Hans Eisler (Berlín), teniendo como maestros a Miriam Fried, Natalia Prishepenko, Christian Poppen o Dora Schwarzberg. Fue concertino de la Staatkapelle Berlin. Excelentes noticias tenemos suyas por sus colaboraciones en las programaciones de la Fundación Juan March, por la sesión ofrecida con Iria Folgado, Patricia Cordero, Marta Rodríguez Otero y Iago Domínguez, con un programa inglés por excelencia y otro- Ecos de Breogán- protagonizado por las hermanas Areal, Iria Folgado, Héctor Cámara y Iago Domínguez.

El segundo concierto para violín, el Sol m. Op, 63, de S. Prokofiev, había sido su último encargo en Rusia, recibido por el grupo de admiradores del francés Robert Soetens, a condición de su derecho le fuese exclusivo, usando temas que había ido reuniendo durante tiempo, realizándose su estreno en Madrid en diciembre de 1935, logrando un éxito inmediato, siendo completamente diferente al anterior, compuesto una veintena de años antes, resaltando la vivacidad de su talante en el uso de cantinelas , entre melodías hermosas y fluidas. Período en el que da a conocer el ballet Romeo y Julieta. El Allegro moderato, permitió a la solista el lucimiento de sus recursos con una propuesta intuitiva del primer tema, repetida por chelos y contrabajos, para cederle la primacía absoluta. La parte central desarrollaba dos ideas con una primera aparición del fagot en respuesta al debido que protagonismo de la violinista, hacia una coda entre apuntes en pizzicato. El Andante assai, lento, se confió a las cuerdas en pizzicato con la orquesta doblada por el clarinete, resaltando con ello su melodismo. La violinista, superponía un juego entre ritmos binarios y terciarios, con pasajes etéreos, en los que ella dialogaba con la flauta en registro agudo, asomando melodías rebuscadas en sus armonías.

El Allegro ben marcato, una respuesta a los tiempos anteriores, nos ofreció al autor más mordaz e impulsivo, tratando una especie de rondó sobre un tema de ritmo pronunciado y dinámico con abiertas disonancias remarcadas por castañuelas. Raquel Areal había trabajado sobre este concierto desde hace un par de años, con la clara conciencia de su incorporación a su repertorio pero sin obsesivos condicionantes que condicionasen la fe puesta en él. El clima en su conjunto, destacaría por su carácter rudo y agresivo, evitando todo posible lirismo. Una pronunciada disparidad en su trayecto, con respeto a los tiempos precedentes. Una serie de contrastes esenciales que fueron la razón de ser al planteamiento de este concierto, en el que la disposición de los dos primeros tiempos, no afectan a la obra en su discurso sonoro. Para el bis, un Manuel Quiroga brillante y virtuoso, en arreglo de una de las seis Melodías galegas de Juan Montes, Lonxe da terriña.

Jean Sibelius- Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 43-, quizás la más popular de sus obras sinfónicas y escrita después de su poema sinfónico Finlandia, obra de su etapa en Rapallo (1901), y estrenada en Helsinki, el 8 de marzo de 1902, con inmediata aceptación por los valores que trasmitía, teniendo ejecuciones sucesivas ante el público aficionado, obra que se confiesa como romántica, desde el primer movimiento, dentro de su natural originalidad por su planteamiento orquestal.

Para Brönnimann, en cuanto al programa en su conjunto, se admitían esa debilidad por apoyarse en las influencias aceptadas del italianismo viajero en el finlandés. El Allegretto (Re M.), se manifestó un tanto sorprendente por su actitud fragmentaria, y casi improvisada dentro del contexto de forma sonata, apoyándose en la renovación de ese criterio estilístico, con breves formas melódicas que pasarían de instrumento a instrumento en un meridiano contraste. El desarrollo (tranquilo) preparó el pasaje largamente como resultado de una síntesis de elementos temáticos sin desarrollar entre registros instrumentales más homogéneos, con predominio de cuerda e instrumentos de metal. En la reexposición, se recuperaba un tema pastoril sobre once notas. El Tempo andante ma rubato, en Re m., anunciado como sombrío lento, entre chelos y contrabajos en pizzicato, superpondría melodías estremecedoras, parcialmente modales, expresadas por el fagot, para seguir con un Andante sostenuto, en la tonalidad de Fa sost. M., puntualizado en la zona grave por la propia orquesta realzada por instrumentos de metal.

El Vivacisimo (en Si b), resultó intempestivo y mordaz, un scherzo en 6/8, que se apoya en registros extremos que realzado por la orquesta, a partir de contrabajos, violines- en registro sobreagudo- y unos timbales que preparaban un breve trío (lento e suave), en Sol b y un oboe, de un talante agreste, entre súbitas apariciones del scherzo que prepara el tiempo de cierre. El Finale, en Re M., se encadenó con el tiempo precedente, desde el Allegro moderato, en forma de sonata, con cuatro temas que alcanzarán una fanfarria de trompetas, y un tercer tema Tanquillo meditativo, tratado por el oboe, en diálogo con otros instrumentos de madera y cuerda y un tema más breve expuesto por los metales. La reexposición, permitiría a la orquesta ganar terreno y protagonismo en amplitud, progresando por medio de un continuo crescendo hacia una coda triunfal y casi apoteósica, en manos de los instrumentos de metal. Una sinfonía que caracteriza al compositor preocupado por otras dudas creativas, que le convertirán en adalid del conocido como romanticismo nacionalista, etapa fecunda que hallaremos en bastante de las obras de años tan productivos, ratificados igualmente por le importancia de sus poemas sinfónicos: En Saga OP. 9; El cisne de Tuonela; Lemmeninkainen o la Hija de Pohjola, fantasía sinfónica.

Ramón García Balado

 

Raquel Areal

Real Filharmonía de Galicia / Baldur Brönnimann

Obras de Voro García, S. Prokofiev y J. Sibelius

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

Centro Cultural Afundación, Vigo

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-raquel-areal-el-estreno-madrileno-de-prokofiev-por-ramon-garcia-balado 

01/02/2026

URa: Trío Zukan, En Contemporáneas

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


Avanza el ciclo Contemporáneas con la actuación del Trío Zukan, agrupación vasca que nos acompaña en esta convocatoria- Auditorio de Galicia día 3 a las 20´30 h- y que se maneja con instrumentos de su propia tradición, representada por Gorka Catediano- percusiones-; Jon Ansorena- txistu- y el acordeón de María Zubimendi, a la que tuvimos en  el ciclo Solos no CGAC con un programa que congeniaba obras desde barrocos como J.P.Rameau o D. Scarlatti y creadores actuales como Sánchez- Verdú, M.Chamizo, Z. F. Gerenabarrena y R. Lazcano. Un trío formado en 2014 y que sentó pareceres en convocatorias como las del CNDM, la Quincena Donostiarra, el Sound Spaces de Malmö, Le Vivier de Montreal, el Internacional de Nicosia, editando trabajos como Soinuzko Berigadak-Toma I, con obras escritas para el trío y un segundo firmado para el sello IBS Classical, recibiendo el Premio del Instituto Vasco Etxepare, por su proyección internacional. Se presentan como Ensemble flexible en permanente reinvención por las obras sobre las que suelen trabajar, al tiempo que cuidan sus talleres de investigación musical, entre tecnologías y conexiones interdisciplinares, siempre dentro del ámbito de la indagación sonora, aportando con ello nuevas expresiones y experiencias. Para la sesión del día, obras de Abel Paúl, Bertrand Chavarría-Aldrete, Juan José Eslava y Zuriñe F. Gerenabarrena.

URa (agua), hidratación, hábitat y hogar, se resuelve en una rica variedad de biodiversidad, como derecho básico como reclamación de las exigencias de un desarrollo sostenible, tomando como ideario esas aguas que fluyen en todos los aspectos de nuestra exigencia cotidiana, en los que también el arte tiene cabida y compromiso. Una propuesta, la del Trío Zukan, que pretende visibilizar el agua tal cual recurso artístico desde las más diferentes perspectivas de la creación en curso. Se formula también una reflexión sobre su uso y abuso en la sociedad actual a consecuencia del abuso y excesivo consumo, tantas veces injustificado, que podría tener consecuencias para el planeta. En la primera parte, se pone en valor esa agua como elemento generador a la par que transformador, con capacidad que otorga al agua el hecho de hacer crear, modificar y transformar los paisajes que nos rodean en un curiosa traslación al plano sonoro, a través de las obras Points and Latitudes (2024), de Abel Paúl- para acordeón microtonal, txistu, percusión y electroacústica-, y Serehaganades- para txistu, acordeón microtonal, percusión, voz y electrónica, de Bertrand Chavarría-Aldrete (1978), ambas composiciones encargo del Trío Zukan. El juego creado por instrumentos de percusión metálicos se altera integrándose en el agua en la primera pieza, para continuar en la siguiente con esas aguas que cumplen su función de manera anticipada en el proceso de creación sobre tres grandes cantos rodados que resultan los elementos principales de la base rítmica de Serehaganades, una extensa  composición en la que las onomatopeyas expuestas por las voces de los instrumentistas y por otras aportaciones de los efectos amplificados, generan una extraña materia agigantada por una música que parece enrollarse en forma anular que se despliega en todas las direcciones, como si la intencionalidad recayese, por un decir, en el rasgar del güiro. Un continuo resonar de maneras rasgadas junto con instrumentos que parecen respirar pesadamente, dentro de una lentitud encadenada al lado de una atractiva poesía fonética.

Juanjo Eslava (1970)- Desprendida Voz (2021), para txistu, acordeón, percusión, elementos tomados de la naturaleza, electrónica y vídeo- nos aproxima a una fraga navarra ubicada en Urbasa- imaginario bosque fantástico que nos acerca a otras localizaciones literarias que no resultan especialmente cercanas, en reflejo igualmente en el mundo del cine-, una composición que combina la utilización de instrumentos convencionales, con la electrónica, tan presente en las obras de esta cita, a las que se añade el vídeo y los medios menos comunes como los sorprendentes recursos naturales, verdadera caja de sorpresas en contraste con el resto de las composiciones y que para el caso, provienen de Ur- Basoa: hojas secas, diferentes piedras e imaginables recursos de ese medio ambiente. El agua deja de tener una conexión física con el sonido para convertirse en el sustento de la obra como recurso indispensable para que el reino terrenal y el reino de los cielos, puedan conectarse a través de seres mágicos, la arboleda que nos permite el acceso al desprendimiento de las materias muertas, dejándonos escuchar la magia de sus voces.

Zuriñe F. Gerenabarrena (1965)- Harrim Haize, Harea (2021)-, pieza para txistu, acordeón microtonal, percusión y electrónica,  para completar esta panorámica con sugerencias fantásticas, nos deja inmensos en recursos tímbricos y una serie de elementos primordiales elaborados desde las particularidades expresivas aportadas por las posibilidades de este trío, tanto a solo como en la propia formación en trío, una composición en constante cambio en el que la electrónica funciona como un instrumento a mayores. La erosión que transforma la piedra en arena y de nuevo en piedra vale como metáfora creativa. Los tres instrumentistas: Gorka Catediano, Joan Ansorena y María Zubumendi, especializada en la Musikhochscule FHNW de Basilea, se había formado en Musikene con la profesora Miren Iñarge, ampliando con Iñaki Alberdi, manteniendo su colaboración en grupo con los dos músicos que escucharemos en Contemporáneas, nos descubrirán un mundo de sonoridades que se expanden y recomponen, alternando roles que contribuyen a ampliar y alternar un magma colectivo en permanente evolución. Para la pieza de Zuriñe, la energía explora la singularidad de cada uno de los tres músicos en una obra cargada de virtuosismo, observable en la fuerza, la tensión y el movimiento continuo en su evolución. La propia energía es entendida como fuerza, tensión, de una actitud que se manifiesta como un espacio central. Para la autora, el fuego resulta el elemento generador, símbolo de intensidad de las instrumentaciones, que aportan los miembros del trío. La incorporación del altavoz, al lado de los instrumentistas resulta a la postre como una sombra sonora, que permite el juego en respuesta entre detalles de refracción añadida al diálogo manteniendo permanentemente con los instrumentos, en una larga perspectiva desde ancestrales tradiciones a los instrumentos actuales a los que se añade la electrónica en esa búsqueda auspiciada desde una visión actual.

Ramón García Balado

23/01/2026

Souvenir impressionniste con la Banda Municipal, dirigida por David Fiuza Souto

Teatro Principal, Santiago de Compostela


Pinceladas francesas para el concierto de la Banda Municipal dirigida por su titular David Fiuza Souto en el Teatro Principal- día 25, a las 12´00 h-, con una selección de cuatro obras de maestros de la escuela francesa testimonio de una época y unos estilos atentos a cuidado de la paleta orquestal por sus recursos tímbricos y que recibiremos en el conveniente arreglo para los recursos expresivos de nuestra Banda Municipal.  André Caplet, quizás el menos conocido del grupo aporta Legende (1903), obra en la que prevalece el protagonismo del saxofón. Caplet (1878/1925), había sido ganador de un prestigioso Prix de Rome (1901) y había iniciado su carrera como director de orquesta en el Odeón de París, para continuar en Boston y en la Opéra de Paris. Muy relacionado con C. Debussy, colaboraría con él en el estreno de El martirio de San Sebastían, además de en otros proyectos como los dedicados en preferencia a los géneros camerísticos. Brillante orquestador, tuvo un destacado protagonismo en su labor con obras de su amigo Debussy, como Children´s corner; La boite à joujoux; o la citada Le martyre de Saint Sebastien y transcripciones como La Mer e Images. Ejemplos serán Las tres piezas en estilo antiguo (según Lully), para violín y piano; los dos Divertimentos para arpa o el Cuarteto fantástico para arpa y cuarteto de cuerdas. Había sido alumno de Henri Woollett(contrapunto), de X. Leroux (armonía), Ch. Lenepveu (Composición y fuga) y P. Vidal, en acompañamiento, acercándose ya desde sus comienzos a las tendencias impresionistas. En una tendencia más liberada al margen de modismos restrictivos, siendo un voluntarioso innovador en temas como el uso del arpa y de instrumentos en la cuerda de saxofones, evitando corrientes ya manidas, sorprendiendo por su atrevimiento en obras como Le pain cotidien, sobre quince vocalizaciones que incorporaban una técnica moderna de canto o en Les fables de Lafontaine, por el tratamiento del ideario prosódico y el sentido del humor marcado por el uso de intervalos muy distintos. Destacó su etapa de estancias en la Abadie de Solesmes, que le permitieron descubrir y ampliar sus conocimientos en las formas del canto llano, una nueva aportación a su concepto de libertad y de una expresión melódica siempre original, muy anterior a la que investigadores posteriores añadan ya dentro de las llamadas corrientes ilustradas. Fue director de la Opéra de Paris (1919), de los Concerts Lamoureux (1920) y de los Concerts Pasdeloup (1922).

Claude Debussy- Petite suite-, obra escrita para piano a cuatro manos, sin mayores pretensiones, sería orquestada por Henri Büsser (1907) y presentada en los célebres Concerts Lamoureux, en versión del autor. Pieza de especial encanto que escuchamos en sesiones de concierto con regular frecuencia, en el reparto de sus distintos tiempos. En barco, marcado por sus ondulaciones en estilo de barcarola, destacando dos temas que se reparten con dulzura y regularidad, dentro de una armonización sencilla y refinada. El Cortejo, pieza en  continuidad, observa cierto rebuscamiento afectado gracias a sus terceras paralelas y la serie de discretas síncopas, que solo cobran aliento en el final. El tercer espacio, un Minueto, nos deja una actitud melancólica que remite vagamente al estímulo de los ballets típicamente románticos, con apoyatura en arcaísmo poco disimulados y así hasta situarnos en el Ballet, pieza en forma ABA , que en la parte intermedia aporta un estilo de vals de aire popular, que se acerca sin disimulo a lo que se conoce como bourrée, pieza de danza de influencia tradicional, que nos ubica en las esencias del folklore francés desde la época del Renacimiento, marcado en su presentación y desarrollo por sus saltos de cuarta. En la repetición, el tema del vals, realza su confirmación como contrasujeto, para fundirse con el tema inicial en la cuerda. En conjunto, un capricho danzante que cumple a gusto en cualquiera de las posibles versiones, desde la original para el piano o la orquestal, que no será un ejemplo único dentro de su estilo creativo.

Maurice Ravel-Ma mère l´oie- un ballet enigmático y curioso al que no podemos resistirnos  y cuyo estreno se conoció en la Salle Gaveau, en abril de 1910, interpretado por Germanini Durony y Jeanne Leleu. Un  Preludio pianissimo, ayuda a crear la necesaria atmósfera con instrumentos de metal y madera en permanente diálogo, para pasar a la Pavana de la Bella durmiente del Bosque, pasaje lento y embriagador que ofrece la figura del hada Benigna, que acuna los sueños de la Princesa, destacando el protagonismo de la flauta y la respuesta del clarinete, con respuesta de otros instrumentos que ocultan el modo eolio. El diálogo de La Bella y la Bestia (tempo di vals), requiere una verdadera adaptación de medios expresivos para lo que será una versión para banda, por los rasgos en uso, una prueba genuina de posibilidades. Pulgarcito (Muy moderado), nos traslada al corazón del bosque, con abundantes cambios de compás, y un protagonismo de oboe y corno inglés que describen el canto de los pájaros. Laideronnette, Emperatriz de las pagodas, pieza extraña y una de las más curiosas del autor, utiliza el modo pentatónico en un humor pleno de colorido ambiental, un apunte en lo estético de La serpentina verde, de Madame Aulnoye. La flauta piccolo ocupa un gran espacio, al igual que el xilofón. El jardín mágico (Lento y grave), nos devuelve a la luminosidad entre pájaros con sus cantos, mientras el Príncipe Encantador despierta a la Princesa con un beso. Un reino de múltiples esplendores que compendian el relato.

Darius Milhaud- Le Boeuf sur le toit- muestra de la capacidad productiva de este miembro del Grupo de Les Six, uno de los más prolíficos por la cantidad y diversidad de obras, sobresaliendo su agudo sentido del humor y enfoque del tratamiento armónico, que le llevará a intuir la práctica politonal en obras como Saudades do Brasil, y la vocación mediterránea traducida en su gusto por la claridad melódica y el sentido de la proporción. Su espíritu alerta y abierto, llega a incorporar influencias jazzísticas, precisamente en obras como Le Boeuf sur le toit, compuesta en colaboración con Jean Cocteau o en obras como La creation du Monde (1923), para 23 instrumentos, por la inflexiones melódicas propias del jazz, sobretodo en el color de los instrumentos, observables en páginas que le acercan con un poco de imaginación a Igor Stravinski. Otras obras en una onda distinta, le sitúan en el contexto de su Provenza natal, como la Suite Provenzal y el Carnaval d´Aix. Sus hallazgos en el campo de la politonalidad, trascienden la perspectiva de su legado.

Ramón García Balado

Nelson Goerner: Concierto para piano nº 2, en Fa m. op. 21, con la OSG, en el Palacio de la Ópera de A Coruña

  Palacio de la Ópera, A Coruña Concierto del argentino Nelson Goerner interpretando el Concierto para piano nº 2, en Fa m. Op 21 , de F.Ch...