Teatro Principal, Santiago de Compostela
Sesión de la Banda Municipal dirigida por su titular David Fiuza Souto en el Teatro Principal- día 12, a las 12´00 h-, incluyendo en programa el Piccolo concerto para flautín de José Bugallo Senra, del que será solista quien fuera su alumno Adrián Silva Magdalena, para completar con una propia de repertorio de la tradición centroeuropeas como son las Danzas eslavas Op. 46, de Antonin Dvorak, típicas del repertorio sinfónico al que también son afines las bandas populares. José Bugallo Senra, se formó en los Conservatorios de Pontevedra y Vigo, especializándose en dirección de banda en la ISEB (Instituto Europeo Bandístico), en las materias de composición e instrumentación. Pasó por el CMUS de Lalín, probando también en el Proyecto Sharpmony, promovido por la Universidad de Extremadura. La obra que ofrece en programa, el Piccolo concertó, fue dirigida en su estreno por un director de prestigio, Marcel van Bree, en 2024. Igualmente, en su dilatada trayectoria, tuvo una etapa de estudios en Trento (Italia) y dentro de las agrupaciones de nuestra tierra en las que dejó recuerdo, recordaremos su etapa en la Banda de Muimenta, en la que se estuvo durante un período de cinco años, tras ocupar la plaza de J.L. Represas Carreira.
Adrián Silva Magdelena, pasó por la Banda Xuvenil de Barro, antes de especializase en los Conservatorios de Pontevedra y Vigo, en donde tuvo como tutor a Fernando Raña, destacando especialmente los años de consolidación adquiridos en la EAEM (Escola de Altos Estudos Musicais), en donde tuvo el privilegio de asistir a las docencias entre 2004/7, de Laurent Blaiteau o Luís Soto, miembros destacados de nuestra Real Filharmonia de Galicia, entre otras actividades, sobresale su participación como miembro en el Quinteto Rubato, agrupación con la que realiza frecuentes giras, que les llevan a países como Brasil, en donde tendrán la oportunidad de colaborar con formaciones como la Banda Filarmónica do Rio de Janeiro o la Banda Sinfónica de Cubatao. También merece mención su etapa de profundización con CODARTS Roterdam, en donde tuvo el beneficio de ampliar conocimientos técnicos con Merman van Kolemberg; Juliette Hurel y Vicent Cortvint.
Antonin Dvorak, en la serie de las Danzas eslavas, repartidas en dos entregas, una primera que nos interesa para el programa de la matinal, la Op. 46 y una siguiente que compendia la Op. 72, obras que siempre invitaron a los tratamientos más diversos, dejando oportunidad a los recursos en transcripciones para banda, una opción genuinamente frecuente y que no traiciona el espíritu del creador, confiando en el ingenio de quien se permita las libertades en libre ejercicio de fidelidad. Una experiencia a la que estamos acostumbrados aceptando que las piezas en su conjunto, ocho danzas para cada una de las colecciones, había sido escritas para el teclado, en la modalidad de cuatro manos, antes de decidirse por su definitiva orquestación, a través de una sugerencia propuesta por el editor Simrock, el mismo que a través de Johannes Brahms, había recomendado al moravo. En lo relativo al grupo de las Op. 42, las números 1, 3 y 6, habían sido estrenadas como es preceptivo en Praga, bajo la dirección de un ilustre como Adolf Cech, piezas que se resuelven desde un Presto (en Do M.) Furiant; un Allegro scherzando (en Mi m.); una popular Dumka de procedencia ucraniana; un Poco Allegro (en La b M.), especie de polca; un tempo di menueto (en Fa M.) susedska; un Allegro vivace (en La M. skocna; un Allegro scherzando (en Re M. skorna, para concluir en un Airoso Presto en Sol m., propuesto en la modalidad de Furiant. Especialista habría que sostendrían que en su evolución, el autor moravo se fijaba para el tratamiento de sus obras, se fijaba de forma especial en las melodías del habla cotidiana, y de forma notoria a lo largo de su trayectoria, tendrá refrendo en los años postreros de su vida, aspecto que abarcará en el apartado de sus obras sinfónicas y muy especialmente en las camerísticas para no olvidarnos del apartado de su óperas, como Rusalka, Kata Kavanova, La zorrita astuta o la escalofriante Desde la casa de los muertos. Dvorak anotaba escrupulosamente los estilemas que percibía en cada una de las frases que escuchaba, imprimiéndose de los matices más sutiles a los que concedería su propio sesgo, una labor dentro del contexto de esas raíces populares y que compartiría en cierta manera con Leos Janacek, o con Smetana. En las proximidades aparecerán Béla Bártok o Kodaly, una verdadera convulsión de estéticas de las que se beneficiarán culturas cercanas, que no se ciñen exclusivamente al mundo eslavo. Dvorak había tenido en su juventud la posibilidad de acercarse al magisterio de una autoridad como la de Josep Spitz, un músico que conocía en profundidad las tradiciones folklóricas por lo que lo sería extraño encontrarnos en el legado de sus obras sinfónicas, con una perfecta asimilación del color y del sabor impregnado de esas tierras bohemias, llevadas a su máxima dimensión, aspecto que como bien sabemos, se ha convertido en una constante de su ingenio creativo.
Ramón García Balado



