Pazo de Fontao, Foz
El Pazo de Fontao, Santa Cilla, acoge cuarteto formado por Iria Folgado, oboe y corno inglés, las violinistas Sara y Raquel Areal, la viola Marta Rodríguez y el chelista Millán Abeledo Malheiro, para un programa de obras de Fernando Buide, Benjamin Britten, Elisabeth Maconchy, Ralph Vaughan Williams y Arnold Bax-día 15, a partir de las 20´30 h-, con este concierto de esta formación de larga trayectoria y que han ido variando la relación de sus integrantes, en función de sus compromisos, como el servido en la Fundación Juan March, en una dominical de temporada, que incluía estas obras, aunque variando la relación de sus integrantes, siempre condicionados por sus compromisos profesionales. Fernando Buide, con el Adagio para corno inglés, nos aporta una composición que ya había presentado en el Festival Música no Claustro de Tui, y que posteriormente transcribirá para un segundo trabajo, en atención a la oboísta Iria Folgado. Buide, es un músico habitual dentro de la vanguardia de nuestros creadores, desde las formas camerísticas a las orquestales junto a cuidadas transcripciones por encargo gracias a sus años de estudio en centros como la Carnegie Mellon o la Yale University, recibiendo una beca que le permitió una estancia en la Real Academia de España en Roma, tras recibir el Premio AEOS-BBVA. Noticias recientes nos llevan al Festival de Espinho, en donde se recuperó Mar ao Norde, junto a obras de Jan Sibelius o Edvard Elgar- el concierto para chelo y orquesta, en mi m. Op. 82, en interpretación de Marco Pereira.
Benjamin Britten, entre sus obras diversas dentro de este género, muchas de ellas que han ocupado un rango menor como es el de la pieza elegida para esta cita, como es el Cuarteto Fantasía Op. 2, para oboe y cuerdas (violín, viola y chelo) compuesto en 1932, y estrenado en Londres por el oboísta Leon Goossens y el International String Quartet , obra de un músico que frisaba los veinte años, camino de transición hacia una segura madurez, en el arte de combinación sobre estructuras aparentemente antinómicas sobre la variación. Un solo movimiento condensado en el espacio de un cuarto de hora, en una sucesión que comienza con un Andante alla marcia (con presentación del tema principal); un Allegro giusto (exposición y desarrollo sonatístico de tres temas); un nuevo Adante inicial (con una parte central encomendada a las cuerdas solas) y un final en forma de breve recapitulación, Allegro, para concluir con una coda sobre el Tempo primo de la introducción que podrá insinuar una conclusión caótica con abundancia de curiosas sutilezas.
Elisabeth Macochy (1907/94), con el Quinteto para oboe y cuerdas (1932), descendente de irlandeses, comenzó pronto a componer gracia a sus estudios en el RCM, con Charles Wood y Vaughan Williams, además de acceder al magisterio de Béla Bartók, desarrollando por ello su propio estilo. En 1929, obtuvo una beca para trasladarse a Praga, en donde tendrá como maestro a K.B. Jirák, escribiendo una obra de importancia The Land, que se estrenará en los Promenade Concerts, de Londres, obra que le permitió alcanzar una segura divulgación, gracias también a la composición de canciones y música de cámara. Una sufrida enfermedad a consecuencia de una tuberculosis, la obligó a una retirada durante un período importante y durante la guerra, se vio confinada en Shropshire. En el contexto de su repertorio cabe considerar la importancia de sus trece cuartetos de cuerda, que considerará como su mejor trabajo y lo más profundamente sentido, en el que concibe el diálogo de las cuerdas en en contexto del cuarteto de cuerdas, en su idea como impassioned argument, en donde cada nota es rigurosamente esencial para la entera estructura de la obra. Sus motivos son cortos y compactos, regresando a menudo sobre los aspectos cromáticos. Un amplio repertorio en el que se concitan varias óperas, canciones, obras camerísticas como las citadas y piezas instrumentales. Conviene apreciar una clara influencia de Béla Bartók, para la serie de sus cuartetos.
Ralph Vaugha Williams, con los Seis estudios sobre canciones populares inglesas, (Six Studies in English Folk Songs, de 1936, para chelo (o violín o viola o clarinete) y piano, obra compuesta en dedicatoria a la chelista May Mukle, en un modelo que no se trata de sencillas transcripciones, que proceden de las canciones populares Lovely on the Water; Spurn Point; Van Diemen´s Land; She borrowed some of her mother´s gold; The Lady and de Dragoon y As I walked over the London Bridge, en una planteamiento de estilo que se reparte entre formas de Allegreto, Andante, Lento, Adagio o Allegro, siguiendo el talante de su personal impregnación. En este espacio del compositor inglés nacido en Down Ampney (Gloucestershire), en 1872, también podríamos destacar su Phantasy Quintet, en el que sobresalen dos violas, un trabajo realizado en consideración de Walter Willson Cobbett (1847/ 1937), un destacando hombre de negocios u melómano por excelencia, en especial el género cameristico, que fundó un Premio de prestigio, además de fomentar la edición de la Ciclopedic Survey of Chamber Music, en 1930. Lo más granado de la generación inglesa de vanguardia encontrará acomodo profesional en este entorno, con músicos como Arnold Bax, Bridge, Britten o Ireland.
Arnold Bax, también incluido en esta sesión, por su quinteto para oboe y cuerdas (1923), Sir Arnold Edward Trevor Bax, (Londres 1883; Cork /Irlanda. 1953), había recibido su formación musical en la Royal Accademie of Music, con T. Matthay, en piano, y con F.Corder, en composición, recibiendo al tiempo una clara influencia del mundo literario irlandés, que le animaría a probar en el medio de la creación como escritor, con una profunda indagación en las tradiciones irlandesas, editando en Dublín algunos de sus trabajos bajo el pseudónimo de Dermont O´Burne . The Sisters y Green Magic, serán muestra de esa afición y entrega. Composiciones suyas, deben influencias claras del canto gregoriano y también del canto popular irlandés, en confluencia con el Romanticismo en boga, distanciándose ostensiblemente del peso de las vanguardia, un creador, si cabe, ajeno a las tendencias de los más importante compositores de su momento. Su autobiografía Farewell my Youth, será reveladora de su actitud crítica ante las influencias inevitable de su época.
Ramón García Balado
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