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20/08/2026

El barítono Samuel Hasselhorn y el pianista Daniel Heide en el XII Festival Bal y Gay

 Basílica de San Martiño, de Foz


Gala schubertiana con Die schöne Müllerin en la voz del barítono Samuel Hasselhorn acompañado por el pianista Daniel Heide, que estarán en la Igrexa de San Martiño (Foz)-día 21, a las 20´30 h-, un cantante que estuvo en proyecto de importancia en nuestro país como la Schubertiada de Vilabertrán, en más de una ocasión, tras una importante carrera consolidada junto a otros compañeros como el pianista Konstantin Krimmel  y haber recibido el reconocimiento de Thomas Quastoff, en una de sus convocatorias de actividades, compagina con conocimiento de estilo tanto el Lied, como la ópera, tras colaborar con la Wiener  Staats Oper, la Ópera  de Hamburgo, la Ópera de Frankfurt, la Deutsche Oper  Berlin, La Scala de Milán, Baden-Baden- Lohengrin (Herruter)-; la Staatsoper Unter den Linden o el estreno de Das Kalte Herz, de Matthias Pintscher; óperas de Richard Strauss, como Die Scheigsame Frau y con trabajos en registro que dejan constancia de su evolución artística como Licht und Schatten (Luz y sombra), Hoffnung (Esperanza) o Urlich, una apuesta por la confluencia entre el Lied y la ópera; también su presencia en Die Tote Stadt, de Korngold o Pélleas et Mélisande, de Claude Debussy.

Die shöne Müllerin (la bella molinera) D. 295, de F.Schubert, grupo de 20 lieder, en los que por vez primera se encuentra con Wilhelm Müller, el tercero en importancia numérica de los lieder, después de Göethe y Mayhofer, antes que Schiller y el único que le proporciona en dos ocasiones grupos coherentes de una veintena de lieder en torno de una tema (La bella molinera y El viaje de invierno). Wilhelm Müller, participó activamente en la Befreiungskrieg, que unía a un grupo de artistas berlineses combatientes por la libertad, puro espíritu romántico en la reivindicación de la histórica germánica del Volkslied, además de tomar partido por la independencia griega, escribiendo sus Grieche Lieder (Canciones griegas) y realizar una traducción a partir de textos isabelinos, del Fausto de Marlowe. Un entorno cultivado en el que se movían artistas como el Consejero von Stägmann, los poetas Achim von Armin y Ludwig Rellstab, el pintor Wilhelm Hensel, y otras  tantas luminarias. Un juego de sociedad que concitará a estos artistas, en que brillará de forma especial Die schöne Müllerin, desde  el primer Lied Das Wandern, hasta el de conclusión Des baches Wiegenlied, para el poeta, era la intención recrear con el ciclo el espíritu del Volklied germánico, tanto por lo sencillo del tema, como por la forma o la métrica de los poemas, aspecto que el poeta dejará memoria en su diario.

La admiración que demostraron por la obras de Müller, dos de los apreciado contemporáneos, como Heinrich Heine y Franz Schubert, habrá de hacer reflexionar bastante sobre la valía de su alcance para una obra de dimensiones semejantes. El encuentro de ambos, sobrepasarán sobradamente lo anecdótico situándose en lo más profundo de la psicología de músico. Esos temas de Müller, resultan claves en el compositor desde hacía mucho tiempo: el caminar, el viaje, la ambigüedad amor- dolor, el amor rechazado, el recurso a la naturaleza benéfica y sobre todo, lo que sin ninguna pudo llegar al corazón y al alma de Schubert, en La bella molinera, es la romántica subjetividad de los poemas, un YO fuertemente expresado, se manifiesta en preparación de El viaje de inverno. El ciclo que nos afecta, destaca por la sencillez elegida, en su conjunto sorprende la unidad y la sencillez, dejando ante nosotros la impresión de distanciamiento de los lieder de Collins o de Rückert.

El hecho de que los haya compuesto para voz de tenor-su propia voz-, aunque en dedicatoria a la voz de barítono, su  amigo el barón Schönstein, era una prueba de la personal emoción del compositor, ante el texto. El ciclo cantado por un tenor, desprende una dimensión de conjunto más bien vulnerable, más sensitiva que por un barítono. La inocencia resulta más dolorosamente traicionada, la ternura más trágicamente rechazada, porque están más cerca de la infancia. Más allá de la extraordinaria del clima de la obra, no parece un verdadero plan arquitectónico, tanto formal como tonal, para los veinte Lieder, pero la solidez de la construcción de la construcción aparece en otros planos. El primer Lied Das Wandern (El viaje), llevaba impreso el título de Wanderschaft, y fue añadido posteriormente por Müller, debido a que  en el juego de sociedad primitivo comenzaba con el segundo de los Lieder del ciclo. El último de ellos, Das Baches Wiegenlied (Canción de cuna en el arrollo), es el arrollo al que corresponde la conclusión. A las cinco estrofas iguales del primer Lied del ciclo, responden las cinco últimas iguales del último. Uno y otro rivalizan en su voluntad de sencillez; sus líneas melódicas y la estructura de sus temas están bastante próximas. Se trata realmente de una conclusión, pero el viaje comenzado tan alegremente termina con la muerte, ya que la canción de cuna es un canto fúnebre. Trockne Blumen (Flores secas), antepenúltimo de la serie, la muerte ya está presente y sobre una marcha fúnebre empieza este Lied, elaborado en dos partes, una en MI m., otra en Mayor, en una oposición modal cercana al Lied anterior, un vínculo entre el talante de esos los dos Lieder Die böse Farbe (Odiado color) y Trockne Blumen (Flores secas), que explica tal vez por qué Schubert deja a un lado Blümlein Vergissmein  que proponía Wilhelm Müller, entre los dos poemas.

Ramón García Balado

16/08/2026

Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias dirigida por Miquel Sepúlveda, en el XIII Festival Gay y Gay

 Catedral de Mondoñedo


Concierto del XIII Festival Bal y Gay en la Catedral Basílica  de la Asunción (Mondoñedo), día 19, a las 21´00 h., con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias dirigida por Miquel Sepúlveda, con obras de Félix Mendelssohn y L. v. Beethoven. Félix Mendelssohn- Bartholdy tendrá en programa la Obertura en Si m. Las Hébridas Op. 26, obra encuadrable en el género de estas aventuras entre las que cabe citar El sueño de una noche de verano, una idea musical para espacio  escénico o La bella Melusina Op. 32 y Mar en calma y viaje feliz Op. 27, quizás uno de sus menos conocido destinado a un compromiso privado y que suele incluirse en los programas de jóvenes orquestas juveniles. Las Hébridas,  podrá caber entre la serie de sus sinfonías siempre apreciadas desde La Escocesa a La Italiana  y a la de La Reforma, manteniendo el sentido del rigor y la consideración en su construcción, aceptando las escuelas del clasicismo en las que pudo apreciársele presto a convertirse en una referencia del Romanticismo mientras mostraba un profundo interés por el Barroco ciertamente postergado en un período de evidente transición. Las Hébridas ( La Gruta del Fingal), había sido concebida durante una experiencia viajera a la que era proclive, una viaje que le llevó a las añoradas tierras escocesas durante un período estival en el año 1829, año de su Tercera Sinfonía en la m. (Escocesa) y que tardaría en completar hasta su estreno en 1842, en la mítica Gewandhaus, bajo su propia dirección, con la mente puesta en esta obertura, no dejará de volver a ella tres años después tras una meditada revisión de los patrones que manejaba cuidadosamente, convirtiéndose entonces en otra obra que tendría como título Die einsame Insel (La Isla solitaria), esperando una nueva revisión que se completaría en París, en 1832, en la que recibiría el nombre que actualmente se acepta, La Gruta del Fingal, una clara cita a la gruta basáltica que se encuentra en la isla Staffa, invadida por corrientes de agua y que sorprende por su apoteosis visual, es por tanto una obra descriptiva en cierto modo,  a través de los trazos sonoros que nos ofrece. Para analistas y estudiosos supondrá un ejercicio pictórico que presume aspectos que encontraremos en el impresionismo que descubriremos en generaciones posteriores, precisamente ya desde el primer cuadro marino gratamente sugerente. Una especie de curioso poema sinfónico que conocerá su estreno el 14 de mayo de 1832, en Londres, bajo la dirección del compositor, recibiendo una acogida generosa.

Ludwig van Beethoven-Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 36-, el autor entre dudas siempre asimiles a una etapa histórica coincidente con el conocido testamento de Heilingstadt, durante el verano de 1802, el músico entonces trabajaba intensamente sobre el estudio de obras de Haydn, Mozart y Luigi Cherubini, soportando el peso de su presencia permanente, por lo que dejará la impresión de que esta sinfonía no conseguiría superar los valores logrados en la anterior, la novedad de esta sinfonía habría que buscarla más bien en el modo de tratar los instrumentos de viento, en su asociación con la orquesta para conseguir el necesario empaste sonoro, una obra que arranca con una introducción lenta y solemne, en un homenaje a su admirado Haydn- Adagio molto- marcado por el empaste de las maderas hacia un pasaje de fragmentos que se incrustan en un jovial Allegro con brio, caracterizado por su enérgico aire de obertura napolitana, a través del canto de las violas  y los violonchelo, sobre un ligado de los violines, un segundo tema de aire marcial, nos aporta una idea definida por el autor dentro de estructuras habituales, con un ritmo de tentadora vitalidad y con un desarrollo que se completa en forma de coda. El Larghetto un aire embaucador, es una página de lograda inspiración gracias al material temático que utiliza, casi en la línea de sus sinfonías de madurez, antes de encontrarnos con el Scherzo: Allegro, una caprichosa fantasía en la que aparece el trío que ostenta un carácter agreste, cerrando con un Allegro molto, en forma de broche final, una opción tomada por el compositor que sugiere un estilo de rondó en forma libre, sostenido por un tema candente e irresistible e incluso atrevido, llegando a pensar en los intervalos de duodécima y de quinta, que en esta obra nos encontramos, una idea relativamente convencional y típica de la sinfonía dieciochesca. La exuberancia de ideas y la urgencia casi ansiosa por expresar una imposible totalidad- opinión de Altmann-, constituye la serie de rasgos más sobresalientes de esta sinfonía. Una valoración a tener en cuenta, en la transcripción realizada por el autor, en una interpretación para trío con piano, realizada en 1805 y publicada ese mismo año; Ries, uno de sus apreciados alumnos y también reconocido pianista de talento, nos dejará una opinión sobre el Larghetto: Es  tan bello, tan puro y natural, que resulta difícil no pensar que haya cambiado algo durante la gestación de la sinfonía. Desde el comienzo, la concepción, era la versión definitiva, pero las partes de los violines y las violas, partes importantísimas en el acompañamiento, sufrieron cambios radicales. El texto original había sido incluso borrado con tanta aplicación que yo no pude descubrir nunca la versión inicial. La pregunta dirigida al compositor, tendría como curiosa respuesta: He decidido que es mejor así. La obra fue dedicada a uno de los mecenas, el príncipe Lichnowsky, quien lo sería también de otras obras suyas.

Ramón García Balado

15/08/2026

Yulianna Avdeeva, pianista para el XIII Festival Bal y Gay

 Auditorio Hernán Naval, Ribadeo


Concierto de la pianista Yulianna Avdeeva, dentro del XIII Festival Bal y Gay en el Auditorio Hernán Naval de Ribadeo- día 17, a las 20´30 h.-, para un programa con obras de J. S. Bach, Beethoven y F.Chopin, merecedora de Concurso Chopin  (2010) y que aportación, grabó en registro Chopin Voyage, intérprete de gran lucidez que confiesa un especial reconocimiento por S. Rachmaninov, su trabajo discográfico había sido un rendido homenaje al polaco tras un largo período de aproximación a su obra, el triunfo en Varsovia, marcó su carrera, aspecto que ella recordaba por precedentes suyos como Argerich, Pollini, Zimmermann o Blechaez. Entre otros talentos a los que admira, también aparecen Richter, Gilels, Ashkenazy, Tatiana Nikolaieva o Sokolov, y en su mirada hacia el pasado, pianistas de la llamada Generación de Oro, como Jósef Hofmann o Paderewski. Aunque lleva años viviendo fuera de su país, recuerda con auténtica devoción a su maestra Elena Ivanova, con quien estudió en la Escuela  de Gnessin, durante trece años, hasta su definitiva graduación antes de ampliar en Zurich con Konstatin Sherbakov y en la Academia de Lugano (Como), en donde compartió experiencias con importantes maestros y con músicos tan diferentes como Dmtri Bashkirov  o Fou Ts ´ong, quienes le ayudaron a realizar profundamente en la profundidad de sus recursos. El estudio intenso del pianismo chopiniano, la llevó a indagar los perfiles más significativos del compositor y esa actitud es anterior a las obligaciones cotidianas previas a su presentación en el Concurso Chopin, un definitivo viaje sin retorno, que no se limitaba con ceñirse a su mundo exclusivamente.

El programa de esta jornada, nos lleva a los Doce estudios para piano Op. 25, de F.Chopin , compuestos entre 1832 y 1836, después de la serie de los Op.10, tras una larga gestación de cuatro años y que coincidía con el período definitivo de su asentamiento en París. Poco tardará en editarse el manuscrito, que verá la luz en 1937, entre París, Leipzig y Londres, en una encarecida dedicatoria a la condesa d´Agoult, quien había tenido una íntima relación con Ferenz Liszt, el divino al que Chopin había destinado sus Doce estudios Op. 10, cuya intención didáctica y pedagógica guarda ostensibles distancias, resultando estos estudios un sentido verdaderamente poético a la par como prueba de su voluntad creativa. El Primero, en La M., surge tras una estancia en Marienbad, junto a la familia Wodzinski, destacando la cualidad de sus detallados adornos  y el equilibro entre la melodía y el intenso acompañamiento.  El segundo, muestra un legato, entre ambivalentes detalles de improvisación; el Tercero en Fa M., se resuelve por su extraña combinación de un doble y uniforme contrapunto en una estructura tripartita hacia un aire leggiero, que cierra silenciosamente. El Cuarto queda destinado a un desarrollo marcado por un ataque stacatto en ambas manos, con gran relajación en la muñeca. El Quinto resulta una estructura ternaria que incluye una sección cantabile, con una reexposición variada en la primera sección, una sorpresa sagaz que inserta un arpegio de aguda respuesta. El Sexto pasa por ser el temido estudio de terceras, figurando entre los más difíciles y sugerentes de la colección. Una partitura en compás binario sobre una tonalidad de Sol sost. m. El Séptimo, aparece como una de las pocas páginas lentas por su carácter sosegado y profundamente expresivo desde el comienzo de la pieza, con un lento expresivo que podrá evocar un aria operísitica. El Octavo, con una tonalidad de Re b M., queda destinado a desarrollar y perfeccionar dobles notas a distancia de sexta, por lo que es conocido como el Estudio de Sextas. El Noveno se acepta como el Estudio Mariposa, por responder a la ligereza y vivacidad de sus 51 compases, cercanos en talante al quinto del Op. 10 . El Décimo, un tenso ejercicio dramatismo dentro de una amplia gama dinámica que se expande a lo largo de todo el teclado. El número 11, en La m. presagia aspectos resueltos y afirmativos,  que el autor definirá como Allegro con brio y el Duodécimo, resulta una pieza majestuosa de contagiosa intensidad dentro de la tonalidad de Do m., con una atrevida escritura armónica.

Beethoven- Sonata nº 23 en Fa m. Op. 57 (Apasionata), obra que según Czerny, pianista y compositor, además de alumno suyo, contaba que el autor la consideraba la más grande y dentro de los análisis críticos podría entenderse como el Titán contra la lucha con el Destino, detalle que la historia pretenderá legarnos, este ensayo refuerza la opinión establecida. Obra del período vienés en la treintena de su vida, nos deja esta sonata en sus tiempos Allegro assai; Andante con moto; Allegro ma non troppo, obra trabajada ya desde los esbozos en 1804. En el transcurso de la obra, no abandona nunca su dimensión trágica auspiciando su forma atormentada y hasta visionaria por su karma de oscura tonalidad menor. Boucourechliv, estudioso del autor y de su obra, destaca que el clima dramático de la obra aparece elaborado desde el ángulo físico de los primeros sonidos ya en el Allegro assai, sobre el Andante con moto, dirá Riezler  sembrará sus dudas en cuanto al planteamiento de la obra, construida solamente con los elementos fundamentales de la armonía, en la que afloran breves figuraciones melódicas, una creación que fluye de manera incomparable y que está justamente considerada como una de las más grandes. Para A. Cortot, cada variación del Andante  utiliza registros sonoros cada vez más elevados y luminosos a través de los meandros de la línea melódica, dejando entrever la sombra meditativa de este Próspero  shakespereano. Rolland, devoto entusiasta, considera que la Apasionata puede ocupar un lugar entre un fresco de La Capilla Sixtina y una tragedia de Corneille, perteneciendo a la misma familia, obra que tendrá su dedicatario en la figura de Franz von Brunsvik, producto de una intensa relación con ese grupo familiar, con el que pasó una temporada de retiro en Martonvasar, en la localidad húngara de los Brunsvik.

J.S. Bach- Fantasía cromática y fuga, en Re m. BWV 903- obra que pudo tener dos instantes, una primera redacción en Köthen, hacia 1720, y otra realizada con ligeras correcciones, ya en Leipzig, diez años después, la idea de una obra que respondía a las exigencias virtuosisticas de la misma, dentro de un alto nivel a partir de una idea motriz consistente en la confrontación de la mayor flexibilidad de la primera parte con la regularidad formal de la segunda. En la fantasía, se trasladan igualmente la fuga, a tres voces, con la que relaja elementos tensionales precedentes, comenzando en un estilo contrapuntístico estricto propuesto por un sujeto preponderante pero al que suceden episodios propios de tocata.

Ramón García Balado

La Ririrata: Fandango, en el XIII Festival Bal y Gay

 Teatro Pastor Díaz, Viveiro


La Ritirata
, el grupo que dirige el chelista Josetxu Obregón, participa en el XIII Festival Bal y Gay, presentándose en el Teatro Pastor Díaz (Viveiro)- día 18 a las 20´30 h-, en un programa dedicado a obras de Luigi Boccherini, formación que toma su nombre del último movimiento de La musica notturna delle strade di Madrid, especializándose en repertorios de ese período, siguiendo patrones historicistas, dejando constancia de sus trabajos en los festivales más señeros que les llevan al Palacio Euskalduna de Bilbao, el Nacional de Pekín, Música Antigua de Barcelona, CNART, de Ciudad de México, Internacional de Música Renacentista y Barroca, de Chiquitos, Centro Studi Luigi Boccherini, de Luca, entre otros. Su primer trabajo, su avalado por el sello Glossa, titulado Andrea Falconieri-Il Spiritillo Brando, ofreciendo en Sevilla una obra tan testimonial como Les Arts Florissants, de Marc Antoine Chanpentier y ciclo como el consagrado a Arriaga y Boccherini o el compartido entre Boccherini y Gaetano Brunetti, en la Fundación  Juan March, en el que también se concitaron Aitor Hevia, Cibrán Sierra, Josep Puchades, Helena Poggio, Richard Lester, Hiro Kurosaki y Lina Tur Bonet. Para esta sesión y en programa, dentro del amplio repertorio de Boccherini, se nos reserva el Quinteto de cuerda en Si b M. G. 337; el Minuetto del Trío nº 2, en Sol M. G. 102;  obras emblemáticas como la Musica delle Strade d Madrid G. 324; el Adagio del Concierto para chelo y cuerdas, en Sol M. G.648; el Quinteto nº 77 G.341 y el Quinteto Op. 40/2, para dos violines, viola y dos chelos. La llamada Musica Notturna delle strade di Madrid, en cinco tiempos supone con la Nº 6 del Op. 11 (L´Uccelliera), la única incursión en el estilo de música descriptiva, por la exposición de sus tiempos: Ave Maria delle Parrochie- en el que se oyen las campanas del Ave María y que sirve de entrada al Minuetto dei Ciechi, que imita los sonidos de la guitarra; el Largo assai en Sol,  pero sin rigor en el compás al que sigue un momento de quietud y meditación. Los Manolos, remite a un pasacalle popular donde son evocados los mismos sones de guitarra, entre trazos ágiles un perfume arabizante del chelo para culminar en La Ritirata, en forma de variaciones que recuperará en el Quinteto con guitarra  G. 453. Página indiscutible, es el Quinteto del Fandango, en dos tiempos: uno grave, de nueve compases que prepara la entrada del Fandango, en el que todos los instrumentos y en especial los dos chelos, son tratados como solistas. El Minuetto está emparentado temáticamente con el Fanfango y su trío, en Re m., incluyendo un atractivo solo de viola.

Las tendencias historicistas ayudaron a recuperar su frescor de una música de una forma bien concreta y  precisa, y con los instrumentos, arcos y técnicas que el músico conocía, luce con toda su claridad, potencia y delicadeza, todo ello supuso el determinante que lanzó al estudio e indagación de los más ambiciosos indagadores, un lenguaje inesperado y poliédrico, en el que no solo se encontraba a un músico y una obra fascinante, y muy distinto de la vieja imagen rococó, en el peor sentido del término, dentro de un cúmulo de detalles y elementos en los que comenzaba a reconocer sutiles señales de una manera propiamente española de pensar la música, que otros intérpretes no podían quizás reconocer con intensidad. Sus viajes los realizaría acompañado por Manfredi y los violinistas Pietro Nardini – alumno de Tartini- y Giuseppe Maria Cambini, con los que probablemente formaría el primer cuarteto de cuerda estable y a partir de 1768, trajo con él una cantidad de composiciones propias que de por sí, bastarían para dejarnos colecciones a repartir entre tríos y cuartetos o la serie de sonatas, catorce en total, para el chelo, entre otras dispersas para el teclado, obras escénicas como la zarzuela barroca La Clementina (1786), con libreto de Ramón de la Cruz, en consideración a su estimada cantante romana Clementina Pellicia, estrenada por la Compañía de los Reales Sitios, dirigida por Luigi Marescalchi.

Luigi Boccherini a pesar de su consideración de virtuoso de menores recursos, no se excedía en acrobacias por mucho que desde el punto de vista interpretativo, resulte difícil tocar sus obras si no es un músico experimentado, incidiendo especialmente en sus cuartetos y en sus quintetos, en los cuales el papel concedido al chelo exige una técnica muy por encima de lo habitual. En efecto, no hay fuegos de artificio en este maestro, muy al contrario, desde sus primeras obras manifiesta una especial sensibilidad por el cuidado de la expresión musical. Boccherini españolizado, es un músico que conjuga perfectamente los pequeños hallazgos de su tierra italiana con una innata facilidad para adaptar el lenguaje de los instrumentos de arco a su propio discurso musical, siendo ahí donde su sensibilidad alcanza sus mejores momentos en su naturalidad e idoneidad, dentro de ese lenguaje extremadamente orgánico con los instrumentos que conoce hasta los últimos detalles, logrando hacer sonar de la mejor manera posible, gracias a su conocimiento exhaustivo los colores y los recursos, de las tonalidades, de los tempi estirados hasta lo inverosímil, de la afinación y el temperamento como elemento expresivo, de una dinámica extremada, minuciosa, y refinada de recursos expresivos y sonoros muy suyos como sus smorfiando, sus a mezza voce, sus ponticelli, sus vibratos de arco y cuerdas al aire, de una mecánica siempre puesta al servicio de la expresión, y no viceversa, siendo por excelencia el compositor de preciso para el instrumento de cuerda.

Ramón García Balado

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