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28/04/2026

Fendas do silencio en colaboración con el IX Festival RESIS

 Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


 Concierto de la RFG dirigida por Josep Planells, en el Auditorio de Galicia- día 30 a las 20´30 h-, bajo el reclamo de Fendas do silencio con un faladoiro (Laboratorio de resonancias), previo en la Sala Ángel Brage- a las 18´00 h., presentando en programa  obras de Francisco Domínguez, con Negra sombra, de la serie Cometa, también de Rebecca Saunders y de Francisco Guerrero, con Coma Berenices, participando como solistas los percusionistas Noè Rodrigo Gisbert y Adèlaïde Ferrière. En sesión de Preconcierto a cargo de alumnos de Curso Avanzado de Especialización Orquestal, en la Sala Mozart- 19´45  h-, alumnos de Timur Sadikov, nos ofrecerán el Cuarteto nº 1, en Fa M. Op. 18, de L.v. Beethoven y el Cuarteto nº 7,en Fa m, de D. Shostakovich,  obras confiadas a las violinistas Elena Rodríguez y Lía Teotonio, la viola Inmaculada Muedra y el chelista Nicolás Casamayor. El Cuarteto en Fa M. , nº1, de Beethoven,  en sus tiempos Allegro con brío; Adagio affetuoso ed appasionato; Scherzo; Allegro molto y Allegro, tuvo su primera ejecución en el Palacio del príncipe Lobkowtz, a cargo del Cuarteto Schuppanzigh, ante la presencia  de Haydn, obra perteneciente al grupo de seis en un período de transición distanciándose de gestos declamatorios y demostrativos  y que en principio iba destinado a su amigo Karl Amenda, aceptando qu el autor trabajó intensamente sobre la obra que terminaría por recibir una revisión importante antes de su edición, su Scherzo está fundado en una rica armonía y un ritmo de modulaciones sorprendentes. El Cuarteto nº 7, en Fa sost. m Op. 108, de D. Shostakovich, de 1960, muestra tres tiempos encadenados desde un Allegretto de aparente sencillez hasta un Lento concebido como un tombeau dedicado a su compañera de entonces Nina, en una configuración irónicamente danzante con una impresión de fatalismo macabro, muy en el sentido del autor, que remite al monólogo de Boris Godunov; el Allegro final, con sus cambios de ritmo, resulta una construcción fugada. Una partitura enigmática y profundamente personal, estrenada en la Sala Glinka por el Cuarteto Beethoven, el 15 de mayo de 1960. El romanticismo compartido con sus colegas de generación, le acerca con fortuna a músicos como Claude Debussy y Béla Bartok, en un momento de transición de estéticas emparentadas con los compositores rusos de su entorno, entre los que no faltan los vanguardistas de la Segunda Escuela de Viena, una realidad que convulsionaba la realidad cotidiana y que en importantes aspectos, procedía de la herencia irrenunciable de los últimos cuartetos de L. v. Beethoven, por lo que la elección de este programa beneficia al criterio elegido, Shostakovich, disfrutaba de un período trascendental y que coincidía con la publicación de las memorias que mucho darán que hablar, en lo relativo a su fiabilidad, presentadas bajo el título  de Testamento, que afortunadamente conocieron edición en castellano, tras ser divulgadas por Harper & Row, en 1979, marcando especialmente la importancia  de los aspectos biográficos. Compositor que asumirá con creces el romanticismo dramático beethoveniano, por lo que resulta un perfecto acoplamiento con el  programa elegido, además de aceptar aportaciones de Debussy o Bartók, sin renunciar a cierto interés por los músicos de la Segunda Escuela Vienesa, ampliando el legado de la tradición rusa, de la que conservamos los ciclos dedicados a las obras sinfónicas, que pudimos seguir a lo largo de un par de temporadas con la OSG, dirigida por Dima Slobodeniouk.

Fendas do Silencio, destaca a músicos como los citados en el  encabezado, Noè Rodríguez Gisbert, quien estuvo en el ciclo Solos do CGAC, un músico que es miembro del Asko Schönberg Ensemble y que colabora con formaciones especializadas en repertorios actuales además de ofrecer su primer registro en cd para la  firma IBS Classical. Le escuchamos entonces con un programa que incluía obras de S.Sciarrino,H. Lanchenmann, Rebecca Saunders, Voro García y Iannis Xenakis. Adélaïde Ferriere, estudió en el Conservatorio de París y en el de Dijon, con su padre Didier Ferrière, ampliando en la Academia Regie Pasquier con Pierre Cao, en el CNSM parisino con Michel Cerrutti, y dejarnos un trabajo testimonial en cd, con obras de Philippe Hurel, Bruno Mantovani, R. Rodney Bennett y Iannis Xenakis, colaborando con formaciones como la Radio France Philharmonic Orchestre, dirigida por George Benjamin, la Nationale de Lorena, la Orchestre du Pays de Savoie o la Orchestre Nouvelle Aquitain. El director anunciado para la cita, era Vimbay Kaziboni, nacido en Zimbaue, presentó credenciales con la Kolner Philharmonie O; la Berliner Philharmoniker, la Tonnhalle Düsseldorff; la Bayerisches Rundfunk, la  Wiener Konzerthaus o el Concertgebow, llegando a ser asistente de Sir Simon Rattle, en los Proms del Royal Albert Hall. Estrenó obras de Helmuth Lachenman, Steve Reich, George Benjamin, Heiner Geobbels, John Adams, Olga Newirth, Matthias Pintscher, Morten Lauridsen o Bruno Mantovani, en citas como el Gaudeamus Muziekweek (Utretch), con agrupaciones como el Ensemble Modern y el Ensemble Intercontemporain. Recibió una beca Fulbright (2013/4), y ejerce la docencia en centros como la University of South California y en el Conservatorio Boston, de Berklee.

Francisco Domínguez, con estreno de la serie Cometa, es un compositor nacido en Alcolea, que estudió en Musikene, con Gabriel Erkoreka, para ampliar en la Kunst Universität Graz de Austria con Beat Furrer y Klaus Lang, y seguir posteriormente con Helmuth Lachenmann, Ramón Lazcano, Héctor Parra y Alberto Posadas, pianista que nos ofreció en Solos do CGAG en soberbio concierto entre obras de Béla Bartók, G. Ligeti y György Kurtag;  recibió premios como el XV Pablo Sorozábal; los VII y IX, Francisco Escudero; el Toru Takemitsu, de 2020; el X Franz Schubert; el XXVI, de la Fundación SGAE, además de incorporarse a la Ac. de la Fundación Peter Eötvös, de quien sería colaborador, actividad que compartirá con Toshio Hosokawa, iniciativa que tendrá constancia en sus participaciones con la Fundación BBVA o la Fundación Juan March.

Rebecca Saunders-VOID, estreno en España-obra que se dio a conocer el 10 del mayo de 2014, encargo de la Westdeurscher Rundfunk y el Wien Modern, participando como solistas dos percusionistas Christian Dierstein y Dirk Rothbrust, con la WDR S. Orchester dirigida por Peter Rundell, una compositora que recibió galardones como el Premio Busoni, de la Kunst Akademie für Arts Berlin; el Ernst von Siemens, el Hindemith del Schelswig- Holstein o el Mauricio Kagel (2015). Había sido alumna de Nigel Osborne y Wolfgang Rihm, quien sería fundamental en su carrera por su profunda sensualidad y por el dominio en el tratamiento de los timbres sonoros, dentro de una complejidad fascinante, preparando con ello la aproximación a la compositora Galina Ustvoskaia, por la variedad tratada por su impulso pasional. La poética de Samuel Beckett, estará presente como trasfondo de muchas de sus obras, facilitando extensas explicaciones sobre los textos elegidos; Inglesa de nacimiento, reside en Alemania a consecuencia de lo que su evolución artística que la deparado, ya desde obras como Quartet, escrita para acordeón, clarinete, doble bajo y piano, pensada para como una sucesión de objetos sonoros concisos y secos, interrumpidos por períodos de silencio meticulosamente calculados. El silencio se convierte en un elemento tan importante como las propias notas. La importancia de los sonidos sostenidos, la fisicidad del sonido- influencia del último G. Scelsi-, resulta el signo distintivo de su estilo creativo. Preferentemente se mueve entre instrumentos que permiten amplias resonancias, reverberaciones y efectos parejos, que descubriremos en obras como Blue and Gray o la impactante Stirrings still.

El jienense Francisco Guerrero Marín (1951/1997)- Coma Berenices-fue un creador ciertamente autodidacta y que tuvo como primer maestro a su padre, junto a Juan Alfonso García, logrando su Primer Premio de Composición Manuel de Falla (1970) que marcará una tendencia difícil de seguir, por la evolución de su técnica y su trayectoria, que no supondrá calificarle como un innovador a ultranza, ubicándole en un posicionamiento claramente aislado desde ejemplos como Eine Kleine Nachmusik, para guitarra y diez instrumentos de cuerda o Acte préalable, cuyo título refleja esa actitud personal en un estado crítico de su carrera. Desde aquellos mediados de los ochenta, ideará un procedimiento de carácter técnico a partir de la teoría de los fractales- objetos geométricos cuya característica esencial es la autosemejanza a diferentes escalas-, que ya venía poniéndose en práctica desde tiempo atrás, una virtud elaborada desde la economía fractal en una teoría que funciona y proporciona la lógica adecuada de relaciones para sostener su escritura sonora y gráfica. Obra de interés había sido Jondo, para voces masculinas, grupo instrumental y cinta magnética, etapa en la que participó en eventos con Claudio Prieto, Féliz Ibarrondo y Francisco Otero, siendo seleccionado para participar en la Semana Int.Gaudeamus, paso previo a obras como Actus, dedicada a Luís de Pablo. Fue becario de la Fundación Juan March, dejando proyectos como el Laboratorio Alea y Radio Clásica, junto a Alfredo Aracil, Tomás Garrido y Pablo Riviere, sería uno de los integrantes del Grupo Glosa, especializados en músicas gráficas, dinamizando labores docentes para el Centro para la Difusión de Música Contemporánea y con el Conjunto de Percusionistas Aula 44, dirigido por Juan García Ivorra, se interpretarían Acte préalable, de su propia firma; A chuva que nao cesa  (Manel Rodeiro); Acik (Satué) y Zejel (Martínez Fontana). Próximos estamos a ese interés por la matemática, la estadística y la informática, observables en obras como Ars Combinatoria, para grupo instrumental estrenada en el IRCAM, con el grupo L´Itinéraire, de Pierre Boulez, en febrero de 1980, que derivará en trabajos como Rhea, para doce saxofones; Sahara- donde pone claramente el manifiesto de una estética fauve y brutalista, próxima a los planteamientos de Xenakis, para orquesta y para electroacústica-, Rigel, para seguir con Oleada, para cuerdas y Hyades, una producción sonora que aporta la serie Zayin- séptima letra del alfabeto hebreo, que corresponde con el número siete de la cábala- destino a los integrantes del Cuarteto Arditti, en pura consonancia con esa insistencia las teorías de los fractales, que por esas fechas se consolidará como opción de indagación estilística. Proyectos de obligada mención serán la orquestación de la Suite Iberia (Albéniz), de la que dejará escritas seis de sus páginas y esta  Coma Berenice , encargo de la Junta de Andalucía para ser estrenada por la Orquesta de Córdoba, dirigida por el cubano Leo Brouwer. Cierra un ciclo breve e intenso en su música orquestal inaugurado años antes con Antar Atman, marcado por la violencia innata del autor que apenas cede un ápice en un concreto intervalo de tiempo en sus años creativos conformando un discurso de una lógica aplastante a pesar de las conflagraciones a las que fueron sometidas las fuentes sonoras. Capítulo de esas obras orquestales que se culminan con Sáhara, quizás la obra de mayor unidad por su secuencia ininterrumpida.  El tono amargo se ratifica en la obra Coma Berenices, marcada por un exacerbado expresionismo. Sus trabajos orquestales se destacan por el empleo de masas sonoras compactas derivando hacia un gusto sistemático acentuado por el uso de clusters, aspectos que encontramos en Ligeti o Xenakis.

Ramón García Balado

Símbolos e imágenes marinos con Paul Daniel

 Santiago de Compostela 23/04/2026 / Vigo - 22/04/2026


Quien fuera director de la Real Filharmonía de Galicia volvía a tomar la plaza, comenzando en el apartado de Cometas, con una pieza en estreno de Gabriel Erkoreka, compositor formado con Juan Cordero en el Conservatorio Arriaga de Bilbao, para seguir en la Escuela J.Guridi, de Vitoria, con Carmelo Bernaola y en piano con Alberto Nieto, antes de trasladarse a Londres en la Royal Ac. of Music, donde siguió las docencias de Christopher Elton, y cursos de interpretación pianística con Joaquín Achúcarro, Salomon Mikowski, Elza Kolodin y Malcom Frager, ratificando en el espacio de composición con G. Ligeti, F. Donatoni, H. Birtwistle y L. de Pablo. Fue fundador del Trío Bernaola, y desde 1998, paso a ejercer la docencia en la Royal Ac. of Music, siendo sus obras divulgadas por foros como el ISCM World Music Days (Manchester); Toru Takemitsu Awards Fest. (Tokyo); WRD Koln o el Auditorio Nacional. La naturaleza inspira en buena medida el conjunto de sus obras, con ejemplos como Nubes o Krater, en las que ya se adivina su opción por la predilección por estructuras contrastadas y dramáticas, donde la oposición de extremos aplicada a todos los parámetros musicales juega un papel preponderante, en una tendencia a novedosas. Alalá, su obra, se asimila a uno de los estilos ancestrales de Galicia y que para el autor se definía por sí misma en el cuadro de una orquestación clásica sobre aspectos del folklore destacando el uso de bordones y los arquetipos melódicos y rítmicos, añadiendo perceptibles apuntes de percusión de los que daría cuenta José Vicente Faus, en una clara alternancia entre pasajes líricos y otros de intenso carácter rítmico, en forma de elaboración tradicional de una canción o danza.

Fernando Buide tuvo en atriles Mar ao Norde, obra que ya había sido encargo de la RFG, y que fue estrenada junto las Danzas rituales, de Midsummer Mariage, de Michael Tippett y el Concierto para violín, en Re m. op. 47, de J.Sibelius, tomando su obra en su título de uno de los poemarios de Álvaro Cunqueiro, siempre a través del preciosismo del lenguaje que recreaba en su estética símbolos e imágenes marinos, imágenes que suelen fluctuar entre lo real y las representaciones que permiten encuadran su tratamiento para orquesta con un remarcado protagonismo de la sección de chelos, a través de seis instrumentistas con partituras diferenciadas y que intentaba moverse entre las imágenes que proponía la orquesta, con los chelos que parecían reverberar y diluir lo que la orquesta exponía, en esta obra elaborada sobre una única sección sin solución de continuidad, dentro de un talante calmo que recorría toda la composición. El desarrollo mostraba el carácter cíclico, dejando a las trompas un cierto protagonismo desde la lejanía.

Benjamin Britten, Four Sea Interludes, procedentes de la ópera Peter Grimes, Op. 33ª, una de sus obras escénicas por excelencia y que había sido estrenada en el Sadler´s Wells Théatre (Londres), serie de piezas evocadoras que recrean un espacio atmosférico cambiante, que nos trasladaban a una pequeña villa de pescadores, en la que esa mar está siempre presente. En su evolución, el Primero Dawn (Alba) nos acercó a la introducción del Primer acto, quedando como un preludio propiamente dicho a través de una naturaleza descriptiva que precisamente evocaba la mañana grisácea y apacible al borde del mar, a través de una cantinela de talante Lento e tranquilo, a la vez que ágil, confiado a las flautas y violines en registro agudo que ayudó a imaginar el vuelo de gaviotas. Clarinetes, violas y arpa, describían el mar, recibiendo la respuesta en los metales graves con sordina, que describían la amenaza del océano, siempre amenazante, especie de detalle que nos acerca a Debussy o al Sibelius de las Oceánides. El segundo Interludio- Sunday Morning, se apoyó en la introducción del Segundo acto, igualmente descriptivo a través de una instrumentación brillante y refinada, evocada por el toque de campanas, (las cuatro trompas) recreando un ambiente festivo a través de las maderas mientras la cuerda grave anunciaba una especie de cántico dominical. El tercer Interludio- Moonlight (claro de luna)-, encabezó el tercer acto, resultando la más precisa de las cuatro piezas a través de una música inmóvil que observaba un tinte psicológico, animándose en la parte central gracias a las flautas, el arpa y el xilófono. El Cuarto Interludio Storm (tormenta), se ubicó entre los dos cuadros del primer acto en una intención descriptiva, ligada al personaje central y a su comportamiento. Escrito en forma de Rondó, desencadenaba todas las fuerzas de la orquesta, matizando todas las asperezas del talante de Peter Grimes y su brutalidad.

Jean Sibelius, Sinfonía nº 3, en Do M. op. 52- iniciada en 1904, y que pasó por una larga maduración hasta su conclusión tres años después, mientras completaba obras como Pelleas y Melisenda y La hija de Pohjola, obra que tendrá estreno en Helsinki bajo su propia dirección en 1907, para repetir un año después en la Royal Society of London, en dedicación a Granville Bantok, para una obra que resulta diferente de las precedentes, rechazando la sobrecarga de romanticismo y toda inspiración nacionalista. El Allegro moderato, nos impresionó por su línea y estructura a través de su tonalidad, en un vitalismo ayudado por su proyección dinámica, dejando una impresión de perfección formal dentro de un equilibrio reforzado, a través de una profunda unidad orgánica, ya desde el trazado observado en el primer tema, logrando una clara unidad tonal , debida al predominio de la sección de cuerda, entre transformaciones temáticas logradas gracias a una sutil orquestación, tramada por las esencias de la forma sonata. El Andantino con moto, quasi allegretto, se disponía en un cuadro de una serie de variaciones en espejo, a partir de un tema curioso derivado de la doble rítmica de 6/4 y 3/2, un episodio confiado a los chelos divididos con una profunda corriente de bajo que nos dejaba la impresión de un pasaje marcado por el protagonismo de los chelos. El Finale (Moderato-Allegro ma non tanto), de aspecto sombrío, resultó animado por una intensidad de metales en ostinato que se desplegaba a través de súbitos apuntes orquestales, hacia un final repartido en dos secciones, una primera en forma sonata cuyo desarrollo se ofrecía sobre la segunda idea temática y una segunda que trataba un tema opuesto, realzada por una poderosa intensidad de metales, un Finale, que no remitía a ninguno precedente, suponiendo en el autor el primer ejemplo de síntesis entre un posible ritmo lento wagneriano subyacente y una dinámica beethoveniana más acentuada.

Ramón García Balado

 

Paul Daniel. Real Filharmonía de Galicia

Obras de Gabriel Erkoreka, Fernando Buide, Benjamin Britten y Jean Sibelius

Centro Cultural Afundación, Vigo

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

 

Foto © Tony McDonough

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-simbolos-e-imagenes-marinos-con-paul-daniel-por-ramon-garcia-balado 

21/04/2026

Mares de historias con Paul Daniel y la Real Filharmonía de Galicia

 Centro Cultural Afundación, Vigo

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela 


Quien fuera director de la RFG vuelve a tomar la plaza en dos sesiones con ella para los conciertos que se ofrecen en el Centro Cultural Afundación de Vigo-día 22 a las 20´00 h.- para continuar al día siguiente en el Auditorio de Galicia a las 20´30 h- ampliando con la serie de Conversando con…a las 19´45, de la que será protagonista el propio Paul Daniel.  En el apartado de Cometas, se anuncia una pieza en estreno de Gabriel Erkoreka, compositor formado con Juan Cordero en el Conservatorio Arriaga  de Bilbao, para seguir en la Escuela J.Guridi, de Vitoria, con Carmelo Bernaola y en piano con Alberto Nieto, antes de trasladarse a Londres en la Royal Ac. of Music, donde siguió las docencias de Christopher Elton, y cursos de interpretación pianística con Joaquín Achúcarro, Salomon Mikowski, Elza Kolodin y Malcom Frager, ratificando en el espacio de composición con G. Ligeti, F. Donatoni, H. Birtwistle y L. de Pablo. Fue fundador del Trío Bernaola, y  desde 1998, paso a ejercer la docencia en la Royal Ac. of Music, siendo sus obras divulgadas por foros como el ISCM World Music Days (Manchester);  Toru Takemitsu Awards Fest. (Tokyo); WRD Koln o el Auditorio Nacional. La naturaleza inspira en buena medida el conjunto de sus obras, con ejemplos como Nubes o Krater, en las que ya se adivina su opción por la predilección por estructuras contrastadas y dramáticas, donde  la oposición de extremos aplicada a todos los parámetros musicales juega un papel preponderante, en una tendencia a novedosas combinaciones.

Fernando Buide- tendrá en atriles Mar ao Norde, obra que ya había sido encargo de la RFG, y que fue estrenada junto las Danzas rituales, de Midsummer Mariage, de Michael Tippett y el Concierto para violín, en Re m. op. 47, de J.Sibelius, tomando su obra su título de uno de los poemarios de Álvaro Cunqueiro, siempre a través del preciosismo del lenguaje que recreaba en su estética símbolos e imágenes marinos, imágenes que suelen fluctuar entre lo real y las representaciones que permiten encuadran su tratamiento para orquesta con un remarcado protagonismo de la sección de chelos, a través de seis instrumentistas con partituras diferenciadas y que intenta moverse entre las imágenes que propone la orquesta, esos chelos que parecen reverberar y diluir aquello que la orquesta expone, en esta obra elaborada sobre una única sección sin solución de continuidad, dentro de un talante calmo que recorre toda la composición. Su desarrollo muestra un carácter cíclico, dejando a las trompas un cierto protagonismo desde la lejanía.

Benjamin  Britten- Four Sea Interludes, procedentes de la ópera Peter Grimes, Op. 33ª, una de sus obras escénicas por excelencia y que había sido estrenada en el Sadler´s Wells Théatre (Londres), serie de piezas evocadoras que recrean un espacio atmosférico cambiante, que no traslada a una pequeña villa de pescadores, en la que esa mar está siempre presente. En su evolución, el Primero Dawn (Alba) nos acerca a la introducción del Primer acto, quedando como un Preludio propiamente dicho a través de una naturaleza descriptiva que precisamente evoca la mañana grisácea y apacible al borde del mar, a través de una cantinela de talante Lento e tranquilo, a la vez que ágil, confiado a las flautas y violines en registro agudo que ayuda a imaginar el vuelo de gaviotas. Clarinetes, violas y arpa, resultan el mar y los metales graves con sordina, resultan la amenaza del océano, siempre dispuesto a saltar, especie de detalle que nos acerca a Debussy o al Sibelius de las Oceánides. El segundo Interludio- Sunday Morning, resulta una introducción del Segundo acto, igualmente descriptivo a través de una instrumentación brillante y refinada, evocada por el toque de campanas, (las cuatro trompas) recreando un ambiente festivo a través de las maderas mientras la cuerda grave anuncia una especie de cántico dominical. El tercer Interludio- Moonlight  (claro de luna)-, encabeza el tercer acto, resultado la más precisa  de las cuatro piezas  a través de una música inmóvil que observa un tinte psicológico, animándose en la parte central gracias a las flautas, el arpa y el xilófono.  El Cuarto Interludio Storm (tormenta), se ubica entre los dos cuadros del primer acto en una intención descriptiva, ligada al personaje central y a su comportamiento. Escrito en forma de Rondó, desencadena todas las fuerzas de la orquesta, matizando todas las asperezas del talante de Peter Grimes y su brutalidad.

Jean Sibelius- Sinfonía nº 3, en Do M. op. 52- iniciada en 1904, y que pasó por una larga maduración  hasta su conclusión tres años después, mientras completaba obras como Pelleas y Melisenda y La hija de Pohjola, obra que tendrá estreno en Helsinki bajo su propia dirección en 1907, para repetir un año después en la Royal Society of London, en dedicación a Granville Bantok, para una obra que resulta diferente de las precedentes, rechazando la sobrecarga de romanticismo y toda inspiración nacionalista. El Allegro moderato, resulta impresionante por su línea y estructura a través de su tonalidad en Do M., en un vitalismo que le aporta una proyección dinámica, lo que llevará a situar este tiempo en comparación con los tiempos de entrada de los grandes sinfonistas desde F.J. Haydn, Mozart y los maestros de aquellas épocas, dejando una impresión de perfección formal dentro de un equilibrio reforzado, a través de una profunda unidad orgánica, ya desde el trazado observado en el primer tema, en su escritura, logrando una clara unidad tonal , debida al predominio de la sección de cuerda, entre transformaciones temáticas logradas gracias a una sutil orquestación, tramada por las esencias de la forma sonata. El Andantino con moto, quasi allegretto, se dispone en un cuadro de una serie de variaciones en espejo, a partir de un tema curioso derivado de la doble rítmica de 6/4 y 3/2, un episodio confiado a los chelos divididos con una profunda corriente de bajo que nos acerca a la impresión de un agua dormida. La tonalidad, en Sol sost. m., se enfrenta claramente con los movimientos precedentes.   El Finale (Moderato-Allegro ma non tanto, de aspecto sombrío, resultará animado por una única respiración que se despliega a través de súbitos apuntes orquestales, para un final repartido en dos secciones, una primera en forma sonata cuyo desarrollo se ofrece sobre la segunda idea temática y una segunda que valora un tema opuesto, que por medio de una progresión sobre un ostinato rítmico- melódico, nos traslada a una poderosa intensidad de metales, un Finale, que no remite a ninguno precedente, suponiendo en el autor el  primer ejemplo entre ritmo lento wagneriano subyacente y una dinámica beethoveniana, sobre el tempo rápido.

Ramón García Balado

14/04/2026

El Curso Avanzado de Especialización Orquestal de la EAEM, en la Residencia Universitaria Lemonade

 R. U. Lemonade, Santiago de Compostela


Concierto en la Residencia Universitaria Lemonade a cargo del Curso Avanzado de Especialización Orquestal (EAEM)- día 17, a las 19´30 h-, en invitación abierta con obras de Óscar Navarro y Paul Hindemith, y que tendrá como solistas intérpretes alumnos de Juan Ferrer, que serán Carmen Bajo- flauta-; Ana Lucía Pérez- oboe-; Antonio Martín-clarinete-; Manuel Veiga- fagot- y al trompista Alberto López.   Una primera obra del alicantino Óscar Navarro, alumno de Ferrer Ferrán y que se especializó en la South University  of California, llegando a colaborar con solistas como Ramón Ortega, J. Franch-Ballesterm Javier Bonet, Ara Malikian, Eddy Vanoosthuyse,Magnus Koch Jensen, además  de colaborar con bandas profesionales como la Primitiva de Liria o la Armónica  de Buñol. En atriles para esta visita, su obra Juego de ladrones,  una suite para quinteto clásico de viento-madera, inspirada en la novela de Cervantes Rinconete y Cortadillo (1612), historia que narra las andanzas de estos dos adolescentes, Pedro de Rincón y Diego Cortado, que abandonan su casas con ansias de conocer mundo, haciendo amistades en una venta camino de Toledo en dirección a Córdoba, en esa búsqueda de dineros fáciles, acompañando a otros viajeros, entre maleantes del más distinto pelaje, con un punto de encuentro como es Monipodio, cabecilla de un gremio de rateros. Cinco tiempos dividen la obra. La venta oscura, interior  de esa venta lúgubre, fría y húmeda, descrita con una música misteriosa, ante una escena de personajes tabernarios. Rinconete y Cortadillo, segunda escena, describe precisamente a los dos protagonistas con un fondo sonoro que les describe, dos osados aventureros con sus ropajes desaliñados, tomados con descaro del propio relato cervantino. El tercer episodio, Sevilla, pretende pintarnos la escena que trata de describir esa bella capital andaluza, con su magia y su color, bañada por la luz, con suaves notas de una guitarra inspiradora. Juego de ladrones, ayudan a que nos topemos con Rinconete y Cortadillo, en su arribada a Sevilla, y que les asombra y sorprende en medio de sus paseos erráticos entre sus pretendidos latrocinios que resultan infructuosos para castigo de sus atrevimientos, pasando en el tiempo de cierra al encuentro con Monipodio, un señor encargado de poner orden en este conciliábulo de calaña de mala estirpe, en el que coinciden todos los maleante de la ciudad. Obra de cámara de Oscar Navarro González, compositor, clarinetista y director de orquesta, que en  este apartado de trabajos nos dejó Cosas del Destino, un trío para violín, chelo y piano; el Concerto para clarinete; Continental, para cuarteto de clarinetes; Fun for two, en reducción para dos saxofones altos y piano; Lenny, fantasía, para saxofón alto y piano; Osanna in Excelsis, marcha procesional; Sueño de Sal, banda sonora para el filme documental The Flight, para voces blancas con acompañamiento de piano o Legacy, concierto para  oboe.  El compositor tiene su propio grupo que se dio a conocer como la Óscar Navarro Symphony Orchestra, presentado en 2016, con el que realiza conciertos y grabaciones.

La segunda obra, de Paul Hindemith, la Pequeña música de cámara para quinteto de viento Op. 24 (Kleine Kammermusik Op. 24, nº 2, destinada a flauta, clarinete, oboe, trompa y fagot, suele recibir excelente trato en el repertorio básico de todos los grupos dentro de este estilo, por su atractiva disposición y desenvoltura, además de tener la mente puesta en las posibilidades de cada uno de los intérpretes. En resumen, resultan cuatro movimientos breves marcados por un atractivo sentido del humor, en el marco de una espontaneidad fresca y deliciosa. El primer tiempo Allegre. Moderato vivo, se enmarca dentro de sus ritmos dactílicos, jugueteando con una sugerente desenvoltura a través de todas las tonalidades sin fijarse en ninguna. Aparece un breve Vals politonal refrescante que nos traslada en ciertos aspectos a Igor Stravinski, el de las Pequeñas suites y tras un movimiento lento, que se muestra pleno de un atractivo encanto, claramente nostálgico, (Tranquilo e simple), la obra  se aboca a un resolución saltarina Muy vivo, dentro de un balanceo ternario en forma concéntrica, A-B-C-B-A, abiertamente en Mi m., un ejemplo de una previsible cercanía al grupo de Les Six. Siempre destacaría como un músico especialmente dotado ya desde sus estudios en el Conservatorio de Franckfurt, en donde siguió los dictados de Arnold Mendelsohn y Bernard Sekles, antes de ocupar la plaza de primer violín de la Orquesta de  la Ópera de Frankfurt, fundando en ese período el Cuarteto Amar, en el que destacó como violista, una experiencia que abarcará casi toda su vida activa. Para mención especial, sus trabajos para el medio escénico como La armonía del mundo, que no llegaría a conseguir el éxito de Cardillac y en especial Mathias el pintor, ópera con leyenda a sus costas, ya que se estaba representando en la temporada del Liceu de Barcelona, el año del fatídico incendio. Otro aspecto de importancia, será la serie de obras didácticas, capítulo de plena vigencia.

Ramón García Balado

08/04/2026

Rapsodias Africanas, para (En) Foco, con el protagonismo de Seckou Keita, intérprete de kora

 Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


Concierto que se anuncia como Rapsodias Africanas con obras de Seckou Keita, intérprete de kora, y que cuenta con arreglos de David Mantovani, con la RFG, dirigida por Clark Rundell, en el Auditorio de Galicia, día 10, a las 20´30 h-, con sesión previa de Preconcierto en la Sala Mozart- 19´45- a cargo alumnos del Curso Avanzado de Especialización Orquestal, dirigido esta vez por Timur Sadikov, una sesión en la que participarán las violinistas Caterina Barbosa y Marie E. Cooper, la viola Inmaculada de Muedra, el chelista Javier N.Casamayor y el contrabajista Nicolás García, para ofrecernos el Quinteto nº 2, en Sol M., Op. 77, de Antonin Dvorak, obra con influencias de Smetana, y que había sido  estrenada por el Cuarteto de Bohemia, composición en cuatro tiempos comenzando por el Allegro con fuoco, que en ciertos aspectos podrá recordar al Quinteto La trucha, de Schubert, destacando el diálogo entre el chelo y el contrabajo, y un desarrollo que se apoya en el tercer motivo de la introducción para alcanzar la coda en un più mosso, el Scherzo, Allegro vivace, resulta perfectamente simétrico con la aparición de ritmos de dumka, y un episodio central de gran expresión lírica; el Poco andante, aporta  una larga cantinela en el primer violín con respuesta del chelo en contrapunto, trenzando un magnífico acompañamiento y el Allegro assai final, nos traslada a una atmósfera ardiente y distendida, en un rondó de frases melódicas con detalles que se mezclan para combinarse mejor dentro de una vitalidad exuberante. Idea de su período eslavo por la estilización de las formas, un ejemplo que se mantendrá como afortunada experiencia en el catálogo de su legado camerístico ya desde el momento en el que Antonin Dvorak, era violinista en los atriles de la Orquesta del Teatro Provisional Checo de Praga, y componía obras como el Quinteto de cuerdas en La m. Op. 1, del que no se conocerá su destino, aunque no disimule cierto talante mozartiano, en el que asoma un finale, curiosidad que habrá de esperar por su edición hasta el año 1943.

Clark Rundell, formado en la University of Chicago con John Paynter, además de especializarse en trombón Frank Crisafulli, músico que dirigió agrupaciones como la Britten Sinfonietta, la Royal Northern S.O.; la Royal Liverpool Philharmonie, el Klanforum Wien y en el espacio de formaciones actuales, el Asko Ensemble o el Ensemble 10/10. Estrenó espectáculos operísticos como Clemencia de John Macmillan, en la Royal Opera House o Voces & Votos, de Orlando Gough, en el Festival Int. de Bergen que se añaden a títulos más frecuentes como A turn of screw, o Albert Herring, de Britten; Kata Ka´ta Kabanova, de Janacek, junto a The cunning Little Vixen; L´enfant et les sortiléges, de M.Ravel o La hora española.  Colabora con artistas como Louis Andriessen, con el que mantiene una regular frecuencias en trabajos como Vermeer Fotos; Steve Reich, R. Rodney, Brad Meldau, el Wayne Shorther Quintet, Toumani Diabete, Gary Carpenter, Steve Martland, Bob Brookmeyer o Lew Tabakin.

Seckou Keita, es intérprete del tradicional kora, repertorio de implantación preferentemente senegalesa y en esos países centroafricanos, músico perteneciente a una larga saga de arraigo familiar, y que comenzó su carrera con su tío Soto Sissokho, presentándose por ello en giras europeas de implantión multicultural, tanto a solo como con agrupaciones compartidas, trasladando su residencia a Inglaterra para participar en citas como WOMAD o el Festival de Música Sacra de Irlanda, recibiendo nominaciones a galardones de los Premios WOMAD, tras formar su propio grupo Keita Quartet, en 2004, que se ampliará a formato de quinteto, con la adición de su hermana Binta Susso, en el canto, mientras organizaba talleres de percusión y kora con el Music For Change, Creative Partnership y el WOMAD. Respecto a  la kora, instrumento asentado en Senegal, Gambia, Guinea-Bissau y Mali, supondrá para Keita, la posibilidad de realizar contribuciones para el desarrollo de sus afinaciones originales, a partir de 2002, teniendo en cuenta que cada uno de esos países tendrá sus evoluciones logradas a partir del paso de las generaciones, y que en su caso, encontrará resultados perceptibles en colaboración con su primo Aliou Gassama, quien crearía una  kora de doble cuello, que ambos compartirán. Históricamente solo los maestros- griots, detentaba el acceso a esas tradiciones, pero la evolución de los tiempos, trajo una considerable transformación en el límite de remarcar fronteras, abriendo espacios de confraternización con las corrientes evolucionadas del jazz. Rapsodias Africanas, resultará pues un diálogo sonoro a varias bandas, dejando a Seckou Keita ofrecer su magisterio a partir de los arreglos que le propuso David Mantovani.

La kora, instrumento de tradición en esos países, es un instrumento más atractivo del África negra occidental, una mezcla de laúd y arpa, que se ejecuta habitualmente como solista- al menos hasta donde hemos llegado-, o más comúnmente para asistir a los griots; también se toca en dúos, por ejemplo con el balafón- estilo de xilofón o en orquesta. Consta de una caja de resonancia formada por media calabaza de gran tamaño- entre 60 y 70 cm, de diámetro, cuya parte convexa está ampliamente rodeada por una piel tensada y sujeta con clavos de cobre. Cerca del mástil lleva un orificio circular con el contorno decorado con un dibujo similar al rosetón de los antiguos laúdes europeos, el resto de la caja aparece a veces adornada con motivos geométricos hechos con clavos. De la caja sale un largo mástil de madera, cilíndrico, al cual van atadas 21 cuerdas de tripa-algunas de las cuales son melódicas- por medio de anillas correderas de cuero. El puente, de gran tamaño (20 cm. de alto), lleva practicadas diez muescas sobre uno de los laterales y once sobre el otro, apareciendo así las cuerdas divididas en dos filas, razón por la cual a veces el instrumento es considerado como un arpa doble. Lleva también dos palos cortos que hacen las veces de agarradores, fijos en la caja de ambos lados del mástil. A veces se coloca sobre el puente una pieza para producir ruidos diversos, que suelen ser una placada de metal con pequeñas anillas sonoras en su contorno. Las notas producidas por las filas de cuerdas abarcan la extensión casi de tres octavas. La afinación del instrumento de Senegal encuadra en este modelo que difiere del arpa-laúd guineano, de 19 cuerdas cuya afinación se consigue con ayuda de las anillas que se deslizan por el mástil, permitiendo tensar las cuerdas a voluntad.

El entorno de la familia de los Keita, cuenta también con figuras como Salif Keita, músico que Hace tiempo puso en primera línea de divulgación su trabajo M´Bemba (Los ancestro) que llegó a presentarse en nuestro país con para en el Auditorio de Galicia, un proyecto asentado por la alegría de su discurso sonoro, en el que manifestaba  ciertas afinidades con las herencias de los gitanos sustentada en que los malienses tienen una cultura cercana a la árabe, la misma que lejanamente hallamos en Andalucía  y por esa vía encontramos un amalgama que facilita el acceso al flamenco, una propuesta para la que Salif Keita, recurría a los arreglos de Kanté Manfila, su principal maestro por una amistad que se remontaba a 1973, en M´Bemba, colaboraba con su kora Toumani Diabeté. Otro valor dentro de este apartado, es el guineano Mory Kanté, artista que cuida hasta el mínimo detalle su aparición en escenas confirmadas en el resultado de sus piezas, elaboradas a partir de un puñado de contagiosos y machacones ritmos soleados, también un dotado intérprete de kora y balafón, dejando fe en trabajos como Sabou, editado por Riverboot/Karonte, músico nacido en el seno de una familia de griots aunque considerándose como ejemplo de los tiempos modernos, esos griots que son los trovadores, historiadores, poetas, narradores y cuyo papel artístico no solo no ha desaparecido, sino que cada vez tiene mayor presencia en la sociedad africana, Griots o Jalis, asentados en el subcontinente negro y en el caso africano, en cuanto a Senegal, ha dejado personajes como Baaba Maal, Dudu N´Diaye Rosé, Kausu Kuyate, Ismael Lô, Touré Kunda, Xalam o Youssou N´Dour, la mezcla entre esas músicas africanas y andaluzas, no solo funciona perfectamente, sino que en el caso de Toumani Diabeté, parecería que este músico hubiese tocado flamenco a lo largo de toda su vida.

Ramón García Balado

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