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18/06/2026

El pianista Domenico Codispoti, en el Museo das Belas Artes de A Coruña

 Museo das Belas Artes, A Coruña


Tercer concierto del XXV Ciclo Música para unha época, del Museo das Belas Artes de  Coruña- día 21, a las 12´00 h., con el pianista Domenico Codispoti, entre obras de F. Schubert y L.v. Beethoven y la correspondiente visita guiada, esta vez dedicada O Romanticismo na pintura, un intérprete apreciado por su virtuosismo, y al que se valora por su acercamiento al pianismo de Alfred Cortot y al de Claudio Arrau, e incluso al de Gÿorgy Sándor, en una trayectoria que le permitió colaborar con primeras orquestas del ámbito internacional, además de las frecuentes colaboraciones con músicos de nuestro entorno inmediato, intercambiando pareceres con agrupaciones como la English Chamber Orchestra; la Lucerner Sinfonierorchester, la London Chamber Orchester, la Sinfónica de la Radio de Varsovia, la O. Filarmónica Italiana, la S. Nacional de Islandia, la O. F. de Brno, la OSG, con directores como K. Karabits, R. Gamba, Ch. Warrem- Green, D. Ang, R. Forés, T. Koutnik o A. Straszynski. Grabó para importantes sellos discográficos, tanto en repertorio orquestal como camerístico. Pianista nacido en 1975, comenzó sus estudios con B. Mezzena, antes de ampliar con Joaquín Achúcarro, en los Estados Unidos, en la Southern Methodist University y actualmente, imparte labores docentes en el Conservatorio Guido Cantelli.  

L.v. Beethoven-Sonata en Do M. (Waldstein) Op. 53- concebida en un principio para tres movimientos y dotada de un Andante con variaciones en la parte central que el autor excluiría por razones de equilibrio estructural por lo que en definitiva quedará conformada en los tiempos Allegro con brío; Introduzione: Adagio molto; Rondó:Allegretto moderato. A parte de la importancia objetiva de esta obra, ocupa junto a la coetánea Apasionata Op. 57 una posición simbólica en el corpus de las sonatas; por una parte, resulta el vástago compositivo de las últimas del Op. 31, y por otra, el primer ejemplo acabado del denominado segundo estilo, auténtico pórtico de la nueva manera. La búsqueda de una inédita dimensión tímbrica, o la explotación de inhabituales registros innovadores al igual que la libre inspiración ardiente, avalan rasgos más trasparentes del lenguaje que desde este momento marcarán el futuro de páginas venideras. Obra dedicada al conde Ferdinand von Waldstein (de ahí su nombre), un joven mecenas y protector, será la consecuencia de su estancia en Bonn, poco antes de que se estableciese en Viena, en el año 1804, estableciendo relaciones artísticas con los editores Breitkopf & Härtel, un período propicio para otras composiciones como la Sinfonía Heroica o los primeros bocetos de la ópera Fidelio y otros apuntes de dos de sus sinfonías, la Quinta y la Sexta. Aquel Andante rechazado, sería editado individualmente como Andanti favor y que llevaría el número de catálogo WoO 57, en opinión de Riezler, no había ninguna razón de importancia para volver a incluir el Andante original en esta sonata, sabía el autor sobradamente los argumentos que le llevarían a esa determinación. Para abundar sobre este asunto, esta sonata Waldstein será también conocida como Aurora, un juego de equívocos que no precisará mayores explicaciones dejando los argumentos en manos de sus editores. A. Casella puntualizará que los primeros compases de la obra, parecen pertenecer al mundo del ruido más que al de la música; el hacer surgir paulatinamente de una sonoridad caótica y lejanísima un fogonazo de luz cegador, tal es, en su opinión, el sentido expresivo de esta obra, que podría haber dado origen perfectamente al subtítulo de Aurora. El conde Waldstein, dedicatario de la sonata, llegó a Bonn  en 1788, oportunidad en la que conocerá al compositor quedando maravillado por la personalidad del artista, estableciendo desde entonces una profunda amistad con él, dejando como resultado una sociedad aristocrática que ambos formarían: Lese-Gessellschaft (Sociedad de Lectura).

Franz Schubert-Seis momentos musicales D. 780- piezas que parecen haber sido reunidas en 1827,  pese a que dos de ellas, la Tercera y la Sexta, podrían tener un origen más antiguo. Una primera edición tendría su título en francés- Moments musicals- y en bastantes lugares se mantendrá esa fidelidad. En su orden de seguimiento, partimos de un Moderato en Do M., con aire de minueto que enriquece el material melódico aparentemente más sencillo por sus recursos gracias a una ingeniosa inventiva que nos traslada a una fanfarria. Cuenta con un trío misterioso y ensoñador que se desarrolla sobre tresillos de corcheas, cerrando en una sencillez son coda, en La M., para pasar a un Andantino, en La b M. que ofrece una dulce y graciosa canción de cuna, con ritmo de barcarola que vagamente evoca una voluptuosa noche estival interrumpida por una sección central coloreada por aires magiares, tiernos y perfumados. El Allegro moderato en Fa m. muestra con agilidad una deliciosa danza sobre un tema elegante y espiritual adornado por acompañamientos mordaces y sutiles que alternan modos mayores y menores. Un sencillo epigrama sonoro cercano de nuevo al espíritu de la música húngara, un perfecto juego de equilibrio ya conocido por otra obra como fue un Album musical, editado en 1823, con la firma Sauer & Leidesdorf.  El Moderato en Do sost. m., es tiempo en el que los especialistas encontrarán influencias bachianas, en concreto de alguno de sus Preludios, que se observa en la cascada de semicorcheas ligadas.  El Allegro vivace, en Fa m. resulta un breve scherzo de modulaciones agitadas y audaces sobre un ritmo dactílico y con una atmósfera apasionada y casi demoníaca, llena de contrastes dinámicos. El Allegretto, en La b M, había aparecido en la colección Sauer & Leidesdorf, de 1825, un tierno encanto vienés unido a un incomparable refinamiento armónico marcado por sus exquisitas modulaciones, ubicándonos en un momento que nos traslada a un fortissimo en acordes al que responde un trío solemne y resignado.

Ramón García Balado

10/06/2026

Dúo Josephine: Alejandra Díaz y Julio Mourenza en el Museo das Belas Artes

Museo das Belas Artes, A Coruña


Concierto del XXV Ciclo de Música para unha época, del Museo das Belas Artes, de A Coruña- día 14 a las 12´00 h., con el Dúo Josephine,  la chelista Alejandra Díaz y el pianista Julio Mourenza, con visita guiada dedicada a Os grabados de Goya, dentro de un programa dedicado a seis compositores. Alejandra Díaz fue galardonada con el Carnegie Hall Awards y finalista del Premio int. Pau Casals, tras estudiar en la City University of London  y en la Guildhall School of Music and Drama, siendo dirigida por importantes compositores y haber asistido a festivales de rango, compaginando esas actividades con las labores docentes. Julio Mourenza realizó estudios en la Musik Akademie der Stadt Basel, con los profesores Laszlo Gyismesi, Gerard Wyss, Albert Gusmann y Rudolf Möser, para continuar en la Ac. Ferenz Liszt, de Budapest; realizó estudios de posgrado con Kornel Zempleni, ampliando con Ferenc Rados, Charles Rosen y Paul Badura-Skoda. Entre sus trabajos destaca la interpretación de las Canciones xacobas, de A. García Abril, con la mezzo Teresa Berbanza y estrenos de obras de Fernando Buide, José Luís Temes, Juan Durán, Eduardo Soutullo, Margarita Viso o I. Stölzel.

Para esta matinal, Reinhold Glière- 8 piezas Op. 39- músico que estudió con Arenski, Tanaiev e Ippolito Ivanov, en el Conservatorio de Moscú, antes de trasladarse al de San Petersburgo y al de Kiev, llegando a ser un notable maestro que tendría a alumnos como Prokofiev, Miaskovski y Kachaturian, destacando igualmente como director. Su origen de procedencia belga, no le impedirá convertirse en uno de los maestros de la escuela de tradición rusa, integrándose en uno de los miembros del Grupo de los Cinco. Siempre se mantuvo fiel a los dictados de régimen socialista tras la Revolución de Octubre, dejando su impronta de manera especial en el espacio de la danza, con ejemplos como Krasny mak (La amapola roja) o Mednij vsadnik (El caballero de bronce) compuesta para conmemorar el 150 aniversario del nacimiento de  Puskin. Obras de interés, serán la Tercera Sinfonía (1911) y el Concierto para canto y orquesta (1943), en la que la soprano vocaliza casi como una flauta, sobre un tejido armónico y un acompañamiento instrumental y expresivo.

Josep Mª Guix- Dos haykus- la tendencia de la vanguardia catalana, entre la pluralidad que no desecha las posibilidades de los estilos más diversos. Por una parte, se mantendría una línea basada en el rigor estructural y en el establecimiento de modelos sólidos y coherentes, a partir de ellos mismos, que tomarían como referencia a Benet Casablancas,  quien probaría sobre argumentos curiosos y minuciosamente trabajados, con un ideario de profundo aliento, destacando obras como Epigramas, o las sonoridades de la Petita música nocturna; Víctor Estapé y Josep Mª Guix, ambos discípulos de Casablancas con una carrera de conocida trayectoria internacional. Un patrón, será el compromiso con el constructivismo y las últimas  tendencias de simplificación del lenguaje, otro modelo, será el que ofrezca Carles Guinovart, formado en Darmtadt y alumno de Olivier Messiaen, acercándose a culturas distantes de las tradiciones occidentales.

Bouhslav Martinu- Dúo nº 1, para chelo y piano, músico nacido en Policka (Bohemía) en 1890, y que probó experiencias en Francia, en donde quedaría influido por Pelléas et Mélisande, de Claude Debussy tras haber sido segundo violín de la O. Philharmonia Checa, sus actividades, se repartirían entre Niza, Roma y Suiza, dejándonos una herencia superior a las 400 obras, en las que las herencias centroeuropeas, serán de fundamental importancia, a las que se unen la impregnación del madrigalismo de tradición inglesa y los patrones del concertó grosso barroco. Mostró un cuidado interés en este espacio del género cameristico para chelo y piano, en el conjunto de las tres sonatas, en particular por la primera en cuanto a su talante apasionado, plena de tensiones quizás por las influencias de los avatares políticos del momento. Junto al grupo de estas tres sonatas, destacan las Variaciones sobre un tema de Rossini o las Variaciones sobre un tema eslovaco, de intensa nostalgia.

Jörg Widemann- Lamento y Valse Bauvariase- compositor nacido en Munich y que culminó sus estudios en la Juilliard School neoyorquina con Charles Neidich, recibiendo el Prix Belmont de Música Contemporánea, ofrecido por la Forberg-Schneider Foundation, ampliando experiencias con Hans Werner-Henze y Wolfgang Rihm, en Karlsruhe; recibió el Premio Paul Hindemith (2002), y en especial, el concedido por su ópera Das Gesicht im Spielgel (El rostro en el espejo) que se ratificará con el de composición SWR Sinfonienorchester Baden-Baden; puntales en su producción serán la serie de sus cinco cuartetos, concebidos en forma cíclica, de tal manera que pueden ser interpretados tanto juntos como separados. Cada uno de ellos, se corresponde con un movimiento de una forma clásica. Una de las constantes de su catálogo, es la integración de elementos radicalmente disimiles, algunos de ellos extraídos de grandes obras del pasado, como sucede en Fleberfantasie, para piano, cuarteto de cuerda y clarinete.  Mantiene una permanente amistad con Helmut Lachenmann. Una carrera la suya, que desde 2009, le permitirá impartir clases de composición en la que lleva ejerciendo desde hace años, la Freiburg Staatliche Hochschule für Musik. Carlus Padrissa, estrenó su ópera Babylon, en la Opera Estatal de Baviera, con un montaje escénico de La Fura dels Baus.
Peteris Vask-Castillo interior-, compositor letón, que inició sus estudios en la Escuela de Música Emili´s Dârzins de Riga, y que fue Premio Nacional de Música en su país por su ópera Litene. Comparte trayectoria con colegas de tradición como Edison Demisov, Alfred Schnittke o Sofía Gubaudulina, en sus fundamentos y por influencia familiar- hijo de un pastor baptista-, se acercaría al espíritu de las corrientes musicales, a través de los oficios religiosos, severamente controlados por exigencias de su medio social, decantándose en un primer momento por el contrabajo, con ejemplos como la Sonata para contrabajo (1986) y Bass Trip. A partir de la década de los noventa, su evolución observará un período de aceleración, compartido con músicos como Gidon Kremer, el Kronos Quartet, dejando obras de gran calado como Tala Gaisma (Luz distante); la Sinfonía nº 1 para orquesta de cuerdas (Balsis) o el Concierto para chelo y orquesta.

Ramón García Balado

04/06/2026

Dúo Fasla- Prolat, en el Museo das Belas Artes de A Coruña

Museo das Belas Artes, A Coruña


Concierto del XXV Ciclo Música para unha época, dentro de las actividades del Museo das Belas Artes de A Coruña- día 7, a las 12´00 h.,  con el Dúo Fasla-Prolat, en un monográfico beethoveniano, añadiendo una visita guiada: Arte galega do século XX, formación que realizó un proyecto de transcripción de sonatas de D.Scarlatti, en tratamiento para violín y piano, y que colaboraron con Enrico Onofrí, el Jouska String Quartet, siendo premiados con el Café Baushaus Award (2024), recibiendo becas de la Fondation Thorens, la Yehudin Menuhim, mientras reciben asesoramientos de Anna Gebert, tras haber estudiado en la Hochschule für Musik Freiburg, la Musik Akademie Basel, la Universität Anton Bruckner Linz. Maestros suyos fueron Muriel Cantoreggi, Rafael Rosenfeld, Rainer Schmidt, Anton Kernaj, Ivan Monighetti, Martin Beaver y Clive Brown.

 Para comenzar, la Sonata nº 1, para chelo y piano, en Fa M. Op. 5, el maestro dio prioridad al chelo en este grupo de dos sonatas que en opinión de Carli Ballola, tiene un nuevo capítulo en la historia de la música de cámara, creando en ellas los dos criterios de dialéctica discursiva en el plano de una absoluta paridad de las funciones de contraste, nos sorprenden las obras por la amplitud de construcción y la riqueza de las ideas. Para Solomon, este grupo de dos sonatas, destacan por sus ambiciosas proporciones, en sus amplios Adagios introductorios, que suponen la despedida  de un estilo de composición. Una obra que cuenta con tres movimientos: Adagio sostenuto; Allegro y Allegro vivace. En cuanto al chelo, el autor no volverá a él durante bastantes años, concretamente con la Sonata Op. 69 (1807) y las dos sonatas Op. 102, aunque antes encontraremos la serie de Variaciones sobre un tema de Judas Macabeo, de Händel y sobre dos temas de La flauta mágica, de Mozart. Las obras para chelo y piano serían compuestas en el transcurso de 1795/6, en previsión de un viaje a Berlín, concediendo una mayor atención al chelo, enfrentado a la importancia que mantenía el violín.

Las siete variaciones para chelo y piano sobre el tema Bei Männem welche Liebe fühlen, de Mozart, WoO 46 en Mi b M,  obra con el autor en la treintena y editadas en Viena, un período de grandes sonatas para el teclado, como por ejemplo la Segunda del Op.27 y la Op. 28, o el ciclo del Op. 31, llegando a aceptarse que no se relacionen con aquellos primeros años vieneses, en los que se  concitan composiciones en este tipo que no acabaría encontrando un número de catalogación, por lo  que quedarían excluidas, un asunto encontramos precisamente en la precedente. La explicación del tema, llegará por la inspiración recibida en el año 1801, aportada por el empresario del Theater and der Wien, quien le facilitará el dúo de Pamina y Papageno de este singspiel por excelencia. El compositor había tenido la oportunidad de asistir a una representación que le dejaría absolutamente  fascinado, por lo que no dudó en realizar un trabajo aparentemente menor. Una confirmación posterior del compositor, recordará esa inevitable atracción que había sentido tanto por La flauta mágica como por Don Giovanni. Las Variaciones WoO 46, fueron dedicadas al conde von Brown, a quien Beethoven había dedicado los Tríos de cuerda Op. 9, un personaje muy vinculado a la vida del músico. Sobre las variaciones para chelo, en general, será Carli Ballola, quien nos haga saber que con la excepción tal vez de las Variaciones sobre el aria de Papageno O. 66, que por su desenvuelta gracia, no fueron olvidadas del todo por los concertistas, destinados principalmente a poner de manifiesto el virtuosismo de algún intérprete brillante.

 La Sonata nº 3, para chelo y piano, en La M. Op. 69, es obra que fue interpretada por primera vez el 5 de marzo de 1809, y no lo sería por su dedicatario Gleichenstein, sino por el chelista Nikolaus Kraft (hijo del célebre Anton Kraft) del Cuarteto Schuppanzigh, y de la baronesa Dorothea Ertmann, pianista de sublime talento. Esta sonata tiene ya la fuerza, la economía y la invención de las obras de madurez, a pesar de su tono de raro vigor, que facilita que la obra se explaye en toda su dimensión. El Allegro, ma non tanto, exhibe el canto generoso del chelo que no pretende dominar a su compañero del piano, manteniendo un diálogo amable, dulce y sensual desde la primera idea, entre ricos pizzicati, calurosos y expresivos.  El Scherzo. Allegro molto, resulta un movimiento fuerte y arrogante, planteado en la tonalidad de La  m., y semejante al de la Séptima sinfonía, un tema tratado en fortissimi. El Adagio cantabile, resulta una renuncia al excesivo protagonismo del tiempo lento por sí mismo, liberándose de los fantasmas del patetismo que durante años había pesado en muchas obras de ese momento, a través del siglo XIX, la dimensión de interioridad tan solo se roza en algunos compases expresivos. El Allegro vivace final, se manifiesta en sintonía con el conjunto de la sonata, radiante y segura de sí misma, radiante para contribuir a los cánones que podrán caber en el contexto del término allure chantante. Nos hallamos en un punto de enlace directo hacia el Allegro ma non tanto. Cada compás de esta sonata, ayuda a reforzar una clara sensación de confianza  y desenvoltura, admitiendo el curioso apunte inter lacrimas et luctum, en resumen un dramático testimonio de la desesperación que siempre le pesaría, en sus constantes vitales. Un grupo de tres sonatas de estos años, fundamentales en su biografía.

Ramón García Balado

21/05/2026

La voz de Ofelia: Luna Celemín y Christian Camino, en el IX Festival Resis

 Museo das Belas Artes, A Coruña


Concierto en el Museo das Belas Artes, de  A Coruña, dentro de las actividades del IX Festival Resis- día 24, las 12´00 h-, con la soprano Luna Celemín y el pianista Christian Camino, para ofrecernos obras de Wolfgang Rhim, Georg Crumb, J.Mª Sánchez- Verdú y Richard Strauss. Una soprano que trabajó con López Banzo, J.Company, Carlos Mena, Alberto Zeda o María Espada, además de realizar cursos de perfeccionamiento en los cursos de Amigos de la Ópera, de A Coruña, con Mariella Devia, Fiorenza Cedolíns, Carlos Mena o el añorado maestro Alberto Zedda, probando profesionalmente con el Ensemble Mattheus y con el grupo Concerto de Bozes, en Salamanca, en programas que incluían obras de Literes, S. Durón, C.F. Cesarini, A. Scarlatti o F.N. Fago. Con el Ensemble Mattheus,  seguiría los dictados de J.Christophe Spinosi.

Wolfgang Rhim, tendrá en programa 3 Hölder Gedichte y las Ophelia Sings, reclamo que nos lleva la plástica de John Everett Millais, cuadro de la Tate Gallery y verdadero manifiesto estético de la  escuela prerrafaelita, que abanderada Dante Gabriel Rosetti.  Rhim, compositor del que tenemos noticia con relativa frecuencia, dejó su sello irrenunciable en obras como Jakob Lenz, sobre la poética de Georg Büchner o en Die Veroberung von Mexico, una ópera que nos lleva a los desvaríos de Antonin Artaud, destacando un acentuado uso de los recursos expresivos del Sprechgesang, para mayor libertad de los intérpretes. George Crumb-The Night In Silence Under Many A Star-, una composición basada en la poética de Walt Whiteman, para voz y piano amplificado, integrada en el ciclo Aparition, un encargo de la soprano Jan DeGaetani, y de Gilbert Kalish, en 1981, músico norteamericano en la corriente de Nancarrow, muy centrado en la indagación de la pura belleza del sonido, reemplazando de forma un tanto personal la estructura tonal temática en beneficio de  un tejido armónico que surge de recursos tímbricos apenas perceptibles, entre atmósferas de una especial sutilidad, un interés por acentuar los matices extremos, siempre con la pretensión de seducir al oyente, en el conjunto de sus obras, sobresale el uso masivo de clusters, la inmensa variedad de timbres y dinámicas, al lado del cuidado de la amplificación de los instrumentos, junto a los efectos vocales y la imaginativa explotación de detalles puramente técnicos. Una obra de clara referencia, sería American Songbooks, para voz de soprano, en la que cobra protagonismo el piano amplificado, remarcado por una percusión de acentuado contraste, remitiendo a la tradición de los negrospituals.

José María Sanchez- Verdú-El buscador caminante- obra que ya tuvo presencia en certámenes de nuestro país y en el Carl Maria von Weber Musikhochschele Dresden,  con esta soprano acompañada por Yan Cai. Sánchez-Verdú, es uno de nuestros compositores de élite, por trabajos como Cuerpos deshabitados, sobre poemas de Alberti; Silence y Gramma o El viaje de Simorgh, encargo del Teatro Real, una inspiración entre sufismo y mística, procedente de la lírica de Juan Goytisolo, Las virtudes del pájaro solitario. Un relato de Carlos Fuentes, dará argumentos para Aura, una obra más hipnótica y etérea. La cultura árabe impregnó en buena manera, la evolución de sus tendencias creativas desde una perspectiva ancestral, ya desde su Cuarteto Nazarí. Para el autor, el oyente al que van destinadas sus obras, resulta primordial, la propuesta sonora le queda destinada. La música es una forma de comunicación, sin olvidarnos de las influencias de Darmstadt y de las vanguardias que afectaron a su desarrollo, un lenguaje que reconoce igualmente las estéticas centroeuropeas más avanzadas, que también encontramos en Adès. Adams o Turnage. Obra de apreciada consideración, fue Elogio del Horizonte, un concierto para clarinete y orquesta, un encargo para la ONE, con Joan Enric Lluna, como solista, y cuyo argumento había sido una velada dedicada a Chillida, un refinamiento sobre la plástica japonesa, donde un trazo en el vacío puede albergar una energía y un contenido realzado por profundas capas de óleo. Taqsim, fue otro de sus trabajos para la ONE, que dirigiría G. Pehlivanin, un salto entre Oriente y Occidente, obra que se anclaba en la cultura magrebí, y en un Festival del Mediterráneo, celebrado en el Palau de Les Arts, daría a conocer Qualia, dirigida por Zubin Mehta, compartiendo experiencias con Salomé, de Richard Strauss.

Richard Strauss, con Letze Blätter, sobre Hermann von Gilm Op. 10, una recopilación poética de ocho lieder, a los que se añadirá en 1974, Der hat´s getan, pieza de talante fúnebre, remarcado por la respuesta del piano. Grupo de Lieder entre los que podremos destacar Zueignun, de un fervoroso romanticismo, cuidadoso del protagonismo de la prosodia; Die Nacht, que refleja la ansiedad del amante ante la presencia de la noche; Nicht, remarcado por los cromatismos del teclado; Die Georgine, casi un pasaje operístico, con una línea vocal plena de pasión y lirismo, con largas líneas expresivas del piano; Gedulf, en el que asoman trazos armónicos uniformes dentro de un discurso musical inflamado, especialmente en su final; Die Verschwiegenen, una pequeña escena en un estilo de pinceladas satíricas y humorísticas del estilo Überbrettl (cabaret), de Ernest von Wolzongen; Die Zeittlose, breve en forma epigramática, en un arioso que se expresa como desencantado; Allerseelen, una pincelada schumanniana y nostálgica que impregna las vivencias más íntimas.

Vier Letze Lieder, de Richard Strauss, último período del compositor y conjunto de piezas emblemáticas, por la respuesta que tienen entre los aficionados, desde el año de su estreno, testimonio y memoria sobre textos de Hermann Hesse y un cuarto que remite a Eichendorff, generaciones literarias que no podían ser más opuestas, pero que encumbran al compositor a su más digna dimensión. En los amargos límites de la superación de las experiencias de la Segunda Guerra mundial. Frühling, resulta una entusiasta alabanza de la primavera, estación romántica por excelencia, lied estrófico en un canto transparente. September, la poética de Hermann Hesse, que cuida con detallismo su colorido otoñal, a través de modulaciones que nos trasladan hacia un estado de serenidad, tras asistir al paso a un rango de segundo grado, con respecto al anterior. Beim Schlafengehen, con una línea vocal de notable exigencia de tesitura, para entregarnos al lied Im Abendrot, el poema de Eichendorff, recuperando en cierto modo una presumible sensibilidad que nos acerca a Robert Schumann

Ramón García Balado

The New Bach Trío en el IX Festival Clas Cla͐s, de Vilagarcia de Arousa

  Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa  Concierto del IX Festival Clas Cla ͐ s , de Vilagarcía de Arousa con The New Bach Trío en...