Amosando publicacións coa etiqueta Orquesta Sinfónica de Galicia. Amosar todas as publicacións
Amosando publicacións coa etiqueta Orquesta Sinfónica de Galicia. Amosar todas as publicacións

17/06/2026

Generación Sinfónica: Cita de formaciones juveniles de la OSG

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Formaciones de base como la Sinfónica Infantil de la OSG, los Conservatorios de la Provincia o el Coro Cantábile nos invitan a un concierto en el Palacio de la Ópera- día 21, a las 19´00 h-, para un programa entre grandes barrocos como Johann Sebastian Bach, Marc- Antoine Charpentier, páginas de W. Amadeus Mozart, una selección de la ópera Carmen, De G. Bizet y un contemporáneo, como John Rutter, destacado arreglista y compositor de anthems y otras obras dentro de la tradición popular, autor del que se nos ofrecerá dos piezas características de su estilo como All the things bright and beatiful y Look at the World. Es director de grupos corales como los Cambridge Singers, y que editó obras suyas para la firma Collegium Records, en sus comienzos grabó el War Requiem, de Benjamin Britten, tras haber tenido como maestro de preferencia a David Willcock, tras haber abordado la composición de un Requiem y un Magnificat, encuadrando su  estilo junto a músicos como John Taverner, Howard Shelley, Brian Chapple y Nicholas Snowman, para el Fox Valley  Festival Chorus, preparó la presentación de su Requiem, en una sesión conjunta con el de Gabriel Fauré. Es autor de la ópera infantil Bang!, destacando otras obras como Cityscape, Reflections, Angel´s Carols, Candelights Lullaby, además de una importante selección de arreglos realizados a través de procedencias de los géneros más diversos.

Marc-Antoine Charpentiere-Prelude del Te Deum, en Re M. H. 146-obra compuesta a comienzo de los años 1690, posiblemente con motivo de la dedicatoria para la Iglesia de Saint- Paul des Jésuites, en donde el compositor ejercía la plaza que le había escogido para sus labores y cuya obertura, en un salto de siglos se convertirá en la célebre reclamo de las retransmisiones de los eurovisivos reclamos para todo tipo de eventos, obra en conjunto para ocho solistas (dos por cada voz), y un grupo instrumental de flautas, oboes, trompetas y timbales. Obra que se abre con ese ostentoso Prélude, que reúne a todos los instrumentos de la orquesta al estilo de todas las marchas guerreras, de aquella época, remarcadas por el poderío sonoro de las trompetas naturales (en su original), a las que responde un ritmo en forma de respuesta que redunda en un estilo de rondeau.

 Johann Sebastian Bach, con dos de sus obras, un coral de Wachet auf, ruft uns die Stimme BWV 140, obra para el Domingo 27 después de la Trinidad, a partir de un texto anónimo que usa tres estrofas del himno homónimo de Philipp Nikolai (1599), para cuatro de sus números y citas de la cantata del Cantar de los cantares. Un domingo del que solo se conserva esa cantata en virtud de que ese domingo de la Trinidad, solo es posible si la cantata cae entre el 22 y el 26 de marzo, lo cual sucedió en vida de Bach en cinco ocasiones, dos en su infancia (1690 y 1693), siendo entonces organista en Armstadt, y otras dos durante su cantoría en Leipzig, 1731 y 1742. Descartadas las tres primeras como fecha de composición de la cantata, de las dos restantes se inclinan los investigadores, con una casi absoluta seguridad, por 1731, para ser repuesta en 1742. En 1731, cayó dicho domingo en 25 de noviembre. El autor del texto se basaría en una triple fuente. La página elegida para este concierto, resulta una de las más populares del autor, que contaría además con un sinfín de versiones, aceptando la organística realizada por el compositor con el número BWV 645 dentro de la los seis Corales Schübler, por el nombre del editor, amigo del compositor.  De la cantata Herz und mund und tat und Leben BWV 147, es una obra con textos de distintas procedencias, destinados a la Fiestas de la Visitación de María, grupo de tres fiestas celebradas por la liturgia luterana, con mucha solemnidad en la época de Bach,  en la etapa de Leipzig, tras haber recibido una primera forma en Weimar, donde iban destinadas al cuarto domingo de Adviento de 1716, ya que la ciudad ducal no restringía ese estilo de interpretaciones. Un pasaje resultará fundamental tras la novena aria de bajo, que convoca a todos los instrumentos disponibles que arropan a una voz densa, con una entrada de oboes, en torno al canto Ich will von Jesu Wundern singen, reafirmado con toques marciales hacia el canto Opfer (Ofrenda) y la nota Feuer (fuego), que se entrega al coral final idéntico al que cerró la primera parte  Jesu bleibet miene Freude.   

W. A. Mozart- Ave verum Corpus K.618-,  se distingue de las precedentes composiciones litúrgicas por su carácter noble y doliente que le emparenta con los motetes italianizantes y que miraban todavía a la más antigua tradición sacras gracias a su plasmación perfecta el conjunto de cada una de las partes, atestiguando elocuentemente su profunda religiosidad. Obra estrenada en Viena el 18 de junio de 1791, resultando uno de los rarísimos ejemplos  de música sacra posterior a su traslado a Viena, representando una importante muestra del nuevo lenguaje musical que había escogido un tratamiento menos sofisticado y si cabe hasta más popular. Con motivo de esta fecha, suprimida en tiempos del emperador José II, y restablecida por su sucesor Leopoldo II, el músico quiso mostrarse como solícito con su amigo Stoll, Kapellmeister de la iglesia parroquial, ofreciendo una de las obras sublimes y de gran altura, por su especial aura.   De su firma, la obertura de su ópera Mitridate, rey del Ponto K. 87, fruto de su primera estancia en Italia en 1770, en donde entraría en contacto con los ambientes musicalmente más avanzados e iluminados  y  en cualquier caso no faltos de calor y entusiasmo, desde la perspectiva musical, estamos ante una ópera que se expresa a través de sus 21 arias, un dúo y un coro final, ofreciendo aspectos de una inmadurez propia de sus inevitables lagunas de juventud, un músico de tan solo 14 años, que verá como esta ópera se estrene entre Bolonia y Milán.

Una selección de Carmen, de Georges Bizet, obra que las dudas que arrastraba, fue un éxito desde el comienzo, siendo estrenada en marzo de 1875, en la Opéra Comique, parisina, durante casi cuarenta representaciones gracias en parte a la colaboración de los libretistas Henri Meilhac y Ludovic Halévy, quienes no serían muy fieles al texto original, logrando crear unos personajes de notable personalidad, algunas de sus óperas quedarían a mitad de trayecto, producto de una carrera intensa con ejemplos como esta Carmen sobre el relato de Prosper de Merimée, un reconocido hispanista que había realizado escritos sobre leyendas e historias de tradición española.

Ramón García Balado

David del Puerto y Francisco Guerrero, compañeros de un tronco común

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Clausura de temporada de la OSG dirigida por José Trigueros, que abordó obras de David del Puerto, a través de su Sexta sinfonía, encargo de la Fundación SGAE y el arreglo de los tiempos orquestados de la Suite Iberia, de Isaac Albéniz, realizados por Francisco Guerrero, proyecto que a la postre, quedaría inconcuso. David del Puerto, compositor que se formó con Francisco Guerrero y Luís de Pablo, probó primeras experiencias en el Almeida de Londres, antes de recibir la invitación de Pierre Boulez, para componer obras para el Ensemble Intercontemporain, logrando que sus obras estén presentes en los certámenes  de mayor arraigo, en respuesta a los encargos que recibe de orquestas señeras, a los que se añaden grupos camerísticos de élite. Dispone de un catálogo que se acerca a los 200 títulos, entre los que sobresalen cuatro óperas, seis sinfonías, un ballet y obras para solista. Zarzuelas como Se vende y Raja la alondra, es un trabajo en colaboración con el pintor, libretista y videoartista  J.María Sicilia, en colaboración con Jesús Rueda y Javier Arias, que tendrá continuidad en Demasiado tarde, oficios que compagina con sus responsabilidades docentes en la Escuela Superior Reina Sofía, el Centro Superior Katarina  Gurska o los Cursos U.I. de Música en Compostela. Recibió el Premio Nacional de Música (2005), tras obtener el Gaudeamus Prix, de Amsterdam, por su Concierto para oboe y conjunto de cámara, en el año en el que recibía el Premio Ojo crítico, de RNE, en la modalidad de composición por su trayectoria, en particular por el estreno de su Sinfonía nº 1 (Boreas), además del Orpheus Musical Award, por su cd dedicado a Guitar sonatas. Fue miembro en Residencia de la JONDE,  para la que compuso Mito y Fantasía segunda, condición que ampliará con el CNMC,  para desarrollar el proyecto pedagógico Todos creamos. Su extensa discografía, deja como referencia títulos como Brisas, preludios y tientos- obras para guitarra interpretadas por Laura Verdugo del Rey; Med thier, para mezzo, guitarra y grupo de cámara; Noche oscura, para soprano, violín y guitarra, interpretada por Olatz Saitua, y los hermanos Eugenio y Aimar Tobalina; Su Segunda sinfonía o el Concierto para violín y orquesta, incluidas en Nusantara; la serie de polifonías, de compositores del Instituto Cervantes de Bremen, grabado en vivo y ofrecido por la Sendesaal, de la Bremen Rundfunk, con el Taller Sonoro de Sevilla; actividad que complementará con la creación del Grupo Rejoice!  Entre otras colaboraciones contamos igualmente las realizadas con la soprano Carmen Gurriarán- Sobre la noche-; y con la soprano Laia Falcón, para el ballet encargo del Teatro Real de Madrid y la Compañía Nacional de Danza, sobre coreografía de Tony Fabré y vídeos de Luca Scarzella.

Memoria reciente nos llega por su participación en el ciclo Contemporáneas por ópera de cámara A Solas con Marilin, con el grupo Teatro Xtremo, con libreto de Alfonso Zurro y dirección escénica de Ricardo Campelo Parabides, efectos audiovisuales de Luiggi Falcone, con las voces de Ruth González-soprano- y Blanca Valido- mezzo-,  y la violista Ana Mª Alonso. Un ejemplo de la capacidad de hibridación de textos y música de David del Puerto, dentro de los recursos contemporáneos en este equilibrio de altibajos de texto y emociones, en torno a un tapiz elaborado por la viola, arropando las angustias e introspecciones de las solistas, en un mundo casi imperceptible, por las aportaciones de los recursos electrónicos que se manejaban en vivo. Un espectáculo traído del Teatro Auditorio de El Escorial, de Madrid, del verano de 2024, una obra en 31 escenas breves, agrupadas en 6 bloques, llenas de referencias musicales y literarias sobre la figura de la actriz marcada por traiciones y obsesiones autodestructivas que se palpan a través de la mitología que todavía se mantiene en la percepción cotidiana de nuestro tiempo. La Sinfonía nº 6- encargo de la Fundación SGAE, se sustentaba sobre un sistema modal, a partir de tetracordos ofrecidos que ofrecían una escala que insinuaría estilemas que cercanos a Stravinsky, Messsiaen o Takemitsu, tomando como elemento primigenio Mein Reich ist nicht von dieser  Welt, de La Pasión según San Juan de Heinrich Schütz

Francisco Guerrero Marín con la serie de sus arreglos realizados a partir de su suite Iberia, de Isaac Albéniz, ya conocidos por la interpretación realizada de ellos por la OSG, dirigida por J.Ramón Encinar, trabajo inconcluso y que suscitó el interés de Jesús Rueda, para su culminación, Francisco Guerrero había sido Premio de Composición Manuel de Falla (1970) en los comienzos de su trayectoria en la que mostraría a probar su inspiración por la teoría de los fractales, experiencia que supondrá una indagación dentro de las relaciones de lógicas adecuadas de relaciones para sostener la trascendencia  de su escritura sonora y gráfica, recibiendo la consideración del Tribunal Int. de Compositores de la Unesco, por su obra Jondo, un primer eslabón que tendrá continuidad con Actus, período en el que recibirá una beca de la Fundación Juan March, colaborando igualmente con el Laboratorio Alea y otros entes, junto a Alfredo Aracil, Pablo Riviere y Tomás Garrido. Entre La matemática, la estadística y la informática, dejaron huella en su evolución  en trabajos como Ars Combinatoria, estrenada en IRCAM, por el grupo L´Itineraire, dirigido por Pierre Boulez; Rhea; Sahara, para orquesta; la indagación electroacústica Rigel;  Oleada, para cuerdas o Hyades. Stefano Russomano, le prestó una personal atención en lo relativo al tema de los fractales, cuya evidencia se observa en la serie Zayin, destinada a cuartetos de cuerda, obras de los años 1983/1997, a solicitud del Arditti Quartet, muy en consonancia con esa teoría de los fractales, definitivamente consolidada. Centrándonos en la Iberia, de Albéniz- 12 nouvelles impresions en quatre cahiers-, será la herencia que nos quede de aquel proyecto que no pudo completar, de la que nos dejaría seis de sus piezas, última aventura orquestal que la muerte impidió completar, al igual que Coma Berenices, encargo de la  Junta de Andalucía, destinada a ser grabada por la O. de Córdoba, con Leo Brouwer y que el autor no llegó a escuchar. La Real Filharmonía  de Galicia, nos la ofreció a finales de abril, junto a Void, de Rebecca Saunders, con dirección de Josep Planells, teniendo como solistas a los percusionistas Noè Rodrigo Gisbert y Adélaïde Ferrière.

De la suite Iberia, de Albéniz, Francisco Guerrero, en su personal tratamiento, pudo completar seis números, El Corpus en Sevilla, del primer cuaderno, quizás el más sencillo y de genuina expresión popular en uno de los más brillantes por el sentido del color, del timbre y de la sonoridad, que le acerca a los idearios impresionistas.  Almeria, del siguiente cuaderno, sobresale por su balanceo rítmico con evocaciones del mundo de la copla, entre métricas binarias y ternarias que algo guardan en común con la barcarola, o la taranta almeriense, el fandanguillo y las carceleras. El Albaicín, marcado por sus sonoridades punteadas y un atractivo ritmo de seguidilla, vagamente elaborado, un tiempo muy apreciado por los compositores franceses. El Polo, un despliegue humorístico cincelado por su tonalidad fatalista, que para el autor, debería abordarse como una especie de lamentación. Del cuarto cuaderno, tomaría Guerrero, dos de sus páginas,  Málaga, un embrujo de brisas, en una profunda meditación por la que transcurre precisamente el ardoroso fluido de una malagueña, de exaltación romántica. Jerez, no menos dulce y ensoñador, pendiente de su ambigüedad tonal, muy cercana al espíritu de la sensibilidad jonda.

Ramón García Balado

Orquesta Sinfónica de Galicia/José Trigueros

Obras de David del Puerto y Francisco Guerrero (Albéniz)

Palacio de la Ópera, A Coruña

15/06/2026

La Pasión según San Juan de J. Sebastian Bach, dirigida por Carlos Mena, en un concierto extraordinario

 Sobrado dos Monxes, 18/06/2026

Igrexa de San Matiño Pinario, Santiago de Compostela 19/06/2026

Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa 20/06/2026 


 Tres espacios acogen sesiones extraordinarias de La Pasión según San Juan, de Johann Sebastian Bach, dirigida por Carlos Mena, en la que intervendrán como solistas Jone Martínez- soprano-, el propio Carlos Mena- alto-, Juan Sancho- tenor (Evangelista)-, Josep Ramón Olivé- barítono-, José Coca- bajo  (Jesús)-, y el Coro de la OSG, dirigido por Javier Fajardo- y que ofrecerá su primera gala en el Mosteiro de Sta María de Sobrado dos Monxes, Praza Portal (A Porta)- día 18, a las 19´00 h.-; A Igrexa de San Martín Pinario, de Santiago de Compostela- día 19, a las 20´00 h- y, en el Auditorio Municipal de Vilagarcía de Arousa, dentro del IX Festival Clas Cla͐s- día 20, a las 21´00 h.-, una composición de 1724, estrenada el 7 de abril, un Viernes Santo, cuando el autor vivía en Leipzig, ocupando la plaza de Director musices desde mayo de 1723, tras superar la prueba de admisión cuando el Consistorio prefería a Johannes C. Gaupner, Kappelmeister en Darmstadt, retrasando por ello su decisión, mientras Bach mantenía sus responsabilidades en la del príncipe Leopold de Köthen. La Johannes Passion, tardaría en recibir su forma definitiva ad initio quedando abierta a todo tipo de modificaciones y adaptaciones consecuencia de la necesidad de perfeccionamiento de cada momento. Queda el dato de primera mano de un de Forkel, del grupo de sus cinco Pasiones, de las que completas solo conservamos dos,  y que en la BWV 245, destaca su apertura con el motete- coral, O Mensch, bewein dein Sünde gross. Una versión de 1723, la tercera por orden, supone un paso atrás ya que renuncia a las innovaciones de la precedente además de excluir la escena del terremoto, ocupada por una sinfonía instrumental. En cuanto al libreto, aceptando las dudas sobre el autor, resulta de una complejidad literaria ostensible, a tenor de las diversas fuentes de procedencia, aceptando que los ingredientes básicos nos remiten a los corales de la tradición luterana, a la que el compositor aporta una cuidada armonización, siempre atenta al efecto de texto. Las reflexiones propuestas en los textos madrigalescos, resultan de libre elaboración, comentarios de la comunidad completados entre otros por las fuentes primordiales.

La música del texto evangélico recurre a través de recitativo secco, junto al coro de las turbas, que hace posible la intervención del colectivo, en caso como el de Jesús cuando es apresado en el huerto, ante el sanedrín y la soldadesca. Unos recitativos que no utilizan las cuerdas con la intención de un acompañamiento en forma de aureola, revistiéndolas de una especial solemnidad y unción como sucede en La Pasión según San Mateo BWV 244, siempre con la atención puesta en esa importancia de otorgar el protagonismo al texto, traduciendo en imágenes sonoras los numerosísimos detalles, un cuidadosísimo seguimiento de la declamación, implícita en el propio idioma alemán y los recursos musicales. Bastará con citar la forma de estremecimiento en forma de temblor, con el cual El Evangelista declama la palabra wärmeten sich referida a los que por la noche se congregaban en torno al fuego encendido en el patio del Sumo Sacerdote o el continuo subrayado con cuatro semicorcheas, para el Canto del gallo. Los coros de turbas, se enervan a gran relieve en sus catorce intervenciones, sin bien un mismo módulo armónico transportado a diversas tonalidades es usado hasta cinco veces.

Los corales de tradición luterana, acentúan con precisión sobresaliente los pasajes más importantes del pueblo, al que se estimula por medio de la piedad mediante las estrofas apropiadas, cuyo texto y música resultaban familiares al oyente, quien sabría apropiarse y transferir las vivencias a su cotidiana existencia, a partir de esas tradiciones corales, arropando a los textos en uso. En once ocasiones, y con siete melodías, cada himno o Kirchenlied, llevaba un número muy diverso de estrofas, proponiendo con ello una lección reflexiva a través del canto colectivo. Repetidamente sirve el coral para cerrar una escena, como el caso del Prendimiento o el Interrogatorio de Anás o La negación de Pedro. Casos hay en los que se medita la Grandeza y Majestad, de Jesús, ante la pregunta de Pilatos o La acción de Gracias por el sufrimiento del Redentor. Bach, que había aceptado sin reticencias el moderno tipo de música dramática de iglesias (cantatas, oratorios, pasiones), no descartará el coral, plenamente consciente de que efectivamente constituían el alma de esa religiosidad luterana, representando un patrimonio de por sí uiniversal.

Las arias no desempeñan un papel tan importante como en La Pasión según San Mateo que se decantan a  su favor ya que frente a las quince arias  y los seis recitativos en arioso, que encontramos en la Pasión según San Juan, tan sólo nos encontramos con ocho arias y dos ariosi. De las arias, dos van dispuestas con coro (números 24 y 32), siendo en ambos casos el bajo solista encargado de mantener el diálogo. No las coloca Bach de manera que compenses la parte estrictamente narrativa y los corales, sino que van ubicadas allí donde el momento exige una mayor atención. La primera parte contiene tres arias, y dos van casi inmediatas, separadas tan sólo por una breve frase en recitativo, de tres compases, todo dentro de la escena del huerto, que es comentada por dos corales. Se llegó a especular desde largo sobre las estructuras basadas en el simbolismo de los números, llegando a tratar de establecer una simetría basada en las tonalidades utilizadas por toda La Pasión, pero su exposición desborda cualquier tipo de comentario. En los últimos años hacia 1749, volvería sobre la obra, incorporando un contrafagot,  bassono grosso, para los coros y corales, en cuatro de los números, introduciendo algunas modificaciones en la orquestación, acentuado la inclusión de efectos pretendida con creces en la escena del terremoto. Un cuarto  de siglo que va desde la primera interpretación hasta la fecha de la muerte del autor, La Pasión según San Juan, cubrirá musicalmente el oficio de la tarde del Viernes Santo, en los años 1724  (primera versión); 1725 (segunda versión); 1728 y 1732 (tercera versión) y posiblemente hacia 1739, quedando la cuarta hacia 1749, posiblemente en alguna otra ocasión, quedará en la duda alguna otra ejecutada. En un salto de perspectiva, Alberto Basso, aportará un dato de interés: En el curso del mes de marzo de 1723, parece que Bach estuvo repetidamente en Leipzig: el 26 de ese mes (Viernes Santo), habría dirigido directamente una Pasión suya en la Escuela de Santo Tomás;  el asunto que dará pie a otras apreciaciones de gran importancia, permitirá especulaciones sobre la primera ejecución, de aquella circunstancia de la Johannespassion, que en el estado de futuros estudios, no parece que pudiese haber sido presentada en tal fecha. Los viajes a la vecina Leipzig, tenían el comprensible objeto de mantener vivo el contacto con la autoridad, seguir de cerca los acontecimientos y evitar sorpresas en la asignación de aquel atribulado puesto de Kantor.

Ramón García Balado

03/06/2026

Dima Slobodeniouk, con la OSG: Debussy, Manuel de Falla y Ravel

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto  de la OSG, dirigida por el estimado Dima Slobodeniouk, quien ofrecerá obras de apreciado repertorio como el Preludio a la siesta de un fauno, de C. Debussy; El Amor brujo, de Manuel de Falla y otras dos de Maurice Ravel, la Rapsodia española y La Valse- Palacio de la Ópera de A Coruña, día 5, a las 20´ 00h-, la delicadeza debussyana nacida en el período que abordaba P e M, con estreno en la Sociedad Nacional de Música parisina, bajo la dirección de Gustav Doret y a la sombra de un posible tríptico inspirado en Mallarmé, con destino al espacio escénico, en esencia un encadenamiento de instantes dispersos aunque manteniendo una unidad formal entorno al Fauno, para ser ejecutada en un solo discurso a través de un hilo conductor expuesto por la flauta a solo, en su rico cromatismo, marcado por un doble arabesco que cubre el ámbito de un tritono. Una respuesta a la sugerencia de un director ingenioso que le llevará a una recreación pastoral, en lo posible, por las matizaciones en las armonizaciones  y las estructuras rítmicas, con otro solo de violín delicado que nos conduce a un tritono del oboe, pieza muy apreciada en su brevedad por sus detalles innovadores, aceptando que tal presencia del violín, resulta una sencilla emanación de la naturaleza que en definitiva viene a dar entrada a las propuestas que anuncian las corrientes impresionistas, por su embriagadora sensualidad mientras la orquesta envuelve esa forma de canto con su respuesta, entre escalonamientos y fundidos, con sus luminosas respuestas.

Manuel de Falla- El Amor brujo- nacido como gitanería y que tendrá distintas versiones, en forma de ballet, para Antonia Mercé (La Argentinita) y Vicente Escudero, en los espectáculos Bériza parisinos; la Suite de concierto, en la que se suprimen las dos primeras canciones, para esta obra tan querida que tardará  en estrenarse en otro tratamiento. Una gitanería en primera versión (1915), aparecida después de La vida breve, en una especie de apropósito- breve espectáculo teatral de circunstancias-, una versión primera surgida alrededor de una canción y danza para Pastora Imperio, a modo de zarzuela chica, en un acto, para seguir con las versiones de concierto (1916/24), en arreglos para grupos camerísticos, con especial relieve para la versión de concierto de 1916; la de Londres, para orquesta de cámara (1923); la Novisima de Sevilla (1923) o el Ballet pantomima y la última de la Orquesta Bética de Cámara - quedando espacio para una versión de concierto para pequeña orquesta (1917); la , en medio de las disquisiciones con el editor Max Eschig, y del grupo de sus afectos, entre los que aparecía Adolfo Salazar, defensor de la gitanería del año anterior. Una nueva versión que no plantearía perceptible innovaciones, manteniendo el ideario de la primera versión. En lo relativo a la música, destaca la supresión de las Canciones del amor dolido; la de Fuego fátuo, detalles que condicionarán cambios de suma importancia. La sustitución de la voz por instrumentos en pasajes concretos, se añade a una ordenación distinta de los bloques en el cuadro segundo, respetando la sucesión de los episodios. El Amor brujo ampliado orquestalmente para amplia plantilla sinfónica, redunda en el beneficio de la obra, ya desde sus principios un producto sobre la versión culta de ritmos y danzas gitanos, con la ayuda en su tratamiento de los Martínez Sierra- Gregorio y María Lejárraga-, de la simplicidad argumental un poco tópica, la obra hará de Manuel de Falla, uno de los compositores universales, no solo por su técnica depurada y rotunda, sino por la magistral confluencia con la estética del ballet, que se imponía en aquellos años. La mágica  poesía del ambiente del Albaicín y del Sacromonte apoyan los elementos sonoros del paisaje que alcanzan trozos como la  pantomima o el romance, con una belleza inigualable, aceptando que la obra en su presentación del Teatro Lara madrileño, en abril de 1915, obtendría una fría acogida de público y crítica, una velada del estreno, que quedaría para el recuerdo por la intervención de Rocío la Mejorana, la madre de Pastora; el Vito, hermano de ésta; Agustina y María del Albaicín, gitanas de bellísima planta escénica, contando con la dirección de Moreno Ballesteros, y su hijo Moreno Torroba, acompañando al piano, sobre una escenografía de Néstor. Los malos momentos y los resultados poco afortunados, le animarán a realizar una transcripción para piano y una versión de concierto, para la que se sustituirían las partes vocales, confiadas a instrumentos de la propia orquesta, versiones con las que conseguirá una recepción inmediata.

Maurice Ravel- Rapsodia española, para orquesta- una dedicatoria a Charles Beriot, colega en sus trabajos sobre el piano y que fue escrita en 1907, para ser presentada en el Théâtre Chatelet, bajo la dirección de Edouard Colonne. Cuatro tiempos desde el Preludio en la noche, con un motivo de cuatro notas y cuatro corcheas iguales, que se repiten de forma irresistible por instrumentos de madera y trompas, con respuesta de una cadencia en manos de clarinetes y fagotes, que sugieren una textura misteriosa y sensual, entre pizzicato de chelos dentro de una encomiable economía de medios, de notable belleza.  La Malagueña, sinuosa como no puede ser menos, muestra una rica orquestación en especial en la gama de las  percusiones hasta la entrada de trompetas, llegando a un glissando de arpas y cuerdas, antes de la irrupción del misterio del tiempo inicial.  La Habanera, aporta un ritmo sosegado, con motivos tomados de Sites auriculaires. La Feria, tiempo extenso, nos trae un intercambio entre la exaltación y la languidez, pleno de contrastes ya desde la entrada del flautín, con su tema alegre que tiene respuesta en las arpas, sobre trémolos de violines, que preparan la aparición del resto de los instrumentos orquestales de claro protagonismo, desde una trompa enfebrecida, a los pesados fagotes o la prestancia de los clarinetes que conducen a un fortissimo que anuncia un pasaje meridianamente lascivo, con pujante violencia de una luminosidad irresistible.

La Valse, poema sinfónico coreográfico, obra consecuencia de una invitación de Ferdinand Hérold, quedará destinado a los Conciertos Lamoureux parisinos bajo la dirección de Camille Chevillard, un trabajo largamente meditado en medio de la apoteosis del vals vienés, cuyo título habría de ser otro, asunto que no evitará que pensemos en Diaghilev. En su comienzo, pensaría en un trabajo sobre un argumento que valdría como hilo conductor por su recreación ambiental que poco a poco tendía a disiparse, en medio de una sala a rebosar, con una visión irreal y apabullante, una mimetización de un posible vals vienés, en un notable esfuerzo acrobático. Un pianassimo  de profundo misterio, se libera entre dificultades y retazos musicales, desde contrabajos, divididos y con sordina, mientras crece un ritmo obsesivo que se impone con seguridad expresiva, hacia motivos en glissandi de las arpas, con una respuesta de olas de diálogos entre los instrumentos  de la orquesta de redondas sonoridades que le conceden una gran amplitud expresiva llena de vigor, destacando el cambio de tonalidades y tiempos o colores sutilmente variados. El autor usa con su ingenio todas las posibilidades de su genio le permite, hasta alcanzar en la cumbre un torbellino expresivo.

Ramón García Balado

27/05/2026

Festival Resis: Josep Planells Schiaffino, entre Wagner, Jacobo Gaspar y Wolfgang Rhim

 


Josep Planells Schiaffino, colaboró con formaciones como la WDR Sinfonieorchester Köln, la Basel Sinffonietta, el Festival de Lucerna, la Deutsche Radio P.; el Zafrain Ensemble, Remix Ensemble, Bayerisches Landesjugendorchester, Ensemble Modern y otras de nuestro entorno nacional. Fue asistente de Franck Ollu, participando en producciones como  Jacob Lenz de Rihm; Medea, de Dusapin, en el Festspielhaus, de Salzburgo; Oresteia, de Xenakis, en el Theater Basel, tras estudiar con Fred Butkewitz en Berlín y participó en masters de Peter Rundel, Peter Eövöts, y realizó su licenciatura bajo la tutela de Arnulf Hermann y Hanspeter Kyburz, en la Hochschule für Music Hanns Eisler (Berlín), recibiendo asesoramientos de Salvatore Sciarrino, Brian Ferneyhouh, Wofgang Rhin, con el apoyo de la Fundación Alexander von Humbolt. Completó su formación en la Cambridge University,  junto a Richard Causton, obteniendo el XLII Premio Reina Sofía por su obra Metalepsis y ejerce la docencia en la ESMUC, dirigiendo proyectos en el Conservatori del Liceu, mientras continúa con sus labores creativas, en especial dentro del género lírico.

Jacobo Gaspar- Ars Umbrae-, obra en estreno, se una a otras que han recibido excelente consideración como De mar a mar; Ambar o Via Láctea, Haiku espiral, compositor con estudios en el Conservatorio Superior de Aragón, con J.M.López López, antes de doctorarse en musicología en la Universidad de Oviedo, recibiendo premios como un primero Xavier Montsalvatge; el XX Fundación Autor- CDMC; el VI Int. Jurgenson Competition for Young Composers (Moscú); el Valentino Bucchi- Parco della Musica (Roma); un segundo de Povoa do Varzim (Portugal); el Premio de Composición Isang Yun (Seul), mostrando en su evolución un interés por las formas musicales y su uso artístico con las distintas materias sonoras disponibles en la amplitud de los recursos de ese espacio, ideas extraídas del medio natural, mimético o simbólico. La expansión de medios y técnicas instrumentales o la transformación de la propia experiencia de escucha. En un caso, podría recurrir al uso de un pequeño poema en forma de haiku, en el que se siente un abismo similar al que nos embarga cuando reparamos en la dimensión del cosmos o en otro, a una travesía marina referida a la emigración, desde una doble perspectiva, con inspiración en recursos poéticos que nos trasladan en un salto oceánico, marcado por distintos niveles o ideas musicales, tratadas como ondas, en las que destacan detalles de ruido en blanco, para emular el sonido marino, entre trinos y glissandi, una impresión de la idea de fluidez marina. Ars Umbrae, obra de gestos amplios tratada por una orquesta en forma de caja de resonancia cuya escucha se resuelve por temas reconocibles entre capas apenas iluminadas que dejaban una impresión de un posible espectralismo accesible propuesto por el compositor, entre matices de claridad directa sostenida en la idea de que escuchar no es fijar un objeto sonoro, sino prestar atención a cómo pierde definición su contorno, una sugerencia cogida al vuelo de Junichiro Tanizaki.

Wolfgang Rhim- Danza negra y roja: Tutuguri-, creador en la vanguardia y que marcó referencia a partir de su ópera de 1978, basada en un breve relato de Georg Büchner, Lenz, con el título de probablemente sin grandes pretensiones de encubrir influencias, se inclina por ajustarse a un esquema de escenas aparentemente cercanas al Wozzeck,  de Alban Berg, mostrando una disposición operística en el estilo de formalismos más clásicos (rondó, sonata, zarabanda…), apoyándose igualmente en una orquestación reducida, en el contexto de un planteamiento camerístico. El uso  del Sprechgesang, resulta claramente necesario para las piezas en beneficio de otorgarles la entonación precisa, de fuerte penetración psicológica. Un  resultado musical, en sus obras, que llegó a plasmarse en trabajos como Die Veroberung von Mexico, que más que una ópera, dejará la impresión de un trabajo teatral, basado en un proyecto de Antonin Artaud, para el que se valdrá del recurso de instrumentos ancestrales o complementos ruidistas, que reformarán su legado étnico, con tintes expresionistas. Schwarzer und Roter Tanz.Fragment aus Tutuguri, el Artaud de su convivencia mexicana con los tarahumaras, experiencia en clave de cierta mística de mundos posiblemente incompatibles, sería consecuencia de una especie de gran poème dansé, que el músico compartiría con Artaud, retomando material de Tutuguri IV al que se añadía un breve añadido final de una nueva pieza, un personal gesto de su estilo en forma de work in progress, concluyendo con ello una etapa creativa. No estamos antes un trabajo escénico sino ante un compromiso colectivo y ritual, en e l que la música no simplemente acompañada de forma evidente sino que ayudaba a fomentar las tensiones. Al distanciarse de un imaginario ballet, quedaría expuesta a la serie de episodios descriptivos, convirtiéndose en impulsos que organizaban la escucha desde su profunda interioridad. Una oposición entre danza negra y roja, no se limitaba a un estilo de forma programática, sino al contrario la propia orquesta se expresaba por acumulaciones densas y descargas cortantes, en alternancias de zonas insistentes de brusca oposición.

Richard Wagner-Preludios de Lohengrin, actos Primero y Tercero, además de la Liebestod, amalgamados entre las piezas del programa, ópera de gran espectáculo en la que sobresalen los medios escénicos, desde los comienzos del Primer acto hasta la importancia de la escena final, una ópera que se hace valer por el menor sentido en la evocación lírica de sentimientos íntimos, con una elevada sugestión de misterio, ópera destinada al estreno en Weimar, y que por mediación de Franz Liszt, tendría una consideración precisa en la Corte de Weimar, en el trasfondo, la leyenda del Santo Grial a mayor gloria de sus protagonistas Elsa, hija del último duque de Brabante. Lohengrin, caballero del Santo Grial. Enrique I; Rey de Alemania Friedrich von Telramund, noble de Brabante. Ortrud, hechicera, esposa de Telramund. Un heraldo, entre cuatro nobles y cuatro pajes. Dramatización de un Medievo pintoresco que nos llega en un momento de transición. El Liebestod, de Tristán e Isolda, es una pasaje que se encumbra por sí mismo hasta alcanzar el grado de sobrenatural, el dúo amoroso que responde al texto So starben wir, um ungetrennt, que anuncia un nuevo tema, el Liebestod, en el acto final, tras la muerte de Tristán e Isolda contempla también su propia muerte, en el pasaje Mild und leise, desde la palabra Liebestod. Una música amorosa que encierra la intención erótica, en el marco de una sensualidad cromática, en contraste con la verticalidad diatónica de Kurwenal y los marineros del primer acto. La Liebestod, en el éxtasis final, concluía las tensiones acumuladas de distintos recursos sonoros, en una propuesta de un muy reconocible presente expandido tal cual si el tiempo hubiese dejado de avanzar.

Ramón García Balado

foto: ©Xurxo Gómez-Chao Porta 

Josep Planells. Orquesta Sinfónica de Galicia

Obras de Richard Wagner, Wolfgang Rhim y Jacobo Gaspar

Colaboración con el Festival RESIS

Palacio de la Ópera, A Coruña

The New Bach Trío en el IX Festival Clas Cla͐s, de Vilagarcia de Arousa

  Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa  Concierto del IX Festival Clas Cla ͐ s , de Vilagarcía de Arousa con The New Bach Trío en...