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07/06/2026

Catarina Sofía Borges Barbosa, Nicolás García Galaz y Elena Rodríguez Oubina, en el Paraninfo da Universidade

 Facultade de Xeografía e Historia, Santiago de Compostela


Quinto de los conciertos que se vinieron ofreciendo en el Paraninfo da Universidade- día 10  a las 19´30 h., dentro de las Actividades de Fin de Curso de la Escola de Altos Estudos Musicais, y que en esta cita contará con tres intérpretes comenzando con Catarina Sofía Borges Barbosa, pianista,  quien pondrá en atriles un tiempo de la Sonata en La m. BWV 1003, de Johann Sebastian Bach,  el Grave, composición que ocupa el espacio de las tres sonatas y las partitas para violín solo, precisamente cuando ese instrumento era uno de los favoritos del autor, durante su estancia en la corte de Weimar, mientras atendía a las exigencias de la orquesta de la corte, hacía 1703, en donde encontraría grandes representantes de los estilos cultivados, especialmente los polífónicos adaptados al violín, como sería el caso de Johann Paul von Westhopff, quien lo introduciría en las tradiciones propias de aquellos instrumentos , familiarizándose con el uso de dobles cuerdas sumamente importantes, mientras que por variadas influencias, tendrá constancia del peso de las influencias italianizantes, perceptibles en las sonatas y en los conciertos, una base del repertorio propio de la pequeña orquesta de cámara de la corte, a partir de 1714. Las sonatas y partitas para violín solo, confirman el alto conocimiento del violín que poseía el Kantor de Leipzig, como la historia acabará reconociendo, un instrumento que hará a la vez la posibilidad del tratamiento de la melodía cantable con una profunda expresión armónica gracias a una técnica nacida del profundo virtuosismo del arco. La fecha de publicación del conjunto de estas obra, ubicadas hacia 1720, no resulta tan preciso en cuanto a esas fechas. Las tres Sonatas por su cuenta, se apunta hacia el estilo de la Sonata da chiesa, en cuatro movimientos claramente diferenciados. De la Sonata nº 2, en La m. BWV 1003, nos reservamos el Grave, fragmento particularmente animado en lo relativo a sus aspectos rítmicos, con cierto aire de toccata, entre sus grandes trazos, casi improvisatorios de escalas y de arpegios en fusas y semifusas, con una analogía de estilo entre esta introducción y la introducción de la Sonata I, en Sol m. Los demás tiempos de la sonata, son una Fuga, un Andante y un Allegro, que sería transcrito para teclado con el número BWV 964

W. A.Mozart, una vez más con el apreciado Concierto para violín nº 5, en La M. K. 219, una de las páginas más excelsas de su producción compuesta a finales de 1775, antes de su aventura de Mannheim y París, y que tras los precedentes modelos italianizantes de los trabajos anteriores de este estilo, el Turkish trasciende toda herencia para conseguir un ideario que no observa rastros de de duda entre las innovaciones necesarias en su distanciamiento de las fórmulas convencionales, tras el conjunto de esta entrega de conciertos dedicados al violín, abandona este género. Si bien este concierto se acepta como el resultado de una indiscutible originalidad, para agudos analistas se encuentran influjos y afinidades con otras páginas ilustres del repertorio violinístico, aceptando sin duda alguna las de Karl Philippe E. Bach, en concreto su Concierto en Re Mayor o G.Tartini. Camille Saint-Saëns, en una de sus piezas más divulgadas, la Havanaise, en Mi m. Op.83, pieza pareja a la Introducción  rondó caprichoso Op. 28, con toda su apariencia de obra de menor grado aunque acabaremos aceptando la realidad de haber alcanzado el reconocimiento de los aficionados, una composición que podrá engarzarse con la obra citada posteriormente, y que sería una dedicatoria a Díaz Albertini, quien sabría encumbrarla al éxito, un detalle para el lucimiento de la solista en toda su extensión, a sabiendas de que la versión con acompañamiento pianístico cubre con creces el interés de la obra, en lo primordial, resulta una especie  de rondó tratado sobre un tema lánguido y embaucador, que nos insinúa el estilo de una popular habanera, tan arraigada en el gusto general del aficionado medio y que en la pieza, se divide en dos episodios de notable virtuosismo. Kaija Saarihao- Calices-, en su versión para violín y piano,es obra de 2008, y fue estrenada por Laura Mikkola (piano) y Anti Tikkanen (violín) obra con precedente en el Concierto Graal Théâtre  (1995), destinado a los BBC Proms, la compositora finlandesa, se sentía atraída por Lindberg en Kraft y Kinetics, en cuanto a las prácticas de formas electroacústicas aunque debía bastante a los trabajos para la orquesta y la voz, bien cultivados por sus colegas de generación, aunque no se plantease un lenguaje desde la perspectiva neoclásica, en el que se encuentra su obra Graal théâtre o el L´ Aile du song. Catarina estará acompañada al piano por Simona Velikova tras recibir la tutoría de Nikolay Velikov.

Nicolás García Galaz, acompañado por la misma  violinista, recibió la tutoría de Carlos Méndez, y en su programa, el Intermezzo y tarantela Op. 9, de Reinhold Glière Morizovich (1875/1956), músico de origen belga y con estudios en el Conservatorio de Moscú, asistió a clases de Arenski, Tanaiev e  Ippolito- Ivanov, antes de entregarse a la docencia en los Conservatorios de San Petersburgo, Kiev y Moscú, en donde tendría como alumnos a Prokofiev, Miaskowski y Kachasturian, cuidando igualmente la dirección de orquesta, compaginado esas actividades con las que composición, identificándose de lleno con el llamado Grupo de los Cinco abundando en las labores de investigador y etnomusicólogo, oficio que le llevará a indagar sobre la herencia del canto popular, y que quedará reflejado en sus resultados para el ballet, como Krasny mak (La amapola roja) o en Medni vsadnik (El caballero de bronze). Obras de relieve serán su Tercera sinfonía (1911), o el Concierto para voz y orquesta (1943) en la que la soprano destaca por sus ardorosas coloraturas, en respuesta al tejido armónico. Giovanni Bottesini- Grand Allegro di Concerto Alla Mendelssohn- contrabajista y director de orquesta, además de compositor, había iniciado sus estudios en el Conservatorio de Milán donde estudió contrabajo con L. Rossi, abandonado sus estudios tras trabar con el luthier C.G. Testore, quien le ofrecería un pequeño contrabajo de tres cuerdas que le acompañaría en sus aventuras concertísticas, tras debutar en Génova en 1840, con el violinista L. Arditti, en largas giras, para continuar en La Habana puente de transición a otras capitales latinoamericanas. Regresaría a Italia y a París, en donde permanecería como titular del Téâtre des Italiens, durante dos años y el Teatro Bellini, de Catania, alternado las labores más diversas, fundando en Florencia la Sociedad del Cuarteto, como director de orquesta, estrenó en El Cairo Aida, de Verdi,  siendo conocido por la cantidad de obras destinadas al contrabajo, se le llegó a conocer como el Paganini del contrabajo, por su excepcional virtuosismo, en el conjunto de su legado, destacan obras de gran eclecticismo desde el melodrama hasta las formas sacras y sus óperas como Ali Babá o el drama Eros y Leandro, inspiradas en tradiciones italianas, de  gran inventiva y dominio formal.

Elena Rodríguez Oubiña, nos devuelve al Mozart del Concierto para violín en La M. K. 219, interesante desde el Allegro aperto, con su extenso preludio con sus dos temas contrastados, uno marcial, con sus arpegios ascendentes y su ritmo característico y el otro con una melodía más cantabile marcada por la solista, hasta alcanzar un punto de recapitulación que nos lleva a una cadenza que culmina la primera parte. Especial gancho tiene el tiempo alla Turkisch largo movimiento entrecortado con una idea que el autor pudo tomar de un ritmo de su ballet Il Gelosio del Seraglio, representado en Milán en el año 1772, el mismo año de Lucio Silla, más bien que una turquesería podrá tratarse de una serie de ritmo húngaros de czadas, muy acentuados y que encontramos también en páginas de su apreciado Franz J. Haydn. Johannes Brahms- Allegro ma non troppo- del Concierto para violín Op. 77, presentado en forma de sonata y que se manifiesta como un movimiento imponente de gran aliento sinfónico, el mismo que había compartido con músicos como Mendelssohn o Schumann, llegando hasta Max Bruch, ofreciendo tres temas desarrollados con un primero lírico al que sigue otro desenfadado e inquieto y apasionado para llegar a uno de gran virtuosismo.  La influencia de la música popular húngara resulta evidente, resultado de la profunda amistad que de largo, mantenía con Joachim, una obra compuesta en 1878, en plena madurez del compositor que traería como consecuencia una obra maestra, única en este género antes de volver al piano. Sergei Prokofiev, la Sonata para violín y piano Op. 93 bis, en su tiempo Moderato, obra que también tendrá su tratamiento para flauta y piano, de septiembre de 1942, mientras permanecía ubicado en Alma-Ata, en donde se uniría a Einstein, para el rodaje de Ivan El Terrible, obra camerística terminada en 1943, para presentarse en la Sala Pequeña del Conservatorio Tchaikovski, por Charkovski y Svistoslav Richter. David Oistrakj había estado presente en el estreno y quedaría seducido por la obra, tanto por su particular neoclasicismo como por su espíritu de  irresistible atractivo lo que animaría a sugerirle a su autor y que realizase la transcripción para violín y piano, que tendría su estreno el 17 de junio de 1944, en el Conservatorio de Moscú, por David Oistrakh, y Lev Oborin, trabajo que lograría eclipsar la versión original.

Ramón García Balado

Marie Esther Cooper Aubé, Lia Theotonio y Ana Lucía Pérez González, en el Paraninfo da Universidade

 Facultade de Xeografía e Historia, Santiago de Compostela


Concierto de Fin de Curso de la EAEM, y que continúa con la cuarta sesión en el Paraninfo da Universidade –día 9 a las 19´30 h-, con la violinista Marie Esther Cooper Aubé, quien tendrá en agenda un inicio con una pieza de un compositor canario Álvaro Lorente, con su obra Four Sketches for a Tired violin (2023), joven chelista talento que también destacó como contrabajista y que sobresale como pedagogo, y que estrenó obas  como la Leyenda de Laurinaga, o La leyenda de Canarias, estrenada por la Banda Sinfónica de Ingenio en el Auditorio Alfredo Kraus, bajo la dirección de José Buceta, suscitando el interés de directores como Víctor Pablo Pérez, Gordan Nikolick o José Brito, en el ámbito de la composición, manifiesta su interés por trabajar sobre la tradición con las posibilidades contemporáneas, mostrando un interés por maestros como Magnus Lindberg, Iannis Xenakis o Kaija Saariaho,   obras suyas tuvieron una especial atención del Ensmeble Lothar Siemens y la Orquesta Universitaria  Mastro Valle ULPCG y esta violinista que estará con nosotros. W.A. Mozart, con el Concierto para violín en Re M.K. 218, el cuarto de la serie, en una obligada transcripción, obra de juventud y de la que se nos ofrecen los tiempos Allegro y Andante cantabile, por lo que respeta al nombre de Strassburger-Konzert, dado porsu padre Leopold, parece que se debe al recuerdo de un aria popular, tal vez escuchada en aquella ciudad, Estrasburgo, durante uno de aquellos viajes tan productivos, tenía nuestro músico 19 años. Era el strassburger una danza popular, de gran aceptación en sociedad durante aquella  década de los setenta en Austria que describirá Caroline Pichler en sus recuerdos vieneses: Mientras en la gran sala se formaban los grupos de danzadores, en el centro de ese círculo algunas parejas bailaban el strassburger, que consiste en graciosos entrelazamientos de los brazos  y en coquetos movimientos del cuerpo, un concierto que para Alfred Einstein, es bastante diferente que los anteriores. Mostrando una sonoridad más sensual, cualidad que proviene de la elección de la tonalidad. Lili Boulanger, hermana de Nadia, tendrá un Nocturne para violín y piano, Lili siempre tuvo una salud frágil, pero contó con en entorno de un ambiente musical por su abuela materna, cantante de ópera. Su música destacó por la combinación de un talento prodigioso y una férrea voluntad de superación, llegando a ganar un segundo Prix de Rome por su obra Fausto et Hélène, en el año 1908, aunque encontraría cierta discriminación por su condición femenina, trabajó preferentemente el París, gracias a las atenciones que con ella tuvo Gabriel Fauré, tras su vuelta de Italia, en donde había tenido una beca que le permitiría componer el ciclo Clarières dans le ciel, más de treinta obras aparecen en su catálogo, con ejemplos como su ópera La Princesse Maleine, que quedaría incompleta y en su obra para la voz, siempre ocupando un primer plano, cobra un lugar de preferencia esos Clairiéres, trece poemas de la colección Tristesse, del simbolista Francis Jammes, especie de poemas metafóricos que nos hablan de esperanza, ternura, amor fugaz, soledad y desolación. Marie Esther Cooper Aubé, estará acompañada al piano por Simona Velikova, tras pasar por la tutoría de Ildikó Oltai.

La violinista Lia Theotonio, asistida al piano por la misma Simona Velikova, contó con la tutoría de Adriana Winkler, y comenzará su sesión con el Adagio de la Sonata para violín solo nº 1, en Sol m. BWV 1001, obra perteneciente a la serie de las tres Sonatas y las Partitas para violín solo, una de las preferencias del autor que cultivaba en el espacio de las formaciones de Weimar y Köthen, período en el que descubría los modelos italianos dentro del recurso de las técnicas de las dobles cuerdas que tanta influencia tendrán en el conjunto de sus obras para pequeña orquesta de cámara de la corte en la que sería apreciado, por sus labores como director. Bach encontró las condiciones favorables para responder a las exigencias requeridas junto al príncipe Leopold d´Anthalt-Köthen, quien se había traído de Italia un gusto preferente por esos trabajos camerísticos. Aunque el manuscrito de las sonatas y partitas para violín solo llevan fecha de 1720, no es segura tal asimilación ya que el año 1720, corresponde  a la fecha en la que Bach había realizado su recopilación en Köthen. Las obras fueron mal comprendidas durante el Romanticismo desde edición por Simrock, en Bonn esperando a que Mendelssohn y Schumann acaben añadiendo un acompañamiento pianístico para hacerlas accesibles al gran público. Las tres Sonatas  están escritas siguiendo el modelo de la Sonata da chiesa en cuatro movimientos. El Adagio de la Primera en Sol m. BWV  1001, resulta una obertura de notables pretensiones, una página emocionante que grandes trazos que adopta un estilo de fantasía improvisada. W. A. Mozart- Concierto para violín nº 5, en La M. K. 219 (Turkisch)- el más conocido de sus conciertos en particular por las dependencias de los anteriores de los antiguos modelos italianos deudores de las páginas de G. Tartini, P.Nardini y L. Boccherini que en los últimos trascenderá esas herencias estilísticas. Si bien este concierto pasa por ser una página indiscutiblemente original, son numerosos críticos los que se encuentran en la idea de los influjos y afinidades con otras obras, le acercan a K.P. E. Bach  o D. Ditersdorf y G.Tartini, en alguna de sus obras reconocibles. Para Parouty, si por un lado los conciertos para violín muestran una menor innovación respecto a los de piano, por el otro, sabe adaptarse con pasmosa habilidad al gusto del momento, el llamado estilo galante, importado de Francia, gusto que cultivará durante varios años, logrando a veces alterar sus estructuras. Según Greither este concierto se ha convertido en una de las obras más conocidas de Mozart , por su sustancia espiritual, su belleza melódica, su empleo seguro y brillante de las posibilidades expresivas del violín y sus movimientos fuertemente contrapuestos. Jean Sibelius- el Allegro moderato del Concierto para  violín en Re m. Op. 47, obra estrenada bajo la dirección de Richard Strauss en 1905, tras una cuidada revisión, mientras el autor disfrutaba de un retiro apacible y solitario en el norte de Helsinki, que ayudará a dar vida a la evolución de esta composición entre pasajes de dificil  ejecución aunque trágicamente convencionales. La parte solista demanda una técnica implacable rechazando todo virtuosismo inútil. El Allegro moderato, movimiento inicial, es de lejos el más complicado y el más interesante a través de sus tres temas con un primero bastante largo e incisivo que ayuda a la entrada de la solista, un segundo tema que en su versión orquestal subordina a la solista y un tercero con una pureza de línea confiada al violín, en registro agudo. En el centro del movimiento se presenta una cadenza de inhabitual relieve. Aleksey Igudesman (1973)-Appelmania-violinista ruso nacido en San Petersburgo y con carrera en Alemania, tras  estudiar con Samantha de Leon y Roman Mosler, pasó por la Academia Yehudi  Menuhin, en donde tuvo como maestro a Boris Kusechnir, y dinamizó la Orquesta Juvenil de Austria, junto a Sebastian Gürtler,   realizando proyectos como du obra Uruguay  con la obra The Cybor Conductor. Se relacionó con músicos como Gidon Kremer, Julian Rachlin, Viktoria Mullova, Janine Jansen, Vadim Repin o Pavel Vernikov, a los que dedicó obras, al tiempo que realiza giras exitosas con al pianista Hyung Ki Joo. El cine es otro de los espacios en los que trabaja, con documentales dedicados a J.Rachlin y Misha Maisky, con la participación de John Malkovich y Roger Moore.

La oboísta Ana Lucía Pérez González, presenta dos obras, el Dúo concertante para oboe y piano, de Antal  Dorati que se ofrece como Libero, rubatissimo (lento, quasi una cadenza), Antal Dorati, director de orquesta húngaro, nacionalizado estadounidense, y que falleció en Suiza el 12 de noviembre de 1988. Nacido en un ambiente musical por sus propios padres, formado en la Ac. de Música de Budapest, donde estudiará chelo y piano, antes de probar en la dirección como asistente en la Wien Universität, para continuar en la Ópera de Budapest (1924/8), mientras mostrará interés por los trabajos de investigación musicológica dentro del folklore, estudiando  con Béla Bartök y Z. Kodaly, y dirigiendo igualmente obras de Stravinsky como El canto del ruiseñor o Oedipus Rex. Fue asistente de Fritz Bush, en Dresde antes de ocupar la plaza de Münster (1929/32), recorrerá el mundo hasta llegar a Nueva York, después de dirigir a los Ballets Rusos en Montercarlo. Dotado de una portentosa imaginación, le veremos presentado obras de Bartók y Kodaly, además del acostumbrado repertorio clásico. Schuller le dedicó los 7 Estudios sobre cuadros de Paul Klee y entre importantes estrenos, destacan el Concierto para viola, de Bartók; el Concierto para orquesta, de Schuller; Visages d´Axel, de Niggs; Zodiac, de Bennett; el Concierto para orquesta, de Roberto Gerhard; la Sinfonía Serena de Paul Hindemith o dos de las sinfonías de W. Schumann.  Fernando Buide, con el Adagio para oboe y cuerdas, uno de nuestros compositores más activos, doctorado en la Yale University y en la Carnegie Mellon de Pittsburgh, fue galardonado con el Premio AEOS-BBVA, en su séptima edición, mereciendo mención su nutrido catálogo, que va desde Mar ao norde, a su Concierto para órgano, estrenado junto a obras de Olivier Messiaen-Hymne pour grande orchestre y la Sinfonía en Do, de Paul Dukas, en el ciclo sinfónico de la Orquesta Nacional de España; Fragmentos de Satiricón, recibiría el VII Premio de Composición de la AEOS-Fundación BBVA e importante acogida tendrá su ópera A sombra de Cristal, con la soprano María Hinojosa y el barítono César San Martín, con el actor Víctor Mosquera, con puesta escénica de Quico Cadaval, junto a otra obra  escénica como A Amnesia de Clío, dirigida por Paul Daniel con las voces de la soprano Raquel Lojendio; el barítono Sebastià Peris; la mezzo Marina Pardo y la participación del Orfeón Terra a Nosa, de Miro Moreira, con puesta escénica de Marta Pazos, ofrecida en la temporada 2019/20. Buide fue residente de la Real Academia de España, en Roma y profesor de la Yale University

Ramón García Balado

29/05/2026

Antonio Martín Hernández, Javier Nicolás Casamayor Camacho y Lola Olmo, en el Paraninfo da Universidade

 Facultade de Xeografía e Historia, Santiago de Compostela


Tres intérpretes para el concierto de Fin de Curso de la EAEM, en el Paraninfo da Universidade- día 2, a las 19´30 h- el clarinetista Antonio Martín Hernández, el chelista Javier Nicolás Casamayor Camacho y la percusionista Lola Olmo. Antonio Martín Hernández, tendrá la Sonata para clarinete y piano en Fa m. Op. 120, de Johannes Brahms, obra en sus tiempos Allegro Apasionato, con su pasión reconcentra en la que emana un perfecto equilibrio definido por la abundancia de apuntes melódicos y una milagrosa floración de seis ideas temáticas , con una coda de una dulzura confidencial; el Andante un poco adagio, se reparte en tres partes moderadamente desarrolladas dentro de un elevado tenor melódico, tiempo de excepcional gracia y de una dimensión meditativa; el Allegretto gracioso resulta una especie de scherzo apaciblemente pastoral, de un efecto inconfundiblemente personal con un aire danzante; El Vivace, observa por el contrario un forma de rondó que toma cuerpo a través de episodios libremente construidos y encadenados, una forma rapsódica que hace difícil cualquier intento de análisis. Estamos en el grupo de dos sonatas para esta combinación y  que en esta es fácil la ideal y transparente coherencia de un retrato psicológico que asciende desde las tinieblas a la luz a través de una sutil y gradual clarificación del estado  de ánimo, un retrato muy del gusto del autor. Jean Françaix, con el Tema con variaciones, obra de 1974, de un compositor que ha dejado un rico legado de obras camerísticas como Divertissement, los quintetos, el octeto , para clarinete, trompa, fagot, dos violines, viola, chelo y contrabajo, repertorio en el que ha logrado sus mejores trabajos , mientras que dentro del género lírico, sería apreciado por ballets, algunos ofrecidos en la Ópera de París y óperas como El Diablo cojuelo, estrenada en la casa de la Princesa de Polignac; La mano de gloria, La princesa de Cléves y el trabajo para el cine Si Versalles m´etait conté, además del oratorio El Apocalipsis de San Juan. Había sido alumno de Nadia Boulanger, desde 1922, mientras era pianista acompañante de conciertos en ciudades francesas, presentado de joven una sinfonía que estrenaría Pierre Monteux, que recibiría una respuesta de rechazo.  Para acompañarle, la pianista Eriko Ishimoto, un clarinetista que procede del aula de Vicente López.

El chelista Javier Nicolás Casamayor, el Adagio y Allegro para chelo y piano,  Op. 70, de Robert Schumann, obra que tuvo distintas versiones como la destinada para trompa y piano, que se encontraría en la inspiración del compositor y que dejará razones en la Romanza y Allegro, Schumann sentirá la plenitud de estas posibilidades y que en algún momento recordará al Adagio de su Segunda Sinfonía, resultando un nocturno apasionado de gran poesía que se encadena a un Rondó  vivo y excitante, de tipo concéntrico A-B-A-CA-B-A, rico en trazos brillantes, tresillos de notas repetidas, arpegios y sonidos llenos de atractivo. El director Ernest Ansermet, hizo una orquestación del acompañamiento pianístico que  el virtuosismo concertante del instrumento solista justificaba plenamente la idea.   F. Joseph Haydn,  con dos  tiempos del Concierto para chelo y orquesta nº 2, en Re M. composición objeto de duda durante mucho tiempo, en lo relativo a su autenticidad a pesar de que la partitura había sido editada según el manuscrito original del autor, como Op. 101, por André Offenbach, en 1804, y por tanto en la vida de Haydn, se creyó que era obra de Anton Kraft, primer chelista de la orquesta del príncipe Esterhazy, desde 1778, el concierto ha pasado por diversas vicisitudes, siendo transcrito para flauta por Carl Friedrich Ebers,  y en 1890, el compositor y musicólogo belga François August, modificó y amplió su sencilla orquestación – dos oboes, dos trompas y cuerdas-,  adaptándola al gusto de finales del siglo XIX, versión falseada  estuvo vigente hasta avanzados los años treinta del siglo XX. El descubrimiento de la partitura original en 1953, la fechada en 1783, y conservada en la Biblioteca Nacional de Viena, disipó todas las dudas que arrastraba la obra, restituyendo la evidencia de su genuino autor. El Allegro moderato comienza con un tema pausado y melódico; el Adagio se abre con un movimiento de tres notas tomadas del tiempo anterior.

Lola Olmo, alumna de Vicente Faus, ofrece piezas de percusión de autores por desconocer para la mayoría  de los aficionados, Russell Wharton, con Kingdoms , para caja, electrónica y vídeo, especialista en multimedia y arreglista, con obras premiadas como The Cavaliers Drum August Corps, Premio Fred Sanford, también Rhytms, merecedora del WGI Percussion Independent World, músico de Tennessy, recibió la primera consideración del BOA Grand Nation, y su evolución artística le permitió relacionarse con artistas como John Fatoya, Kevin Bobo, Michael Spiral, Steve Houghton, F.Q. Phan, Aaron Travers, Joey Carter o Martin Blessinger.  Peter Klatzow (1945/2024),- Dance of earth, para marimba sola, pieza de 1988, compositor sudafricano que ejerció en la Universidad de Ciudad del Cabo, y en la Waterford School Kamhlaba (Swazalandia), recibiendo asesoramientos de Bernard Stevens, en composición y de Gordon  Jacobs, en orquestación además de piano con Kathleen Long, pasó un periodo por Italia en el año que surgió el Covid 19, lo que le obligó a volver a su país mientras fue preparando obras como Still Life with moorberams, de 1975; Piano pieces; moments of Night, largo ciclo repartido entre 1968 y 1982, los seis sin conciertos para marimba, su especialidad por excelencia, en realidad, dentro del conjunto de su legado, se aprecia el compromiso con Paul Klee, al que se siente próximo por las texturas de sus colores. Luis Tabuenca- Corrección (solo para vibráfono y acompañamiento de gota de agua) compositor con formación en el CSMA de Zaragoza, y en la ESMUC, de Barcelona, pasaría por Amsterdam y San Diego, en los Estados Unidos, asistiendo a las docencias de Steven Schick, Philippe Manoury, Mark Dresser, Rebecca Saunders, Carola Bauskoft, Christian Diesersein, Tristan Murail, Miquel Bernat o A. Schubert, logrando un alto nivel de resultados en su especialidad de percusionista, tras ser compositor en residencia en centros neoyorquinos, en la Universidad de Colombia, y en le Hochschule der Kunst, de Berna. Javier Álvarez (1956/2023)- Temazcal- un salto oceánico en búsqueda de culturas mexicanas ancestrales, entrega una pieza sobre una idea musical salida de los chamanes que cultivaban antiguos ritos, con un tratamiento electrónico acompañado por maracas, arpa, guitarra, contrabajo (en pizzicato) y percusiones, compositor que estudió en la Universidad de Wisconsin y en el Royal College de Londres, con John Lambert, ampliando en la Guildhall School of Music and Drama; la Accademie of Music, de Malmöe y la Universidad de Hertfordshire. Temazcal, pieza sorprendente por la paleta de sus recursos sonoros, nos traslada a un espacio imaginario a través de una cascada de melodías encadenas con un soporte de glissndi engarzados por la parte electrónica a través de breves células binarias que se convierten en un caleidoscopio de un espectro preciso en cuanto al requerimiento de las  tímbricas requeridas.

Ramón García Balado

Conciertos de fin de curso de la Escola de Altos Estudos Musicais en el Paraninfo da Universidade

 Facultade de Xeografía e Historia, Santiago de Compostela


Cinco serán los conciertos que podrán seguirse en el Paraninfo da Universidade-19´30-, que comenzarán con la sesión del día 1, en la que participarán dos alumnos, pertenecientes al aula  de Laurent Baiteau quien ejerció como tutor, y para esta cita, contaremos con el acompañamiento pianístico de Haruna Takebe.  La flautista Carmen Bajo Jurado, contará con obras de J. Sebastian Bach, André Jolivet y Gabriel Gaubert. Carmen Bajo Jurado, tendrá para iniciar  la Sonata para flauta y piano, en Mi m. BWV 1014, de J.Sebastian  Bach, obra asimilable al período de Köthen y que pertenece a las pocas dedicadas a esta combinación de solistas, un grupo de tres muy en el estilo italianizante pensando en las exigencias para el clavecinista, las posibilidades a las que obligaba su tiempo, pensando en la combinación armónica adaptada a  la técnica de la inventiva del instrumento siguiendo la inventiva del compositor.  La Sonata en Mi m. BWV 1034, observa el estilo de sonata da chiesa, siendo publicada por primera vez en 1865, por la casa Peters,   de Leipzig. Con el título engañoso de sonata para flauta o violín.  El Adagio ma non troppo, resulta una de las páginas más cautivadoras centradas en el espacio de la flauta, siendo a la par, una de las más líricas. La flauta auspicia su elocuencia sonora, gracias a un diseño cuidado, añadiendo un desarrollo particularmente emotivo, propuesto sobre un bajo continuo gratamente animado. El Allego, consigue subyugarnos por su largo talante concertante, dentro de una alegría a la altura de sus ambiciones expresivas, contando con el instrumento de teclado que se retorna en forma de canon, antes de que la flauta se manifieste en contrapunto en una cascada de semicorcheas. El Andante, en Sol M., se introduce por seis compases del teclado que descompone acordes marcados por la escritura de corcheas contando con la flauta que colabora con un aire tierno de pinceladas pastoriles, en un retorno muy armonizado.  El Allegro, resulta un verdadero movimiento de concierto, destacando el tema de la flauta que elabora un tema vivo, en una serie de saltos de notas repetidas, con respuesta del teclado, en bellas imitaciones.  

André Jolivet- Chant de Linos-fundador de la Sociedad de Música de Cámara, con Olivier Messiaen, Daniel Leseur, George Migot, Paul Le Flem, entre otros, una sociedad que se presentaba como La Espiral, en donde saldrá con sólidas credenciales el Grupo Jeune France, abundante será el catálogo de su obra camerística, rica y muy expresiva que ocupará toda su vida  hasta la serie de instrumentos a solo como la Suite rapsódica, las Églogas o la Suite en concert para violonchelo solo. La pieza que tendremos, es del año 1944, obra dedicada al concurso que presidiría Jean Pierre Rampal, y de la que él mismo realizaría una transcripción para violín, viola, chelo y arpa. Rampal, dispuso de una flauta que pertenecía al conde de Rémusat, un instrumento muy puro y del que nunca se separaría mientras se orientaba al mundo de la dirección orquestal, especialmente con la Scottish Chamber Orchestra, desde 1981. Estrenó obras también de Martinu, Françaix, Mauricio Ohana o Poulenc.

Philippe Gaubert- Nocturne et Allegro Scherzando, para flauta y piano-un músico que se crío en un ambiente de obligada supervivencia en lo relativo a estas materias, por lo que bastante tendría de autodidacta, interesándose en un principio por el piano y la flauta, mientras probaba como artista en lugares de alterne como bares y como  pianista de cine, en aquello tiempos que daban de sí a este especie de animadores en la sombra. Jules García, le permitiría  acceder al Théâtre Nacional de L´Opera, una etapa clave en su vida, llegando a recibir el prestigioso Prix de Rome de 1905, pero el maestro por excelencia de su carrera, sería Paul Taffarel, quien se fijó en el de manera un tanto casual. André Messeger, le invitó a incorporarse a la Societé del Conservatoire y Albert Rousell, le dedicó la pieza Jouers de flute.  La pieza elegida pertenece a un triptico de tres composiciones dedicadas a Paul Taffanel, Marcel Moyse y Jean Boulze, que en su conjunto, reciben influencias del estilo camerístico de Gabriel Fauré y las formas impresionistas.

Nicolás Concheiro Veleiro, alumno del aula de Thomas Piel,  selecciona tres piezas para esta sesión. Un par de ellas tomadas de Enrico Mainardi (1894/1976), chelista y compositor, y que serán el Notturno para violonchelo y piano y la Rapsodia italiana para violonchelo y piano, músico precoz que obtuvo un reconocimiento en su juventud, iniciando su carrera entre el reconocimiento del gran público tanto en su presencia como solista o en las obligaciones docentes, pudo repartirse con holgura entre los frentes más diversos aunque en la actualidad que haya quedado en un segundo plano. Destacó como solista en grupos de cámara, junto a profesionales como E. Donànyi, Ilbebrando Pizzetti, E. Fischer o C. Zecchi. Desde 1933, dio cursos de perfeccionamiento en su especialidad de chelista en la prestigiosa Accademia di Santa Cecilia, para extenderse en otros países desde capitales como Berlín, Salzburgo o Lucerna, contribuyendo en las especialidades más avanzadas, por lo que su figura como docente superará a la tan estimada como compositor. Conviene tener en cuenta sus trabajos como director de orquesta, que ayudaría a popularizar su imagen, pero manteniendo el interés destacado por su obras camerísticas dedicadas al violonchelo: El Concierto para violonchelo y cuerda (1966); el Cuarteto (1951); la Sonata quasi fantasía, para chelo y piano (1962) o los Seis estudios trascendentales (1923/53).  Paul Hindemith- Phantasiestück para chelo y piano, en Si M. obra encuadrable en el grupo de las tres del Op. 8 (Capricho, Pieza en forma de fantasía y Scherzo, de 1917, editadas en los comienzos de su carrera, influenciadas claramente por un estilo postromántico y sumetidas a las dependencias de autores como Gustav Mahler, Reger y Claude Debussy, quedando cercanas al ciclo de Variaciones, sobre una chanson americaine, A frog he went a courring (1941). Hindemith había sido un gran virtuoso de la viola tras forjar su formación en el onservatorio de Frankfurt, con Arnold Mendelsohn y Bernard Sekles, la mayor parte de su música camerística, se desarrollara entre 1935 y 1945, destacando las Sonatas para piano, órgano y arpa; las doce sonatas a dúo; el Cuarteto con clarinete; los Cuarteto quinto y sexto; ofreciendo en conjunto una evolución más libre y detallada desde la libre politonalidad e incluso con indagación de aspectos atonales alcanzando la tonalidad avanzada perfectamente controlada. Dejó un tratado testimonial: Unterweisung im Tonsalz,  que pone en juego los doce sonidos de la escala cromática.

Ramón García Balado

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