Conservatorio Profesional de Música, Santiago de Compostela
La guitarrista Anabel Montesinos ofrece un concierto en el Conservatorio Profesional de Música- día 28, a las 19´00 h-, joven ganadora del Certamen Internacional Francesc Tárrega, una de las citas más prestigiadas dedicadas a este instrumento, joven virtuosa nacida en Hospitalet del Infante, villa tarraconense que le permitirá ahondar en sus estudios desde edad temprana iniciándose en el Conservatorio de Tarragona y proseguir en Alicante antes de trasladarse a Austria en donde ampliará en el Mozarteum de Salzburgo y en la Anton Bruckner Privatuniversität, de Linz, en donde obtuvo el grado de magisterio. Fue merecedora de galardones como el Concurso Michele Pittaluga Citá di Alessandria (Italia), el Julián Arcas, de España y el Raifeseinwettbeweb (Salburgo), una especial mención en esa carrera ascendente. Se presentó en coliseos como el Carnegie Hall neoyorquino en donde debutó en 2011, colaborando con formaciones como la Orquesta di Torino, la Sinfónica Simón Bolívar (Venezuela), la O. Sinfónica de Sundsvall (Suecia), la O. Filarmónica de Oulu (Finlandia), la O. de Pomerania (Polonia), la O. de Moscú y la O. de La Habana, conservando un buen recuerdo de su colaboración con la Berlin Philharmonie, con la que puso en atriles el Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, para una serie de galas que reuniría en Potsdam a más de 4000 personas. Es Ciudadana Honoraria della Cittá de Solero, en Italia desde 2011, año en el que se le concedió la Guitarra de Oro del Concorso Internazionale di chitarra de Alessandria en reconocimiento a su trayectoria. Grabó dos registros para Naxos, uno de ellos en un proyecto avalado por la British Airways, además de compartir una serie de conciertos dedicados a la música española con el añorado Paco de Lucia, y su tercer cd., lo llevará a cabo en Brasil, con la firma GuitarCoop, con el título de Alma llanera, en emblemático joropo venezolano, himno oficioso de aquel país, trabajo en el que realiza un muestrario de música latinoamericana entre una amalgama de piezas clásicas y populares.
En sus fundamentos, la presencia de maestros como Tárrega y Julián Arcas. Francesc Tárrega (1852/1909), guitarrita legendario y venerado, dio impulso a la guitarra clásica moderna por su absoluta dedicación en cuanto a aportaciones técnicas y artísticas y por su enorme influencia en la generación de los que seguirán su escuela ya cimentada por su entorno familiar con un claro precedente en su propio padre Francesc Tárrega Tirado. Padeció muy joven un amargo percance que dañó su vista que le condicionará el resto de su vida, en la que tendría como primer maestro a Manuel González, al que se le conocía como el Ciego de la Marina. Iniciándose al mismo tiempo en solfeo y piano con Eugenio Ruiz y recibiendo lecciones de guitarra con Basilio Giner. En su vida , se cruzará la figura de Julián Arcas, en un período en el que coincidieron en Castellón, cuando el joven Tárrega iba a dar un concierto con solo diez años. Según el maestro Emili Pujol, había sorprendido por sus cualidades excepcionales que le ayudarían a orientarle en sus estudios sugiriendo la idea de trasladarse a Barcelona en donde Arcas tenía su residencia aunque la relación entre ambos fue breve en lo relativo a estas iniciativas profesionales. Tárrega entonces, probaría en actividades tan peculiares como la serie de conciertos informales en un café ubicado en el popular barrio de Sans, ganándose la vida como bien podemos imaginar. Practicaría sin descanso los arreglos sobre óperas y zarzuelas de moda y piezas de Arcas, Ferrán Sors y D. Aguado.
Julián Arcas Lacal (1832/82), andaluz de pro, ayudaría a reverdecer los éxitos internacionales de Sors, Huerta o Ciebra, merced a su portentoso virtuosismo y su innato talento musical de composición, sirviendo de puente entre los maestros del período clásico- romántico y la renovada escuela liderada precisamente por su discípulo Tárrega, guía y mentor espiritual de la guitarra clásica contemporánea de la generación que vendrá de inmediato. Para Fargas i Soler, Julián Arcas había aprendido las primeras impresiones con su padre Juan Pedro Arcas, que ejercía la docencia en Almería, antes de trasladarse a Barcelona durante tres años, para volver de nuevo a su tierra, completando estudios con José Asencio, un músico seguidor de la escuela de Aguado y muy amante de las raíces populares. Pronto recibió elogios de Trinidad Huerta quien le animará a entregarse a la carrera de concertista. Llegó a compartir experiencias con el guitarrista invidente Benito Mas, un aspecto a tener en cuenta por la serie de labores cotidianas ya citadas, que incluían arreglos y transcripciones de fantasías de ópera y zarzuela de mérito notable, en el que bastante tendría que decir la colaboración con su hermano Manuel Arcas, también distinguido guitarrista. Llegó a conocer a Pablo Sarasate en veladas artísticas que tendrán continuidad en sus giras italianas que le acercarán a Génova, en donde tuvo una acogida entusiasta, clave en su vuelta a España, como maestro recibido en los ambiente de la Corte, como invitado del Palacio de los Reales Alcázeres.
Programa de Anabel Montesinos, en el que promete una atención especial a la herencia Latinoamericana, tanto de autores como por el recuerdo a guitarristas que dejaron memoria. Con suerte, podremos encontrarnos con guitarristas como María Luisa Anido González (1907/96), a la que se calificó como la Gran Dama de la Guitarra o la Segovia de La Argentina, no en vano su primer maestro Domingo Prat, la calificará en tono íntimo como Mimita. Compuso su primera obra Barcarola antes de que el sello RCA Víctor se fije en ella, realizando transcripciones de tonadillas. Interpretó el Concierto de Aranjuez con la O. S. de la Radio del Estado, bajo la dirección del compositor Juan José Castro y el propio Rodrigo, la apreciará dedicándole Elogio de la guitarra, homenaje al que se añadirá el de Andrés Segovia. También apreciada había sido Lali Delfina Almirón Venecio, más conocida como Lalyta Almirón, artista con residencia en Santa Fe. Su padre Bautista Almirón (1879/1932), había sido un notable concertista formado en la escuela de Domingo Prat. Ella misma haría célebres piezas como Vidalita (Juan Alais); Lágrima y preludio (Tárrega); Triste (Sinópoli) o estudios de Sors. Otros nombres que merecerán consideración, serán los de Celia Salomón de Font, Consuelo Mallo López, María Herminia Antola, Irma Costanzo, Angélica Funes, artistas cuyos nombres permanecen en el recuerdo de los aficionados a la guitarra.
Ramón García Balado