15/08/2026

Yulianna Avdeeva, pianista para el XIII Festival Bal y Gay

 Auditorio Hernán Naval, Ribadeo


Concierto de la pianista Yulianna Avdeeva, dentro del XIII Festival Bal y Gay en el Auditorio Hernán Naval de Ribadeo- día 17, a las 20´30 h.-, para un programa con obras de J. S. Bach, Beethoven y F.Chopin, merecedora de Concurso Chopin  (2010) y que aportación, grabó en registro Chopin Voyage, intérprete de gran lucidez que confiesa un especial reconocimiento por S. Rachmaninov, su trabajo discográfico había sido un rendido homenaje al polaco tras un largo período de aproximación a su obra, el triunfo en Varsovia, marcó su carrera, aspecto que ella recordaba por precedentes suyos como Argerich, Pollini, Zimmermann o Blechaez. Entre otros talentos a los que admira, también aparecen Richter, Gilels, Ashkenazy, Tatiana Nikolaieva o Sokolov, y en su mirada hacia el pasado, pianistas de la llamada Generación de Oro, como Jósef Hofmann o Paderewski. Aunque lleva años viviendo fuera de su país, recuerda con auténtica devoción a su maestra Elena Ivanova, con quien estudió en la Escuela  de Gnessin, durante trece años, hasta su definitiva graduación antes de ampliar en Zurich con Konstatin Sherbakov y en la Academia de Lugano (Como), en donde compartió experiencias con importantes maestros y con músicos tan diferentes como Dmtri Bashkirov  o Fou Ts ´ong, quienes le ayudaron a realizar profundamente en la profundidad de sus recursos. El estudio intenso del pianismo chopiniano, la llevó a indagar los perfiles más significativos del compositor y esa actitud es anterior a las obligaciones cotidianas previas a su presentación en el Concurso Chopin, un definitivo viaje sin retorno, que no se limitaba con ceñirse a su mundo exclusivamente.

El programa de esta jornada, nos lleva a los Doce estudios para piano Op. 25, de F.Chopin , compuestos entre 1832 y 1836, después de la serie de los Op.10, tras una larga gestación de cuatro años y que coincidía con el período definitivo de su asentamiento en París. Poco tardará en editarse el manuscrito, que verá la luz en 1937, entre París, Leipzig y Londres, en una encarecida dedicatoria a la condesa d´Agoult, quien había tenido una íntima relación con Ferenz Liszt, el divino al que Chopin había destinado sus Doce estudios Op. 10, cuya intención didáctica y pedagógica guarda ostensibles distancias, resultando estos estudios un sentido verdaderamente poético a la par como prueba de su voluntad creativa. El Primero, en La M., surge tras una estancia en Marienbad, junto a la familia Wodzinski, destacando la cualidad de sus detallados adornos  y el equilibro entre la melodía y el intenso acompañamiento.  El segundo, muestra un legato, entre ambivalentes detalles de improvisación; el Tercero en Fa M., se resuelve por su extraña combinación de un doble y uniforme contrapunto en una estructura tripartita hacia un aire leggiero, que cierra silenciosamente. El Cuarto queda destinado a un desarrollo marcado por un ataque stacatto en ambas manos, con gran relajación en la muñeca. El Quinto resulta una estructura ternaria que incluye una sección cantabile, con una reexposición variada en la primera sección, una sorpresa sagaz que inserta un arpegio de aguda respuesta. El Sexto pasa por ser el temido estudio de terceras, figurando entre los más difíciles y sugerentes de la colección. Una partitura en compás binario sobre una tonalidad de Sol sost. m. El Séptimo, aparece como una de las pocas páginas lentas por su carácter sosegado y profundamente expresivo desde el comienzo de la pieza, con un lento expresivo que podrá evocar un aria operísitica. El Octavo, con una tonalidad de Re b M., queda destinado a desarrollar y perfeccionar dobles notas a distancia de sexta, por lo que es conocido como el Estudio de Sextas. El Noveno se acepta como el Estudio Mariposa, por responder a la ligereza y vivacidad de sus 51 compases, cercanos en talante al quinto del Op. 10 . El Décimo, un tenso ejercicio dramatismo dentro de una amplia gama dinámica que se expande a lo largo de todo el teclado. El número 11, en La m. presagia aspectos resueltos y afirmativos,  que el autor definirá como Allegro con brio y el Duodécimo, resulta una pieza majestuosa de contagiosa intensidad dentro de la tonalidad de Do m., con una atrevida escritura armónica.

Beethoven- Sonata nº 23 en Fa m. Op. 57 (Apasionata), obra que según Czerny, pianista y compositor, además de alumno suyo, contaba que el autor la consideraba la más grande y dentro de los análisis críticos podría entenderse como el Titán contra la lucha con el Destino, detalle que la historia pretenderá legarnos, este ensayo refuerza la opinión establecida. Obra del período vienés en la treintena de su vida, nos deja esta sonata en sus tiempos Allegro assai; Andante con moto; Allegro ma non troppo, obra trabajada ya desde los esbozos en 1804. En el transcurso de la obra, no abandona nunca su dimensión trágica auspiciando su forma atormentada y hasta visionaria por su karma de oscura tonalidad menor. Boucourechliv, estudioso del autor y de su obra, destaca que el clima dramático de la obra aparece elaborado desde el ángulo físico de los primeros sonidos ya en el Allegro assai, sobre el Andante con moto, dirá Riezler  sembrará sus dudas en cuanto al planteamiento de la obra, construida solamente con los elementos fundamentales de la armonía, en la que afloran breves figuraciones melódicas, una creación que fluye de manera incomparable y que está justamente considerada como una de las más grandes. Para A. Cortot, cada variación del Andante  utiliza registros sonoros cada vez más elevados y luminosos a través de los meandros de la línea melódica, dejando entrever la sombra meditativa de este Próspero  shakespereano. Rolland, devoto entusiasta, considera que la Apasionata puede ocupar un lugar entre un fresco de La Capilla Sixtina y una tragedia de Corneille, perteneciendo a la misma familia, obra que tendrá su dedicatario en la figura de Franz von Brunsvik, producto de una intensa relación con ese grupo familiar, con el que pasó una temporada de retiro en Martonvasar, en la localidad húngara de los Brunsvik.

J.S. Bach- Fantasía cromática y fuga, en Re m. BWV 903- obra que pudo tener dos instantes, una primera redacción en Köthen, hacia 1720, y otra realizada con ligeras correcciones, ya en Leipzig, diez años después, la idea de una obra que respondía a las exigencias virtuosisticas de la misma, dentro de un alto nivel a partir de una idea motriz consistente en la confrontación de la mayor flexibilidad de la primera parte con la regularidad formal de la segunda. En la fantasía, se trasladan igualmente la fuga, a tres voces, con la que relaja elementos tensionales precedentes, comenzando en un estilo contrapuntístico estricto propuesto por un sujeto preponderante pero al que suceden episodios propios de tocata.

Ramón García Balado

La Ririrata: Fandango, en el XIII Festival Bal y Gay

 Teatro Pastor Díaz, Viveiro


La Ritirata
, el grupo que dirige el chelista Josetxu Obregón, participa en el XIII Festival Bal y Gay, presentándose en el Teatro Pastor Díaz (Viveiro)- día 18 a las 20´30 h-, en un programa dedicado a obras de Luigi Boccherini, formación que toma su nombre del último movimiento de La musica notturna delle strade di Madrid, especializándose en repertorios de ese período, siguiendo patrones historicistas, dejando constancia de sus trabajos en los festivales más señeros que les llevan al Palacio Euskalduna de Bilbao, el Nacional de Pekín, Música Antigua de Barcelona, CNART, de Ciudad de México, Internacional de Música Renacentista y Barroca, de Chiquitos, Centro Studi Luigi Boccherini, de Luca, entre otros. Su primer trabajo, su avalado por el sello Glossa, titulado Andrea Falconieri-Il Spiritillo Brando, ofreciendo en Sevilla una obra tan testimonial como Les Arts Florissants, de Marc Antoine Chanpentier y ciclo como el consagrado a Arriaga y Boccherini o el compartido entre Boccherini y Gaetano Brunetti, en la Fundación  Juan March, en el que también se concitaron Aitor Hevia, Cibrán Sierra, Josep Puchades, Helena Poggio, Richard Lester, Hiro Kurosaki y Lina Tur Bonet. Para esta sesión y en programa, dentro del amplio repertorio de Boccherini, se nos reserva el Quinteto de cuerda en Si b M. G. 337; el Minuetto del Trío nº 2, en Sol M. G. 102;  obras emblemáticas como la Musica delle Strade d Madrid G. 324; el Adagio del Concierto para chelo y cuerdas, en Sol M. G.648; el Quinteto nº 77 G.341 y el Quinteto Op. 40/2, para dos violines, viola y dos chelos. La llamada Musica Notturna delle strade di Madrid, en cinco tiempos supone con la Nº 6 del Op. 11 (L´Uccelliera), la única incursión en el estilo de música descriptiva, por la exposición de sus tiempos: Ave Maria delle Parrochie- en el que se oyen las campanas del Ave María y que sirve de entrada al Minuetto dei Ciechi, que imita los sonidos de la guitarra; el Largo assai en Sol,  pero sin rigor en el compás al que sigue un momento de quietud y meditación. Los Manolos, remite a un pasacalle popular donde son evocados los mismos sones de guitarra, entre trazos ágiles un perfume arabizante del chelo para culminar en La Ritirata, en forma de variaciones que recuperará en el Quinteto con guitarra  G. 453. Página indiscutible, es el Quinteto del Fandango, en dos tiempos: uno grave, de nueve compases que prepara la entrada del Fandango, en el que todos los instrumentos y en especial los dos chelos, son tratados como solistas. El Minuetto está emparentado temáticamente con el Fanfango y su trío, en Re m., incluyendo un atractivo solo de viola.

Las tendencias historicistas ayudaron a recuperar su frescor de una música de una forma bien concreta y  precisa, y con los instrumentos, arcos y técnicas que el músico conocía, luce con toda su claridad, potencia y delicadeza, todo ello supuso el determinante que lanzó al estudio e indagación de los más ambiciosos indagadores, un lenguaje inesperado y poliédrico, en el que no solo se encontraba a un músico y una obra fascinante, y muy distinto de la vieja imagen rococó, en el peor sentido del término, dentro de un cúmulo de detalles y elementos en los que comenzaba a reconocer sutiles señales de una manera propiamente española de pensar la música, que otros intérpretes no podían quizás reconocer con intensidad. Sus viajes los realizaría acompañado por Manfredi y los violinistas Pietro Nardini – alumno de Tartini- y Giuseppe Maria Cambini, con los que probablemente formaría el primer cuarteto de cuerda estable y a partir de 1768, trajo con él una cantidad de composiciones propias que de por sí, bastarían para dejarnos colecciones a repartir entre tríos y cuartetos o la serie de sonatas, catorce en total, para el chelo, entre otras dispersas para el teclado, obras escénicas como la zarzuela barroca La Clementina (1786), con libreto de Ramón de la Cruz, en consideración a su estimada cantante romana Clementina Pellicia, estrenada por la Compañía de los Reales Sitios, dirigida por Luigi Marescalchi.

Luigi Boccherini a pesar de su consideración de virtuoso de menores recursos, no se excedía en acrobacias por mucho que desde el punto de vista interpretativo, resulte difícil tocar sus obras si no es un músico experimentado, incidiendo especialmente en sus cuartetos y en sus quintetos, en los cuales el papel concedido al chelo exige una técnica muy por encima de lo habitual. En efecto, no hay fuegos de artificio en este maestro, muy al contrario, desde sus primeras obras manifiesta una especial sensibilidad por el cuidado de la expresión musical. Boccherini españolizado, es un músico que conjuga perfectamente los pequeños hallazgos de su tierra italiana con una innata facilidad para adaptar el lenguaje de los instrumentos de arco a su propio discurso musical, siendo ahí donde su sensibilidad alcanza sus mejores momentos en su naturalidad e idoneidad, dentro de ese lenguaje extremadamente orgánico con los instrumentos que conoce hasta los últimos detalles, logrando hacer sonar de la mejor manera posible, gracias a su conocimiento exhaustivo los colores y los recursos, de las tonalidades, de los tempi estirados hasta lo inverosímil, de la afinación y el temperamento como elemento expresivo, de una dinámica extremada, minuciosa, y refinada de recursos expresivos y sonoros muy suyos como sus smorfiando, sus a mezza voce, sus ponticelli, sus vibratos de arco y cuerdas al aire, de una mecánica siempre puesta al servicio de la expresión, y no viceversa, siendo por excelencia el compositor de preciso para el instrumento de cuerda.

Ramón García Balado

César Franck y Saint-Saëns, en el XIV Festival Groba de Ponteareas

 Auditorio Municipal Reveriano Soutullo, Ponteareas


Actividad del XIV Festival Groba de Ponteareas en el Auditorio Municipal  Reveriano Soutullo de la ciudad- día 17, a las 21´00h., con la Orquestra de Cámara Galega, con su titular Rogelio Groba Otero, para un programa que no reserva obras de César Franck, Rogelio Groba Groba y Camille Saint-Saëns. Una orquesta fundada en 1995, en consideración al maestro Rogelio Groba y que incluye en su repertorio obras de compositores actuales para su divulgación, colaborando con artistas como Ara Malikian, Juan de Udaeta, J.L. Estellés, Pacho Flores, Guy Braunstein, André Cebrián, Teresa Berganza, Esteban Batallán, Kyril Zlotnikov o Anastasia Kobekina. Cuenta con registros como la ópera Don Chisciotte, de Manuel García, realizado en el Teatro de la Maestranza de Sevilla o la cantata con el Coro de Cámara de Pamplona, con el título de Rosalía na Catedral, con motivo del nonagenario del maestro Rogelio Groba, realizado en el Teatro Colón, de A Coruña (2020) preludio de la larga Xira Xacobea 2021. Rogelio Groba Otero, director y concertino, es también investigador que dejó constancia de sus trabajos en un amplio catálogo de registros, tras sus años de estudios en Londres, con Detlef, profesor de la Guilhall School of Music and Drama.

Rogelio Groba Groba, aporta una obra fundamental de  su repertorio Cruñesas, obra orquestal de 1973, obra que permitirá el futuro de trabajos como Concierto gulanés; Malleus animatus; el Concierto arcaico en Re; Galaica épica ; Sinfonía bucólica; Nemet: Metáphoras; Intres boleses; Raices gulanesas; Res, non verba o Confidencias. El Teatro Colón quiso rememorar su figura al año siguiente de su fallecimiento con una gala de la OCG, dirigida por Rogelio Groba Otero, en la que se ofrecieron Catro bagateas (1995): Natural, Romántica, Elegante e Intrépida. La Soatiña para piano y cuerdas, con la pianista Elisa D´Auria;  O Fausto, alalá para cuerdas (2017) y Añoranzas, con Joaquín Fernández, el maestro había sido galardonado con Premios como el Dante Luini, de la RTV Suisse Romande (1973). El de la Crítica Galega (1979); el de la Xunta de Galicia (1992) o la Medalla Castelao (1995). Cruñesas, resulta un díptico de notable factura en un período de transición tras la experiencia enriquecedora en Suiza y que enlaza con su incorporación a la Real Academia Galega das Belas Artes, mientras completaba la adaptación de esa obra para cuarteto de cuerdas, o el Cuarteto  Diabolus in musica, tercero de la serie.

 César Franck- Sonata para violín y piano, en La M- siendo solistas Hrachya Avanesy (violín) y Jean Baptiste Doulcet (piano), obra que refleja el estilismo de la música francesa, compuesta durante el verano de 1886, en una dedicatoria al violinista Eugène Ysaÿe, quien la estrenaría en el Círculo Artístico de Bruselas el 16 de diciembre de 1886, con Mme Bordes- Pène, al piano. Obra capital en la innovación del género que hasta ese momento tendría como modelos a Saint- Saëns, E. Lalo o Fauré. El Allegro ben moderato, resulta un movimiento relativamente breve, aunque no debe ser considerado como una introducción , con un segundo tema confiado al piano, que responde al violín, que  calla tras una amplia queja, entre rápidas semicorcheas, sin que llegue a haber un verdadero desarrollo, con una coda cierra esta hoja de álbum. El Allegro, es para Vicent d´Indy, una forma de Lied en tres partes, con una marca de ritmo anhelante y entrecortado que nos traslada a una situación acelerada. La reexposición es una coda animada dentro de un ambiente impetuoso con acordes alternados y una rápida ascensión en acordes arpegiados. El Recitativo fantasía. Ben moderato, un pasaje más atrevido del autor quien deja de lado cualquier criterio formal, para entregarse a un intenso lirismo. El Allegretto poco mosso, (Rondeau), muy a la francesa alterna estribillo y couplets, siempre en tonalidades diferentes, el desarrollo central, resulta inquieto y apasionado, seguido de un corto episodio sobre una amplia melodía del violín, con una coda brillante que concede un toque de gracia.

Saint-Saëns- Sonata para violín y piano, en Re m. Op. 75-, en interpretación de Hrachyan Avanesy (violín)  y Jean Baptiste Doulcet (piano), una solicitud demandada al violinista Joseph Marsick, quien sería dedicatario para ser estrenada con el autor en octubre de 1885, el Allegro agitato, Adagio, clásico en su conformación que enfrenta dos ideas principales, partiendo de una atormentada, entre un clima tempestuoso en unísono de octavas a cargo de los dos instrumentos. Un tema delicado, en negras con puntillo, sobre una ola de semicorcheas fluidas, resulta la breve frase de El busca del tiempo perdido, aceptando la insinuación propuesta en la carta de Marcel Proust, a Jacques Lacretelle: En la corta medida en que la realidad me ha servido, medida muy corta, a decir la verdad, la petite phrase de esta sonata, en la velada de Saint- Euverte, y jamás se lo había dicho a nadie, es (para comenzar por el final), la frase encantadora, pero mediocre a la postre, de una sonata para violín y piano, de Saint- Saëns, músico que no me gusta. La delicada armonización (con frecuentes recursos al tercer grado), posee en efecto, un encanto malva, ciertamente. El Allegretto moderato /Allegro molto, un scherzo ligero y gracioso cuyo tema coreográfico se apoya en un ritmo bien marcado. En la parte central, el violín superpone al mismo ritmo conservado por el piano, una especie de coral, a caso una variante de una pequeña frase, un interesante procedimiento cíclico de una  brillante tocata final, que se arroja como un arriesgado ejercicio técnico durante tres páginas, enfilando el violín de forma imperturbable escalas de semicorcheas, inmediata retomadas a distancia de tercera por el piano. Quedan en duda las humoradas disimuladas tras esa actitud, que podría sugerirnos, las curiosidades de Doctor Gradus ad Parnassum. Los movimientos reagrupados en dos grandes paneles, suponen una verdadera arquitectura que también encontramos en otras obras contemporáneas, creando con ello curiosas afinidades de planteamiento y desarrollo.

Ramón García Balado

XIV Festival Groba de Ponteaeas con la OCG en el Auditorio Reveriano Soutullo

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


Concierto inaugural del XIV Festival Groba de Ponteareas con el protagonismo de la Orquesta de Camara Galega dirigida por Javier Groba Otero en el Auditorio Reveriano Soutullo de Ponteareas- día 16, a las 21´00 h-, con obras de Rogelio Groba Groba y W.A. Mozart, del maestro gallego la Sinfonía nº 6, en sus tiempos Allegro, Andante y Allegro, además de Carpe Diem, estreno en la versión de este año: Abrente, Muller muxica, O Fausto y O Trouleiro, para completar con el Concierto para piano nº 23, en La M.  K. 488, de W.A. Mozart, que tendrá como solista a Anna  Sarkisova. Rogelio Groba, homenajeado en este certamen desde su primera convocatoria, había tenido como profesores en el Conservatorio de Madrid a Angulo y Carmelo Bernaola mientras se responsabilizaba de ocuparse de la dirección de Bandas Municipales como la de La Estrada, la de Tui, obteniendo en 1960 la plaza de la Banda de Pedro Muñoz (Ciudad Real), fundando el Coro Rosalía de Castro en Madrid. Entre 1962/7, vivió en Suiza, tras ganar el Concurso de Dirección de la Société Musique de Perroy, en donde tutelaría importantes bandas municipales antes de su vuelta a A Coruña en donde ocuparía  la plaza de director de la Banda Municipal y del Conservatorio Profesional, preparando en esa línea ascendente su proyecto de la fundación de formaciones como la Orquesta Municipal de A Coruña la Coral Follas Novas, manteniendo sus actividades directoriales con La Coral El Eco, ingresando como miembro de la Real Academia de Bellas Artes, de San Fernando (1974)  

De su amplísimo catálogo y en su diálogo con Manrique Fernández, recordaba su colaboración con la OSG como compositor Asociado, con la que incluiría en el concierto de inauguración su obra Ultreia, pero en líneas generales sería complejo quedarse con obras concretas en la relación de preferencia y ya para citar algunas de ellas, el maestro contastaría: Segue sendo moi difícil, pero ímol intentar. Como obra nacionalista, polo que significa para mín, e humildemente, eu entendo que tambén para Galicia, é mais pola propia obra en sí, poderíamos escoller a cantata Nova Galicia, pero tambén Cruñesas, ou a colección de oito ciclos sinfónicos Kalaikia. Probablemente sexan as mais puras. Das sinfonías quizais me quedaría coa Bucólica. Das cantatas, á marxe de Nova Galicia, quedaríame coa Gran Cantata Xacobea, ou Anxos de Compostela. Das óperas, quedaríame con todas, cada unha por unha razón moi especial…Pero iso non quere dicir que non me gusten as demais obras, loxicamente. Esta pregunta xa lla fixeron a Schönberg e contestou que cando fixo cada obra era porque lle gustaba. Eu diría mais o menos o mesmo.

 Nueva pregunta en relación con el asunto de los primeros que podrían considerarse compositores gallegos profesionales entre merece especial atención Reveriano Soutullo, dónde encontraríamos el punto de encuentro entre ambos: Non, nos podemos comparar porque seguimos camiños distintos, pero vaiamos por partes: acepto a cualificación de profesional, no sentido de que os dous tivemos a sorte de poder estudar nun centro como o Real Conservatorio de Madrid, obtivemos a mesma titulación e tivemos a oportunidade de dedicarnos a isto, mentras que os outros compositores anteriores, na meirande parte dos casos, non tiveron esas opcións. Ás veces atopamos neles gran inspiración pero a falla de técnica e duns coñecementos teóricos imprescindíalles  extraer o seu potencial. Naqueles tempos, en Galicia, era imposible vivir da música e tiñan que dedicarse a ela parcialmente, como unha especie de divertimento. Só nese sentido acepto a palabra profesional, non no que teña que ver coa calidade. Gaos, Montes, Freire, e tanto outros, teñen unha producción moi curta, pero hai que xulgarnos tendo en conta as súas condicións, o momento que viviron, o illamento dos seus lugares de residencia, a falla de contactos co movemento musical europeo…Coido que bastante fixeron pola música galega, que teñen moito mérito.

W.A. Mozart- Concierto para piano, nº 23, en La M. K. 488- en interpretación de la Orquestra de Cámara Galega, dirigida por el maestro y concertino Rogelio Groba Otero y teniendo como solista a Anna Sarkisova, obra en sus tiempos Allegro; Adagio y Allegro assai, una de las muestras finales de la llamada saga vienesa, que incluye una serie primordial de los conciertos para piano, compuestos entre 1782 y 1876, mientras se dedicaba intensamente a completar su ópera Le Nozze di Figaro y a la que celebra con alguno de su particulares giros, asunto que podrá parecernos en elementos melódicos gracias a los clarinetes que asoman en los últimos compases, obra compuesta en la tonalidad de La M., tonalidad destacable por su luminosidad un tanto velada y coloreada que animaría a considerarla por el especialista en su obra Alfred Einstein, como una vidriera coloreada, obra que presenta una límpida perfección dentro de su producción para este género con solista de piano. Beneficio logrado gracias al dominio de cada una de sus partes, en los tres tiempos. Para el estudioso mentado, el Adagio, es considerado como el alma del concierto, obsequiándonos con un aire de Absoluta elegancia en estilo de siciliana afligida y que deriva a otra excepcional tonalidad en Fa sost. m., donde el sentimiento del dolor se transfigura y comunica en la más lograda elegancia formal. Es verdad que, en ningún otro concierto, resulta tan sencillo y tan claro el sentido de su inventiva, incluso cuando se adentra en el espacio del contrapunto, no siendo menos cierto que los acentos de la soledad e individualismo, tan en su dominio, confiaba a su irrenunciable mensaje expresivo individualista, exuberante pero al mismo tiempo agitado, por las modulaciones oscilantes entre mayor y menor, que pretendían ganar la atención del oyente vienés, ya lograda por otros compositores del momento, como era el caso de Kozeluch. Un detalle digno de consideración a propósito de la elección de los clarinetes, probados anteriormente en el Concierto K. 482, daría razones al especialista Paumgartner a perfilar la apreciación de que los clarinetes, empleados en lugar de los oboes, de sonoridad agridulce y barroca, confieren un color nuevo, más dulce, más pastoso y más actual. Una apreciación dentro de la sensibilidad del momento.

Ramón García Balado

Darío Mariño, clarinetista en el XIV Festival Groba

  Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas Darío Mariño será solista en obras de Rogelio Groba y D.Milhaud , en el Auditorio Municipal Rev...