15/08/2026

La Ririrata: Fandango, en el XIII Festival Bal y Gay

 Teatro Pastor Díaz, Viveiro


La Ritirata
, el grupo que dirige el chelista Josetxu Obregón, participa en el XIII Festival Bal y Gay, presentándose en el Teatro Pastor Díaz (Viveiro)- día 18 a las 20´30 h-, en un programa dedicado a obras de Luigi Boccherini, formación que toma su nombre del último movimiento de La musica notturna delle strade di Madrid, especializándose en repertorios de ese período, siguiendo patrones historicistas, dejando constancia de sus trabajos en los festivales más señeros que les llevan al Palacio Euskalduna de Bilbao, el Nacional de Pekín, Música Antigua de Barcelona, CNART, de Ciudad de México, Internacional de Música Renacentista y Barroca, de Chiquitos, Centro Studi Luigi Boccherini, de Luca, entre otros. Su primer trabajo, su avalado por el sello Glossa, titulado Andrea Falconieri-Il Spiritillo Brando, ofreciendo en Sevilla una obra tan testimonial como Les Arts Florissants, de Marc Antoine Chanpentier y ciclo como el consagrado a Arriaga y Boccherini o el compartido entre Boccherini y Gaetano Brunetti, en la Fundación  Juan March, en el que también se concitaron Aitor Hevia, Cibrán Sierra, Josep Puchades, Helena Poggio, Richard Lester, Hiro Kurosaki y Lina Tur Bonet. Para esta sesión y en programa, dentro del amplio repertorio de Boccherini, se nos reserva el Quinteto de cuerda en Si b M. G. 337; el Minuetto del Trío nº 2, en Sol M. G. 102;  obras emblemáticas como la Musica delle Strade d Madrid G. 324; el Adagio del Concierto para chelo y cuerdas, en Sol M. G.648; el Quinteto nº 77 G.341 y el Quinteto Op. 40/2, para dos violines, viola y dos chelos. La llamada Musica Notturna delle strade di Madrid, en cinco tiempos supone con la Nº 6 del Op. 11 (L´Uccelliera), la única incursión en el estilo de música descriptiva, por la exposición de sus tiempos: Ave Maria delle Parrochie- en el que se oyen las campanas del Ave María y que sirve de entrada al Minuetto dei Ciechi, que imita los sonidos de la guitarra; el Largo assai en Sol,  pero sin rigor en el compás al que sigue un momento de quietud y meditación. Los Manolos, remite a un pasacalle popular donde son evocados los mismos sones de guitarra, entre trazos ágiles un perfume arabizante del chelo para culminar en La Ritirata, en forma de variaciones que recuperará en el Quinteto con guitarra  G. 453. Página indiscutible, es el Quinteto del Fandango, en dos tiempos: uno grave, de nueve compases que prepara la entrada del Fandango, en el que todos los instrumentos y en especial los dos chelos, son tratados como solistas. El Minuetto está emparentado temáticamente con el Fanfango y su trío, en Re m., incluyendo un atractivo solo de viola.

Las tendencias historicistas ayudaron a recuperar su frescor de una música de una forma bien concreta y  precisa, y con los instrumentos, arcos y técnicas que el músico conocía, luce con toda su claridad, potencia y delicadeza, todo ello supuso el determinante que lanzó al estudio e indagación de los más ambiciosos indagadores, un lenguaje inesperado y poliédrico, en el que no solo se encontraba a un músico y una obra fascinante, y muy distinto de la vieja imagen rococó, en el peor sentido del término, dentro de un cúmulo de detalles y elementos en los que comenzaba a reconocer sutiles señales de una manera propiamente española de pensar la música, que otros intérpretes no podían quizás reconocer con intensidad. Sus viajes los realizaría acompañado por Manfredi y los violinistas Pietro Nardini – alumno de Tartini- y Giuseppe Maria Cambini, con los que probablemente formaría el primer cuarteto de cuerda estable y a partir de 1768, trajo con él una cantidad de composiciones propias que de por sí, bastarían para dejarnos colecciones a repartir entre tríos y cuartetos o la serie de sonatas, catorce en total, para el chelo, entre otras dispersas para el teclado, obras escénicas como la zarzuela barroca La Clementina (1786), con libreto de Ramón de la Cruz, en consideración a su estimada cantante romana Clementina Pellicia, estrenada por la Compañía de los Reales Sitios, dirigida por Luigi Marescalchi.

Luigi Boccherini a pesar de su consideración de virtuoso de menores recursos, no se excedía en acrobacias por mucho que desde el punto de vista interpretativo, resulte difícil tocar sus obras si no es un músico experimentado, incidiendo especialmente en sus cuartetos y en sus quintetos, en los cuales el papel concedido al chelo exige una técnica muy por encima de lo habitual. En efecto, no hay fuegos de artificio en este maestro, muy al contrario, desde sus primeras obras manifiesta una especial sensibilidad por el cuidado de la expresión musical. Boccherini españolizado, es un músico que conjuga perfectamente los pequeños hallazgos de su tierra italiana con una innata facilidad para adaptar el lenguaje de los instrumentos de arco a su propio discurso musical, siendo ahí donde su sensibilidad alcanza sus mejores momentos en su naturalidad e idoneidad, dentro de ese lenguaje extremadamente orgánico con los instrumentos que conoce hasta los últimos detalles, logrando hacer sonar de la mejor manera posible, gracias a su conocimiento exhaustivo los colores y los recursos, de las tonalidades, de los tempi estirados hasta lo inverosímil, de la afinación y el temperamento como elemento expresivo, de una dinámica extremada, minuciosa, y refinada de recursos expresivos y sonoros muy suyos como sus smorfiando, sus a mezza voce, sus ponticelli, sus vibratos de arco y cuerdas al aire, de una mecánica siempre puesta al servicio de la expresión, y no viceversa, siendo por excelencia el compositor de preciso para el instrumento de cuerda.

Ramón García Balado

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