Auditorio Hernán Naval, Ribadeo
Concierto de la pianista Yulianna Avdeeva, dentro del XIII Festival Bal y Gay en el Auditorio Hernán Naval de Ribadeo- día 17, a las 20´30 h.-, para un programa con obras de J. S. Bach, Beethoven y F.Chopin, merecedora de Concurso Chopin (2010) y que aportación, grabó en registro Chopin Voyage, intérprete de gran lucidez que confiesa un especial reconocimiento por S. Rachmaninov, su trabajo discográfico había sido un rendido homenaje al polaco tras un largo período de aproximación a su obra, el triunfo en Varsovia, marcó su carrera, aspecto que ella recordaba por precedentes suyos como Argerich, Pollini, Zimmermann o Blechaez. Entre otros talentos a los que admira, también aparecen Richter, Gilels, Ashkenazy, Tatiana Nikolaieva o Sokolov, y en su mirada hacia el pasado, pianistas de la llamada Generación de Oro, como Jósef Hofmann o Paderewski. Aunque lleva años viviendo fuera de su país, recuerda con auténtica devoción a su maestra Elena Ivanova, con quien estudió en la Escuela de Gnessin, durante trece años, hasta su definitiva graduación antes de ampliar en Zurich con Konstatin Sherbakov y en la Academia de Lugano (Como), en donde compartió experiencias con importantes maestros y con músicos tan diferentes como Dmtri Bashkirov o Fou Ts ´ong, quienes le ayudaron a realizar profundamente en la profundidad de sus recursos. El estudio intenso del pianismo chopiniano, la llevó a indagar los perfiles más significativos del compositor y esa actitud es anterior a las obligaciones cotidianas previas a su presentación en el Concurso Chopin, un definitivo viaje sin retorno, que no se limitaba con ceñirse a su mundo exclusivamente.
El programa de esta jornada, nos lleva a los Doce estudios para piano Op. 25, de F.Chopin , compuestos entre 1832 y 1836, después de la serie de los Op.10, tras una larga gestación de cuatro años y que coincidía con el período definitivo de su asentamiento en París. Poco tardará en editarse el manuscrito, que verá la luz en 1937, entre París, Leipzig y Londres, en una encarecida dedicatoria a la condesa d´Agoult, quien había tenido una íntima relación con Ferenz Liszt, el divino al que Chopin había destinado sus Doce estudios Op. 10, cuya intención didáctica y pedagógica guarda ostensibles distancias, resultando estos estudios un sentido verdaderamente poético a la par como prueba de su voluntad creativa. El Primero, en La M., surge tras una estancia en Marienbad, junto a la familia Wodzinski, destacando la cualidad de sus detallados adornos y el equilibro entre la melodía y el intenso acompañamiento. El segundo, muestra un legato, entre ambivalentes detalles de improvisación; el Tercero en Fa M., se resuelve por su extraña combinación de un doble y uniforme contrapunto en una estructura tripartita hacia un aire leggiero, que cierra silenciosamente. El Cuarto queda destinado a un desarrollo marcado por un ataque stacatto en ambas manos, con gran relajación en la muñeca. El Quinto resulta una estructura ternaria que incluye una sección cantabile, con una reexposición variada en la primera sección, una sorpresa sagaz que inserta un arpegio de aguda respuesta. El Sexto pasa por ser el temido estudio de terceras, figurando entre los más difíciles y sugerentes de la colección. Una partitura en compás binario sobre una tonalidad de Sol sost. m. El Séptimo, aparece como una de las pocas páginas lentas por su carácter sosegado y profundamente expresivo desde el comienzo de la pieza, con un lento expresivo que podrá evocar un aria operísitica. El Octavo, con una tonalidad de Re b M., queda destinado a desarrollar y perfeccionar dobles notas a distancia de sexta, por lo que es conocido como el Estudio de Sextas. El Noveno se acepta como el Estudio Mariposa, por responder a la ligereza y vivacidad de sus 51 compases, cercanos en talante al quinto del Op. 10 . El Décimo, un tenso ejercicio dramatismo dentro de una amplia gama dinámica que se expande a lo largo de todo el teclado. El número 11, en La m. presagia aspectos resueltos y afirmativos, que el autor definirá como Allegro con brio y el Duodécimo, resulta una pieza majestuosa de contagiosa intensidad dentro de la tonalidad de Do m., con una atrevida escritura armónica.
Beethoven- Sonata nº 23 en Fa m. Op. 57 (Apasionata), obra que según Czerny, pianista y compositor, además de alumno suyo, contaba que el autor la consideraba la más grande y dentro de los análisis críticos podría entenderse como el Titán contra la lucha con el Destino, detalle que la historia pretenderá legarnos, este ensayo refuerza la opinión establecida. Obra del período vienés en la treintena de su vida, nos deja esta sonata en sus tiempos Allegro assai; Andante con moto; Allegro ma non troppo, obra trabajada ya desde los esbozos en 1804. En el transcurso de la obra, no abandona nunca su dimensión trágica auspiciando su forma atormentada y hasta visionaria por su karma de oscura tonalidad menor. Boucourechliv, estudioso del autor y de su obra, destaca que el clima dramático de la obra aparece elaborado desde el ángulo físico de los primeros sonidos ya en el Allegro assai, sobre el Andante con moto, dirá Riezler sembrará sus dudas en cuanto al planteamiento de la obra, construida solamente con los elementos fundamentales de la armonía, en la que afloran breves figuraciones melódicas, una creación que fluye de manera incomparable y que está justamente considerada como una de las más grandes. Para A. Cortot, cada variación del Andante utiliza registros sonoros cada vez más elevados y luminosos a través de los meandros de la línea melódica, dejando entrever la sombra meditativa de este Próspero shakespereano. Rolland, devoto entusiasta, considera que la Apasionata puede ocupar un lugar entre un fresco de La Capilla Sixtina y una tragedia de Corneille, perteneciendo a la misma familia, obra que tendrá su dedicatario en la figura de Franz von Brunsvik, producto de una intensa relación con ese grupo familiar, con el que pasó una temporada de retiro en Martonvasar, en la localidad húngara de los Brunsvik.
J.S. Bach- Fantasía cromática y fuga, en Re m. BWV 903- obra que pudo tener dos instantes, una primera redacción en Köthen, hacia 1720, y otra realizada con ligeras correcciones, ya en Leipzig, diez años después, la idea de una obra que respondía a las exigencias virtuosisticas de la misma, dentro de un alto nivel a partir de una idea motriz consistente en la confrontación de la mayor flexibilidad de la primera parte con la regularidad formal de la segunda. En la fantasía, se trasladan igualmente la fuga, a tres voces, con la que relaja elementos tensionales precedentes, comenzando en un estilo contrapuntístico estricto propuesto por un sujeto preponderante pero al que suceden episodios propios de tocata.
Ramón García Balado
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