Paraninfo da Universidade, Santiago de Compostela
Concierto del clavecinista Bertrand Cuiller, quien ofrecerá una charla previa en el Paraninfo da Universidade-día 16, a las 20´00 h-, bajo la inspiración del ideario desde los virginalistas ingleses a Domenico Scarlatti, con obras del propio Scarlatti, William Byrd y John Bull, un intérprete que es dinamizador del grupo Le Carabanserain, nacido en un ambiente musical gracias a su madre Jocelyn Cuiller, y formado con Pierre Hantaï, Christoph Rousset, tras estudiar trompa moderna y barroca, pronto comenzaría su carrera con grupos como Les Arts Florissant (William Christie), Concert Spirituel (Hervé Niquel), Le Poéme Harmonique (Vincent Dumestre), especializándose en los virginalistas ingleses, y en D. Scarlatti, en su etapa al servicio de Barbara de Braganza, intensificando en el legado del italiano. Realizó registros para los sellos Alpha Classics (Byrd: Pescodd Time; Scarlatti & Soler), Mirare (Thomas Tomkins, J. P. Rameau y conciertos de J.S. Bach) y Harmonia Mundi (F. Couperin y J.S. Bach). Colabora con músicos Sophie Gent, los flautistas Marine Sablonaire, Jocelyn Daubigney y Frank Theuns y el compositor Loïc Guénin; los chelistas Christopher Coin y Bruno Cocset o el Ensemble Les Basses Réunis, siendo invitado a proyectos docentes como la Schola Cantorum Basilienses; el Inst. de Música Antigua de Vannes, y como jurado, en los cursos de Brujas y Wanda Landowska (Poznam).
William Byrd (1545/ 1623)- The Queen´s Alman; Pavan & Galiard; Three French Corantos; Lady Monteagle´s Pavan, Ground MB 9 y The Battle- organista de tradición católica y brillante contrapuntista, notable por sus polifonismos de grandes recursos, fue miembro de confianza de la Capilla Real a partir de 1570, en un compromiso que sabrían guardar un equilibrio entre los distintos credos a los que tuvo que enfrentarse a lo largo de su carrera, imprimiendo a su música sus reconocibles patrones, tras asociarse con su editor Thomas East, especialmente en los años postreros del s. XVI. Para la Capilla Real, compondría servicio de notable importancia- Geat Service como Rejoice unto de Lord (1586)-, y el compendio de sus anthems y otras obras litúrgicas- motetes, entre los que caben los Gradialia (1605/7), a tres, cuatro o cinco voces-, llegó a ser acusado de conspiración por razones vagamente justificadas, pero lo que efectivamente nos interesa, además de su música para clave, entre breves interludios, pavanas y gallardas, son las Parthenia (1631), por sus fantasías, grounds y la serie de variaciones, que se complementan con los cantos sacros, de Tears or Lamentations of a Sorrow Soule (1614). Tuvo como alumno a Thomas Morley, quien seguiría su escuela en su trabajo A Plaine and Easie Introduction to Practical Musicke (1597).
John Bull (¿1562/ 1628)- In nomine (Musica Britannica n º 12) y The King´s Hunt, virtuoso clavecinista y constructor de órganos quien acabaría trasladándose a los Países Bajos, siempre ensombrecido por su carácter indisciplinado y poco fiable, asediado igualmente por su situación financiera, que dañaría su situación social, recibiendo para mayor carga, el acuso de adulterio, detalle que será apuntado por el arzobispo de Canterbury, del que dejará constancia en algunos de sus escritos, quien alabará su calidad de músico pero que despreciará su carencia de honestidad. Se aceptaría su talento como intérprete de virginal, y como organista, gracias al manejo de su digitación y por un pulso cargado de medios expresivos, que ayudará a realzar su imagen a lo largo de dos decenios, en esa condición de Gentleman de la Capilla Real, al servicio de la Reina Isabel, que incluía festivales y ceremonias de estado, período en el que además, construiría un órgano. Fue un respetado compositor de pavanas, gallardas y cuidadas variaciones sobre Walsingham, editadas en su Parthenia, or the Maydenhead, en honor de la Princesa Isabel, por su boda. Recibió el diploma académico de Oxford (1592), y su retrato adorna la Biblioteca del Gresham College (Londres), un cargo que terminaría dejando por presiones institucionales. En Bélgica sería organista en la mansión del Archiduque Alberto, quien también tendría con él una actitud de menosprecio, lo que le obligaría volver a su país, obteniendo un puesto con la corte del bourgmestre D´Anvers, alegando su condición de católico y víctima de la persecución religiosa.
Domenico Scarlatti (1685/1775)- selección de sonatas desde la Sonata en Re m. K. 215 (Andante) a la Sonata en Re m K. 517 (Prestissimo), la Sonata K. 30, en Sol m. (fuga), la Sonata 64 (Gavota, Allegro), la Sonata en Fa M. K. 276 (Allegro), la Sonata 450 (Allegrissimo) y la Sonata en Fa M. K. 466 (Andante moderato y la Sonata K. 213 (Andante) ; El compositor fue considerado durante tiempo un artista extravagante, por no decir inadecuado para el clave- opinión de Ralph Kirpatrick-, casi sin excepción su obra ha demostrado no comprender en su justo valor la solidez fundamental de su estilo armónico. La naturaleza esencial del estilo para teclado se explica de manera más inteligible gracias a su tratamiento de la armonía que por las peculiaridades superficiales de su modo de componer para el clave. A pesar de la solidez y disciplina de su pensamiento musical, es uno de los compositores menos teóricos que hayan existido. La sonata scarlatiana, es una forma binaria dividida en dos mitades por una barra de doble compás, la primera mitad presenta la tonalidad básica y luego se mueve para establecer la tonalidad con la que concluye en la doble barra de compás; la segunda mitad, se aparta de esa tónica de la barra doble de compás y termina por establecer la tónica básica en una serie de cadencias igualmente decisivas, y usa el mismo material temático que se empleó para establecer la tonalidad con que concluye la primera mitad. Scarlatti, al igual que la mayoría de los compositores italianos, no utilizó nunca un vocabulario articulado y codificado de la ornamentación musical, como el que surgió en Francia hacia finales del s.XVII, y permitió a Couperin y J.P. Rameau indicar con mucha precisión sus intenciones de cara a la plasmación improvisada por parte del intérprete de los ornamentos musicales. Las indicaciones de Domenico Scarlatti, para la ornamentación improvisada se reducen a trinos y appogiature que casi nunca tienen una mayor cualificación. Sin embargo, no hay razón para suponer que él esperase que el intérprete, al igual que los violinistas y cantantes italianos de su época, añadiese ningún ornamento no indicado en el texto, con la excepción del complemento a un trino o appoggiature ocasional. Como Bach, aunque de manera más completa, Scarlatti plasmó sus ornamentos y figuraciones al teclado en las notas escritas. Dentro de las actividades complementarias contaremos con la conferencia de Stefano Russomano dedicada a Carlo Gesualdo: o encanto do disonante en la sede de Afundación- día 19, a las 19´30 h-, que continúa otras como la servida por Jesús Ruiz Mantilla: Yo Farinelli, El Capón, moderada por Carlos Valdés, en el Ateneo de Santiago, el pasado ocho del mes en curso, parejas a los encuentros con los artistas y sus instrumentos enmarcados bajo el título Instrumentos, Xéneros e Contextos
Ramón García Balado

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