16/08/2026

Concierto del Ast Quartet, en el XIV Festival Groba de Ponteareas

 Igrexa Convento de Canedo, Ponteareas


Repite el Ast Quartet en el XIV Festival Groba de Ponteareas tras la jornada de ayer, esta vez en la Igrexa do Convento de Canedo- día 19 a las 21´00 h-, con un programa que reserva obras de F. Mendelssohn y Ludwig van Beethoven, formación que en la cita previa nos había reservado con el viola Matthieu Herzog, el Quinteto para dos violas en Do m. K. 406,  de Ludwig van Beethoven, en el Auditorio Municipal Reveriano Soutullo, de Ponteareas.  Integran el Ast Quartet como violinistas Sungmoon Kim y Minju Park, Semin Yim, a la viola y Eunju Cheung, chelista, una embajada cultural procedente de Corea del Sur, actualmente asentada en Europa y cuya referencia estilística simboliza el crecimiento de una rama además del alcance global de la música, jóvenes intérpretes que aportan un talento pleno de intenciones vibrantes, dentro de un criterio de perspectivas frescas, recibieron el Premio Beethoven Henle  Urtext, en el Segundo Concurso Internacional de Bad Tolzt, por la confianza de Gérard Pesson, en el 13  Premio Paolo Borciani. Actuaron en la Berliner Philharmonie, en el Seoul Arts Center International Music Festival, en el Festival Mozart, de la HfM Hanns Eisler Berlin, en el Festival de Verano del 50 Aniversario de la HMTM, en el Crescendo Fest. de la Universität der Kunste Berlin y en el Music in Pyeong Chang, actuando con artistas invitados en el Sommerliche Musiktage, en la McGill international String Quartet Akademie, en la Traeittorie y el curso de Cuartetos de Pays de Fayence. Colabora en proyectos como Villa de Música Rheinland-Pfalz, en el Hohenloher Kultursommer , siendo becados por los Jeunesses Musicalisches Deutschland, y distinguidos por la beca Ernst von Siemens Music Foundation, el Premio Startup- Musician del Börseclub Hannover, y otra beca del Forderkreis der HMTMH. Completaron sus estudios en la Hochshule für Musik, Theater und Medien Hannover, y masterclasses con Heime Müller, Midori, Oliver Wille , Corina Balcea, Wolfgang Redik, Philip Setzer  Tabea Zimmermann, para ampliar con Gunter Pichler, en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid.

Félix Mendelssohn  Bartholdy a través del Cuarteto en Fa m. Op. 80, obra de un período de crisis mediados los años ochenta, agotado por las demandas de sus urgencias coincidiendo con el estreno de su oratorio Elías, que se llevaría a cabo en Birmingham, entre abundantes críticas de opiniones especializadas, a lo que añadirían la muerte de su estimada hermana Fanny, en el mes de mayo de 1847, una experiencia ciertamente insufrible, que le impediría centrarse en el ejercicio de sus obligaciones musicales, período al que se añadirá poco después la conmemoración de la muerte de otro ilustre J.Joachim , obra pues de un sublime estado de abatimiento en la que brota el espíritu de Fanny, un cuarteto marcado por sus perfiles poco frecuentes  que nos ayuda a pensar en otras obras que tuviesen cabida en ese tiempo. El Allegro vivace assai, único en la historia del género queda impulsado por la desesperación y una estado de imposibilidad emocional, en el que viola y chelo animan a escuchar un Fa grave. El Allegro assai, se distancia de un mundo de ensueño que poco guarda en común con un estilo de scherzo, expresado a través de doce compases, sobre un dictado romántico en el que los cuatro arcos parecen enlazados entre sí, en un especie de arrebato que ayuda a imaginar un talante tormentoso gracias al conjunto de grados ascendentes. El Adagio, es efectivamente un tiempo de melancolía profunda marcado por claroscuros en un reparto meditativo, destaca el tema descendente del chelo que se despliega en un largo crescendo de atrevidas modulaciones. El Finale: Allegro molto, nos lleva al paroxismo con fragmentos inquietos y nerviosos, el más agitado de los compuestos por el autor, dejando razones a la importancia de las síncopas.

Ludwig van Beethoven,  con una obra cumbre, el Cuarteto para cuerdas, en La  m. op. 132, el número quince de la serie y que fue esbozado mientras trabajaba en el número 12, denso en el reparto de sus tiempos, el Assai sostenuto- Allegro, ostentoso en la cantidad de compases que lo integran dentro del estilo de forma sonata. La introducción lenta concede argumentos al tiempo en su conjunto, cediendo primacía al chelo desde el primer compás. Para Romain Rolland, es el enigma  de la Esfinge, en el nuevo Edipo, una fórmula interrogativa que planea sobre todo este tiempo, un morendo de tres compases se insinúa antes de llegar a la coda stretta: crescendo, en semicorcheas apretadas, exuberantes que intensifican la acción. El Allegro man non tanto, viene a ser un Scherzo claramente desarrollado  de cerca de doscientos cuarenta compases que suponen una preparación para el movimiento siguiente, una digresión de un tema tranquilo y pesante que resulta revelador de un estilo de tradicional Ländler, con  un segundo elemento que anuncia un a modo de guirnalda de corcheas  intercambiadas entre el primer violín y la viola, sobre un acompañamiento en staccato. Un retorno L´istesso tempo, precede a su recapitulación.  El Molto adagio, especialmente intenso puede alcanzar los veinte minutos de duración, un canto de acción de gracias, ofrecido a la Divinidad y que se despliega en cinco secciones, cada una de ellas introducida por sucesivas entradas en valores más breves. Alla marcia, assai vivace, queda como pasaje inadvertido, una pequeña marcha llena de ánimo sobre un aparente tema sin pretensiones, casi banal y vivamente acompasado, sobre dos secciones de las cuales la segunda resulta más ligada  (dolce), ambas repetidas antes del attaca subito claramente inesperado  sobre una idea de un Più allegro en corcheas destacadas y aisladas por silencios con ascenso del violonchelo. El Allegro appassionato, en La M. es también un largo movimiento de más de cuatrocientos compases, en el que predomina la forma de rondó, aunque especialmente ampliado, con un tema principal en estribillo a partir de dos elementos que se superponen, el primero rítmico y el segundo melódico que se aboca a un crescendo  desde el tercer compás, en el primer violín y que quedaen suspenso antes de repetirse a la octava superior al unísono con la viola.

Ramón García Balado

Mozart y Schubert, en el XIV Festival Groba, de Ponteareas

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


Conciertos en el Auditorio Reveriano Soutullo de Ponteareas en el XIV Festival Groba-día 18 a las 21´00 h.-n con dos actuaciones comenzando con el Quinteto para dos violas en Do m. K. 406, de W. A. Mozart- con las colaboraciones del Ast Quartet y Matthieu Herzog (viola), obra de difícil ubicación en cuanto  a fechas situándola hacia la primavera de 1787, cuando frisaba la treintena viviendo ciertamente a la sombra del Quinteto 516, una obra original al resultar la transcripción de una antigua serenata para instrumentos de viento, la K. 388, compuesta en 1782, un paso dubitativo según la apreciación de Carli Ballola y Parenti, mediando las intenciones de abordar una serie de seis quintetos, como pendants de los cuartetos de otras referencias. En abril de 1788, dos de sus importantes obras camerísticas y la transcripción de la K. 406, habían sido ofrecidas de forma un tanto desafortunada para su posibilidad de venta al público vienés y sin mayores miramientos, un período de interesantes salidas cara al mercado, de lo que sería ejemplo la K. 516, y para mayor curiosidad, la obra encontraría salida, a consecuencia de la venta de sus derechos,  entre las curiosidades surgidas casi por puro azar, en medio de la desoladora indiferencia del público aficionado por la serie de los tres quintetos que naufragaría de manera irresistible, en misiva enviada a su confidente Puchberg, para pedirle una necesaria ayuda financiera, la respuesta no albergaría la mínima esperanza, recibiendo como respuesta que daba por hecho la realidad de su colega, a sabiendas de cuál era su situación real. Para Abert, el propio compositor comprendía quizás que aquel trabajo elaborado a través de la Serenata  K. 388, malamente se sostenía en una obra demasiado sería, una composición en forma de especie de música nocturna, una opción que se transformaría en ese estilo de quinteto para cuerdas, integrado por dos violines, dos violas y un violonchelo. El carácter dramático de Do m., raro en la música en espacio abierto, se adaptaba con naturalidad a las demandas expresivas de un quinteto de cuerdas, siendo esta obra lograda desde cualquier punto de vista. El Allegro inicial es una concisión poco común manteniendo un ardor intenso en su planteamiento en una escalada ascendente en un unísono de perfiles sombríos hacia una segunda idea claramente más melódica, en el relativo mayor, proporcionando un preciso esclarecimiento. El Andante, expone una serena gravedad recogida en una breve meditación, en la que asoma la forma sonata, preparando un momento de transición. El Menuetto in canone ofrece un contrapunto sin tregua que se reafirma con una severidad que no volverá a encontrarse más que en obras posteriores, siempre son visibles elementos interrogatorios que confirman la necesidad de una sonata destinada a interpretarse al aire público. El Finale (Allegro) resulta por pura evidencia un tema con variaciones dentro del cuadro de los más sufridos y al mismo tiempo más ricos en cuanto a su invención. La primera variación anuncia un nuevo contracanto sobradamente expresivo; la segunda se manifiesta en tresillos de corcheas; la tercera con síncopas inquietas, por quedarnos con las primeras.

El Trío con piano en Mi b M. D. 929 Op. 100, de Franz Schubert- interpretación de Alena Baeva (violín), Kyril Zlotnikov (chelo) y Zee Zee (piano), obra cuyo manuscrito se conserva en Viena, en manos de la familia Wittgenstein, y que podremos fechar en noviembre de 1827, siendo su segundo trío y que tuvo su primera ejecución en la Sala Musikverein, por los mismos intérpretes que el anterior, Bocklet, Schuppanzigh y Linke, recibiendo una gran acogida, la misma que conserva en nuestros días. El Allegro se encuadra en la forma sonata sobre tres temas principales, con un primero resuelto y ben marcato, enunciado al unísono por los tres instrumentos llegando a revestir un aire beethoveniano y hasta ardiente, pese a su línea descendente de una octava, con un tema destacable por la pujanza lírica y por todas las posibilidades del desarrollo que ofrece, con una primera variación entrecortada por silencios en una escalada de breve y casi imperceptibles detalles tratados por el violonchelo. El segundo tema, en Si m. se conserva en un tono dubitativo muy propiamente schubertiano, con un destacado protagonismo del piano. La conclusión permite un protagonismo sin discusión al segundo tema, entre una alternancia de constante fortissimo y pianissimo. El Andante con moto, en Do m., resulta de un estado melancólico  punzante de temple lento y que nos acerca al estilo del Lied, que podremos evocar en El Viaje en invierno, con una idea que nos traslada  a una canción sueca, en la que se había inspirado. Destaca un episodio teñido de fatalismo además de la vuelta a un progresivo aire de una balada romántica con un contraste entre piano y forte, un poco più lento. El Scherzo: Allegro moderto se presenta en forma de una escritura canónica a dos voces en el comienzo, entre las cuerdas y el piano, abocándose a un tema brillante intenso que a pasos medidos comienza a diluirse, en el comienzo de la segunda parte del Scherzo, presentando el trío un tema de gran robustez gracias al chelo, una especie de prolongación de los otros dos instrumentos. El Allegro moderato Finale destaca por sus insistentes recurrencias temáticas, dentro de una previsible forma de Rondó, distinguiéndose dos episodios que facilitan la entrada de dos temas, el piano únicamente enuncia el primer tema dentro de una atmósfera de una alegría embaucadora, quizás con atisbos de aromas mozartianos. Los últimos compases del  Trío nº 2, en Mi b. M. D. 929, resulta una especie de reconquista del entusiasmo que descubrimos en el Allegro inicial, tres cuartos de intensa duración de una obra camerística.

Ramón García Balado

KamBrass Quintet, en el Festival Bal y Gay

 Museo Fábrica de Sargadelos, Cervo


Concierto de clausura de XIII Festival Bal y Gay- Museo da Fábrica de Sargadelos (Cervo), día 20., a las 20´00 h-, que se vino ofreciendo por distintas localidades da mariña lucense, en nos ofreció obras de repertorio camerístico tan para grupos instrumentales y voces solistas, orquestas que siempre colaboran con este certamen y otras iniciativas parejas. Para esta fecha, el KamBrass  Quintet, da cabida a una obra en encargo de la propia formación, la incorporación de Manuel de Falla y una selección de barrocos alemanes y un francés como Jean Baptiste Lully, la agrupación formada en 2017, recibió el Premio Philip Jones de Lucerna, un segundo Antón García Abril, de Baeza; un segundo del Cambre Románica, de Andorra; el Prix Credit Suisse de Jeunnes Solistes, colaborando con el Cuarteto Casals, del que tenemos gratas noticias por su participación en otras convocatorias por nuestra tierra. Participaron en el Festival Internacional Hohenloher Kultur Sommer (2023), recibiendo el America Brass Price. Entre sus asesores aparecen Isabel Cherius, del Alban Berg Cuartet; Immanuel Ricther, de la Basel Sinfonieorchester; Martin Schippers, de la Consort Andorra Orquestra; además de ampliar conocimientos en la Hochschule für Music, de Lucerna. En su ambición, el interés por esos repertorios barrocos, complementados con propuestas experimentales de nuestro tiempo. De Garazi Zabaleta, es la aportación contemporánea por su obra Oximorón, que conoció su estreno dentro de las actividades de la Quincena Donostiarra, una compositora con estudios en Navarra y que presentó como primer trabajo una pieza anunciada como Gav-U-(H) Na, con la Euskadiko Orkesta  y que se añaden a  otras como Unlika, confiada a la Orquesta Sinfónica de Bilbao, Oximoron, es obra que recibió buena acogida en conciertos  de temporada en Eslovenia y en Liubliana. Jan Bach, otorgando argumento y esencial al programa desde sus fundamentos en el estilo de Foliations y otras encomiendas en un salto siglos, un músico que llegó a estudiar con Aaron Copland y el vanguardista español Roberto Gerhard, ahora mismo con una carrera reconocida y que el espacio de los repertorios camerísticos destaca con obras como el Quinteto para oboe, Sting Trío, o compromisos para The Zephyr Brass Trío, recibiendo el Koussevitsky Competiontion de Tanglewood y el Harvey Serl Competition Contest.

Manuel de Falla, aporta la Danza ritual del fuego, de El  Amor Bujo, el autor trabajaría con entusiasmo en ese espectáculo, sobre libreto d Carlos Martínez Sierra, cuyo estreno se realizaría  en el Teatro Lara madrileño, con Pastora Imperio, el 15 de abril de 1915,  curiosidad que incluiría pasajes heredados de la tradición del cante jondo, destinados al Tío Salvador y a  un cantante flamenco, con sugerente protagonismo de Salud. La partitura fue terminada justo a tiempo para la fecha de su puesta en escena, con la ayuda irrenunciable de personas de su entorno familiar.  La danza del molinero, de El sombrero de tres picos, un ballet en dos cuadros en colaboración con los Martínez Sierra y basado en el relato de Alarcón, fechado entre 1916/9, fechado en el extremo como La Tricorne, para subir a escena con Los Ballets Rusos, en el Teatro Alhambra, de Londres , con la orquesta que dirigiría Arnest Ansermet, en dedicatoria a Leopold Matos. Falla y Diaghilev, se habían conocido durante la primera visita a España del empresario de los Ballets Rusos, que habían llegado a Cádiz el 16 de mayo, de 1916.  La Danza nº 1, de La vida breve, compuesta con músicos españoles que estaban preocupados por la escasez de óperas serías creadas por compositores nacionales, ópera que era un símbolo de reputación cultural que tristemente escaseaba, problema que también afectaba a los músicos ingleses, esta ocasión llegaría la iniciativa de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, para crear un concurso de óperas en un acto (así como de obras sinfónicas, pues la música para orquesta también padecía un nivel de notables ausencias creativas). La ópera ganadora iba a ser estrenada en el Teatro Real, de Madrid y para Falla, sería la oportunidad de trasladarse a París.

Juan del Encina- Hoy comamos y bebamos-, casi todas sus obras musicales y la mayoría de sus dramas, y poemas los creó a partir de su primera época, especialmente mientras estuvo al servicio de los duques de Alba, en cuya corte debió encontrar las condiciones más favorables para desarrollar su talento creativo, durante sus  estancias en Roma apenas produjo nada, más preocupado entonces por lograr las prebendas papales. En 1496, publicó en Salamanca la primera serie del Cancionero de las obras de Juan del Enzina, una recopilación de todas las obras escritas hasta ese momento. Varias ediciones del Cancionero, comienzan con una obra teórica en prosa titulada Arte de la poesía castellana. Juan del Encina ha sido considerado como el padre del teatro castellano, lo cual, si bien es de rigor no es cierto de resultar un reconocimiento de que sus obras es en donde se encuentra por esencial las garantías de teatro moderno. Es característico en el autor, y en otros dramaturgos de entonces, comienzos del siglo XVI, como Lucas Fernández, el empleo de un tipo de lenguaje denominado sayagués, que se distingue por su dureza y tosquedad y con el que hace hablar a los pastores de sus obras teatrales. Escribió una serie de poemas de carácter erudito, artificioso, que conllevan recreaciones en tratamientos distintos.

Jean Baptiste Lully, uno de los bastiones barrocos, en medio de una serie de piezas en forma  de Variations, Fo  siendo la pieza del francés la titulada Les folies d´Espagne, músico de origen italiano arraigado en Francia, creando una escuela que creará patrones, tras ser discípulo de Carissimi, tras entrar al servicio de la Casa Legrenzi, integrándose en 1652, en el grupo de Luís XIV, donde se convertiría en maestro da danza. Francesco Cavalli, maestro por excelencia tendría a bien estrenar en París su ópera italiana Serse, tras los éxitos logrados con los ballets de la Corte, entremezcladas con importantes arias. Entre 1664/ 71, colaboró con Molière, Racine y Corneill, escribiendo intermedios como Mariage  forcé; La princesse d´Elide, L´Amour médecin, George Dandin, mientras completaba con Molière y Racine, en la tragicomedia Pysché. Fue un maestro de la orquestación y del tratamiento instrumental empleando con amplitud de miras los notables efectos expresivos, no menos interés lo recibimos en la originalidad de sus arias, cercanas al estilo de la canción por ciertos perfiles que nos acercan en su visión a la forma de brunette, de carácter popular, que se manifiesta en la unidad lograda en sus  obras.

Ramón García Balado

Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias dirigida por Miquel Sepúlveda, en el XIII Festival Gay y Gay

 Catedral de Mondoñedo


Concierto del XIII Festival Bal y Gay en la Catedral Basílica  de la Asunción (Mondoñedo), día 19, a las 21´00 h., con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias dirigida por Miquel Sepúlveda, con obras de Félix Mendelssohn y L. v. Beethoven. Félix Mendelssohn- Bartholdy tendrá en programa la Obertura en Si m. Las Hébridas Op. 26, obra encuadrable en el género de estas aventuras entre las que cabe citar El sueño de una noche de verano, una idea musical para espacio  escénico o La bella Melusina Op. 32 y Mar en calma y viaje feliz Op. 27, quizás uno de sus menos conocido destinado a un compromiso privado y que suele incluirse en los programas de jóvenes orquestas juveniles. Las Hébridas,  podrá caber entre la serie de sus sinfonías siempre apreciadas desde La Escocesa a La Italiana  y a la de La Reforma, manteniendo el sentido del rigor y la consideración en su construcción, aceptando las escuelas del clasicismo en las que pudo apreciársele presto a convertirse en una referencia del Romanticismo mientras mostraba un profundo interés por el Barroco ciertamente postergado en un período de evidente transición. Las Hébridas ( La Gruta del Fingal), había sido concebida durante una experiencia viajera a la que era proclive, una viaje que le llevó a las añoradas tierras escocesas durante un período estival en el año 1829, año de su Tercera Sinfonía en la m. (Escocesa) y que tardaría en completar hasta su estreno en 1842, en la mítica Gewandhaus, bajo su propia dirección, con la mente puesta en esta obertura, no dejará de volver a ella tres años después tras una meditada revisión de los patrones que manejaba cuidadosamente, convirtiéndose entonces en otra obra que tendría como título Die einsame Insel (La Isla solitaria), esperando una nueva revisión que se completaría en París, en 1832, en la que recibiría el nombre que actualmente se acepta, La Gruta del Fingal, una clara cita a la gruta basáltica que se encuentra en la isla Staffa, invadida por corrientes de agua y que sorprende por su apoteosis visual, es por tanto una obra descriptiva en cierto modo,  a través de los trazos sonoros que nos ofrece. Para analistas y estudiosos supondrá un ejercicio pictórico que presume aspectos que encontraremos en el impresionismo que descubriremos en generaciones posteriores, precisamente ya desde el primer cuadro marino gratamente sugerente. Una especie de curioso poema sinfónico que conocerá su estreno el 14 de mayo de 1832, en Londres, bajo la dirección del compositor, recibiendo una acogida generosa.

Ludwig van Beethoven-Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 36-, el autor entre dudas siempre asimiles a una etapa histórica coincidente con el conocido testamento de Heilingstadt, durante el verano de 1802, el músico entonces trabajaba intensamente sobre el estudio de obras de Haydn, Mozart y Luigi Cherubini, soportando el peso de su presencia permanente, por lo que dejará la impresión de que esta sinfonía no conseguiría superar los valores logrados en la anterior, la novedad de esta sinfonía habría que buscarla más bien en el modo de tratar los instrumentos de viento, en su asociación con la orquesta para conseguir el necesario empaste sonoro, una obra que arranca con una introducción lenta y solemne, en un homenaje a su admirado Haydn- Adagio molto- marcado por el empaste de las maderas hacia un pasaje de fragmentos que se incrustan en un jovial Allegro con brio, caracterizado por su enérgico aire de obertura napolitana, a través del canto de las violas  y los violonchelo, sobre un ligado de los violines, un segundo tema de aire marcial, nos aporta una idea definida por el autor dentro de estructuras habituales, con un ritmo de tentadora vitalidad y con un desarrollo que se completa en forma de coda. El Larghetto un aire embaucador, es una página de lograda inspiración gracias al material temático que utiliza, casi en la línea de sus sinfonías de madurez, antes de encontrarnos con el Scherzo: Allegro, una caprichosa fantasía en la que aparece el trío que ostenta un carácter agreste, cerrando con un Allegro molto, en forma de broche final, una opción tomada por el compositor que sugiere un estilo de rondó en forma libre, sostenido por un tema candente e irresistible e incluso atrevido, llegando a pensar en los intervalos de duodécima y de quinta, que en esta obra nos encontramos, una idea relativamente convencional y típica de la sinfonía dieciochesca. La exuberancia de ideas y la urgencia casi ansiosa por expresar una imposible totalidad- opinión de Altmann-, constituye la serie de rasgos más sobresalientes de esta sinfonía. Una valoración a tener en cuenta, en la transcripción realizada por el autor, en una interpretación para trío con piano, realizada en 1805 y publicada ese mismo año; Ries, uno de sus apreciados alumnos y también reconocido pianista de talento, nos dejará una opinión sobre el Larghetto: Es  tan bello, tan puro y natural, que resulta difícil no pensar que haya cambiado algo durante la gestación de la sinfonía. Desde el comienzo, la concepción, era la versión definitiva, pero las partes de los violines y las violas, partes importantísimas en el acompañamiento, sufrieron cambios radicales. El texto original había sido incluso borrado con tanta aplicación que yo no pude descubrir nunca la versión inicial. La pregunta dirigida al compositor, tendría como curiosa respuesta: He decidido que es mejor así. La obra fue dedicada a uno de los mecenas, el príncipe Lichnowsky, quien lo sería también de otras obras suyas.

Ramón García Balado

El barítono Samuel Hasselhorn y el pianista Daniel Heide en el XII Festival Bal y Gay

  Basílica de San Martiño, de Foz Gala schubertiana con Die schöne Müllerin en la voz del barítono Samuel Hasselhorn acompañado por el pia...