16/08/2026

Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias dirigida por Miquel Sepúlveda, en el XIII Festival Gay y Gay

 Catedral de Mondoñedo


Concierto del XIII Festival Bal y Gay en la Catedral Basílica  de la Asunción (Mondoñedo), día 19, a las 21´00 h., con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias dirigida por Miquel Sepúlveda, con obras de Félix Mendelssohn y L. v. Beethoven. Félix Mendelssohn- Bartholdy tendrá en programa la Obertura en Si m. Las Hébridas Op. 26, obra encuadrable en el género de estas aventuras entre las que cabe citar El sueño de una noche de verano, una idea musical para espacio  escénico o La bella Melusina Op. 32 y Mar en calma y viaje feliz Op. 27, quizás uno de sus menos conocido destinado a un compromiso privado y que suele incluirse en los programas de jóvenes orquestas juveniles. Las Hébridas,  podrá caber entre la serie de sus sinfonías siempre apreciadas desde La Escocesa a La Italiana  y a la de La Reforma, manteniendo el sentido del rigor y la consideración en su construcción, aceptando las escuelas del clasicismo en las que pudo apreciársele presto a convertirse en una referencia del Romanticismo mientras mostraba un profundo interés por el Barroco ciertamente postergado en un período de evidente transición. Las Hébridas ( La Gruta del Fingal), había sido concebida durante una experiencia viajera a la que era proclive, una viaje que le llevó a las añoradas tierras escocesas durante un período estival en el año 1829, año de su Tercera Sinfonía en la m. (Escocesa) y que tardaría en completar hasta su estreno en 1842, en la mítica Gewandhaus, bajo su propia dirección, con la mente puesta en esta obertura, no dejará de volver a ella tres años después tras una meditada revisión de los patrones que manejaba cuidadosamente, convirtiéndose entonces en otra obra que tendría como título Die einsame Insel (La Isla solitaria), esperando una nueva revisión que se completaría en París, en 1832, en la que recibiría el nombre que actualmente se acepta, La Gruta del Fingal, una clara cita a la gruta basáltica que se encuentra en la isla Staffa, invadida por corrientes de agua y que sorprende por su apoteosis visual, es por tanto una obra descriptiva en cierto modo,  a través de los trazos sonoros que nos ofrece. Para analistas y estudiosos supondrá un ejercicio pictórico que presume aspectos que encontraremos en el impresionismo que descubriremos en generaciones posteriores, precisamente ya desde el primer cuadro marino gratamente sugerente. Una especie de curioso poema sinfónico que conocerá su estreno el 14 de mayo de 1832, en Londres, bajo la dirección del compositor, recibiendo una acogida generosa.

Ludwig van Beethoven-Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 36-, el autor entre dudas siempre asimiles a una etapa histórica coincidente con el conocido testamento de Heilingstadt, durante el verano de 1802, el músico entonces trabajaba intensamente sobre el estudio de obras de Haydn, Mozart y Luigi Cherubini, soportando el peso de su presencia permanente, por lo que dejará la impresión de que esta sinfonía no conseguiría superar los valores logrados en la anterior, la novedad de esta sinfonía habría que buscarla más bien en el modo de tratar los instrumentos de viento, en su asociación con la orquesta para conseguir el necesario empaste sonoro, una obra que arranca con una introducción lenta y solemne, en un homenaje a su admirado Haydn- Adagio molto- marcado por el empaste de las maderas hacia un pasaje de fragmentos que se incrustan en un jovial Allegro con brio, caracterizado por su enérgico aire de obertura napolitana, a través del canto de las violas  y los violonchelo, sobre un ligado de los violines, un segundo tema de aire marcial, nos aporta una idea definida por el autor dentro de estructuras habituales, con un ritmo de tentadora vitalidad y con un desarrollo que se completa en forma de coda. El Larghetto un aire embaucador, es una página de lograda inspiración gracias al material temático que utiliza, casi en la línea de sus sinfonías de madurez, antes de encontrarnos con el Scherzo: Allegro, una caprichosa fantasía en la que aparece el trío que ostenta un carácter agreste, cerrando con un Allegro molto, en forma de broche final, una opción tomada por el compositor que sugiere un estilo de rondó en forma libre, sostenido por un tema candente e irresistible e incluso atrevido, llegando a pensar en los intervalos de duodécima y de quinta, que en esta obra nos encontramos, una idea relativamente convencional y típica de la sinfonía dieciochesca. La exuberancia de ideas y la urgencia casi ansiosa por expresar una imposible totalidad- opinión de Altmann-, constituye la serie de rasgos más sobresalientes de esta sinfonía. Una valoración a tener en cuenta, en la transcripción realizada por el autor, en una interpretación para trío con piano, realizada en 1805 y publicada ese mismo año; Ries, uno de sus apreciados alumnos y también reconocido pianista de talento, nos dejará una opinión sobre el Larghetto: Es  tan bello, tan puro y natural, que resulta difícil no pensar que haya cambiado algo durante la gestación de la sinfonía. Desde el comienzo, la concepción, era la versión definitiva, pero las partes de los violines y las violas, partes importantísimas en el acompañamiento, sufrieron cambios radicales. El texto original había sido incluso borrado con tanta aplicación que yo no pude descubrir nunca la versión inicial. La pregunta dirigida al compositor, tendría como curiosa respuesta: He decidido que es mejor así. La obra fue dedicada a uno de los mecenas, el príncipe Lichnowsky, quien lo sería también de otras obras suyas.

Ramón García Balado

15/08/2026

Yulianna Avdeeva, pianista para el XIII Festival Bal y Gay

 Auditorio Hernán Naval, Ribadeo


Concierto de la pianista Yulianna Avdeeva, dentro del XIII Festival Bal y Gay en el Auditorio Hernán Naval de Ribadeo- día 17, a las 20´30 h.-, para un programa con obras de J. S. Bach, Beethoven y F.Chopin, merecedora de Concurso Chopin  (2010) y que aportación, grabó en registro Chopin Voyage, intérprete de gran lucidez que confiesa un especial reconocimiento por S. Rachmaninov, su trabajo discográfico había sido un rendido homenaje al polaco tras un largo período de aproximación a su obra, el triunfo en Varsovia, marcó su carrera, aspecto que ella recordaba por precedentes suyos como Argerich, Pollini, Zimmermann o Blechaez. Entre otros talentos a los que admira, también aparecen Richter, Gilels, Ashkenazy, Tatiana Nikolaieva o Sokolov, y en su mirada hacia el pasado, pianistas de la llamada Generación de Oro, como Jósef Hofmann o Paderewski. Aunque lleva años viviendo fuera de su país, recuerda con auténtica devoción a su maestra Elena Ivanova, con quien estudió en la Escuela  de Gnessin, durante trece años, hasta su definitiva graduación antes de ampliar en Zurich con Konstatin Sherbakov y en la Academia de Lugano (Como), en donde compartió experiencias con importantes maestros y con músicos tan diferentes como Dmtri Bashkirov  o Fou Ts ´ong, quienes le ayudaron a realizar profundamente en la profundidad de sus recursos. El estudio intenso del pianismo chopiniano, la llevó a indagar los perfiles más significativos del compositor y esa actitud es anterior a las obligaciones cotidianas previas a su presentación en el Concurso Chopin, un definitivo viaje sin retorno, que no se limitaba con ceñirse a su mundo exclusivamente.

El programa de esta jornada, nos lleva a los Doce estudios para piano Op. 25, de F.Chopin , compuestos entre 1832 y 1836, después de la serie de los Op.10, tras una larga gestación de cuatro años y que coincidía con el período definitivo de su asentamiento en París. Poco tardará en editarse el manuscrito, que verá la luz en 1937, entre París, Leipzig y Londres, en una encarecida dedicatoria a la condesa d´Agoult, quien había tenido una íntima relación con Ferenz Liszt, el divino al que Chopin había destinado sus Doce estudios Op. 10, cuya intención didáctica y pedagógica guarda ostensibles distancias, resultando estos estudios un sentido verdaderamente poético a la par como prueba de su voluntad creativa. El Primero, en La M., surge tras una estancia en Marienbad, junto a la familia Wodzinski, destacando la cualidad de sus detallados adornos  y el equilibro entre la melodía y el intenso acompañamiento.  El segundo, muestra un legato, entre ambivalentes detalles de improvisación; el Tercero en Fa M., se resuelve por su extraña combinación de un doble y uniforme contrapunto en una estructura tripartita hacia un aire leggiero, que cierra silenciosamente. El Cuarto queda destinado a un desarrollo marcado por un ataque stacatto en ambas manos, con gran relajación en la muñeca. El Quinto resulta una estructura ternaria que incluye una sección cantabile, con una reexposición variada en la primera sección, una sorpresa sagaz que inserta un arpegio de aguda respuesta. El Sexto pasa por ser el temido estudio de terceras, figurando entre los más difíciles y sugerentes de la colección. Una partitura en compás binario sobre una tonalidad de Sol sost. m. El Séptimo, aparece como una de las pocas páginas lentas por su carácter sosegado y profundamente expresivo desde el comienzo de la pieza, con un lento expresivo que podrá evocar un aria operísitica. El Octavo, con una tonalidad de Re b M., queda destinado a desarrollar y perfeccionar dobles notas a distancia de sexta, por lo que es conocido como el Estudio de Sextas. El Noveno se acepta como el Estudio Mariposa, por responder a la ligereza y vivacidad de sus 51 compases, cercanos en talante al quinto del Op. 10 . El Décimo, un tenso ejercicio dramatismo dentro de una amplia gama dinámica que se expande a lo largo de todo el teclado. El número 11, en La m. presagia aspectos resueltos y afirmativos,  que el autor definirá como Allegro con brio y el Duodécimo, resulta una pieza majestuosa de contagiosa intensidad dentro de la tonalidad de Do m., con una atrevida escritura armónica.

Beethoven- Sonata nº 23 en Fa m. Op. 57 (Apasionata), obra que según Czerny, pianista y compositor, además de alumno suyo, contaba que el autor la consideraba la más grande y dentro de los análisis críticos podría entenderse como el Titán contra la lucha con el Destino, detalle que la historia pretenderá legarnos, este ensayo refuerza la opinión establecida. Obra del período vienés en la treintena de su vida, nos deja esta sonata en sus tiempos Allegro assai; Andante con moto; Allegro ma non troppo, obra trabajada ya desde los esbozos en 1804. En el transcurso de la obra, no abandona nunca su dimensión trágica auspiciando su forma atormentada y hasta visionaria por su karma de oscura tonalidad menor. Boucourechliv, estudioso del autor y de su obra, destaca que el clima dramático de la obra aparece elaborado desde el ángulo físico de los primeros sonidos ya en el Allegro assai, sobre el Andante con moto, dirá Riezler  sembrará sus dudas en cuanto al planteamiento de la obra, construida solamente con los elementos fundamentales de la armonía, en la que afloran breves figuraciones melódicas, una creación que fluye de manera incomparable y que está justamente considerada como una de las más grandes. Para A. Cortot, cada variación del Andante  utiliza registros sonoros cada vez más elevados y luminosos a través de los meandros de la línea melódica, dejando entrever la sombra meditativa de este Próspero  shakespereano. Rolland, devoto entusiasta, considera que la Apasionata puede ocupar un lugar entre un fresco de La Capilla Sixtina y una tragedia de Corneille, perteneciendo a la misma familia, obra que tendrá su dedicatario en la figura de Franz von Brunsvik, producto de una intensa relación con ese grupo familiar, con el que pasó una temporada de retiro en Martonvasar, en la localidad húngara de los Brunsvik.

J.S. Bach- Fantasía cromática y fuga, en Re m. BWV 903- obra que pudo tener dos instantes, una primera redacción en Köthen, hacia 1720, y otra realizada con ligeras correcciones, ya en Leipzig, diez años después, la idea de una obra que respondía a las exigencias virtuosisticas de la misma, dentro de un alto nivel a partir de una idea motriz consistente en la confrontación de la mayor flexibilidad de la primera parte con la regularidad formal de la segunda. En la fantasía, se trasladan igualmente la fuga, a tres voces, con la que relaja elementos tensionales precedentes, comenzando en un estilo contrapuntístico estricto propuesto por un sujeto preponderante pero al que suceden episodios propios de tocata.

Ramón García Balado

La Ririrata: Fandango, en el XIII Festival Bal y Gay

 Teatro Pastor Díaz, Viveiro


La Ritirata
, el grupo que dirige el chelista Josetxu Obregón, participa en el XIII Festival Bal y Gay, presentándose en el Teatro Pastor Díaz (Viveiro)- día 18 a las 20´30 h-, en un programa dedicado a obras de Luigi Boccherini, formación que toma su nombre del último movimiento de La musica notturna delle strade di Madrid, especializándose en repertorios de ese período, siguiendo patrones historicistas, dejando constancia de sus trabajos en los festivales más señeros que les llevan al Palacio Euskalduna de Bilbao, el Nacional de Pekín, Música Antigua de Barcelona, CNART, de Ciudad de México, Internacional de Música Renacentista y Barroca, de Chiquitos, Centro Studi Luigi Boccherini, de Luca, entre otros. Su primer trabajo, su avalado por el sello Glossa, titulado Andrea Falconieri-Il Spiritillo Brando, ofreciendo en Sevilla una obra tan testimonial como Les Arts Florissants, de Marc Antoine Chanpentier y ciclo como el consagrado a Arriaga y Boccherini o el compartido entre Boccherini y Gaetano Brunetti, en la Fundación  Juan March, en el que también se concitaron Aitor Hevia, Cibrán Sierra, Josep Puchades, Helena Poggio, Richard Lester, Hiro Kurosaki y Lina Tur Bonet. Para esta sesión y en programa, dentro del amplio repertorio de Boccherini, se nos reserva el Quinteto de cuerda en Si b M. G. 337; el Minuetto del Trío nº 2, en Sol M. G. 102;  obras emblemáticas como la Musica delle Strade d Madrid G. 324; el Adagio del Concierto para chelo y cuerdas, en Sol M. G.648; el Quinteto nº 77 G.341 y el Quinteto Op. 40/2, para dos violines, viola y dos chelos. La llamada Musica Notturna delle strade di Madrid, en cinco tiempos supone con la Nº 6 del Op. 11 (L´Uccelliera), la única incursión en el estilo de música descriptiva, por la exposición de sus tiempos: Ave Maria delle Parrochie- en el que se oyen las campanas del Ave María y que sirve de entrada al Minuetto dei Ciechi, que imita los sonidos de la guitarra; el Largo assai en Sol,  pero sin rigor en el compás al que sigue un momento de quietud y meditación. Los Manolos, remite a un pasacalle popular donde son evocados los mismos sones de guitarra, entre trazos ágiles un perfume arabizante del chelo para culminar en La Ritirata, en forma de variaciones que recuperará en el Quinteto con guitarra  G. 453. Página indiscutible, es el Quinteto del Fandango, en dos tiempos: uno grave, de nueve compases que prepara la entrada del Fandango, en el que todos los instrumentos y en especial los dos chelos, son tratados como solistas. El Minuetto está emparentado temáticamente con el Fanfango y su trío, en Re m., incluyendo un atractivo solo de viola.

Las tendencias historicistas ayudaron a recuperar su frescor de una música de una forma bien concreta y  precisa, y con los instrumentos, arcos y técnicas que el músico conocía, luce con toda su claridad, potencia y delicadeza, todo ello supuso el determinante que lanzó al estudio e indagación de los más ambiciosos indagadores, un lenguaje inesperado y poliédrico, en el que no solo se encontraba a un músico y una obra fascinante, y muy distinto de la vieja imagen rococó, en el peor sentido del término, dentro de un cúmulo de detalles y elementos en los que comenzaba a reconocer sutiles señales de una manera propiamente española de pensar la música, que otros intérpretes no podían quizás reconocer con intensidad. Sus viajes los realizaría acompañado por Manfredi y los violinistas Pietro Nardini – alumno de Tartini- y Giuseppe Maria Cambini, con los que probablemente formaría el primer cuarteto de cuerda estable y a partir de 1768, trajo con él una cantidad de composiciones propias que de por sí, bastarían para dejarnos colecciones a repartir entre tríos y cuartetos o la serie de sonatas, catorce en total, para el chelo, entre otras dispersas para el teclado, obras escénicas como la zarzuela barroca La Clementina (1786), con libreto de Ramón de la Cruz, en consideración a su estimada cantante romana Clementina Pellicia, estrenada por la Compañía de los Reales Sitios, dirigida por Luigi Marescalchi.

Luigi Boccherini a pesar de su consideración de virtuoso de menores recursos, no se excedía en acrobacias por mucho que desde el punto de vista interpretativo, resulte difícil tocar sus obras si no es un músico experimentado, incidiendo especialmente en sus cuartetos y en sus quintetos, en los cuales el papel concedido al chelo exige una técnica muy por encima de lo habitual. En efecto, no hay fuegos de artificio en este maestro, muy al contrario, desde sus primeras obras manifiesta una especial sensibilidad por el cuidado de la expresión musical. Boccherini españolizado, es un músico que conjuga perfectamente los pequeños hallazgos de su tierra italiana con una innata facilidad para adaptar el lenguaje de los instrumentos de arco a su propio discurso musical, siendo ahí donde su sensibilidad alcanza sus mejores momentos en su naturalidad e idoneidad, dentro de ese lenguaje extremadamente orgánico con los instrumentos que conoce hasta los últimos detalles, logrando hacer sonar de la mejor manera posible, gracias a su conocimiento exhaustivo los colores y los recursos, de las tonalidades, de los tempi estirados hasta lo inverosímil, de la afinación y el temperamento como elemento expresivo, de una dinámica extremada, minuciosa, y refinada de recursos expresivos y sonoros muy suyos como sus smorfiando, sus a mezza voce, sus ponticelli, sus vibratos de arco y cuerdas al aire, de una mecánica siempre puesta al servicio de la expresión, y no viceversa, siendo por excelencia el compositor de preciso para el instrumento de cuerda.

Ramón García Balado

XIV Festival Groba de Ponteaeas con la OCG en el Auditorio Reveriano Soutullo

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


Concierto inaugural del XIV Festival Groba de Ponteareas con el protagonismo de la Orquesta de Camara Galega dirigida por Javier Groba Otero en el Auditorio Reveriano Soutullo de Ponteareas- día 16, a las 21´00 h-, con obras de Rogelio Groba Groba y W.A. Mozart, del maestro gallego la Sinfonía nº 6, en sus tiempos Allegro, Andante y Allegro, además de Carpe Diem, estreno en la versión de este año: Abrente, Muller muxica, O Fausto y O Trouleiro, para completar con el Concierto para piano nº 23, en La M.  K. 488, de W.A. Mozart, que tendrá como solista a Anna  Sarkisova. Rogelio Groba, homenajeado en este certamen desde su primera convocatoria, había tenido como profesores en el Conservatorio de Madrid a Angulo y Carmelo Bernaola mientras se responsabilizaba de ocuparse de la dirección de Bandas Municipales como la de La Estrada, la de Tui, obteniendo en 1960 la plaza de la Banda de Pedro Muñoz (Ciudad Real), fundando el Coro Rosalía de Castro en Madrid. Entre 1962/7, vivió en Suiza, tras ganar el Concurso de Dirección de la Société Musique de Perroy, en donde tutelaría importantes bandas municipales antes de su vuelta a A Coruña en donde ocuparía  la plaza de director de la Banda Municipal y del Conservatorio Profesional, preparando en esa línea ascendente su proyecto de la fundación de formaciones como la Orquesta Municipal de A Coruña la Coral Follas Novas, manteniendo sus actividades directoriales con La Coral El Eco, ingresando como miembro de la Real Academia de Bellas Artes, de San Fernando (1974)  

De su amplísimo catálogo y en su diálogo con Manrique Fernández, recordaba su colaboración con la OSG como compositor Asociado, con la que incluiría en el concierto de inauguración su obra Ultreia, pero en líneas generales sería complejo quedarse con obras concretas en la relación de preferencia y ya para citar algunas de ellas, el maestro contastaría: Segue sendo moi difícil, pero ímol intentar. Como obra nacionalista, polo que significa para mín, e humildemente, eu entendo que tambén para Galicia, é mais pola propia obra en sí, poderíamos escoller a cantata Nova Galicia, pero tambén Cruñesas, ou a colección de oito ciclos sinfónicos Kalaikia. Probablemente sexan as mais puras. Das sinfonías quizais me quedaría coa Bucólica. Das cantatas, á marxe de Nova Galicia, quedaríame coa Gran Cantata Xacobea, ou Anxos de Compostela. Das óperas, quedaríame con todas, cada unha por unha razón moi especial…Pero iso non quere dicir que non me gusten as demais obras, loxicamente. Esta pregunta xa lla fixeron a Schönberg e contestou que cando fixo cada obra era porque lle gustaba. Eu diría mais o menos o mesmo.

 Nueva pregunta en relación con el asunto de los primeros que podrían considerarse compositores gallegos profesionales entre merece especial atención Reveriano Soutullo, dónde encontraríamos el punto de encuentro entre ambos: Non, nos podemos comparar porque seguimos camiños distintos, pero vaiamos por partes: acepto a cualificación de profesional, no sentido de que os dous tivemos a sorte de poder estudar nun centro como o Real Conservatorio de Madrid, obtivemos a mesma titulación e tivemos a oportunidade de dedicarnos a isto, mentras que os outros compositores anteriores, na meirande parte dos casos, non tiveron esas opcións. Ás veces atopamos neles gran inspiración pero a falla de técnica e duns coñecementos teóricos imprescindíalles  extraer o seu potencial. Naqueles tempos, en Galicia, era imposible vivir da música e tiñan que dedicarse a ela parcialmente, como unha especie de divertimento. Só nese sentido acepto a palabra profesional, non no que teña que ver coa calidade. Gaos, Montes, Freire, e tanto outros, teñen unha producción moi curta, pero hai que xulgarnos tendo en conta as súas condicións, o momento que viviron, o illamento dos seus lugares de residencia, a falla de contactos co movemento musical europeo…Coido que bastante fixeron pola música galega, que teñen moito mérito.

W.A. Mozart- Concierto para piano, nº 23, en La M. K. 488- en interpretación de la Orquestra de Cámara Galega, dirigida por el maestro y concertino Rogelio Groba Otero y teniendo como solista a Anna Sarkisova, obra en sus tiempos Allegro; Adagio y Allegro assai, una de las muestras finales de la llamada saga vienesa, que incluye una serie primordial de los conciertos para piano, compuestos entre 1782 y 1876, mientras se dedicaba intensamente a completar su ópera Le Nozze di Figaro y a la que celebra con alguno de su particulares giros, asunto que podrá parecernos en elementos melódicos gracias a los clarinetes que asoman en los últimos compases, obra compuesta en la tonalidad de La M., tonalidad destacable por su luminosidad un tanto velada y coloreada que animaría a considerarla por el especialista en su obra Alfred Einstein, como una vidriera coloreada, obra que presenta una límpida perfección dentro de su producción para este género con solista de piano. Beneficio logrado gracias al dominio de cada una de sus partes, en los tres tiempos. Para el estudioso mentado, el Adagio, es considerado como el alma del concierto, obsequiándonos con un aire de Absoluta elegancia en estilo de siciliana afligida y que deriva a otra excepcional tonalidad en Fa sost. m., donde el sentimiento del dolor se transfigura y comunica en la más lograda elegancia formal. Es verdad que, en ningún otro concierto, resulta tan sencillo y tan claro el sentido de su inventiva, incluso cuando se adentra en el espacio del contrapunto, no siendo menos cierto que los acentos de la soledad e individualismo, tan en su dominio, confiaba a su irrenunciable mensaje expresivo individualista, exuberante pero al mismo tiempo agitado, por las modulaciones oscilantes entre mayor y menor, que pretendían ganar la atención del oyente vienés, ya lograda por otros compositores del momento, como era el caso de Kozeluch. Un detalle digno de consideración a propósito de la elección de los clarinetes, probados anteriormente en el Concierto K. 482, daría razones al especialista Paumgartner a perfilar la apreciación de que los clarinetes, empleados en lugar de los oboes, de sonoridad agridulce y barroca, confieren un color nuevo, más dulce, más pastoso y más actual. Una apreciación dentro de la sensibilidad del momento.

Ramón García Balado

F. J. Haydn, Misa Nelson Hob.XXII: 11, por la OSG, dirigida por Richard Egarr

  Concierto de la OSG en el Palacio de la   Ópera de A Coruña con obras de W.A. Mozart y F. J. Haydn , dirigidas por Richard Egarr -día...