15/08/2026

XIV Festival Groba de Ponteaeas con la OCG en el Auditorio Reveriano Soutullo

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


Concierto inaugural del XIV Festival Groba de Ponteareas con el protagonismo de la Orquesta de Camara Galega dirigida por Javier Groba Otero en el Auditorio Reveriano Soutullo de Ponteareas- día 16, a las 21´00 h-, con obras de Rogelio Groba Groba y W.A. Mozart, del maestro gallego la Sinfonía nº 6, en sus tiempos Allegro, Andante y Allegro, además de Carpe Diem, estreno en la versión de este año: Abrente, Muller muxica, O Fausto y O Trouleiro, para completar con el Concierto para piano nº 23, en La M.  K. 488, de W.A. Mozart, que tendrá como solista a Anna  Sarkisova. Rogelio Groba, homenajeado en este certamen desde su primera convocatoria, había tenido como profesores en el Conservatorio de Madrid a Angulo y Carmelo Bernaola mientras se responsabilizaba de ocuparse de la dirección de Bandas Municipales como la de La Estrada, la de Tui, obteniendo en 1960 la plaza de la Banda de Pedro Muñoz (Ciudad Real), fundando el Coro Rosalía de Castro en Madrid. Entre 1962/7, vivió en Suiza, tras ganar el Concurso de Dirección de la Société Musique de Perroy, en donde tutelaría importantes bandas municipales antes de su vuelta a A Coruña en donde ocuparía  la plaza de director de la Banda Municipal y del Conservatorio Profesional, preparando en esa línea ascendente su proyecto de la fundación de formaciones como la Orquesta Municipal de A Coruña la Coral Follas Novas, manteniendo sus actividades directoriales con La Coral El Eco, ingresando como miembro de la Real Academia de Bellas Artes, de San Fernando (1974)  

De su amplísimo catálogo y en su diálogo con Manrique Fernández, recordaba su colaboración con la OSG como compositor Asociado, con la que incluiría en el concierto de inauguración su obra Ultreia, pero en líneas generales sería complejo quedarse con obras concretas en la relación de preferencia y ya para citar algunas de ellas, el maestro contastaría: Segue sendo moi difícil, pero ímol intentar. Como obra nacionalista, polo que significa para mín, e humildemente, eu entendo que tambén para Galicia, é mais pola propia obra en sí, poderíamos escoller a cantata Nova Galicia, pero tambén Cruñesas, ou a colección de oito ciclos sinfónicos Kalaikia. Probablemente sexan as mais puras. Das sinfonías quizais me quedaría coa Bucólica. Das cantatas, á marxe de Nova Galicia, quedaríame coa Gran Cantata Xacobea, ou Anxos de Compostela. Das óperas, quedaríame con todas, cada unha por unha razón moi especial…Pero iso non quere dicir que non me gusten as demais obras, loxicamente. Esta pregunta xa lla fixeron a Schönberg e contestou que cando fixo cada obra era porque lle gustaba. Eu diría mais o menos o mesmo.

 Nueva pregunta en relación con el asunto de los primeros que podrían considerarse compositores gallegos profesionales entre merece especial atención Reveriano Soutullo, dónde encontraríamos el punto de encuentro entre ambos: Non, nos podemos comparar porque seguimos camiños distintos, pero vaiamos por partes: acepto a cualificación de profesional, no sentido de que os dous tivemos a sorte de poder estudar nun centro como o Real Conservatorio de Madrid, obtivemos a mesma titulación e tivemos a oportunidade de dedicarnos a isto, mentras que os outros compositores anteriores, na meirande parte dos casos, non tiveron esas opcións. Ás veces atopamos neles gran inspiración pero a falla de técnica e duns coñecementos teóricos imprescindíalles  extraer o seu potencial. Naqueles tempos, en Galicia, era imposible vivir da música e tiñan que dedicarse a ela parcialmente, como unha especie de divertimento. Só nese sentido acepto a palabra profesional, non no que teña que ver coa calidade. Gaos, Montes, Freire, e tanto outros, teñen unha producción moi curta, pero hai que xulgarnos tendo en conta as súas condicións, o momento que viviron, o illamento dos seus lugares de residencia, a falla de contactos co movemento musical europeo…Coido que bastante fixeron pola música galega, que teñen moito mérito.

W.A. Mozart- Concierto para piano, nº 23, en La M. K. 488- en interpretación de la Orquestra de Cámara Galega, dirigida por el maestro y concertino Rogelio Groba Otero y teniendo como solista a Anna Sarkisova, obra en sus tiempos Allegro; Adagio y Allegro assai, una de las muestras finales de la llamada saga vienesa, que incluye una serie primordial de los conciertos para piano, compuestos entre 1782 y 1876, mientras se dedicaba intensamente a completar su ópera Le Nozze di Figaro y a la que celebra con alguno de su particulares giros, asunto que podrá parecernos en elementos melódicos gracias a los clarinetes que asoman en los últimos compases, obra compuesta en la tonalidad de La M., tonalidad destacable por su luminosidad un tanto velada y coloreada que animaría a considerarla por el especialista en su obra Alfred Einstein, como una vidriera coloreada, obra que presenta una límpida perfección dentro de su producción para este género con solista de piano. Beneficio logrado gracias al dominio de cada una de sus partes, en los tres tiempos. Para el estudioso mentado, el Adagio, es considerado como el alma del concierto, obsequiándonos con un aire de Absoluta elegancia en estilo de siciliana afligida y que deriva a otra excepcional tonalidad en Fa sost. m., donde el sentimiento del dolor se transfigura y comunica en la más lograda elegancia formal. Es verdad que, en ningún otro concierto, resulta tan sencillo y tan claro el sentido de su inventiva, incluso cuando se adentra en el espacio del contrapunto, no siendo menos cierto que los acentos de la soledad e individualismo, tan en su dominio, confiaba a su irrenunciable mensaje expresivo individualista, exuberante pero al mismo tiempo agitado, por las modulaciones oscilantes entre mayor y menor, que pretendían ganar la atención del oyente vienés, ya lograda por otros compositores del momento, como era el caso de Kozeluch. Un detalle digno de consideración a propósito de la elección de los clarinetes, probados anteriormente en el Concierto K. 482, daría razones al especialista Paumgartner a perfilar la apreciación de que los clarinetes, empleados en lugar de los oboes, de sonoridad agridulce y barroca, confieren un color nuevo, más dulce, más pastoso y más actual. Una apreciación dentro de la sensibilidad del momento.

Ramón García Balado

14/08/2026

Cristina Hazen In Memoriam, en el LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela

 LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela


Concierto en la Capilla del Hostal de los RR.CC.-día 13, a las 19´30 h-, una velada en gran familia ofrecida profesores y alumnos del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela con un sobresaliente aliento desde el florón  colectivo nacido en un canto colectivo entre todos los participantes que colaboraban en este In Memoriam dedicado a recordar la figura de Cristina Hazen de San Juan, representación de la Fundación Hazen Hossesschrueders por su legado ofrecido a tras de la firma de pianos Hazen, para ese detalle final, que supo a grande, todas las voces se entregaron en un canto colectivo en forma de habanera, que no sería otra la eterna Canta y no llores, todas las mañanitas, de Don Gil de Alcalá, de Manuel Penella, habanera del según acto, de todos conocida: Todas las mañanitas vuelve la aurora/ y se lleva la noche triste y traidora/ otra vez vuelve el alma/ del sol la alegría/ y es su luz la esperanza de un nuevo día./ Canta y no llores,/ corazón no llores, ¡ay!/Que la esperanza /será la aurora de tus amores, ¡ay!...Zarzuela sobre libreto propio y ambientado en la América colonial, de este valenciano adulado igualmente por su especie de ópera El Gato Montes y un ramillete a canciones diversas para cantantes entre las que aparecería  un joven Conchita Piquer, en el Coliseo Theatre neoyorquino, allá por los años 20, tras triunfar en el Gran Teatro de Madrid y en el Cómico de Barcelona.

Pero a esta carta nos quedamos por la gala efusiva de la tarde del jueves y para ello, un rendido reconocimiento a todos los participantes en la misma, entusiastas alumnos de las cátedras correspondientes, y que ya colaboraron en los anteriores cuatro conciertos de alumnos. Por claras razones de espacio, una grata cita son excesivos alardes. Del aula de la Cátedra de chelo de María de Macedo y de José Enrique Bouché, Paloma Ramos, asistida por el profesor Ángel Huidobro, para desentrañar los profundos misterios de los Requiebros de Gaspar Cassadó (1897/ 1966), ligado a nuestro curso desde años fundacionales y que marcaría un estilo de época y escuela.  Del aula de Guitarra, de José Mª Gallardo del Rey, dos piezas de un compositor de referencia en este curso, Joaquín Rodrigo (1901/99), Fandango, pieza de cuño con señas propias, elegida por Nicola di Giorgi, ganador del Concurso de Guitarra Savarez; la Invocación y Danza, del maestro saguntino, de la que tomaría interés Daniel Sánchez Seijo, redondeando el dúo formado por el propio Sánchez Seijo y Esteban Barlow, para dejarnos dos de las Siete canciones populares españolas, de Manuel de Falla, en su centenario, en este tratamiento para dúo de guitarras: la Nana y el Paño moruno, puras esencias hasta lo más profundo del mundo de las seis cuerdas.  La Cátedra de viola y Música de Cámara, del Profesor Ashan Pillai, Marcial del Adalid (1826/ 1881), dentro de esta convocatoria de centenarios y al que se reserva también un pequeño espacio como pudimos comprobar con la Romanza sin palabras Je ne veux plus te voir, en la primera cita de alumnos, en la lectura de Pilar Marijuán, alumna del aula de Josep Colom y de Patrin Barredo, en esta sesión, la Serenade para cuerdas, mérito compartido por Paula Díaz (violín), Mario Escolante (violín), Imanol Bertolodo, de Argentina, viola, y Estaban Barlow, chelista. José María Beltrán (1827/1907), un romántico español por descubrir, con el Capricho nº 4 (Tempo di Bolero), en interpretación de Gerard Balaguer, con la viola, para tocar el cielo de nuevo con el argentino Imanol Beltoldo, asistido por Juan Carlos Cornelles, al piano, en un extenso y ambicioso Astor Piazzolla (1921/92), maestro forjador de escuela a lo largo de sus distintas épocas, en las que podrá destacar la dedicada a grupos cameristicos como la de los Quintetos, Balaguer sí supo subyugarnos con los milongueados de infinitos vericuetos de denso trazado del renovador del tango. De la Cátedra de Música de Cámara y de la Cátedra de Composición,  con las urgencias de última hora por la obligada renuncia de David del Puerto, sustituido con fortuna por Fernando Buide, con el mentado Ashan Pillai, un necesario estreno de Pablo Fragoso (1995), joven talento que ponía en atriles Huida al Campo de Estrellas, obra de encargo del curso, con vagos perfiles stravinskianos de notable factura, y de la que fueron intérpretes Mario Escolante (violín), Noelia Martínez (viola) y el chelista Esteban Barlow.

De la Cátedra de Piano, de Josep Colom y de Patrin Barredo, tres representantes perspicaces y atentos a los matices más cuidadosos. Enric Granados (1867/ 1916), biografía con un amargo final y que estuvo bien defendido por Juan Sánchez Garrido, en una primorosa lectura de El amor y la muerte, redondeada con El  Fandango en el candil, también de Goyescas, en las manos de Marina Sánchez Viso. No faltaría un dúo de piano a cuatro manos de Manuel de Falla, otra fecha conmemorativa (1876/1946), a partir de la Danza de la Vida Breve, en un tratamiento de mutuo entendimiento entre Irene Pérez de Miguel y de Daniel Carmona.  Del aula de Canto de María José Montiel, un destilado de delicadezas siempre enternecedoras. Marta Tolsá, se apoyaría en los detalles de curioso colorido de Abril, de Eduard Toldrá, pero no menos sorprendente podría resultar esa delicadeza a flor de labio, que es Del cabello más sutil, de Ferrán Obradors, canción que tantas veces se incluye en recitales y que no deja de sorprendernos cuando su cantante  Quihan Huang, nos llega desde China. Polina Dolinsskiy, una voz que igualmente nos dejó momentos de gracia y frescura, se apoyó en el mundo de la zarzuela, a través de El Barquillero, de Ruperto Chapí (1851/1909), con la romanza Cuando está tan hondo. Entre el bolerazo y la habanera, un reparto sustancioso para disfrute a los asistentes que bien sacaron provecho, comenzando con  José Estrada, procedente de México, en un cara a cara con Marian Gómez, el cantante luciendo recursos de amplitud de medios expresivos con Comprendo, de Il Postino, de Daniel Catán (1949/ 2011), para responderle con estilo de habanera  en Mulata infeliz, de María de la O, de Ernesto Lecuona, cerrando sesión antes del bis colectivo de Don Gil de Alcalá, del maestro Manuel Penella, con el japonés Yuki Urata, redondeando Flor roja, de Los Gavilanes, de Jacinto Guerrero.

Ramón García Balado

13/08/2026

Clausura del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela con el Coro y la Joven de la OSG

 San Martiño Pinario, Santiago de Compostela


Concierto en la Igrexa de San Martiño Pinario para la clausura del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela,- día 14, a las 20´00h- con el Coro y la Joven de la OSG, dirigida por Javier Fajardo, para asistir a un concierto con obras de Arvo Pärt- Fratres-; Sebastián Duron- Salve de ecos para doble coro a capella y continuo y Melchor López- Missa Solemne Unus Deus, para orquesta y doble coro con solistas y José Mauricio Nunes, Laudate Pueri. . El legado ortodoxo de los monjes junto a formas del Renacimiento,  forjaron el estilo de Arvó Pärt (Estonia 1935), quien sería influido por la simplificación de los materiales sencillos, muy distantes de los practicados por Ustvoslkaya, una compositora que profundizada en la austeridad del sonido por profunda sensibilidad interior, observando en Pärt una asunción de un tono casi beatífico, marcado por la línea melódica en la que indagará profundamente, un cualificado diletante más que un compositor riguroso que abunda en las técnicas repetitivas al servicio de una reflexión meditativa cuyo ejemplo podrá ser Fratres, con una ambientación que tiende hacia lo místico y lo recogido, sostenido por un leve tejido armónico que conduce al autor a la recreación de un lenguaje que se nutre de mínimos aportes. De su producción global, resultan estimables la dramática Sinfonía nº 2, ostensiblemente deudora de Dmtri Shostakovich, obra con talante sombrío de aquel período final; Perpetuum mobile, una aproximación a formas de la estética de Ligeti, o quizás el tono elegíaco del Cantus, a la memoria de Benjamin Britten y el sentido intimismo del breve De profundis, para cuatro voces, órgano y percusión y el Te Deum, de 1989. Su obra tendrá elementos en común con el resto del programa.

Sebastian Durón (1660/ 1716)- Salve de ecos para doble coro a capella y continuo-, músico que permaneció en la Real Capilla de Carlos II, ocupando la plaza que quedaría vacante por jubilación, de Joseph Sanz, recibiendo la confianza del rey para nuevos oficios tras la Guerra de Sucesión, participando en espectáculos teatrales en el Buen Retiro y en Aranjuez, durante su etapa madrileña fue el máximo representante de la música española en aquellos géneros, con  trabajos al servicio de las bodas de de Marina de Neoburgo en 1689, representando la ópera de J. F. Lully, Armida, aunque especial sentido cobra su obra religiosa, en una impregnación que alcanzará a todos los géneros sobre los que trabajó, representando uno de los ejemplos del arte genuinamente ibérico, apareciendo obras suyas manuscritas en los archivos de Aránzazu, Burgos, Granada, Guadalupe, Guatemala, Jaque, Montserrat, Cuenca, Pamplona, Salamanca, Santo Domingo de La Calzada, Toledo, Valencia, Gran Canaria o Valladolid. Compuso gran cantidad de obras en estilo contrapuntístico hispano, mostrándose muy apegado a la tradición y a la música popular española con innovaciones italianizantes, culmen de los siglos XVI, XVII y XVIII. Mitjana afirmará que el rasgo característico de la música de Sebastián Durón, muestra un ritmo atormentado, muy influido por la rítmica de las canciones populares; frecuentemente emplea síncopas y prefiere los aires vivos y animados. Un temperamento nervioso lleno de fogosidad  y pasión. Fue un compositor prolífico tanto en el campo de la música sacra como en los villancicos, a medio camino entre los sagrado y la música tradicional, produciendo con esmero estilos de confluencia con los llamados tonos humanos, que se aproximan decididamente a nuevos estilos italianos en estilo de cantatas y óperas barrocas.

En sus comienzos había sido ayudante de Andrés de Sola y llegó a ocupar la plaza de Sevilla, obteniendo en 1686, la plaza en Palencia, como organista, en donde tendría responsabilidades pedagógicas, con los niños del coro, recibiendo la consideración de Martín Moreno, por las actas capitulares conservadas, que dejan entrever la evidencia de un hombre ecuánime, más bien tímido y regularmente con problemas económicos, todavía en 1702, firmará la aprobación de las Reglas Generales de acompañar, de José de Torres y Martínez Bravo, como maestro de la Real Capilla y Rector del Colegio de su Majestad, pero los acontecimientos de la Guerra de Sucesión, que le afectarán de lleno, tuvieron constancia en su vida profesional.  Sebastian Durón fue sin duda un músico sumamente aceptado por la sociedad española, por la clara raíz hispana  de su arte, como lo muestra la divulgación de sus obras y durante su estancia en Pau, siguió componiendo para le reina viuda.

Melchor López (1759/ 1822)- Missa Solemne Unus Deus, para orquesta y doble canto con solistas-, el maestro de capilla había sido elegido por el Cabildo compostelano el 23 de marzo de 1784, quien le apresuraría a incorporarse de inmediato a través de la disposición del Patriarca quien participó du patrocinado, aunque demorase en tiempo mediatizado por el largo viaje y las indisposiciones. Su apocamiento y timidez, le obligaron a tomar posesión el 18 de junio de 1784, y tras los estudios de López Calo, se asegura la exquisita fidelidad durante casi cuarenta años de magisterio excepto en contadas excepciones que se vio obligado a ejercer labores en algunas oposiciones de catedrales vecinas o en tribunales de oposiciones, como en Madrid y Huelva, en 1794, con motivo de haberse muerto su padre   y un familiar suyo. Se dedicó también a la docencia de los niños del coro y otras ocupaciones solemnes como la composición de música para el culto de la Catedral y la dirección de la Capilla, además de la correspondiente orquesta, idea que se refleja en su bellísima caligrafía resaltando su atención a los aspectos melódicos, partituras que encuadernaba después de copiar en limpio.  Tras el viaje a Madrid, de 1794, por aquellos motivos estrictamente familiares,  tuvo una impresión decisiva en su evolución artística a consecuencia de su puesta en contacto con el mundo del clasicismo, después de su evidente formación en el espacio tardo-barroco, recibiendo las influencias de músicos como Haydn y Mozart, quedando impresionado por las nuevas tendencias con obras de una factura elegante y magníficamente construidas, cuyo ejemplo podrá ser la Gran Misa de Requiem, que compuso en 1799, que impresionó al Cabildo quien dispondrá que quedase destinada para los funerales de los canónigos, de su obra se encuentran copias en las Catedrales de Tui y Mondoñedo. También sus villancicos merecen importante consideración destacando los dos tipos en reparto: los que tienen forma de sencillas arias para solista o los destinados a coro con acompañamiento orquestal. Obras de mérito, serán el Libro de órgano; algunos salmos y el Magnificat, para coro y orquesta; el Libro de Polifonía Sacra Galega; el motete para contralto, trompa obligada (en realidad las dos trompas son obligadas), y orquesta; el Jubilate Deo especialmente querido por el autor y misas como Beati mortui qui in Domino morintur, a las que culmina esta Missa Solemnis Unus Deus, a ocho voces, con acompañamiento instrumental de 1798. José Mauricio Nunes (1767/1830), compositor maestro de Capilla brasileño, era procedente de Río de Janeiro, y ejerció como maestro de capilla en San Salvador de Hería  y en la Catedral de Río, pasando por la Iglesia da Irmandade do Rosario, y la de San Benedito en donde destacó como organista recibiendo el reconocimiento de la Casa Real de Portugal y del Príncipe Regente en la Capilla Real, y en la Iglesia de Nossa Senhora do Campo do Río, en 1816, ingresó en la Iglesia da Ordem Terceira, colaborando con Sigismundo Newkomm, dirigió obras como el Requiem de Mozart o el oratorio La Creación de F. J. Haydn, dejando un legado de 26 misas, un Stabat Mater, un Te Deum, himnos, Responsorios, Vísperas, Misereres, modinhas, y otras obras sacras. Para el programa del día, el protagonismo de Nuria Leiro y Sofía Rodríguez (sopranos), Guillermina Gallardo y Adriana Varela (contraltos),  los  tenores Sergio Malvar y Carlos Mago, y los bajos  Pablo  Nieves y Lucas López, bajo la dirección de Javier Fajardo.

Ramón García Balado

12/08/2026

Ecos de Breogán: XIII Festival Bal y Gay

 Pazo de Fontao, Foz


El Pazo de Fontao, Santa Cilla, acoge cuarteto formado por Iria Folgado, oboe y corno inglés, las violinistas Sara y Raquel Areal, la viola Marta Rodríguez y el chelista Millán Abeledo Malheiro, para un programa de obras de Fernando Buide, Benjamin Britten, Elisabeth Maconchy, Ralph Vaughan Williams y Arnold Bax-día 15, a partir de las 20´30 h-, con este concierto de esta formación de larga trayectoria y que han ido variando la relación de sus integrantes, en función de sus compromisos, como el servido en la Fundación Juan March, en una dominical de temporada, que incluía estas obras, aunque variando la relación de sus integrantes, siempre condicionados por sus compromisos profesionales. Fernando Buide, con el Adagio para corno inglés, nos aporta una composición que ya había presentado en el Festival Música no Claustro de Tui, y que posteriormente transcribirá para un segundo trabajo, en atención a la oboísta Iria Folgado. Buide, es un músico habitual dentro de la vanguardia de nuestros creadores, desde las formas camerísticas a las orquestales junto a cuidadas transcripciones por encargo gracias a sus años de estudio en centros como la Carnegie Mellon o la Yale University, recibiendo una beca que le permitió una estancia en la Real Academia de España en Roma, tras recibir el Premio AEOS-BBVA. Noticias recientes nos llevan al Festival de Espinho, en donde se recuperó Mar ao Norde, junto a obras de Jan Sibelius o Edvard Elgar- el concierto para chelo y orquesta, en mi m. Op. 82, en interpretación de Marco Pereira.

Benjamin Britten, entre sus obras diversas dentro de este género, muchas de ellas que han ocupado un rango menor como es el de la pieza elegida para esta cita, como es el Cuarteto Fantasía Op. 2, para oboe y cuerdas (violín, viola y chelo) compuesto en 1932, y estrenado en Londres por el oboísta Leon Goossens y el International String Quartet , obra de un músico que frisaba los veinte años, camino de transición hacia una segura madurez, en el arte de combinación sobre estructuras aparentemente antinómicas sobre la variación. Un solo movimiento condensado en el espacio de un cuarto de hora, en una sucesión que comienza con un Andante alla marcia (con presentación del tema  principal); un Allegro giusto (exposición y desarrollo sonatístico de tres temas); un nuevo Adante inicial (con una parte central encomendada a las cuerdas solas) y un final en forma de breve recapitulación, Allegro, para concluir con una coda sobre el Tempo primo de la introducción que podrá insinuar una conclusión caótica con abundancia de curiosas sutilezas.

Elisabeth Macochy (1907/94), con el Quinteto para oboe y cuerdas (1932), descendente de irlandeses, comenzó pronto a componer gracia a sus estudios en el RCM, con Charles Wood  y Vaughan Williams, además de acceder al magisterio de Béla Bartók, desarrollando por ello su propio estilo. En 1929, obtuvo una beca para trasladarse a Praga, en donde tendrá como maestro a K.B. Jirák, escribiendo una obra de importancia The Land, que se estrenará en los Promenade Concerts, de Londres, obra que le permitió alcanzar una segura divulgación, gracias también a la composición de canciones y música de cámara. Una sufrida enfermedad a consecuencia de una tuberculosis, la obligó a una retirada durante un período importante  y durante la guerra, se vio confinada en Shropshire. En el contexto de su repertorio cabe considerar la importancia de sus trece cuartetos de cuerda, que considerará como su mejor trabajo y lo más profundamente sentido, en el que concibe el diálogo de las cuerdas en en contexto del cuarteto de cuerdas, en su idea como impassioned argument, en donde cada nota es rigurosamente esencial para la entera estructura de la obra. Sus motivos son cortos y compactos, regresando a menudo sobre los aspectos cromáticos. Un amplio repertorio en el que se concitan varias óperas, canciones, obras camerísticas como las citadas y piezas instrumentales. Conviene apreciar una clara influencia de Béla Bartók, para la serie de sus cuartetos.

Ralph Vaugha Williams, con los Seis estudios sobre canciones populares inglesas, (Six Studies in English Folk Songs, de 1936, para chelo (o violín o viola o clarinete) y piano, obra compuesta en dedicatoria a la chelista May Mukle,  en un modelo que no se trata de sencillas transcripciones, que proceden de las canciones populares Lovely on the Water; Spurn Point; Van Diemen´s Land; She borrowed some of her mother´s gold; The Lady and de Dragoon y As I walked over the London Bridge, en una planteamiento de estilo que se reparte entre formas de Allegreto, Andante, Lento, Adagio o Allegro, siguiendo el talante de su personal impregnación. En este espacio del compositor inglés nacido en Down Ampney (Gloucestershire), en 1872, también podríamos destacar su Phantasy Quintet, en el que sobresalen dos violas, un trabajo realizado en consideración de Walter Willson Cobbett (1847/ 1937), un destacando hombre de negocios u melómano por excelencia, en especial el género cameristico, que fundó un Premio de prestigio, además de fomentar la edición de la Ciclopedic Survey of Chamber Music, en 1930. Lo más granado de la generación inglesa de vanguardia encontrará acomodo profesional en este entorno, con músicos como Arnold Bax, Bridge, Britten o Ireland.

Arnold Bax, también incluido en esta sesión, por su quinteto para oboe y cuerdas (1923), Sir Arnold Edward Trevor Bax, (Londres  1883; Cork /Irlanda. 1953), había recibido su formación musical en la Royal Accademie of Music, con T. Matthay, en piano, y con  F.Corder, en composición, recibiendo al tiempo una clara influencia del mundo literario irlandés, que le animaría a probar en el medio de la creación como escritor, con una profunda indagación en las tradiciones irlandesas, editando en Dublín algunos de sus trabajos bajo el pseudónimo de Dermont O´Burne . The Sisters y Green Magic, serán muestra de esa afición y entrega. Composiciones suyas, deben influencias claras del canto gregoriano y también del canto popular irlandés, en confluencia con el Romanticismo en boga, distanciándose ostensiblemente del peso de las vanguardia, un creador, si cabe, ajeno a las tendencias de los más importante compositores de su momento. Su autobiografía Farewell my Youth, será reveladora de su actitud crítica ante las influencias inevitable de su época.

Ramón García Balado

Darío Mariño, clarinetista en el XIV Festival Groba

  Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas Darío Mariño será solista en obras de Rogelio Groba y D.Milhaud , en el Auditorio Municipal Rev...