12/08/2026

Ecos de Breogán: XIII Festival Bal y Gay

 Pazo de Fontao, Foz


El Pazo de Fontao, Santa Cilla, acoge cuarteto formado por Iria Folgado, oboe y corno inglés, las violinistas Sara y Raquel Areal, la viola Marta Rodríguez y el chelista Millán Abeledo Malheiro, para un programa de obras de Fernando Buide, Benjamin Britten, Elisabeth Maconchy, Ralph Vaughan Williams y Arnold Bax-día 15, a partir de las 20´30 h-, con este concierto de esta formación de larga trayectoria y que han ido variando la relación de sus integrantes, en función de sus compromisos, como el servido en la Fundación Juan March, en una dominical de temporada, que incluía estas obras, aunque variando la relación de sus integrantes, siempre condicionados por sus compromisos profesionales. Fernando Buide, con el Adagio para corno inglés, nos aporta una composición que ya había presentado en el Festival Música no Claustro de Tui, y que posteriormente transcribirá para un segundo trabajo, en atención a la oboísta Iria Folgado. Buide, es un músico habitual dentro de la vanguardia de nuestros creadores, desde las formas camerísticas a las orquestales junto a cuidadas transcripciones por encargo gracias a sus años de estudio en centros como la Carnegie Mellon o la Yale University, recibiendo una beca que le permitió una estancia en la Real Academia de España en Roma, tras recibir el Premio AEOS-BBVA. Noticias recientes nos llevan al Festival de Espinho, en donde se recuperó Mar ao Norde, junto a obras de Jan Sibelius o Edvard Elgar- el concierto para chelo y orquesta, en mi m. Op. 82, en interpretación de Marco Pereira.

Benjamin Britten, entre sus obras diversas dentro de este género, muchas de ellas que han ocupado un rango menor como es el de la pieza elegida para esta cita, como es el Cuarteto Fantasía Op. 2, para oboe y cuerdas (violín, viola y chelo) compuesto en 1932, y estrenado en Londres por el oboísta Leon Goossens y el International String Quartet , obra de un músico que frisaba los veinte años, camino de transición hacia una segura madurez, en el arte de combinación sobre estructuras aparentemente antinómicas sobre la variación. Un solo movimiento condensado en el espacio de un cuarto de hora, en una sucesión que comienza con un Andante alla marcia (con presentación del tema  principal); un Allegro giusto (exposición y desarrollo sonatístico de tres temas); un nuevo Adante inicial (con una parte central encomendada a las cuerdas solas) y un final en forma de breve recapitulación, Allegro, para concluir con una coda sobre el Tempo primo de la introducción que podrá insinuar una conclusión caótica con abundancia de curiosas sutilezas.

Elisabeth Macochy (1907/94), con el Quinteto para oboe y cuerdas (1932), descendente de irlandeses, comenzó pronto a componer gracia a sus estudios en el RCM, con Charles Wood  y Vaughan Williams, además de acceder al magisterio de Béla Bartók, desarrollando por ello su propio estilo. En 1929, obtuvo una beca para trasladarse a Praga, en donde tendrá como maestro a K.B. Jirák, escribiendo una obra de importancia The Land, que se estrenará en los Promenade Concerts, de Londres, obra que le permitió alcanzar una segura divulgación, gracias también a la composición de canciones y música de cámara. Una sufrida enfermedad a consecuencia de una tuberculosis, la obligó a una retirada durante un período importante  y durante la guerra, se vio confinada en Shropshire. En el contexto de su repertorio cabe considerar la importancia de sus trece cuartetos de cuerda, que considerará como su mejor trabajo y lo más profundamente sentido, en el que concibe el diálogo de las cuerdas en en contexto del cuarteto de cuerdas, en su idea como impassioned argument, en donde cada nota es rigurosamente esencial para la entera estructura de la obra. Sus motivos son cortos y compactos, regresando a menudo sobre los aspectos cromáticos. Un amplio repertorio en el que se concitan varias óperas, canciones, obras camerísticas como las citadas y piezas instrumentales. Conviene apreciar una clara influencia de Béla Bartók, para la serie de sus cuartetos.

Ralph Vaugha Williams, con los Seis estudios sobre canciones populares inglesas, (Six Studies in English Folk Songs, de 1936, para chelo (o violín o viola o clarinete) y piano, obra compuesta en dedicatoria a la chelista May Mukle,  en un modelo que no se trata de sencillas transcripciones, que proceden de las canciones populares Lovely on the Water; Spurn Point; Van Diemen´s Land; She borrowed some of her mother´s gold; The Lady and de Dragoon y As I walked over the London Bridge, en una planteamiento de estilo que se reparte entre formas de Allegreto, Andante, Lento, Adagio o Allegro, siguiendo el talante de su personal impregnación. En este espacio del compositor inglés nacido en Down Ampney (Gloucestershire), en 1872, también podríamos destacar su Phantasy Quintet, en el que sobresalen dos violas, un trabajo realizado en consideración de Walter Willson Cobbett (1847/ 1937), un destacando hombre de negocios u melómano por excelencia, en especial el género cameristico, que fundó un Premio de prestigio, además de fomentar la edición de la Ciclopedic Survey of Chamber Music, en 1930. Lo más granado de la generación inglesa de vanguardia encontrará acomodo profesional en este entorno, con músicos como Arnold Bax, Bridge, Britten o Ireland.

Arnold Bax, también incluido en esta sesión, por su quinteto para oboe y cuerdas (1923), Sir Arnold Edward Trevor Bax, (Londres  1883; Cork /Irlanda. 1953), había recibido su formación musical en la Royal Accademie of Music, con T. Matthay, en piano, y con  F.Corder, en composición, recibiendo al tiempo una clara influencia del mundo literario irlandés, que le animaría a probar en el medio de la creación como escritor, con una profunda indagación en las tradiciones irlandesas, editando en Dublín algunos de sus trabajos bajo el pseudónimo de Dermont O´Burne . The Sisters y Green Magic, serán muestra de esa afición y entrega. Composiciones suyas, deben influencias claras del canto gregoriano y también del canto popular irlandés, en confluencia con el Romanticismo en boga, distanciándose ostensiblemente del peso de las vanguardia, un creador, si cabe, ajeno a las tendencias de los más importante compositores de su momento. Su autobiografía Farewell my Youth, será reveladora de su actitud crítica ante las influencias inevitable de su época.

Ramón García Balado

Santiago Ballerini y Berna Perles, en el XIII Festival Bal y Gay

 Casa da Cultura, Burela


Concierto en el Auditorio Casa da Cultura de Burela- día 14, a las 21´00 h-, para asistir a la sesión que ofrecerán lo soprano Berna Perles y el tenor Santiago Ballerini, acompañados por el pianista Javier Carmena, en una nueva sesión con cantantes que repartirán su cita entre páginas operísticas y romanzas y dúos de zarzuela, lo que nos invita a comentar de entrada la selección de éstas últimas, por el aliciente a mayores de que el propio Javier Carmena cobra relieve por una de sus obras recientes, compuesta dentro del estilo zarzuelístico y que se estrenó en los Teatros del Canal- El orgullo de quererte, de la que tendremos Pobre de ti corazón, sin amor y La luna se marchitó-sobre un libreto de Felipe Nieto, con dirección escénica de Albert Boadella , junto a la ORCAM, y la dirección artística de Alondra de la Parra y de J.L. López Antón, contando con la coreografía de Sara Cano, un espectáculo que se desarrolla en el entorno cultural reivindicativo del orgullo gay. Detalles musicales que alternan estilos propios de la tradicional zarzuela, junto a pasodobles, chotis y otras delicadezas. Los dos cantantes de esta velada, colaboraron en el elenco de aquellas funciones que recibieron una consideración a tenor de las demandas requeridas. El pianista y compositor, repetía tras el concierto con la soprano Auxiliadora Toledano, en un programa de similares perfiles.  Siguiendo con el programa, piezas de zarzuela de común dominio, Amadeo Vives, con su comedia lírica Doña Francisquita, a partir de un libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw, destinada a la capital de género, el Teatro Apolo, y con estreno el 17 de octubre de 1923, una de sus romanzas por excelencia Por el humo se sabe dónde está el fuego, que acepta la influencia del vals, alternando juegos rítmicos de lo más variado, en su forma poliseccional, una verdadera tentación para galas de tenor y una zarzuela que llegó a tener una producción cinematográfica con un estilo ciertamente azaroso.  Pablo Sorozábal, con El manojo de rosas, sainete lírico destinado al Teatro Fuencarral madrileño, con estreno el 13 de noviembre de 1934, para la ocasión, la romanza de Ascensión, No corté más que una flor, en esta zarzuela que sabe destacar las diferentes categorías de elementos musicales, como el que disfrutaremos destinado a la voz de soprano, la estructura dramática de la zarzuela, se aproxima en cierto modo a la opereta, detalle que encontramos en otras obras suyas sin pretender pasar por un creador marcadamente personal, no nos encontramos ante un país lejano o inventado, quedándonos por ello con el mundo capitalino, el mismo que trabajaba con ingenio, soltura y detallismos, de ahí esa inmersión en la forma del sainete o los círculos teatrales de aquel entorno, para abundar en sus aciertos, la ayuda irrenunciable de los libretistas Francisco Ramos de Castro y de Anselmo Cuadrado Carreño, para el estreno del rol de Ascensión, Sorozábal había contado con la soprano Maruja Vallojera, enfrentada a la tiple cómica María Téllez, en el papel de Clarita y Francisco Arias, como Espasa, actor con parte cantada, además del histórico Luís Sagi Vela, tenor que haría como Joaquín.

Manuel Fernández Caballero- El Dúo de la Africana-, zarzuela cómica con libreto de Miguel de Echagaray, estrenada en el irrenunciable Teatro Apolo, en mayo de 1893, de ella, el dúo de La Antonelli y Giuseppini, papeles que estrenaron Joaquina Pino y Emilio Mesejo, zarzuela que supone un acercamiento del género chico a los estilos del Meyerbeer, de La Africana, el éxito conseguido, haría que la zarzuela se mantuviese en cartel más de 200 representaciones, en un espectáculo que sabría llevar a buen puerto los recursos del teatro dentro del teatro, con el uso de jergas italianizantes y otras osadías, además de disponer de un decorado propicio que aprovechaba los recursos de la propia sala, al servicio de unos cantantes como los que aparecían en escena, para esta zarzuela que se completa en un acto.  Moreno Torroba- Luisa Fernanda-, comedia lírica en tres actos de la que se nos sirve en bandeja Caballero del alto plumero, dúo de Carolina y Javier,  momento de un brillante uso del material melódico, lo que justifica la disposición de los cantantes a concederle relumbrón, pensemos en cantantes como Laura Nieto (soprano) o Faustino Arregui (tenor), entre  Sélica Pérez Carpio, Emilio Sagi Barba o Soledad Escrich

 La ópera se reserva la primera parte comenzando con Idomeneo- Fuor del mar-, de W. A. Mozart, que refleja un principio estatuario, propio de la ópera seria y que expresa un manejo de ricas coloraturas, cuando el autor abordaba la última serie de ópera dentro de este género mostraba una vitalidad de un período agitado de juventud, en su calidad de dramaturgo, no conseguiría igualar  o superar la dimensión adquirida como compositor, una ópera que por rango  y precisión, la realización escénica de la acción grandiosa y solemne se quedaba en los condicionantes propios de la ópera seria, de hecho, en adelante nunca jamás permitirá que su fantasía se deje llevar por el brillo y la riqueza tanto como en la partitura de Idomeneo, contando con una orquesta de amplias dimensiones. La ópera surgió de un espectáculo para el carnaval de 1781, en la corte del elector de Munich, sobre un proyecto del conde Secau, intendente del teatro, con claras influencias de las temáticas francesas. Del propio Mozart, E Susanna non bien… Dove suono, de Le Nozze di Figaro, K. 492 y Fuggi, crudelle, fugi, de Don Giovanni K. 527. El sentimentalismo de Gaetano Donizetti, con Una furtiva lacrima, muy apegada al estilo de la romanza, pura entrega pasional de Nemorino, preparando el Giuseppe Verdi de La forza del Destino- Pace, pace, mio tesoro- para entregarnos como no podía ser menos al verismo de  Giacomo Puccini en dos de sus arias que destilan lo más genuino de su identidad que descubrimos en La Bohème, su manera de comprender las Escènes de la vie de Bohème, de H. Murguer, tendremos pues Che gelida manina  y O soave fanfiulla.

Ramón García Balado

El LXVIII Curso de Música en Compostela en el Conservatorio Profesional de Música

 Conservatorio Profesional de Música, Santiago de Compostela


Concierto en el Conservatorio Profesional de Música con alumnos del LXVIII Curso U.I. de Música en Compostela, cuarto de la serie- día 12, a las 17´00-, jugando a la sombra del eclipse, y todo un entretenimiento para los protagonistas, velada que como las anteriores y en ese centro, han sido posibles gracias a la colaboración de José Manuel Dapena, tanto en actividades docentes como concertísticas. De las Cátedras de piano  de Josep María Colom y Patrin Barredo, comenzando Daniel Carmona, con Evocación, de la Suite Iberia, de Isaac Albéniz, del Primer cuaderno, en una dedicatoria a Mme Jeanne Chausson, un detalle de puras esencias en forma de preludio que nos sugiere una estilo de copla lejana, con aspectos añadidos de jota. Pilar Marijuán, aporta la suite de danzas Op. 15,  de Alberto Ginastera, una forma de danzas criollas dedicadas a Rudolf Firkusky, y que se reparte en cinco espacios, Adagietto pianissimo;  Allegro rustico; Allegretto cantabile; Calmo e poetico; Scherzo y Coda (presto), suite que tendría una buena acogida por la crítica especializada, en la que también tendría consideración Xavier Montsalvatge, considerándolas piezas de notable carácter en el repertorio de sus trabajos para el instrumento.  Frederic Mompou, tan querido en nuestro curso, reserva la Canción y danza, nº 6, en manos de Irene Pérez de Miguel, grupo de piezas cercanas  las Impresiones íntimas o a las Fiestas lejanas, y Suburbis, en esta pieza un ejercicio del libre invención que se diferencia sustancialmente de la presente, todas  ellas dotadas de un hálito de gracia irresistible, aspecto que redunda en beneficio de los intérpretes, de ahí su elección común en conciertos de solista, por sus perfiles impresionistas. Jorge Martínez, se decide por las Valses poéticos, de Enric Granados, el compositor en su etapa viajera que le ocupará los años que van desde 1892 y 1895, mientras se presentaba a la Cátedra del Conservatorio que desafortunadamente perdería, aprovecharía su estancia en Madrid, para buscarse un hueco en el Salón Romero y componer dos obras camerísticas nada desdeñables, el Quinteto Op. 49 y el Trío Op. 50, dejando a medio camino estos delicados Valses poéticos, antes de regresar a Barcelona, para participar en la Sociedad de Conciertos, en el Teatro Lírico, para interpretar la Symphonie espagnole sur un thème montagnard, de Isaac Albéniz, poco le faltaría para probar aventuras con Matthiu Crickboom, encumbrándose artísticamente en estos valses poéticos dándolos a conocer en la Sociedad Musical de Barcelona, por el ilustre Lamote de Grignone, compartiendo programa con otras obras suyas, entre las que figuraba la Suite sobre cantos gallegos y la Marcha de los vencidos. Daniel Carmona e Irene Pérez, no renunciarán a la Danza de la vida breve (versión a cuatro manos), obra que por sí misma da un gran juego en lo relativo a sus posibilidades y que Manuel de Falla no renunciaría a revisar, a la vista de sus posibilidades tras su puesta en escena como drama lírico ofrecido en Niza, el uno de Enero de 1913, en el Casino Municipal antes de presentarse en París  poco después, hacia finales de aquel año, en L´Opèra Comique, dirigida por Franz Ruhlmann´

Del aula de chelo, de María de Macedo y de José Enrique Bouché, Laura Ríos Sanz, española de procedencia, que tomará la Romanza,  de El Primer Amor, de Eduardo López Juarránez (1844/97), compositor y oboísta que había estudiado con Grossi, y armonía, con Galiana , para ampliar composición con Arrieta, llegando a ser profesor en la Sociedad de Conciertos, para la que compuso el Andante, para cuerdas y otras obras conservadas en la Biblioteca Nacional del Conservatorio de Madrid, obras como Concertante Instrumental a grande orquesta; la Melodía fúnebre; el Recuerdo de las víctimas del Ebro; Minerva, además de publicaciones de intención divulgativa.  Del Aula de Guitarra, de José Mª Gallardo del Rey, Lucía Terán López, con las Tres Piezas Españolas, de Joaquín Rodrigo, el reconocido neocasticismo resuelto a partir de un Fandango y una Passacaglia, para que Marcos Álvarez González, nos entretenga con la Suite Compostelana, de Frederic Mompou- Preludio; Coral; Cuna y Muiñeira, obra de inspiración gallega dedicada a la guitarra y escrita en 1962, poco después de Carros de Galicia, en una dedicatoria a Andrés Segovia, quien a su vez, pertenecía al cuerpo docente del Curso de Música en Compostela, centro de reunión de grande artistas, como decía el biógrafo Roger Prevel.

Del Aula de Canto & Cátedra de Composición, María José Montiel y Fernando Buide, un ramillete de curiosidades en promicia por orden de interpretación: Marina Román- Noiturno do adoesente morto, de José Antonio Tolosa; Nuria Sánchez- Romaxe de Nosa Señora da Barca, de Millán Miguel Torre Castro-; Paula Zambrano- Madrigal a cibdá de Santiago, de Diego Arévalo Codeseira y José Antonio Tolosa-  Danza da lúa de Santiago, de  Nuria Sánchez.  Del aula de  Canto de María José Montiel, cuatro perlas de no menor interés. Marian Gómez, con Lágrimas mías, de la zarzuela  de Pedro Miguel Marqués García (1843/1918),  obra estrenada el 7 de noviembre de 1878, una especie de drama lírico que tendría gran éxito y cuya acción transcurría en Noruega, en un estilo de gran formato que incluso llegaría a conocer una parodia en el Teatro Recreo. Obra nacida a través de un libreto de Vázquez y Dupuis, llegando a ser representada más de setenta veces en el Teatro de La Zarzuela de Madrid , para saltar a Latinoamérica, con similar éxito. La presentación española, tendría como dedicatario a Rosendo Dalmau.  Lara Hüsges, prueba con La Petenera, romanza de La Marchenera, de Federico Moreno Torroba, zarzuela en tres actos con libreto de Ricardo González de Toro y Fernando Luque, estrenada en el Teatro de La Zarzuela, el 7 de abril de 1928, aunque su libreto no lograse una altura deseada. José Estrada, nos brinda Guarda una flor, de Melesio Morales (1838/ 1908). Para el acompañamiento, los detalles siempre cuidadosos de Itziar Barredo, al piano.

Ramón García Balado

11/08/2026

La Real Filarmonía de Galicia, dirigida por César Ramos, en el XIII Festival Bal y Gay

 Igrexa do Campo Santa María do Campo, Ribadeo


Concierto de la RFG, dirigida por su director asistente en la Igrexa de Santa María do Campo (Ribadeo), en las actividades del XIII Festival Bal y Gay- día 13, a las 21 h.),con obras de Georg Muffat, F.J. Haydn, H. Duparc, Carme Rodríguez y Wolfgang A. Mozart, comenzando precisamente con G. Muffat (1653-1704), obra que ya tuvimos en el programa de actividades de la temporada anterior, contando con Amandine Beyer, como directora y solista, entre obras de J.P. Rameau, Jean- Marie Leclair y Justin Heinrich Knecht. Muffat, ofrece el Concerto grosso nº 12, en Sol M (Propitia Sydera), en sus cinco  espacios, un compositor y organista que cultivaba indistintamente un estilo de confluencia entre las influencias francesas e italianizantes, conciertos detalles de ciertos débitos germanos, músico que sufrió un desconocimiento durante un extenso período puesto que pertenecía a un momento en el que los grandes nombres era Lully o A. Corelli, el compositor había nacido en un ducado independiente a caballo de territorios franceses e italianos. Propitia Sydera (Astros estelares favorables), es un concerti grosso, que alcanzó una importante notoriedad en beneficio del autor, y que fue editado en 1701, como parte de la colección Exquisitioris harmoniae instrumentalis gravijundae (Selección de harmonía instrumental, exquisita, seria y placentera), obra perteneciente a uno de los géneros más importantes de música instrumental del Barroco en el que destaca un grupo de solistas calificados como concertino, dos violines, chelo y bajo continuo, enfrentados a un tutti orquestal.

F. J. Haydn, con una obra de un estilo claramente a la sombra, sus óperas, que raramente se programa, a excepción de las citas dedicadas a las llamadas músicas antiguas, bajo el reclamo de planteamientos historicistas. Óperas como L´Infidelità delusa; L´Incontro improviso o  Il mondo della luna, de la que se ofrece su obertura. Obra estrenada en Esterhaza el 3 de agosto de 1777, con motivo de las celebraciones de las bodas del Conde Nikolaus Esterhazy, segundo hijo del príncipe, con la condesa Maria Anna von Weissenwolf, una ópera que ha sobrevivido gracias a cuatro fragmentos autógrafos que se conservan en Budapest, Cracovia, París y Berlín, y tres copias de época, en Brno, Bruselas y Viena.  El libreto, como los de Lo speziale y Le pescatrice, está inspirado en Goldoni, que también había sido utilizado musicalmente por Piccinni o Paisiello, célebres en aquellos tiempos. Una ópera con aspectos cómicos remarcando los detalles bufonescos y un cinismo disimulado.

Henri Duparc- Aux étoiles (A las estrellas)- obra que escuchamos a la RFG, dirigida por Paul Daniel, en una sesión en la que destacó como solista el trombonista Peter Moore, para la obra Stargazer (Astrónomo), concierto para trombón y orquesta.  Duparc se había interesado por la música desde su adolescencia mientras estudiaba con los jesuitas en Vaugirard, gozando al mismo tiempo del beneficio de seguir la docencia de César Franck, en piano. Después de la  guerra franco- prusiana, su vida cambiará para bien, reuniéndose en su ciclo de entusiastas y artistas, entre los que se encontraban Gabriel Fauré, Edouard Lalo, Chausson, Saint- Saëns, Castillon o Chabrier, medio en el que se creará la Société Nationale de Musique, de la que Duparc sería secretario, dedicándose de lleno a la composición como actividad exclusiva que traerá en consecuencia obras como la Suite d´orchestra o Poème nocturne. De su regular presencia en aquellos medios artísticos, vendrá su cotidiana colaboración con Vicent D´indy, con resultados como la  ópera La Roussalka- nada que ver con la de Antonin Dvorak-, basada en un poema dramático de Puskin. El wagnerismo imperante, también dejara apuntes perceptibles en su evolución creadora, alcanzado en buena medida a esos intentos operísticos no siempre conseguidos. En la década efusiva de los noventa, trabajará sobre Aux étoiles, especie de nocturno que siempre le dejará insatisfecho, obligándole a revisiones frecuentes hasta que Ernest Ansermet se interesó por ella.

Carme Rodríguez-Arborescente, un encargo de la RFG, para la serie de sus Cometas, que supuso un estreno absoluto, compositora natural de Ribadeo, especializada igualmente en arreglos e iniciativas similares, obras suyas han merecido el interés de formaciones como la OSCYL; Sonor Ensemble; Zoar Ensemble o el  Grupo Instrumental Siglo XX. Arborescente, resulta una pieza sinfónica que busca recrear musicalmente una expresión ramificada de crecimiento de la naturaleza, desde la sutileza de un punto de partida común, cara a una exposición brillante de cada miembro del conjunto. Se observan en la obra influencias minimalistas, impresionistas y expresionistas, adecuadas a un momento de experimentación  textual de la compositora que pretende valerse de la fugacidad para condensar la expansión que ocurriría en un árbol a través de los siglos de desarrollo. Arborescente, estrenada el 4 de diciembre  de 2025, nos permitió compartir una charla previa con la compositora, en la serie de actividades previas de Conversando con….,charla compartida con el director Baldur Bronnimann, en un programa que incluía obras de Arvo Pärt, Grazyna Bacewicz y Louise Farrenc.

 W. A. Mozart-  Sinfonía nº 41 K, 551, conocida como Sinfonía Júpiter, escrita durante el conflictivo verano de 1788, obra situada entre las Sinfonías K. 543, y la K.550, obra de considerables dimensiones en la que sobresalen los variados problemas contrapuntísticos armónicos y tímbricos que se resuelven de la manera más natural y reconfortante. Obra que es síntesis de los momentos precedentes con respecto a la luminosidad de la K. 543  y la inestabilidad de la K. 550. Pese a la elaborada configuración constructiva y la olímpica monumentalidad, que supondría para el editor publicarla como Júpiter, la partitura no olvida un ideal  de sencillez, de ligereza, de transparencia, que se consigue a través de su infrecuente orquestación, que podrá dejar la impresión con claras afinidades con las formas camerísticas. Para Paumgerner resulta como un canto triunfal, espléndido y consciente por sus propias  fuerzas, que se eleva por encima de los dolores terrenales en un supremo haz de luz. La  alegría de ser, de constreñir jugando la materia dentro de los límites de la forma nobilísima tal cual es el significado de esta obra. De ahí el rico tematismo del primero al último movimientos en una compleja elaboración de los desarrollos.

Ramón García Balado

El barítono Samuel Hasselhorn y el pianista Daniel Heide en el XII Festival Bal y Gay

  Basílica de San Martiño, de Foz Gala schubertiana con Die schöne Müllerin en la voz del barítono Samuel Hasselhorn acompañado por el pia...