31/07/2026

Josep Colom: El piano de Santiago de Masarnau

 Hostal de los RR.CC., Santiago de Compostela


El pianista Josep Colom, vinculado con los Cursos U.I. de Música en Compostela, participará en colaboración con la también pianista Isabel Pérez Dobarro, en su ponencia dedicada a Santiago de Masarnau (1805/82), en un proyecto incluido en las actividades de la Sociedad San Vicente de Paul, enfocada a la recuperación de su figura, dentro de las programaciones del LXVIII del Curso U. I. de Música en Compostela- día 5 a las 19´00 h., en el Hostal de los RR.CC. Colom, aportará Trois airs caractéristiques de danses espagnoles Op. 17 (boleras, tirana y manchegas) y Balade nº 3 Op. 25 Découragement,  reconocido maestro e intérprete, Premio Nacional de Música, es asiduo de los certámenes de proyección internacional y un especialista en los compositores españoles o asimilados a nuestra cultura, destacando nombres como los de D. Scarlatti, F. Mompou, Blasco de Nebra- un personaje al que ha contribuido a la recuperación de su trascendencia, sin que falten afinidades con intérpretes como Daniel Barenboim, Radu Lupu, Mª Joâo Pires o Krystian Zimerman, además de colaborar con otros músicos en repertorios camerísticos y presentarse como solista con importantes orquestas. El pianismo de Masarnau, tomó argumentos ya desde sus años juveniles tras ofrecer un concierto como organista en El Escorial, antes toda la Corte, pronto llegarán sus preferencias por los géneros de las fantasías y las variaciones, y estilos intimistas como la balada, el nocturno y las danzas centroeuropeas desde el vals, al scherzo,  el rondino y la polaca, además de danzas ibéricas. Las fantasías adoptan el mismo esquema formal que las variaciones, lo que le animó a agruparlas por géneros, dejando muestras como Las Op. 2 y Op. 5; Oh!  Come da quel di, Op. 3; las Variations on a Spanish Song (Madre, la mi madre), de J.Gomís Op. 4; las Variaciones-Impromptus (El adiós), o La ricordanza Op. 12, y las Variaciones sobre un tema de la ópera I Capuletti e I Montecchi, compuestas para un dúo de violín y piano. A partir de 1830, dejará de cultivar este género centrándose en un piano más romántico como el ofrecido en la Fantaisie pour piano Op. 21.

En general mostró la misma forma multiseccional para las variaciones y las fantasías, dotando a estas últimas de una mayor dimensión, pero siempre utilizando el procedimiento de la variación. Utilizó el esquema forman más aceptado por los compositores foráneos, que constaba de un tema y variaciones, con una introducción libre y un final extenso. Cada una de las secciones contrasta en el tiempo, la temática y la textura, a excepción de las variaciones, que generalmente adoptan el tempo del tema y su carácter, tienen un talante equilibrado y proporcionado. Esas variaciones y fantasías, no solo se basan en temas de óperas, como sucede en la mayoría de sus contemporáneos sino también en la recurrencia a temas originales de sus amigos, enriqueciendo con ello el género, adelantándose a compositores de su época, un género que no volverá a ser cultivado hasta la obra de Marcial del Adalid. La balada- esta sesión con la Op. 25-, sería cultivada con un lenguaje más romántico e intimista, concentrando sus fuerzas creadoras en este tipo de obras, distintas de las Danzas españolas y de las fantasías. De su etapa parisina- 1833/4-, destacan el Nocturno patético para pianoforte a cuatro manos The Spleen (La mecancolía) Op. 15, que sería reeditado en España por Carrafa, tras ser estrenado por Mendelssohn, en Berlín, con un éxito notable; también los 3 morceaux expresssifs, para piano, Op. 18; el Andantino di camera para piano Op. 20; el Nocturno para piano Un idée fixe Op. 22; Inversemsemblabe mais...historique Op. 23; Maria Sterne Op. 24 y Découragement, Op. 25, género que cerrará la balada en La b M. Remeillement et disipation. Un espacio que observa una forma unificada aunque siempre incorpore contrastes para mantener la expectativa y la tensión, rompiendo con la tradición  precedente, de las fantasías y variaciones. Un género señalado por su carácter narrativo y lírico, que suele reunir incursiones constantes relacionadas con poetas y escritores. En principio se inclinó por versiones para voz y piano, a imitación de Chopin, transferidas a piano solo.

Otras obras para piano de indiscutible importancia, serán las que reflejen la escuela bolera, primordial durante la primera mitad del siglo XIX, que no se apartará de aquellas transcripciones cotidianas de páginas operísticas en especial las de compositores italianos como Rosinni, llegando a usar la textura de un nocturno de Field, para crear un ambiente de ensueño propio de la balada, con una línea de bajo recogida por un pedal y un relleno armónico elaborado sobre un acompañamiento basado en acordes desplegados sobre el que se dispone la línea melódica. Las Boleras, tiranas y manchegas Op. 17, habían sido dedicadas a su estimada alumna Paulina Aubert, y editadas por Richault en 1840, con inspiración clara en bailes españoles, dejando otros ejemplos de indiscutible valor en el Polo y zapateado Op. 19; la Jota aragonesa, editada por el mismo Richault, en 1841; los seis zortzicos manuscritos para piano, que supo estilizar imprimirles  un carácter propio, aspecto que veremos en el resto de esas piezas forjadas dentro de aquella escuela bolera. A mayores y para confirmar la importancia de Santiago de Masarnau convendrá destacar su contribución al espacio didáctico, con una obra que dará a conocer en su años de madurez, la colección presentada como El tesoro del pianista, en la que recogía una selección de suma importancia que aportaba una selección de obras de las principales escuelas, un trabajo que mereció el interés de Carrafa y Lodre, en 1845, para su publicación en nuestro país, en 1845, y que tendría una segunda reedición por Antonio Romero, en 1866, bajo el título de Tesoro del pianista. Colección de las obras más selectas que se conocen para el piano forte, que por primera vez se publican en España y eran desconocidas por la mayoría del público español. Reunía obras de Clementi, Mozart, Beethoven, Mendelssohn y Cramer, adelantándose a obra posteriores de otros grandes maestros.

Ramón García Balado

 

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