26/07/2026

Dúo de violines en San Martiño Pinario: Serguei Milstein y Alexander Arutjunian

 San  Martiño Pinario, Santiago de Compostela


Concierto de Peregrinos Musicais, en San Martiño Pinario- 20 h.- con el dúo que forman el francés Serguei Milstein y el portugués Alexander Arutjunian, con un selecto programa de obras camerísticas para esa agrupación, una sesión en invitación abierta para los aficionados a los estilos cásicos. En su frontispicio la declaración de intenciones según propuesta propia: Desde la Chacona de Johann Sebastian Bach hasta la modernidad de Sergei Prokofiev, un concierto que propone obras de Ludwig Spohr, Nicolò Paganini, Eugène Ysaÿe o Reinhardt Gliere, que muestran las distintas manera de entender el instrumento: el diálogo entre dos violines, la expresividad solista y el virtuosismo llevado a su máximo esplendor.  Ludwig Spohr- Dúo concertante nº 1 (Allegro)- uno de los primeros representantes del Romanticismo alemán según el espíritu de F. Schubert o F. Mendelssohn, siendo su estilo una expresión que se encuentra muy ligada con los modelos de la época, un violinista y director de orquesta con profunda formación violinística tras ingresar en la Capilla de la Corte del Conde de Braunschweig, para pasar a ejercer una vida profesional cuando fue nombrado director de orquesta del Theater an der Wien, en donde estrenó su Fausto, que sería representada en Praga. Importante éxito conseguiría con su Concierto para violín Op. 47, (In modo di scena cantante). En el espacio camerístico, sus obras por excelencia serían los 4 cuartetos, que siguen la estela de las obras vienesas como el Octeto o el Noneto, siendo el padre de una escuela alemana dedicada al violín, por su gran personalidad. El punto a seguir, lo recibiremos a través de un monumento cumbre, la Chacona, de Johann Sebastian Bach.

Serguei Prokofiev, nos llevará de la mano con su Sonata para dos violines Op. 56: III (Commodo quasi  Allegretto), ese tercer tiempo que se trata de un gracioso Intermezzo ensoñador y refinado por su sonoridad y su resolución rítmica, que se sobrepone a la intensidad del trazo. Prokofiev deja ver la libertad que concede a sus intérpretes al elegir la opción con sordino o no, alegando que David Oistrakj debía ponerla así ¡Pero Dushkin no! La complejidad de las líneas llega incluso hasta proponer un coro a tres voces, mientras que las tonalidades evolucionan de Si M., hacia los refinamientos de Do sost. m. y las certidumbres de Mi M. Esta partitura de apariencia clásica, casi una Sonata a tre, se escribió en París en el otoño de 1932, sin que mediase el hecho de un encargo aunque resultase clara la intención de que se tocara en el Tritón, a la vez que otras obras rusas firmadas por Miaskowski y Dmtri Shostakovich, tal cual lo hicieron Dushkin y Soétens, el  16 de diciembre. La idea le planteó Prokofiev, en forma de desafío. Esta sonata fue estrenada en Moscú por dos violines del Cuarteto Beethoven Dmtri Tsyganov y Vasiili Chirinski, el 27 de noviembre de 1934.

Eugène Ysaÿe- Sonata para violín solo nº 6-, obra que suscitó el interés del gallego Manuel Quiroga, talento de reconocido prestigio universal, que con justicia, el Cuarteto que lleva su nombre, lo hace por rendir un homenaje dedicado a su memoria, esta Sonata sexta, está en Mi  M. y nos recuerda las desventuras padecidas por el violinista, interrumpida trágicamente por un accidente, cuando contaba 46 años, pero permitiendo que la obra alcanzase una celebridad inmediata. Como de costumbre Ysaÿe trató de adaptar su escritura a la técnica y personalidad del dedicatario, por lo que se trata de una especie de Capricho español de la mayor brillantez según podemos esperar, obra de un solo trazo pero de contenido y de tono más externos que los de la Sonata nº 5,  titulada Pastoral. La serie de las seis sonatas para violín solo, ofrecen obras en un solo movimiento con reflejo en la técnica moderna que suponen la síntesis violinística de interpretes excepcionales, de los que él es puro modelo de referencia, un reto que no deja de tentar a los intérpretes actuales.

Nicolò Paganini- Capriccio n º 17- del conjunto de sus Caprichos Op. 1, escritos a partir de 1802, y editados por Ricordi  de Milán, en 1820, la serie de estas obras son fragmentos de conciertos brillantes y variados, a la vez que estudios transcendentales que tratan de todos los problemas inherentes a la técnica del violín, no sin cierta poesía y con una soberbia imaginación en especial en cuanto a la escritura de la técnica, un reto en toda la extensión del término que en lo que comprobamos en los números 16 y 17, en Sol m. y en Mi  M., resultan una antelación estética del que seguirá, en Do M. cuya entrada de Corrente nada tiene que ver con la Corrente clásica. Al compositor no le faltará imaginación para probar con el género de las Sonatas para violín y guitarra, también editadas por Ricordi,

Reinhold Glière, en una selección de los Doce dúos para dos violines, músico de larga vida y que se educó en un ambiente musical, por su padre Maurice Glière, que se había establecido en Kiev, como artesano de instrumentos y llegado posiblemente de Lieja, tuvo como maestros a Arenski y a Ippolitov- Ivanov, de procedencia judía conversa, obteniendo su licenciatura con una ópera en un acto Cielo y Tierra, sobre un libreto de Lord Byron. Llegó a ser director del Conservatorio de Kiev, tras un período como profesor y en alguna de sus obras, mostrará aspectos en común con Richard Strauss. Entre sus alumnos, aparecen Knipper, Lyatochinski, Miaskowski y A. Kachturian.

Ramón García Balado

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