24/07/2026

La pianista Ilona Timcheko con la clarinetista Jean Johnson: Horizontes Atlánticos, en el Teatro Principal

 Teatro Principal, Santiago de Compostela


Las actividades clásicas nos aportan dos conciertos clásicos en el Teatro Principal y otro en San Martiño Pinario, en formato de dúo, dentro de Peregrinos Musicias, comenzando en el Teatro Principal, el día 27 a las 20´00h, con la pareja que formarán la pianista Illona Timchenko y la clarinetista Jean Johnson, bajo el reclamo  de Horizontes Atlánticos, Illona, había hecho posible la dinamización de este festival de Peregrinos Musicais, en 2011,  entonces con las colaboraciones, entre otros, de la USC, el Auditorio de Galicia, la RFG, el Concello de Santiago, la Xunta de Galicia y una serie de participaciones comerciales en forma de patrocinadores, su coordinación había sido responsabilidad de Daniel Kordubaylo, miembro de nuestra RFG, además de las atenciones de Vladimir Spivakov, cabeza visible de Los Virtuosos de Moscú, Antón García Abril, de quien la pianista realizaría una integral de su obra para piano, llevada a registro monográfico, Antoni Ros Marbà y Maximino Zumalave, una aventura que alcanzaría un largo recorrido a lo largo de bastantes años.

El programa de esta sesión de tarde, nos reserva obras camerísticas, siendo alguna de ellas una verdadera sorpresa, por haber permanecido silenciadas en las programaciones de mayor audiencia. Gabriel Pierné, aportará la Canconetta Op. 19, una dedicatoria a Charles Turbaut, del año 1888, una  de esas obras de juventud cuando era alumno de Lavignac, Marmontel, H. Massenet y César Franck, en el Conservatorio de París, compartiendo aula con Claude Debussy y llegando a obtener el prestigioso Prix de Rome, de 1883, por su cantata Edith, antes de suceder a su maestro César Franck, en el órgano de Santa Clotilde, prestigiándose también como director de orquesta en los Concerts Colonne, en los que trataría con entusiasmo a compositores de su momento, como Igor Stravinsky o Maurice Ravel, aspecto que ampliará con creces en sus compromisos docentes. Su música de cámara se repartiría en dos períodos de importancia, el primero que incluye la obra reservada para esta velada, y un segundo que se realizaría entre 1916 y 1936, mostrando  en su música un destacado interés por este género, con ciertas influencias de su maestro César Franck. Para ejemplos, la Sonata para chelo y piano en Fa sost. m, Op. 46; las Variaciones libres y Final Op. 51; el Quinteto para piano y cuerdas Op. 41 o las Tres piezas en trío, para flauta, violonchelo y piano.

 


Jeanjean Maurice
(1897/ 1968), con Guisganderie, pieza con importante arraigo entre los músicos franceses, pieza trabajada a medias con su hermano, en forma  de curioso entretenimiento que llegó a calar entre los aficionados, y que sería una dedicatoria al clarinetista Henri Guisgand, este instrumentista y compositor, aprovechará sus cualidades para probar en el cine, el teatro y las artes escénicas, llegando a estrenar óperas ajenas con las que lograría éxitos importantes. James MacMillan, con From Galloway, músico profundamente impregnado por su raíces galesas de las que dejará constancia en la mayoría de sus composiciones, logró un reconocimiento ya en su juventud, en el Royal Concert Hall, de Glasgow, tras haber estudiado en la Durham University, con John Casken, preparando un período de éxitos con la Scottish Chamber Orquestra y el estreno en los Proms, por la ópera Confesión de Isabel Gawdie y también con Veni, veni, Emmanuele.  Los estilos sacros o sus proximidades forman parte de un importante legado que se mantendrá a su largo de su vida como compositor.

Maurice Ravel, con su Habanera, composición que siempre arrastró a interesados de las más distintas procedencias, el compositor que vendría de las obras para cuatro manos o para dos pianos, en el apartado de las Sites auriculaires (Parajes auriculares), el año de 1895, en el que abordará el Minueto antiguo y esta pieza para dos pianos que titulará Habanera. Sobre la pieza se dirá que contiene el germen de varios elementos que debían predominar en sus composiciones posteriores, y que la influencia de Chabrier le había ayudado a precisar; si la  Habanera constituye un homenaje a España, país del que siempre se sintió próximo, lo será como un homenaje ya que enconces veraneaba en nuestro país. Es verdad que hay una melodía de una sensualidad lánguida, impregnada de nostalgia, pero  también hay otras razones como las audacias de los duros acordes cerrados; destaca un ritmo de una inmutabilidad provocadora, con un pedal interior, que anuncia ya Gibet, de Gaspard de La Nuit, una indecisión tonal en la que se irisan los timbres pianísticos, una proeza del joven maestro que asombra a su público, sin duda más acostumbrado a inofensivas españoladas.

George Gershwin- Tres preludios- la serie de sus Preludios para piano, habían sido publicados bajo ese título en 1927, con una dedicatoria a  Bill Daly, aunque sus biógrafos acepten que hubo más, Los tres preludios han adquirido fama desde el mismo momento de su publicación, repartidos entre dos piezas rápidas que encuadran una más lenta, el Andante con moto, que anuncia una idea Agitato, después de una primera que se recibe como Allegro ben rimato e deciso, en esencia, un talante jazzístico por la peculiaridad mostrada en cada una de ellas, el autor de la Rhapsodie in Blue, había recibido un homenaje en toda regla en otro concierto ofrecido por Ilona Timchenko, en un arreglo de esta obra con el pianista Michael Dornner, un alarde de tratamiento de esta obra, ubicada en la cabecera de sus trabajos que también se constatan en sus comedias musicales o la serie inabarcable de sus song, con otra cumbre en Un americano en París

Ramón García Balado

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