Facultade de Xeografía e Historia, Santiago de Compostela
Sesión de las actividades de Conciertos de Fin deCurso que se ofrecen en el Paraninfo de Universidade-día 8 a las 19´30 h-, comenzando con el intérprete de trompa Alberto López Bernal, que se decide por la obra de Andrés Valero Casstells, Cavall Bernat, perteneciente a La Vall de la Murta, un músico valenciano que se formó en el Conservatorio Superior Joaquín Rodrigo, siendo Premio Fin de Carrera, tras haber tenido como maestros a R.Ramos, Leonardo Balada, García Asensio, E. Cifre, M. Galduf, F. Tamarit, J.M. Vives o V. Campos, ocupando la Cátedra de Composición del Conservatorio Superior Joaquín Rodrigo, desde 2014, fue promotor del Festival Spanish Brass , además de tomar la plaza de titularidad de la Joven O. de la Comunidat Valenciana, entre 2005/6, y de la Banda Primitiva de Lliria, mientras estrenaba obras de Leonardo Balada,H. Mertens, M. Daugharty, J. Lord, S. Sciarrino, Luciano Berio o F. Tamarit. La Sociedad de Alzira, tuvo parte activa en el encargo de La Vall de la Murta, destinada a la conmemoración del VI Centenario de Sta María de la Murta, con el resultado de una obra ambiciosa, en varios tiempos, uno de los cuales es Cavall Bernat, un trabajo ambicioso en sus pretensiones y extensión de este músico que llegó a dirigir en nuestra tierra a formaciones como la OSG, y otras bandas locales destacando igualmente sus labores con el Ensemble Estudi Obert, en el Certamen CIBM, de 2001,incluyo en estreno su obra Polifemo una especie de Preludio de La Vall de la Murta. También en su programa, el Concierto para trompa y orquesta en Si b M. Op. 91, de Reinhold Gliere Morizovich (1875/1958), músico que tuvo orígenes belgas y que se formó en el Conservatorio de Moscú, con Arenski, Tanaiev e Ipollito- Ivanov, pilares del asentamiento de las nuevas corrientes de intercambio de estéticas lo que le permitió probar en la docencia una vez asentada su carrera, como excelente docente y forjador de escuela, siendo él mismo profesor directo de Prokofiev, Miaskowski , en un momento fundamental en los frentes abiertos por los eslavismos de la música rusa, convirtiéndose en referencia de esa escuela nacional, creada en el entorno del Grupo de los Cinco. Fue un incansable investigador y estudioso, cuyos resultados encontramos en obras como este Concierto para trompa y orquesta en Si b M. Op. 91, en sus tiempos Allegro; Andante ; Moderato y Allegro Vivace, obra de madurez en los tiempos en los que también tendrían cabida el ballet Krasny mak (La amapola roja); primera obra coreográfica inspirada en los acontecimientos de la Revolución o su segundo ballet Mednij vsadnik (El caballero de bronce), ya en 1949, compuesto para conmemorar el centenario de Alexander Pushkin, que se añaden a sinfonías como la Tercera (1911), el Concierto para solista y orquesta (1943), obra que no tendría el trato merecido en su estreno y en la que la soprano no saldría bien pagada a pesar del servicio de apoyo de una orquesta atenta en los detallismos más precisos. Este concierto, de 1951, surgió de una sugerencia del trompista Valery Polekh, quien vio las posibilidades de ampliar los recursos sonoros del instrumento en el manejo de sus válvulas cuyo resultado final se hallará en beneficio de una obra que se convertirá en un modelo a seguir, obra que conoció su estreno en 1951, con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Leningrado. Alberto López Bernal-alumno de Jorge Ortega- estará acompañado por Simona Velikova.
Inmaculada Muedra Ventura, viola, tendrá la Sonata Op. 25, para viola sola, de Paul Hindemith, en sus tiempos Amplio medido; Muy fresco; Muy lento; Ritmo fracturado, rápido salvaje, la belleza del tono es secundaria y Lento, con mucha expresión, obra que adquirió cierta celebridad por las indicaciones que figuran en el encabezamiento de sus cinco movimientos como podemos comprobar, ya desde el primero calificado como Tempo rabioso quedando como ejemplo de la llamada Motorik frenética a la cual se entregaba entonces el compositor, una palabra inventada precisamente para definir su música- el resto que lo añada el generoso oyente-pero la obra va más allá de eso y el conjunto de los fragmentos no rehúsan en absoluto las intenciones de la expresión de cada movimiento, cinco movimientos que se reagrupan en dos bloques ; un lento –vivo y un lento- vivo-lento, de los cuales el último al contrario de lo que sucede en el primero, permite reconocer, con bastante claridad las polarizaciones tonales (Mi, Do, Do), con excepción del tercero, todos los movimientos son de corte ternario, quedando el cuarto con la adición de una coda. La perceptible insistencia del cuarto fragmento, se aboca hacia un Lamento desolado, en el Quinto. En su programa, también las Siete canciones populares españolas, de Manuel de Falla: El paño moruno; Seguidilla murciana; Asturiana; Canción; Polo; Nana y Jota, estrenadas en el Ateneo de Madrid, el 14 de enero de 1915, estrenadas por Luísa Vela, acompañadas por el compositor, en una dedicatoria a Madame Ida Godeska. Luisa Vela, había interpretado el rol de Salud, en La vida breve, el mes de noviembre del año anterior. El paño moruno, una canción burlesca de la que se tomarán ideas para el tema de El Molinero en el sombrero de tres picos; la Seguidilla murciana, entre sus frases de notas repetidas algunas veces en staccato; la Asturiana, lamento procedente del norte; la Jota una alegre canción bailable de origen aragonés; la Nana, estilo de canción de cuna andaluza cogida al vuelo por el propio Falla; la Canción, agridulce y resignada canción de amor de fresca y ancestral resonancia y el Polo, andalucismo de cante jondo, con acento de guitarrero entre lamentos desapacibles. Inmaculada estará acompañada por Eriko Ishimoto, y siguió la docencia de Natalia Madison.
André Filipe Coutiño, que tuvo como tutores a Javier Simó y Ramón Llatser, en trompeta, tendrá como acompañante a la pianista Haruna Takebe, siempre atenta hasta en los detalles más precisos, en su programa, una obra de puro clasicismo por el maestro de maestros Franz Joseph Haydn, al que encontramos todas las temporadas en las programaciones de nuestras grandes orquestas, o ya en su repertorio camerístico, el legado de sus obras más imprescindibles especialmente de sus cuartetos. Para esta sesión el Concierto para trompeta en Mi b M., en sus tres tiempos: Allegro, Andante y Allegro, perteneciente al capítulo de sus obras para los instrumentos de viento, entre los que predominan de manera sorprendente la cantidad de obras apócrifas, las desaparecidas o las atribuidas a otros músicos, una situación que complica una realidad insalvable, llegando a encontrarnos con la realidad contundente de obras encontradas incluso en los año setenta del pasado siglo. Conciertos pues que de manera curiosa han sobrevivido entre sospechas e incertidumbres, el Concierto Hob. VIIe.I, en Mi b M, para trompeta, de 1796, composición de atractivo considerable destaca por su situación de última obra concertante, aunque se acepta la posibilidad de que el Concierto para dos trompas Hob.VII.2 perdido, fuese compuesto después. Su autógrafo está fechado en 1796 y se conserva en el Archivo de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena, con la indicación per il clarino y fue estrenado el 28 de marzo de 1880, por su dedicatario Anton Weiddinger (1767/1852) músico que pertenecía a la Orquesta de la Corte de Viena, desde 1792, y que había inventado una trompeta de llaves en Mi bemol, llamada al principio organisierte trompete, dejando abierta la posibilidad de nuevos perfeccionamientos que encontraremos en otros instrumentos desde el período del clasicismo en un necesario avance, hasta llegar a la trompeta con el sistema de pistones experimentado a comienzos del siglo XIX, por Heinrich Stölzel y Friedrich Blühmel. El Allegro, en forma sonata abreviada, acentúa la concisión que se encuentra en el período final; el Andante ofrece una idea emparentada con Gott erhalte Franz der Kaiser y el Allegro final, resulta una página luminosa en forma de rondó con sus episodios de contraste.
Ramón García Balado

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