Facultade de Xeografía e Historia, Santiago de Compostela
Concierto de Fin de Curso de la EAEM, y que continúa con la cuarta sesión en el Paraninfo da Universidade –día 9 a las 19´30 h-, con la violinista Marie Esther Cooper Aubé, quien tendrá en agenda un inicio con una pieza de un compositor canario Álvaro Lorente, con su obra Four Sketches for a Tired violin (2023), joven chelista talento que también destacó como contrabajista y que sobresale como pedagogo, y que estrenó obas como la Leyenda de Laurinaga, o La leyenda de Canarias, estrenada por la Banda Sinfónica de Ingenio en el Auditorio Alfredo Kraus, bajo la dirección de José Buceta, suscitando el interés de directores como Víctor Pablo Pérez, Gordan Nikolick o José Brito, en el ámbito de la composición, manifiesta su interés por trabajar sobre la tradición con las posibilidades contemporáneas, mostrando un interés por maestros como Magnus Lindberg, Iannis Xenakis o Kaija Saariaho, obras suyas tuvieron una especial atención del Ensmeble Lothar Siemens y la Orquesta Universitaria Mastro Valle ULPCG y esta violinista que estará con nosotros. W.A. Mozart, con el Concierto para violín en Re M.K. 218, el cuarto de la serie, en una obligada transcripción, obra de juventud y de la que se nos ofrecen los tiempos Allegro y Andante cantabile, por lo que respeta al nombre de Strassburger-Konzert, dado porsu padre Leopold, parece que se debe al recuerdo de un aria popular, tal vez escuchada en aquella ciudad, Estrasburgo, durante uno de aquellos viajes tan productivos, tenía nuestro músico 19 años. Era el strassburger una danza popular, de gran aceptación en sociedad durante aquella década de los setenta en Austria que describirá Caroline Pichler en sus recuerdos vieneses: Mientras en la gran sala se formaban los grupos de danzadores, en el centro de ese círculo algunas parejas bailaban el strassburger, que consiste en graciosos entrelazamientos de los brazos y en coquetos movimientos del cuerpo, un concierto que para Alfred Einstein, es bastante diferente que los anteriores. Mostrando una sonoridad más sensual, cualidad que proviene de la elección de la tonalidad. Lili Boulanger, hermana de Nadia, tendrá un Nocturne para violín y piano, Lili siempre tuvo una salud frágil, pero contó con en entorno de un ambiente musical por su abuela materna, cantante de ópera. Su música destacó por la combinación de un talento prodigioso y una férrea voluntad de superación, llegando a ganar un segundo Prix de Rome por su obra Fausto et Hélène, en el año 1908, aunque encontraría cierta discriminación por su condición femenina, trabajó preferentemente el París, gracias a las atenciones que con ella tuvo Gabriel Fauré, tras su vuelta de Italia, en donde había tenido una beca que le permitiría componer el ciclo Clarières dans le ciel, más de treinta obras aparecen en su catálogo, con ejemplos como su ópera La Princesse Maleine, que quedaría incompleta y en su obra para la voz, siempre ocupando un primer plano, cobra un lugar de preferencia esos Clairiéres, trece poemas de la colección Tristesse, del simbolista Francis Jammes, especie de poemas metafóricos que nos hablan de esperanza, ternura, amor fugaz, soledad y desolación. Marie Esther Cooper Aubé, estará acompañada al piano por Simona Velikova, tras pasar por la tutoría de Ildikó Oltai.
La violinista Lia Theotonio, asistida al piano por la misma Simona Velikova, contó con la tutoría de Adriana Winkler, y comenzará su sesión con el Adagio de la Sonata para violín solo nº 1, en Sol m. BWV 1001, obra perteneciente a la serie de las tres Sonatas y las Partitas para violín solo, una de las preferencias del autor que cultivaba en el espacio de las formaciones de Weimar y Köthen, período en el que descubría los modelos italianos dentro del recurso de las técnicas de las dobles cuerdas que tanta influencia tendrán en el conjunto de sus obras para pequeña orquesta de cámara de la corte en la que sería apreciado, por sus labores como director. Bach encontró las condiciones favorables para responder a las exigencias requeridas junto al príncipe Leopold d´Anthalt-Köthen, quien se había traído de Italia un gusto preferente por esos trabajos camerísticos. Aunque el manuscrito de las sonatas y partitas para violín solo llevan fecha de 1720, no es segura tal asimilación ya que el año 1720, corresponde a la fecha en la que Bach había realizado su recopilación en Köthen. Las obras fueron mal comprendidas durante el Romanticismo desde edición por Simrock, en Bonn esperando a que Mendelssohn y Schumann acaben añadiendo un acompañamiento pianístico para hacerlas accesibles al gran público. Las tres Sonatas están escritas siguiendo el modelo de la Sonata da chiesa en cuatro movimientos. El Adagio de la Primera en Sol m. BWV 1001, resulta una obertura de notables pretensiones, una página emocionante que grandes trazos que adopta un estilo de fantasía improvisada. W. A. Mozart- Concierto para violín nº 5, en La M. K. 219 (Turkisch)- el más conocido de sus conciertos en particular por las dependencias de los anteriores de los antiguos modelos italianos deudores de las páginas de G. Tartini, P.Nardini y L. Boccherini que en los últimos trascenderá esas herencias estilísticas. Si bien este concierto pasa por ser una página indiscutiblemente original, son numerosos críticos los que se encuentran en la idea de los influjos y afinidades con otras obras, le acercan a K.P. E. Bach o D. Ditersdorf y G.Tartini, en alguna de sus obras reconocibles. Para Parouty, si por un lado los conciertos para violín muestran una menor innovación respecto a los de piano, por el otro, sabe adaptarse con pasmosa habilidad al gusto del momento, el llamado estilo galante, importado de Francia, gusto que cultivará durante varios años, logrando a veces alterar sus estructuras. Según Greither este concierto se ha convertido en una de las obras más conocidas de Mozart , por su sustancia espiritual, su belleza melódica, su empleo seguro y brillante de las posibilidades expresivas del violín y sus movimientos fuertemente contrapuestos. Jean Sibelius- el Allegro moderato del Concierto para violín en Re m. Op. 47, obra estrenada bajo la dirección de Richard Strauss en 1905, tras una cuidada revisión, mientras el autor disfrutaba de un retiro apacible y solitario en el norte de Helsinki, que ayudará a dar vida a la evolución de esta composición entre pasajes de dificil ejecución aunque trágicamente convencionales. La parte solista demanda una técnica implacable rechazando todo virtuosismo inútil. El Allegro moderato, movimiento inicial, es de lejos el más complicado y el más interesante a través de sus tres temas con un primero bastante largo e incisivo que ayuda a la entrada de la solista, un segundo tema que en su versión orquestal subordina a la solista y un tercero con una pureza de línea confiada al violín, en registro agudo. En el centro del movimiento se presenta una cadenza de inhabitual relieve. Aleksey Igudesman (1973)-Appelmania-violinista ruso nacido en San Petersburgo y con carrera en Alemania, tras estudiar con Samantha de Leon y Roman Mosler, pasó por la Academia Yehudi Menuhin, en donde tuvo como maestro a Boris Kusechnir, y dinamizó la Orquesta Juvenil de Austria, junto a Sebastian Gürtler, realizando proyectos como du obra Uruguay con la obra The Cybor Conductor. Se relacionó con músicos como Gidon Kremer, Julian Rachlin, Viktoria Mullova, Janine Jansen, Vadim Repin o Pavel Vernikov, a los que dedicó obras, al tiempo que realiza giras exitosas con al pianista Hyung Ki Joo. El cine es otro de los espacios en los que trabaja, con documentales dedicados a J.Rachlin y Misha Maisky, con la participación de John Malkovich y Roger Moore.
La oboísta Ana Lucía Pérez González, presenta dos obras, el Dúo concertante para oboe y piano, de Antal Dorati que se ofrece como Libero, rubatissimo (lento, quasi una cadenza), Antal Dorati, director de orquesta húngaro, nacionalizado estadounidense, y que falleció en Suiza el 12 de noviembre de 1988. Nacido en un ambiente musical por sus propios padres, formado en la Ac. de Música de Budapest, donde estudiará chelo y piano, antes de probar en la dirección como asistente en la Wien Universität, para continuar en la Ópera de Budapest (1924/8), mientras mostrará interés por los trabajos de investigación musicológica dentro del folklore, estudiando con Béla Bartök y Z. Kodaly, y dirigiendo igualmente obras de Stravinsky como El canto del ruiseñor o Oedipus Rex. Fue asistente de Fritz Bush, en Dresde antes de ocupar la plaza de Münster (1929/32), recorrerá el mundo hasta llegar a Nueva York, después de dirigir a los Ballets Rusos en Montercarlo. Dotado de una portentosa imaginación, le veremos presentado obras de Bartók y Kodaly, además del acostumbrado repertorio clásico. Schuller le dedicó los 7 Estudios sobre cuadros de Paul Klee y entre importantes estrenos, destacan el Concierto para viola, de Bartók; el Concierto para orquesta, de Schuller; Visages d´Axel, de Niggs; Zodiac, de Bennett; el Concierto para orquesta, de Roberto Gerhard; la Sinfonía Serena de Paul Hindemith o dos de las sinfonías de W. Schumann. Fernando Buide, con el Adagio para oboe y cuerdas, uno de nuestros compositores más activos, doctorado en la Yale University y en la Carnegie Mellon de Pittsburgh, fue galardonado con el Premio AEOS-BBVA, en su séptima edición, mereciendo mención su nutrido catálogo, que va desde Mar ao norde, a su Concierto para órgano, estrenado junto a obras de Olivier Messiaen-Hymne pour grande orchestre y la Sinfonía en Do, de Paul Dukas, en el ciclo sinfónico de la Orquesta Nacional de España; Fragmentos de Satiricón, recibiría el VII Premio de Composición de la AEOS-Fundación BBVA e importante acogida tendrá su ópera A sombra de Cristal, con la soprano María Hinojosa y el barítono César San Martín, con el actor Víctor Mosquera, con puesta escénica de Quico Cadaval, junto a otra obra escénica como A Amnesia de Clío, dirigida por Paul Daniel con las voces de la soprano Raquel Lojendio; el barítono Sebastià Peris; la mezzo Marina Pardo y la participación del Orfeón Terra a Nosa, de Miro Moreira, con puesta escénica de Marta Pazos, ofrecida en la temporada 2019/20. Buide fue residente de la Real Academia de España, en Roma y profesor de la Yale University
Ramón García Balado

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