Facultade de Xeografía e Historia, Santiago de Compostela
Cinco serán los conciertos que podrán seguirse en el Paraninfo da Universidade-19´30-, que comenzarán con la sesión del día 1, en la que participarán dos alumnos, pertenecientes al aula de Laurent Baiteau quien ejerció como tutor, y para esta cita, contaremos con el acompañamiento pianístico de Haruna Takebe. La flautista Carmen Bajo Jurado, contará con obras de J. Sebastian Bach, André Jolivet y Gabriel Gaubert. Carmen Bajo Jurado, tendrá para iniciar la Sonata para flauta y piano, en Mi m. BWV 1014, de J.Sebastian Bach, obra asimilable al período de Köthen y que pertenece a las pocas dedicadas a esta combinación de solistas, un grupo de tres muy en el estilo italianizante pensando en las exigencias para el clavecinista, las posibilidades a las que obligaba su tiempo, pensando en la combinación armónica adaptada a la técnica de la inventiva del instrumento siguiendo la inventiva del compositor. La Sonata en Mi m. BWV 1034, observa el estilo de sonata da chiesa, siendo publicada por primera vez en 1865, por la casa Peters, de Leipzig. Con el título engañoso de sonata para flauta o violín. El Adagio ma non troppo, resulta una de las páginas más cautivadoras centradas en el espacio de la flauta, siendo a la par, una de las más líricas. La flauta auspicia su elocuencia sonora, gracias a un diseño cuidado, añadiendo un desarrollo particularmente emotivo, propuesto sobre un bajo continuo gratamente animado. El Allego, consigue subyugarnos por su largo talante concertante, dentro de una alegría a la altura de sus ambiciones expresivas, contando con el instrumento de teclado que se retorna en forma de canon, antes de que la flauta se manifieste en contrapunto en una cascada de semicorcheas. El Andante, en Sol M., se introduce por seis compases del teclado que descompone acordes marcados por la escritura de corcheas contando con la flauta que colabora con un aire tierno de pinceladas pastoriles, en un retorno muy armonizado. El Allegro, resulta un verdadero movimiento de concierto, destacando el tema de la flauta que elabora un tema vivo, en una serie de saltos de notas repetidas, con respuesta del teclado, en bellas imitaciones.
André Jolivet- Chant de Linos-fundador de la Sociedad de Música de Cámara, con Olivier Messiaen, Daniel Leseur, George Migot, Paul Le Flem, entre otros, una sociedad que se presentaba como La Espiral, en donde saldrá con sólidas credenciales el Grupo Jeune France, abundante será el catálogo de su obra camerística, rica y muy expresiva que ocupará toda su vida hasta la serie de instrumentos a solo como la Suite rapsódica, las Églogas o la Suite en concert para violonchelo solo. La pieza que tendremos, es del año 1944, obra dedicada al concurso que presidiría Jean Pierre Rampal, y de la que él mismo realizaría una transcripción para violín, viola, chelo y arpa. Rampal, dispuso de una flauta que pertenecía al conde de Rémusat, un instrumento muy puro y del que nunca se separaría mientras se orientaba al mundo de la dirección orquestal, especialmente con la Scottish Chamber Orchestra, desde 1981. Estrenó obras también de Martinu, Françaix, Mauricio Ohana o Poulenc.
Philippe Gaubert- Nocturne et Allegro Scherzando, para flauta y piano-un músico que se crío en un ambiente de obligada supervivencia en lo relativo a estas materias, por lo que bastante tendría de autodidacta, interesándose en un principio por el piano y la flauta, mientras probaba como artista en lugares de alterne como bares y como pianista de cine, en aquello tiempos que daban de sí a este especie de animadores en la sombra. Jules García, le permitiría acceder al Théâtre Nacional de L´Opera, una etapa clave en su vida, llegando a recibir el prestigioso Prix de Rome de 1905, pero el maestro por excelencia de su carrera, sería Paul Taffarel, quien se fijó en el de manera un tanto casual. André Messeger, le invitó a incorporarse a la Societé del Conservatoire y Albert Rousell, le dedicó la pieza Jouers de flute. La pieza elegida pertenece a un triptico de tres composiciones dedicadas a Paul Taffanel, Marcel Moyse y Jean Boulze, que en su conjunto, reciben influencias del estilo camerístico de Gabriel Fauré y las formas impresionistas.
Nicolás Concheiro Veleiro, alumno del aula de Thomas Piel, selecciona tres piezas para esta sesión. Un par de ellas tomadas de Enrico Mainardi (1894/1976), chelista y compositor, y que serán el Notturno para violonchelo y piano y la Rapsodia italiana para violonchelo y piano, músico precoz que obtuvo un reconocimiento en su juventud, iniciando su carrera entre el reconocimiento del gran público tanto en su presencia como solista o en las obligaciones docentes, pudo repartirse con holgura entre los frentes más diversos aunque en la actualidad que haya quedado en un segundo plano. Destacó como solista en grupos de cámara, junto a profesionales como E. Donànyi, Ilbebrando Pizzetti, E. Fischer o C. Zecchi. Desde 1933, dio cursos de perfeccionamiento en su especialidad de chelista en la prestigiosa Accademia di Santa Cecilia, para extenderse en otros países desde capitales como Berlín, Salzburgo o Lucerna, contribuyendo en las especialidades más avanzadas, por lo que su figura como docente superará a la tan estimada como compositor. Conviene tener en cuenta sus trabajos como director de orquesta, que ayudaría a popularizar su imagen, pero manteniendo el interés destacado por su obras camerísticas dedicadas al violonchelo: El Concierto para violonchelo y cuerda (1966); el Cuarteto (1951); la Sonata quasi fantasía, para chelo y piano (1962) o los Seis estudios trascendentales (1923/53). Paul Hindemith- Phantasiestück para chelo y piano, en Si M. obra encuadrable en el grupo de las tres del Op. 8 (Capricho, Pieza en forma de fantasía y Scherzo, de 1917, editadas en los comienzos de su carrera, influenciadas claramente por un estilo postromántico y sumetidas a las dependencias de autores como Gustav Mahler, Reger y Claude Debussy, quedando cercanas al ciclo de Variaciones, sobre una chanson americaine, A frog he went a courring (1941). Hindemith había sido un gran virtuoso de la viola tras forjar su formación en el onservatorio de Frankfurt, con Arnold Mendelsohn y Bernard Sekles, la mayor parte de su música camerística, se desarrollara entre 1935 y 1945, destacando las Sonatas para piano, órgano y arpa; las doce sonatas a dúo; el Cuarteto con clarinete; los Cuarteto quinto y sexto; ofreciendo en conjunto una evolución más libre y detallada desde la libre politonalidad e incluso con indagación de aspectos atonales alcanzando la tonalidad avanzada perfectamente controlada. Dejó un tratado testimonial: Unterweisung im Tonsalz, que pone en juego los doce sonidos de la escala cromática.
Ramón García Balado

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