23/06/2026

La mezzo Bella Adamova con el pianista Michael Gees, en el IX Festival Clas Cla͐s

  Auditorio Municipal, Vilagarcia de Arousa


Artistas con una considerable trayectoria profesional en el espacio del Lied, llevaron a registro dos trabajos de importancia, Blooming y There is home, sobre obras de Pavel Haas, Benjamin Britten, Gustav Mahler y M. Moussorgski, destacando ella por sus trabajos operísticos y programas en el campo del oratorio, estarán en el Auditorio Municipal de Vilagarcía  de Arousa, día 26, a las 21´00 h., ofreciéndonos obras de Richard Strauss, Gustav Mahler y Antonin Dvorak, con alguna sorpresa a mayores. Un capítulo de importancia por los Lieder de Richard Strauss, comenzando por dos pertenecientes al Op. 10, Georgine, casi un pasaje operístico con una línea vocal plena de pasión y lirismo contenidos y con un acompañamiento pianístico desarrollado en un lenguaje armónico y continuo que florece casi tímidamente entre penas y delicadezas. Geduld (Paciencia) queda remarcado por sus magníficos tanteos armónicos, sobre un ritmo pianístico uniforme para un tema musical que se inflama especialmente en la cuarteta final cual si fuese un ramillete de rosas, una primavera que seduce como un abrazo.  Del Op. 36, el primero, Das Rosenband (Guirnalda de rosas), la poética de Klopstck, a la memoria de su mujer, la poetisa Meta Moller, quien se daría a conocer con el nombre de Cidli, realizando el compositor una pequeña joya musical entre sus armonías sensuales y sus embriagadoras modulaciones al piano, en forma de caricias que arropan al canto en su despliegue virtuoso, un Lied que sería orquestado posteriormente en 1897, la pieza se expresa en el tono principal  de La M., y la cadencia final resulta una evocación sobre Elysium, el paraíso aparecido en nuestro entorno, que corre libremente entre cantinelas vocales, muy en el estilo del compositor, que nos remite al mundo de sus óperas. Del Op. 27, Ruhe, meine Seel (Reposa alma mía), una poesía de Henckell a través de acordes sombríos y misteriosos, sostenidos por una idea lenta, en la que la voz aparenta flotar en un estado de duermevela, con una música que ayuda a ennoblecer una curiosa inmovilidad que queda prendida en el aire. Un crescendo y una viva figuración cromática, propuesta por el piano, insinúa posibles sugerencias sobre la importancia de la existencia, antes de un final calmado sobre notas especialmente agudas. Quizás un aire de opereta de estilo wagneriano. Op. 15 Winternacht (noche de invierno), pieza enmarcada por su ritmo decidido, que acompaña en su trascurso a los dos amantes, hacía un final realmente inquieto, en medio de una tempestad, soportando la melancolía y el dolor, la serie de estos poemas, a excepción del primero Madrigal pertenecen a Schack, un período caracterizado por la composición de auténticas perlas y que publicó entre 1884 y 1886, una auténtica acentuación del sentido de la melodía y el dominio de la claridad armónica.  Op. 27, Vier Lieder, de los que se elige Heimliche Aufferderum, (Invitación secreta), con un texto de Mackay, poeta autor de Morgen!  grupo de Lieder que resulta un obsequio de boda para su estimada Pauline, y que valdría como un detalle para la serie de conciertos que les llevarían por distintos países europeos, convirtiendo al músico en figura de primer rango, en el mundo de su generación. Dos son los Lieder de este grupo, que se incluyen el este concierto.                     

Gustav Mahler- Rückert Lieder- poesía de primera mano de Friedrich Rücktert  (1788/ 1866) nacida después del Knaben Wunderhorn, en una confesión del compositor a Anton Webern, tema en el que se volcó de lleno en ese repertorio de gran romanticismo, es espacio prolífico, lírico y tierno embargado por una clara melancolía, que anteriormente había tenido como seña de identidad a Franz Schubert, a través del grupo de sus 6 Lieder, los 24 de Robert Schumann o también los de Johannes Brahms, por su perfección formal, el tratamiento de la poética, la musicalidad, el temperamento introvertido, que ayudaban a animarse dentro de un espíritu nostálgico. El autor elegía la poesía en clave personal, propia por ejemplo de sus Wunderhorn Lieder, gracias a su color popular y especialmente dentro de las demandas exigidas que unificasen los requerimientos de sus estados de ánimo, adquiriendo una reconocible afinidad con esa poesía, fuertemente enfatizada como sucedía en los Kindertotenlieder, el autor había padecido la incomprensión y las envidias frecuente por las abundantes disputas, de los gerentes y los directores de los teatros, en donde había ejercido sus compromisos, aunque este grupo de Lieder, no formaban un ciclo homogéneo ya que lo poemas eran independientes entre sí, resultando cantos nocturnos que frisaban los abismos del alma humana, beneficiando un sentido de calma, una suma de sentimientos contradictorios  que se cultivaban en aquella época. La estructura y los matices expresivos de cada uno de ellos, resultaría determinado por el perfil y el contenido que impregnarían los textos, que con esmero cuidaría desde la elección de los mismos. Una serie que fue compuesta a finales de la primavera y el verano de 1901, en su retiro de Maiernigg (Carintia) en medio de meridianos problemas de ordenación a consecuencia de las sucesivas ediciones realizadas entre las versiones para piano y las orquestales, un grupo de cuatro primeros Lieder- Vier Lieder nach Gedischten, había sido editados por la firma C.F. Kahnt Nachforger, de Leipzig, y el dedicado para la orquesta, vendría en 1907, una versión que no tendría la firma del autor, sino que se debería  a Max Puttman, con la anuencia del compositor, aunque no se conocen las razones de estas circunstancias, detalle que no se hará público hasta que el especialista Deryck Cooke, sacaría el tema a la luz en 1975.

Antonin Dvorak- Gypsy Songs, título que recibimos en inglés, supondrá más de un equívoco, en su extenso catalogo de piezas dedicadas para el canto, siempre ateniéndonos a su profunda tradición eslava a la que pertenecen ciclos como Vece͐rní Pisne͐ (Cantos de la tarde);  La Balade Krále Matyáse (La Balada del Rey Mathias) o C͐tyr͐ Pisne͐ (Cuatro cantos). Zigeunermelodien (Cigáské Mélodie), resultan un grupo de piezas que remiten a la tradición eslava, que en principio podrían estar dedicadas personalmente a una voz que era de origen alemana, que resaltaría la belleza de la vida errante y libre, con la pretensión de halagar a la clase media de aquel país, uno de sus inevitables compromisos que se confirmará como es sabido en su Novena Sinfonía, en su visita a los Estados Unidos. En este espacio, será ejemplo su canción Kdez͐ mne stará matka zpívat uc͐ivala (Canción que cantaba mi madre).

Ramón García Balado                                                                                                                    

22/06/2026

Noelia Rodiles, en el IX Festival Clas cla͐s

 Salón García, Vilagarcía de Arousa


Concierto de la pianista Noelia Rodiles en el IX Festival Clas- cla͐s, de Vilagarcía  de Arousa- día 26 en el Salón García, a las 12´00 h-, una intérprete que ofreció galas desde el Wigmore Hall, a la Tonhalle Düsseldorf, la Quincena Musical Donostiarra o la Sala Nezahualcóyolt, de Ciudad de México, siendo dirigida por maestros como Pablo González, V. Pablo Pérez, R. Encinar, M. Tilson Thomas o R. Orozco, realizando registros con obras de Julián Orbón o M. Martínez Burgos, tras recibir una beca de la Fundación Leonardo BBVA, además de grabar registros de M. Sánchez Alú, J.Rueda, David del Puerto, Joan Magrañé, junto a clásicos de repertorio. Fue alumna de Ana Serrano, Lida Stratulat, C. Martínez- Mehner y recibir asesoramientos de Menahem Pressler, D. Barenboim, Aldo Ciccolini, Boris Berman, Ferenz Rados o Elisso Virsaladze.

En programa, Manuel de Falla con la Serenata andaluza, el Nocturno y la Fantasía bética, última obra compuesta para el piano y que culmina su estilo regionalista después de la emancipación del Retablo de maese Pedro, un equivalente de Islamey, de Balakirev o la Isle joyeuse, de Debussy, obra de 1919, y estrenada por Arthur Rubinstein, en Nueva York, muestra una profusión de notas en el estilo de Albéniz, que pueden encontrarse en las cuatro piezas a él dedicadas, aunque muestra una abundancia absolutamente controladas. Las figuras de la guitarra se reflejan en la forma La Si La, siendo el Si, muy breve. El talante de las secciones exteriores resulta austero y percusivo, con amargos arranques de cante jondo y pasajes que suenan tal como si fuera la música de D.Scarlatti, arreglada por Béla Bartók, en su extensión existe una cualidad estética y circundante que podrá recordarnos a una descripción que André Levinson, realizó sobre La Argentina, bailarina que fue intérprete de El Amor Brujo, una obra que tendría a mayores una versión orquestal realizada por Ernesto Halffter. La sección central resulta sencilla, un intermezzo que se desarrolla lentamente a través de apenas una octava.

Gabriela Ortiz- Su My Key, exótica del mambo y el Estudio nº 3- compositora de a que tuvimos obras en certámenes de música contemporánea, como El águila bicéfala , en tratamiento de la O. de Cámara de la JONDE dirigida por Pablo Rus Broseta, entre otras de Thomas Adès, César Camarero, Mario Davidovsky e Inés Badalo, una compositora candidata a los Grammy Latinos, multipremiada en su país, México, y que ocupa un  espacio en la vanguardia de las tendencias actuales, con proyección internacional, sabiendo impregnarse de un meditado equilibrio entre esas aventuras y las tradiciones de su propio país, con ciertas aproximaciones al jazz, aspecto que habíamos comprobado en El águila bicéfala, dedicada al Ensemble Ónix, sobre un trasfondo mítico y una confluencia con las formas avant garde, siempre a tenor con la inspiración de las raíces tradicionales.

D.Scarlatti- Sonata K.380-, compositor cuya obra atenta y alegre, de una vivacidad clara y personal,  ejercerá una influencia considerable en los músicos del XVIII y en las corrientes posteriores, músicos como Francesco Durante, Baldasarre Galuppi, el Padre Giovanni Battista Martini, Giovanni Marco Rutini, el Padre Soler o Muzio Clementi, en su ingenio, el uso personal de la acciacatura, ese ornamento diferente de la apoyatura con el cual se la ha comparado a menudo y que consiste en golpear un adorno al mismo tiempo que la nota a la que precede, representada generalmente por una pequeña nota colocada encima o debajo de la nota real, y cortada por una barra transversal. En Scarlatti este procedimiento se encuentra a menudo en todas sus sonatas. La acciatatura, también será empleada por los clavecinistas franceses, especialmente por Jean P. Rameau y F.Couperin, el dibujo de Scarlatti, resulta muy personal, y para Ralph Kirpatrick, su armonía es muy ligera. Lo esencial de su lenguaje, se maneja a través de un eje tonal, más que sobre un elemento temático, lo que fija la forma definitiva el estilo de sus creaciones. Hay que reconocer que los grandes acordes disonantes del autor, las acciatatura, y los ritmos tomados de la guitarra, convienen mejor a las sonoridades del clavecín- lo que suceda con el piano, obliga a un cambio de perspectivas, en cuanto a los resultados sonoros, permitiendo una búsqueda extraordinaria de intensidad-, un enfrentamiento que el paso de los criterios de los intérpretes, ayudaron a ampliar las posibilidades de compositor napolitano.

 J.Bal y Gay- Hojas de álbum-, tres pequeñas piezas para piano dedicadas a dos amigas de su compañera, entre 1946 y 1948, conservándose dos de ellas en su propio archivo. Hoja de álbum a Laura: Lento; Poco lento; Meno lento.  Hoja de álbum, a Lola: Allegro; Allegro. Hoja de álbum, a Rosita, obra de México (1948), un Allegro. Todas dedicadas a mujeres que tocan el piano, la primera, la esposa de Eduardo Villaseñor, un importante economista de México; la segunda, para Lola, es la más complicada, una discípula de su compañera, muy joven, entonces y casada con un doctor español, residente en Texas (hija del doctor Urrutia), en San Antonio, con el que mantenía una profunda amistad. Una chica con mucho talento para el piano, en esta composición poco españolista. Cuando Rosita García Ascot, la oyó tocar las Noches en los jardines de España, en el año 1939, en un concierto de la Sinfónica con Carlos Chávez,  se le presentó diciéndole: Yo quiero estudiar con usted  porque además me interesa mucho la música española. La tercera pieza dedicada a Rosita, muestra una entrega en cuerpo y alma.

Rosa García Ascot-Petite suite-, es una de las obras de Bal y Gay, que se ofrece en cuatro movimientos: Allegro; Poco adagio molto espresivo; Allegretto y Allegro. Rosa había sido discípula de Enric Granados, de Felipe Pedrell y del propio Manuel de Falla, además de Nadia Boulanger, compartiendo con Bal y Gay, los mejores años de su vida, en especial en la Residencia de Cambridge (1935/8), y ya en el exilio mexicano, entre 1939 y 1965, en encuentro en la diáspora con otros artistas españoles y latinoamericanos. Fue especialista en la obra de Manuel de Falla, estrenando a cuatro manos Noches en los Jardines de España (1921), realizando una importante carrera como solista, compartiendo vivencias con los intelectuales de la Residencia de Estudiantes. Su legado creativo, se apoya en la tradición neoclásica.

Ramón García Balado

Eclipse total con la OSG, dirigida por José Trigueros

Palacio de la Ópera, A Coruña

Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa 


Convierto de la OSG en el Palacio de la Ópera de A Coruña- día 26, a las 20´00 h- y en el Festival Clas Cla͐s de Vilagarcía de Arousa-en el Auditorio de la Ciudad- día 27 a las 21´00 h., dirigida por José Trigueros para un programa de especiales connotaciones dentro de una armonía eclíptica en mirada al infinito en una selección de obras familiares para el común dominio de los aficionados y otras en arreglos que conforman la perspectiva de las curiosidades de semejante propuesta, entre un curioso detalle que sorprenderá por su contraste de respuesta. Una colaboración con el CSIC para un espectáculo que contribuye con el Proyecto astronómico de la organización  Kv 265, elaborado por José Francisco Salgado y José Ramón Pardo, con una sesión previa de conferencia ilustrativa-19´00 h., confiada a estos profesionales, junto a Estíbaliz Espinosa y María Balaguer, recibiendo la colaboración de los Museos Científicos de la ciudad y el Museo das Belas Artes. Richard Strauss, con su poema sinfónico Así hablaba Zaratrusta (Also sprach Zaratrusta), obra en ocho partes de la que tendremos el tiempo De los transmundanos, descripción de un mundo oculto y distante en el que el autor recurre a las influencias de las herencias del gregoriano para resolverse en un detalle musical lento tratado por la sección de cuerdas, queda en evidencia la inspiración en la obra de Friedrich Nietzche que tendrá su estreno en el otoño de 1896, en Frankfurt del Maine, antes de que en fechas inmediatas repita en Berlín, una obra que suscitará entusiasmos por su osadía, al igual que sucedería con otros poemas sinfónicos como Don Quijote o Ein Heldenleben.

Joaquín Rodrigo, nos acerca su obra A la búsqueda del más allá (1976), perfectamente encuadrable dentro de las ambiciones de este programa, un trabajo en conmemoración  del bicentenario de los Estados Unidos e inspirada en los viajes espaciales y las maravillas del universo, una más del catálogo de sus trabajos sinfónicos, desde el primero de gran éxito el popular Concierto de Aranjuez, obra que vestirá galas en su presentación con la Orquesta Sinfónica de Houston, en una dedicatoria a los astronautas de la NASA, y que tendría como director a nuestro apreciado Antoni Ros Marbà, que tan excelente labor realizó con la RFG durante los años que estuvo con  nosotros, pieza que destaca el protagonismo fundamental a tres instrumentos, el arpa, el xilofón y la celesta. El astronauta español, Miguel López Alsina, se llevó un cd con la obra, en su aventura espacial en el Endeavour (2002), dentro del proyecto Estación Internacional Espacial.

Antonin Dvorak- Allegro con fuoco, de la Sinfonía nº 9, en Mi m. (Del Nuevo Mundo).Op. 95- Si en Largo tiene un brillo especial en esta obra por los temas a los que recurre, el Canto de Hiawatha o la canción tradicional Going home, este Allegro con fuoco resulta monumental y perfectamente elaborado como final para esta sinfonía, en su calidad de síntesis  gracias al uso de componente temáticos que irán surgiendo a partir de un crescendo que ayudará a cobrar impulso al que se recurre a través de los instrumentos de metal, que  discurren en el ámbito de un marcado modalismo hacia una melodía dinámica y más fluida, que se resuelve en un diminuendo en forma de melodía contrastante, que produce un claro cambio de atmósfera sonora, importa resaltar una cita en forma de Largo, entre clarinete y flauta, que deja una impresión de nostalgia en beneficio de lo que vendrá de inmediato, un ritmo de danza que enlaza con el comienzo, facilitada por su cambio de armadura a Mi M, confiada a los violines, con una mezcla de ideas compartidas con otros instrumentos de otras secciones de la orquesta, siempre acorde con los eslavismos de su personal raigambre.

Claude Debussy- Claire de lune, en arreglo de A. Caplet-, pieza de la Suite bergamensque, un Andante muy expresivo, el tercer tiempo de la suite que ayuda a penetrar en un nuevo mundo en su ensoñadora ternura que recurre a la poética de evanescencias embrujadoras de Las Fiestas galantes, de Paul Verlaine y que nunca pudo evitar la tentación de los arreglistas para permitirle  un vuelo sin limitaciones, para esta obra que e, propio autor, divagaría en el trazado de su evolución definitiva, ya desde el comienzo de un trabajo para el teclado que nos dejaría esta obra sublime en cuatro tiempos, desde el Prélude al Pasapié. La relación de Debussy con Caplet, resultaría fructífera en lo relativo al intercambio permanente de experiencias, a través del impresionismo imperante, con todas las pretensiones de una música más liberada, más personal y a veces, un punto esotérica  siempre exenta de formalismos estereotipados, siendo un innovador en el tratamiento del arpa y en otros instrumentos de cuerda, en obras que sorprendían por su conocimiento profundo de los recursos en los que también tenían cabida la voz, como Le Pain quotidien.   Caplet había sido compositor, director y arreglista, tras haberse formado con Henri Woollett, X. Leroux, Ch. Lenepveu y P. Vidal, llegando a conseguir el Prix de Rome por su cantata Myrrha, preparando su trayectoria como directo de élite  con estrenos como la ópera Le Martire de Saint Sebastian (Debussy), mientras tomaba la titularidad de los Concerts Lamoureux o los Concerts Pasdeloup.

John Estacio (1966),- Solaris-, compositor procedente de Ontario (Canadá), y que logró ganarse el aprecio entre los aficionados en el mundo de las comedias de Broadway, tras haber estudiado en la University of Brittish Columbia, después de seguir las docencias de Wilfred Laurier, Glenn Burh y Peter Hatch, en la Ontario University, pronto llegarían obras que le garantizarán un lugar entre el gran público con obras como Visoes do Norte (1992), etapa en la que ocupará la plaza de Músico en Residencia de la Edmont Symphony Orchestra. De sus obras, una mención especial para A Farmer´s Symphony; Borealis; The Twins and de Monster; esta Solaris, del año 2000; la ópera Filumena, con libreto de John Russell o Wondreous Light, músico que entre 2000/3, había sido también artista en Residencia de la Calgary Philharmonic Orchesta.

 Maurice Ravel- Bolero, en arreglo de Salvatore Di Vittorino- obra que guarda como trasfondo imaginario la figura de la danzarina Ida Rubinstein, quien había sugerido al autor la orquestación de un futuro ballet y que el músico no dudaría en aceptar, consiguiendo con ello esta obra que seduce a todo tipo de aficionados que de alguna manera, podemos encontrar en las tradiciones ibéricas. Ida se saldría con la suya apoyándose en una coreografía de Bronislav Nijinska, disponiendo de una orquesta dirigida por Walter Straram. Salvatore Di Vittorino (1967), el arreglista para esta ocasión, es un joven especialista en esta modalidad de aventuras para las que se apunta a las influencias de Héctor Berlioz y Richard Strauss, focalizándose con especial preferencia en la figura de Ottorino Respighi, de quien realizó arreglos de importantes obras suyas y en especial de su Concierto para violín en La M., o la Ouverture Respighigiane. Compositor con estudios en la Mannhattan School of Music, neoyorquina, tuvo como maestros en dirección a Brancoli, F. Carotenuto y P. Bellusi y de sus obras, destacan Lamento di Ancia; Three Lirisches; The Art of Song; La Ville D´Este o Viaggi di Enee, estrenada en el Teatro Massimo.

Ramón García Balado

 

21/06/2026

Gozando cos ventos: Concierto con la Banda Municipal

 Praza das Praterías, Santiago de Compostela


Concierto con la Banda Municipal dirigida por Casiano Mouriño Maquieira en As Praterías –día 26 a las  20´00 h-, para un programa que nos reserva obras de Rafael Talens Pelló, Barbieri, Arie Malandro, Bernardo del Río y Gerónimo Giménez. Rafael Talens Pelló, con Fina Blanco, es un compositor al que tuvimos recientemente, músico con formación entre Valencia y Madrid, amplió en el espacio electrónico con G. Beeker, en Alemania, Francia y otros países europeos, recibiendo el Premio a la Investigación  y Composición Euterpe 2000, concedido por las Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana. Un destacado maestro que recibe el reconocimiento de su tierra por sus trabajos dedicados a esa indagación profunda en las tradiciones de su tierra chica, dejándonos obras como Sicaria, Cançons de mare o Festívals, reconociendo a otro nivel las influencias de los impresionistas franceses como Maurice Ravel, que trascienden en sus oficios como orquestador, para el autor, su manera de componer, está basada en una armonía tradicional avanzada, dentro de una pasión cuidada en sus resultados, con la pretensión de llegar al oyente de la manera más inmediata, un quehacer producto del oficio de un orquestador con conocimientos centrados en este mundo de obras, de manera especial en los compromisos para músicas de bandas populares, dejando un espacio para trabajos de encargo como obras corales-El alma de Torrevieja o Tres cançons del meu poble-o piezas camerísticas.

Gerónimo Giménez (1852/ 1923) - La Torre del Oro-, una composición perteneciente a una etapa intensa de su carrera profesional, en la que daría vida a una serie de obras entre las que sobresaldrían títulos como La Torre del Oro, presentada el 29 de abril de 1902, composición que se mantendrá en los repertorios a lo largo de los años como verdadera representativa de su personal estilo, ya confirmado en La boda de Luís Alonso; La noche del encierro, en la que destacaron Julián Romea y María Montes o Aquí va a haber algo gordo y La casa de los escándalos.  En aquel año de 1902, tendría un seguro reconocimiento por los aficionados al género lírico gracias a obras como El morrongo, segunda parte de Enseñanza libre, con una menor gloria que las precedentes, aunque sabría aguantar en taquilla, preparando el espacio para un éxito de temporada con María del Pilar, encuadrada dentro de las programaciones de las campañas de Teatro Parish, un espectáculo que la crítica especializada aceptaría como uno de los mejor trabajados en el aspecto musical, aunque su libreto no consiguiese cuajar, un libreto firmado por Francisco Flores García y Gabriel Briones. Un lapsus de tiempo condicionado por su estado personal, le forjará a repensar la evolución de entrega de obras, hasta la llegada de La  morenita, con Perrin y Palacios, estrenada el 26 de mayo de 1903, que tampoco alcanzaría el éxito esperado, un punto de transición hasta una nueva zarzuela que sí logrará un mejor trato, El general, destinada al Teatro Eldorado, un período de clara transición en su larga carrera en la que encadenará una serie insalvable de sobresaltos inevitables.

Francisco Asenjo Barbieri- El barberillo de Lavapiés, zarzuela en tres actos, en verso, con libreto de Luis Mariano de Larra, estrenada el 18 de diciembre de 1874, en el Teatro de La Zarzuela de Madrid, zarzuela emblemática y una de las grandes aportaciones al género lírico, que recrea un argumento pseudohistórico de intrigas políticas que encontraba con la tradición de la llamada zarzuela grande, sinterizando a la vez las tendenicas del teatro lírico decimonónico, sabiendo situar la obra dentro de un lenguaje hispánico de las piezas en un acto, que encontraba espacio en el sainete y la revista del teatro por horas y  los estilos que entonces, por su ligereza, triunfaban en Europa. Se desconoce por qué Barbieri  recurrió a Luis Mariano de Larra para la elaboración del libreto en tres actos, pero hay datos reveladores de la correspondencia mantenida entre ambos, una primera carta del libretista, está fechada el 25 de agosto del año que trabaja sobre el proyecto de la zarzuela, que a la postre se situará en el Madrid castizo del siglo XVIII, con sus majas y majos, estudiantes y conspiradores, de los que el músico sacará buen partido gracias al conocimiento de los  recursos musicales autóctonos, formas del lenguaje, recibidos de la tonadilla escénica de finales de siglo, a  principios del siglo XX, debido a las crisis que atravesaban las orquestas de los teatros líricos, la partitura de El barberillo de Lavapiés, al igual que otras muchas, padeció revisiones y adaptaciones que reducían sus exigencias en cuanto a su instrumentación. La reducción de vientos-madera, provocaría un dudoso planteamiento orquestal.

Arie Maldonado- El ciclo de los ríos (Rivieren Cyclus)-pieza que tendrá una orquestación apreciada de Kees Vlak, se convirtió en su verdadera tarjeta de visita, siendo el resultado de referencia en las preferencias de las orquestas y las bandas. Kees Vlak, prolífico arreglista se había formado como trompetista junto a su padre clarinetista de la Waterlands Fanfare Orchestra Niuwendam (Amsterdam), llegando a convertirse en promotor de otras orquestas, algunas de cadenas de radio y televisión, tras realizar estudios en el Conservatorio de Amsterdam, mostrando claras preferencias por los estilos ligeros de los que saldrán obras que tendrán un reconocimiento inmediato, obras como Paso Cabajo; Wester Rhapsody; Samba Sensation, para saxofón alto y arreglos notables como Malando para banda sinfónica de viento este exitoso Ciclo de los Ríos, para banda sinfónica o banda de metales, y La cordillera de Los Andes, obra igualmente compartida con Arie Malando.

Bernardo del Río- A lenda de Montelongo- director que fue de nuestra Banda Municipal entre 1936 y 1944, nos deja detalles de su personalidad Beatriz Cancela Montes en su monografía editada por el Consorcio de Santiago La Banda Municipal de Santiago: Música en las compostelanas rúas desde 1848,  el maestro había sido uno de los representantes de la música popular gallega del siglo XX, vinculado a dos frentes musicales: las bandas y los orfeones, maestro nacido en Vilagarcía de Arousa, se incorporó como clarinetista segundo a la Banda del Regimiento de Infantería Zaragoza, antes de hacerse cargo de la Banda Municipal de Ordes, ocupando la plaza de Higinio Cambeses Carreras. Destacó en la especialidad de arreglos musicales, con atención a los pasodobles, como Aires da miña terra  y otras iniciativas para orfeones y coros: Foliada de Carril; Marica foi ao muiño; Vindo do faro; O chascarraschas o Para cal´o corazón.  A Lenda de Montelongo, es una rapsodia de su propia zarzuela que resultará uno de sus arreglos más afortunados.

Ramón García Balado

Davit Khrikuli: Monográfico chopiniano en el Festival Clas Cla͐s de Vilagarcía de Arousa

 Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa


Ardor y melancolía
, reclamo para el Festival Clas Cla͐s de Vilagarcía de Arousa en un programa dedicado al pianismo de F.Chopin a cargo del pianista Davit Khrikuli- Auditorio Municipal, día 25, a las 21 h., un pianista galardonado con el Premio del Concurso Aarhus de Dinamarca, el Chopin, de Tbilsi, el Arthur Rubinstein, siendo becado por la Escuela Zakaria Paliashvili, y con estudios también en la Escuela Reina Sofía, teniendo como principales maestros a Galina Eguiazarova y Stanislav Loudenith, colaboró con orquestas de prestigio internacional además de grupos de cámara como el Trío Schumann o el Dúo Ravel. En programa, la Sonata nº 3, Op. 58, en Si m., en sus tiempos Allegro maestoso, Scherzo, Molto vivace y Final, Presto ma non tanto, obra en la que se encuentra un sentimiento dramático menor y con un lirismo impetuoso según la opinión de Alfred Cortot, obra que destila plenitud expresiva y técnica  compuesta cuando el autor contaba 34 años y marcada por el influjo de un espíritu fatídico tras la impresión que le dejaría su padre, Mikolaj, recientemente fallecido, obra publicada en Londres al mismo tiempo que en París y Leipzig. Sus cuatro movimientos se suceden dentro de su estructura perfectamente equilibrada culminada con un final impresionante que sugiere una caída al abismo, marcado por la inevitable presencia de ese dolor, y que termina expandiéndose en un apoteósico final con una explosión de sublime energía, una obra que ha gozado de las preferencias de virtuosos como Leif Ove Andsner, Evgheni Kissin, Giesekin, Dinu Lipati, el propio Arturo Rubistein, Nelson Freire, Martha Argerich, Claudio Arrau, Nikita Magalov, Rafal Blechacz, Samson François, Jean Bernard Pommier y nuestro más cercano Javier Perianes, que dejó una lectura modélica en el Patio de Los Arrallanes, de la Alhambra granadina, en sus primeros años de carrera, dentro del histórico Festival Internacional de Música y Danza. Desde el Allegro maestoso, primer movimiento, se observa un cuidado andamiaje sobre un patrón canónico que revela un perfil casi sinfónico, con un desarrollo que alberga motivos de profunda expresividad, particularmente en la sección central con un aire improvisado de carácter nocturnal y elaborada factura.  La Polonesa en Fa sost. m. Op. 44 resulta una especie de fantasía en  forma de la típica forma tradicional de ese género, una de las más poderosas y dramáticas del compositor franco-polaco, por su curiosa configuración en la que nos encontramos con un estilo de mazurca intercalada, pieza compuesta en 1841, y que le llevaría a confesar al editor vienés Pietro Mechetti: Tengo a punto un nuevo manuscrito a su disposición. Es una especie de fantasía en forma de polonesa que llamaré polacca. Pieza conocida con el sobrenombre de Polonesa trágica de intenso dramatismo logrado por la genialidad de su material temático y por el formidable engarce y tratamiento  realizado por el autor, a lo largo de sus 326 compases  plenos de originalidad y personalidad expresiva carente de indicación de tempo, y organizados en cuatro extensas secciones, en lugar de las propias de la polonesa tradicional. La partitura figura en una dedicación a Mme La Princesse Charles de Beauvau, née de Komar, que era hermana de la Condesa Delfina Potocka, amiga y alumna directa de Chopin.

Impromtu en Sol b M. Op. 51, estrenado en la Salle Pleyel de París, el 21 de febrero de 1842, en manos del propio compositor, el último de esta serie y que para expertos será el menos logrado, transcurriendo en un ambiente tibio y menudo que parece renunciar a cualquier exceso. En su partitura, existen únicamente seis indicaciones dinámicas siendo tres de ellas en los compases finales, una pieza que, con todo, dejará una buena impresión en su valoración personal, un detalle creativo que no excede el período de duración de cuatro minutos y que guarda una apreciable relación con los rasgos del precedente en La b Mayor  OP. 29, el favorito del compositor. Muestra una estructura tripartita con una figuración de corcheas en las dos manos y un contraste en la sección central, marcando su carácter fresco y espontáneo. Una obra dedicada a Mme La Comtesse Esterhàzy, nacida Comtesse Battyany, y que no se publicó hasta un año después, en abril de 1843, por Hofmeister, en Leipzig, sin que aparec el nombre de Impromptu, sino simplemente como Allegro vivace pour le pianoforte.  Vals en La m. Op. 42,  pieza que llama la atención por la casi ausencia de toda ornamentación expresiva, compuesta durante la primavera de 1840, en París, en donde se publicó en los Talleres de la editorial Pacini, y que reclama en su interpretación una técnica brillante, exigente y sensible. El empleo de los ritmos binario y ternario dentro de la estructura métrica de ¾ confiere un sello particular a los casi 300 compases que lo integran, que se suceden sin que sobre ellos exista ninguna indicación de tempo. Schumann apreciaba particularmente el aire exquisito de este vals, del que comentaría: Como todos los precedentes, se trata de una  pieza de salón de la más noble condición y si hubiera que danzarlo, debería ser bailado por una danzarina cuya mitad, al menos, fuera condesa, para enfatizar así el carácter aristocrático que de principio a fin, lo define.

La Mazurka nº 1, en La m. Op. 59, reserva momentos muy interesantes por su refinada estructura  por su sección central que transita hacia un segundo motivo que oscila entre Mi m., y Sol M.,, para luego evolución, dentro de un cromatismo bastante acusado en las diversas escalas descendentes que se suceden en la mano derecha, con irregular medida. El mundo salonnier, que frecuentaba el músico en París, y en el que depura y estiliza con magisterio el ritmo de kujawiak original, rebosa elegancia delatando un sentido estético sólidamente afianzado. Toda la mazurka se desarrolla  bajo el tranquilo aire de moderato, evolucionando hacia una atmósfera calma casi exenta de variaciones dinámicas.  El Scherzo nº 3, en Do sost. m. Op. 39, estrenado también en la Salle Pleyel, el 2 de abril de 1841, muestra un ambiente de turbulencia y hasta de violencia que desprende una evocación de tensiones  incontenibles, una muestra de una arquitectura que remite a un scherzo tradicional, en esta pieza dedicada a su amigo y discípulo Adolf Gutmann, nueve años más joven que él, de quien se decía que tocada los acordes de la pieza de manera tan fuerte que poco más hacía un agujero en el teclado. El Nocturno nº 1, en Si M, Op. 62, fue uno de los últimos publicados y data de 1846, obra dedicada a la baronesa Rosa von Könneritz, pieza que integra el número de los dos, del Op. 62 y cuyo manuscrito se encuentra localizado en Chicago. Destacan sus armonías innovadoras en una de las páginas más afortunadas.

Ramón García Balado

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