Salón García, Vilagarcía de Arousa
Concierto de la pianista Noelia Rodiles en el IX Festival Clas- cla͐s, de Vilagarcía de Arousa- día 26 en el Salón García, a las 12´00 h-, una intérprete que ofreció galas desde el Wigmore Hall, a la Tonhalle Düsseldorf, la Quincena Musical Donostiarra o la Sala Nezahualcóyolt, de Ciudad de México, siendo dirigida por maestros como Pablo González, V. Pablo Pérez, R. Encinar, M. Tilson Thomas o R. Orozco, realizando registros con obras de Julián Orbón o M. Martínez Burgos, tras recibir una beca de la Fundación Leonardo BBVA, además de grabar registros de M. Sánchez Alú, J.Rueda, David del Puerto, Joan Magrañé, junto a clásicos de repertorio. Fue alumna de Ana Serrano, Lida Stratulat, C. Martínez- Mehner y recibir asesoramientos de Menahem Pressler, D. Barenboim, Aldo Ciccolini, Boris Berman, Ferenz Rados o Elisso Virsaladze.
En programa, Manuel de Falla con la Serenata andaluza, el Nocturno y la Fantasía bética, última obra compuesta para el piano y que culmina su estilo regionalista después de la emancipación del Retablo de maese Pedro, un equivalente de Islamey, de Balakirev o la Isle joyeuse, de Debussy, obra de 1919, y estrenada por Arthur Rubinstein, en Nueva York, muestra una profusión de notas en el estilo de Albéniz, que pueden encontrarse en las cuatro piezas a él dedicadas, aunque muestra una abundancia absolutamente controladas. Las figuras de la guitarra se reflejan en la forma La Si La, siendo el Si, muy breve. El talante de las secciones exteriores resulta austero y percusivo, con amargos arranques de cante jondo y pasajes que suenan tal como si fuera la música de D.Scarlatti, arreglada por Béla Bartók, en su extensión existe una cualidad estética y circundante que podrá recordarnos a una descripción que André Levinson, realizó sobre La Argentina, bailarina que fue intérprete de El Amor Brujo, una obra que tendría a mayores una versión orquestal realizada por Ernesto Halffter. La sección central resulta sencilla, un intermezzo que se desarrolla lentamente a través de apenas una octava.
Gabriela Ortiz- Su My Key, exótica del mambo y el Estudio nº 3- compositora de a que tuvimos obras en certámenes de música contemporánea, como El águila bicéfala , en tratamiento de la O. de Cámara de la JONDE dirigida por Pablo Rus Broseta, entre otras de Thomas Adès, César Camarero, Mario Davidovsky e Inés Badalo, una compositora candidata a los Grammy Latinos, multipremiada en su país, México, y que ocupa un espacio en la vanguardia de las tendencias actuales, con proyección internacional, sabiendo impregnarse de un meditado equilibrio entre esas aventuras y las tradiciones de su propio país, con ciertas aproximaciones al jazz, aspecto que habíamos comprobado en El águila bicéfala, dedicada al Ensemble Ónix, sobre un trasfondo mítico y una confluencia con las formas avant garde, siempre a tenor con la inspiración de las raíces tradicionales.
D.Scarlatti- Sonata K.380-, compositor cuya obra atenta y alegre, de una vivacidad clara y personal, ejercerá una influencia considerable en los músicos del XVIII y en las corrientes posteriores, músicos como Francesco Durante, Baldasarre Galuppi, el Padre Giovanni Battista Martini, Giovanni Marco Rutini, el Padre Soler o Muzio Clementi, en su ingenio, el uso personal de la acciacatura, ese ornamento diferente de la apoyatura con el cual se la ha comparado a menudo y que consiste en golpear un adorno al mismo tiempo que la nota a la que precede, representada generalmente por una pequeña nota colocada encima o debajo de la nota real, y cortada por una barra transversal. En Scarlatti este procedimiento se encuentra a menudo en todas sus sonatas. La acciatatura, también será empleada por los clavecinistas franceses, especialmente por Jean P. Rameau y F.Couperin, el dibujo de Scarlatti, resulta muy personal, y para Ralph Kirpatrick, su armonía es muy ligera. Lo esencial de su lenguaje, se maneja a través de un eje tonal, más que sobre un elemento temático, lo que fija la forma definitiva el estilo de sus creaciones. Hay que reconocer que los grandes acordes disonantes del autor, las acciatatura, y los ritmos tomados de la guitarra, convienen mejor a las sonoridades del clavecín- lo que suceda con el piano, obliga a un cambio de perspectivas, en cuanto a los resultados sonoros, permitiendo una búsqueda extraordinaria de intensidad-, un enfrentamiento que el paso de los criterios de los intérpretes, ayudaron a ampliar las posibilidades de compositor napolitano.
J.Bal y Gay- Hojas de álbum-, tres pequeñas piezas para piano dedicadas a dos amigas de su compañera, entre 1946 y 1948, conservándose dos de ellas en su propio archivo. Hoja de álbum a Laura: Lento; Poco lento; Meno lento. Hoja de álbum, a Lola: Allegro; Allegro. Hoja de álbum, a Rosita, obra de México (1948), un Allegro. Todas dedicadas a mujeres que tocan el piano, la primera, la esposa de Eduardo Villaseñor, un importante economista de México; la segunda, para Lola, es la más complicada, una discípula de su compañera, muy joven, entonces y casada con un doctor español, residente en Texas (hija del doctor Urrutia), en San Antonio, con el que mantenía una profunda amistad. Una chica con mucho talento para el piano, en esta composición poco españolista. Cuando Rosita García Ascot, la oyó tocar las Noches en los jardines de España, en el año 1939, en un concierto de la Sinfónica con Carlos Chávez, se le presentó diciéndole: Yo quiero estudiar con usted porque además me interesa mucho la música española. La tercera pieza dedicada a Rosita, muestra una entrega en cuerpo y alma.
Rosa García Ascot-Petite suite-, es una de las obras de Bal y Gay, que se ofrece en cuatro movimientos: Allegro; Poco adagio molto espresivo; Allegretto y Allegro. Rosa había sido discípula de Enric Granados, de Felipe Pedrell y del propio Manuel de Falla, además de Nadia Boulanger, compartiendo con Bal y Gay, los mejores años de su vida, en especial en la Residencia de Cambridge (1935/8), y ya en el exilio mexicano, entre 1939 y 1965, en encuentro en la diáspora con otros artistas españoles y latinoamericanos. Fue especialista en la obra de Manuel de Falla, estrenando a cuatro manos Noches en los Jardines de España (1921), realizando una importante carrera como solista, compartiendo vivencias con los intelectuales de la Residencia de Estudiantes. Su legado creativo, se apoya en la tradición neoclásica.
Ramón García Balado

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