Auditorio Municipal, Vilagarcía de Arousa
Ardor y melancolía, reclamo para el Festival Clas Cla͐s de Vilagarcía de Arousa en un programa dedicado al pianismo de F.Chopin a cargo del pianista Davit Khrikuli- Auditorio Municipal, día 25, a las 21 h., un pianista galardonado con el Premio del Concurso Aarhus de Dinamarca, el Chopin, de Tbilsi, el Arthur Rubinstein, siendo becado por la Escuela Zakaria Paliashvili, y con estudios también en la Escuela Reina Sofía, teniendo como principales maestros a Galina Eguiazarova y Stanislav Loudenith, colaboró con orquestas de prestigio internacional además de grupos de cámara como el Trío Schumann o el Dúo Ravel. En programa, la Sonata nº 3, Op. 58, en Si m., en sus tiempos Allegro maestoso, Scherzo, Molto vivace y Final, Presto ma non tanto, obra en la que se encuentra un sentimiento dramático menor y con un lirismo impetuoso según la opinión de Alfred Cortot, obra que destila plenitud expresiva y técnica compuesta cuando el autor contaba 34 años y marcada por el influjo de un espíritu fatídico tras la impresión que le dejaría su padre, Mikolaj, recientemente fallecido, obra publicada en Londres al mismo tiempo que en París y Leipzig. Sus cuatro movimientos se suceden dentro de su estructura perfectamente equilibrada culminada con un final impresionante que sugiere una caída al abismo, marcado por la inevitable presencia de ese dolor, y que termina expandiéndose en un apoteósico final con una explosión de sublime energía, una obra que ha gozado de las preferencias de virtuosos como Leif Ove Andsner, Evgheni Kissin, Giesekin, Dinu Lipati, el propio Arturo Rubistein, Nelson Freire, Martha Argerich, Claudio Arrau, Nikita Magalov, Rafal Blechacz, Samson François, Jean Bernard Pommier y nuestro más cercano Javier Perianes, que dejó una lectura modélica en el Patio de Los Arrallanes, de la Alhambra granadina, en sus primeros años de carrera, dentro del histórico Festival Internacional de Música y Danza. Desde el Allegro maestoso, primer movimiento, se observa un cuidado andamiaje sobre un patrón canónico que revela un perfil casi sinfónico, con un desarrollo que alberga motivos de profunda expresividad, particularmente en la sección central con un aire improvisado de carácter nocturnal y elaborada factura. La Polonesa en Fa sost. m. Op. 44 resulta una especie de fantasía en forma de la típica forma tradicional de ese género, una de las más poderosas y dramáticas del compositor franco-polaco, por su curiosa configuración en la que nos encontramos con un estilo de mazurca intercalada, pieza compuesta en 1841, y que le llevaría a confesar al editor vienés Pietro Mechetti: Tengo a punto un nuevo manuscrito a su disposición. Es una especie de fantasía en forma de polonesa que llamaré polacca. Pieza conocida con el sobrenombre de Polonesa trágica de intenso dramatismo logrado por la genialidad de su material temático y por el formidable engarce y tratamiento realizado por el autor, a lo largo de sus 326 compases plenos de originalidad y personalidad expresiva carente de indicación de tempo, y organizados en cuatro extensas secciones, en lugar de las propias de la polonesa tradicional. La partitura figura en una dedicación a Mme La Princesse Charles de Beauvau, née de Komar, que era hermana de la Condesa Delfina Potocka, amiga y alumna directa de Chopin.
Impromtu en Sol b M. Op. 51, estrenado en la Salle Pleyel de París, el 21 de febrero de 1842, en manos del propio compositor, el último de esta serie y que para expertos será el menos logrado, transcurriendo en un ambiente tibio y menudo que parece renunciar a cualquier exceso. En su partitura, existen únicamente seis indicaciones dinámicas siendo tres de ellas en los compases finales, una pieza que, con todo, dejará una buena impresión en su valoración personal, un detalle creativo que no excede el período de duración de cuatro minutos y que guarda una apreciable relación con los rasgos del precedente en La b Mayor OP. 29, el favorito del compositor. Muestra una estructura tripartita con una figuración de corcheas en las dos manos y un contraste en la sección central, marcando su carácter fresco y espontáneo. Una obra dedicada a Mme La Comtesse Esterhàzy, nacida Comtesse Battyany, y que no se publicó hasta un año después, en abril de 1843, por Hofmeister, en Leipzig, sin que aparec el nombre de Impromptu, sino simplemente como Allegro vivace pour le pianoforte. Vals en La m. Op. 42, pieza que llama la atención por la casi ausencia de toda ornamentación expresiva, compuesta durante la primavera de 1840, en París, en donde se publicó en los Talleres de la editorial Pacini, y que reclama en su interpretación una técnica brillante, exigente y sensible. El empleo de los ritmos binario y ternario dentro de la estructura métrica de ¾ confiere un sello particular a los casi 300 compases que lo integran, que se suceden sin que sobre ellos exista ninguna indicación de tempo. Schumann apreciaba particularmente el aire exquisito de este vals, del que comentaría: Como todos los precedentes, se trata de una pieza de salón de la más noble condición y si hubiera que danzarlo, debería ser bailado por una danzarina cuya mitad, al menos, fuera condesa, para enfatizar así el carácter aristocrático que de principio a fin, lo define.
La Mazurka nº 1, en La m. Op. 59, reserva momentos muy interesantes por su refinada estructura por su sección central que transita hacia un segundo motivo que oscila entre Mi m., y Sol M.,, para luego evolución, dentro de un cromatismo bastante acusado en las diversas escalas descendentes que se suceden en la mano derecha, con irregular medida. El mundo salonnier, que frecuentaba el músico en París, y en el que depura y estiliza con magisterio el ritmo de kujawiak original, rebosa elegancia delatando un sentido estético sólidamente afianzado. Toda la mazurka se desarrolla bajo el tranquilo aire de moderato, evolucionando hacia una atmósfera calma casi exenta de variaciones dinámicas. El Scherzo nº 3, en Do sost. m. Op. 39, estrenado también en la Salle Pleyel, el 2 de abril de 1841, muestra un ambiente de turbulencia y hasta de violencia que desprende una evocación de tensiones incontenibles, una muestra de una arquitectura que remite a un scherzo tradicional, en esta pieza dedicada a su amigo y discípulo Adolf Gutmann, nueve años más joven que él, de quien se decía que tocada los acordes de la pieza de manera tan fuerte que poco más hacía un agujero en el teclado. El Nocturno nº 1, en Si M, Op. 62, fue uno de los últimos publicados y data de 1846, obra dedicada a la baronesa Rosa von Könneritz, pieza que integra el número de los dos, del Op. 62 y cuyo manuscrito se encuentra localizado en Chicago. Destacan sus armonías innovadoras en una de las páginas más afortunadas.
Ramón García Balado

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