11/02/2026

Silvia Rozas Ramallal: entresijos sonoros de la flauta en Mozart

Santiago de Compostela - 5/2/2026. Ourense - 6/2/2026


Concierto dirigido por Agata Zajac, con el encargo de la serie Cometa, de Helena Cánovas Parès, ofreciendo en programa el Concierto para flauta nº 1, en Sol M. K. 313, de W. Mozart interpretado por Silvia Rozas Ramallal y la Sinfonietta, de Francis Poulenc. Helena Cánovas Parès conoció estrenos suyos con el Ensemble 2021 (Forum Neue Musik), autora también de la ópera Das Mädchen- All days for future, siendo premiada en el certamen Carmen Mateu, de la Fundación Castell Young Artists European Award de Perelada, ampliando su experiencia en trabajos como la ópera Don Juan no existe- producida por el Teatre del Liceu, el Teatro Real y el Teatro de la Maestranza de Sevilla, sobre libreto de Alberto Iglesias, destacando como cantantes la soprano Natalia Labourdette; el tenor Pablo García López y el barítono David Oller , compartiendo labores de asesoramiento con Beat Furrer, Chaya Czernovic, Tristan Murail, Sofía Gubaidulina, Ivan Fedele y Alberto Posadas. Se perfeccionó en Colonia con Markus Hechtle y en medios electroacústicos con Michael Bein. Su obra Time Painting, acude a elementos contenidos en Grapefruit, de Yoko Ono, artista conceptual que compuso una serie de piezas musicales en forma de performance cuya realidad no existe, sino que está captada sobre un texto que se transfigura en la mente del lector y del oyente, en una caída hacia tendencia de una pintura en la que el color, aparece bajo una luz que se afirma en ciertos momentos del día.

Silvia Rozas Ramallal, flautista solista de la NDR Radiophilharmonie, colaboró en curso pasado en las Xornadas de Frauta de Galicia promovidas por André Cebrián junto a Luís Soto, y realizó masters en la Universität der Kunste Berlin, con Christian Fassbaender y un curso de perfeccionamiento del Bachelor Hochschule für Musik Hans Eisler, además de estudiar en la Deutsche Oper Berlin, la Hamburger Symphonyker y en la European Union Youth. Colaboró con la orquesta de la Ópera de Hannover, la NDR Radiophilharmonie; la Badischer Staatskapelle Karlsruhe; la Komische Oper Berlin, y en su primera experiencia con la Joven de la OSG, mientras se formaba en la EAEM, con Laurent Blaiteaux, recibiendo reconocimientos como el Deutche Musikwetbewerb, el Flûte Maxence Larrieu, de Niza o el Severino Gazzelloni. La directora Agata Zajac, se formó como violinista antes de probar en la batuta en la Poznan Academie of Music, de Polonia (2020), y en el Mills William Junior Fellow; el Royal Northern College of Music de Manchester y fue asistente de Ludovic Morlot, en la Orquesta de Barcelona i Nacional de Catalunya, también en la Elbphilharmonie Orchestra, de Hamburgo, para seguir con la Britten Sinfonietta, la Orquesta del Teatro de Hallé; la Grazer Philharmoniker; la Orchestre de La Picardie. Siguió cursos de Paavo Jarvi, Jorma Panula, J. Schlaefli, Mark Heron. A. Hernus, Marin Alsop, Peter Eövöts, siendo asesorada e invitada por Andris Nelson.

W. A.Mozart- Concierto para flauta nº 1, en Sol K.313-, obra de juventud procedente de sus primeros años en Mannheim adonde había ido acompañado por su madre el 30 de octubre de de 1777, asunto del que queda constancia por su correspondencia mantenida con su amigo y colega el flautista J.B. Wendling dejando con ello jugosas noticias entre consejos y otra serie de intimidades dentro de su estilo ciertamente chocante, habiendo establecido entonces un curioso contrato con el magnate holandés De Jean, una especie de musicólogo y apasionado por los oficios musicales, propios de un entusiasta entregado y generoso. Estamos en un período en el que abundaban obras de este estilo, como los cuartetos para este instrumento, en concreto los K. 285, K. 285a y 285b, en claro destino al estimado De Jean y que hallaría continuidad en el K.313, precisamente en el espacio de esta modesta producción en forma de entrañable compromiso directo, resultando una página cuidadosa y perfectamente resuelta, tanto por la solista, Silvia Rozas Ramallal, como el diálogo mantenido con la orquesta, gracias a esa flauta que abunda en ideas sobradas y detallismos de notable virtuosismo, en un logrado equilibrio entre la flauta y el conjunto orquestal. En su esencia, mantiene los hábitos cultivados en Salzburgo y para Paumgarten, la serie de conciertos para este instrumento, revelan las perfectas aptitudes del compositor, para buscar los entresijos sonoros de la flauta, instrumento con el que por veces parecía tener una relación un tanto incómoda.

Para Alfred Einstein, su trato con los instrumentos de viento respondería en general a una serie de trabajos ciertamente ocasionales, en el sentido más genuino del término, compuesto con la única finalidad de dejar la impresión más acorde con el gusto de los destinatarios y las preferencias de los aficionados, teniendo en cuenta que esos instrumentos de viento exigirían a sus intérpretes una actitud claramente indulgente, dejando como resultado una escritura simple pero también atractiva en su desarrollo, con un notable ingenio melódico, siempre a tenor del espacio en el que propone la composición. Obra en sus tiempos: Allegro maestoso; Adagio ma non troppo y Rondó (Tempo di minuetto), de la que nos quedará como confesión: Aquí no tengo ni una hora de tranquilidad. Sólo puedo escribir de noche, de lo que se deduce que no puedo levantarme temprano. Y además, no siempre se está en un estado propicio para el trabajo. Naturalmente, con prisas podría escribir en cualquier momento; pero se trata de una obra que va a ser conocida en todo el mundo y concedo mucha importancia a que no se me avergüencen, pues llevará mi nombre…Una misiva dirigida a su propio padre, Leopold. Para el bis, el Debussy de Prélude à l´ aprés- midi d´un faune, un apetecible obsequio por su sencillo tratamiento expresivo.

Francis Poulenc- Sinfonietta-, un impecable planteamiento por parte de Agata Zajac, en el discurso de los cuadro tiempos, composición escrita mientras se enzarza con la serie de mélodies escritas sobre poemas de Apollinaire, la recopilación de los Calligrammes, la obra partía en sus esbozos de un posible trabajo camerístico para el Quatour Calvet, pero que definitivamente se quedará en un ansiado intento sin mejores resultados, los editores Chester, atraídos por el aprecio al músico, tomarán como revancha el estímulo para probar en el intento de un nuevo compromiso y por esta vía vendrá una aventura creativa por encargo de los BBC en el espacio de sus Thrid Programm, de 1947, dejando como resultado precisamente una verdadera sinfonía, ayudado para la ocasión por Auric, colega del Grupo de Los Seis, como resultado definitivo no faltan rescates de piezas suyas, incorporadas de forma libre, además de reconocibles autocitas. Aubade; detalles de Sextuor; la Figure humaine, en su Toi ma patiente, que acabará desechando, en lo que supondrá su única obra sinfónica y que recibirá un menor reconocimiento con respeto a otras obras concertantes, como el Concierto para piano, en el que se vislumbra su absoluta madurez. Cuatro son los tiempos de la Sinfonietta: Un Allegro inicial de un trazado elegante expresado en su forma tradicional de sonata; un Scherzo, para el segundo tiempo, en la típica alternancia ABA para ceder entrada a un Andante cantabile lírico marcado por un melodismo bemolizado camino del Final, un claro ejemplo de autocomplacencia resolutiva otorgando un mayor colorido

Ramón García Balado

Silvia Rozas Ramallal

Real Filharmonía de Galicia / Agata Zajac

Obras de Helena Cánovas Parès, W. A. Mozart y F. Poulenc

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela / Auditorio de Ourense

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-silvia-rozas-ramallal-entresijos-sonoros-de-la-flauta-en-mozart-por-ramon-garcia-balado 

10/02/2026

Nelson Goerner, consideraciones del Chopin menos apreciado

 A Coruña - 06/02/2026


Concierto del argentino Nelson Goerner que nos ofreció el Concierto para piano nº 2, en Fa m. Op 21, de F.Chopin dirigido por Hankyeol Yoon en sesión que incluía la obertura Manfred Op. 115, de Robert Schumann y la Sinfonía nº 4, en Mi m. Op. 98, de Johannes Brahms. Goerner tuvo como maestros a Jorge Garruba, J.C. Arabian y Carmen Scalcionne, alumnos de Vicente Scaramuzza, y debutó en el Teatro Colón, de Buenos Aires, con el Concierto nº 1, de Franz Liszt, recibiendo una beca CIMAE Argentina, para estudiar en Europa, con María Tipo, recibiendo el Primer Premio del Concurso Internacional de Ginebra. Asistió a citas en certámenes como los convocados en Schleswig-Holstein, Verbier, Frankfurt, Lucena, Le Roque d´Antheron o Jacobins (Toulousse). Fue dirigido por Armin Jordan, Neeme Jarvi, Vassily Sinaiski, Fabio Luisi o Frübeck de Burgos, además de colaborar en repertorios camerísticos con el Cuarteto Takács, Gery Hoffmann, Misa Maisky, Natalia Gutman, Janine Jansen o Renard Capuçon. Recibió un Diapason d´Or, por su registro con obras de Chopin, confirmación de su magisterio confirmado sobre el repertorio del polaco.

Hankyeol Yoo fue ganador del Herbert von Karajan Young Conductors Award del Festival de Salzburgo y dirigió formaciones como el Maggio Musicale Fiornetino, la Münchner Philhamoniker o la National de Belgique, además de la ORF Radio-Symphonieorchester Wien, participando en Festivales como el Int. George Enescu, y presentó recientemente su obra Grium, en el Festival de Salzburgo.

Para abrir sesión, Robert Schumann, con la obertura Manfred Op. 115, obra posterior a la composición de su ópera Genoveva, de la que también se tomará su obertura como pieza de concierto, usando pasajes escogidos de la misma para configurar una especie de poema dramático, a partir de la poética de Lord Byron, siempre sujeta a la pasión al borde de la locura y los estados de desequilibrio, tomando una serie de diez números y cuya primera audición se dará el 14 de marzo de 1852, esperando un período hasta la realización de la ópera bajo la dirección de F. Liszt, que se ofrecerá en Weimar y que cara a la posteridad, sólo la obertura sobrevivirá como pieza de interés. Goza de un estilo de forma sonata partiendo de un Allegro, tras una introducción lenta con detalles cromáticos, que facilitan un tema vehemente, que nos presenta a Manfred con un ataque en el que el tempo se precipita, hasta un segundo tema que anunciaba la entrada de la continuación- la llamada de Astarté-, en su carrera ascendente. Un amplio desarrollo, se tradujo en una seductora frase descriptiva, preparando una coda apacible en un diminuendo colectivo dolorosos con ritmos sincopados de descriptivos cambios dinámicos. Una orquestación sombría recreaba una atmósfera febril y angustiosa, en modo menor y talante fatalista, que describía a nuestro héroe Manfred, hacia una breve y contundente explosión obsesiva para preparar ánimos frente al programa que vendría de inmediato.

Chopin-Concierto para piano nº 2, en Fa m. Op. 21-, estrenado en Varsovia por el propio autor, el 10 de diciembre de 1823, en el Teatro Nacional bajo la dirección de Karol Kurpinski, fue dedicado a la condesa Delfina Potocka, aunque puede tratarse de un canto de amor a la joven cantante Konstancja Gladkowska, compañera suya en el Conservatorio, con la que mantenía una profunda relación afectiva, en una de aquellas búsquedas pasionales mantenidas en secreto, y en la que nacería la composición del Adagio. Tres tiempos en canónica disposición concediendo al teclado el protagonismo absoluto, en beneficio del oyente gracias al magisterio y profundo conocimiento de Nelson Goerner- obligado a buscar el urgente punto de encuentro con el director que sustituía al anunciado- inmersos como estábamos en sus dominios conceptuales, se distanciaba del modelo establecido por el clasicismo típico mozartiano, manteniendo la forma establecida por músicos como Hummel, J.Field, Kalkbrenner o Moscheles, aunque para Alfred Cortot, Chopin nunca llegó a recibir clases de piano, aceptando que le bastaba un único contacto con Kalkbrenner, ya desde sus primeros de su llegada a París.

La orquesta proponía en la obra los dos temas principales- más lírico el segundo- avanzando el Maestoso, de entrada, preparando la concesión absoluta al piano como solista. El Larghetto, se preparó con una delicada entrada orquestal, dejando el espacio para el piano, entre efectos de un florido estilo ornamental, propio de su discurso sonoro, en este ensoñador tiempo, que nos llevó desde lo imaginativo a lo típicamente improvisado. Será Liszt quien comente que el autor tenía una marcada predilección por este movimiento, llevando a interpretarlo de forma independiente en muchas de sus veladas en privado. Destacó por la alternancia con un pasaje en tono menor que tratado una idea de perfección subjetiva, entre radiante y plena. El Allegro Vivace, resultó en su esencia un genuino estudio chopiniano, enmarcado en un aire de mazurka, cercana al vecino vals, una especie de danza campesina polaca con su característica alternancia de acentos en el segundo y en el tercer tiempo del compás. Una métrica que se recreará de forma evidente en obras posteriores bajo el reclamo de scherzando siempre remarcado por el detalle de rubato. Para el bis, el Preludio nº 4, Op. 23 de S. Rachmaninov.

Johannes Brahms- Sinfonía nº 4, en Ni m. Op. 98- compuesta en Mürzzuschlag (Estiria) entre 1884/ 5, en su madurez sublime, formando cuerpo del legado sinfónico repartido en grupos de dos, en este caso tras su regreso de una gira breve, acompañado por Hermine Spies, una apreciada cantante de Lieder y mientras abordaba precisamente el corpus de obras de este estilo. Asistimos por otra parte, a la agotadora comparación con el sinfonismo de Beethoven, en tan curiosa dupla, carnaza de curiosos y aficionados, por esa extraña asimilación de vinculaciones. Hankyeol Yoon, llegado como se dijo por vía de urgencia para suplir al anunciado Fabien Gabel, se ganó el respeto de los aficionados por la aproximación a obra que cerraba un largo período creativo del hamburgués por la densidad de su estructura. El Allegro non troppo, repartió dos temas principales y cuatro ideas secundarias, derivadas del tema principal, siendo célebre el tema doliente y anhelante basado en un lejano tema de chacona que dominaba todo el movimiento, confiriendo una necesaria tensión grave y latente con su inmensa riqueza de recursos, añadiendo una tercera idea aportada por su espíritu de fanfarria, a cargo de la sección de vientos, para este desarrollo riguroso logrando la unidad requerida para su conformación de trazo.

El Andante moderato, se elaboró sobre dos temas que se alternaban separados por un intermezzo y teniendo al corno inglés como instrumento primordial, precisamente por su colorido expresivo, para entrar en diálogo con las maderas, siendo el primer tema de singular nobleza y rigidez, en una estructura sobre modulaciones arcaicas en modo frigio y un segundo tema vital con una bella cantinela lírica y solemne confiada al chelo, con respuesta de fagotes y violas, un conjunto melancólico, tierno y misterioso hábilmente elaborado. El Allegro giocoso, se encuadró en la forma de scherzo por su desenvoltura y su forma. Una entusiasta alegría desde un Do M. enérgico absoluto, remarcado por la propia orquestación robusta, preparando un pasaje lírico que reclamaba un episodio de continuación más frágil y gracioso, afirmado por una coda que hacía valer una irresistible fantasía. El Allegro energico e apasionato propuso una profundidad acentuada de personal estilo expresivo, anunciado por acordes graves de la sección de vientos, en los que nos encontramos con la conocida chacona, elaborada sobre un tema de ocho compases, una idea similar a la conocida de Johann Sebastian Bach, en su cantata Meine Tage in den Leiden, el tema comenzaría a circular por los diversos registros de toda la orquesta, creando un cuerpo de treinta y cinco variaciones, que ayudarían a todo el potencial rítmico, melódico y armónico, del conjunto orquestal.

Ramón García Balado

 

Nelson Goerner

Orquesta Sinfónica de Galicia / Hankyeol Yoon

Obras de R. Schumann, F. Chopin y J. Brahms

Palacio de la Ópera, A Coruña

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06/02/2026

Rosa Cedrón: Seis baladas galegas de Juan Montes, con la Banda Municipal

 Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


Programa de la Banda Municipal con dos artistas invitadas la cantante Rosa Cedrón y la artista plástica Noa López Calderón, que ofrece una exposición en el Auditorio de Galicia-día 8, a las 12´00 h-, para un programa dirigido por David Fiuza Souto, en el que se ofrecen bajo el título de Impetuosamente inspiradoras, un estreno de Carme Rodríguez, que estrena A cova sumerxida; el tratamiento para esta formación de Los cuadros para una exposición, de Modesto Mussorgski y las Seis baladas galegas, de Juan Montes. La monfortina Rosa Cedrón, colaboró con la O.C. Cidade da Coruña como chelista antes de centrarse en el canto, incorporándose durante nueve años al grupo Luar na lubre, mientras que probaba en otro grupo como La Barbería del Sur, también con Mike Olfield, en su Tubular bells III; la banda sonora de Blanca Madison, la Real Academia Galega das Belas Artes, destacando entre sus registros en cd, Entre dos mares; Soas Mulleres, con Cristina Pato; Cantando a Galicia, con Paco Lodeiro y Sito Sades para completar con Nada que perder, en solitario.

Carme Rodríguez, también ofreció en esta sala recientemente dos obras en estreno, Arborescente, encargo de la RFG, junto a obras de Arvo Pärt, Grazyna Bacewicz y Louise Farrenc, una obra que buscaba recrear musicalmente la expresión ramificada del crecimiento de la naturaleza desde una sutileza de un punto de partida común cara a una exposición brillante de cada miembro de la orquesta, dirigida por su titular Baldur Brönnimann. Se observaban influencias minimalistas, impresionistas y expresionistas, adecuándose a un momento de experimentación textual propuesto por ella que pretendía valerse de la fugacidad para condensar la expansión que ocurriría en un árbol a través de siglos de desarrollo. Una segunda obra, O alalá das Paixases Verticais había sido dedicada a la pianista Isabel Pérez Dobarro, en el ciclo Contemporáneas en el mes de noviembre, con un programa englobado en el título Kaleidoscope, un amplio panorama de compositoras actuales y entre las que su pieza anunciada de estilo programático describía la costa gallega, tierra natal de la propia compositora, que sabría enraizarse en sus tradiciones expresadas por el estilo del alalá, típico canto melismático gallego dentro de un rico tapiz de contrastes dinámicos, tanto formales o textuales que nos trasladaban a esas influencias autóctonas de las tradiciones gallegas.  Una panorámica de compositoras que nos llevaba a creadoras a nivel internacional, entre las que también tendrían cabida las españolas, Marisa Manchado o Consuelo Díaz.

Entre artes plásticas estamos y para confirmarlo, Los cuadros para una exposición de Modesto Mussorgski, composición que recurriría a la figura  de Victor Hartmann, arquitecto, pintor y amigo del músico que inspirará un ciclo pianístico y que con fortuna acabará recibiendo la orquestación de varios músicos siendo la más frecuente la de Maurice Ravel, frente a obras como las de Leonidas Leonardi (1924); la parcial de Touchmalov (1924), primera realizada; la de Serguei Gortchakov (1955) o la de Vladimir Ashkenazy (1983), al margen de las que vayan surgiendo a tenor de los tiempos, dentro de los tratamientos más diversos, en obra tan tentadora. Un elemento fundamental a modo de leit motiv, son los Paseos que van hilvanando este curioso encadenamiento, en una obra que sirvió también para los usos más insospechados. La puerta del viejo castillo, con el protagonismo del fagot; Las Tullerías, entre un juego de niños, definido por una figura sensual con armonías originales; Bydlo, carreta polaca arrastrada por los bueyes, con un fondo de cuerda grave y los fagotes remarcando el paso; el Ballet de Los polluelos en sus cascarones, un destilado de humorismo; Samuel Goldenberg y Schmuyle, retrato de judíos de distinta condición social; El mercado de Limoges, escena de gran animación; Catacumbas, reafirmada por instrumentos de metal; Cum mortuis in lingua, un nuevo paseo; La cabaña sobre patas de gallina, en donde vive la bruja Baba-Yaga y así hasta La Gran Puerta de Kiev, con su estilo épico y grandioso, un perfecto destilado del ingenio plástico de Mussorgski

Juan Montes-Seis baladas galegas, con la voz de Rosa Cedrón-As lixeiras anduriñas; Doce sono; Negra sombra; Lonxe da terriña; unha noite na eira do trigo y O pensar no labrego. Es de recordar que As lixeiras anduriñas, sobre texto del poeta coruñés Salvador Golpe Varela, fue premiada con el Primer Premio del Certame de A Coruña de 1890; O pensar do labrego, es un fragmento de la Sonata gallega descriptiva, ganadora del Primer Premio del mismo Certame, sobre un poema de Aureliano J.Pereira, compuesta a partir de 1890; Lonxe da terriña, igualmente del mismo poeta, nos lleva a 1888. Negra sombra es la más popular de todas ellas, una cantiga cuyo tema melódico está modificado según Mª Fernández Espinosa. Con Negra sombra y las cinco melodías de la colección de canto y piano, que circulan con inusitada profusión, Montes llevó a la canción gallega a los efluvios del lied y de la mélodie francesa, depositando en él cuanto tiene de alada, quintaesencia y donosura. Para especialistas como Manuel Fabeiro Gómez, en su ensayo La música en la poesía de Rosalía Castro, nos resumirá: En los versos maravillosos de la divina Rosalía, no es ella quien habla, quien nos cuenta sus penas, es la Matria que nos vio nacer, que se hace carne, verso, expresión sublime y penetra en nuestro corazón en tropel magnífico de sentimiento de inmortalidad. Es evidente que Juan Montes se excede ponderando la simbiosis efectivamente maravillosa, entre las poéticas y la música. Su personalidad siempre estuvo ligada íntimamente a las esencias populares. Conocía los trabajos sobre música popular de Inzenga y muy posiblemente los de Antonio Noguera, gran amigo y seguidor de las doctrinas de Pedrell. Posiblemente también conocía Los cantos españoles (1874) de Eduardo Ocón y los Cien cantos populares asturianos (1890), de José Hurtado. Sus conocimientos de la música popular,  había sido puesto de manifiesto por Rafael Mitjana, quien lo confirmará poco después de su fallecimiento en publicaciones como ¡Para música vamos!, Estudios sobre el arte musical contemporáneo, en los que da cabida a nuestro Juan Montes, por su conocimiento de la música folklórica y su labor en el oficio creador.

Ramón García Balado

03/02/2026

Raquel Areal, el estreno madrileño de Prokofiev

Santiago de Compostela 29/01/2026 y Vigo - 30/01/2026


Raquel Areal
fue solista del Concierto para violín nº 2 en Sol m. Op, 63 de Sergei Prokofiev, dirigiendo el programa Baldur Brönnimann, ofreciendo también, la Sinfonía nº 2 Op. 43 de J.Sibelius y Muffled cry, de la serie Cometa de Voro García, un compositor con formación en el Conservatorio Joaquín Rodrigo de Valencia y que tuvo como maestros a L. Balada, J. Darias, Brian Ferneyhough, Breat Furrer, Sánchez- Verdú, S. Sciarrino, Mauricio Sotelo, T. Hosokawa o Jesús Rueda. Participó en proyectos del INJUVE, el INAEM, el CDMC, y como miembro en residencia en la JONDE, mientras es dinamizador de la Mostra Sonora de Sueca y del Ensemble Espai Sonoro. Muffeld Cry, fragmentos de un lamento oculto bajo capas del tiempo, en los que se pretendía evocar las sombras que dejan texturas sobre resonancias apagadas y materiales sonoros deformados, que configuraban un paisaje sonoro como lucha que emergía desde las profundidades y que se plasmaría en una paleta orquestal tensa y agresiva.

Raquel Areal, es violinista integrante de la Berliner Philharmoniker, la misma por la que pasaron J.Riquelme, Luís Esnaola o Rosana Wisneiiewska. Colaboró con formaciones como la OSG, la ONE. Tras estudiar en la Escuela Superior Reina Sofía, la Fundación Albéniz, la Hochschule für Musik Hans Eisler (Berlín), teniendo como maestros a Miriam Fried, Natalia Prishepenko, Christian Poppen o Dora Schwarzberg. Fue concertino de la Staatkapelle Berlin. Excelentes noticias tenemos suyas por sus colaboraciones en las programaciones de la Fundación Juan March, por la sesión ofrecida con Iria Folgado, Patricia Cordero, Marta Rodríguez Otero y Iago Domínguez, con un programa inglés por excelencia y otro- Ecos de Breogán- protagonizado por las hermanas Areal, Iria Folgado, Héctor Cámara y Iago Domínguez.

El segundo concierto para violín, el Sol m. Op, 63, de S. Prokofiev, había sido su último encargo en Rusia, recibido por el grupo de admiradores del francés Robert Soetens, a condición de su derecho le fuese exclusivo, usando temas que había ido reuniendo durante tiempo, realizándose su estreno en Madrid en diciembre de 1935, logrando un éxito inmediato, siendo completamente diferente al anterior, compuesto una veintena de años antes, resaltando la vivacidad de su talante en el uso de cantinelas , entre melodías hermosas y fluidas. Período en el que da a conocer el ballet Romeo y Julieta. El Allegro moderato, permitió a la solista el lucimiento de sus recursos con una propuesta intuitiva del primer tema, repetida por chelos y contrabajos, para cederle la primacía absoluta. La parte central desarrollaba dos ideas con una primera aparición del fagot en respuesta al debido que protagonismo de la violinista, hacia una coda entre apuntes en pizzicato. El Andante assai, lento, se confió a las cuerdas en pizzicato con la orquesta doblada por el clarinete, resaltando con ello su melodismo. La violinista, superponía un juego entre ritmos binarios y terciarios, con pasajes etéreos, en los que ella dialogaba con la flauta en registro agudo, asomando melodías rebuscadas en sus armonías.

El Allegro ben marcato, una respuesta a los tiempos anteriores, nos ofreció al autor más mordaz e impulsivo, tratando una especie de rondó sobre un tema de ritmo pronunciado y dinámico con abiertas disonancias remarcadas por castañuelas. Raquel Areal había trabajado sobre este concierto desde hace un par de años, con la clara conciencia de su incorporación a su repertorio pero sin obsesivos condicionantes que condicionasen la fe puesta en él. El clima en su conjunto, destacaría por su carácter rudo y agresivo, evitando todo posible lirismo. Una pronunciada disparidad en su trayecto, con respeto a los tiempos precedentes. Una serie de contrastes esenciales que fueron la razón de ser al planteamiento de este concierto, en el que la disposición de los dos primeros tiempos, no afectan a la obra en su discurso sonoro. Para el bis, un Manuel Quiroga brillante y virtuoso, en arreglo de una de las seis Melodías galegas de Juan Montes, Lonxe da terriña.

Jean Sibelius- Sinfonía nº 2, en Re M. Op. 43-, quizás la más popular de sus obras sinfónicas y escrita después de su poema sinfónico Finlandia, obra de su etapa en Rapallo (1901), y estrenada en Helsinki, el 8 de marzo de 1902, con inmediata aceptación por los valores que trasmitía, teniendo ejecuciones sucesivas ante el público aficionado, obra que se confiesa como romántica, desde el primer movimiento, dentro de su natural originalidad por su planteamiento orquestal.

Para Brönnimann, en cuanto al programa en su conjunto, se admitían esa debilidad por apoyarse en las influencias aceptadas del italianismo viajero en el finlandés. El Allegretto (Re M.), se manifestó un tanto sorprendente por su actitud fragmentaria, y casi improvisada dentro del contexto de forma sonata, apoyándose en la renovación de ese criterio estilístico, con breves formas melódicas que pasarían de instrumento a instrumento en un meridiano contraste. El desarrollo (tranquilo) preparó el pasaje largamente como resultado de una síntesis de elementos temáticos sin desarrollar entre registros instrumentales más homogéneos, con predominio de cuerda e instrumentos de metal. En la reexposición, se recuperaba un tema pastoril sobre once notas. El Tempo andante ma rubato, en Re m., anunciado como sombrío lento, entre chelos y contrabajos en pizzicato, superpondría melodías estremecedoras, parcialmente modales, expresadas por el fagot, para seguir con un Andante sostenuto, en la tonalidad de Fa sost. M., puntualizado en la zona grave por la propia orquesta realzada por instrumentos de metal.

El Vivacisimo (en Si b), resultó intempestivo y mordaz, un scherzo en 6/8, que se apoya en registros extremos que realzado por la orquesta, a partir de contrabajos, violines- en registro sobreagudo- y unos timbales que preparaban un breve trío (lento e suave), en Sol b y un oboe, de un talante agreste, entre súbitas apariciones del scherzo que prepara el tiempo de cierre. El Finale, en Re M., se encadenó con el tiempo precedente, desde el Allegro moderato, en forma de sonata, con cuatro temas que alcanzarán una fanfarria de trompetas, y un tercer tema Tanquillo meditativo, tratado por el oboe, en diálogo con otros instrumentos de madera y cuerda y un tema más breve expuesto por los metales. La reexposición, permitiría a la orquesta ganar terreno y protagonismo en amplitud, progresando por medio de un continuo crescendo hacia una coda triunfal y casi apoteósica, en manos de los instrumentos de metal. Una sinfonía que caracteriza al compositor preocupado por otras dudas creativas, que le convertirán en adalid del conocido como romanticismo nacionalista, etapa fecunda que hallaremos en bastante de las obras de años tan productivos, ratificados igualmente por le importancia de sus poemas sinfónicos: En Saga OP. 9; El cisne de Tuonela; Lemmeninkainen o la Hija de Pohjola, fantasía sinfónica.

Ramón García Balado

 

Raquel Areal

Real Filharmonía de Galicia / Baldur Brönnimann

Obras de Voro García, S. Prokofiev y J. Sibelius

Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela

Centro Cultural Afundación, Vigo

https://www.ritmo.es/auditorio/critica-raquel-areal-el-estreno-madrileno-de-prokofiev-por-ramon-garcia-balado 

Cantos de paz e de libertade con la Banda Municipal y la Banda del CMUS

  Teatro Principal, Santiago de Compostela Concierto en un mano a mano, entre la Banda Municipal y la Banda del CMUS , dirigidas respectiva...