06/02/2026

Rosa Cedrón: Seis baladas galegas de Juan Montes, con la Banda Municipal

 Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


Programa de la Banda Municipal con dos artistas invitadas la cantante Rosa Cedrón y la artista plástica Noa López Calderón, que ofrece una exposición en el Auditorio de Galicia-día 8, a las 12´00 h-, para un programa dirigido por David Fiuza Souto, en el que se ofrecen bajo el título de Impetuosamente inspiradoras, un estreno de Carme Rodríguez, que estrena A cova sumerxida; el tratamiento para esta formación de Los cuadros para una exposición, de Modesto Mussorgski y las Seis baladas galegas, de Juan Montes. La monfortina Rosa Cedrón, colaboró con la O.C. Cidade da Coruña como chelista antes de centrarse en el canto, incorporándose durante nueve años al grupo Luar na lubre, mientras que probaba en otro grupo como La Barbería del Sur, también con Mike Olfield, en su Tubular bells III; la banda sonora de Blanca Madison, la Real Academia Galega das Belas Artes, destacando entre sus registros en cd, Entre dos mares; Soas Mulleres, con Cristina Pato; Cantando a Galicia, con Paco Lodeiro y Sito Sades para completar con Nada que perder, en solitario.

Carme Rodríguez, también ofreció en esta sala recientemente dos obras en estreno, Arborescente, encargo de la RFG, junto a obras de Arvo Pärt, Grazyna Bacewicz y Louise Farrenc, una obra que buscaba recrear musicalmente la expresión ramificada del crecimiento de la naturaleza desde una sutileza de un punto de partida común cara a una exposición brillante de cada miembro de la orquesta, dirigida por su titular Baldur Brönnimann. Se observaban influencias minimalistas, impresionistas y expresionistas, adecuándose a un momento de experimentación textual propuesto por ella que pretendía valerse de la fugacidad para condensar la expansión que ocurriría en un árbol a través de siglos de desarrollo. Una segunda obra, O alalá das Paixases Verticais había sido dedicada a la pianista Isabel Pérez Dobarro, en el ciclo Contemporáneas en el mes de noviembre, con un programa englobado en el título Kaleidoscope, un amplio panorama de compositoras actuales y entre las que su pieza anunciada de estilo programático describía la costa gallega, tierra natal de la propia compositora, que sabría enraizarse en sus tradiciones expresadas por el estilo del alalá, típico canto melismático gallego dentro de un rico tapiz de contrastes dinámicos, tanto formales o textuales que nos trasladaban a esas influencias autóctonas de las tradiciones gallegas.  Una panorámica de compositoras que nos llevaba a creadoras a nivel internacional, entre las que también tendrían cabida las españolas, Marisa Manchado o Consuelo Díaz.

Entre artes plásticas estamos y para confirmarlo, Los cuadros para una exposición de Modesto Mussorgski, composición que recurriría a la figura  de Victor Hartmann, arquitecto, pintor y amigo del músico que inspirará un ciclo pianístico y que con fortuna acabará recibiendo la orquestación de varios músicos siendo la más frecuente la de Maurice Ravel, frente a obras como las de Leonidas Leonardi (1924); la parcial de Touchmalov (1924), primera realizada; la de Serguei Gortchakov (1955) o la de Vladimir Ashkenazy (1983), al margen de las que vayan surgiendo a tenor de los tiempos, dentro de los tratamientos más diversos, en obra tan tentadora. Un elemento fundamental a modo de leit motiv, son los Paseos que van hilvanando este curioso encadenamiento, en una obra que sirvió también para los usos más insospechados. La puerta del viejo castillo, con el protagonismo del fagot; Las Tullerías, entre un juego de niños, definido por una figura sensual con armonías originales; Bydlo, carreta polaca arrastrada por los bueyes, con un fondo de cuerda grave y los fagotes remarcando el paso; el Ballet de Los polluelos en sus cascarones, un destilado de humorismo; Samuel Goldenberg y Schmuyle, retrato de judíos de distinta condición social; El mercado de Limoges, escena de gran animación; Catacumbas, reafirmada por instrumentos de metal; Cum mortuis in lingua, un nuevo paseo; La cabaña sobre patas de gallina, en donde vive la bruja Baba-Yaga y así hasta La Gran Puerta de Kiev, con su estilo épico y grandioso, un perfecto destilado del ingenio plástico de Mussorgski

Juan Montes-Seis baladas galegas, con la voz de Rosa Cedrón-As lixeiras anduriñas; Doce sono; Negra sombra; Lonxe da terriña; unha noite na eira do trigo y O pensar no labrego. Es de recordar que As lixeiras anduriñas, sobre texto del poeta coruñés Salvador Golpe Varela, fue premiada con el Primer Premio del Certame de A Coruña de 1890; O pensar do labrego, es un fragmento de la Sonata gallega descriptiva, ganadora del Primer Premio del mismo Certame, sobre un poema de Aureliano J.Pereira, compuesta a partir de 1890; Lonxe da terriña, igualmente del mismo poeta, nos lleva a 1888. Negra sombra es la más popular de todas ellas, una cantiga cuyo tema melódico está modificado según Mª Fernández Espinosa. Con Negra sombra y las cinco melodías de la colección de canto y piano, que circulan con inusitada profusión, Montes llevó a la canción gallega a los efluvios del lied y de la mélodie francesa, depositando en él cuanto tiene de alada, quintaesencia y donosura. Para especialistas como Manuel Fabeiro Gómez, en su ensayo La música en la poesía de Rosalía Castro, nos resumirá: En los versos maravillosos de la divina Rosalía, no es ella quien habla, quien nos cuenta sus penas, es la Matria que nos vio nacer, que se hace carne, verso, expresión sublime y penetra en nuestro corazón en tropel magnífico de sentimiento de inmortalidad. Es evidente que Juan Montes se excede ponderando la simbiosis efectivamente maravillosa, entre las poéticas y la música. Su personalidad siempre estuvo ligada íntimamente a las esencias populares. Conocía los trabajos sobre música popular de Inzenga y muy posiblemente los de Antonio Noguera, gran amigo y seguidor de las doctrinas de Pedrell. Posiblemente también conocía Los cantos españoles (1874) de Eduardo Ocón y los Cien cantos populares asturianos (1890), de José Hurtado. Sus conocimientos de la música popular,  había sido puesto de manifiesto por Rafael Mitjana, quien lo confirmará poco después de su fallecimiento en publicaciones como ¡Para música vamos!, Estudios sobre el arte musical contemporáneo, en los que da cabida a nuestro Juan Montes, por su conocimiento de la música folklórica y su labor en el oficio creador.

Ramón García Balado

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