10/02/2026

Nelson Goerner, consideraciones del Chopin menos apreciado

 A Coruña - 06/02/2026


Concierto del argentino Nelson Goerner que nos ofreció el Concierto para piano nº 2, en Fa m. Op 21, de F.Chopin dirigido por Hankyeol Yoon en sesión que incluía la obertura Manfred Op. 115, de Robert Schumann y la Sinfonía nº 4, en Mi m. Op. 98, de Johannes Brahms. Goerner tuvo como maestros a Jorge Garruba, J.C. Arabian y Carmen Scalcionne, alumnos de Vicente Scaramuzza, y debutó en el Teatro Colón, de Buenos Aires, con el Concierto nº 1, de Franz Liszt, recibiendo una beca CIMAE Argentina, para estudiar en Europa, con María Tipo, recibiendo el Primer Premio del Concurso Internacional de Ginebra. Asistió a citas en certámenes como los convocados en Schleswig-Holstein, Verbier, Frankfurt, Lucena, Le Roque d´Antheron o Jacobins (Toulousse). Fue dirigido por Armin Jordan, Neeme Jarvi, Vassily Sinaiski, Fabio Luisi o Frübeck de Burgos, además de colaborar en repertorios camerísticos con el Cuarteto Takács, Gery Hoffmann, Misa Maisky, Natalia Gutman, Janine Jansen o Renard Capuçon. Recibió un Diapason d´Or, por su registro con obras de Chopin, confirmación de su magisterio confirmado sobre el repertorio del polaco.

Hankyeol Yoo fue ganador del Herbert von Karajan Young Conductors Award del Festival de Salzburgo y dirigió formaciones como el Maggio Musicale Fiornetino, la Münchner Philhamoniker o la National de Belgique, además de la ORF Radio-Symphonieorchester Wien, participando en Festivales como el Int. George Enescu, y presentó recientemente su obra Grium, en el Festival de Salzburgo.

Para abrir sesión, Robert Schumann, con la obertura Manfred Op. 115, obra posterior a la composición de su ópera Genoveva, de la que también se tomará su obertura como pieza de concierto, usando pasajes escogidos de la misma para configurar una especie de poema dramático, a partir de la poética de Lord Byron, siempre sujeta a la pasión al borde de la locura y los estados de desequilibrio, tomando una serie de diez números y cuya primera audición se dará el 14 de marzo de 1852, esperando un período hasta la realización de la ópera bajo la dirección de F. Liszt, que se ofrecerá en Weimar y que cara a la posteridad, sólo la obertura sobrevivirá como pieza de interés. Goza de un estilo de forma sonata partiendo de un Allegro, tras una introducción lenta con detalles cromáticos, que facilitan un tema vehemente, que nos presenta a Manfred con un ataque en el que el tempo se precipita, hasta un segundo tema que anunciaba la entrada de la continuación- la llamada de Astarté-, en su carrera ascendente. Un amplio desarrollo, se tradujo en una seductora frase descriptiva, preparando una coda apacible en un diminuendo colectivo dolorosos con ritmos sincopados de descriptivos cambios dinámicos. Una orquestación sombría recreaba una atmósfera febril y angustiosa, en modo menor y talante fatalista, que describía a nuestro héroe Manfred, hacia una breve y contundente explosión obsesiva para preparar ánimos frente al programa que vendría de inmediato.

Chopin-Concierto para piano nº 2, en Fa m. Op. 21-, estrenado en Varsovia por el propio autor, el 10 de diciembre de 1823, en el Teatro Nacional bajo la dirección de Karol Kurpinski, fue dedicado a la condesa Delfina Potocka, aunque puede tratarse de un canto de amor a la joven cantante Konstancja Gladkowska, compañera suya en el Conservatorio, con la que mantenía una profunda relación afectiva, en una de aquellas búsquedas pasionales mantenidas en secreto, y en la que nacería la composición del Adagio. Tres tiempos en canónica disposición concediendo al teclado el protagonismo absoluto, en beneficio del oyente gracias al magisterio y profundo conocimiento de Nelson Goerner- obligado a buscar el urgente punto de encuentro con el director que sustituía al anunciado- inmersos como estábamos en sus dominios conceptuales, se distanciaba del modelo establecido por el clasicismo típico mozartiano, manteniendo la forma establecida por músicos como Hummel, J.Field, Kalkbrenner o Moscheles, aunque para Alfred Cortot, Chopin nunca llegó a recibir clases de piano, aceptando que le bastaba un único contacto con Kalkbrenner, ya desde sus primeros de su llegada a París.

La orquesta proponía en la obra los dos temas principales- más lírico el segundo- avanzando el Maestoso, de entrada, preparando la concesión absoluta al piano como solista. El Larghetto, se preparó con una delicada entrada orquestal, dejando el espacio para el piano, entre efectos de un florido estilo ornamental, propio de su discurso sonoro, en este ensoñador tiempo, que nos llevó desde lo imaginativo a lo típicamente improvisado. Será Liszt quien comente que el autor tenía una marcada predilección por este movimiento, llevando a interpretarlo de forma independiente en muchas de sus veladas en privado. Destacó por la alternancia con un pasaje en tono menor que tratado una idea de perfección subjetiva, entre radiante y plena. El Allegro Vivace, resultó en su esencia un genuino estudio chopiniano, enmarcado en un aire de mazurka, cercana al vecino vals, una especie de danza campesina polaca con su característica alternancia de acentos en el segundo y en el tercer tiempo del compás. Una métrica que se recreará de forma evidente en obras posteriores bajo el reclamo de scherzando siempre remarcado por el detalle de rubato. Para el bis, el Preludio nº 4, Op. 23 de S. Rachmaninov.

Johannes Brahms- Sinfonía nº 4, en Ni m. Op. 98- compuesta en Mürzzuschlag (Estiria) entre 1884/ 5, en su madurez sublime, formando cuerpo del legado sinfónico repartido en grupos de dos, en este caso tras su regreso de una gira breve, acompañado por Hermine Spies, una apreciada cantante de Lieder y mientras abordaba precisamente el corpus de obras de este estilo. Asistimos por otra parte, a la agotadora comparación con el sinfonismo de Beethoven, en tan curiosa dupla, carnaza de curiosos y aficionados, por esa extraña asimilación de vinculaciones. Hankyeol Yoon, llegado como se dijo por vía de urgencia para suplir al anunciado Fabien Gabel, se ganó el respeto de los aficionados por la aproximación a obra que cerraba un largo período creativo del hamburgués por la densidad de su estructura. El Allegro non troppo, repartió dos temas principales y cuatro ideas secundarias, derivadas del tema principal, siendo célebre el tema doliente y anhelante basado en un lejano tema de chacona que dominaba todo el movimiento, confiriendo una necesaria tensión grave y latente con su inmensa riqueza de recursos, añadiendo una tercera idea aportada por su espíritu de fanfarria, a cargo de la sección de vientos, para este desarrollo riguroso logrando la unidad requerida para su conformación de trazo.

El Andante moderato, se elaboró sobre dos temas que se alternaban separados por un intermezzo y teniendo al corno inglés como instrumento primordial, precisamente por su colorido expresivo, para entrar en diálogo con las maderas, siendo el primer tema de singular nobleza y rigidez, en una estructura sobre modulaciones arcaicas en modo frigio y un segundo tema vital con una bella cantinela lírica y solemne confiada al chelo, con respuesta de fagotes y violas, un conjunto melancólico, tierno y misterioso hábilmente elaborado. El Allegro giocoso, se encuadró en la forma de scherzo por su desenvoltura y su forma. Una entusiasta alegría desde un Do M. enérgico absoluto, remarcado por la propia orquestación robusta, preparando un pasaje lírico que reclamaba un episodio de continuación más frágil y gracioso, afirmado por una coda que hacía valer una irresistible fantasía. El Allegro energico e apasionato propuso una profundidad acentuada de personal estilo expresivo, anunciado por acordes graves de la sección de vientos, en los que nos encontramos con la conocida chacona, elaborada sobre un tema de ocho compases, una idea similar a la conocida de Johann Sebastian Bach, en su cantata Meine Tage in den Leiden, el tema comenzaría a circular por los diversos registros de toda la orquesta, creando un cuerpo de treinta y cinco variaciones, que ayudarían a todo el potencial rítmico, melódico y armónico, del conjunto orquestal.

Ramón García Balado

 

Nelson Goerner

Orquesta Sinfónica de Galicia / Hankyeol Yoon

Obras de R. Schumann, F. Chopin y J. Brahms

Palacio de la Ópera, A Coruña

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