16/08/2026

Darío Mariño, clarinetista en el XIV Festival Groba

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


Darío Mariño
será solista en obras de Rogelio Groba y D.Milhaud, en el Auditorio Municipal Reveriano Soutullo, de Ponteareas- día 20, a las 21´00 h-, dentro de las actividades del XIV Festival Groba, de Ponteareas, en una sesión en la que también tendremos el Cuarteto con piano nº 3, en Do m. Op. 60, de Johannes Brahms, un clarinetista con formación en la Hochschule Hanns Eisler (Berlin), y la Karajan As., con Walter Seyfart, completando en la Ac. Gustav Mahler de Italia y el Festival Int. de Santander, en el Zetmatt Fest (Suiza), y el Pacific Music Fest PMF, en donde amplió con Gerald Pachinger, Alexander Bader, Ricardo Morales y Peter Schmidl, trabajando con directores como Claudio Abbado, Simon Rattle, N. Jarvi, Gergiev, Barenboim, C. Thielemann, Blomstedt, Mehta, B. Haitink, P. Boulez, Leif Ove Andsen, el añorado Stephan Picard- titular de la Cátedra de violín, en el Curso de Música en Compostela-, Radovan Vlakovich, Amihai Grosz, Gay Braunstein, Paul Rivinius o Julia Okruashvili, fue miembro fundador del Natalia Ensemble, y colabora con la O.F. de Berlín, siendo solista en el Scharoun Ensemble, de la O.F. de Berlín, y otras formaciones como la Hamburger Symphonie, la NDR Elbphilharmonie, la WDR Sinfonieorchester Köln, o teatros como los de la Deutsche Oper, la Komische Oper Berlin, o el Nationaltheater Mannheim.

Rogelio Groba, maestro al que se dedica el certamen, tendrá en atriles la Sonata para clarinete y piano, (Reminiscencias), en manos de Darío Mariño y el pianista Vicent Tohler, género camerístico que fue suscitando el interés de compositores gallegos en sus distintas modalidades en este contexto, interesando a compositores como Jesús Bal y Gay, Carlos López García- Picos, Paulino Pereiro, Juan Durán, Margarita Viso, Octavio Vázquez, Fernando Buide, Juan Eiras, Eligio Vila, Luís Carro, Carlos Cambeiro, siempre a lo largo de sus correspondiente carreras, lo que facilita seguirles en las necesarias programaciones de temporada, auspiciadas por los entes de sobrada consideración y especial seguimiento en las de este Festival Groba. De Rogelio Groba Groba, nos quedan todavía un par de obras para culminar el certamen, en esta caso con la Orquestra de Cámara Galega, dirigida por su titular y fundador Rogelio Groba Otero, con la novedad  de la Soatiña, en versión de 2026.

 Darius Milhaud, tendrá la Suite para violín, clarinete y piano Op. 157 b, en la interpretación de Alexandra Tirsu (violín), Dario Mariño (clarinete) y Julien Quentin (piano), el capítulo de sus tríos de este marsellés integrante del prestioso Group de Les Six, dinamizador de las corrientes de vanguardia en la Francia de hace un siglo y que no dudaría en probar experiencias viajeras por Estados Unidos, llegando a instalarse en Oakland (California), en donde realizaría importantes iniciativas pedagógicas hasta 1974, antes de regresar a su París en donde mantendría labores de similar talante, compaginables con su trabajos creativos y de intérprete, destacando por su proverbial ingenio dentro de esos ámbitos que le convertirán en un verdadero bastión de la música de su tiempo, lo que podría a calificarle como un poeta musical de propuestas innovadores, sin necesidad de enmarcarse en una vanguardia de riesgos de exigencias llevadas a los límites absolutos, teniendo en cuenta que sus maestros habían sido Xavier Leroux (en armonía) y André Gédalge (en contrapunto). La Suite para violín, clarinete y piano Op. 157b, había sido editada por Salabert, siendo una composición que traslada sus orígenes a la música escénica, compuesta en el año 1936, en una solicitud de Serge Pitoeff, para la obra escénica de Jean Anoullh, El viajero sin equipaje, destinada para una forma en su planteamiento instrumental de parecida estructura que La historia del soldado, de Igor Stravinski, y que tendría su primera audición el 19 de enero de 1937, en París, con el concurso del pianista Jacques Fébrier, repartiéndose en los tiempos que parte de una Ouverture, de color luminoso y resplandeciente, un Divertissement, en el que dialogan el clarinete y el violín; un Jeux repartido entre el clarinete y el piano, en una actitud ardorosa, antes de abocarse a la Introduction et Finale que nos traslada a una especie de Ronda que cierra en forma de conclusión.ç

Johannes Brahms-Cuarteto con piano nº 3, en Do m. Op. 60- del que serán intérpretes Alena Baeva y Mathieu Herzog, violines; Kyril Zlatnikov, viola y Julien Quentin, piano. Obra en cuatro tiempos: Allegro non troppo; Scherzo: Allegro; Andante y Finale: Allegro comodo , obra que a primera vista puede parece un cuarteto tardío, esbozado en 1855 y que fue retomado más tarde, en 1861, época de los dos cuartetos con piano, para ser revisado detalladamente con perfiles detallistas en el periodo de 1875, estudiosos habrá que establezcan incluso el orden de sus movimientos, asignando al Scherzo, en año 1855 o el Andante al bienio de 1874/ 5; el Allegro Final, podría acercarse a 1875, y la versión definitiva pudo ser completada durante el período estival transcurrido en Ziegelhausen, un apacible pueblo cercano a Heidelberg, siendo este cuarteto con elementos en común con su apreciado Trío Op. 8, obra especialmente apreciada por los músicos especialistas en repertorios camerísticos, una obra, la de este cuarteto, que podrá sorprendernos por lo que tenga de confesión, teniendo en cuenta que el músico frisaba la cuarentena y que tendría entonces la confianza de Simrock para su publicación. Obra que sobresale por su libertad y su aparente capacidad de evadirse, en el trato de cada uno de los tiempos, por lo que su vigencia mantiene su frescura e imaginación, con una exuberancia tumultuosa gracias al dominio de su escritura, y la disciplina contrapuntística. Para el compañero Joseph Joachim, tras una meditada confesión, confesaría: He examinado el Cuarteto con renovada alegría. He apreciado la austera severidad del Allegro non troppo, tiempo inicial y la íntima profundidad del Andante, tercer tiempo, o la hiriente pasión del Allegro comodo…!Qué audacia, qué genialidad de combinaciones! Un cuarteto asombroso. Para Rostand, el Op. 60, ha sido muy discutido bajo el pretexto de que se apoya demasiado en los esquemas clásicos. La verdad es que esta partitura no es ni siquiera clásica ni tiene en cuenta las reglas tradicionales.

Ramón García Balado

Concierto del Ast Quartet, en el XIV Festival Groba de Ponteareas

 Igrexa Convento de Canedo, Ponteareas


Repite el Ast Quartet en el XIV Festival Groba de Ponteareas tras la jornada de ayer, esta vez en la Igrexa do Convento de Canedo- día 19 a las 21´00 h-, con un programa que reserva obras de F. Mendelssohn y Ludwig van Beethoven, formación que en la cita previa nos había reservado con el viola Matthieu Herzog, el Quinteto para dos violas en Do m. K. 406,  de Ludwig van Beethoven, en el Auditorio Municipal Reveriano Soutullo, de Ponteareas.  Integran el Ast Quartet como violinistas Sungmoon Kim y Minju Park, Semin Yim, a la viola y Eunju Cheung, chelista, una embajada cultural procedente de Corea del Sur, actualmente asentada en Europa y cuya referencia estilística simboliza el crecimiento de una rama además del alcance global de la música, jóvenes intérpretes que aportan un talento pleno de intenciones vibrantes, dentro de un criterio de perspectivas frescas, recibieron el Premio Beethoven Henle  Urtext, en el Segundo Concurso Internacional de Bad Tolzt, por la confianza de Gérard Pesson, en el 13  Premio Paolo Borciani. Actuaron en la Berliner Philharmonie, en el Seoul Arts Center International Music Festival, en el Festival Mozart, de la HfM Hanns Eisler Berlin, en el Festival de Verano del 50 Aniversario de la HMTM, en el Crescendo Fest. de la Universität der Kunste Berlin y en el Music in Pyeong Chang, actuando con artistas invitados en el Sommerliche Musiktage, en la McGill international String Quartet Akademie, en la Traeittorie y el curso de Cuartetos de Pays de Fayence. Colabora en proyectos como Villa de Música Rheinland-Pfalz, en el Hohenloher Kultursommer , siendo becados por los Jeunesses Musicalisches Deutschland, y distinguidos por la beca Ernst von Siemens Music Foundation, el Premio Startup- Musician del Börseclub Hannover, y otra beca del Forderkreis der HMTMH. Completaron sus estudios en la Hochshule für Musik, Theater und Medien Hannover, y masterclasses con Heime Müller, Midori, Oliver Wille , Corina Balcea, Wolfgang Redik, Philip Setzer  Tabea Zimmermann, para ampliar con Gunter Pichler, en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid.

Félix Mendelssohn  Bartholdy a través del Cuarteto en Fa m. Op. 80, obra de un período de crisis mediados los años ochenta, agotado por las demandas de sus urgencias coincidiendo con el estreno de su oratorio Elías, que se llevaría a cabo en Birmingham, entre abundantes críticas de opiniones especializadas, a lo que añadirían la muerte de su estimada hermana Fanny, en el mes de mayo de 1847, una experiencia ciertamente insufrible, que le impediría centrarse en el ejercicio de sus obligaciones musicales, período al que se añadirá poco después la conmemoración de la muerte de otro ilustre J.Joachim , obra pues de un sublime estado de abatimiento en la que brota el espíritu de Fanny, un cuarteto marcado por sus perfiles poco frecuentes  que nos ayuda a pensar en otras obras que tuviesen cabida en ese tiempo. El Allegro vivace assai, único en la historia del género queda impulsado por la desesperación y una estado de imposibilidad emocional, en el que viola y chelo animan a escuchar un Fa grave. El Allegro assai, se distancia de un mundo de ensueño que poco guarda en común con un estilo de scherzo, expresado a través de doce compases, sobre un dictado romántico en el que los cuatro arcos parecen enlazados entre sí, en un especie de arrebato que ayuda a imaginar un talante tormentoso gracias al conjunto de grados ascendentes. El Adagio, es efectivamente un tiempo de melancolía profunda marcado por claroscuros en un reparto meditativo, destaca el tema descendente del chelo que se despliega en un largo crescendo de atrevidas modulaciones. El Finale: Allegro molto, nos lleva al paroxismo con fragmentos inquietos y nerviosos, el más agitado de los compuestos por el autor, dejando razones a la importancia de las síncopas.

Ludwig van Beethoven,  con una obra cumbre, el Cuarteto para cuerdas, en La  m. op. 132, el número quince de la serie y que fue esbozado mientras trabajaba en el número 12, denso en el reparto de sus tiempos, el Assai sostenuto- Allegro, ostentoso en la cantidad de compases que lo integran dentro del estilo de forma sonata. La introducción lenta concede argumentos al tiempo en su conjunto, cediendo primacía al chelo desde el primer compás. Para Romain Rolland, es el enigma  de la Esfinge, en el nuevo Edipo, una fórmula interrogativa que planea sobre todo este tiempo, un morendo de tres compases se insinúa antes de llegar a la coda stretta: crescendo, en semicorcheas apretadas, exuberantes que intensifican la acción. El Allegro man non tanto, viene a ser un Scherzo claramente desarrollado  de cerca de doscientos cuarenta compases que suponen una preparación para el movimiento siguiente, una digresión de un tema tranquilo y pesante que resulta revelador de un estilo de tradicional Ländler, con  un segundo elemento que anuncia un a modo de guirnalda de corcheas  intercambiadas entre el primer violín y la viola, sobre un acompañamiento en staccato. Un retorno L´istesso tempo, precede a su recapitulación.  El Molto adagio, especialmente intenso puede alcanzar los veinte minutos de duración, un canto de acción de gracias, ofrecido a la Divinidad y que se despliega en cinco secciones, cada una de ellas introducida por sucesivas entradas en valores más breves. Alla marcia, assai vivace, queda como pasaje inadvertido, una pequeña marcha llena de ánimo sobre un aparente tema sin pretensiones, casi banal y vivamente acompasado, sobre dos secciones de las cuales la segunda resulta más ligada  (dolce), ambas repetidas antes del attaca subito claramente inesperado  sobre una idea de un Più allegro en corcheas destacadas y aisladas por silencios con ascenso del violonchelo. El Allegro appassionato, en La M. es también un largo movimiento de más de cuatrocientos compases, en el que predomina la forma de rondó, aunque especialmente ampliado, con un tema principal en estribillo a partir de dos elementos que se superponen, el primero rítmico y el segundo melódico que se aboca a un crescendo  desde el tercer compás, en el primer violín y que quedaen suspenso antes de repetirse a la octava superior al unísono con la viola.

Ramón García Balado

Mozart y Schubert, en el XIV Festival Groba, de Ponteareas

 Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas


Conciertos en el Auditorio Reveriano Soutullo de Ponteareas en el XIV Festival Groba-día 18 a las 21´00 h.-n con dos actuaciones comenzando con el Quinteto para dos violas en Do m. K. 406, de W. A. Mozart- con las colaboraciones del Ast Quartet y Matthieu Herzog (viola), obra de difícil ubicación en cuanto  a fechas situándola hacia la primavera de 1787, cuando frisaba la treintena viviendo ciertamente a la sombra del Quinteto 516, una obra original al resultar la transcripción de una antigua serenata para instrumentos de viento, la K. 388, compuesta en 1782, un paso dubitativo según la apreciación de Carli Ballola y Parenti, mediando las intenciones de abordar una serie de seis quintetos, como pendants de los cuartetos de otras referencias. En abril de 1788, dos de sus importantes obras camerísticas y la transcripción de la K. 406, habían sido ofrecidas de forma un tanto desafortunada para su posibilidad de venta al público vienés y sin mayores miramientos, un período de interesantes salidas cara al mercado, de lo que sería ejemplo la K. 516, y para mayor curiosidad, la obra encontraría salida, a consecuencia de la venta de sus derechos,  entre las curiosidades surgidas casi por puro azar, en medio de la desoladora indiferencia del público aficionado por la serie de los tres quintetos que naufragaría de manera irresistible, en misiva enviada a su confidente Puchberg, para pedirle una necesaria ayuda financiera, la respuesta no albergaría la mínima esperanza, recibiendo como respuesta que daba por hecho la realidad de su colega, a sabiendas de cuál era su situación real. Para Abert, el propio compositor comprendía quizás que aquel trabajo elaborado a través de la Serenata  K. 388, malamente se sostenía en una obra demasiado sería, una composición en forma de especie de música nocturna, una opción que se transformaría en ese estilo de quinteto para cuerdas, integrado por dos violines, dos violas y un violonchelo. El carácter dramático de Do m., raro en la música en espacio abierto, se adaptaba con naturalidad a las demandas expresivas de un quinteto de cuerdas, siendo esta obra lograda desde cualquier punto de vista. El Allegro inicial es una concisión poco común manteniendo un ardor intenso en su planteamiento en una escalada ascendente en un unísono de perfiles sombríos hacia una segunda idea claramente más melódica, en el relativo mayor, proporcionando un preciso esclarecimiento. El Andante, expone una serena gravedad recogida en una breve meditación, en la que asoma la forma sonata, preparando un momento de transición. El Menuetto in canone ofrece un contrapunto sin tregua que se reafirma con una severidad que no volverá a encontrarse más que en obras posteriores, siempre son visibles elementos interrogatorios que confirman la necesidad de una sonata destinada a interpretarse al aire público. El Finale (Allegro) resulta por pura evidencia un tema con variaciones dentro del cuadro de los más sufridos y al mismo tiempo más ricos en cuanto a su invención. La primera variación anuncia un nuevo contracanto sobradamente expresivo; la segunda se manifiesta en tresillos de corcheas; la tercera con síncopas inquietas, por quedarnos con las primeras.

El Trío con piano en Mi b M. D. 929 Op. 100, de Franz Schubert- interpretación de Alena Baeva (violín), Kyril Zlotnikov (chelo) y Zee Zee (piano), obra cuyo manuscrito se conserva en Viena, en manos de la familia Wittgenstein, y que podremos fechar en noviembre de 1827, siendo su segundo trío y que tuvo su primera ejecución en la Sala Musikverein, por los mismos intérpretes que el anterior, Bocklet, Schuppanzigh y Linke, recibiendo una gran acogida, la misma que conserva en nuestros días. El Allegro se encuadra en la forma sonata sobre tres temas principales, con un primero resuelto y ben marcato, enunciado al unísono por los tres instrumentos llegando a revestir un aire beethoveniano y hasta ardiente, pese a su línea descendente de una octava, con un tema destacable por la pujanza lírica y por todas las posibilidades del desarrollo que ofrece, con una primera variación entrecortada por silencios en una escalada de breve y casi imperceptibles detalles tratados por el violonchelo. El segundo tema, en Si m. se conserva en un tono dubitativo muy propiamente schubertiano, con un destacado protagonismo del piano. La conclusión permite un protagonismo sin discusión al segundo tema, entre una alternancia de constante fortissimo y pianissimo. El Andante con moto, en Do m., resulta de un estado melancólico  punzante de temple lento y que nos acerca al estilo del Lied, que podremos evocar en El Viaje en invierno, con una idea que nos traslada  a una canción sueca, en la que se había inspirado. Destaca un episodio teñido de fatalismo además de la vuelta a un progresivo aire de una balada romántica con un contraste entre piano y forte, un poco più lento. El Scherzo: Allegro moderto se presenta en forma de una escritura canónica a dos voces en el comienzo, entre las cuerdas y el piano, abocándose a un tema brillante intenso que a pasos medidos comienza a diluirse, en el comienzo de la segunda parte del Scherzo, presentando el trío un tema de gran robustez gracias al chelo, una especie de prolongación de los otros dos instrumentos. El Allegro moderato Finale destaca por sus insistentes recurrencias temáticas, dentro de una previsible forma de Rondó, distinguiéndose dos episodios que facilitan la entrada de dos temas, el piano únicamente enuncia el primer tema dentro de una atmósfera de una alegría embaucadora, quizás con atisbos de aromas mozartianos. Los últimos compases del  Trío nº 2, en Mi b. M. D. 929, resulta una especie de reconquista del entusiasmo que descubrimos en el Allegro inicial, tres cuartos de intensa duración de una obra camerística.

Ramón García Balado

KamBrass Quintet, en el Festival Bal y Gay

 Museo Fábrica de Sargadelos, Cervo


Concierto de clausura de XIII Festival Bal y Gay- Museo da Fábrica de Sargadelos (Cervo), día 20., a las 20´00 h-, que se vino ofreciendo por distintas localidades da mariña lucense, en nos ofreció obras de repertorio camerístico tan para grupos instrumentales y voces solistas, orquestas que siempre colaboran con este certamen y otras iniciativas parejas. Para esta fecha, el KamBrass  Quintet, da cabida a una obra en encargo de la propia formación, la incorporación de Manuel de Falla y una selección de barrocos alemanes y un francés como Jean Baptiste Lully, la agrupación formada en 2017, recibió el Premio Philip Jones de Lucerna, un segundo Antón García Abril, de Baeza; un segundo del Cambre Románica, de Andorra; el Prix Credit Suisse de Jeunnes Solistes, colaborando con el Cuarteto Casals, del que tenemos gratas noticias por su participación en otras convocatorias por nuestra tierra. Participaron en el Festival Internacional Hohenloher Kultur Sommer (2023), recibiendo el America Brass Price. Entre sus asesores aparecen Isabel Cherius, del Alban Berg Cuartet; Immanuel Ricther, de la Basel Sinfonieorchester; Martin Schippers, de la Consort Andorra Orquestra; además de ampliar conocimientos en la Hochschule für Music, de Lucerna. En su ambición, el interés por esos repertorios barrocos, complementados con propuestas experimentales de nuestro tiempo. De Garazi Zabaleta, es la aportación contemporánea por su obra Oximorón, que conoció su estreno dentro de las actividades de la Quincena Donostiarra, una compositora con estudios en Navarra y que presentó como primer trabajo una pieza anunciada como Gav-U-(H) Na, con la Euskadiko Orkesta  y que se añaden a  otras como Unlika, confiada a la Orquesta Sinfónica de Bilbao, Oximoron, es obra que recibió buena acogida en conciertos  de temporada en Eslovenia y en Liubliana. Jan Bach, otorgando argumento y esencial al programa desde sus fundamentos en el estilo de Foliations y otras encomiendas en un salto siglos, un músico que llegó a estudiar con Aaron Copland y el vanguardista español Roberto Gerhard, ahora mismo con una carrera reconocida y que el espacio de los repertorios camerísticos destaca con obras como el Quinteto para oboe, Sting Trío, o compromisos para The Zephyr Brass Trío, recibiendo el Koussevitsky Competiontion de Tanglewood y el Harvey Serl Competition Contest.

Manuel de Falla, aporta la Danza ritual del fuego, de El  Amor Bujo, el autor trabajaría con entusiasmo en ese espectáculo, sobre libreto d Carlos Martínez Sierra, cuyo estreno se realizaría  en el Teatro Lara madrileño, con Pastora Imperio, el 15 de abril de 1915,  curiosidad que incluiría pasajes heredados de la tradición del cante jondo, destinados al Tío Salvador y a  un cantante flamenco, con sugerente protagonismo de Salud. La partitura fue terminada justo a tiempo para la fecha de su puesta en escena, con la ayuda irrenunciable de personas de su entorno familiar.  La danza del molinero, de El sombrero de tres picos, un ballet en dos cuadros en colaboración con los Martínez Sierra y basado en el relato de Alarcón, fechado entre 1916/9, fechado en el extremo como La Tricorne, para subir a escena con Los Ballets Rusos, en el Teatro Alhambra, de Londres , con la orquesta que dirigiría Arnest Ansermet, en dedicatoria a Leopold Matos. Falla y Diaghilev, se habían conocido durante la primera visita a España del empresario de los Ballets Rusos, que habían llegado a Cádiz el 16 de mayo, de 1916.  La Danza nº 1, de La vida breve, compuesta con músicos españoles que estaban preocupados por la escasez de óperas serías creadas por compositores nacionales, ópera que era un símbolo de reputación cultural que tristemente escaseaba, problema que también afectaba a los músicos ingleses, esta ocasión llegaría la iniciativa de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, para crear un concurso de óperas en un acto (así como de obras sinfónicas, pues la música para orquesta también padecía un nivel de notables ausencias creativas). La ópera ganadora iba a ser estrenada en el Teatro Real, de Madrid y para Falla, sería la oportunidad de trasladarse a París.

Juan del Encina- Hoy comamos y bebamos-, casi todas sus obras musicales y la mayoría de sus dramas, y poemas los creó a partir de su primera época, especialmente mientras estuvo al servicio de los duques de Alba, en cuya corte debió encontrar las condiciones más favorables para desarrollar su talento creativo, durante sus  estancias en Roma apenas produjo nada, más preocupado entonces por lograr las prebendas papales. En 1496, publicó en Salamanca la primera serie del Cancionero de las obras de Juan del Enzina, una recopilación de todas las obras escritas hasta ese momento. Varias ediciones del Cancionero, comienzan con una obra teórica en prosa titulada Arte de la poesía castellana. Juan del Encina ha sido considerado como el padre del teatro castellano, lo cual, si bien es de rigor no es cierto de resultar un reconocimiento de que sus obras es en donde se encuentra por esencial las garantías de teatro moderno. Es característico en el autor, y en otros dramaturgos de entonces, comienzos del siglo XVI, como Lucas Fernández, el empleo de un tipo de lenguaje denominado sayagués, que se distingue por su dureza y tosquedad y con el que hace hablar a los pastores de sus obras teatrales. Escribió una serie de poemas de carácter erudito, artificioso, que conllevan recreaciones en tratamientos distintos.

Jean Baptiste Lully, uno de los bastiones barrocos, en medio de una serie de piezas en forma  de Variations, Fo  siendo la pieza del francés la titulada Les folies d´Espagne, músico de origen italiano arraigado en Francia, creando una escuela que creará patrones, tras ser discípulo de Carissimi, tras entrar al servicio de la Casa Legrenzi, integrándose en 1652, en el grupo de Luís XIV, donde se convertiría en maestro da danza. Francesco Cavalli, maestro por excelencia tendría a bien estrenar en París su ópera italiana Serse, tras los éxitos logrados con los ballets de la Corte, entremezcladas con importantes arias. Entre 1664/ 71, colaboró con Molière, Racine y Corneill, escribiendo intermedios como Mariage  forcé; La princesse d´Elide, L´Amour médecin, George Dandin, mientras completaba con Molière y Racine, en la tragicomedia Pysché. Fue un maestro de la orquestación y del tratamiento instrumental empleando con amplitud de miras los notables efectos expresivos, no menos interés lo recibimos en la originalidad de sus arias, cercanas al estilo de la canción por ciertos perfiles que nos acercan en su visión a la forma de brunette, de carácter popular, que se manifiesta en la unidad lograda en sus  obras.

Ramón García Balado

Darío Mariño, clarinetista en el XIV Festival Groba

  Auditorio Reveriano Soutullo, Ponteareas Darío Mariño será solista en obras de Rogelio Groba y D.Milhaud , en el Auditorio Municipal Rev...