San Tomé de Monteagudo, Arteixo
Comienzo de Espazos Sonoros en St. Tomé de Monteagudo (Arteixo)- día 5, a las 20´00 h-, con Le Miroir de Musique, integrado por Miriam Trevisan (soprano), Jacobo Lawrence (tenor y fídula) y Baptiste Romain (fídula, gaitas y dirección), con un patrón marcado por O legado dos trovadores na Italia medieval. Un recorrido entre los siglos XII y XIV, con muestras tempranas de la poesía en lengua occitana, desde Cercamon a su posible discípulo Marcabrú, una selección que incluye anónimos de los Códices de Londres y el anónimo del Códice de Rossi, con reconstrucciones de una pieza como Vers faitz als enflabotz, de una canción de Peire d´Avernha, o Tan m´abellis l´amoros pensamento y Rass tan creis e mont´e poja, de Bertrand de Born (c. 1140/1215), uno de los postreros y señor d´Hautefort, cercano a Limoges, vasallo del Duque de Aquitania, que viviría las disputas de los Plantagènets, en Saint Macial de Limoges. Autor de obras como sirventés, planhs, y una señera como Mon chan fenis ab dol et ab maltraire, dedicada a la muerte del joven rey de Inglaterra, Henri Courtmantel y en mayor medida por Be-m platzlo gais temps de Pascor, elogio del lirismo de la corriente imperante entonces en De vulgari eloquentia, a la que se uniría el sirventés Rassa tant creis. Autores como Folquet de Marsella-Tan m´abellis l´amoroso pensament- o Arnaut Daniel- Chanzon do. l moz- en su encuentro con el Trecento italiano, camino de la aparición del Ars Nova, de la Península itálica, en las controversias con los provenzalismos franceses que marcaron un estilo propio. Otras piezas vendrán de los citados anónimos de los Códices de Londres- Ghaetta o un Saltarello-, y anónimos del Códice Rossi- Lucente stella (Ballata), o Lavándose le mane-, obras conservadas en la Biblioteca Británica, en los más ancestrales ejemplos.
El movimiento trovadoresco comenzó en las regiones occidentales de la Francia meridional y gran parte de su actividad tuvo lugar en las cortes aristocráticas de las áreas circundantes de Poitiers, Limoges y Toulouse; las provincias de Poitou, Limousin y Languedoc Occidental. Regiones en las que los trovadores crearon un lenguaje literario y un estilo poético que fue adoptado por donde quiera que se hablase el provenzal e imitado en otras muchas lenguas. Esos progresos llegaron rápidamente, pero no tan pronto como se podía esperar. Guillermo IX, de Aquitania, se presentó en solitario como el único trovador conocido del primer cuarto del siglo XII. Sobrevive solo algunos poemas, pero sin música, salvo una melodía incompleta. La actividad poética y el número de trovadores, creció sólo ligeramente en los veinte años siguientes a la muerte de Guillermo. Del período se conocen los nombres de tres importantes poetas: Cercamon, Marcabru y Jaufre Rudel, aunque sus biografías medievales dicen que Marcabrú aprendió el oficio con Cercamon, ambos hombres parecen haber trabajado aproximadamente hacia la misma época. Marcabru también debió conocer a Jaufre Rudel, hacia la mitad de la misma época. Al parecer Rudel participó en la Segunda Cruzada (1147/9), de la que no volvió, De Cercamon sobreviven unos ocho poemas y cuatro melodías de Marcabru, y siete poemas y cuatro melodías de Rudel. Incluso el incremento de productividad apenas puede prepararnos para la tremenda explosión de la poesía trovadoresca, que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XII. Durante esta época, la lírica provenzal alcanzó su punto álgido del desarrollo, comenzando a dejar sentir su influencia fuera de Francia. Antes de que la actividad trovadoresca llegara a su fin hacia finales del siglo XIII, habían producido una cantidad impresionante de poesía. No podemos saber cuánta se ha perdido, pero se han conservado aproximadamente 2600 poemas, de más de 450, autores. La música de estos poemas, por desgracia, no ha corrido la misma suerte. Todo lo que se ha conservado son unas 275 melodías de 42 trovadores, entre nos resultarán familiares por algunas de las piezas que se escucharán en esta cita de Espazos Sonoros, a los que podrán añadirse Peire Vidal, Berenguier de Palazol, Arnaut de Maroill, Guiraut de Borneill- con unas 80 melodías-; Raimon de Miraval, Guiraut de Riquier, Pons de Capdoill, entre abundantes anónimos. La concentración de nombres, ciertamente dispersos, entre los años 1140 y 1220, revelará con claridad el período en el que el arte trovadoresco, establecerá su culmen, aceptando que el súbito declive, y su desaparición de estas artes, podía achacarse en gran parte a la llamada Cruzada Albigense, enfocada contra los tildados de herejes del Sur de Francia (1209). Esta mal llamada guerra entre el Norte y el Sur, sería uno de los episodios más famosos de la historia de la Cristiandad, que destruyó completamente la sociedad civilizada que había florecido en este movimiento trovadoresco. Con pocas excepciones, aquellos añorados trovadores, que sobrevivieron encontraron protección y patronazgo en Sicilia, en el Norte de Italia, y en las cortes de los reyes españoles. Su influencia en la canción vernácula de estos países de acogida, quedará patente en los resultados de generaciones posteriores o en los modelos asimilados. La aparición de la poesía trovadoresca, marcará el comienzo de una nueva era en la historia de la música a la par con la literatura emergente, en las tradiciones occidentales. La canción verdaderamente florece ahora entre un estímulo y un juego de mutuas influencias inevitables, en los que no quedarán exentos los modelos latinos. La estructura de los poemas trovadorescos, es en gran parte, independiente de su contenido. Con pocas excepciones, los tipos poéticos no están asociados a formas poéticas o musicales especiales. Cualquiera que sea el tipo poético, la forma es casi invariablemente estrófica con un número indefinido de estrofas idénticas en estructura y cantadas con la misma melodía. Después de estrofas regulares, muchos poemas concluyen con una o más tornada o en su original envois, dirigidas a alguna persona: una dama, un patrón, en general, una tornada consta de tres o cuatro versos, con las mismas formas y rimas que los versos finales de la última estrofa completa. Sería un error considerar el uso constante de forma estrófica como un signo de igualdad monótona en la estructura de la poesía trovadoresca, por el contrario, los poetas procuraban crear un nuevo modelo estructural para las estrofas.
Actividad de interés, será la visita guiada a la Igrexa de San Tomé de Monteagudo- 18´00 h-, que perteneció a un antiguo monasterio y único elemento que se conserva alrededor de lo que fue un importante núcleo rural donde se pondrá ahondar en su singular historia de la mano de Estefanía López Salas, profesora de la Escola Técnica Superior de Arquitectura da Universidade de A Coruña, en un recorrido por su esplendores y decadencias hacia finales de la Edad Media, muy en el contexto del programa de Espazos Sonoros.
Ramón García Balado
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