09/07/2026

Ensembles de Banda Populares en A Cidade da Cultura

 Cidade da Cultura, Santiago de Compostela


Intensas actividades ofrecidas a lo largo de estos días en una convocatoria propuesta por el Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares- Cidade da Cultura- en confluencia con la V Residencial Artístitica integrada en el mismo y con una notable participación de jóvenes aspirante, dentro del proyecto Converxencias, que musicalmente recibe las atenciones docentes de David Fiuza Souto, el trompetista Alejandro Vázquez Lamela y el clarinetista Antonio Suarez Pérez, un capítulo a seguir dentro de Os Atardeceres no Gaías, y que cumple con dos sesiones de conciertos, la ofrecida el jueves para culminarse el sábado- 16´30 h-, con la participación de variados ensembles que atenderán esta convivencia colectiva, como argumento y guía que hizo posible este trabajo colectivo dentro del ideario de las Harmoniemusik, que nos traslada a los años de evolución musical que nos trasladará hasta los barrocos e incluso al Renacimiento. Disfrutaremos de un Quinteto para viento-metal; un cuarteto para viento-metal; un quinteto de cañas; un sexteto de viento-madera; una formación emblemática para Harmoniemusik, con instrumentos de flauta, requinto, trombón, dos clarinetes, dos trompas y trombón.

Harmoniemusik, remite a las agrupaciones para vientos, que marca patrones a partir del s. XVIII, en años que junto a los grandes nombres de la época, nos aportaba músicos como Rosetti, Krommer o Druschetzky, que hicieron posible la formación de las Alta Capella, destinadas a celebraciones colectivas, siempre a tono con las influencias regionales y los patrones tradicionales, y en los que tomarían importante protagonismo las chirimías, bajones, cornetos,, sacabuches o bombardas. Ya en el precedente Barroco, marcarían patrones las formas de concierto, la sinfonía y la sonata, en el espacio camerístico para el que dejarán argumentos músicos como G. Gabrielli o Michael Pretorius y Rodríguez de Hita, quienes se expresarán a través de géneros como las canzone, las bataglias y los madrigales, camino de un salto hacia las Harmonie del clasicismo. Aparecerán con señorío, las bandas de viento propiamente dichas, como las auspiciadas en la corte prusiana, que destacaba el cuidado concedido a oboes y trompetistas  (1705), o las de oboes y fagotes. El príncipe Paul Anton Esterhazy, mantuvo a su servicio un sexteto para dos oboes, dos trompas y dos fagotes, disponiendo a su servicio de un maestro como F.J. Haydn, que le relegará a un segundo plano dentro de la historia de la música, una etapa en la que hace su aparición este género de la Harmoniemusik.

Un octeto formado por dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes, impondrá sus argumentos en la vida de las cortes centroeuropeas, desde la del Príncipe Schwarzenberg o el Emperador José II, de Habsburgo (1741/90), quien impondría nuevos derroteros en la conformación de estos estilos, hasta llegar al fundado en 1782, por el Königliche-Kaiseliche Harmonie. José II, tuvo la fortuna que tener a su lado a músicos como Georg Triebensee y Johann N. Wendt (oboes); los hermanos Stadler (clarinetes); Rupp y Eisen (trompas) o los fagotistas Kauzner y Drobney, entre otros notables intérpretes especializados en Harmoniemusik, confirmando el repertorio dedicado para octeto de vientos, en cuanto a su técnica más avanzada. Una pirueta para darnos de bruces con las Serenatas K. 375 y K. 388, de W.A. Mozart  o las 13 Harmoniemusik, de F. Krommer. Otros mecenas también hicieron posible la protección de Harmoniemusik como el Príncipe Nikolaus Esterhazy o el Príncipe Alois, de Liechenstein, dentro de esta corriente expansionista que se implantará por toda Europa, desde la capital Bonn, con el Archiduque Maximilian Franz de Austria, la del Elector de Colonia o la de Praga, con el Príncipe Lobkowitz.

Anton Meysel. Hizo posible una renovación con su Handbusch der musicalischen Literature, quien mantendría hasta unas cuarenta y cinco agrupaciones distintas, la más común integrada por dos oboes, dos trompas, dos clarinetes y dos fagotes, aunque podía reducirse a un sexteto o un quinteto con una flauta o dos, trompetas, trompas e incluso contrafagot o contrabajo. Serán posibles los estilos de serenatas como música de fondo, en actos colectivos y banquetes (Taffelmusik), con G.F. Telemann a la cabeza, entre serenatas, divertimentos e infinidad de transcripciones de óperas de moda, ballets y estilos inabarcables. Aparecerán así dos grandes categorías de Harmoniemusik, las de composiciones originales para conjuntos de viento o las de transcripciones en forma de arreglos como los citados. Entre las originales, toman carta de naturaleza las de Antonio Salieri (1750/1825), con su Quinteto en Si b M. (para dos oboes, dos trompas y fagot) o la Casazione, en Do M. (dos oboes, dos corno inglés, dos trompas, dos fagotes y contrafagot) y la Parade Marsch (trompeta, dos oboes, dos clarinetes, dos trompas, dos fagotes y contrafagot), que permite traer a la memoria la Harmoniemusik mozartiana, integrada por dos serenatas- K. 375 y K.388-, pensadas para octeto de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos trompas y dos fagotes), para relumbrón, la Gran Partita, para 13 instrumentos de viento (dos oboes, dos clarinetes, dos corno di bassetto, cuatro trompas, dos fagotes y contrafagot), poniendo de guinda el conocido octeto de Le Nozze di Figaro, pura desternillante jocosidad, que juega al despiste con detalles del autor, Una cosa rara, del valenciano Vivente Martín i Soler- operista de moda- o I litiganti, de Giuseppe Sarti

Más tirar del hilo, para tropezarnos con otros repertorios arraigados de Harmoniemusik, como las citadas osadías de Anton Meysel, en aquellas Handbuch der musikalichen Literature,  entre sus seiscientas transcripciones para Harmoniemusik, selecciones de óperas de Boieldieu, L.Cherubini, Cimarosa y tantos otros. Maestros como Johann Nepomuk Wendt (1745/1801), oboísta de la corte del Königlische Kaiserliche Harmonie, quien compuso obras para instrumentos de viento y otras curiosidades en este rango. Joseph Triebensee (1772/1846), hijo del oboísta del Königliche- Kaiserliche Harmonie, Johann George Triebensee, alumno de su padre y de J.C. Albrechsberger, que sería miembro como oboísta del Kärnertortteater Wien, durante un par de años, llegando a dirigir, el Octeto del Príncipe Alois de Liechetenstein en donde realizaría una impagable labor como compositor y transcriptor, antes de trasladarse a Brno y Viena, en donde sucedería a Carl Mª von Weber (1816), realizando transcripciones de la Sinfonía nº 92, de F.J. Haydn o de La Clemenza di Tito (W.A. Mozart).  Wenzel Sedlak (1771/ 1851), otro peldaño en el escalafón, también estaría al servicio del Príncipe Alois de Liechenstein, como clarinetista, llegando a ocupar la plaza de Kapellmeister y director de su Harmoniemusik, modélico transcriptor de óperas como Fidelio (Beethoven); Der Freischütz (Karl Mª von Webern); Guillaume Tell  o Il Barbieri di Siviglia (G. Rossini). El inmenso espacio que abarcan el siglo XIX y el XX, está repleto de aventuras imaginativas dentro de estas Harmoniemusik, siempre en beneficio de profesionales y aficionados ambiciosos con primicias de postín como las que ponen en atriles los músicos integrados en O Patrimonio itinerante das Bandas Populares Galegas entre Europa e América en este Congreso Bandístico da Federación Galega de Bandas Populares, que concluirá la tarde del sábado en un festín colectivo.

Ramón García Balado

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