Centro Galego de Arte Contemporánea, Santiago de Compostela
Concierto en el Auditorio del CGAC, en las actividades del Curso Airas Nunes- día 11, a las 12´00 h., con el Dúo Arco y el Quinteto Invicta, que se repartirán obras de F. Schubert y César Franck, el Dúo Arco, está formado por la viola Marta Lahoz Mora, quien estudió en el Centro Katerina Gurska, con Laure Gaudron, y en la Barenboim- Said Ac. , recibiendo asesoramientos de Joaquín Riquelme y Jonathan Brown, realizando masters en la Hochschule für Musk Basel, con Silvia Simionescu; cuenta con experiencias en la Concertgwbouworkest Young; la Chamber Ac. Basel, la Joven de Andalucía, en Centro Cultural Miguel Delibes, la Luzern Fest. Ac., el Auditorio Manuel de Falla (Granada), La Granja de San Ildefonso y la Joven Nacional de España. Álvaro Fernández- Bravo Casado (piano), tuvo como primer maestro a Juan Crespo, ampliando con Laia Masmaron, en el Centro Kakerina Gurska, y en el Barenboim- Said, con Juan Pérez Floristán, para seguir en Colonia, con Sheila Arnold y Alexander Melnikov, y en clave y clavicordio, con Michael Borgstede, interesándose en tematicas históricamente informadas en masters del Chopin Institute, siendo galardonado con un Segundo Premio del Palau de la Música Catalana, lo que le facilitó ser seleccionado para Juventuts Musicals, de Catalunya. Su presencia en certámenes musicales comienza a abrirse un importante espacio, estrenado obras de David del Puerto o Jesús Rueda.
Invicta Quintet- Barbara Paradela (violín), Vasco Teixeira (violín), Francisco Pereira (viola), Silvia Adolfo (celo) y el pianista Miguel Santos, se fundó en 2025, en Oporto, en la Escuela Superior de las Artes y el Espectáculo, bajo la supervisión del profesor Pedro Burmster, trabajando preferentemente sobre repertorios del legado luso, a través de sus distintas regiones, y de sus instrumentos, realizando conciertos que tienen temas en común con la ESMAE. En el ámbito camerístico, mantuvieron relación docente con el chelista Ofer Canetti, enfocados de manera especial hacia el repertorio romántico y ese legado portugués en su amplio espectro, desde el clasicismo a las formas contemporáneas, consecuencia de su profundo conocimiento histórico, en el que igualmente se incluyen las tradiciones centroeuropeas y las opciones de vanguardia.
Para el Dúo Arco, la Sonata Argeggione y piano,D. 821, de F. Schubert obra que supo sobrevivir a pesar de su dedicatoria inicial para un instrumento que prácticamente quedará desplazado, por lo que actualmente se interpreta con violonchelo, por la afinidad entre ambos, en parte por la forma y en parte por la guitarra, de seis cuerdas, y que nos traslada al año 1823, gracias al luthier vienés Johann George Staufer, quien atendería a una solicitud caprichosa de entusiasta aficionado de cierta prosapia, lo que supondrá un instrumento de efímero futuro, también se le denominará guitarra-violonchelo o guitarra de arco, mediando la personalidad del virtuoso y propagador, Vincenz Schuster, quien acabaría interpretándola con el compositor al piano, la primera edición incluía transcripciones para violín y chelo, no se reprodujo hasta 1871, y hubo arreglos para viola y para guitarra e incluso transcripciones orquestales, de la parte del piano. El primer tiempo Allegro moderato, se ofrece con un aire ligeramente melancólico ya en el teclado al que respondía en su original el arpeggione, que avanza un segundo tema vivo, con un desarrollo que es ampliación del primer tema. El movimiento central, es un Adagio en Mi M., pensado como un Lied con una expresión ensoñadora, confiada al arpeggione con respuesta del piano ciertamente discreta, con compases conclusivos de cadencia a cargo del instrumento de cuerda. El Finale, resulta un Allegretto en La M., en forma de rondó pleno de episodios de aumentan los registros del instrumento que toma el protagonismo. Un tema con estribillo, de aire popular, junto a couplets en distintas tonalidades y modos expresivos, dejan la impresión de un divertimento muy en la apreciación del compositor, un curioso entusiasmo por esta curiosa sonata.
Para el Quinteto Invicta, el Quinteto con piano, dos violines, viola y chelo, en Fa m., de César Franck, una dedicatoria a Camille Saint- Saëns, estrenada el 17 de enero de 1880, en la Société Nationale, con el dedicatario al piano, recibiendo una calurosa acogida, convirtiéndose en obra primordial del repertorio cameristico, llegando el autor a perfeccionar la obra en su arquitectura musical, a consecuencia de algunas opiniones recibidas. El Primer movimiento, un Molto moderato quasi lento, aparece como una breve introducción marcada por un tema apasionado y entrecortado, con un temple dramático según el autor, con el primer violín al que acompañan otros tres instrumentos, entre un balanceo de tresillo a cargo del piano. Sobre la serie de esos motivos, se incorporan ideas de menor importancia que ayudan a imaginar un perceptible diálogo a través de una batería de acordes, que introducen el tema cíclico, que impone un clima intenso y apasionado. Un importante desarrollo, combina los motivos de expresividad en un amplio animato al que sigue un grave più presto, que nos lleva hacia el final. El Lento con molto sentimento, en La m., resulta un episodio apacible en el que destaca una persistente continuidad de la melodía, marcada por un pronunciado tema elegíaco, en manos del primer violín, apoyado por acordes pianísticos que se expresa dentro de un matiz dolce. Un extenso tema que sufre una doble exposición, mientras que aparece una breve idea sorda y dramática que recuperará en el Finale. El tema cíclico propuesto en el movimiento inicial, reaparece e intensifica el espíritu dramático de esta sección en la que el piano intensifica su protagonismo. El Allegro non troppo ma con fuoco, en Fa M., nos ubica dentro de una introducción entrecortada, con semicorcheas repetidas en manos del segundo violín, que será imitado por las otras cuerdas, con un segundo tema que muestra una pequeña idea ya ofrecida en el Lento con molto sentimento, con su valor rítmico más sorprendente, ideas que se superponen en el desarrollo junto a descriptivas reminiscencias hacia la reafirmación del tema cíclico principal del primer movimiento. Se intensifica el temple general entre saltos rítmicos e intensivos que se cierran con la coda, que se ensancha en estado de plenitud concluyendo en un unísono final, de esta obra que se resume en el espacio de cuarenta minutos.
Ramón García Balado

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