12/07/2026

Concierto no Edificio CINC, da Cidade da Cultura con la Banda Sinfónica Galega

 Cidade da Cultura, Santiago de Compostela


Sesión de tarde la ofrecida por miembros de la Banda Sinfónica Galega, en pequeñas formaciones, la tarde del sábado para una velada de clausura del V Congreso Bandístico, a repartir con piezas elegidas del repertorio común a través de los ejemplos que nos ofrecían obras que lograron cierto éxito gracias al cine y más frecuentemente a esas corrientes dentro de lo que conocemos como Latin Jazz.  Un Quinteto de graves, prepararía la charla de clausura, con la Florentine March Op. 124, de Julius Fucik- en arreglo de John Martin, un músico arraigado en la tradición de las corrientes y herencias del Imperio Austrohúngaro, epígono pues de una época que pondrá un capítulo de despedida en la historia, compositor que también se daría a conocer por piezas dentro de este estilo- Entrada de gladiadores- además de tomarse personales licencias como lo que poco después se considerará como un free-lance, había sido fagotista del Teatro de la Ópera de Praga. Colega de generación, de músicos como Jaroslav Zevek, Frantisek Halas, Josef Hora, y otros tantos en un momento en el que también se sentirán a partir de 1927, las influencias artísticas, en que igualmente destacará J. Cocteau, y el interés por Duke Ellington o Louis Amstrong, Fucik, en su visita parisina, podría conocer a G. Enescu.   Lennie Niehaus- Keystone Chops-, un orquestador y arreglista, dinamizador del jazz en el mundo del cine,  había recibido influencias de Fats Waller y Charlie Parker antes de firmar una ostensible fidelidad al cine de Clint Eastwood, después de haber probado con cierta fortuna orquestando en los ochenta bandas sonoras para Jerry Fielding, Lennie de había integrado como saxo tenor en la orquesta de Stan Kenton, donde desarrollaría una fundamental trayectoria grabando algunos de sus registro de mayor relieve, para la tv, había realizado uno de sus aportaciones importantes por Lush Life, pero el cine le reconocerá por películas como Pale Rider, Ratboy, Bird, The Bridges of Madison County, Midnight in the Garden of Good and the Evil o Blood Work.  

Los Quinteto de viento tendrían el Primer movimiento para viento de Paul Taffanel, un flautista y director francés, que había estudiado con Dorus y después con Reber, en el Conservatorio de París, durante treinta años fue flautista de la Opéra Comique y también en la Société des Concerts, colaborando en celebrados conciertos durante sus giras, complementando sus oficios con las labores docentes- 1893/1906-, siendo igualmente profesor del Conservatorio de París, Director de la Ópera y director de la Société des Concerts du Conservatoire (1892/1901). Colaboró con grupos de cámara de notable prestigio y tuvo como alumnos a Ph. Gaubert o G. Blanquart, dejándonos obras como cuidadas fantasías, pieza flauta y piano o su obra didáctica Méthode complète de flûte, en colaboración con Ph. Gaubert.

Alexander von Zemlinsky- Humoreske- fundó con Arnold Schönberg la Vereiningug Schaffender Tonkünstler , destinada a dar a conocer la nueva música, en especial con obras propias, trabajó en Berlín con Klemperer, enseñando en la Musikhochschule, antes del ascenso del nazismo, después de 1975, su obra reapareció con gran pujanza, un tanto a la sombra de Gustav Mahler, destacan sus obras camerísticas, en especial los cuartetos y en un espacio a tener en cuenta, el Tombeau á Alban Berg, que quedó sin terminar; el Cuarteto en Re M. para clarinete, violín, viola y violonchelo o La Humoreske (rondó), para flauta, oboe, clarinete, trompa y fagot.

De los Cuartetos de saxofones, el primer movimiento del Konzertstück, de Paul Hindemith, maestro que en su evolución supo manejarse desde la libre politonalidad (o más raramente la atonalidad) de  los años veinte, en los que su pensamiento tendrá como consecuencias los más ásperos choques disonantes, dado que apenas tenía en cuenta las superficies más verticales, hasta la tonalidad ensanchada, rígidamente controlada de la edad madura, la cual encontrará en la edad madura, tras su obra teórica Unterweisung im Tonsatz . El resumen de su legado no deja de ser una resolutiva caja de sorpresas, de ahí su aceptación entre los aficionados contemporáneos. Otro concepto de importancia serán las Gebrauchsmusik, que en realidad no eran nada nuevo, sino una referencia con respecto a la música.   Guillermo Lago- Sarajevo y Córdoba- dos piezas de una suite de seis, piezas con talante descriptivo muy relacionadas con vivencias personales por sus viajes, detalles como la inspiración en la Mezquita de Córdoba, y la visita a Sarajevo y Bosnia, en consideración a Admen Siso- Wind of Change-, queda como experiencia, el aprecio a los amigos de Sarajevo y los estudios en la Academia de Música de la capital asediada. Las otras piezas de la suite fueron Addís Ababa, Montevideo, Colonia y Tokyo.

Del Quinteto de metales, el Quinto tiempo de la Canzona nº 5, de Samuel Scheidt- un salto al barroco- en arreglo de Verne Reynolds eminente organista que vivió en Halle y que fue maestro de capilla de la corte ducal tras estudiar con Sweelick, siendo contemporáneo de Michael Pretorius, J.H. Schein y Heinrich Schütz; destacó por la publicación de motetes policorales- Cantiones sacrae- a ocho voces, una confluencia con la tradición alemana y los estilismo italianos. Durante un período fue director musiches de la Marktkirche, y Rektor del Gynasium. Padeció en sus carnes las consecuencias fatídicas de la Peste, perdiendo parte de su familia. De sus obras, destacan los Geistliche Concert y el Liebeliche Krafft- Blümlein.  Sonny Kompanek- Killer Tango-, con estudios en la Universidad de Virginia y en la Eastman School, con Thomas Cernnowic y Samuel Adler, mantuvo relacionales profesionales con Brynton Marsalis y la Canadian Brass Band, con Mel Tormé, Chuch Mangione, John Williams, de sus obras importantes: The Finest Hours  y Heil Cesar. John Cheetam- Scherzo- trombonista profesional formado en las Universidades de Misouri, Virginia y Nuevo México.

Del cuarteto de clarinetes, Bordel 1900, Café 1930 y Night Club- Historia del tango- Astor Piazzolla, en arreglo de B. Edwards, quizás lo más granado del renovador del género, en esa serie de amalgamas con otras corrientes latinas de proximidad que alcanzaría su máxima dimensión, el artista  en plena madurez gracias a sus excelentes relaciones y sus resultados profesionales, el de Libertango, los Quintetos y sextetos, que supo recrear con genialidad, con trabajos en los que destacará por el dominio de los ostinati, y las sorpresas encadenadas en diálogo con sus colegas de tándem, un embrujo irresistible, perfectamente tratado a lo largo de sus etapas diferenciables.  En perfecto contraste, el Vals venezolano de Paquito D´Rivera, en arreglo de Julia Barberá. El músico nos había sorprendido por su participación en Calle 54, el documental de Fernando Trueba, y sus éxitos inmediatos con el Grupo Irakere, perfecto testimonio del impulso del Latin-Jazz. Fogoso y lírico, Paquito D´Rivera, nos embriaga por su paleta de ritmos y melodías de irresistible contagio.

Ramón García Balado

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