Palacio de la Ópera, A Coruña
Formaciones de base como la Sinfónica Infantil de la OSG, los Conservatorios de la Provincia o el Coro Cantábile nos invitan a un concierto en el Palacio de la Ópera- día 21, a las 19´00 h-, para un programa entre grandes barrocos como Johann Sebastian Bach, Marc- Antoine Charpentier, páginas de W. Amadeus Mozart, una selección de la ópera Carmen, De G. Bizet y un contemporáneo, como John Rutter, destacado arreglista y compositor de anthems y otras obras dentro de la tradición popular, autor del que se nos ofrecerá dos piezas características de su estilo como All the things bright and beatiful y Look at the World. Es director de grupos corales como los Cambridge Singers, y que editó obras suyas para la firma Collegium Records, en sus comienzos grabó el War Requiem, de Benjamin Britten, tras haber tenido como maestro de preferencia a David Willcock, tras haber abordado la composición de un Requiem y un Magnificat, encuadrando su estilo junto a músicos como John Taverner, Howard Shelley, Brian Chapple y Nicholas Snowman, para el Fox Valley Festival Chorus, preparó la presentación de su Requiem, en una sesión conjunta con el de Gabriel Fauré. Es autor de la ópera infantil Bang!, destacando otras obras como Cityscape, Reflections, Angel´s Carols, Candelights Lullaby, además de una importante selección de arreglos realizados a través de procedencias de los géneros más diversos.
Marc-Antoine Charpentiere-Prelude del Te Deum, en Re M. H. 146-obra compuesta a comienzo de los años 1690, posiblemente con motivo de la dedicatoria para la Iglesia de Saint- Paul des Jésuites, en donde el compositor ejercía la plaza que le había escogido para sus labores y cuya obertura, en un salto de siglos se convertirá en la célebre reclamo de las retransmisiones de los eurovisivos reclamos para todo tipo de eventos, obra en conjunto para ocho solistas (dos por cada voz), y un grupo instrumental de flautas, oboes, trompetas y timbales. Obra que se abre con ese ostentoso Prélude, que reúne a todos los instrumentos de la orquesta al estilo de todas las marchas guerreras, de aquella época, remarcadas por el poderío sonoro de las trompetas naturales (en su original), a las que responde un ritmo en forma de respuesta que redunda en un estilo de rondeau.
Johann Sebastian Bach, con dos de sus obras, un coral de Wachet auf, ruft uns die Stimme BWV 140, obra para el Domingo 27 después de la Trinidad, a partir de un texto anónimo que usa tres estrofas del himno homónimo de Philipp Nikolai (1599), para cuatro de sus números y citas de la cantata del Cantar de los cantares. Un domingo del que solo se conserva esa cantata en virtud de que ese domingo de la Trinidad, solo es posible si la cantata cae entre el 22 y el 26 de marzo, lo cual sucedió en vida de Bach en cinco ocasiones, dos en su infancia (1690 y 1693), siendo entonces organista en Armstadt, y otras dos durante su cantoría en Leipzig, 1731 y 1742. Descartadas las tres primeras como fecha de composición de la cantata, de las dos restantes se inclinan los investigadores, con una casi absoluta seguridad, por 1731, para ser repuesta en 1742. En 1731, cayó dicho domingo en 25 de noviembre. El autor del texto se basaría en una triple fuente. La página elegida para este concierto, resulta una de las más populares del autor, que contaría además con un sinfín de versiones, aceptando la organística realizada por el compositor con el número BWV 645 dentro de la los seis Corales Schübler, por el nombre del editor, amigo del compositor. De la cantata Herz und mund und tat und Leben BWV 147, es una obra con textos de distintas procedencias, destinados a la Fiestas de la Visitación de María, grupo de tres fiestas celebradas por la liturgia luterana, con mucha solemnidad en la época de Bach, en la etapa de Leipzig, tras haber recibido una primera forma en Weimar, donde iban destinadas al cuarto domingo de Adviento de 1716, ya que la ciudad ducal no restringía ese estilo de interpretaciones. Un pasaje resultará fundamental tras la novena aria de bajo, que convoca a todos los instrumentos disponibles que arropan a una voz densa, con una entrada de oboes, en torno al canto Ich will von Jesu Wundern singen, reafirmado con toques marciales hacia el canto Opfer (Ofrenda) y la nota Feuer (fuego), que se entrega al coral final idéntico al que cerró la primera parte Jesu bleibet miene Freude.
W. A. Mozart- Ave verum Corpus K.618-, se distingue de las precedentes composiciones litúrgicas por su carácter noble y doliente que le emparenta con los motetes italianizantes y que miraban todavía a la más antigua tradición sacras gracias a su plasmación perfecta el conjunto de cada una de las partes, atestiguando elocuentemente su profunda religiosidad. Obra estrenada en Viena el 18 de junio de 1791, resultando uno de los rarísimos ejemplos de música sacra posterior a su traslado a Viena, representando una importante muestra del nuevo lenguaje musical que había escogido un tratamiento menos sofisticado y si cabe hasta más popular. Con motivo de esta fecha, suprimida en tiempos del emperador José II, y restablecida por su sucesor Leopoldo II, el músico quiso mostrarse como solícito con su amigo Stoll, Kapellmeister de la iglesia parroquial, ofreciendo una de las obras sublimes y de gran altura, por su especial aura. De su firma, la obertura de su ópera Mitridate, rey del Ponto K. 87, fruto de su primera estancia en Italia en 1770, en donde entraría en contacto con los ambientes musicalmente más avanzados e iluminados y en cualquier caso no faltos de calor y entusiasmo, desde la perspectiva musical, estamos ante una ópera que se expresa a través de sus 21 arias, un dúo y un coro final, ofreciendo aspectos de una inmadurez propia de sus inevitables lagunas de juventud, un músico de tan solo 14 años, que verá como esta ópera se estrene entre Bolonia y Milán.
Una selección de Carmen, de Georges Bizet, obra que las dudas que arrastraba, fue un éxito desde el comienzo, siendo estrenada en marzo de 1875, en la Opéra Comique, parisina, durante casi cuarenta representaciones gracias en parte a la colaboración de los libretistas Henri Meilhac y Ludovic Halévy, quienes no serían muy fieles al texto original, logrando crear unos personajes de notable personalidad, algunas de sus óperas quedarían a mitad de trayecto, producto de una carrera intensa con ejemplos como esta Carmen sobre el relato de Prosper de Merimée, un reconocido hispanista que había realizado escritos sobre leyendas e historias de tradición española.
Ramón García Balado

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