Palacio de la Ópera, A Coruña
Karl- Heinz Steffens dirigirá a la OSG en el Palacio de la Ópera de A Coruña ofreciendo en programa le Sinfonía nº 36, en Do M. K.425 (Linz) de Mozart y la Sinfonía nº 4, en Re m. Op.120, de Robert Schumann-días 8 y 9, a las 20´00 h.-, un maestro con fundamentos en la Jugenorchester Rhinelandplatz y que siguió el magisterio de Ulf Rodenhäuser, en la Musik Academie, de Stuttgart, tras especializarse como clarinetista en el Staats Theater, de Frankfurt, antes de integrarse en la Rundfunk Sinfonie Orchestra, de Baviera, entre los años 1989/96 y ocupar la plaza de primer clarinetista en la Berliner Philarmonie Orchestra. Recibió asesoramientos de Lorin Maazel, Kurt Masur y Sir Colin Davis, probando experiencias en el género camerístico con profesionales como Wolfgang Sawallish, el propio Maazel, el Cuarteto Auryn, el Fine Arts Quartet o el Leipzig Quartet, y participó en certámenes como el Schlewig- Holstein y en el Festival de Salzburgo y ejerce la docencia en la Academie Hanns Eisler (Berlin) y en la Escuela Superior Reina Sofía, de Madrid.
Wolfgang Amadeus Mozart- Sinfonía nº 36, en Do (Linz) K.425- quizás una de las primeras grandes sinfonías de la etapa vienesa, producto de un descanso estival, acompañado por su padre Leopold por su hermana y su compañera Constanze, recibiendo entonces una generosa acogida, en especial por parte de conde Thun, siempre predispuesto a otorgarle un trato de favor y admiración. Obra resuelta en el breve espacio de menos de una semana y con cierta inspiración en su maestro F. J. Haydn, que ayudará a perfilar sus aspectos academicistas, detalle que reconocerán los especialistas más agudos, obra que efectivamente, no podrá compararse con otras posteriores que vendrán casi de inmediato, pero manteniendo un vigor y un ardor que se expresaba dentro de un diálogo meditativa. En propia confesión, admitiría que ante la urgencia apremiante de su estreno, se vio obligado a escribirla bajo los condicionantes de un tiempo apremiante.
Comienza con un preludio en forma de Adagio. Allegro spiritoso, en el marco de una especie de canto en unísono, encadenado en un juego de imitaciones entre los primeros y segundos violines, en respuesta con fagotes y oboes, en un diálogo que ayuda a realzar la calidad de sus matices, hasta alcanzar un acorde de dominante que nos ubica en el Allegro spirituoso, que se manifiesta con un tema extenso, llegando a un tutti que mucho tiene de ritornello, imponiendo una energía de suma importancia. Un nuevo ritornello, más amplio, abunda en modulaciones hacia un ostentoso forte dramático que impone la coda. El Andante, ofrece un tema delicado con un ritmo de siciliana, en el que destacan la importancia de los instrumentos de viento sobre pizzicati, en manos de los bajos, al borde de una entrada de tresillos con aire danzarín, que deja argumentos para un ritornello y que introduce detallados aspectos expresivos. El Minueto, aparece en dos partes de manifiesto encanto sobre ritmos descendentes en la primera aguda y grave, y en la segunda, con imitación entre las cuerdas; violines y oboe, aportan un trío de una frescura apacible, antes de llegar al Presto, ligero y de clara elegancia, sujeto por un ritornello final expuesto tras un desarrollo realzado por una cadena de timbres instrumentales, que preparan la recapitulación. Verdadero ejercicio de credibilidad en una obra que se creía de circunstancias, pero que confirma el grado de maestría formal.
Robert Schumann- Sinfonía nº 4, en Re m. Op. 120-, obra en la que despliega una considerable energía, en medio de abundantes dudas circundantes, aunque cronológicamente será la Segunda, fue anunciada al principio como tal, antes de tener una revisión diez años después, para publicarse en 1853, y para entonces, ya se conocían otras dos sinfonías, la compuesta en Do- Segunda- y la Tercera, en mi bemol, de modo que esta, se convertirá en la Cuarta. Su pasión no había perdido pujanza, ya que en el meollo de los años cuarenta, de clara referencia con la evolución de tanteo con esta obra, el autor había abordado su primera incursión coral con orquesta-Tragödie-; un tríptico de poemas sobre H.Heine, que no llegó a completar y que terminaría utilizando en sus Romanzen und Balladen Op. 64; una canción que acabará incorporando a Schlummerlied, en las Albumblätter, op. 124, que tendrán edición en 1854 o también esbozos de una ópera, que no llegarán a buen puerto, mientras sí componía un oratorio sobre El Paraíso y la Peri. Schumann, no renunciaba a sus tentativas como teórico musical, a través de sus escritos en la Neue Zeitchrift. En cuanto a esta Sinfonía nº 4, en Re m. op.120, nos hallamos ante un trabajo que se ofrece sin solución de continuidad, y cuyo primer título había sido Fantasía Sinfónica, tras su presentación en Leipzig, en 1841, obra que pretendía un ideario de mayores pretensiones, para encumbrar las exigencias de ese estilo sinfónico.
La Introducción-Allegro, demuestra precisamente la necesidad de distanciarse de los patrones estilos tradicionales, con el tema Allegro, elaborado dentro de forma de sonata, en los primeros temas, en los que el segundo pasa al relativo Fa mayor, en medio de numerosos motivos secundarios que se le asimilan, apareciendo de súbito un tema principal que anima todo el movimiento el toda su extensión, entre numerosos dibujos audaces de una intensa vitalidad, con una conclusión de apariencia triunfal, que se rompe bruscamente con un acorde en Re m. La Romanza, en La m., ofrece una delicada melodía, particularmente expresiva, gracias al protagonismo del oboe, doblando a los violonchelos y que será desplazada por un tema ofrecido en la introducción, que se mantendrá en toda su extensión, tiempo que se encauza hacía un Scherzo, que remite a ideas procedentes de la obra en su conjunto. El Finale, anunciado de forma pausada, resulta un Andante, de 16 compases, que se explaya a modo de movimiento conclusivo en el contexto de una sonata libre, que recupera el tema principal y del que saldrá un Vivace elaborado sobre dos motivos de importante desarrollo, permitiendo a Schumann el objetivo de una recapitulación con una idea brillante y cerrando con una stretta presto de pinceladas heroicas.
Ramón García Balado

Ningún comentario:
Publicar un comentario