29/04/2026

Rafal Blechacz: Concierto nº 3, en Do m. de Beethoven Op. 37, con la OSG

 Palacio de la Ópera, A Coruña


Concierto de Rafal Blechacz con la OSG en el Palacio de la Ópera de A Coruña, dirigido por Víctor Pablo Pérez, en el que interpretará el Concierto para piano nº 3, en Do m. Op. 37, de L.v. Beethoven, con la Sinfonía nº 5, en Do m. op. 67, obras a la que se añade la orquestación de Juan Durán de Soedades, de Marcial del Adalid- días 8 y 9, a las 20´00 h-, un pianista ganador del XV Concurso Chopin (2005), y también del Concurso Arthur Rubinstein, y que tuvo como especial maestra a Kataryna Popowa- Zydron, preocupándose de formar especial por centrarse en las interioridades de lo que supone la filosofía de la música y los requerimientos expresivos de cada época y  estilo, lo que se constata en la forma de tratar el repertorio bachiano, o el beethoveniano con el que nos encontraremos. Para idea, el registro llevado a cabo con el sello DG, entre una integral de Preludios de Chopin y los Nocturnos Op. 62. El espacio camerístico, aportó recientemente una enriquecedora colaboración con Bomsori Kim, con obras de repertorio francés y polaco.

 la prevista  orquestación de la obra Soedades de Marcial del Adalid, de Juan Durán, esperará a otra fecha,  obra que nos traslada al mundo de la mélodie en la serie de los Cantares viejos y nuevos de Galicia, y que suele estar  presente en el espacio  de sus obra para la voz, siempre pensando en su figura  de su compañera Fanny Garrido, dotada especialmente para el tratamiento del sentido de la prosodia y que se reflejará en toda su extensión en el género  de la mélodie, ella se haría responsable de la publicación de obras suyas con la editorial de Canuto Berea, la serie por entregas de esos cantares, llegarían a tener las correspondientes en francés y en castellano, al que se añadirá el detalle de la experiencia de componer en cinco idiomas distintos, abordando el desafío de probar con el gallego, idioma que tratará ajustándose a la mediación de la prosodia en castellano. El género de la mélodie, estará presente en la evolución de las distintas etapas, siguiendo el gusto expresivo de las modas cada momento, como la progresiva emancipación del género desde sus orígenes, procedentes del romance. Hacia la década de 1870, su estilo se volverá más austero, y sus colecciones confirmarán el talento en su dimensión más reconocible, acentuando las características más personales. Para esta sesión, contaremos con la Marcha triunfal Galicia, obra de especiales connotaciones, trabajo para gran orquesta, como La Gran Obertura o la Marcha fúnebre, pieza impregnada  de una especial sensibilidad, compuesta en 1881, con la que viene a cerrar el  ciclo nacional de su producción, que había iniciado con la Marcha para piano del mismo título, dedicada a los bravos de África y que contiene dos temas principales plenos de significado, su evolución dentro del nacionalismo resultará clara a través del conjunto de sus obras.

Beethoven- Concierto para piano, nº 3, en Do m. Op. 37-, clave en su universo creativo cuyos esbozos nos trasladan a comienzos de 1800, cuya primera ejecución se ofrecería en el Theater an der Wien, el 5 de abril, de 1803, teniendo al compositor como solista,  un teatro del que era titular Schikaneder,  el empresario que lo había construido. Este concierto estaría acompañado por la Segunda Sinfonía Op. 36, acechaban ya los problemas de sordera y la sesión había sido presentada por su alumno B.Ries, quien había rogado que le añadiese una cadencia, aunque a la postre no se sentiría a gusto con la sugerencia. Solomon, dejará escrito que este concierto representaba un notable progreso, respecto a los anteriores, convirtiéndose en el paradigma formal del modelo clásico- romántico, y que se mantendrá a lo largo de los años. Obra dedicada al rey Luis Fernando de Prusia, también aficionado de talento y ferviente admirador suyo. Parte la obra con un Allegro con brio, que se decanta en el espacio de la tradicional forma sonata, sobre una idea intempestiva, y detalles retóricos asimilables a las formas antiguas, cuidando las elaboraciones dramáticas ofrecidas por dos temas, dentro de una dialéctica constructiva, plagada de ramalazos posiblemente pretenciosos, hacia un final agradable y fresco, expresado en forma de rondó, que puede aceptarse como pintoresco y que prepara la entrada del Larghetto, con el que levanta el vuelo, en un salto tonal, del Do m. al Mi M., una curiosa rareza en el compositor y que parece subrayar la importancia de ese salto cualitativo. Fragmento dotado de fascinación, asimilable a una escena vocal de gran aliento y de especial preciosismo y refinamiento. El Rondó (Allegro), surge en medio de alternantes cambios de estilo, llenos de espíritu y vivacidad, marcados por el diálogo entre el solista y la orquesta, con la importancia otorgada a los episodios contrastados y modulantes, entre acentos sincopados en un paso hacia una especie de fantasía muy amplia- El solista, se cobra un protagonismo que recupera el tono radiante de Do M., obra que encarna el dramatismo de esa sordera que le apremiaba y que pretendía exorcizar mediante la búsqueda de un contacto equilibrado y casi obsesivo.

La Sinfonía nº 5, en Do m. Op. 67, la que realmente contribuyó al halo de su leyenda y a su proceso de mitificación, por esas cuatro primeras notas, que definen la llamada del destino, obra para que se confirma en un listado inabarcable de sugerencias, por sus ricas asociaciones, pasando a la leyenda el concierto del 22 de diciembre de 1808, en una velada dirigida por el autor, en la que se incluía La Pastoral, con un aria para voz solista, algunas marchas e himnos, el Gloria, de la Misa Op. 86; el Concierto para piano Op. 58 y un Santus, con coro, además de la Fantasía Op. 80, con el añadido de varias improvisaciones al piano. En la Quinta Sinfonía, partimos de un Allegro con brio, con esas cuatro notas que la hicieron célebre, una célula lapidaria, técnicamente muy audaz, que anuncia el exordio de la trágica confrontación entre el hombre y el fatum, un inciso axiomático que se injerta y despliega entre manifestaciones enérgicas y de poderío instintivo, tal muestra de la voluntad primordial del destino, un elemento personal, presentando a un héroe simbólico en su enfrentamiento con el destino. El Andante con moto, se anuncia con un tema muy dulce, semejante a las exigencias de un espíritu muy puro que ayuda a sentir la plenitud de un consuelo, con un segundo tema de actitud esperanzadora, un poco bajo la influencia de su maestro Franz J. Haydn, antes de la entrada de los dos tiempos siguientes, ambos en forma de Allegro, tiempos fundidos, sin solución de continuidad, resultando un gran fresco cuya elección contribuye a crear el juego entre un Scherzo y un Final sostenido por una poderosa orquestación ampliada, un final que rasga el ánimo por su luz cegadora, inducida por una excitación psíquica que se impone con una coda de dimensiones órficas, símbolo elocuente de la perfección ética y formal, destinada a permanecer hasta la eternidad.

Ramón García Balado

Ningún comentario:

Publicar un comentario

Chaya Czernowin: Undersongs, por Sigma Project, en Domus, de A Coruña

 A Domus, A Coruña La compositora Chaya Czernowin presenta Undersongs en A Domus de A   Coruña , dentro de las actividades del IX Festiva...