28/04/2026

Fendas do silencio en colaboración con el IX Festival RESIS

 Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela


 Concierto de la RFG dirigida por Josep Planells, en el Auditorio de Galicia- día 30 a las 20´30 h-, bajo el reclamo de Fendas do silencio con un faladoiro (Laboratorio de resonancias), previo en la Sala Ángel Brage- a las 18´00 h., presentando en programa  obras de Francisco Domínguez, con Negra sombra, de la serie Cometa, también de Rebecca Saunders y de Francisco Guerrero, con Coma Berenices, participando como solistas los percusionistas Noè Rodrigo Gisbert y Adèlaïde Ferrière. En sesión de Preconcierto a cargo de alumnos de Curso Avanzado de Especialización Orquestal, en la Sala Mozart- 19´45  h-, alumnos de Timur Sadokov, nos ofrecerán el Cuarteto nº 1, en Fa M. Op. 18, de L.v. Beethoven y el Cuarteto nº 7,en Fa m, de D. Shostakovich,  obras confiadas a las violinistas Elena Rodríguez y Lía Teotonio, la viola Inmaculada Muedra y el chelista Nicolás Casamayor. El Cuarteto en Fa M. , nº1, de Beethoven,  en sus tiempos Allegro con brío; Adagio affetuoso ed appasionato; Scherzo; Allegro molto y Allegro, tuvo su primera ejecución en el Palacio del príncipe Lobkowtz, a cargo del Cuarteto Schuppanzigh, ante la presencia  de Haydn, obra perteneciente al grupo de seis en un período de transición distanciándose de gestos declamatorios y demostrativos  y que en principio iba destinado a su amigo Karl Amenda, aceptando qu el autor trabajó intensamente sobre la obra que terminaría por recibir una revisión importante antes de su edición, su Scherzo está fundado en una rica armonía y un ritmo de modulaciones sorprendentes. El Cuarteto nº 7, en Fa sost. m Op. 108, de D. Shostakovich, de 1960, muestra tres tiempos encadenados desde un Allegretto de aparente sencillez hasta un Lento concebido como un tombeau dedicado a su compañera de entonces Nina, en una configuración irónicamente danzante con una impresión de fatalismo macabro, muy en el sentido del autor, que remite al monólogo de Boris Godunov; el Allegro final, con sus cambios de ritmo, resulta una construcción fugada. Una partitura enigmática y profundamente personal, estrenada en la Sala Glinka por el Cuarteto Beethoven, el 15 de mayo de 1960. El romanticismo compartido con sus colegas de generación, le acerca con fortuna a músicos como Claude Debussy y Béla Bartok, en un momento de transición de estéticas emparentadas con los compositores rusos de su entorno, entre los que no faltan los vanguardistas de la Segunda Escuela de Viena, una realidad que convulsionaba la realidad cotidiana y que en importantes aspectos, procedía de la herencia irrenunciable de los últimos cuartetos de L. v. Beethoven, por lo que la elección de este programa beneficia al criterio elegido, Shostakovich, disfrutaba de un período trascendental y que coincidía con la publicación de las memorias que mucho darán que hablar, en lo relativo a su fiabilidad, presentadas bajo el título  de Testamento, que afortunadamente conocieron edición en castellano, tras ser divulgadas por Harper & Row, en 1979, marcando especialmente la importancia  de los aspectos biográficos. Compositor que asumirá con creces el romanticismo dramático beethoveniano, por lo que resulta un perfecto acoplamiento con el  programa elegido, además de aceptar aportaciones de Debussy o Bartók, sin renunciar a cierto interés por los músicos de la Segunda Escuela Vienesa, ampliando el legado de la tradición rusa, de la que conservamos los ciclos dedicados a las obras sinfónicas, que pudimos seguir a lo largo de un par de temporadas con la OSG, dirigida por Dima Slobodeniouk.

Fendas do Silencio, destaca a músicos como los citados en el  encabezado, Noè Rodríguez Gisbert, quien estuvo en el ciclo Solos do CGAC, un músico que es miembro del Asko Schönberg Ensemble y que colabora con formaciones especializadas en repertorios actuales además de ofrecer su primer registro en cd para la  firma IBS Classical. Le escuchamos entonces con un programa que incluía obras de S.Sciarrino,H. Lanchenmann, Rebecca Saunders, Voro García y Iannis Xenakis. Adélaïde Ferriere, estudió en el Conservatorio de París y en el de Dijon, con su padre Didier Ferrière, ampliando en la Academia Regie Pasquier con Pierre Cao, en el CNSM parisino con Michel Cerrutti, y dejarnos un trabajo testimonial en cd, con obras de Philippe Hurel, Bruno Mantovani, R. Rodney Bennett y Iannis Xenakis, colaborando con formaciones como la Radio France Philharmonic Orchestre, dirigida por George Benjamin, la Nationale de Lorena, la Orchestre du Pays de Savoie o la Orchestre Nouvelle Aquitain. El director anunciado para la cita, era Vimbay Kaziboni, nacido en Zimbaue, presentó credenciales con la Kolner Philharmonie O; la Berliner Philharmoniker, la Tonnhalle Düsseldorff; la Bayerisches Rundfunk, la  Wiener Konzerthaus o el Concertgebow, llegando a ser asistente de Sir Simon Rattle, en los Proms del Royal Albert Hall. Estrenó obras de Helmuth Lachenman, Steve Reich, George Benjamin, Heiner Geobbels, John Adams, Olga Newirth, Matthias Pintscher, Morten Lauridsen o Bruno Mantovani, en citas como el Gaudeamus Muziekweek (Utretch), con agrupaciones como el Ensemble Modern y el Ensemble Intercontemporain. Recibió una beca Fulbright (2013/4), y ejerce la docencia en centros como la University of South California y en el Conservatorio Boston, de Berklee.

Francisco Domínguez, con estreno de la serie Cometa, es un compositor nacido en Alcolea, que estudió en Musikene, con Gabriel Erkoreka, para ampliar en la Kunst Universität Graz de Austria con Beat Furrer y Klaus Lang, y seguir posteriormente con Helmuth Lachenmann, Ramón Lazcano, Héctor Parra y Alberto Posadas, pianista que nos ofreció en Solos do CGAG en soberbio concierto entre obras de Béla Bartók, G. Ligeti y György Kurtag;  recibió premios como el XV Pablo Sorozábal; los VII y IX, Francisco Escudero; el Toru Takemitsu, de 2020; el X Franz Schubert; el XXVI, de la Fundación SGAE, además de incorporarse a la Ac. de la Fundación Peter Eötvös, de quien sería colaborador, actividad que compartirá con Toshio Hosokawa, iniciativa que tendrá constancia en sus participaciones con la Fundación BBVA o la Fundación Juan March.

Rebecca Saunders-VOID, estreno en España-obra que se dio a conocer el 10 del mayo de 2014, encargo de la Westdeurscher Rundfunk y el Wien Modern, participando como solistas dos percusionistas Christian Dierstein y Dirk Rothbrust, con la WDR S. Orchester dirigida por Peter Rundell, una compositora que recibió galardones como el Premio Busoni, de la Kunst Akademie für Arts Berlin; el Ernst von Siemens, el Hindemith del Schelswig- Holstein o el Mauricio Kagel (2015). Había sido alumna de Nigel Osborne y Wolfgang Rihm, quien sería fundamental en su carrera por su profunda sensualidad y por el dominio en el tratamiento de los timbres sonoros, dentro de una complejidad fascinante, preparando con ello la aproximación a la compositora Galina Ustvoskaia, por la variedad tratada por su impulso pasional. La poética de Samuel Beckett, estará presente como trasfondo de muchas de sus obras, facilitando extensas explicaciones sobre los textos elegidos; Inglesa de nacimiento, reside en Alemania a consecuencia de lo que su evolución artística que la deparado, ya desde obras como Quartet, escrita para acordeón, clarinete, doble bajo y piano, pensada para como una sucesión de objetos sonoros concisos y secos, interrumpidos por períodos de silencio meticulosamente calculados. El silencio se convierte en un elemento tan importante como las propias notas. La importancia de los sonidos sostenidos, la fisicidad del sonido- influencia del último G. Scelsi-, resulta el signo distintivo de su estilo creativo. Preferentemente se mueve entre instrumentos que permiten amplias resonancias, reverberaciones y efectos parejos, que descubriremos en obras como Blue and Gray o la impactante Stirrings still.

El jienense Francisco Guerrero Marín (1951/1997)- Coma Berenices-fue un creador ciertamente autodidacta y que tuvo como primer maestro a su padre, junto a Juan Alfonso García, logrando su Primer Premio de Composición Manuel de Falla (1970) que marcará una tendencia difícil de seguir, por la evolución de su técnica y su trayectoria, que no supondrá calificarle como un innovador a ultranza, ubicándole en un posicionamiento claramente aislado desde ejemplos como Eine Kleine Nachmusik, para guitarra y diez instrumentos de cuerda o Acte préalable, cuyo título refleja esa actitud personal en un estado crítico de su carrera. Desde aquellos mediados de los ochenta, ideará un procedimiento de carácter técnico a partir de la teoría de los fractales- objetos geométricos cuya característica esencial es la autosemejanza a diferentes escalas-, que ya venía poniéndose en práctica desde tiempo atrás, una virtud elaborada desde la economía fractal en una teoría que funciona y proporciona la lógica adecuada de relaciones para sostener su escritura sonora y gráfica. Obra de interés había sido Jondo, para voces masculinas, grupo instrumental y cinta magnética, etapa en la que participó en eventos con Claudio Prieto, Féliz Ibarrondo y Francisco Otero, siendo seleccionado para participar en la Semana Int.Gaudeamus, paso previo a obras como Actus, dedicada a Luís de Pablo. Fue becario de la Fundación Juan March, dejando proyectos como el Laboratorio Alea y Radio Clásica, junto a Alfredo Aracil, Tomás Garrido y Pablo Riviere, sería uno de los integrantes del Grupo Glosa, especializados en músicas gráficas, dinamizando labores docentes para el Centro para la Difusión de Música Contemporánea y con el Conjunto de Percusionistas Aula 44, dirigido por Juan García Ivorra, se interpretarían Acte préalable, de su propia firma; A chuva que nao cesa  (Manel Rodeiro); Acik (Satué) y Zejel (Martínez Fontana). Próximos estamos a ese interés por la matemática, la estadística y la informática, observables en obras como Ars Combinatoria, para grupo instrumental estrenada en el IRCAM, con el grupo L´Itinéraire, de Pierre Boulez, en febrero de 1980, que derivará en trabajos como Rhea, para doce saxofones; Sahara- donde pone claramente el manifiesto de una estética fauve y brutalista, próxima a los planteamientos de Xenakis, para orquesta y para electroacústica-, Rigel, para seguir con Oleada, para cuerdas y Hyades, una producción sonora que aporta la serie Zayin- séptima letra del alfabeto hebreo, que corresponde con el número siete de la cábala- destino a los integrantes del Cuarteto Arditti, en pura consonancia con esa insistencia las teorías de los fractales, que por esas fechas se consolidará como opción de indagación estilística. Proyectos de obligada mención serán la orquestación de la Suite Iberia (Albéniz), de la que dejará escritas seis de sus páginas y esta  Coma Berenice , encargo de la Junta de Andalucía para ser estrenada por la Orquesta de Córdoba, dirigida por el cubano Leo Brouwer. Cierra un ciclo breve e intenso en su música orquestal inaugurado años antes con Antar Atman, marcado por la violencia innata del autor que apenas cede un ápice en un concreto intervalo de tiempo en sus años creativos conformando un discurso de una lógica aplastante a pesar de las conflagraciones a las que fueron sometidas las fuentes sonoras. Capítulo de esas obras orquestales que se culminan con Sáhara, quizás la obra de mayor unidad por su secuencia ininterrumpida.  El tono amargo se ratifica en la obra Coma Berenices, marcada por un exacerbado expresionismo. Sus trabajos orquestales se destacan por el empleo de masas sonoras compactas derivando hacia un gusto sistemático acentuado por el uso de clusters, aspectos que encontramos en Ligeti o Xenakis.

Ramón García Balado

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