Tal día como hoy, 17 de abril, nació la organista Montserrat Torrent, afecta desde 1974 a los Cursos Internacionales Universitarios de Música en Compostela, este año de su centenario, la Fundación Monserrat Torrent tiene previstas una serie de importantes actividades dedicadas a velar por su figura, con el apoyo de la Generalitat de Catalunya, que incluye coproducciones con otros ámbitos del mundo catalán e internacional, fundiendo la trayectoria compartida con otros alumnos suyos y que dejan como resultado fundir su trayectoria artística y profesional: divulgar intergeneracionalmente su legado; promover el conocimiento del mundo del órgano y sus repertorios, dentro de una proyección pluridisciplinar y un cuidado calendario de actividades concertísticas con una labor de recuperación de la organología y de los repertorios. Por su cuenta y si la fortuna sigue confiando en su salud, podremos asistir a unos cincuenta conciertos, junto a los 1700 de lo que se harán responsables organistas que fueron alumnos de ella. Un programa de conciertos que, como es obligado, se escucharán obras de Correa de Arauxo, Antonio de Cabezón, Joan Cabanilles o Pablo Bruna. Uno de esos conciertos L´orgue del mar, una serie de cuatro actividades centrada precisamente en Correa de Arauxo, con obras escogidas por ella. Músico que había sido compositor y organista, con un posible origen portugués o incluso sevillano, y que se había formado con Francisco Peraza, dejándonos para la posteridad el Libro de tientos y discursos de música práctica y teórica del órgano, en un reparto de obra teórica y 62 tientos que le confirman como uno de los grandes del órgano barroco a nivel europeo. Correa de Arauxo será el hilo conductor en Cuenca, el día 13 de junio, para confirmar también obras compuestas para la ocasión, como Josep M.Guix (coencargo del Festival Espurnes Barroques y la Fundación Montserrat Torrent) que se estrenará en el Palau Güell, el 10 de diciembre. Mención dentro de las recuperaciones, la inauguración del órgano Monserrat Torrent, en la Iglesia San Felipe Neri, del Barri Gotic de Barcelona, proyecto por el que había comenzado a luchar en los años sesenta y que se había dilatado ampliamente en el tiempo, disponiendo para la conclusión del mismo con el apoyo del Ajuntament de Barcelona y de la Generalitat de Catalunya. El instrumento, tuvo un proyecto original de Gabriel Blancafort y de Georges Lhôte, antes de que lo completase Albert Blancafort. La maestra siempre mantuvo sus actividades pedagógicas, como las desarrolladas en la Academia Franck Marshall, en donde se formó como pianista entre 1932/6. En calidad de emérita, continúa impartiendo compromisos en la ESMUC y en la Universitat Autónoma de Barcelona, dejándonos un legado discográfico a través de Ficta Edicions, o materiales históricos conservados en el CSIC´.
Su incorporación a los Cursos U.I. de Música en Compostela, se habían realizado en 1974, ocupando su cátedra correspondiente, junto a Conxita Badía (canto); Genoveva Gálvez (clave); Alberto Ginastera (composición); José Tomás (guitarra); Antonio Iglesias y Rosa Sabater (piano); Agustín León Ara (violín); Marçal Cervera (chelo); Enric Ribó (canto coral); Pura Gómez (oratorio) y Frederic Mompou, aportando un curso monográfico sobre su obra para piano y para voz y piano). La memoria dedicada curso y firmada por quien fuera su director Antonio Iglesias, dejaría escrito en el Primer tomo que ocupaba las fechas desde 1958 a 1974, una apreciación para Montserrat Torrent: Con un programa dedicado a Cabezón, Correa de Arauxo, Pablo Bruna, Cabanilles, el Padre Soler , Clérambault y un anónimo dieciochesco, la organista actuó en San Paio de Antealtares, la que sería su casa a lo largo de los años que estuvo con el curso, y en lo que entonces suponía el tercero de los conciertos auspiciados por el Ayuntamiento de Santiago- el 2 de septiembre-, el instrumento tan apreciado, había recibido un proceso de restauración, realizada por el prestigioso organero alemán, Gerhard Grenzig, sufragado por la Fundación Barrié de la Maza. Grenzig volvería años después para hacerse cargo de labores similares en otros órganos compostelanos.
Monserrat Torrent, la dama de l´orgue, es el título de una publicación monográfica a ella dedicada y firmada por Albert Torrens, en edición bilingüe, en la FICTA Edicions, un volumen de aproximadamente 450 páginas. Trabajo publicado en 2020 que rastrea los hitos artísticos y las circunstancias culturales y personales que configuraron su singular aportación a la historia de la música, representándola como una personalidad libre, tenaz y luchadora, con ideas claras. Un trabajo en tres bloques principales y 27 capítulos de extensión equilibrada, que establece un recorrido hagiográfico desde un tono siempre respetuoso alejado de una exaltación gratuita. El primer bloque, preludio, se centra en anécdotas y recuerdos familiares y de época, complementados con un interesante apunte sobre la restauración del órgano del Palau de la Música Catalana (1973); el segundo Fuga, aborda la faceta más teórica del relato y desarrolla el perfil de Montserrat Torrent, como intérprete y estudiosa, con numerosas reflexiones sobre repertorio, técnica y la presencia del órgano en el ámbito litúrgico. Es por tanto, la sección más específicamente musical, y rompe la linealidad del recorrido vital, que se retoma en la última parte, Coda, donde se relata la actividad desde los años setenta hasta la actualidad y los reconocimientos obtenidos. Un breve epílogo recoge declaraciones recientes de la protagonista, ofreciendo una mirada sobre sí misma, la vida, la vejez, la enfermedad y la música. Aunque a veces aparecen largas digresiones, este texto de Albert Torrens, combina la síntesis y comentarios sobre instituciones, temporadas y personalidades, algunos en notas a pie de página, enriqueciendo la visión de la profesión de la organista. La obra se nutre también de extractos de artículos, declaraciones y ponencias, en las que la organista, denuncia la desatención de muchos órganos de Cataluña, critica los eléctricos y reivindica un sistema de estudios adecuados y de calidad. Tampoco faltan observaciones técnicas sobre los órganos que ha estrenado y tocado, ni su insaciable curiosidad y sentido del deber pedagógico, cimentado en la modestia como vía para acercarse a la música: una actitud coherente con su profunda humanidad viva en la lucidez y reflejo de una personalidad singular, de fino humo.
Ramón García Balado

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