San Paio de Antealtares, Santiago de Compostela
Melodías en busca de autor con un trasfondo pirandelliano acapara el protagonismo del concierto protagonizado por Elio X. Dios, clavecinista y organista y la intérprete de violín Rahel Boell, en esta cita del XI de Lugares e Órganos que nos cita en la Igrexa de San Paio de Antealtares- día 29, a las 20´30 h-, contando con obras de J.S. Bach, F. Couperin y François Francoeur, un diálogo marcado con una profunda intensidad de melodías que se convierten en auténticos personajes históricos que cambian y crecen reinventándose por los propios instrumentos dentro de una íntima narrativa en la que cada melodía revela su identidad. Eliot X.Dios, organista, gaiteiro, clavecinista y compositor, es natural de Porto do Son, y una de las figuras más destacas en el ámbito de la música antigua, tras haber ampliado su formación en La Haya. Luigi Pirandello, posible punto de encuentro, remite a cuatro de las obras que suponen el núcleo de su dramatismo: Así que pasen cinco años; Seis personajes en busca de autor; Enrique IV y Esta noche se improvisa, una reflexión trágica y desesperada sobre la conciencia y las relaciones entre el yo inasible y lo demás, en un juego de máscaras y un discurso acerca de la escasa realidad, que quedará remarcada como Maschera nude, denuncia de las trampas e ilusiones, para confluyen en su ensayo L´Umorismo.
J. Sebastian Bach, en su combinación de un sólido arte compositivo, con el virtuosismo instrumental y vocal, cabe ver un componente esencial de su dimensión a través de las exigencias técnicas que su música demanda reflejando sus propias hazañas como instrumentista. Su versatilidad y su experiencia como clavecinista, violinista o violista, fue en parte responsable del hecho de que ciertas existentes normas técnicas se convirtieran en lo habitual de cualquier tipo de composición que el autor escribiese. Ello llevó a Scheibe a escribir su célebre crítica: Dado que juzga según sus propios dedos, sus piezas resultan extremadamente difíciles de tocar, pues exigen cantantes que cantantes e instrumentistas sean capaces de hacer con sus gargantas e instrumentos lo que él es capaz de tocar en el teclado, lo cual, empero, es imposible. Nada importa, en lo esencial, cuál es el nivel en que se cumplen dichas exigencias (por ejemplo entre las Invenciones y las Variaciones Goldberg, el coral a cuatro voces, y la fuga coral; las exigencias de Bach constituyen, en todo, la antítesis de la simplicidad convencional. Sin embargo, el virtuosismo técnico, jamás predomina, sino que deviene un elemento funcional dentro de la composición en su conjunto. El impulso de Bach hacia la integración se manifiesta también en el idioma típicamente instrumental que imprime a las partes vocales. Esta es la razón por la que, en su música para voces e instrumentos, produjo un lenguaje homogéneo de considerable densidad. Aún así, Bach distinguió entre tipos de escritura dominados por lo instrumental y (con menor frecuencia) por lo vocal. La mayoría de las obras para órgano las compuso cuando ocupaba el puesto de organista en Arnstadt, Mülhausen y Weimar; su producción de música de cámara proviene, en su mayor parte, de período en el que era Kappelmeister de Cöthen y las principales obras vocales, pertenecen a su época de chantre en Leipzig. Su producción no dependió por entero, sin embargo, de las obligaciones inherentes al cargo que desempeñara a la sazón.
Ilustre dinastía a la que perteneció F. Couperin, comenzada por Louis para seguir con Charles, Nicolas, Armand-Louis, Antoinette, Pierre Louis o Gervais François. François II (1668/ 1673); llamado El Grande, la mayor figura de toda la dinastía y uno de los compositores más importantes dentro de esa dinastía, fue clavicembalista y organista, además de compositor, recibiendo ya de joven el puesto de Saint Gervais, aunque tardaría unos años en ocupar la plaza, beneficio que recibirá tras recibir la confianza de Delalande, preparando su llegada a Thomelin mientras alcanzaría la fama a partir de 1693/4, cuando fue nombrado organista de la Capilla de Luis XIV, componiendo una sustanciosa cantidad de música para órgano en Versalles, pero sobre todo, obras sacras, entre piezas para clave de los Enfants de France, y en los Concerts royaux, presentados en los Concerts du dimanche, época en la que recibió el nombre de Le Grand. Acabaría cediendo su puesto, por asuntos de salud, a su primo Nicolás, algo similar a lo que haría en sus labores en la corte, confiando para las mismas, en su hija Marguerite Antoinette. Pudo haber tenido una intensa relación epistolar, con J.S. Bach, quedando en el legado de obras, trabajos como las seis Leçons de Ténèbres, la serie de motetes, L´Apothéose de Corelli o la de Lully, y en cuanto a la técnica de su contrapunto, recordaremos que tuvo el talento de conciliar el estilo de Corelli, cultivando un sentido del humor con medida y sencillez, a la par que elegante y fresco por la seguridad de su técnica armónica y formal, que le convirtieron en cumbre de la tradicíon francesa.
François Francoeur, también en la estela de las sagas familiares, Francouer (1698/1787), fue un compositor y también violinista hijo de Joseph y alumno suyo que entró joven en la Orquesta de la Ópera de París mientras atendía a la edición de su Premier Livre de sonates à violon seul et basse continue (1720) repartiendo sus estancias entre Viena y Praga, prodigándose como solista. De regreso a Francia, en 1725, protagonizó con François Rebel dúos de violín en los Concerts Spirituels, firmando con él su primera ópera Pyrame et Thisbé, representada con notable aceptación en la Academie Royal de Musique, siendo a la vez nombrado músico de cámara del rey, al tiempo que publicaba el Seconde libre de sonates, y recibía la invitación para hacerse cargo de la Orchestre de L´Opera, en 1773, para una primera representación de la Opéra Lirique de J.P. Rameau Hippolyte et Aricie, junto a su inseparable F.Rebel, siendo promovido a tutelar la Opéra, en calidad de inspector de la Accademie Royal de Paris, que le acogería para la puesta de Zoroastre, viéndose inmerso de lleno en la tumultuosa Querelle des Boufons, y durante el segundo período de sus actividades, se estrenaron obras de Dauvergne. A consecuencia de los incendios de la Salle du Palais Royal, en 1763, se vio obligado a dimitir, dejando su puesto a su sobrino Louis- Joseph (1738/ 1804), nombrado superintendente de la Musique Royal, donde dirigió Ifiphenie in Tauride; Orfeo et Euridice; Alceste et Armida, de C.Williwald Gluck. El programa en su conjunto, se desarrolla entre una Improvisación (Preludio, Conductus y Madrigal), un Sonata seconda a violino solo de Giovanni Battista Fontana (1571- 1630), de las 18 sonate a 1, 2 e 3, Venecia, 1641; la Gavotte I-II, de la Suite inglesa BWV 808, de J.S. Bach; del mismo maestro el Contrapuntus IX, de El arte de la fuga; Les Sylvains (Rondeau), La milordine (gigue) del Premier livre de pièces de clavecín, Paris, 1713, de François Couperin; la Sonate IV: Allemande, Courante (Sonates a violon seul, de François Francoeur; Las variaciones del Fandango español, de Félix Máximo López; una Improvisación en forma de Preludio y Conductus II; Passacagli de Selva di varie compositoni, de Bernardo Storace y de François Francoeur, la Sonate IX: Gay, de Sonates a violon Seul, (París, 1733)
Ramón García Balado

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