23/02/2026

Barucco Wien Orchestra: Entre Mozart, Kunt Nystedt y Arvo Pärt

Palacio de la Ópera, A Coruña


Visita al Palacio  de la Ópera de A Coruña con la Barrucco Wien Orchestra, en la tarde del domingo para seguirles en un programa dedicado a obras de W. A. Mozart y los compositores nórdicos Arvo Pärt y Nuth Nystedt, destacando como solista la soprano Miriam Kutrowatz, Heinz Ferlesch, director del coro, había probado como titular con la formación Ad Libitum, antes de firmar por el Coro del Konzerhaus Wien, preparando una primera experiencia con una agrupación instrumental, a medias con el oboísta Andrea Helm, paso previa a la creación de la agrupación Barucco Wien Vocal Consort. La soprano Miriam Kutrowatz, se interesó pronto por las especialidades dentro de barroco, después de haber tenido como importante maestra a Mariajna Mijanovic, tras ganar concursos como el Cesti de 2019, realizando importantes roles como la ópera Bajazet, de A. Vivaldi; Don Giovani, en el Festival Siyriate y presentarse en la Wienerkonzerhaus, dirigida por Philippe Jordan.

Arvo Pärt- Da Pacem-, una composición nacida por sugerencia de Jordi Savall, conmemorativa y en dedicatoria a la víctimas de atentado de Madrid de 2004, del que dará noticia en registro el Hilliard Ensemble en Saint Gerold, obra para coro y agrupación camerística para repetirse posteriormente el 2007 con el Coro de Cámara de Estonia, en la Iglesia de Niguleste, dirigido por Toñu Kaljuste. Pieza que refleja las tradiciones asimiladas por el compositor, remitiéndonos a la tradición ortodoxa, en sus fundamentos, con aspectos que tendrían influencias tomadas de Renacimiento, aspecto que se confirma en bastantes de sus obras, en modelos como Fratres o Tabula rasa, con cierta derivación  mística. Nut Nystedt (1915/ 2014) músico con residencia en Oslo, se había especializado en la dinamización de agrupaciones corales y de ello queda ejemplo en la pieza Inmortal Bach (1998), una adpatación del Coral Komm, süsser Tod…(Ven dulce muerte). BWV 478, en interpretación a capella por el Vocal Ensemble, una melodía que se encuentra por primera vez en Schemelli, llegando a ser una de las que alcanzó mayor predicamento, basándose en un texto de autor desconocido, estamos en el apartado de sus canciones, arias y quodlibet, recopiladas por la editorial Breikopf, dentro del cancionero de Georg Christian Schmelli (1676/80- 1762), quien desempeñaría el mismo puesto en la pequeña corte de Zeit (ciudad natal de Ana Magdalena Bach). Por la época de preparación de la obra, mantenía una clara relación con Johann Sebastian Bach, ya que por las mismas fechas, el músico firmará un certificado en donde hace constar las aptitudes profesionales del recopilador, quien había sido Cantor en Treuenbritzen, para desempeñar posteriores labores en la citada corte de Zeit. Schemelli, había ayudado también a su hijo Christian Friedrich, alumno suyo en la Escuela de Santo Tomás, en Leipzig.

Mozart, desde el motete Exultate, Jubilate  KV 165, confiado en la interpretación a la soprano Miriam Kutrowatz, con acompañamiento orquesta. Para A. Einstein, esta pieza bastante conocida, lo es precisamente por formar parte de habitual repertorio de importantes sopranos y puede considerarse como un simple concierto en miniatura  no inferior por du dulzura y eficacia verdadera. Tenemos a Mozart en Milán, preparando la elaboración de su ópera Lucio Silla K. 135, importante escalón de su tercer viaje a Italia, entre momentos de reposo y pausa del que saldrá este universal motete, que como tantos otros importantes, será escrito para el virtuoso castrato Venazio Rauzzini, uno de los destinados a ocupar un rol primordial rol de la ópera Lucio Silla, al que Leopold consideraba como uno de los más dotados por sus cualidades interpretativas. El motete en cuestión, consta de dos arias y un exultante Aleluya, que le eleva a una categoría sublime.

Mozart- Ave verum Copus K. 618-, para coro y ensemble instrumental, pieza celebérrima estrenada en junio de 1791, año clave en la biografía del compositor, quien se encontraba en la ciudad termal de Baden, una simbólica fuga de las urgencias vienesas, junto a su estimada Konstanza. Con ocasión del Corpus, festividad suprimida en tiempos del emperador José II, cita que se restablecerá por su sucesor Leopoldo II, deseando con ello el músico recompensarle con una de las paginas sacras que recibiría por vía del resultado de un trabajo sacro en consideración al Kappelmeister de la iglesia parroquial así como amigo de escuela, que le había dado clases siendo joven. Pieza de 1791, permitirá al estudioso Abert dejar escrito: El famoso Ave verum Corpus, se distingue claramente de las anteriores piezas litúrgicas mozartianas, por su carácter noble y doliente, que lo emparenta con otros motetes italianizantes, que miraban todavía a la antigua tradición de música sacra.

El Requiem KV. 626, recurriría a la antigua versión de su alumno y colega F. Xaber Süssmayr, obra acuestas con abundante literatura cargada de controversias, quedando desde un principio la historia del inquietante emisario que encargo la misa, un tal A. Leitgeb, quien se presentó como encargado del conde vienés Franz von Walsegg, Mozart había iniciado la obra en el mismo verano en el que abordaba la ópera La Clemenza di Tito k. 621, pero su vida se verá truncada por razones ya sabidas por lo que el Requiem quedó inconcluso, pasando a las manos de Süssmayer, por voluntad de su pareja Konstanza, quien aceptaría la propuesta, visto el rechazo que para la compañera del músico, suscitaba J. Ebler, músico también muy estimado por Mozart, pero que se sentía mayor interés por el reto, tras enfrentarse al pasaje de Lacrimosa. Süsmayer asumió la responsabilidad consecuente dada la familiaridad que entre ambos había. Nutrida es la literatura que sobre el asunto  nos ha legado la historia. Los dos primeros episodios, el Introito y  el Kirie, estaban terminados, los seis episodios de la secuencia estaban completos en las partes vocales, mientras que las partes instrumentales estaban solamente esbozadas. El Lacrimosa, se interrumpía se interrumpía en el octavo compás (justo en la palabra Qua resurget ex favilla judicndus homo reus, mientras que los fragmentos Domine Jesu Christie y Hostias, estaban solo trazados en sus líneas generales. Por su parte el Santus, el Benedictus y el Agnus Dei, faltaban por completo. Lo primero que hizo Süsmayr, fue recopilar el manuscrito para ocultar marcas de las contaminaciones, completando con devoción las partes inconclusas, fiel a los apuntes del maestro en los episodios que faltaban. Mozart como sustento de la Barroco Wien Orchestra.

Ramón García Balado

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